Quiero y quiero

Quiero Vale 3 volvió a dar una fiesta de la canción con el disco “No es tan fácil”. Cómo viven los músicos eso momentos previos a salir a tocar cuando la gente no deja de apoyar: “Cada día nos hacen cumplir un sueño”.

_MG_4972“Para nosotros es una locura que ustedes estén acá. Cada día nos hacen cumplir un sueño”, lanza desde el escenario Federico Vitale, voz y guitarra de Quiero Vale 3. La banda y el público se funden en miradas cómplices y la vibración se anuda en un grito a una sola voz y en mil ritmos. Estamos en México y Balcarce, y Mala Vida Club hace rato es una fiesta, haciendo latir el corazón de San Telmo. Una vez más, bienvenidas las canciones. Abajo se improvisa un baile y el giro siempre termina en abrazo. Desde los micrófonos, explota el tercer tema de la noche: “Y vos decime quién te quita lo bailado, si al final aprendiste a bailar”. La frase popular se encarna en las voces de Federico y Camila Das Neves y desde abajo se multiplican los coros, en ese gesto de apuntar al cielo con un brazo y tirar hacia atrás la cabeza para darle más lugar a la emoción en la garganta.

Cami: – No se puede describir la sensación, es alegría, nervios… y también no poder creerlo.

Fede: – El día de la presentación del disco, “No es tan fácil”, antes de salir al escenario ella ya estaba llorando.

Cami: – ¡Estaba emocionada!, eran 300 personas cantando nuestros temas.

Fede: – ¡Pero esto es rock, loco! Las lágrimas son después del toque.

Suena la siguiente canción, “Claraveinte y vos”, y ya no quedan dudas: “equilibrio perfecto entre ternura y rocanrol”.

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El reloj recién nos marca la medianoche y ya empiezan a vibrar las expectativas y los nervios. Antes de unas empanadas, probaron sonido y solo queda un último chequeo antes de dar puerta. Afuera, se va formando una fila que promete. Adentro, ya ni se adivinan las mesas que hace un rato llenaban el lugar, desplazadas por la inminencia de la música y el encuentro colectivo. Una escalera a oscuras que parece caracol nos lleva a los camarines, donde Cami se está maquillando y Fede fuma un cigarrillo mientras habla por celular y resuelve las últimas cuestiones organizativas. Quiero Vale 3 se completa con Rodrigo Ruiz Díaz, en guitarra y teclados, Tomás Finkelsztein, en batería, Tiago Vega, en bajo, Sebastián Prado, en coros y guitarra, y Manuel Eguía, en guitarra. Entre todos terminan de repasar arreglos y armonías de voces, mientras giran una jarra de cerveza  y palmadas en los hombros.

Fede: – Yo soy bastante insoportable, me cuesta relajarme, estoy pensando en todo. Ya cuando salimos al escenario es otra cosa. Pero el hecho de ser independiente implica ocuparte y tener la cabeza en un millón de cosas a la vez. Si no te movés para publicitar la fecha, tocás solo, hay que revisar los equipos, acomodar el lugar, estar atento a todo. Hoy me levanté, agarré el celular, el cuaderno, los puchos y arranqué el día enfocado en llegar a la noche con todo listo. Igual cuando te metés en el camarín ya está, corre otra energía.

A los nervios de siempre, se suma que este es el primer recital de la banda tras la presentación de su primer disco en MEC Stage en septiembre del año pasado. La fecha no fue solo el cierre del proceso de grabación y edición del CD, sino de todo un proceso de consolidación musical y humano de la banda. La organizaron en formato fiesta, con la intención de compartir toda la noche con la gente que siempre los sigue. Tocaron el disco entero, hicieron una parte acústica y tuvieron varios invitados. “Siempre terminamos de tocar y nos quedamos con ganas de más, porque cuesta bajar. Entonces, pensamos en generar una fiesta nosotros, buscamos en la presentación del disco, que era un motivo especial, darle a la gente una fiesta en la que quedarse y tener nosotros la posibilidad de bajar del escenario y tomarnos una cerveza con ellos y charlar”. El objetivo estuvo más que cumplido y la recepción de su primer material discográfico superó todas las expectativas; desde febrero se puede escuchar entero en Internet y ya tiene casi 3.000 reproducciones y más de 100 descargas. “Logramos un CD con un sonido que veníamos buscando y tuvo buenas respuestas, en la presentación la gente ya se sabía los temas. Lo venían pidiendo, era algo que faltaba. Sentimos que, a veces, es el público el que nos motiva y nos empuja para avanzar. Por eso siempre agradecemos mucho”.

Tras esa celebración, Quiero Vale 3 esperaba despedir el año en una fecha en diciembre, pero se la suspendieron sobre la hora y fue imposible encontrar otro lugar para tocar. Por eso, se redoblan las expectativas para esta noche y las ansias por volver a hacer bailar a los eternos de siempre y también a esos nuevos seguidores que se suman cada día: “Es muy loco cuando ya no podés identificar por dónde o por quién llegó una persona. De repente alguien que no conocés sube una foto de perfil con una frase de Quiero Vale 3 o nos llaman para preguntarnos por el disco”. El indicio de que había llegado el momento de pegar un salto les llegó el año pasado cuando cerraron una fecha en un lugar chico en San Juan y Entre Ríos, y faltando 15 días para el recital ya se habían vendido todas las entradas. El disco todavía no estaba editado y el único material de difusión del que disponían eran algunos videos de recitales que circulaban en youtube. El boca-en-boca y cuerpo-a-cuerpo pudo más y el público se seguía multiplicando.

Fede: – Estos seis meses en los que no tocamos nos sirvieron para parar la pelota, ver lo que se hizo, porque fue un laburo muy grande el del disco, mucho cansancio mental. Fue la frutilla del postre de un proceso que se venía afianzando en la banda, creo que alcanzamos la mayor madurez musical y nos ayudó también a consolidarnos como grupo humano, en esa relación día a día. Fue un proceso hermoso.

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– ¿Qué les pasa ahora cuando lo escuchan?

Cami: – A mí me pasa de escucharlo bastante porque lo escucha mucha gente cercana, me subo a un auto y de repente está sonando. Aunque a veces también me agarra que me pongo a escuchar un temita, pero no es constante.

Fede: – Hay diferentes maneras de escuchar el disco. Hubo un momento que me cansó, porque lo escuchamos mil veces, para corregirlo, etc, y después estuve mucho tiempo alejado. Estas últimas semanas lo retomé y le encontré un montón de cosas que capaz en ese momento no las veía. Es que pasa siempre, cuando terminás de grabar se te ocurren un millón de ideas para agregarle o cambiarle, uno está buscando la canción perfecta y con el tiempo te das cuenta que es imposible, siempre se le puede dar algo nuevo. Lo voy escuchando y no lo veo perfecto, pero sí my equilibrado y estoy orgulloso. Es algo que hace cinco años capaz ni soñaba y hace diez ni te cuento. Yo me sentaba a escribir un tema, pero porque me salía, y hoy tenerlo grabado en un disco y que la gente los cante arriba tuyo es una locura.

– Y ahora, ¿cuál es el desafío?

Fede: – Haber grabado el disco fue en realidad una consecuencia del vivo y ahora estamos en el proceso inverso. Es un poco una prueba, ya estamos en el camino, hay que caminar y ver qué pasa. En su momento fue grabar el disco y este es el momento de tocarlo, de salir a la cancha y mostrarlo en el escenario. Por supuesto la idea de un proyecto futuro siempre está, empezás a trabajar en algún temita y aparece el germen, pero quién sabe, somos abiertos a las sorpresas.

Cuando la noche esté por llegar al final, sonará “Canción imperfecta”, que cierra la idea de la búsqueda de perfección: “Y otra vez los acordes que se muestran con pudor a la hora de sonar y otra vez la garganta enrojecida con temor  a la hora de cantar.  Y la canción busca en tu cuerpo perfección”.

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Alguien se asoma por la escalera con el anuncio de que abajo ya está lleno y se empieza a preparar el agite. “Está lleno, loco, nos llenamos de guita”, grita uno y todos estallan en carcajadas. La motivación, claro, está puesta en otro lado. Acá en el camarín suenan dos guitarras y se despliegan las voces y las armonías. Repasan la lista de temas y algún que otro arreglo. Suben amigos e invitados y la ronda de abrazos crece. Camila camina de un lado a otro, mientras Tomás duerme una siesta en un sillón. En una corrida alguien llega el aviso: “10 minutos”. Fede se cambia la musculosa por una camiseta del Diego y Tomás se despierta cantando uno de los temas como si estuviera programado. Los siete se agrupan en el centro en un abrazo con todo el cuerpo y juntan las cabezas como preparando un ritual.

Con las pantallas de los celulares encendidas, alumbran la negrura de la escalera y Quiero Vale 3 se dirige al escenario. Apenas se asoman, empiezan los gritos y se improvisa un pogo. Con un comienzo acústico en la música de “Desapareciste”, se franquea en un instante ese espacio neutro entre el escenario y la primera línea del público. Con “No creo”, se despliega la banda en pleno y explota la fiesta. Entre tema y tema, Fede empuña el micrófono con una mano mientras con la otra sostiene una cámara digital y filma el show que se genera entre el público, abajo del escenario. Algo de ese material, anuncia, será incluido en un próximo videoclip. Sobre este proyecto, dirán: “Pensamos en el video, porque todavía no hicimos ninguno. Antes de pensar en otro disco, nos queda mucho para mostrar de este. La idea es tocar mucho más, capaz en lugares más chicos y salir a tocar todos los meses, mover el disco por otros pagos”.

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-¿Qué les pasa cuando la gente canta sus temas?

Fede: – Está bueno que en el vivo la gente se agite y baile, pero también que un día se sienten tranquilos a escuchar las canciones y que la cabeza se les dispare a cualquier lado. Se te hincha el pecho. Nosotros buscamos que en los temas se entienda lo que queremos decir, que se diga algo fuerte y que al mismo tiempo la música brinde el marco, el escenario de eso que queremos decir. Siempre tienen que ver con lo que a uno le pasa, que probablemente es lo que le pasa a muchísima gente, entonces se ve reflejado en el disco algo cotidiano, vivencias que todos compartimos narradas desde nuestra óptica. A su vez, rebota en otras ópticas y en otras personas.

Cami: – Incluso nos pasa entre nosotros, que capaz Fede escribió una letra pensando en algo y yo la canto desde mi lugar y la resignifico.

Fede: – Creo que es lo más lindo que tiene. A la hora de sentarme a escribir, me gusta darle una vuelta de tuerca… si solamente quiero contar lo que me pasa invito a alguien a tomar un café y charlo. Por eso la cosa está en darle esa vuelta poética y hacer de esa historia, de esa vivencia, experiencia o recuerdo canción que pueda tener una linda melodía, una palabra con peso, que genere un eco.

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Son más de las 3 de la mañana y ya no queda nadie sentado. La banda hizo el saludo final, pero vuelve para el infaltable bis que corona la noche y regala más fiesta: “Y dale mi amor que esta noche quiero verte bailar, naufragar toda tu cintura y volver a soñar“.

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