Chala Rasta cumplió 22 años y lo festejó en familia

La banda de reggae liderada por Christian Gordillo se presentó el 25 de agosto en Auditorio del Hotel BAUEN, emblema de las empresas recuperadas y la autogestión. NosDigital estuvo en la fiesta de la familia chalera y charló con Gordillo sobre la responsabilidad de transmitir un mensaje y su presencia incondicional en las luchas sociales y populares. 

Un grupo de pibes pasa caminando, claro, es sábado a la noche cuando la más observadora le dice al resto “¡Mirá, Chala, eh!” mientras pispean el cartel que te recibe en Callao 360, la puerta del emblemático Hotel Bauen. Nosotros somos parte de la gente que se agrupa a la entrada viendo qué onda la noche que se avecina y promete fiesta.

Chala Rasta celebra 22 años de música y lo festeja con su gente que desde temprano va llegando al auditorio. Nos acomodamos en las butacas de la segunda fila, todavía es temprano pero el reggae ya suena desde los parlantes, una especie de música funcional que en lugar de relajarnos nos va poniendo manijas para lo que se viene.

Giro para mirar las butacas de atrás, todo está muy tranquilo. Canto en un inglés improvisado Redemption Song de Bob. En el gesto con el que digo ¡Que temón!, vuelvo a girar casi sin pensarlo: un mar de gente entra con el agite a cuestas, “¿dónde se cuelga la bandera acá loco?” Lo resuelven al toque, en minutos (aunque me queda la sensación de que fueron segundos) el lugar queda repleto de globos, fanáticos y banderas acompañando al gran trapo del escenario que dice “La voz que canta con el pueblo en la garganta”.

Hoy me propuse escribir cosas que no se dicen pero están aquí, quise intentar una canción diferente que llegue a toda la gente”, los primeros acordes llegan de la mano de “Último Round” y nos hablan de la propuesta que se hizo la banda desde hace ya muchos años. Chala toca temas lindos que nos mueven y suenan bien, pero por sobre todo, Chala toca temas que tienen algo que decir.

Unos días mas tarde, sin la euforia y las luces del escenario, nos juntamos a charlar con Christian Gordillo, voz de la banda desde siempre y la primera pregunta me llega casi obligada.

 

Imagen: NosDigital

¿Por qué el Bauen?

Un poco tiene que ver con toda la historia del Bauen, un hotel recuperado por los trabajadores. El Auditorio se llama Abuelas de Plaza de Mayo y, a parte, está bueno el lugar, suena bien, está bien ubicado. No habíamos tocado nunca pero la verdad es que se pudo dar y estuvo buenísimo. Es diferente, hemos tocado ya en algunos teatros con butacas y la gente como que prefiere que no haya butacas, ellos quieren hacer pogo igual.

En su historia hay un eje que tiene que ver con un compromiso social.

Desde un principio, desde que arrancó la banda, siempre estuvimos del mismo lado, tanto en las letras de las canciones como en los lugares que elegimos para tocar, incluso hemos tocado muchas veces a beneficio de diferentes causas importantísimas, fundamentales. Gracias a un tema que tenemos que se llama “El Puente”, que habla de Maxi y Darío, se comunicó el padre de Darío con nosotros y todos los años nos lleva a tocar al evento que se hace en el Puente Avellaneda que este año fue impresionante, el más grande de todos.

¿Cómo se sienten dando ese mensaje a tantos pibes jóvenes?

Hay muchos pibes jóvenes, hay muchos padres que vienen con sus hijos, está bueno que vean un mensaje, por lo menos la idea nuestra. Cosas que creemos que tienen que saberse y un poco la música sirve para eso, para hacer eternas historias que por ahí en los libros no llegan de la misma manera: la dictadura, la guerra de Malvinas, está bueno que quede grabado en las canciones y está bueno que los pibes más jóvenes se acerquen.

¿El disco “Hijos del Sol” del año 2005 tiene como tema la dictadura, no?

“Hijos del Sol” es una canción que está dedicada a los hijos de desaparecido. Justo pudimos presentarlo un 24 de Marzo y vinieron chicos de la agrupación HIJOS a hablar. Es nuestro pequeño granito de arena para que las cosas que vemos que nos sensibilizan trasladarlas a una canción y que eso llegue de alguna manera a toda la gente.

Imagino que no es fácil mantener la coherencia de una idea durante tantos años

En los lugares que elegimos tocar, como ahora en el Bauen, tratamos siempre de que haya una idea así, por ejemplo en el precio de las entradas, en el precio de los discos o en el libro que vendemos, que todo tenga que ver. Porque si no, es muy fácil hablar y capaz que nunca hiciste un recital a beneficio o cobrás las entradas a cien mangos y ya ahí estás discriminando a un montón de gente. Mantener una idea y que la gente vea una coherencia, si no decís una cosa y después haces otra.

¿La producción de los discos es independiente también?

Todo es independiente; nos fuimos juntando con gente, con una, con otra. Es difícil porque una banda independiente tiene mucha inversión; ahora entramos a grabar un disco, imaginate que un disco ahora, si querés hacer uno con buena producción como “Hombre de Barro”, estás hablando de mucha plata. Para una banda independiente, hablar de 40 o 50 mil pesos es mucha guita, y la manera que tenemos de juntarla son los shows, entonces es todo un arduo trabajo. Por suerte, lo podemos hacer y podemos hacer ese tipo de producciones porque no nos conformamos con hacer un disco más o menos, queremos meterle todo.

¿La escena del reggae, cómo la ves hoy a comparación de cuando arrancaron?

Hay dos millones de bandas de reggae ahora. Yo creo que el punto fue cuando vinieron los Wailers por primera vez. Fue una explosión de gente, quedó gente afuera, tremendo. De ahí en más hubo una explosión muy importante y hay un montón de bandas de reggae, cosa que antes éramos muy poquitos y hasta era difícil encontrar músicos que toquen reggae. Todo se va a ir acomodando y va a ir ocupando un lugar que creo yo es muy importante. Lo que sí puedo ver en los últimos tiempos es que ha virado una parte del reggae a una canción ultra romántica que no es lo que a nosotros más nos gusta o nos parece más positivo, pero se ve que hay gente conforme con eso.

Mas allá de la cantidad, ¿Ves buena calidad en el genero?

Sí, yo creo que hay una buena calidad; como todo, debe haber mejores bandas que otras pero escuchás los discos y hay cosas muy logradas. Por experiencia propia, a nosotros al principio nos costaba sonar reggae y estar conformes con el sonido. Es como todo, cuando ya esta más en el aire, capaz que una banda que se forma ahora en un mes está sonando muy bien, tiene más música para escuchar, otras herramientas y todo va ayudando.

¿Y para ustedes este escenario también es fructífero?

Sí, porque antes eran contados los que escuchaban reggae. Cuando nosotros hacíamos nuestra gira en la costa  teníamos que salir a repartir volantes e íbamos eligiendo a la gente, a quién darle. Donde veíamos una remera de Marley, nos tirábamos arriba, le decíamos “¿Te gusta Marley? Nosotros hacemos reggae” y capaz el pibe nos decía, “No, me la prestaron la remera”. Y ahora si te ponés a fijar ropa reggae para darle un volante, tenés millones, entonces es como que se abrió el espectro.

Después de 22 años hay que seguir sorprendiendo y debe ser bastante difícil seguir con la misma idea y no agotarse en ese propio mensaje.

Claro que es difícil el momento de la composición de los temas, imaginate que habrá unos 150. Pero eso no me da mucho problema y sigo componiendo, pero siempre consciente de que tengo que tratar de hacer cosas que valgan la pena ser cantadas y grabadas y que no se hayan dicho ya. Es difícil pero siempre hay otras miradas sobre el mismo tema y también uno con los años va viendo las cosas de diferente manera, hay que tratar de buscarle otra vuelta de rosca.

 

Mientras compartimos anécdotas me imagino esos primeros escenarios, con menos gente, sin tantas banderas aunque con las mismas ideas. Termina el primer tema, se va “Último Round” pero sigue la fiesta:“Levantate, levantate. Si todos tenemos razones para abandonar. Levantate, al menos levantate. Pensá en los que no pueden siquiera pelear”.