“No somos un museo, ni una calle: somos un club con compromiso e ideales”

“Acá la camiseta se transpira con contenido”, explica Monica Nielsen, la fundadora del Deportivo Che Guevara, un club de Jesús María, Córdoba. Un club que no termina en lo deportivo y que no lleva ese nombre por casualidad: “Nosotros creemos en la teoría y en la acción. Con las conductas que adoptamos, la teoría se hace carne sin siquiera mencionar al Che. Yo les hablo del renunciamiento, del trabajo en equipo, de la solidaridad, de que todos tenemos que tener lo mismo y trabajar en consecuencia”.

En una mesa de bar, un grupo de filósofos de la pelota buscan aunar criterios. Algunos dicen que lo que está arruinando la cosa es la falta de identidad. Otros exclaman que lo que sobran son ‘huevos’ pero falta juego en equipo. La mayoría se empecina en contrastar esta época con las anteriores, hablan del 4-4-2, del 4-3-1-2 y demás números telefónicos que son un llamado a la nada. Lo cierto para cada uno de los comensales es que así no va, que todo está perdido.

Mientras tanto, en Colonia Caroya, Jesús María, Provincia de Córdoba, Argentina, el Mundo, un grupo de jugadores levantan el perimetral de la cancha del Club Colón, donde hace las veces de local el Deportivo Che Guevara. Y el nombre no es casualidad. “Acá la camiseta se transpira con contenido”, explica Monica Nielsen, presidente y fundadora del club que transita los pasos del Che.

“Seamos realistas y hagamos lo imposible”. Palabra más, palabra menos, eso se escuchó a comienzos de 2006 en una charla entre “compañeros guevaristas”, según describe Nielsen. Y agrega: “Arrancamos sin un horizonte concreto. Comenzamos a cimentar desde bien profundo de bajar el conocimiento del Che a los jóvenes e incluir a los pibes de zonas vulnerables a la práctica deportiva, que para mí debería ser un derecho del niño”.

Pero mucho antes de que el Deportivo Che Guevara comience a surcar las canchas de Córdoba (lo hace desde la temporada 2007, desde escuelita a Primera), la idea se arremolinó en la cabeza de su fundadora hasta dar con el pensamiento justo. “Los años 90 me decidieron. Veía la remera caminando por la calle hasta que le pregunté a un pibe si sabía a quién tenía en el pecho y me contestó: ‘un rockero’. Esa bronca se combinó con la que tenía Claudio Ibarra, que renegaba de forma itinerante en los clubes locales porque no le daban ni un ‘fulbo’. Entonces le propuse que formáramos un club propio. Con una condición: sólo iba a participar con este nombre y este pensamiento”, rememora en perfecto cordobés.

-¿Cómo le transmite el pensamiento guevarista a los pibes?
-Nosotros creemos en la teoría y en la acción. Con las conductas que adoptamos, la teoría se hace carne sin siquiera mencionar al Che. Yo les hablo del renunciamiento, del trabajo en equipo, de la solidaridad, de que todos tenemos que tener lo mismo y trabajar en consecuencia. Entonces, alquilamos el predio de Deportivo Colón a cambio de trabajo voluntario, por ejemplo. O los padres cocinan para los chicos que no tienen contención de su familia; hacemos eventos para costear los viajes, las fichas de los jugadores, la policía, los árbitros, la ambulancia y demás requisitos que solicitan desde la Liga Local…

-¿Cómo se mantienen?
-En base a la solidaridad guevarista que, indefectiblemente, empieza a aparecer. Hay que revisar un médico, tenemos un médico que nos ayuda porque admira al Che. Si necesitamos un abogado, tenemos un conocido. Si precisamos un contador, lo mismo. Todos de onda, desinteresadamente y de forma gratuita nos prestan sus servicios. Acá nadie cobra un mango y jamás tendremos un sponsor, nunca mancharíamos esta camiseta.

-¿Tienen algún tipo de ayuda externa?
-Ninguna, al menos desde los entes gubernamentales. Nunca vinieron con una colaboración del Estado, todo lo contrario. Tampoco queremos que hagan propaganda con nosotros. Eso sí, músicos, escritores, antropólogos nos dan una mano siempre. Hace un tiempo vino Rally Barrionuevo e hizo una peña de forma gratuita. Eso nos llenó de oxígeno a los pulmones por todo 2011.

-¿Los pibes preguntan por el Che?
-Sí, la mayoría me piden libros o que les cuente historias. Yo les digo que no es un tipo barbudo que está en una remera con un habano y una boina. Fue un tipo muy comprometido en su práctica y sus ideas. El Che no quería este mundo que tenemos, peleaba por otro mundo.

“Hasta la victoria siempre”, reza una de las banderas que acompaña al Deportivo Che Guevara a cada paso. Paradójicamente, el club menos resultadista del planeta. “Nosotros no buscamos salir campeones, ni vender jugadores. El deporte no puede ser una empresa y los futbolistas no son mercancías. El que se quiere ir a otro club, tiene vía libre. Nunca vamos a recibir un peso por eso”, explica Nielsen como declaración de principios. Y, profundiza: “Mi sueño es que, en el futuro, los jugadores del Deportivo sean dirigentes políticos que no se dejen coimear con el sistema burgués. Que de aquí nazca un dirigente revolucionario y del pueblo. Yo veo muchos chiquitos con personalidad de líder”, subraya.

En ese periplo que es sostener una institución sin el más mínimo vicio de lucro, el Deportivo Che Guevara ya cuenta con su primera presencia internacional. “Fue la Copa Hombre Nuevo – abre a la confesión la madre del club-. Se jugó en enero de este año y tuvimos tres equipos de Brasil (NdeR: Autónomos FC, Pelada da Esquerda y Lado B), uno de Lituania (NdeR: FC Vova), un equipo mixto de Inglaterra, de Bolivia (NdeR: Real Tarija) y de distintos lados de Argentina. Todos marxistas, comunistas y, principalmente, guevaristas”, relata Nielsen con el mismo orgullo que contará la vez que desfilaron ante “la Sociedad Rural y todos los grupos de sectores dominantes con la bandera Anarquista y la camiseta del club”.

En el mismo mundo, quizá en otra dimensión, la borra del café marcó las páginas del deportivo matutino. La charla se hizo espesa en el bar. Uno saltó con el 4-4-2, el otro retrucó con el 3-4-1-2 y se armó una de números telefónicos que son un llamado a la nada. En definitivas, no se hablará del Che, ni de cómo la lógica capitalista hizo pata ancha en el mundo de la pelota embarrando los clubes y puliendo a las Sociedades Anónimas del fútbol. No se pondrá en tela de juicio el vaciamiento de los clubes, el futbolista (que es una persona) como propiedad privada y mucho menos los organismos que arman el circo y pagan los monos. No, es una cuestión de la modernidad: “Los pibes no te miran un partido si no es de la Play Station”, dice uno.
Mientras, cuando parece que todas las flores fueron cortadas, un pibe alambra la cancha para jugar el domingo y parece que la primavera todavía existe.

Monica Nielsen también estuvo en el programa Vámonos de Casa. Acá podés escucharlo: http://www.nosdigital.dreamhosters.com//2011/10/el-ascenso-comenta-el-futbol/

La guerrilla argentina en La Prensa

El Ejército Guerrillero del Pueblo fue la primera guerrilla argentina organizada por el propio Che Guevara. Con el mando del Comandante Segundo, Jorge Masetti, aquél periodista que se enamorase de la Sierra Maestra en plena ebullición de la Revolución Cubana. En esta nota mostraremos los últimos días del grupo, cuando ya rodeado por Gendarmería Nacional, intentaba sobrevivir y mantener viva sus ilusiones revolucionarias.

La empresa del Ejército Guerrillero del Pueblo empezó en Cuba bajo las órdenes mismas del Che. Con tal padrinazgo, los sucesos que se dieron un tiempo después parecieron ser una obra de tragedia griega, donde inesperadamente los héroes pasan los tormentos más crueles y terminan entre humillados y muertos. Ahora, los jóvenes del Ejército Guerrillero del Pueblo lo vivían en carne propia. Entre marzo y abril de 1964 la guerrilla fue desapareciendo, perseguida implacablemente por la Gendarmería argentina. Muchos cayeron en sus manos y otros murieron de hambre o en accidentes.

Uno de los periódicos más importantes del país para ese entonces cubrió lo que estaba sucediendo en el norte argentino. La Prensa hablaba de subversivos y aventureros, de miles de teorías conspirativas, de relaciones con la URSS y con Cuba, de redes clandestinas que se movían entre las sombras para romper con el país: “Dentro de la mayor reserva continúan trabajando las autoridades de la Gendarmería Nacional, en procura de localizar las ramificaciones del grupo Castro-comunista” (La Prensa, 7 de marzo 1964).

Día a día mostraban los avances de las fuerzas de seguridad en la región. Si en la primera semana de marzo no le habían dedicado ni un renglón, desde el séptimo día no faltó más una columna como mínimo que hablase del tema. Tal vez, los gendarmes ya estaban muy seguros de su victoria y se abrían a los periodistas. “Descubrieron en Salta otros dos depósitos de armas. Se efectuaron más allanamientos” (La Prensa, 9 de marzo 1964), “Hubo otra detención en Orán. Está vinculada con la investigación de los grupos Castro-comunistas” (La Prensa, 10 de marzo 1964).

Mientras tanto, en la selva las cosas eran desastrosas: “Cuando vi la huella  –de los perseguidores-  no comimos más. Ya llevábamos 30 días sin comer, y caminando sin parar. Y ya no podía caminar”[i], describió 40 años después uno de los guerrilleros, Hector Jouvé.

“Otro guerrillero fue detenido en Jujuy. Se le secuestraron ejemplares de una proclama subversiva.” (La Prensa, 12 de marzo 1964). “Los guerrilleros son perseguidos de cerca” (La Prensa, 18 de marzo1964”).

Las cosas iban de mal en peor para los guerrilleros. Ya disgregados, era un verdadero sálvense quien pueda: “Llegamos al campamento donde estaban los que habían sobrevivido. Vimos a Diego herido, que estaban sin comida (…) A todo esto ya habían muerto Marcos, César… y Diego estaba muy mal. Subimos por una grieta y llegando casi a la punta Antonio Paul se cae y no lo pude alcanzar. Cayó en caída libre…”[ii].

Al día 21 Masetti se iba a ir para siempre. Enfiló para la jungla y nunca más se lo encontró. Rodolfo Walsh escribiría: “Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo. En algún lugar desconocido el cadáver del comandante segundo empuña un fusil herrumbrado.”.

Por último, La Prensa y los detenidos: “Siguen incomunicados los detenidos. Se agrega que (…) continúan incomunicados y son sometidos a frecuentes interrogaciones por parte de (…) Gendarmería Nacional” (La Prensa, 11 de marzo 1964). Ahora pasemos a cómo eran tratados… Juan Alberto Castellanos, uno de los cubanos que participaba, le contó a NosDigital su paso por las cárceles argentinas: “Mira, nos golpearon bastante. Pero nos dieron golpes nada más, unas cuantas palizas.”[iii] Jouvé, en cambio, iba a ir un poco más allá: “Nos torturaron bárbaramente, no de manera científica, fue brutal. Culatazos en la cabeza, patadas, muy cruel… no murió ninguno de casualidad. Nos tenían ahí aislados en habitaciones que estaban en la parte delante de la guardia (…) Nos habían estado dando de comer solo una cabeza de vaca podrida, sopa llena de gorgojos, pan viejo…con decirte que llegué a pesar 48 kilos.”[iv].

A mediados de 1963 cerca de 20 personas se metieron en la región más marginal y pobre de Salta, con el objetivo de participar de un movimiento revolucionario que uniría América Latina en una sola. “El EGP sirvió, no fue ninguna aventura, plantamos la semilla” nos dijo Castellanos[v], y así fue. A los pocos años los movimientos políticos-armados renacerían en Argentina con mayor vigor que nunca.



[i] La intemperie, Córdoba, 2004.

[ii] Ídem, La intemperie.

[iv] Ídem, La intemperie.

[v] Ídem NosDigital.

“Si conoces la historia, sabes que no tiene fin”

Sobre Historia vamos a hablar. Sí. Y te va a interesar. En viaje a Cuba, entrevistamos al director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana, Sergio Vilaboy. Cómo se estudia allí y cómo es la salida laboral, el bloqueo, los coletazos de la caida de la URSS, el alcance de la Historia a la población no académica y alguna infaltable cuestión sobre el Che. Dejate tentar para después, poder leer.

Fotos: Nos Digital.
Largo viaje a la Habana, alguna escala y un simpático calor caribeño. Andamos por la capital de la otra forma de vivir, el cielo y el viento en la cara pega suave cuando tomamos un cocotaxi amarillo que se cuela en un transito de grandes carrocerías de más de medio siglo. Llegados al barrio de Laceiba, nos atiende en el estudio de su casa Sergio Guerra Vilaboy, profesor y director del departamento de Historia de la Universidad de la Habana y presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC).

-¿Cómo hace un estudiante en Cuba para poder elegir la carrera de Historia?

– La carrera de Historia hoy en día, eso ha tenido cambios desde los tiempos de la Revolución. Antes, no existía. No te voy a decir que no había historiadores pero era gente que estudiaba otras carreras. Los que se querían formar profesionalmente estudiaron Historia en otras universidades de Latinoamérica. La carrera se crea en 1962, como una reforma universitaria, precisamente estamos conmemorando actualmente los 50 años de la carrera de Historia. El primer curso comenzó el 14 de febrero de 1962. Después de ahí la carrera fue variando su currícula, sus concepciones y su forma de ingreso. Hoy día, la forma de ingresar –respondiendo a tu pregunta- es: los graduados de los bachilleratos eligen qué carreras quieren estudiar en las universidades. Y se ingresa por el rendimiento que hayas tenido en el período pre-universitario. Así que, como cada carrera tiene determinados cupos, si tú no puedes entrar a tu primer opción porque ya ha quedado llena, pasas a la segunda opción y así sucesivamente. Estos cupos se dan para satisfacer, en el ideal, a las necesidades del país. Cuando un estudiante se gradúa, se gradúa con su ubicación, con su trabajo. Por lo tanto, como en Cuba todos trabajan, los organismos e institutos dicen “yo necesito X personas”; y así se hace un cálculo de las necesidades. Pero hay cursos, los sábados, nocturnos o a distancia, que tú puedes optar por estos, y aquí la matrícula es libre, porque el Estado no se compromete por tu ubicación laboral, aunque el título es equivalente. Hay una tercera variante. Cada año se da unas plazas para exámenes de ingresos, para aquellos que no entraron en años anteriores, pero que quieren seguir esa carrera.

-¿Cuáles son las bases del plan de estudio?

Fotos: Nos Digital.

-Nosotros le damos mucha importancia sobre el Tercer Mundo, estudiamos América, Asia y África. Pero también Grecia y Roma, es inevitable, son referentes universales. Hablar de Cesar, de Napoleón, tienes que saber quiénes son.

 -¿Cuál es la forma de hacer que la Historia llegue a la población en general?

-Tenemos cursos por televisión, eso que se llama “Universidad para Todos”. Todos los días por la mañana y a la noche se pasan cursos por televisión, que no son solo de humanidades sino de todas las currículas. Y estos se forman en un nivel pensando en la población en general. No sabemos exactamente la llegada, pero a veces uno va por la calle, alguien te reconoce y te hace una pregunta de lo que vio el otro día en la TV. También por medio de publicaciones en papeles, que son muy baratas e instructivas.

-En cuanto al bloqueo, ¿hay también uno a la historiografía cubana?

-Nosotros hemos tenido etapas. Al principio de la Revolución había un debate sobre las vías para la construcción del socialismo, teniendo el Che un gran aporte. Qué tipo de socialismo queríamos: ¿a la europea o uno propio, diferente, a medida de nuestras características? Y en determinado momento se exponen las tesis del Che, que eran también las de Fidel Castro. En esa etapa de largas discusiones, se debatían sobre las tendencias historiográficas también. Lastimosamente después vino un período, luego de la muerte del Che, en los 70’ en adelante hasta fines de los 80’, donde cambiamos el rumbo y nos integramos a la URSS. Se copió los métodos soviéticos, incluso se intentó implantar un socialismo soviético. Y eso fue muy costoso para las ciencias sociales ya que se impuso una serie de doctrinas dogmáticas, en la Filosofía e incluso en la Historia. Empezaron a considerarse revisionistas otras formas de pensamientos y eso lastró la formación, el quehacer y el debate de los historiadores. Por último, otra etapa, en la que podríamos estar ahora. Se da cuando cae el muro, que fue un acontecimiento catastrófico para la economía del país. Sin embargo, para el ámbito académico fue beneficioso, porque nos demostró que aquello era una basura, que había miles de errores, aunque también tenía sus virtudes, abrió el debate ampliamente. Debido a la crisis económica del país, se dan ciertas dificultades; a veces te enteras que sale un libro y no puedes acceder a él. Para un profesor es difícil. Y eso afecta a nuestras bibliotecas, porque falta nueva literatura. Hoy en día Cuba tiene acceso a Internet por medio de un satélite restringido, entonces cuando quieres bajar un documento tardas una hora. Y no todos tienen Internet, aunque sí todos los estudiantes, pero le pasa lo mismo que a todos, para bajar un documento tardas mucho tiempo. Esto nos limita mucho a todos, aunque no estamos en la indefensión total.

-Con la caída de la URSS, ¿cómo repercutió en los historiadores cubanos la teoría neoliberal del “fin de la historia”?

Foto: Nos Digital.

-Como un absurdo, como una tontería. Que porque se cayó el socialismo, se acabó la historia… Todo el que conozca la historia sabe que la historia no tiene fin mientras exista el ser humano, ya que el humano es histórico. No significa que vuelva el socialismo, habrá otra cosa, pero la sociedad evoluciona, que digamos que habrá un mundo sin cambios, es un absurdo. El problema era que nosotros creíamos que el socialismo iba a ser eterno, y no fue así, era un castillo de naipes. Tenía ciertos problemas que no vimos o no queríamos ver. Yo sabía que había problemas, aunque aparentaba cierta solidez; pero no creí que iba a derrumbarse como se derrumbó. Y eso cambió la vida de este país, pasamos momentos muy difíciles en el ámbito económico. Hubo que cerrar fábricas, Cuba dependía de un 80% del comercio y del capital de la URSS y eso se acabó de acá para luego. A partir de ese momento, fue terrible, la comida no alcanzaba, pero bueno, fue una cosa muy dura de la cual hoy aún no hemos salido pero que ya ha quedado en el tiempo. Nos hemos acostumbrado a la penuria, aunque otras ya fueron solucionadas con el paso del tiempo.

– Hablar del Che en Cuba es casi obligado, las decisiones de ir al Congo y Bolivia, ¿en qué lógica entraron?

-En la lógica de este país, de la política de Cuba. La misión del Congo, ¿en qué se diferenciaba de la misión de Angola y Etiopía? El Che estuvo en el Congo, pero él murió, y Cuba siguió apoyando a los movimientos revolucionarios en África, hasta 1975 empezó la guerra en Angola y tres mil cubanos volaron allí. Con esto te digo que lo que hizo Guevara en Bolivia y Congo no fue otra cosa que llevar a la práctica los principios de la Revolución Cubana. A veces hay gente tendenciosa, tergiversaciones o ignorancia han llevado a decir la tesis de que el Che era una cosa diferente, de que quería una cosa diferente al rumbo de la Revolución Cubana. Que se iba a convertir en un Trotsky y que un día se desengañó y se fue a construir la revolución a otro lado. Y eso es absurdo. La revolución cubana tiene una fuerte impronta latinoamericana, se nutrió de la ayuda de todo el continente. No nació aquí sola y el Che fue muestra de eso, pero la cualidad del Che es que era un político de primera línea que se involucró en los movimientos revolucionarios que apoyaba Cuba, pero no fue el único. El Che siempre decía que tenía la intención de irse a otra parte, pero principalmente a la Argentina, hacer una revolución social allí. Pero después amplió su visión y comprendió que la revolución debía ser latinoamericanista; la que quería hacer, al estilo de la de San Martín o Bolivar. Y el primer lugar que se lanza es al Congo, donde hay cubanos, lo mismo en Bolivia.

-Sin embargo, su misión a Bolivia siempre generó polémica…

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-Debes ver que esa era una generación voluntarista que ganaron aquí a golpe de voluntad, pero (la victoria en Cuba) no fue solo por eso, sino porque había un conjunto de circunstancias que lo permitieron, que eran irrepetibles. Había una crisis política, económica y social. Cuando Fidel desembarca, ya era una figura nacional; los campesinos lo iban a saludar para conocerlo, porque lo escuchaban por la radio. Cuando el Che va a Bolivia, la población indígena, no tiene la menor idea quién es. Era un país donde él no tenía raíces, donde el blanco era extranjero, donde los indígenas no hablaban el mismo idioma, había otras circunstancias que en Cuba. Yo creo que probablemente el escenario era menos favorable para hacer una guerrilla allí. Pero su idea era que fuese como el centro de una revolución global, que abarcase Perú, Argentina.

¿Qué significa ser guevarista?

 Son tan amplios los sectores que flamean banderas del Che en las movilizaciones, son tantas las remeras que vemos por la calle o en los recitales, incluso son también decenas los trapos que se cuelgan en las canchas de fútbol. Pero, ¿alguna vez nos preguntamos qué significa ser guevarista? Entrevistamos a tres actores políticos diferentes que se identifican con el Che. Desde sus experiencias pasadas o vivencias actuales se animan a reflexionar.

Fotos: Nos Digital.

En primer lugar consultamos a Luis Mattini, ex miembro del PRT y uno de los fundadores del ERP. Según su visión, no cree que debería ser tan amplio y heterogéneo el arco ideológico capaz de levantar las banderas del Che: “La mayor parte del gran arco ideológico es, de una manera u otra, determinista. O sea, creen que la acción de los humanos está determinada sea por Dios, o sea por leyes históricas. El guevarismo es la feliz unión del marxismo con el existencialismo”. Mattini responde de manera muy puntual, para él el guevarismo es “un modo de ver y actuar en la vida”.

Raúl Schnabel también militó en el PRT y fue uno de los fundadores de Patria Libre, actualmente se inclina ampliamente por el modelo kirchnerista. Por su lado, sostiene que “el guevarismo es la representación más acabada de la izquierda revolucionaria en los ´60 y ´70, en ese contexto y circunstancias históricas era lucha armada. Contiene el paradigma del hombre nuevo, que es la transformación humana a nivel personal, un hombre socialista completamente comprometido con su pueblo. Además, expresa la convicción más clara sobre el carácter violento del capitalismo y su expresión expansionista, el imperialismo”.

Rocío Dubrovsky y Agustín Lecchi son dos jóvenes integrantes de la organización Norberto Blanco, parte dela Corriente Estudiantes Del Pueblo (C.E.D.P.). Ante el significado que tiene para ellos el guevarismo, dijeron: “Nos consideramos guevaristas porque, desde una perspectiva transformadora, tomamos no solo la figura del Che, sino sus concepciones políticas de un modo integral. Actualmente, el Che es reivindicado desde distintos sectores políticos, incluso desde la burguesía y el gobierno, sacándole conscientemente el contenido a su figura, despolitizándolo. Desde la C.E.D.P. entendemos que el Che Guevara fue no solo un Comandante consecuente de uno de los procesos de liberación más importantes para los oprimidos en todala Historia, la Revolución Cubana, sino un militante de carne y hueso que pensó y se propuso construir el socialismo en la práctica. Entre otras cosas, aspectos como el hombre nuevo, que nos impone una filosofía de vida en donde la transformación hay que construirla cotidianamente desde el colectivo, sin esperar que vivamos en el socialismo para cambiar nuestras prácticas; el trabajo voluntario y su antiburocratismo; el internacionalismo proletario y la discusión conla URSS y el PC, que mientras conciliaban con el campo capitalista querían hacernos creer que el socialismo es posible en un solo país. Todas esas concepciones políticas que el Che llevaba día a día adelante a través de sus prácticas militantes, nosotros las reivindicamos y son principios que nos guían”.

“Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos. Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.”, Ernesto Che Guevara.

Después de delinear el concepto de guevarismo hay tiempo para contextualizar. Hoy, las vías armadas hacía la revolución parecen haber quedado de lado definitivamente, entonces, ¿qué nuevas formas emergen en esta realidad actual para encausar las ideas guevaristas? Desde el Partido Comunista entienden que en este momento “la construcción de contrahegemonía es centralmente cultural y política, y no hay espacio para ninguna forma de lucha violenta en general, y armada en particular”. Aclaran que “no hay que olvidar que la lucha armada es la forma extrema de las vanguardias populares para defenderse de la violencia de clase, y aquí sólo se daría si la oligarquía nos intenta golpear, sería para defender la Patria, el Estado de Derecho y la Constitución”.

Por su parte, desde la organización estudiantil C.E.D.P. creen que “actualmente, con complejidades y distintas dinámicas, sigue habiendo una minoría de la sociedad que vive a costas del trabajo y la explotación de las mayorías, como cuando luchaba el Che. En ese sentido sigue habiendo tantos motivos como en aquel entonces para organizarse y salir a pelear. Si el guevarismo como tal fuese anacrónico, cualquier pensamiento o identidad construida en el siglo XX sería anacrónico. Entendemos que el guevarismo excede al propio Guevara, y que hay que retomar no solo a él, sino también a muchos que retomaron su legado y forman parte del guevarismo, como por ejemplo el PRT argentino o el MIR chileno. Las experiencias de estas organizaciones revitalizaron al guevarismo y mostraron que retomar su legado no es solamente reivindicar la lucha y el espíritu combativo del Che, sino que incluso es adaptarla a nuestro tiempo y espacio teniendo presentes sus principios políticos. Actualmente, nuestra tarea es hacer crecer la corriente guevarista, difundir sus concepciones políticas, y llevarlas adelante, teniendo en cuenta la coyuntura particular en la cual nos toca vivir”.

“Hoy la defensa del país sigue ocupando el primer lugar en nuestros desvelos. Pero no debemos olvidar que la consigna que guía a los Jóvenes Comunistas [“el estudio, el trabajo y el fusil”] está íntimamente unida entre sí, que no puede haber defensa del país solamente con el ejercicio de las armas, con estar prestos a la defensa. Que además debemos defender el país construyéndolo con nuestro trabajo y preparando los nuevos cuadros técnicos para acelerar mucho más su desarrollo en los años venideros (…). El estudio a todos los niveles es también hoy una tarea de la juventud; el estudio mezclado con el trabajo (…). La juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía realmente”, Ernesto Che Guevara.

Para Raúl Schnabel, “el guevarismo dejó como legado en la juventud actual ese sentimiento concreto antimperialista. La voluntad y el deseo de transformar una nueva sociedad, más justa”. Lecchi y Dubrovsky, de la organización estudiantil, opinan que los jóvenes históricamente han tenido un espíritu rebelde, combativo y de lucha, y el Che Guevara es una referencia de ello, si bien no se puede generalizar al hablar de ‘la juventud’. “Nuestra intención es que ese espíritu de lucha no sea solo un rasgo de una época en la vida de cada uno de nosotros, sino que pueda atravesarnos como personas mas allá de que hoy seamos jóvenes; que pueda proyectarse en el tiempo. Buscamos que esa aproximación que muchos jóvenes sienten hacia la figura del Che, no se quede solo en eso, que no sea solo una adopción de la imagen del Che Guevara por la imagen misma, sino una reivindicación política de sus planteos y prácticas”.

Higuera

Por Walter Vodopiviz
Ella tiene la cabeza sobre su almohada. Me mira fijo. A un metro de distancia, hago lo mismo desde mi cama. Rompo el silencio, no solo de la habitación, sino del pueblo y le pregunto: ¿te das cuenta de que estás “durmiendo” en la Historia? Esa habitación no es una más. A veinte metros, en diagonal a donde estábamos, hace cuarenta y cinco años un hombre partía hacia la eternidad.
Actualmente en La Higuera viven cuarenta y cuatro personas, me cuenta Lola, vecina, y quien se encarga este mes de abrir el Museo Comunal “La Higuera”, que no es otro lugar que aquella “escuelita” donde estuvo apresado, y luego fue asesinado por Mario Terán, Ernesto Che Guevara entre el 8 y 9 de octubre de 1967.
Lola tiene dos hijos y vive en su casa de adobe a metros del busto del Che. Ella es responsable, durante enero, de cobrar 20 bolivianos (alrededor de $13 pesos argentinos) por cada cama que tienen las dos habitaciones de la nueva “escuelita”. Allí, además de este pequeño hostel, se trasladó el aula donde estudian el primario los niños del pueblo. También viven y tienen su consultorio los médicos cubanos. Y no puede faltar el memorial al Che. Lola también tiene la llave del museo donde se cobra 10 Bolivianos la visita.
La Higuera es una cuadra con varias casas. Sobran alojamientos, aunque en Vallegrande se desangren por decir que no hay nada, para no perder turistas. En el pueblo, llamativamente, hay cuatro franceses. Los podemos dividir entre los buenos y los malos. Christian y Nanou son de Montpellier y llegaron hace 3 años después de mucho recorrer Latinoamérica. Compraron un terreno y empezaron a hacer su nido en el mundo, a pesar de sus más de 50 años. Del otro lado, está La Casa del Telegrafista, nombrada en El Diario del Che en Bolivia. Ahí vive el francés no querido del pueblo, junto a su novia 30 años menor que él. Dicen que ya no habla con nadie, que viene comprando varios terrenos, que arma un negocio en torno al Che vendiendo, por ejemplo, su desayuno “Del Guerrillero”, que consta de té de coca o café y pan tostado…
Pero volvamos a los hijos de Lola. Adolescentes ellos, dicen que conocen la zona como nadie. Por eso no es de extrañar que sean los encargados de llevar a los turistas a la Quebrada del Churo, como la llaman los lugareños, o Yuro . Se necesita de una hora y media para llegar al lugar donde capturaron al Che, metiéndote en plena selva boliviana. En la Quebrada, se construyó una pequeña plaza en honor al Che. Es una estrella hecha de piedra, entre medio de un árbol de higos y la piedra donde estaba refugiado el Che al momento de ser capturado.
Ir y volver te puede llevar entre tres y cuatro horas. Sin mochilas. Sin peso. Bien alimentados. Bien dormidos. Con agua. En la altura. Y sin ser buscados por la CIA o los Rangers.
Dormir en La Higuera es una experiencia inolvidable. La figura del Che y sus compañeros de guerrilla se agiganta. Se repite a lo largo del camino una sola pregunta: ¿cómo hacían?

“El bloqueo sobre Cuba genera muerte”

Interiorizándonos en la situación cubana, la segunda parte de la entrevista a Atilio Borón. Interpretación y explicación de las diferentes nociones de libertad, la actualidad de las reformas que se vienen discutiendo, y desde dónde mirar a Cuba y a la América que la rodea.

Primera parte:  “Estados Unidos prepara un golpe en Venezuela”

Atilio Borón, politólogo y sociólogo, llegado de República Dominicana, donde participó de una conferencia sobre Juan Bosch, se sienta delante de su foto con Fidel Castro, pone jazz de fondo, levanta el señalador de NosDigital y lee “En la batalla de ideas, las que no se conocen, no luchan”. Separa los papeles del escritorio, recuerda el discurso de su entrañable amigo hablándoles a los intelectuales en la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana, allá por 1961. Se lo imagina parado, firme, resistiendo los primeros embates de Estados Unidos, lúcido: “Nosotros hemos sido agentes de esta revolución, de la revolución económica-social que está teniendo lugar en Cuba. A su vez esa revolución económica y social tiene que producir inevitablemente también una revolución cultural en nuestro país”. Borón lo tiene en cuenta, como siempre, y lanza: “La batalla de ideas es un elemento fundamental de la lucha de clases contemporáneas. No se puede reducir el conflicto tan solo a los aspectos más económicos. Sobre todo cuando, si el capitalismo ha logrado prevalecer y mantenerse a pesar de sus conflictos y sus crisis, ha sido porque en gran medida supo desarrollar una hegemonía que revela la capacidad ideológica de conducción y de dirección, lo que Gramsci llamaba capacidad de dirección intelectual y moral”. Por eso dirige el Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, dirigió el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y es titular de las cátedras Teoría Política y Social I y II.
Desde sus trincheras, enseña que si el capitalismo tuviera que mantenerse solo en base a sus éxitos económicos, se hubiera caído hace tiempo. “Se mantiene porque a pesar de la gran frustración que genera aún cuando las cosas van bien, a pesar de la enorme irritación en momentos como el actual, hay todavía una victoria ideológica cultural que es muy importante y que hace que siga su rumbo a pesar de todas esas dificultades”, se entusiasma y dispara: “Dar la batalla en ese terreno estratégico es importantísimo”.
“Hoy la guerra antisubversiva se libra en el terreno de la cultura y en los medios”, leyó examinando material del Congreso de los Estados Unidos. Lo declaró uno de los más altos jefes militares a la cámara de Representantes. “Más allá de las confusiones que suele haber en el campo del pensamiento de la izquierda, la derecha tiene muy clara la importancia excepcional de la batalla de ideas. Hay que salir a batallar, a desmontar todas las falsificaciones que genera la sociedad burguesa en relación a sí misma y a quienes desean cambiarla”, se ensalza. Vuelve a imaginarse a Castro en uno de sus tantos momentos históricos, cuando llegó a la Habana el 8 de enero de 1959 y gritó: “Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traerá las peores consecuencias y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo”. Lo trae a la actualidad, a su otro admirado amigo Noam Chomsky y su programa: “decir la verdad y denunciar todas las mentiras”.
Parado en una esquina de la capital cubana, durante su último viaje a la isla, se quedó mirando el horizonte y un par de desconocidos se le acercaron para preguntarle si necesitaba algo. No necesitaba nada, pero le urgía hablar de política. Recuerda y señala: “Los cubanos dicen con absoluta franqueza lo que piensan de política. La idea de que Cuba es un estado policial como dicen en EE.UU. es absurda e incompatible con el espíritu caribeño que tienen. Se quejan de lo económico que está mal por responsabilidad del Estado, pero sobre todo por el bloqueo. Pero el núcleo duro con el que tropieza el Imperio es que los cubanos no quieren saber nada con un país colonizado”. Su compañero martiano lo había dicho en 1960: “Nosotros no hemos de cometer el error de subestimar al enemigo imperialista, sino conocerlo en su fuerza real, apreciarlo en su fuerza real, y hacer, por nuestra parte, lo necesario para salir victoriosos en esta batalla por la liberación de la patria”. Le respondió así a uno de los atentados que sufría el país por entonces: “¡Qué ingenuos son! ¡Si por cada petardito que pagan los imperialistas nosotros construimos quinientas casas!”.
Por eso abordaron también los ataques económicos, que aún duran. “El bloqueo es una política totalmente ilegal, es una política de guerra y de agresión que no debe tener lugar en la comunidad internacional”, explica Borón.

-Desde 1959 Cuba está sometida a un bloqueo estadounidense. ¿Cómo se continua la lucha en contra de ese autoritarismo?

-No hay que acostumbrarse al bloqueo. Es un acto criminal. Significa someter a una población considerada enemiga, aunque no lo sea. En vez de tirarle bombas, les arroja una serie de dificultades económicas que en muchos casos significan pérdidas de vidas humanas. En el caso de Cuba, el bloqueo implicó un costo comparativamente menor porque hay una red de seguridad social muy fuerte que no existe en otros países. Ellos calculan que murieron siete mil personas porque no pudieron acceder a medicamentos que se producen solamente en Estados Unidos o, por ejemplo, en España, pero cuya producción alcanza un 10 por ciento estadounidense. Por las leyes del bloqueo, no se lo pueden vender a Cuba. Eso genera muerte. En un caso de un bloqueo menos prolongado como el de Irak, que no tenía la seguridad social cubana, se estima que murieron 800 mil personas. Solo por un bloqueo económico, sin contabilizar los militares. Ésa es una cifra oficial del gobierno estadounidense. Y la gran mayoría de esos muertos eran niños. A Cuba le ha costado en términos económicos, el equivalente a dos planes Marshall. Con uno solo se recuperó Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando estos cínicos hablan de los problemas de economía cubana, me gustaría ver cómo funciona Estados Unidos con dos planes Marshall en contra en cincuenta años. Ese país sería una hecatombe total. Estados Unidos, además, internacionalizó el bloqueo con la extraterritorialidad: un productor holandés que le quiere vender a Cuba un tomógrafo computado, si tiene un componente tecnológico, de patente o material mayor al diez por ciento, no puede venderselo.

-El bloqueo se extiende también a lo informático.
-Cuba tenía acceso a Internet, pero necesitaba el caño submarino para que fuera de alta velocidad. A causa del bloqueo, Cuba no tiene ese acceso. Los países (República Dominicana, Jamaica) que se lo ofrecieron fueron sancionados por Estados Unidos: “si continúan ayudando, les vamos a cortar el acceso a nuestros mercados, no vamos a dejar que entren los inmigrantes, etcétera”. Chávez les ha tirado un caño de 1300 kilómetros. Vamos a ver cuándo va a funcionar. Eventualmente Cuba va a poder acceder a la era digital plenamente.

 -Sin embargo le critican el corto acceso a la información.
-No le dan la posibilidad de permitirlo. Desde Cuba hasta Estados Unidos hay unas 100 millas. Se podría haber solucionado mucho más fácil. Hay que entender que Cuba está en guerra: lo bloquean, amenazan, sabotean (con muertos incluidos). Cuando japoneses en la Segunda Guerra Mundial entraron en California, Estados Unidos los metió en un campo de concentración. Cuando un país es objeto de un ataque, existe un recorte de las libertades públicas. Se puede resolver levantando el bloqueo y dejando de atacar a Cuba. La Central de Inteligencia Americana reconoció los más de 600 atentados para acabar con la vida de Fidel Castro. No le pueden pedir a Cuba que despliegue todas las libertades públicas. Un cubano tiene más libertad que gente de cualquier otro país de América Latina: saben que no se van a morir por falta de atención médica, que es gratuito el acceso a la mejor educación posible. El estadounidense no tiene esa libertad. Si no tiene dinero, no puede estudiar y difícilmente consiga becas, salvo condiciones excepcionales.

-También le reprochan tener un sistema de partido único.
-Eso es muy controversial. EE.UU. tiene un sistema bipartidario. Como dijo mi gran amigo y talentosísimo Noam Chomsky, en EE.UU. hay un solo partido: el Wall Street Party. Las diferencias entre republicanos y demócratas son marginales. No hacen al fondo de la cuestión. Puede haber un sistema de partido único más democrático que un sistema bipartidario o multipartidario. Cuba tiene algunos rasgos de democracia radical muy fuerte: es uno de los únicos países del mundo donde los candidatos a los cargos electivos de la Asamblea Nacional surgen de las instancias territoriales (barrio o lugar de trabajo). En Cuba el partido Comunista no puede presentar candidatos. Puede el barrio elegir a alguien del partido, pero puede también que no. De hecho, más de una tercera parte de los asambleístas no eran miembros del PC Cubano. Es muy importante porque da un control muy fuerte sobre el representante. ¿A quién le voy a reclamar yo si se derrumba un edificio como consecuencia de corrupción? También hay gastos enormes en la campaña en Estados Unidos y en los Estados capitalistas que recortan las posibilidades de ser electo. Las versiones más optimistas dicen que la campaña de Obama costó un billón de dólares. Las menos, el triple.

-Cuba está actualmente realizando reformas económicas. ¿Qué opinión le despiertan?
-Tiene que hacer reformas porque el sistema antiguo está agotado. Yo creo que las debería haber hecho hace unos cuantos años. Debería haber avanzado más rápidamente a otra forma de organización económica social. Ahora tiene que ir muy rápido porque le está costando mucho funcionar. Tiene que eliminar formas estatizadas de actividades económicas que eran absurdas, por ejemplo, la barbería o la producción de vestidos de novia. Yo lo decía en Cuba: “¿en qué parte de El Capital de Karl Marx, dice que el Estado tiene que tener en sus manos absolutamente todas las actividades económicas?”. El pueblo cubano tiene una gran capacidad creativa, entonces yo creo que van a superar los obstáculos.

-¿Estas reformas pueden llegar a generar acumulación?
-Existe acumulación de dinero importante porque a pesar de los bajos salarios, los cubanos no gastan nada: la comida la dan en el trabajo, alquiler no existe, lo que pagan por luz o gas es mínimo. Me parece que hay una capacidad de compra muy fuerte en Cuba. En los últimos 10 años hubo un proceso importante de acumulación. Fidel le tiene miedo, cree que puede ser el inicio a una vuelta al capitalismo. Yo creo respetuosamente que no. Hay un Estado cubano muy fuerte capaz de controlarlo y de evitar la creación de una burguesía que ponga en jaque a la Revolución. Estados Unidos quiere aportar a eso, pero no lo va a conseguir. Con estas reformas, Cuba va a conseguir galvanizar un apoyo mucho mayor de la población cuyas críticas fundamentales se dirigen a lo económico.

Foto: Mariano Frisoli.

El Rolex del Che

En búsqueda de un perfil diferente de este icono de la humanidad, adentramos a conocer qué reloj usaba y sus razones. Abandonemos los efectos de los pensamientos a priorísticos que signan al hecho como un fiel símbolo del capitalismo.  El reloj del Che era un Rolex, ¿y qué con eso?

No se trata de un orgullo, ni tampoco algo de que avergonzarse; pero ni algo siquiera para desconfiar de cualquier tipo de valores: Ernesto “el Che” Guevara usó durante largo tiempo un reloj Rolex en su muñeca –en algunas fotografías emplazadas en el mausoleo construido en las afueras Vallegrande, donde fue enterrado en secreto por la CIA y las FF.AA. bolivianas, aparece con uno en cada muñeca-. Las primeras imágenes que lo retratan llevándolo fueron tomadas recién luego del triunfo revolucionario en Cuba. El día en que cobardemente lo asesinaron aún lo tenía consigo.

Se trataba de un modelo llamado GMT-Master[i] especialmente diseñado para visualizar dos husos horarios en simultáneo, con posibilidades de sumersión fiables y un movimiento de máquina de carga automática perpetuo.  Hoy día muchos relojes gozan de todas estas cualidades, pero como es de suponer, a fines de la década del ’50 aquellas eran especificidades inusuales en el mercado de relojería. Además el vínculo relojería-fuerzas de combate no es algo falto de comprobación: desde la Primera Guerra Mundial se venían fabricando elementos de precisión de medición del tiempo específicamente para quienes se encontraban en el frente del combate armado.

Historias de cómo Ernesto llegó a hacerse con el Rolex abundan –en muchas ocasiones potenciadas por el hecho que en contemporáneo Fidel Castro hacía uso de dos Rolex en la misma muñeca, uno marcando las horas de la Habana y el otro, las de Moscú.[ii]-, una menos segura que la anterior. Que lo expropió de una familia de altos burgueses en Cuba. Que se trató uno de tantos obsequios recibidos. Pero esto es lo de menos. La mayor crítica que desde este punto surge la auto-resumen en “comunismo para las masas, capitalismo para los jefes”[iii]. Bien retrógrado, tendencioso e ignorante, el ataque ciego desconoce las diferencias de grado en cuanto al significado social que podía tener Rolex en los ’60, el precio de los relojes y su posible utilización como herramienta específica en ciertas circunstancias.

En 1959 el precio de un Rolex GMT-Master era de u$s230 -muy similar al de marcas como Seiko o Longines-, mientras hoy día el precio en Argentina del mismo modelo es de u$s9200.-. Alguno podrá sospechar de algún truco escondido en los cambios inflacionarios, a eso vamos ahora: una Coca-Cola pequeña a fines de los ’50 costaba 5 centavos de dólar, hoy día en nuestro país está en general cerca de redondear un dólar. La inflación que sufrió una Coca-Cola pequeña en cincuenta años es del 2000%. El usar un Rolex hoy ya es un símbolo de alta burguesía de forma indudable, pero no debe necesariamente haber sido así siempre, en cincuenta años alcanzó un porcentaje inflacionario mucho mayor que un producto de consumo masivo como la Coca-Cola, ¡se trata de un 4000%! Este pequeño análisis concluye pidiendo razonamientos que sean históricos, no tan cargados de valoraciones presentes.

El Che lo conservó hasta sus últimos días, hasta que uno de los agentes de la CIA que formaban parte de la misión para terminar con la vida del revolucionario, Félix Ismael Rodríguez Mendigutia –cubano, solo por nacimiento-, tomó como propias las últimas pertenencias de Guevara antes de ser fusilado en La Higuera, Bolivia. Entre ellas una pipa y el Rolex del que estuvimos hablando. Lo utilizó como trofeo durante largo tiempo, en repetidas ocasiones documentado[iv]. Hoy se desconoce el paradero específico de la pieza.


[i] http://precisiontime.blogspot.com/2010/06/vinatge-watches-rolex-gmt-master-ref.html

[ii] http://rolexblog.blogspot.com/2008/06/fidel-castro-rolex-watch-fanatic.html

[iii] http://rolexblog.blogspot.com/2008/11/castro-took-cuba-while-wearing-his.html

[iv] http://www.lafogata.org/che/nuevos/che_felix.htm