¿De quién es la isla del tesoro?

Con gigantes moáis y a 3700 kilómetros de zonas habitadas, el pueblo rapanui puja por el derecho a su tierra. Desde Rapa Nui o Isla de Pascua, la soberanía colonizada por Chile.

En el cartel contiguo al edificio donde funciona el Parlamento Rapa Nui, conformado por un representante de cada familia, se lee: “Para el conocimiento internacional, Rapa Nui jamás entregó ni cedió la soberanía al gobierno chileno”. En Rapa Nui – “Isla de Pascua”, en la lengua colonizadora – hay un pueblo que resiste. Herederos de una historia de dominación occidental que transformó su vida social y política, diezmando la población, trastocando su patrón de asentamiento y prohibiéndoles su tierra y hasta su lengua, hoy se organizan para hacer frente a las manifestaciones contemporáneas del colonialismo. Desde el 26 de marzo iniciaron cortes y acampes en los accesos a los sitios arqueológicos, por los retrasos del gobierno nacional en la aprobación de una ley que reclaman hace años. El proyecto presentado persigue una regulación de los movimientos migratorios de la isla para la protección del patrimonio cultural y arqueológico y por la sustentabilidad del medioambiente. Un conflicto entretejido en la lucha por la propiedad de las tierras y por mayor autonomía respecto del Estado chileno. El Parlamento funciona desde el 2001 y en su constitución expresa:

“El poder político ‘corrupto’ ha oprimido a nuestro pueblo, durante largos y crueles años, como colectividad erradicada de su propia tierra, como descendencia originaria e innegable (…) Exigimos, por tanto, la restricción en la entrada y permanencia en nuestro territorio de toda persona ajena al mismo, ya que tal situación hace peligrar la integridad y seguridad de nuestro territorio y sus recursos, al adoptar la forma de ‘nueva colonización’ (…) nuestra evolución histórica cambió bruscamente su rumbo natural tras la colonización de la isla, y todos hemos sido y seguimos siendo, víctimas de un poder político discriminatorio y corrupto. Nuestras reclamaciones territoriales han sido permanentes, y con igual intensidad desoídos desde el primer día que se produjo dicha ocupación. Nuestro deber hoy, es recuperar la identidad individual y social que un día nos arrebataron. Reclamamos nuestra identidad y por lo tanto anunciamos nuestra autonomía a través de la creación de nuestras propias estructuras de gobierno”.

Parlamento Rapanui
Parlamento Rapa Nui.

La toma de posesión de Rapa Nui por parte del Estado Chileno fue en 1888. La historia suena conocida: un grupo comandado por el marino Policarpo Toro, llegó a la isla con un documento en español y otro en rapanui mezclado con tahitiano. El texto en español hablaba de cesión sin reserva de la soberanía plena a Chile. A su vez, el texto en rapanui mezclado con tahitiano no hablaba de cesión de soberanía y usaba el concepto de mau te hoa kona (traducido como “amigo del lugar”, que estaría relacionado con una anterior solicitud de protectorado francés) y además indicaba ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta (traducido como “escribir sobre lo de arriba, lo de abajo no se escribe aquí”, lo de arriba excluye a la propiedad de la tierra). La tradición oral rapanui indica que días más tarde, al izar Policarpo Toro la bandera chilena en la isla, el rey rapanui le dijo “Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido”. La mujer a cargo de cuidar el Parlamento durante el primer día de la toma, agrega a la historia: “Ellos no sabían español. Yo tengo 60 años y soy de las primeras generaciones en hablarlo fluidamente. Entonces eso fue un abuso, se aprovecharon. Y a mi abuelo lo mataron. A él con otro grupo que integraban el Consejo de Ancianos se los llevaron en una embarcación y los envenenaron en el trayecto. No los vimos más”. A partir de entonces, la cultura rapanui dejó de ser un orgullo para convertirse en una amenaza. Las familias dejaron de hablar la lengua con sus hijos por temor a que fueran discriminados y para alentarlos en un manejo fluido del español. “Para que tuviéramos más herramientas para enfrentar la vida moderna”, agrega Noe, guía turística rapanui de 30 años graduada en España.

A partir de ese momento, los rapanui quedaron encerrados como “inquilinos” en su propia tierra, ahora propiedad de manos ajenas. La isla pasó a ser administrada por la Armada de Chile, que a su vez la arrendó en su totalidad a la compañía ovejera Williamson-Balfour hasta la década de 1950. En este contexto, arrinconaron a los rapanui en el pueblo de Hanga Roa, que aún hoy es el único núcleo poblacional y constituye un porcentaje mínimo del territorio total de 163,6 km2. A su vez, en las primeras décadas del siglo XX el Estado chileno inscribió la totalidad de las tierras de la isla como “tierras fiscales”, violando y usurpando la propiedad ancestral rapanui. Para luego declarar como parques nacionales al 80% de la isla. La historia de Rapa Nui testimonia otro caso en el que los indígenas han sido desplazados de sus territorios ancestrales, esclavizados e incluso exterminados. La colonización supo superar el proceso de descolonización que siguió a la Segunda Posguerra, ahora bajo la forma del Estado de Chile.

Los 15 moáis de Ahu Tongariki.
Los 15 moáis de Ahu Tongariki.

***

“Esta mañana llegué al paso hacia Rano Raraku con un grupo de visitantes y me encontré con que estaba bloqueado. Y que detrás del corte, estaba mi padre”. El padre de Noe integra el grupo que desde el jueves 26 de marzo está cortando el acceso al volcán del que se extraía la piedra para la elaboración de los gigantes moáis, estatuas de piedra monolítica encargadas de proyectar el mana (fuerza espiritual y sagrada) sobre el pueblo, venerados por los rapanui entre los siglos XII y XVII. A un lado del cráter volcánico, se encuentra la cantera donde esculpían los moáis y donde hoy cientos de ejemplares permanecen semienterrados, configurando un paisaje único: el de una historia viva. Es el destino principal de los viajeros que visitan Rapa Nui y uno de los dos lugares en donde se ubican las casillas de la CONAF (Corporación Nacional Forestal) administración estatal del Parque Nacional, donde se solicita un ticket de ingreso de 60 dólares. Dinero que, reclaman los rapanui, no se queda ni se reinvierte en la isla, sino que es recaudado por el gobierno nacional para ser redistribuido según su criterio. Como el padre de Noe, hay otras decenas de rapanuis distribuidas en todos los caminos del Parque Nacional bloqueando las entradas a los sitios arqueológicos. Noe caminó sobre sus pasos y le explicó a su grupo:

Cantera de Rano Raraku.
Cantera de Rano Raraku.

– Desde esta mañana, el Parque se encuentra tomado por decisión del Parlamento Rapa Nui como una medida extrema de presión al gobierno chileno para que apruebe la Ley de Migraciones, que se nos promete desde hace décadas. No es contra el turismo, nosotros estamos felices de compartir nuestra cultura y la historia de nuestro pueblo. Lo que se reclama es una regulación migratoria. Por un lado, para hacer valer los derechos ancestrales de los rapanui sobre la isla y por el otro, para proteger la sustentabilidad del ambiente. Rapa Nui se encuentra superpoblada y nos enfrentamos a un agotamiento de recursos. Esperamos que sepan comprender y nos mantendremos informados.

De acuerdo al último censo, en la isla viven 5.761 personas con permanencia fija en la isla, de las que solo 2700 son rapanuis. El resto lo conforman chilenos continentales atraídos por la calidad de vida de la isla y algunos otros extranjeros que llegaron con fines turísticos o científicos y decidieron quedarse. Cuando se habla de la calidad de vida en Rapa Nui, básicamente se refiere a que no hay pobreza en términos sociológicos. La actividad económica está centrada en el turismo y la pesca. Además, se estima que otras 2 mil personas constituyen una población “flotante” que oscila estacionalmente por trabajo entre la isla y el continente. El problema es que el aislamiento geográfico genera una cierta fragilidad de la isla, que tiene espacio, recursos y posibilidades de inversión limitados. El endurecimiento en los requisitos para la residencia permanente en la isla responde a problemas en el manejo de los residuos, fuentes de agua potable, sobreconsumo de electricidad y agotamiento de recursos para la construcción, que ya evidencian una sobrepoblación y un desequilibrio ecológico. Rodeados de puro Océano Pacífico hace décadas ya decidieron derivar sus desechos cloacales hacia cámaras sépticas, opción poco viable para la Europa que ha hecho del Mediterraneo su inodoro principal. Las estadísticas indican que en el mundo hay 3 mil rapanuis. “Cada uno de nosotros es completamente único y somos una representación singular de nuestro pueblo. No existe otra persona en el mundo con mi nombre y apellido”, dice Noe, la guía turística local.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

Al llegar a Rapa Nui desde Santiago de Chile no hay ningún tipo de control. De no ser por la pista y, claro, por el avión, no parece un aeropuerto. Antes de aterrizar se reparten unas papeletas de “llenado opcional” que solo se entregan de forma voluntaria. El proyecto de ley para la regulación migratoria que vienen presentando desde Rapa Nui contempla un registro electrónico actualizado y eficaz de todas las personas que ingresen al territorio, su fiscalización, el establecimiento de un tiempo límite de estadía y sanciones por incumplimiento. A partir de una serie de negociaciones con el gobierno chileno se habían logrado los acuerdos para sancionar esta normativa y se habían acordado los plazos, que tenían al pasado enero como última fecha. Sin embargo, sigue siendo una deuda. “No se trata de racismo ni clasismo. No queremos echar a nadie de aquí, solo queremos regularlo”, aclara Noe.

Aunque la organización social para la lucha de los rapanui aún es fragmentaria e inestable, es un pueblo con una larga trayectoria de resistencia. Una de las principales conquistas es que solo los rapanui pueden ser propietarios de tierra en la isla. Sin embargo, el conflicto étnico-territorial se continúa acentuando. En los últimos años, se ha dado un activo proceso de ocupaciones territoriales pacíficas que afectó tanto a tierras fiscales, dependencias públicas y propiedades privadas, emplazadas en tierras que fueron usurpadas a familias rapanuis. Estas medidas fueron violentamente reprimidas por las fuerzas policiales chilenas.

Cortes a los territorios ancestrales.
Cortes en los territorios ancestrales.

Al tercer día de los cortes, se decidió dejar ingresar a visitantes solo si iban acompañados de un guía rapanui. Los criterios son móviles y las estrategias se redefinen y comunican periódicamente. Hablar de independencia no deja de ser una posibilidad si bien entienden que no es el momento de asumir las responsabilidades que implica para los rapanuis. Aunque el temporal en el norte del país concentra la agenda oficial con la Presidenta Bachelet en Copiapó, la medida pacífica, que los rapanuis califican de “extrema”, tiene como único objetivo llamar la atención de la prensa y del gobierno chileno. Con pocas repercusiones fuera de la isla, el horizonte siempre es más amplio. Desde el Parlamento Rapa Nui, sientan posición:

– El reclamo es por mayor autonomía y control sobre nuestro territorio. Entendemos que esto resulta amenazante para el gobierno chileno porque no quieren perder control sobre lo que para ellos son “tierras fiscales” y porque también temen que esto fortalezca los reclamos de indígenas chilenos. Pero nosotros no somos nativos americanos, si bien respetamos y acompañamos su lucha, nuestra situación es completamente distinta y las leyes chilenas no deben considerarnos como uniformes y homogéneos. La independencia siempre es una opción. Pero nos mantenemos conscientes sobre la viabilidad de ese proyecto y en este momento, no estamos preparados para hacernos cargo.

“Así golpeará nuestro puño nuevamente”

A Víctor Jara lo torturaron hasta que murió unos días después del Golpe a Salvador Allende. A 40 años del comienzo de la dictadura de Augusto Pinochet, el recuerdo de aquel día, en el que el poeta y cantante fue visto en libertad por última vez, en el festival “Por la vida, contra el fascismo”, que terminó en una masacre en el Estadio Nacional. 

Otro Ejército Nacional que se subleva al mandato popular alegando defenderlo de algunas cuestiones que encuentran inusuales y les repelen. La Historia de América Latina. Otro Ejército Nacional que no responde a la Nación como conjunto, sino que tan solo a la oligarquía nacional, como su fiel instrumento de represión violento.

O habrá sido el miedo.

Salvador Allende triunfó en las urnas y el 4 de noviembre de 1970 asumió como presidente de la Republica de Chile. Seis años antes, el socialista había perdido en los mismos comicios contra Eduardo Frei, del Partido Demócrata Cristiano Eran los impulsos de reformas y medidas de corte socialista en una sociedad chilena desigual como todas las del resto de América Latina, continente donde es más amplia la distancia entre los más ricos y los más pobres. Era una victoria democrática que no pudo haber esquivado al apoyo popular, y, de hecho, nunca lo hizo. Era un cambio de lógica de la realidad en más de un sentido. Era un cambio de ética social. Y todo, todo eso molestaba a muchos que no querían ceder sus privilegios. La molestia -le confesó el agente de la CIA en Montevideo Philip Agee al periodista Gabriel García Márquez en 1974- contra las transformaciones en Chile no habían arrancado en aquel noviembre: sino seis años antes, en aquella elección que ganó Frei, en la que la CIA financió directamente al Partido triunfante.

Allí estaba Víctor Jara, el músico, el cantante, el de las letras del compromiso. Por sus convicciones y su talento se volvió rápidamente el hombre que mejor expresaba al nuevo gobierno y sus ideales en cuanto a la cultura. Su apoyo a la causa era completo.

Las fuerzas al mando del general Augusto Pinochet irrumpieron la democracia para intentar reconstruir en el Estado chileno al gobierno oligárquico-burgués. No estamos hablando sobre quiénes ocupan los cargos dirigentes, sino qué intereses ellos defienden.

 

El martes 11 de septiembre de 1973, día del golpe, estaba planeada la inauguración de la exposición “Por la vida. Contra el fascismo” en la Universidad Técnica de Santiago, donde Salvador Allende y Víctor Jara iban a hacerse presentes. Los levantamientos militares cancelaron todo, justamente porque el fascismo atacó atentando contra la vida.

Pero Víctor pudo llegar a la Universidad. Mientras la voz de Allende resonaba a través de la emisora Magallanes cuando se encontraba sufriendo los bombardeos en La Moneda –palacio presidencial chileno-, mientras también se cercaba al edificio de la Universidad y las calles rebasaban de represión fascista, Allende iba a morir asesinado resistiendo en La Moneda.

Víctor se quedó animando a todos los estudiantes y compañeros que se encontraban en la Universidad. Hasta el momento en que los militares irrumpieron en el edificio haciendo lo que mejor saben hacer: golpear y golpear a gente desarmada hasta lograr el control de la situación. Al pasar unas cuantas horas, ya el miércoles 12, todos los prisioneros fueron trasladados al Estadio de Chile para reunirlos con  otros privados de la libertad en otros puntos de la ciudad. Ese estadio y el Nacional fueron ocupándose con el pasar de los días de detenidos.

Rápido,  fue separado del grupo, al ser reconocido. Le dieron con saña. Golpes, torturas, falta de comida, largos y profundos pisotones en las manos, sangre ya reseca por todo el cuerpo, de esas heridas que no llegan a sanar cuando le volvían a pegar. Danilo Barturín, medico personal de Allende hasta su asesinato, compartió esos últimos tres días con Víctor Jara en el Estadio de Chile, en ese mismo estadio donde tanto y tanto lo aplaudieron al cantor en el concurso de la Nueva Canción Chilena no mucho tiempo atrás. “…a Víctor y a mí nos separaron de otros prisioneros y nos metieron en un pasillo frío. Estuvieron pegándonos desde las siete de la tarde a las tres de la madrugada. Nos encontrábamos tumbados en el suelo sin poder movernos. (…) Víctor tenía la cara llena de moretones y un ojo cerrado por la hinchazón. A nosotros no nos daban de comer. Engañábamos el hambre con agua”.

Pasados los tres días de estancia tormentosa y aberrante allí, la orden fue trasladar a todos al Estadio Nacional. A casi todos. A Víctor lo mandaron a llamar, tenían que llevarlo “abajo”. Ese “abajo” eran algunos vestuarios reacondicionados para la ocasión, o sea: salas de tortura. El domingo 16 Víctor bajó junto con el médico Barturín atravesando cuerpos torturados y así muertos.

En noviembre de 2009 el Servicio Médico Legal de Chile y el Instituto Genético de Innsbruck, luego de estudios para precisar las causas de su muerte, afirmaron que Víctor Jara fue fusilado ya que murió a consecuencia de “múltiples fracturas por heridas de bala que provocaron un shock hemorrágico en un contexto de tipo homicida“.

Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.

¡Cuánta humanidad
con hambre, frio, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura !

Seis de los nuestros se perdieron
en el espacio de las estrellas.

Un muerto, un golpeado como jamás creí
se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores
uno saltó al vacio,
otro golpeándose la cabeza contra el muro,
pero todos con la mirada fija de la muerte.

¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera
Sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroísmo
¿Es este el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?
En estas cuatro murallas solo existe un número
que no progresa,
que lentamente querrá más muerte.

Pero de pronto me golpea la conciencia
y veo esta marea sin latido,
pero con el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona
llena de dulzura.
¿Y México, Cuba y el mundo?
¡Que griten esta ignominia!
Somos diez mil manos menos
que no producen.

¿Cuántos somos en toda la Patria?
La sangre del compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas
Así golpeará nuestro puño nuevamente

¡Canto que mal me sales
Cuando tengo que cantar espanto!
Espanto como el que vivo
como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos
momentos del infinito
en que el silencio y el grito
son las metas de este canto.
Lo que veo nunca vi,
lo que he sentido y que siento
hará brotar el momento…

Víctor Jara, Estadio Chile, Septiembre 1973


“A medio camino entre dos mundos”

En un intento por explicar parcialmente la sociedad chilena, entrevistamos a la aspirante a diputada Valentina Verbal. Militante por derechos de identidad, comparte su partido con el Presidente Piñera, trans, y con pasado en el Opus Dei. Imposible de encasillar, simplemente es.

Las posibilidades de explicar de forma acabada una sociedad son escasas y la actitud de intentarlo, por lo menos pretenciosa. En la inmensidad del entramado social chileno, encontramos un personaje político altamente complejo que nos ayudará a acercarnos a entender la sociedad trasandina. Valentina Verbal es Historiadora y pre-candidata a diputada por Renovación Nacional, partido que comparte con el actual presidente de la República Sebastian Piñera y Carlos Larraín, senador que  puede llegar a comparar en una entrevista la homosexualidad con la pedofilia y la zoofilia. En su juventud profesó su religión en el Opus Dei durante siete años. Ahora, se encuentra en plena lucha con el organismo regulador electoral Servel por aparecer en la boleta de las próximas elecciones con su nombre social. Es que Valentina, además y más allá de todo, es trans y una ferviente militante por la identidad de género y la igualdad de derechos.

-Las disputas en el Servel por aceptar tu nombre en las papeletas electorales, ¿está vinculado con cierto machismo de la política chilena?

-Chile está transitando, un poco más lento que Argentina, hacia una sociedad más abierta con la diversidad. Está transitando, pero está costando. Un avance que tuvimos fue la ley antidiscriminación que incluye las categorías identidad de genero y orientación sexual. Mientras se tramita la ley específica de identidad de género, para regular el cambio registral en los documentos de identidad, la ley antidiscriminación por lo menos garantiza el respeto de los derechos fundamentales de las personas trans, especialmente de parte de los organismos estatales. En gran medida eso pasa por respetar el nombre social y de género de la persona ante la comunidad.

Pensé que no iba a haber mayores problemas ante el Servel porque en el fondo no se trata de cambiar mi registro –eso lo estoy haciendo por la vía judicial, en concordancia con el registro civil, que es cómo se hace aquí en Chile-, yo quiero aparecer en la papeleta con mi nombre social porque ese es un documento que se presenta ante la comunidad, o sea es el trato que te está dando un organismo público hacia la comunidad. En este caso el Servel no me está respetando mi identidad de género.

Esto revela machismo, pero también otras cosas. Revela ignorancia, desconocimiento de la diversidad en general y de la diversidad sexual en particular. Revela ignorancia de conceptos, como orientación sexual e identidad de género, y también ignorancia de la misma ley antidiscriminación. Lo más grave es que esta ley – ley 20.609-, obliga especialmente a los organismos públicos a hacer medidas preventivas y políticas públicas contra la discriminación. Y el Servel no tiene nada al respecto.

-¿Cómo te definís en cuanto a tu sexualidad?

-Es complejo. Siempre se discute en los movimiento de diversidad sexual si corresponde o no categorizarse, porque eso supone anclarse a un determinado tipo de persona, y las identidades siempre son dinámicas y variables.

Creo que es bueno categorizarse en el sentido de que al hacerlo con una identidad que no es normativa, o sea que es minoritaria y considerada como inferior por la sociedad machista hegemónica, también implica visibilizar identidades que deben ser conocidas. Y al hacerlo, normalizar en el buen sentido de la palabra, no normalizar para adecuarse a la hegemonización que se propone desde una elite conservadora, sino normalizar en el sentido de decir que son identidades minoritarias, distintas, pero no son anormales, no son patologías ni enfermedades. Hay que categorizarse políticamente y me defino como una mujer trans, también como transexual o transgénera, no me importa mucho la distinción entre estos dos últimos conceptos, porque lo relevante no es si la persona está operada o no. Sino más que nada si tiene una identidad de género, normativa o no.

No creo en el paradigma psiquiátrico. Ese que entiende que se trata de una persona que nació en un cuerpo equivocado, entonces hay que adecuar el cuerpo a la mente, como si ser trans fuese una patología o un trastorno mental. En cambio en el paradigma de la diversidad, cada uno puede determinar su identidad, en este caso sexual. Por lo que resulta que la persona nació en una sociedad equivocada.

-¿Creés que debe aparecer el sexo en el Documento Nacional de Identidad?

-Veo que es bienintencionada la teoría contrasexual de eliminar las marcas de género de los documentos, y no solo de los de identidad, pero resulta un poco utópica todavía de llevar a la práctica. Creo que es irreal. Soy una persona que trato de combinar los principios –lo que creo que es bueno hacer- con el pragmatismo. Sin transar en los principios, pero sabiendo que las cosas se van logrando de a poco, de manera gradual. No se puede llegar al piso 20 sin pasar por el resto de los pisos. No se puede romper con paradigmas legales superestructurales de nuestra sociedad de la noche a la mañana.

Hay muchas instituciones que antes deberían ser deconstruidas para que esto fuese posible. Por ejemplo, en Chile, antes de llegar a eso, primero hay que llegar al matrimonio igualitario.

-¿Qué diferencias hay en el trato cotidiano a trans en Santiago y en las Regiones de Chile?

-Las Regiones, lo que es el Interior para Argentina, tienen una vida cotidiana más conservadora, pero Chile es un país unitario, las leyes rigen para todo el Estado de norte a sur. Pero también unitario culturalmente. Es bastante homogéneo, lo que lo hace ser bastante centralista. Si bien las Regiones tienen medios de comunicación locales, lo que prima son las noticias nacionales. Esto hace que no haya grandes diferencias dentro de Chile. Si bien en las Regiones es mas lento el proceso de cambio cultural, mi impresión es que cada vez hay más apertura. Siempre en relación con lo que va ocurriendo en el centro, en Santiago. No son dos Chiles, aunque uno avance un poco más rápido, se mantienen muy pegados.

  

-Para salir del trabajo sexual, ¿qué posibilidades laborales le da la sociedad chilena a personas trans?

-En Chile lamentablemente es muy deficiente el acceso laboral de las personas trans, pero la calle ya no es la única alternativa. Las personas trans se la pueden rebuscar. Aunque tengan estudios universitarios, no consiguen empleo de su profesión, pero trabajan en comercios o sandwicherias por ejemplo. Cuando su identidad no corresponde con la de su documento, se les rechaza el empleo. Los tribunales conceden el cambio de nombre en un tramite de unos seis a ocho meses, pero no el cambio de sexo de no haber operación genital. Hay un vacío legal que deja a la interpretación del juez la posibilidad de casos excepcionales. Se trata de una cirugía de muchísimo dinero, lo que podría costar un auto nuevo.Hay una mentalidad muy legalista en Chile: todo es lo que está en el carnet. Hay trans que no quieren operarse, pero quieren cambiar de sexo registral. No está visibilizada la realidad laboral trans, no hay estudios serios al respecto, las pocas encuestas que hay revelan una precarización general de los empleos.

-¿Cómo se recibe a las personas trans en los ámbitos educativos?

-Las chicas que son mayores, que ya son de tercera edad, que se dedicaron toda su vida al comercio sexual, aparte de ser discriminadas por ser trans, eran personas tuvieron que desertar tempranamente de la escolaridad, incluso de la primaria. Hoy por hoy, en general, si bien hay discriminación, y hay bulling, hacia las personas con diversidad sexual por mostrar una expresión de género no normativa, están terminando la educación secundaria. Muchas universidades están aceptando personas trans y son tratadas respetando su identidad de género.

-¿Los límites en cuanto a la identidad de genero en Chile son sociales o políticos?

-Sin dudas hay un mayor avance social que político, aunque en lo social falta mucho todavía. Lo que sí es claro es que en países como Chile, y en Hispanoamérica en general, los cambios sociales se producen mucho a partir de cambios políticos. Los cambios culturales van con mayor fuerza cuando hay cambios legales. La mentalidad de avance en la sociedad tiene que estar indicada por la legalidad, y esa forma de pensar es una cuestión cultural histórica. No hay parlamentarios que se declaren gay, y eso a mi me motiva mucho para ser candidata por la necesidad de la representación de la diversidad que tiene que haber en el parlamento.

-¿Cuál es el peso de la voz de la Iglesia?

-La iglesia cada vez influye menos en Chile, bastante poco en el ultimo tiempo. Hay parlamentarios conservadores porque tienen una raigambre muy religiosa. Pero son ellos quienes toman las decisiones, no podría acusarlos de hacerlo en términos religiosos. La voz de la Iglesia no tiene peso ya, la sociedad chilena ha avanzado hacia el laicismo. La Iglesia puede expresarse, pero no es la que conduce la voz de la sociedad en su conjunto.

-¿Qué te quedó de tu paso por el Opus Dei?

-Participé siete años, pero como hombre. No todas las cosas son blanco y negro, hay sentimientos encontrados. Nunca viví nada raro en términos sexuales, nunca viví agresiones sexuales de los sacerdotes, aunque conviví con muchos de ellos durante mucho tiempo. Entonces también es importante decirlo, porque no todos cometen esos abusos. Y también otra cosa que siempre he dicho: yo no era una persona particularmente conservadora, como tampoco mi familia, no éramos tradicionalistas, pero si tradicional en lo social más que en lo religioso. ¿Por qué fui al Opus Dei? Porque me invitaron, me gustó la espiritualidad, de buscar a Dios en medio del mundo, poder encontrar la Santidad por medio del trabajo ordinario. Pero también, prontamente cuando elegí un camino sexual diferente, empezó a chocar esa realidad del Opus Dei, que es una institución muy conservadora, muy homogeneizante, es exageradamente juzgadora en lo sexual, donde prácticamente uno tiene que confesar sobre su vida sexual, hasta cuántas veces se masturbaba. Y es muy cerrada sobre los cambios sociales, conservadora sobre la identidad sexual: se opuso a la Ley de Divorcio en 1995. Así es cómo se tienen sentimientos encontrados: yo la pasé muy mal un momento, pero también viví una experiencia espiritual muy profunda, en la relación con los demás.

-¿Cómo juzgás, siendo historiadora, el rol del Opus Dei en la última dictadura?

-Como historiadora tendría que haber leído o haber hecho una investigación. Pero no lo he hecho. No creo que haya tenido un rol preponderante, aunque sus líderes hayan adherido a la dictadura. Aunque no tuvo un rol activo porque no era muy conocida, ya que durante largas décadas fue un grupo reducido, hasta los 80’. Arrancaron fuertemente cuando la dictadura estaba terminándose. Siendo rigurosos no podría hablar de una influencia grande.

 

-En 2009 decías que “Renovación Nacional y la política en general, no estaba preparada para alguien como yo”, ¿ahora sí?

Efectivamente, creo que desde el 2009 la sociedad chilena ha cambiado un montón en relación a cuestiones culturales y a identidad de género en general, especialmente cuando el año pasado mataron a Daniel Samudio[i], que hizo despertar a la sociedad de su siesta, de su sueño, en la que creíamos que éramos muy modernos y muy abiertos. Creo que ya no es algo terrible asumir la identidad sexual públicamente. Pero todavía son casos muy escasos. Ya no creo que haya drama por tener una candidatura LGBTI y participar de las elecciones, aunque falta mucho para hacer, hemos avanzado mucho.

-¿Te asumís como referente de tu partido político o de los movimientos por la diversidad sexual?

-Es que estoy a medio camino entre los dos mundos. Yo como hombre fui militante de Renovación Nacional durante 30 años, pero me alejé cuando asumí mi identidad como Valentina, y ahí al poco tiempo me metí en el activismo por la diversidad sexual. Allí ya me hice más conocida en Chile públicamente y terminé como candidata. Siempre me asumí como de centro-derecha en lo político y económico, pero todavía estoy a medio camino, porque los medios me siguen viendo como una persona que viene de la sociedad civil, relacionada con estos movimientos, que llegó al Partido para buscar un espacio; pero todavía no tengo una consolidación de mi situación dentro del partido. Hoy en día cuando me hacen una entrevista el 90% de los medios me preguntan sobre la identidad sexual y el restante 10% recién sobre política, que es mi espacio. Por eso estoy a medio camino. No por ser trans voy como candidata.


[i]Wikipedia nos dice que: Daniel Mauricio Zamudio Vera (Santiago, 3 de agosto de 1987 – Santiago, 27 de marzo de 2012) fue un joven chileno, convertido en símbolo contra la violencia homofóbica en su país, después de ser atacado y torturado en el Parque San Borja de Santiago por un grupo de jóvenes, quienes, tras varias horas de golpiza, le provocaron heridas que terminaron semanas después con su vida. El ataque contra Daniel, perpetrado el 2 de marzo de 2012 por cuatro personas vinculadas presuntamente a una pandilla de tendencias neonazis, causó conmoción en la sociedad chilena y levantó el debate respecto a la homofobia en el país y la falta de una ley antidiscriminación relacionada con este tipo de crímenes.

 

 

Violadores en casa

Todos nos hacemos los boludos y nadie quiere decirlo. “Yo me cago en la Barrick Gold”, decía el gobernador Gioja y el Gobierno Nacional firmaba mirando para otro lado. Mientras, una de las mineras más grandes del mundo es acusada de abuso sexual y de asesinatos en Papúa Guinea, en África y en Perú.

A esos de la minería responsable. Sí, la minería es responsable de asesinatos, violaciones sexuales sistematizadas, represiones policiales y vergonzosos arreglos judiciales. Minería responsable. Desde que en 2001 Barrick Sudamérica, la unidad de negocios de Barrick Gold Corp. en la región, está instalada en Argentina, conocemos las capacidades contaminantes de las técnicas mineras de la compañía en el suelo y el agua. El trabajo de hoy será sumar a la innegable cuestión ambiental, los abusos sociales y de derechos humanos cometidos por la multinacional. Barrick Gold, a quién tratamos como un honorable invitado de visita perdurable en nuestra propia casa, en otros puntos del planeta detenta un comportamiento villano.

 

“Reconocemos que es esencial proteger nuestra licencia social para operar”[1].

La mina Porgera de Papúa Nueva Guinea -país insular al norte de Australia- ha producido más de 16 millones de onzas de oro desde su inauguración en 1990. Además de ataques violentos de mineros ilegales, cientos de personas tratan de ganarse la vida rastreando los residuos de roca dispersados alrededor de la mina, en busca de diminutos restos de oro de forma en absoluto violenta. Una minúscula porción del material podría significar el medio de manutención propia. Aún así, se arriesgan a ser detenidos en caso de que los guardias de seguridad de la compañía los descubran. De eso se trata, Barrick emplea una fuerza de seguridad privada de unos 450 guardias en Porgera. Human Rights Watch investigó seis denuncias de incidentes de violaciones grupales por guardias de seguridad. En todos los casos, las mujeres fueron violadas después de haber sido capturadas por el personal de seguridad de la empresa cuando intentaban la búsqueda de restos auríferos.

Las violaciones sexuales, por lo menos las denunciadas, fueron cometidas durante el lapso 2009-2011. Como eludir las responsabilidades y vinculaciones le fue imposible, el último 30 de enero Barrick Gold inició el programa de reparación para las víctimas de violaciones por parte de empleados de su empresa. Aún expresando su culpabilidad, la mejor compañía de oro del mundo reclama que para recibir el paquete de supuestas soluciones –como si se tratara de algo con posible solución-, cada mujer debe llegar a un acuerdo por el que se compromete a no seguir o participar en cualquier acción legal ni judicial en contra de Barrick ni sus socios dentro o fuera del país.  Las víctimas de abusos sexuales están ahora presas de presiones por disuadirlas de posibles juicios futuros, a cambio de apoyo psicológico y médico, para que la minera logre una inmunidad judicial.

“Barrick colabora con los pueblos indígenas que habitan las áreas cercanas a sus operaciones y proyectos de exploración”[2].

En la noche sanjuanina del último 1 de mayo se reunieron altos directivos de la minera, entre ellos el vicepresidente Kelvin Duchnisky, con el gobernador José Luis Gioja, Cristina Fernández, Julio De Vido, Débora Giorgi y el secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral[3]. Justo el día en que se cumplían ocho meses de los asesinatos de Paulo Sarya -26 años- y de Rodgers Mwita -18- en Tanzania, en las balas de la Policía regional en servicio de la Barrick.

En la costa este de África Central, en la mina de oro Mara Norte, agentes de la Policía regional que funcionan como guardias en la mina dispararon a matar contra un grupo de unos 800 residentes de las aldeas circundantes que invadieron el lugar en busca de obtener algunos minerales que le permitan la vida. Más bien, terminó en muerte. Los asesinatos ocurrieron pocas semanas después de que el viceministro de Energía y Minerales, Stephen Masele, viajó a las aldeas cercanas a la mina, y advirtió que el gobierno de Tanzania no iba a tolerar ser testigo de que sus ciudadanos sean asesinados innecesariamente en la mina. El 2012 totalizó cinco asesinatos con la misma razón.

 

“Adoptamos nuestros compromisos con la seguridad, el medio ambiente y nuestras comunidades y los mantenemos como valores personales y profesionales”[4].

La víctima fue identificada como Demetrio Poma Rosales -54 años-. En la tarde del 19 de septiembre de 2012, cuando manifestantes exigían que los poblados cercanos a la mina Pierina a 4100 m.s.n.m. en la provincia peruana de Huaraz fueran dotados de agua. Los manifestantes bloqueaban la carretera que conducía a la mina de oro. “Es por un duelo, ha habido un comunero fallecido y no queremos estar operando cuando lo que ha ocurrido es terrible”, declaró Gonzalo Quijandría, portavoz de Barrick en el Perú. Los comuneros rechazan la planta de tratamiento de agua, ya que consideran que está contaminada. Con estos muchachos de “la minería moderna que exige el siglo XXI”[5] es prácticamente imposible no nombrar las cuestiones ambientales. Obligan.

Unos días después, el 28 de septiembre en la mina de oro de Pueblo Viejo de República Dominicana, unas 25 personas fueron heridas por el fuego de las escopetas en el pueblo de La Cabirma por los disparos de la Policía y cuando los manifestantes exigían que Barrick contratara a más trabajadores locales. Dicen “trabajar con las comunidades aledañas asegura el buen manejo del impacto social y genera valor”[6], eso dicen. Eso dicen.

 

“¿Sabés qué?, yo me cago en la Barrick o en cualquiera, sólo pienso en los sanjuaninos”[7].

Las palabras del gobernador Gioja que ya aprobó la hiperpretensiosa explotación binacional con Chile Pascua-Lama, pero como el proyecto está suspendido por la Justicia trasandina, la Barrick apunta sus deseos hacía una nueva mina: Penélope.

La Corte de Apelaciones de Copiapó ordenó el 10 de abril de 2013 paralizar Pascua Lama por infracciones medioambientales por un recurso judicial presentado por las comunidades indígenas diaguitas en busca de preservar glaciares y de visualizar la contaminación de los recursos hídricos que implica el proyecto.

Pero del lado argentino, el muchacho de la Barrick, Dushnisky confirmó que las tareas de construcción de la planta en Lama avanzan dentro de los plazos originalmente determinados, sin inconvenientes, transmitiendo tranquilidad a las empresas contratistas, proveedores y trabajadores vinculados al proyecto[8].

Los mismos de siempre

Sí, la Barrick Gold es la multinacional minera dedicada a la extracción de oro a cielo abierto más grande del mundo, con sede en la ciudad canadiense de Toronto. ¿Pero los accionistas? No son simplemente empresarios canadienses mineros. El 52% de las acciones del proyecto Pascua Lima pertenecen a seis fondos de inversión estadounidenses y al gigante banco inglés Barclays. Casualmente tres de esos fondos (RockhopperExploratión, DesirePetroleumPlc, FalklandOil and Gas, y Borders &SouthernPetroleum[9]) comparten su tiempo invirtiendo en los proyectos de exploración de petróleo en Malvinas.

Suficiente.

Imagen: NosDigital

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[1]http://barricksudamerica.com/vision-y-valores/barrick/2012-05-31/160212.html
[2]http://barricksudamerica.com/
[3]http://sanjuan.gov.ar/
[4]http://barricksudamerica.com/
[5]http://www.barrickperu.com/rse.html
[6]http://barrickpuebloviejo.com/quienes-somos/
[7]http://www.losandes.com.ar/notas/2010/9/16/gioja-c…-barrick-cualquiera-515259.asp
[8]http://www.telam.com.ar/notas/201305/16079-la-empresa-barrick-garantiza-la-continuidad-del-trabajo-en-san-juan.html
[9]www.olca.cl
[1]http://barricksudamerica.com/vision-y-valores/barrick/2012-05-31/160212.html
[2]http://barricksudamerica.com/
[3]http://sanjuan.gov.ar/
[4]http://barricksudamerica.com/
[5]http://www.barrickperu.com/rse.html
[6]http://barrickpuebloviejo.com/quienes-somos/
[7]http://www.losandes.com.ar/notas/2010/9/16/gioja-c…-barrick-cualquiera-515259.asp
[8]http://www.telam.com.ar/notas/201305/16079-la-empresa-barrick-garantiza-la-continuidad-del-trabajo-en-san-juan.html
[9]www.olca.cl

 

La revolución huele a mierda

En Pelequén, un pueblo a pocos kilómetros de Santiago de Chile, los carabineros reprimieron la movilización popular de los ciudadanos. ¿El motivo del reclamo? Una “planta de manejo de residuos orgánicos”, que se instaló en la ciudad y, desde ese entonces, invadió con olor a excremento y moscas el aire que, antes, podía respirarse.

En mapudungún, la lengua mapuche, pelequén significa “lugar de barro”. Y no es que estos resistentes indígenas hayan prefigurado, allá por tiempos lejanos, el destino del pueblo, pero lo cierto es que, con ese mote, de alguna forma lo anticiparon. Hoy, Pelequén, en la comuna de O’Higgins, se ha convertido en el centro de las protestas de Chile debido al funcionamiento, allí, de una “planta de manejo de residuos orgánicos”, “de lodo”, como la llaman sus dueños y la prensa, o “un lugar lleno de mierda”, como prefieren llamarlo, con menos eufemismos, los habitantes de Pelequén.

La cosa es muy simple. Así como las manifestaciones populares pueden comenzar debido a los más variados reclamos, desde una suba de precios hasta un cambio en el sillón presidencial, pasando por la instalación de una minera en un pueblo, en este caso la movilización se inició debido al olor a hediondo y a la presencia constante de moscas en la ciudad. Así lo cuenta, en diálogo con NosDigital, Cynthia Rey, periodista de Radio Cooperativa de Chile y corresponsal en el lugar de los hechos: “No hay que darle muchas vueltas; el olor que sale de la planta es a mierda, las moscas sobrevuelan todo, es casi imposible vivir ahí, un asco”.

Desde hace dos semanas, arrancaron las manifestaciones. Lo que se logró, por ahora, es sólo el cierre temporal de la planta, lo que desilusionó a los habitantes de esta ciudad, que ya no quieren más almorzar y cenar con moscas que, invencibles e imperturbables, irrumpen en su comida. En el medio, hasta lograr lo que se logró, los ciudadanos de Pelequén tuvieron que pagar el precio que el gobierno de Piñera les debita a todos los que se animan a reclamar por algo. “Los carabineros –dice Rey- reprimieron acá, y muy fuerte. Teniendo en cuenta lo que pasó en Santiago con los estudiantes, en Aysén y en Rancagua, en sólo cuestión de meses, ya no se puede pensar que la represión sea una política aislada”.

“En Youtube –prosigue-hay videos en donde se ven los golpes de los carabineros a los manifestantes, de hecho entraron a una casa y dispararon con balines de goma, tiraron gases lacrimógenos, hicieron uso desmedido de su fuerza”. Y a la pregunta sobre si hay gente que está a favor de la planta, la corresponsal asegura: “Hay, pero son pocos. La planta no es tan grande y no da trabajo a tantas personas”.

En la planta, que se llama Colhue aunque su nombre es lo que menos importa, porque se podría llamar “Fragancia de Jazmín” y aun así seguiría desprendiendo un hedor fétido e invasivo, cuenta la periodista que “hay varias piscinas de lodo, que más que lodo es caca. Son piscinas que, supuestamente, sirven para reciclar desechos orgánicos, pero hay procesos que se usan para que el olor no salga de ahí, y eso es lo que no se está haciendo”. Los 3.500 habitantes de Pelequén, los pelequeninos, se habituaron, poco a poco, a convivir al lado de un inodoro gigante, que, encima, está siempre tapado. Cuando quisieron tirar la cadena y volver a respirar como cualquier persona tiene derecho, se encontraron con lo que el Gobierno de Chile tenía reservado para ellos: la represión. Por ahora, a 122 kilómetrosde Santiago, las cañerías siguen obstruidas.

“Instalemos en la agenda continental la necesidad de educación pública y gratuita”

Jóvenes de Colombia y Chile se cansaron de querer ser estudiantes y no poder. A ellos les toca hoy estar en Buenos Aires para seguir sus carreras, y aca se juntan para luchar en contra de que la educación se convierta en una herramienta al servicio de las empresas y el mercado.

Fotos: Vanesa Olea Martinez

Se cansaron de enfrentarse a la resignación y ahora enfrentan cotidianamente a la policía cuando marchan y no los dejan, cuando quieren salir a marchar y antes de concentrarse los detienen. El presidente cafetero Juan Manuel Santos pretende modificar la ley de educación superior y promover el mercado de la educación superior, obligando a las universidades públicas a comportarse como agentes del mercado. En Chile, el pingüinazo del 2006 poco pudo hacer frente a la mercantilización de la educación en todos sus niveles.

Chilenos y colombianos, pero también latinoamericanos en general, se reúnen ahora en asambleas de Buenos Aires y La Platabajo el rótulo de estudiantes exiliados por la educación, sobre la base firme de la convicción de no dejar solos a sus pares y ser capaces de ver lo que está pasando en términos políticos y sociales más allá de los fronteras. Pablo, uno de ellos, comenta: “Si bien principalmente lo que nos motiva son las movilizaciones, allá en Chile con respecto a la educación, la idea es ir ampliando ese espectro de trabajo hacia otros temas, los trabajadores por ejemplo”.

Además se movilizan con agrupaciones de estudiantes porteños. Marchan del Obelisco a Plaza de Mayo, hacen peñas, documentales y cine debate. En la última movilización del año, agrupaciones estudiantiles de izquierda los apoyaron. 29 de Mayo, La Mella, Libres del Sur siguieron a la bandera América latina unida y en lucha por una educación al servicio de los pueblos.

Al principio, cada estudiante chileno en Argentina pensaba que lo suyo era un auto-exilio individual, pero cuando se dieron cuenta de que no eran casos aislados, lo denominaron exiliados por la educación.

 “Queremos instalar en la agenda continental la necesidad de una educación pública y gratuita”, gritan en el Obelisco. “La educación y el conocimiento, que deberían ser un ente liberador, se han convertido en una herramienta al servicio de los intereses de las grandes empresas y el mercado, reproduciendo con esto las desigualdades sociales y económicas, que se agudizan aumentando la brecha entre ricos y pobres”, leen cuando llegan a Plaza de Mayo. “No se trata de compañeros chilenos o argentinos, ni de mayores o menores, sino de construir sociedad, de volver a acercarnos y conocernos. El capitalismo salvaje y el neoliberalismo logró perfectamente alejarnos y que cada uno piense solo en sus intereses”, resume Alejandro, otro chileno exiliado por la educación, días después en la Taberna Popular Vasca del barrio de Monserrat.

 “Mi mamá también vino a Buenos Aires a estudiar 60 años atrás”, piensa una chica mientras camina por Diagonal Norte y dice: “Venimos a Argentina para educarnos. En Chile tenemos que pagar, y no podemos”. “Somos los excluidos de la educación chilena”, salta en un cartel. Otro: “La educación en Chile es un derecho de todos”. “La educación gratuita te permite también trabajar sin preocuparte por tener que pagar la universidad. La educación en Chile no me permite estar con mi gente”, agrega otra chilena mientras para y mira a su alrededor a dos colombianos, uno brasilero, varios argentinos sosteniendo banderas. Repite de cámara en cámara y grabador en grabador: “Si bienla Constitución Argentinamenciona el derecho a la educación a todos los habitantes, nos encontramos con que muchos compañeros no pueden estudiar porque tienen que laburar, porque tienen que poder comer, porque tienen que hacer un montón de otras cosas, la universidad no te garantiza ciertas condiciones mínimas para poder estar acá: el tema de la movilización, la alimentación, la biblioteca, los apuntes”.

Alejandro, en la Taberna Popular Vasca, sigue: “Hay un discurso hegemónico que dice que acá la educación argentina es gratuita, laica y pública. Pero nosotros nos damos cuenta que no está al servicio del pueblo. Yo tengo compañeros de clase media y alta. No hay hijos de villeros. En Chile compañeros míos no quieren el modelo argentino, sino uno que también incluya al pueblo. Aquí no está el problema resuelto. El problema, para él, es el lucro en la educación. Por eso, en las asambleas de La Plata y Capital funcionan talleres de mercantilización. “Yo quiero estudiar aquí para volver a Chile y contarles a mis compañeros que la educación gratuita es posible”, agrega.

Del otro lado de la cordillera no pierden tiempo. Se reúnen a dialogar con el gobierno para presentar sus exigencias, y mientras siguen ocupando los establecimientos: “Con sentarse a hablar con el gobierno no vamos a sacar nada porque no nos quieren dar nada”critica profundo Alejandro. “Lo que queremos nosotros como asamblea es que esta conciencia que tiene el pueblo chileno no la canalicemos en un plebiscito o un diálogo con el gobierno porque esa es la estrategia de la burguesía. Queremos que se siga construyendo poder popular y consciencia. No podemos parar el movimiento con esta democracia tan entre comillas”, sigue. Maximiliano, compañero, suma: “Piñera no es un político, es un empresario. Su elección no nos desagradó. El capitalismo va a caer por sus mismas contradicciones.La Concertación aplacó las diferencias. Durante veinte años durmió a la gente en Chile. Las cosechas de los ‘90, del 2006 y la actual tiene que tener frutos revolucionarios que no sigan la lógica de la democracia burguesa”.

En Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina concluyen pensando en cada uno de sus países natales, en cada uno de sus vecinos latinoamericanos: la educación no debe buscar solo encontrar una salida laboral, sino ser algo fundamental en la conformación de las bases de una sociedad, la que actualmente está siendo corrompida por el poder empresario neoliberal.

Isla de Pascua, tierra de represión

La paz será esquiva en el Pacifico Sur mientras continúen los sucesos violentos contra las poblaciones originarias. La historia de una isla plegada de misterios y moáis que se ve invadida de la sangre y destrucciones por parte de un Estado chileno rapaz.

Cuando nos nombran la Isla de Pascua nos viene a la mente esa isla situada en el Pacífico, en cuyos terrenos se pueden observar esas raras y enormes cabezas talladas en bloques de piedra. No más que otro de esos paradisíacos pedazos de tierra, no más que un exótico sitio turístico. Sin embargo, en su interior hay una historia de expropiación y desalojo, de represión y resistencias, que desde segunda mitad del 2010 vuelven a revelarse ante nosotros.

En el siglo IV d.C. llegaron desde la Polinesia hacia aquella isla desierta los moradores que habitarán el territorio hasta el día de hoy, los llamados Rapa Nui. Pero en 1888 un país de poco más de medio siglo de antigüedad se la apropiaría, pese a estar a… ¡casi cuatro mil kilómetros de distancia! El tratado firmado por Chile y los locales acordaba que el primero podría adjudicarse la posesión y defensa del lugar, manteniendo y aceptando las formas indígenas de administración política. Pero esto, como casi todas las alianzas entre Estados y sociedades locales, no sería cumplido. En 1895, el gobierno chileno la arrendaría por veinte años a una empresa ovejera para su explotación, que tuvo como resultado no solo la expulsión de muchos habitantes de sus hogares, destrucción de cultivos de subsistencia como también innumerables vejaciones contra espacios considerados sagrados. De modo que, mientras una clase privilegiada se hacía de suntuosos pastos y aguas para la producción, una cultura era a la vez atacada como pauperizada, y parte de su riqueza cultural sino agredida, destruida. Así, la Modernidad llegaba con su progreso para pocos y miseria para muchos a una tierra que se había mantenido impoluta durante más de quince siglos.

Como en 1895, todo el siglo XX se caracterizó por la entrega, concesión y retención de terrenos Rapa Nui. Más ejemplos: en 1933 “el Estado chileno arrendó a empresas francesas la isla, mandaron a un capitán en la Guerra del Pacífico con una delegación y arrasaron con todo, quemaron las plazas, animales y se llevaron a personas” contó el integrante de la Comisión de Desarrollo de la Isla de Pascua, Raúl Teao Hey a diario.uchile.cl. Treinta y tres años más tarde, tierras pertenecientes a una familia local serían tomadas para la construcción del Hotel Hanga Roa sin previa consulta a los damnificados.

Desde agosto hasta la actualidad se vienen observando diversas tomas de terrenos fiscales, administrativos y mismo el hotel ya mencionado, como modo de reivindicación de los derechos sobre sus ancestrales tierras, ahora ocupadas. Pero, como no iba a ser así, Piñera se encargó con sus carabineros de dejar bien claro que no habría margen de discusión: el 3 de diciembre veintitrés heridos y seis detenidos durante un desalojo, al usar balas de goma y perdigones.

Pero los locales no se quedarán estáticos ante la violencia ni ante sus deseos y reclamos de autodeterminación: “siempre la Isla ha sido pacífica y el día que intervengan, la van a perder rápidamente. Si aplican fuerza nos adelantamos el camino de antemano” advirtió Teao Hey.