Los fantasmas de Valentín Alsina

El oído, las historias y las memorias de Valentín Alsina cuentan que en la ex fábrica Campomar funcionó un centro clandestino de detención durante la última dictadura. La recuperación y la investigación sobre el terrorismo de Estado se enfrentan contra el municipio de Lanús y su proyecto inmobiliario en esos mismos terrenos. Entrá y metete en esta historia de asesinatos, desaparecidos, millonadas y vecinos que se niegan a olvidar.

En un comunicado de prensa del 31 de mayo de este año el Municipio de Lanús anunciaba que “con el firme objetivo de llevar adelante un cambio por demás significativo para la ciudad de Valentín Alsina, se puso en marcha con la firma del convenio entre el Municipio de Lanús y la empresa Electroingeniería S.A, el desarrollo del ambicioso emprendimiento urbanístico a realizarse en el predio de la ex Campomar, denominado Nuevo Valentín Alsina”. ¿Cómo no entusiasmarse cuando se leen frases como “ambicioso emprendimiento”, “cambio por demás significativo para la ciudad”? Si, un enorme proyecto que implica la construcción de 1500 viviendas y un centro comercial en esa destartalada fábrica. Suficiente. De pié y a aplaudir… Pasemos a ver, mejor.
Sin embargo, siempre hay alguien que intenta arruinar la supuesta fiesta. En este caso la Comisión de Vecinos “Valentín Alsina por la Verdad” será la encargada de sacarnos de tanto júbilo y mostrarnos la tenebrosa verdad presente bajo los escombros de lo que supo ser la vida económica y social de aquella ciudad. Juan Ayala, periodista y miembro de la Comisión le cuenta a NosDigital: “A partir de un viejo rumor que se corrió en el barrio y ante la inminencia del derrumbe de la fábrica y con ello la caída de probables pruebas, es que reuní los testimonios, que terminaron por declarar frente a la Cámara Federal en La Plata. Fue en base a esto que se frenó la intención de demoler la fábrica por un mes”.
¿La Secretaría de Derechos Humanos de Lanús? Nada de nada. Solo promesas de que iban a actuar, rastrillar, investigar. En palabras de Juan: “fuimos con dos vecinos a la Secretaria de Derechos Humanos del Municipio, nos recibieron, y prometieron ellos llevarlo a La Plata para presentarlo a la Cámara Federal, cosa que nunca hicieron y así lo tuvimos que hacer nosotros como vecinos”. Así, se inicia el largo camino para motorizar la causa.
Haydee Villar, otra de las que participan en la Comisión y que estuvo al frente en las denuncias, recuerda: “nos conformamos en una comisión de vecinos en forma práctica, y comenzamos a trabajar, a investigar, pero lo extendimos más allá de Valentín Alsina. Tenemos historias de vecinos que hablaron, pero que tienen miedo, no quieren declarar ante la Justicia, porque aún eso del ´Silencio es Salud´ aún perdura. Estamos siguiendo la causa y nos estamos expandiendo. Queremos que se investigue y que se sepa. No que se haga que se investiga y así nos vamos todos contentos. Esto se logrará solo con una investigación antropológica adecuada, con medios que el país sí tiene.”
Ok, se juntaron, recogieron las historias, la presentaron frente a la Cámara Federal de Apelaciones en La Plata y por un mes se suspendieron las obras. El día clave para saber si se continuaba con la investigación o se seguía con las obras de construcción fue el 12 de octubre. ¿Qué pasó? Inspección ocular a cargo del Juez del Tribunal doctor Leopoldo Héctor Schiffrin, juntaron pruebas y el jueves 18 decidieron prorrogar la resolución por otro mes más.
Volvamos a Lanús. Haydee mencionó la frase el Silencio es Salud, ahora usaremos otra para entender a la intendencia de esta localidad: el Silencio es Cómplice. ¿Por qué no se movió el intendente Díaz Pérez al conocer la noticia? Ayala da en la tecla: “hay un convenio no explicito con Electroingenieria S.A. El municipio se mostró siempre interesado en llevar adelante el proyecto inmobiliario, ya que ellos lo impulsaron. Incluso se mostraron como auspiciantes, pegando afiches, publicitándolo. Tampoco hay que olvidar que la familia Díaz Pérez está ligada al negocio inmobiliario y a este en particular; y más allá de que a la prensa se muestran como a favor de los Derechos Humanos, realmente poco les importa”.
Empezamos a entender un poco qué pasa por estos pagos. Pero esto recién comienza y las novedades irán surgiendo: qué fue Campomar, quiénes participaron, el rol de la Comisaría que se encuentra a solo tres cuadras del lugar, y mucho más. Mientras tanto, nos vamos con la reflexión de Haydee de por qué los vecinos se niegan a abandonar a su suerte a esta causa, que lejos de ser local es tan nacional como humana: “memoria, verdad y justicia es la única forma para que un pueblo pueda crecer. Para que nosotros tengamos saldadas cuestiones de historia reciente. Hay muchos familiares que están buscando a los suyos. Hay que agotar todas las instancias para que así suceda, y evitar que sea un como si. No se puede vivir con falsedad, sin conocimiento real. Solo falta voluntad política”.