“La gloria es tan efímera que dura una hora”

El Gallego Méndez es un tipo distinto: para darse cuenta alcanza con sentarse con él en un bar, tomarse una cerveza y escucharlo decir seis autores de corrido -“Hemingway, Nietzsche, Freud, Saramago, Bukowski, William”-. Es especial porque pese a haber dado ocho vueltas olímpicas en un ambiente exitista como nuestro fútbol dice que la gloria no dura nada: “Una hora nada más, porque después te vas de vacaciones y tenés que empezar a pensar en no engordar para salir campeón de nuevo”. Además, acepta haber cambiado de club: era de Vélez, ahora es de San Lorenzo. “Cuando vas a un lugar y te dan mucho, eso te cambia”, explica y pide que el Ciclón vuelva a Boedo.

Sebastián “El Gallego” Méndez llega con remera negra, jeans y zapatillas. Sencillo y casual se sienta mientras charla de lo nublado que se puso la cosa esa tarde. Estamos en su barrio, en Devoto. En frente de esa plaza verde y llena de bicis. En ese vaivén llega una jarra de cerveza bien fría a la mesa, se sirven los vasos y, entre pucho y pucho, el fútbol se hace palabras con el central que nació en Vélez, se retiró campeón con Banfield y supo convertirse en uno de los ídolos modernos de San Lorenzo. Ocho vueltas olímpicas –seis en Liniers, una en Boedo y otra en el Sur- dio el Gallego en Argentina, tierra futbolera y exitista, pero el tipo, calvo, chopp y cigarro en la mano, parece uno más entre tantos.

-¿Cuánto dura la gloria?
-Una hora.

-¿Nada más?
-Nada más, porque después te vas de vacaciones y tenés que empezar a pensar en no engordar para salir campeón de nuevo la semana próxima. Fueron 8 horas de gloria las que tuve. ¿Cuánto más que eso? Esa noche con tu familia, la felicidad y listo. Es tan efímera la gloria que dura una hora. El fútbol no tiene tiempo para la felicidad. La de Banfield la disfruté más porque después me fui, je. Además jugué las 19 fechas. No me expulsaron ni una vez, un récord. Y después de tantos años me tomé vacaciones tranquilo: tomaba sol y disfrutaba de una cerveza y de un pucho sin culpas.

-¿Viste alguna vez tu perfil de Wikipedia?
-¿Qué? ¿Cómo? Jaja, no, ¿por qué?

-Porque aparece una declaración del Diego que si es cierta tenemos que descorchar otra birra. Supuestamente, cuando le preguntaron si le hubiese gustado jugar con Messi, dijo: “Hay una sola cosa de la que me arrepiento en mi carrera y es haberme retirado antes de poder jugar en un equipo con el Gallego Méndez. Es para mí el mejor defensor que vi jugar al fútbol”.
-Jaja, sí, algo me comentaron. Creo que fue después de un partido de Libertadores con San Lorenzo. Si es que lo dijo… No sé la veracidad. Cuando me lo cruce se lo preguntaré y si es verdad le daré un beso en la boca. O el Diego me quiere o el que hizo el perfil de Wikipedia es mi amigo. Yo tengo una foto con el Diego, cuando nos enfrentamos en un Vélez-Boca. Qué crack. Maradona es el resumen del fútbol argentino.

Imagen: NosDigital

El Gallego se mata de risa. Cuenta que los centrales no disfrutan de los partidos de fútbol, que eso es para los que hacen goles. Salvo Paolo Maldini, que era un crack, que jugaba en puntas de pie y que, encima, era fachero, dice sorprendido el Gallego: “¡No hacía una falta en todo el partido!”.

-¿Qué es ser capitán?
-Es ir a pelear premios, ir a hablar con el técnico, es ser la carne de cañón muchas veces. Es el que pone la cara. Ser en quien confían los compañeros. El que aconseja a los más pibes. Es encargarte de los sueldos de tus colegas, también utileros, del plantel ¿Quién lo hace sino? Yo fui capitán de Vélez cuando se fue Chilavert, con Bielsa. Remplazar a esas figuras no es fácil.

-¿Te enamoraste de Bielsa?
-Sí. Sí. Sí. Trabajando, sí. Todo fue un caos enorme cuando llegó a Vélez. No es tan frío ni lejano como parece. Es maravilloso. Me llevó a la selección cinco convocatorias seguidas. Debuté en los Ángeles contra México. Iba a aprender.

-¿Qué cosas extrafutbolísticas aplicaste en la cancha o en un vestuario?
-Siempre fui muy lector. No pude terminar de estudiar porque en cuarto año debuté en primera. Me hubiese gustado seguir una carrera. A mí me consumía tiempo mental el fútbol. Era una pasión y un trabajo. Era muy obsesivo.

-¿Y qué lees?
-De todo. Soy lector compulsivo. Hemingway, Nietzsche, Freud, Saramago, Bukowski, William. De todo un poco. Me servía para abrir la cabeza. Sobre todo con Bukowski, que era un erudito pero con calle, que hacía una crítica muy interesante a la sociedad norteamericana. Ahí a uno se le van despertando ciertas inquietudes y pensamientos que pueden aplicarse a su realidad. Hoy por ejemplo creo que cada vez nos escuchamos y nos comunicamos menos. Tiene que haber diálogo aún en el disenso.

De repente llega un hincha del Cuervo. Alguien que el Gallego ya conoce. Se saludan afectuosamente. “Viene el Pipi, Bernardo Romeo y él, el Galle”, dice el chabón. Cuando se va, algo risueño, propone: “Pero más ídolos son Orión, Hirsig, Adrián González…”. El Gallego se ríe y le contesta: “No seas malo”. Cambiamos de tema, mejor.

-¿Cómo puede ser que seas ídolo del Ciclón? Digo: saliste de Vélez y dijiste que eras hincha de Vélez.
-La gente me tiene mucho cariño. Y es recíproco. Es inexplicable. San Lorenzo es inexplicable. Yo salí de Vélez, era hincha de Vélez y cuando me llamaron del Ciclón no lo dudé. Fue una corazonada. Quería medirme y para mí no había prueba más grande que San Lorenzo: un club donde no me querían por mi pasado, un club enorme y con muchísima gente. Son gigantes.

-¿Y ahora hincha de quién sos?
-Ahora quiero que gane San Lorenzo.

-¿Cómo se puede cambiar de pasión?
-Me crié a cuadras de Vélez. Pasaba todos los veranos ahí, en el club. Pero cuando volví uno esperaba otra cosa. No que me aplaudan de pie ni que me den una medalla, pero tampoco que te griten que te mueras de cáncer adentro de la cancha. Eso va haciendo que vayan decantando las cosas. Sigo teniendo un gran respeto por el club. Jamás hablaría mal de ellos. Ellos me criaron. A la gente del club la adoro. Nosotros lo entendemos así: es un trabajo. La gente no lo comprende. Me decían que contra Vélez jugaba y corría más. Y qué querés que haga. Hay algunas canchas que te motivan. El Amalfitani de noche es hermoso, con las luces, el campo perfecto, cómo no iba a tener ganas de jugar y correr. Era especial. Pero después me arraigué en otro lado. Pero sigo con un gran respeto. Mi hermano es hincha de Vélez y hasta él me ha puteado. Pero cuando vas a un lugar y te dan mucho, pero mucho, eso te cambia. Un día estaba parado en la esquina de San Juan y Boedo y una familia me invitó a pasar a la casa, me invitó a cenar. A ver si nos entendemos: los cuervos son bichos raros. Sólo una familia te invita a comer. Son gente que me quiere mucho y me lo demuestra todo el tiempo. El club es un quilombo y la gente es buena. Mucha lista, mucha política, pero la gente es lo mejor que hay. Los hinchas de San Lorenzo hacen que el club te guste, por más que sea desordenado en muchos aspectos. Yo entiendo al fanático y, sí, podés cambiar. Y como jugador más.

-¿Es difícil ser jugador-hincha?
-Dificilísimo. Te salís a comer a todos. La pasión no se pierde pero te la tenés que guardar un poco. En mis primeros partidos en Vélez no lo podía controlar. Jugaba como el tipo que se paraba arriba del alambrado. Metía un gol el 9 y yo en el fondo lo gritaba como loco. Parecía un tarado. Qué hace ese tipo, debían pensar. Encima entré en un equipo en donde admiraba los jugadores.

-¿Cómo interpretás la vuelta a Boedo?
-Es una necesidad de identidad. Lo hablo con ellos y lo entiendo. Quizás sea algo utópico, pero es necesario. Soy de los que piensan que cuando llegas a un club lo tenés que conocer. Cómo piensan los hinchas, qué quieren, a qué rival le quieren ganar, por qué, qué partido es especial. Hay que saber y ser auténtico y comprender al hincha. Y hay que defenderlo. San Lorenzo es una familia con mucha historia.

-¿Qué opinás de los nuevos modelos empresariales de club? ¿Dónde quedó la identidad de club de barrio?
-San Lorenzo no pierde su identidad de club por la gente. La gente hace al club. Son especiales.

-Sufriste la promoción…
-Me sentí muy muy mal.

-¿Y con lo de Banfield?
-También. No hicimos mala campaña nosotros, pero por respeto al club nos fuimos cuando ya no iba más. Ahí nos ganamos el respeto. La gente nos quería.

-Y encima defenderte a vos era difícil, eras un tipo que dividía aguas.
-Seguro. Era muy polémico. Hablaba poco pero cada vez que hablaba había quilombo. Las patadas… Bueno, la de Falcao, por ejemplo.

-¿Y esa cómo la defendés?
-No, de ninguna manera. Soy capaz de decirte ahora que estuve equivocado. Y no porque ahora soy técnico. Antes de retirarme incluso. Sabía que estaba equivocado.

-¿Te arrepentís?
-Por supuesto. ¿Qué soy, menos hombre? Si el fútbol no es para pelear. Las cosas no son así, yo no gané nada con eso. Al contrario. Si vos me preguntás lo de Falcao yo estuve toda la semana previa pensando en que no le iba a pegar. No quería. Y le pegué y me arrepiento.

-¿Tenías bronca por la lesión de la Libertadores?
-Sí, pero no justifica. Uno de mis grandes errores fue no aceptar las derrotas. Nunca te tenés que acostumbrar, pero sí aceptar. Son cosas que pasan. Me quedé afuera de mi sueño: ganar la copa con San Lorenzo. Pero no tiene nada que ver con nada. Además, ahora a la distancia, menos mal que no le hice nada, porque mirá cómo juega. Nos hubiéramos perdido un montón de goles lindos. Tres goles por final mete, una locura. Después él me llamó diciéndome que estaba todo bien. Deseándome que Dios me bendiga. Yo a él le creo. Todos me dicen que es un gran pibe. Pero hay algunos atletas de Cristo que tienen la biblia cerrada.

-¿Y ahora como DT cómo ves esa cosas del fútbol?
-A los calentones que pegan los entiendo, fui uno de ellos. A los habilidosos que siguen pidiendo la pelota, aunque les peguen, los admiro. Lo nuestro es normal, lo de ellos es grandioso.

-Si vos eras el que pegaba, ¿cómo tuviste siete lesiones de operación? ¿Ibas con armas a jugar?
-No, era muy bruto. El bruto era yo, no los demás. Y si me encontraba con un delantero bruto era un peligro.

-Sos lapidario con vos mismo…
-No, soy realista. Yo hice lo que pude con mi carrera. No fui un virtuoso. Esas limitaciones las conocía a la perfección y jugaba con eso. Nunca hice más de lo que sabía.

El Gallego, entonces, como para contrarrestar tanta autocrítica, empieza a hablar de su paso por Europa. Cuenta que marcó a Koller, Drogba, Romario, Ronaldo, Kluviert, Zidane, Rivaldo. Que al francés se lo podía admirar de solo verlo caminar. Pero, sobre todos ellos, nombra dos tipos que disfrutó muchísimo: el Rifle Pandolfi y el Loco Mostovoi. Qué cracks, completamente anormales, dice el Gallego.

Ya no va quedando nada y esa tarde nublada se va convirtiendo en una noche gris. El Gallego deja algunas cosas finales: “La técnica lo es todo y en el fútbol argentino eso está difícil…” Por eso se juega así, dice. La gente pasa, lo saluda y él, tranquilo, asegura: “Nunca me la creí, ni en mi mejor momento”. De repente, vuelve el hincha, ese que lo saludo con cariño al principio. Le dice: “Che, Galle, está jugando Colombia contra Uruguay: Falcao metió un golazo”.

-Viste, menos mal que no le hice nada.

El tinellismo mágico

El conductor de televisión retorna a la política futbolera, en el medio de un club que atraviesa una de las mayores crisis de su historia. Para salvarlo, una vez más, la institución apuesta a un magnate millonario para que lo salve. Los pormenores de una futura crónica de una muerte anunciada.

Imagen: NosDigital

El Club Atlético San Lorenzo de Almagro atraviesa la crisis institucional más grande de su historia. Con el alivio del no-descenso todo pareció detenerse para barajar y dar de nuevo.
Había que reconstruir un club que zafó, que quede claro, de pedo.

Las dirigencias que entendieron que los clubes se manejaban como empresas necesitaron sufrir que la pelota no entrara para mostrarse tal cuan son: empresarios del fútbol y no gestores de clubes. La gente reventó y ellos se tuvieron que ir. Abdo y compañía huyeron desbordados.

El terreno pintaba para el cambio. Para la demolición y el trabajo de refundar.
Pero… Tinelli.

El hombre de la cabeza bien grande que piensa, y pone la jeta y el bolsillo para decir, más o menos, “San Lorenzo soy yo”.
Dirigentes tinellistas y disidentes, socios y distintas agrupaciones políticas intentan reconstruir la historia y la situación de un club partido al medio y en mil pedazos que está al borde de volver a recurrir a las mismas prácticas que lo dejaron así.

César Francis, presidente de la agrupación Volver a San Lorenzo, lo pone sobre la mesa rápidamente: “El Tsunami Tinelli es una planificación política deliberada”.
Alguna vez se entendió que el tipo más famoso de la TV era un simple inversor, una mera ayuda económica.
A no confundirse, señores, el tinellismo existe y no desde ahora.

Marcelo Vázquez, secretario provisorio del club y candidato a permanecer en el cargo por la lista de Tinelli, entiende al empresario así: “Decir que el rol de Tinelli en el club es el de un empresario es un prejuicio. Primero es socio y después hincha. Las afirmaciones de las lógicas empresariales parten desde ese prejuicio contra Tinelli. El modelo de club que queremos no tiene nada que ver con gente que viene a hacer negocios. Somos socios e hinchas que queremos colaborar: algunos aportan económicamente, algunos gestionan, y así cada cual aporta con lo que puede y quiere. No tiene nada que ver con un empresario que pretenda un modelo de club que no sea el que todos queremos. Cuando no sos conducción y tenés ganas de colaborar aportás desde donde podés y desde donde te dejan. Entonces, también forma parte de los prejuicios etiquetar a Tinelli por sus intervenciones pasadas con Savino. Los que estuvieron en una elección con uno, después estuvieron con otro. No hay un sistema de agrupaciones permanentes. Eso no significa nada por sí solo, no hay pertenencias. El club que todos queremos, más allá de discursos políticos, es más o menos parecido”.

Francis lo explica distinto: “Los pasos de Tinelli por el club no fueron felices. Será un gran hincha pero no es un gran pensador de un club. Ideológicamente no comprende lo que es un club más allá del fútbol. Además sus pasos no fueron felices tampoco desde lo financiero y económico. Todavía estamos pagando aquella fiesta de pagar sueldos europeos. Y me preocupa que estemos repitiendo la historia, ante la desesperación de una crisis, de apelar al ilusionismo mágico de una billetera”.

Entonces, surge la pregunta: ¿Qué significa comprender ideológicamente a un club?
Nadie mejor que los dueños para explicarlo.
Sus socios.

Ezequiel Torno, socio número 83846, de 21 años, dice: “Quiero un club con todas las letras, no quiero un Football Club, no quiero un modelo empresarial y tampoco quiero que se vote billetera sobre gestión. Da miedo pensar que vamos a tropezar con la misma piedra y que la deuda va a ser cada vez más grande. Pero, lamentablemente, se necesitan 3 o 4 refuerzos entonces el discurso de Tinelli es comprador”.
Iván Gruzsko, socio nro 72136, de 21 años, también afirma: “Hay que usar la cabeza para votar, sin comerse el verso de los empresarios multimillonarios que te venden espejitos de colores. Pero, lamentablemente el socio no aprende más. Después de todas las que pasamos ahora es obvio que va a ganar la lista de Tinelli por goleada. En realidad no todos están con el modelo de Tinelli, pero siempre tenés al típico boludo que se hace pis si le traen un par de refuerzos de categoría. No son capaces de ver más allá, ni de pensar en el futuro de la institución. Por más que Tinelli sea hincha, que ya sea rico y no quiera robar, sus lógicas empresariales van a poder contra todo”.

Francis plantea otra duda a la hora de entender un club: “¿Para quién gobierna el dirigente? ¿Para los 4 millones de hinchas o para los 30 mil socios? En crisis todo debería estar apuntado a los socios, porque está en juego la refundación del club. Venimos de muchos años de devastación”. Sigue: “Hay que dividir entre hinchas y socios. Al hincha le preocupa lo futbolístico, ni lo social ni lo comunitario del club. El socio está más preocupado por la institución, por el resto de los deportes, porque el club sea un club con fútbol y no de fútbol. La preservación del club es clave porque San Lorenzo, por historia y tradición, es un club integral.”

En cuanto la situación concreta de la institución cuerva las cosas están que arden. Hay un estado de acefalía formal que se plasmó con la renuncia de toda la Comisión Directiva. La asamblea formó otra comisión directiva provisoria que, a su vez, llamó a elecciones presidenciales para completar el mandato que dejó trunco Abdo. Es decir, hasta diciembre del 2013. La elección será el primero de septiembre y sólo se votarán para los cargos de la Comisión Directiva, que fue la que renunció en todo su conjunto. Por supuesto que allí se incluye el cargo presidencial y el resto de los puestos ejecutivos de un club: vice 1ero, vice 2do, secretario, vocales, etc.
El secretario Vázquez, también juez de cámara porteño, explica cómo el club llegó a donde llegó: “Sucesión de malas decisiones políticas. Institucionalmente se cometieron una seria de errores que nos llevaron a una situación gravosa. Hay que superarlo urgente a través de la decisión de los socios. Las pequeñas cosas marcan la realidad de la institución. No se pueden resolver cosas sencillas, esto demuestra que hemos fracasado. Hay que cambiar el modelo.”

Se notan dos posturas: las que atribuyen crisis a “serie de errores” y “secuencias de malas decisiones” y la que entiende que se trata de lógicas de gestión empresariales y no de clubes.

¿A qué va a jugar Marcelo?

El doctor César Francis lo interpreta: “Las decisiones de Tinelli son pendulares y zigzagueantes. Se anunció como presidente, se bajó por los hijos y ahora va como vocal. Ya dijo que los de la lista son ‘amigos’ de él. Entonces, el rol de Tinelli es poco feliz. No asume el protagonismo político que tiene en la vida de San Lorenzo eligiendo el puesto de vocal. Le hace un flaco favor al club en ese lugar. Además, deja a un presidente que va a ser de paja. Porque cuando se quieran discutir cosas serias van a querer ir a hablar con el vocal y no con el presidente. Es un endeble favor a la institucionalidad. Un club con la historia de San Lorenzo debe tener un presidente en el que el pode real y formal coincidan. De carne y hueso y no de paja. No le sirve al club un espantapájaros sin poder real de decisión.”
Sin embargo, todo parece indicar que Tinelli no tendrá problemas en ganar esta elección.

La Comisión Directiva provisoria cuenta con Matías Lammens como presidente del club, el hombre de Tinelli. El mismo Lammens se presentará a principios del próximo mes como presidente de la lista del tinellismo. El hombre de la TV fue elegido como primer vocal de esa CD provisoria y, se estima, va a ser ratificado por los socios para continuar hasta fines del 2013.

Las curiosas y llamativas manifestaciones en las puertas de Ideas del Sur, el apoyo de los personajes de la barra brava La Buteller y el guiño de casi todas las agrupaciones y dirigentes políticos dentro del club le dan la derecha a al modo empresarial sanlorencista.
“Nuestra intención es forzar al ilusionismo mágico a explicar qué modelo de club quiere, más allá de la billetera y de comprar jugadores para la primera de fútbol, porque si la pelotita no llega a entrar y tenemos la desgracia de descender no hay peor manera de hacerlo que con un club hipotecado y entregado. Si la piedra fundamental y basal de la refundación del club va a ser la billetera de Tinelli es una construcción muy endeble, por más que la billetera sea frondosa. Porque mañana esa billetera se agota, se aburre, se retira y se cae todo lo que se hizo en función de ello. La refundación de San Lorenzo necesita un modelo de club y gestión. De un sinceramiento de las muchas limitaciones económicas que tenemos. No hay que entrar en el ilusionismo mágico que tanto la historia como la estadística han evidenciado que casi siempre terminó mal en los clubes argentinos”, sentencia el presidente de Volver a San Lorenzo.

¿Qué propone la lista de Tinelli según ellos mismos? Vázquez lo dice: “El fútbol mueve y genera una de las principales economías. El poder está concentrado en el fútbol. Los clubes deben seguir siendo asociaciones sin fines de lucro. Los gerenciamientos han fracasado siempre. Pero la realidad es que se requiere que en su funcionamiento estén estructuradas las cosas como en una empresa. No digo que haya que convertirlas, digo que la dimensión de la estructura de San Lorenzo a nivel administrativo debe funcionar más allá de las conducciones políticas. El funcionamiento tiene que estar garantizado ante cualquier circunstancia institucional. No se puede manejar a San Lorenzo como a un pequeño comercio, empresa familiar o como a un club menor. La organización tiene que ser acorde. El modelo de Tinelli no difiere de esto: un club atlético coordinado y equilibrado financieramente. Que tenga objetivos acordes con su historia y dimensiones. Para eso hay realidades que no se puede desconocer. Para superarlo se necesita gestión, generar ingresos y recurrir a aportes para comenzar a ordenar a la institución. Si hubiera otras opciones, que se verá en la elección, el socio podrá elegir. Hubo un cuasi abandono de los cargos de las autoridades. En ese marco se recurrió a Tinelli para que colaborara en esta situación de crisis.”

Mientras tanto, de las más de 10 agrupaciones que hay en San Lorenzo, sólo muestran un rechazo tajante al tinellismo Volver a San Lorenzo y el espacio de la Subcomisión del Hincha. Dos espacios, que además, están atravesados por la lucha de volver al barrio, al viejo Boedo, donde el club era club.
Otros tiempos del Ciclón. Tiempos que se quebraron desde hace 15 años, cuando el presidente Alberto Guil, en el 2001, mientras todo estallaba, entendió que los clubes se pensaban como empresas. Lo que ratificó Savino desde el 2004 al 2010, con la explícita ayuda de Marcelo Tinelli, quien sólo aceptó a sus acciones como ayudas económicas. Como si aquello no construyera lógicas que se terminaron pagando en la bochornosa presidencia de Carlos Abdo.
De no mediar milagros allí volverá a estar esa cabeza. Esta vez con cargo y con un presidente titiritesco.
Habrá nuevo mandato pero no existirá un nuevo modelo.
La pregunta queda rebotando en cada corazón cuervo y futbolero: ¿Qué quedará del Club Atlético San Lorenzo de Almagro?

Las 5 del domingo

¿Qué? ¿Quiénes? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
Distintas historias en la voz de sus protagonistas.
Las 5 del Domingo en Vámonos de Casa

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– Asesinaron por defender su territorio a de Miguel Galván, militante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) e integrante de la comunidad originaria Lule-Vilelas- 14 de octubre del 2012

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-La historia de las ruinas de un Centro Clandestino de Detención oculto en Valentín Alsina- 7 de Octubre del 2012

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– Cuatro estudiantes de colegios secundarios tomados vinieron al programa y nos contaron qué piden. Además, ¿cómo los tratan los medios? ¿Y los funcionarios públicos? ¿Hacia donde apunta la educación pública?- 30 de septiembre del 2012

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-6 años sin Jorge Julio López. Hablamos con su hijo, Rubén- 23 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Las-5-del-domingo-Jorge-Julio-Lopez.mp3]
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-La extrema posibilidad de desaparición que sufre el Policlínico Bancario- 9 de septiembre del 2012
[audio:http://www.nosdigital.dreamhosters.com//wp-content/uploads/2012/01/Programa-22-Las-5-del-domingo-Policlinico-Bancario.mp3]
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