Desalojados por la fábrica de cáncer

Para electrificar parte del Roca el Municipio de Quilmes pretende instalar otra subestación eléctrica en el sur, donde ya existen otras dos de comprobada contaminación electromagnética sobre el cuerpo humano. Buscan desalojar a 17 familias que empiezan a organizarse.

_MG_7345En el Municipio de Quilmes se encuentra la subestación eléctrica Sobral que ya enfermó a más de 300 personas, muchas de ellas fallecidas. Ahora, a cuadras de allí el mismo municipio se propone construir otra subestación tóxica, y esta vez con un condimento especial: tienen que desalojar 17 familias para poder hacerla.

Estas familias viven en un predio de unas 10 hectáreas pegado a las vías de la Línea General Roca, a pocas cuadras de la estación de Quilmes. Algunas viven hace más de 30 años ahí, desde que el ferrocarril les cedió esa tierra para construir a algunos de los obreros que trabajaron en su construcción. Hasta ahora vinieron construyendo sus casas con total legalidad, hasta que hace dos semanas el municipio les tocó la puerta y les dijeron que en un mes se tienen que ir.

Los antecedentes

Beatriz agarra el micrófono y se envalentona. Explica ante sus vecinos reunidos en la Plaza Onda Verde que “más allá de que los que estamos adentro del predio sigamos o no viviendo, acá la cuestión es que no coloquen la subestación”. Sus pares la escuchan, la aplauden y van pasando el micrófono para que todos expongan su opinión. Están reunidos para organizarse y encarar la lucha que se les viene. No sólo las familias que viven dentro del predio están presentes, si no las de varias manzanas a la redonda: el eje es la subestación, no el desalojo.

Con la información de los vecinos que sobreviven a la Subestación Sobral en Ezpeleta (Municipio de Quilmes) y la Subestación Rigolleau en Berazategui, estos quilmeños se enteraron de los daños a la salud que las ondas electromagnéticas generan. Esta fue de la única información sobre el futuro de su salud que recibieron, ya que las autoridades municipales sólo se limitaron a describirles las magníficas obras que van a construir en su barrio.

“Los vecinos no nos enteramos de la forma en que corresponde, en algunas casas tiraron volantes que de casualidad alguno que otro miramos”, cuenta Julia, que vive fuera del predio. “La primer presentación que se hizo en la Casa de la Cultura estuvimos tres vecinos y ahí se presentó todo el proyecto. Nos quedamos sorprendidos porque de la noche a la mañana nos ponen una cosa de la que no tenemos ni idea”, plantea. Posterior a eso Julia empieza a preguntar entre sus vecinos si sabían del proyecto, ahora reunidos en la Plaza Onda Verde: “Nadie sabía nada”.

Francisco, esposo de Julia, se abre paso entre las 120 personas que hay en la plaza y completa el discurso de su mujer: “Los vecinos estamos preocupados porque nosotros tenemos noticias de otras subestaciones. Esta semana vamos a presentar las firmas que estamos juntando, vamos a abrir un expediente y se va a ir al defensor del pueblo. Después vamos a iniciar una acción legal, un recurso de amparo”, adelanta.

A favor de la electrificación

A pesar de que la subestación viene con el paquete de obras que la Línea General Roca va a hacer para electrificar el ramal Constitución-La Plata, los vecinos aclaran que de ninguna manera se oponen a que el tren se electrifique. Afirman que hay otros lugares para poner la subestación, alejados de la gente, pero que este predio esta estratégicamente ubicado cerca de la estación de Quilmes, una de las centrales del recorrido del tren. Llevar la subestación más allá implicaría mucha más inversión.

Entre mates, planillas de firmas y con la mítica cervecería Quilmes de fondo, los vecinos se organizan. Ya saben lo que el electromagnetismo produce pero poco saben la inmensa obra que van a hacer a metros de sus casas: “Te dicen, por ejemplo, que van a abrir una calle pero no está definida a dónde. En la presentación que hicieron no figuran en ningún lado las 17 familias que viven adentro del predio. Todo muy agarrado de los pelos, pero, claro, en 70 días empiezan las obras”, ironiza Francisco.

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33 a 1

El pasado 6 de junio los vecinos, de boca en boca, se enteraron que el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) convocaba a una audiencia pública para presentar el proyecto. De 34 intervenciones, 33 se manifestaron en contra y se tomó un minuto entero para recordar en silencio a las víctimas de Sobral en Ezpeleta.

Entre los oradores estuvo la licenciada Córdoba, de la consultora Estudios y Servicios Ambiental SRL, empresa que realizó el estudio de impacto y que tiene como clientes a empresas como Apache petrolera, Barrick Gold, Edesur y Minera Alumbrera. Córdoba también es asesora del Banco Interamericano de Desarrollo, entidad que, casualmente, pondrá 500 millones de dólares para la obra de electrificación del ramal Avellaneda-La Plata.

El intendente de Quilmes Francisco “Barba” Gutiérrez afirmó en la audiencia que esta subestación no será como la Sobral, que no va a causar 170 muertes (y contando). Ningún médico o técnico presente entre los oradores pudo justificar esta afirmación. De hecho, el único orador que habló sobre el electromagnetismo fue un Ingeniero llamado Carlos Wall, que admitió que el electromagnetismo es difícil de apantallar, que la distancia es lo que genera la disminución de las ondas agresivas y que la subestación va a generar más de 10 micro teslas (la Organización Mundial de la Salud comprobó que 0,3 micro teslas “puede producir cáncer, en especial leucemia en niños”).

El informe que presentó la OPDS habla, por ejemplo, de la ropa de seguridad que deberá usar el personal de la obra, de la cartelería de señalización que se utilizará, dónde irá a parar la basura generada, pero para el ítem “4.11 Campos electromagnéticos” utiliza media página y luego un anexo no disponible, quizá por error, en la web del OPDS. Según este mismo informe la obra estaría en funcionamiento a fines de 2015.

“Fui a la audiencia el 6 de junio” cuenta Beatriz, en la que se enteró sobre la subestación: “Nos hablaron en chino básico, no entendíamos nada, no estamos capacitados para recibir esa información. Lo que sí me pareció importante fue cuando habló la gente de Sobral que presentó fotos. Uno ahí toma conciencia”.

2 años de alquiler

Cristina y Raúl abandonan por un rato la plaza y la compañía de sus vecinos. Abren el portón que separa la calle de su casa y un predio enorme lleno de árboles en otoño los saca de la realidad de colectivos, trenes, audiencias y municipios. Como a Beatriz, les ofrecieron 2 años de alquiler en otro lugar para que se vayan de ahí. “Pero eso no es seguro, además nosotros invertimos en nuestra casa”, se lamenta Cristina, mientas agita los brazos para que sus hijos, cuadras más allá, ocultos entre caballos y plantas la vean y se acerquen rápido:

-¡Vengaaaan que nos vamos a sacar una fotoooo!

Raúl se les adelanta y entra para acomodar la sala. Minutos después los cinco posan delante de la cámara, sin hacer preguntas.

Quieren una foto en su casa.

-De acá no nos vamos.

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Sojajaja

Datos duros sobre el modelo sojero y el agronegocio para pensar el 2013.

En el 2013 el campo argentino se tiñó de muchos colores: color soja transgénica, de pesticida, de personas rociadas y de un pueblo que de tanto luchar permitió que condenaran a los rociadores; se tiñó aún más de Monsanto, pero también de Malvinas Argentinas que le dijo ”No” a Monsanto. El 2013 se vistió de un modelo de pensar la tierra y los alimentos, pero también de organización que le pone una piedra en ese camino que tanto maltrata.

El año pasado 175 millones de hectáreas fueron cultivadas con semillas transgénicas, a lo largo de 27 países en todo el planeta.

Datos top:

-El 54% es producido en el Tercer Mundo.

– De los 20 países con mayor cultivo de transgénicos nueve están en América: Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, México, Chile y Honduras.

-Brasil ostenta con orgullo segundo puesto y Argentina completa el podio en la tercera posición, permitiendo en su suelo algodón, maíz y soja genéticamente modificados.

-En Argentina los transgénicos ocupan 24 millones de hectáreas, el 77% de la tierra cultivable.

mapa transgenicosDesde que en 1996 fue legalizada la semilla Round up Ready (RR) producida por Monsanto en Argentina reina la soja transgénica. Una buena: el 19 de marzo el Centro de Estudios Legales del Medio Ambiente (Celma) presentó un amparo ante la Justicia por las irregularidades que hubo durante la aprobación de la nueva variedad transgénica RR2 Intacta Pro; no hubo una convocatoria a audiencia pública durante el proceso, no hubo presentación de impacto ambiental ante la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria y que su aceptación se hizo conforme los estudios presentados por Monsanto. El asunto sigue en los pasillos judiciales.

La siembra de la soja durante el período 2013/2014 ocupó el 50% de los cultivos -53 millones de toneladas- y el 64% del suelo con 20 millones de hectáreas, ubicando al país en la tercera posición a nivel mundial, con casi el 20% de su producción. En los últimos diez años aumentó su producción en otro 60%. De acá, la estrecha conexión que hay con los agroquímicos, especialmente el pesticida glifosato. ¿Qué tienen que ver uno con el otro? La semilla transgénica que creó Monsanto, la RR y sus sucesoras, son resistentes al glifosato, una pesticida que según se puede leer en la propia página de Monsanto:

-posee baja toxicidad aguda
-no es cancerígeno (no produce cáncer)
-no es teratogénico (no afecta el normal desarrollo embrionario; no provoca malformaciones)
-no es neurotóxico (no afecta el sistema nervioso)
-no tiene efectos sobre la reproducción.

El 2012 terminó con la condena de tres años a un agricultor y al piloto aeroaplicador por rociar con glifosato al Barrio Ituzaingó, Córdoba, a lo largo de años y años;  un pueblo de 5 mil habitantes los cuales 200 tenían cáncer. El glifosato no es cancerígeno. Los casos de malformaciones, leucemia infantil, envenenamiento en la sangre y demás efectos de este producto de “baja toxicicidad” fueron revelados durante el juicio. Mientras tanto, Argentina utilizó 318 millones de Kg-l de agrotóxicos durante el 2013, 200 millones de glifosato, solo superada por Brasil y Estados Unidos. El consumo de pesticidas aumentó 858% en los últimos 22 años, mientras que la superficie cultivada lo hizo en un 50% y el rendimiento de los cultivos solo aumentó un 30%.

mapa transgenicosEl 2013 amaneció con la resistencia en la localidad de Malvinas Argentinas, también Córdoba, tratando de parar una ”planta secador de granos” de Monsanto de producción de semillas de maíz genéticamente modificada.  ¿Qué pasaría ahí dentro? Se someterían a las semillas a una gran cantidad de pesticidas de alta toxicidad:

-Sería la segunda planta de este estilo más grande del mundo, con 6 secadoras y 216 silos.

-Se utilizarían 250 mil litros de plaguicidas al año. Monsanto no declaró dónde piensa vertir los residuos.

-Malvinas está a solo 10 km del Barrio Ituzaingó.

Manifestaciones, bloqueos, acampes, represión y la persistencia de quienes se niegan a vivir entre desperdicios inhumanos generó que a principios de enero de este año, la planta quedase parada por la Justicia hasta que la empresa presentase un estudio de impacto ambiental. La semana pasada, el 20 de febrero, una movilización de los vecinos contra la planta terminó en represión con gas pimienta y balas de goma.

El 2013 se reveló como una eterna confrontación. Una, con la tierra rehén de la soja, cada vez más amenazante, más pestilente, cada vez más cara y más codiciada. Pero por otro, con algunos ciudadanos rechazando los efectos de los pesticidas que rocían sus cabezas, de las inundaciones y sequías nacidas de una deforestación que duplica la media mundial, de multinacionales que controlan los mercados de semillas, herbicidas y de la producción misma.