La basura no va a El Pato

El Municipio de Berazategui quiere instalar en tierras fértiles, a 200 metros de viviendas, un basural encubierto en una planta procesadora. Los vecinos de El Pato encabezan la resistencia que logró la detención de las obras.

En el sur del conurbano bonaerense hay un Edén. Pero, al contrario de la historia bíblica, son sus habitantes los que deben defenderlo del de arriba. Adán y Eva son los vecinos que defienden su Edén, su barrio, El Pato, Municipio de Berazategui. Las autoridades del Municipio se ocupan de encarnar a la serpiente que con su astucia quiere engañarlos para instalar un basural en el patio de sus casas. También está la manzana, roja, brillante y tentadora, que interpreta la idea de progreso, si Adán y Eva muerden, transformarán su Edén en contaminación sanitaria y descuidado lucro económico.

2014 – 2009. Cinco años desde que los vecinos de El Pato se pusieron en lucha y empezaron a pedir explicaciones. Recién en el último agosto el Municipio que preside Juan Patricio Mussi llamó a una audiencia pública para explicarle a la comunidad berazateguense en qué consiste el proyecto de una Planta Procesadora de Basura en El Pato.

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A esa audiencia, que se realizó por orden del juez Federico Arias, llega arrastrándose la serpiente. Se sienta tranquila a un costado, no necesita hablar: por ella lo hace el Ingeniero Leonardo D. Fernández, Director de Ambiente de Berazategui, pero que vive en Ciudad de Buenos Aires. Si al ingeniero le falla la persuasión, la serpiente siempre cuenta con su manzana para tentar a los vecinos desnudos ante su poder.

Ayudado por un extenso powerpoint con letras muy pequeñas que ningún presente llega a leer, Fernández explica que en realidad no es una planta procesadora de basura lo que planean instalar a dos cuadras de casas de familia, si no un parque ecológico: un parque de 16 hectáreas que recibirá 250 toneladas de residuos sólidos urbanos por día.

Toda esa basura que entrará  por día equivale al peso de 33 elefantes. Esos 33 elefantes de basura circularán diariamente por las calles de tierra de El Pato y de todo el resto de Berazategui.

Y que usará última tecnología, cuenta el ingeniero. Y que es una obra de gran envergadura. Que va a ser una planta como las de países desarrollados. Que Berazategui por fin va a poder tratar la basura que genera, propio de municipios avanzados. La serpiente se mata de risa y la manzana brilla más que nunca.

Lo que, entre tantas cosas, se le olvida mencionar al ingeniero es que el Estudio de Suelos para el planeamiento ambiental y ordenamiento territorial realizado por el Instituto de geomorfología y suelos de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP plantea que en “la zona Rural El Pato se desarrollan actividades agropecuarias, hortícola, criaderos de pollos y ganadería extensiva, sobre suelos de excelente calidad” (…) y que por eso: “Los suelos de esta zona son de óptima calidad para la producción, situación que debiera tenerse en cuenta a la hora de aprobar nuevas urbanizaciones”.

Cuando el ingeniero trata de explicar el estudio de impacto ambiental (que hace dos años está listo pero se hizo público sólo hace un mes) realizado por la Universidad Tecnológica Nacional, las grietas aparecen en su discurso y las preguntas y los gritos de los vecinos lo interrumpen para que no se le escapen los errores.

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Para que esta planta sea efectiva (el mismo proyecto lo admite), la separación de residuos tiene que empezar desde los hogares, porque de nada sirve que la basura llegue toda mezclada, “todo dependerá de la cultura sobre separar en origen” explica. Para eso el Municipio impulsa el Proyecto Ambientalistas Urbanos, que realiza campañas en colegios para concientizar a la población sobre cómo tener una ciudad linda.

– ¡Por las escuelas de El Pato, ni por la mayoría de las de Berazategui, no pasó nunca esta campaña! ¡La concientización lleva tiempo y hay que hacerla ANTES de comenzar un proyecto así!

Además de separar los residuos, esta planta también prevé la generación de compost, abono orgánico. Este compost será “regado” por los líquidos lixiviados que la basura desprenda (los químicos altamente contaminantes que segrega toda basura en descomposición). Según el proyecto los líquidos serán previamente procesados para no contaminar el compost, pero la planta que se necesita para tratarlos y asegurar su inocuidad no está prevista en ninguna parte del proyecto.

– ¡Esta planta va a generar 2000 litros de líquidos lixiviados por día! No se les puede pasar la planta para tratar estos líquidos muchachos.

La serpiente ya no sonríe tanto, los vecinos le piden cada vez más información al ingeniero. Ya no le sirve leer textuales las filminas de powerpoint, porque le piden que explique los cómos más que los qués. Mientras piensa qué argumentos sacar de la galera, los gritos de una vecina lo distraen:

– ¡Volvé, volvé atrás! A la filmina que pasaste rápido.

El ingeniero se ve obligado a leer en voz alta: “En la etapa de operación los impactos más grandes se encuentran en contingencias, en particular respecto al medio físico, se presenta la ocurrencia por un lado de derrames de hidrocarburos y de material recuperado capaces de alterar la capacidad de los recursos, aguas superficiales y aguas subterráneas. Por otro lado la afectación de la calidad del aire ante la posibilidad de incendio (…) El alto flujo de tránsito pesado por la zona generará impactos de carácter moderado al aire y a la población en cuanto a la emisión de gases de combustión y al material articulado, a la infraestructura vial ira produciendo su deterioro”.

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Se hace silencio en la sala, los vecinos sacan cuentas. ¿Se va generar un impacto moderado al aire y a la población?

El impacto ambiental que va a generar no sólo la planta -una industria de 16 hectáreas en medio de una zona rural-, si no también los 150 camiones diarios llenos de basura que van a circular por las calles de tierra de El Pato, se calculan mediante una fórmula matemática. El resultado de esa cuenta indica si el impacto es bajo, medio o alto.

El estudio de impacto ambiental admite que se van a ver afectados el aire, el agua, la tierra y la vida humana. Pero, se aclara para tranquilizar, ningún impacto sobre estos medios es alto. La mayoría son moderados, señalados con un valor matemático de 9 puntos. Sólo un punto por abajo del impacto alto, que se indica con 10.

Una catarata de preguntas, silbidos, abucheos y gritos inunda el salón. De nada les sirve a las autoridades de Berazategui llamar al orden y recordar que es una audiencia pública, es que los vecinos hace cinco años que están esperando para hablar.

– ¿Cómo van a hacer para que circulen 150 camiones diarios por los caminos de tierra de El Pato? ¿cómo van a concientizar a la gente de que separe todo en origen? ¿cómo nos van a proteger de los gases que emane la basura? ¿Por qué los valores del impacto ambiental están tan al límite?

Los vecinos preguntan porque desconfían. La serpiente está cada vez más enrollada en su silla y la manzana se le empieza a pudrir. Sabe lo que se viene: los vecinos van a argumentar.

– A ustedes se les fue de la mano una lombricera de 3 hectáreas ¿Y ahora quieren poner una planta de basura de 16 hectáreas?

Hasta hace tres años una lombricera, propiedad de la empresa Lombrisur SH, se dedicaba supuestamente a la cría y venta de fertilizante derivado de la lombricultura. Los olores nauseabundos alertaron a los vecinos: entraban ilegalmente cantidad de camiones con deshechos, provenientes de otras industrias. La lombricera se convirtió en un basural no declarado. Los vecinos lo denunciaron durante doce años, en todos los organismos posibles y lograron cerrarlo.

En los terrenos ubicados en la calle 525 entre 637 y 639, El Pato, se entierra basura oficial, traída por camiones del Municipio. Los terrenos suman unas 13 hectáreas y son propiedad de Jorge Kanashiro. La basura que va ahí antes la tiraban en Plátanos Norte (ver nota anterior) en un basural enorme que enfermó a decenas de niños y hace sólo dos meses se logró cerrar, gracias a la militancia de un barrio entero. En Gutiérrez, también dentro del municipio de Berazategui, se empezó a arrojar basura en el predio ubicado en la calle 422 entre Camino Gral. Belgrano y 462.

– Estuve haciendo cuentas con los mismos números que ustedes informan, no soy idiota, y nunca se va a llegar a recuperar el 50 por ciento de la basura como ustedes prometen.

En los primeros cinco años de funcionamiento, se recuperarán por día sólo 11,2 toneladas de compost e inorgánicos, lo que representa un 4,5 % del total que recibirá diariamente la planta. En la plenitud de su funcionamiento (dentro de 20 años) la planta recuperará 25,1 toneladas por día, lo que representa un 10 % de la basura recibida

– Yo no tengo agua potable en mi casa y quieren construir un basural arriba del acuífero de donde toma agua todo Berazategui.

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El predio está ubicado en las nacientes o cercanías del Arroyo Conchita, Pereyra y Giménez. La totalidad del municipio saca el agua de la línea de perforaciones al acuífero Puelche. Estas perforaciones se encuentran a lo largo de todo el predio. El estudio realizado por la UTN indica que “no se encontraban en funcionamiento cuando se hizo el estudio lo que no permitió averiguar la incidencia en las misma”.

El 75,8% de los hogares de El Pato (el 71% de su población) tienen las necesidades básicas insatisfechas, no tienen agua potable. Además, el estudio de impacto ambiental contiene datos desactualizados: se utilizaron datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas de 2001. En 2001 la población de El Pato ascendía a casi 7 mil habitantes y en 2010 superaba los 17 mil habitantes.

– Proponemos otro lugar para instalar esta planta, alejada de la gente: al lado de la ya instalada procesadora de desechos cloacales, más cerca del centro de Berazategui. Digo yo, para qué van a pasear la basura por todo Berazategui ¿no es mejor poner esta planta en otro lado?

La Organización Mundial de la Salud insta a no trasladar, más de lo estrictamente necesario, sustancias contaminantes, como lo son los residuos sólidos urbanos. Bajo este proyecto la basura se va a transitar de una punta a otra de Berazategui, más de veinte kilómetros diarios.

40 contra 3, los oradores que se oponen a la planta. A esta altura la serpiente es más bien una culebrita. Se va arrastrando rezagada, porque después de la audiencia decenas de vecinos, al ver la incapacidad del Municipio para explicar qué quieren instalar, se sumaron a la lucha contra el basural. Se va rezagada porque el juez Luis Arias dio lugar a la orden cautelar presentada por los vecinos y frenó las obras. Está rezagada porque Adán y Eva ya expusieron ante el tribunal de La Plata que trata el caso las preguntas que las autoridades todavía siguen sin contestar.

Qué frustración siente la serpiente mientras se pierde entre los campos del Edén.Toda la presentación bonita adornada con hojas verdes que hizo el ingeniero porteño no engañó a nadie. Eva y Adán se vienen vistiendo con esas hojas verdes desde hace mucho, para ellos lo verde y lo natural no es una simple decoración, es la forma de vida que defienden.

– Si nunca van a llegar a recuperar ni el 50 por ciento de la basura, la llamada planta modelo se convierte en una estación de transferencia de residuos. Nos oponemos al basural en El Pato.

 

Prioridad 1: Urbanizar

Hace 3 años la Legislatura porteña votó un proyecto para urbanizar la Villa 31 y 31 bis, pero todavía no pasó nada. La basura se sigue acumulando, las cañerías rebalsando, las ambulancias esquivando y la luz no ilumina igual para todos. Historia de una política postergada, en la voz de sus vecinos.

Fotos: NosDigital.
Fotos: NosDigital.

En la canchita de fútbol donde juegan chicos y grandes hay un montículo de basura que crece cada fin de semana. A las ambulancias ya ni las llaman: buscan ayuda en algún vecino con auto. La instalación eléctrica es arbitraria o depende del arte de la maña: una manzana tiene luz pero la de al lado no, y cuando se corta no es la empresa quien la arregla. En la Villa 31 hay muchos policías, pero nada de seguridad.

Los problemas de los vecinos tienen una solución: urbanización. La ley de Radicación y Urbanización está aprobada desde hace tres años por la legislatura porteña, pero perdió estado parlamentario y volvió a presentarse este año. Asegura el fin de los desalojos forzosos y la creación de una Mesa de Gestión y Planeamiento Multidisciplinaria y Participativa, responsable de planificar e implementar la urbanización. La mesa, integrada por diputados, representantes de ministerios y delegados del barrio, trabajó catorce meses y redondeó un proyecto que giró a la Comisión de Vivienda, primer escalón para su aprobación. Pero así como entró, se cajoneó.

Nunca salió de la Comisión de Vivienda y perdió estado parlamentario el año pasado. Este año se volvió a presentar y, a pesar del pedido de organizaciones, vecinos del barrio y diputados, todavía no se trató.

“No hay voluntad política de tratar la propuesta que realizó la Mesa”, explica Carlos Cuenca, vecino de la Villa 31. Lejos de abatirse, agrega: “Somos el ejemplo, por eso el gobierno trata de vencernos. Si nosotros vencemos, seguirán el camino otras villas. Si perdemos, ¿qué les dejamos?”.

Mientras la propuesta descansa en un cajón de la Comisión de Vivienda de la legislatura porteña, Zunilda, madre de cinco hijos, camina por su barrio: “Un domingo a la tarde se corta la luz y no viene nadie. Mientras tanto, las necesidades perjudican a los chicos porque los lunes amanecen sin los delantales preparados”.

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Para Zunilda la urbanización no es un eslogan político sino un delantal sucio. ¿Se entiende?

– Si tenés heladera, se van quemando las instalaciones y tenés que cortar y mandar a llamar a alguien, y hay que pagarle. El año pasado nosotros tuvimos que salir a la calle para que vinieran a arreglar.

– Hace dos años que se hicieron todas las instalaciones para el agua (en algunas zonas de la 31 bis). Se compraron entre los vecinos los caños y se le manda a hacer a uno que lo sabe hacer. Buscando un vecino, al otro, al otro, nos organizamos.

– Tenemos basura en la canchita, que es donde los chicos juegan. Si llueve, es un olor…

– Antes tirábamos cemento nosotros en las calles, cuando le sobraba a alguien, pero se inundaba todo, entraba agua por todos lados. Salíamos los vecinos y sacábamos el agua, porque las cloacas no están en buenas condiciones.

– Las ambulancias siempre tardan en llegar. Ya lo tenemos como que no hay ambulancias y buscamos otros medios para llevarlos: conseguimos un amigo que tenga auto. Hay mucha gente que se murió porque nunca viene la ambulancia, lo sacan en un carrito y con una herida, se desangra hasta llegar al hospital. No quieren entrar las ambulancias porque siempre dicen que en la villa pasa esto y lo otro. Tienen miedo. Quieren que haya un policía, y hay policías por todos lados. Hay tanta policía e igual hay robos. Hay caminos para que entren las ambulancias, pero no quieren entrar.

villa 31 “Con la urbanización se arregla todo: la basura, la electricidad, las calles, las cloacas. Por ahí la inseguridad también. Eso es lo que estamos buscando”, asegura Zunilda. Sobre los métodos para presionar, en la 31 ya saben: “El corte de la autopista es la única herramienta que tenemos para solucionar esto, porque nunca nos escuchan. Ahora que están los delegados y las elecciones, empiezan las peleas entre ellos. Nosotros hacemos una actividad, les avisamos, vienen, pero después no pasa nada”.

Varios pasillos enredados más allá de lo de Zunilda, habitados por vecinos trabajando en casas suyas o ajenas, chicos jugando y perros mendigando un huesito, está el comedor Carlos Mugica. Teófilo Tapia cuenta, sentado en un banco del comedor, la trama que revela el negocio de la urbanización en los pasillos de la Legislatura: “Macri debería acatar la ley de Urbanización. No lo hace. Da un lavado de cara, donde los adoquines que saca de la Ciudad, no los puede vender y los mete en la villa. Ese costo lo incluye, aunque no haya existido, y pasa a usar esa parte del presupuesto para otra rama. Dice que la invierte en la urbanización y la mueve a otra parte del presupuesto”.

¿Y entonces?

“Entonces nos estafa a los vecinos. ¿Dónde están los 30 millones que dice que usó? No dicen cuánto cuestan las obras, no hay carteles en la villa. Compra voluntades porque los punteros que están con él aparecen con coches cero kilómetros de un día para el otro. De esa manera los hace enfrentar con los vecinos”.

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Con esa claridad, y como lo hizo Zunilda con los conflictos de su barrio, Teófilo narra ahora la historia de la urbanización en la Villa 31. Ahí sentado sobre las tierras que hacen babear a los empresarios inmobiliarios y que ocupan más de treinta mil personas, Teófilo empieza:

– En este barrio comenzó un desalojo compulsivo cuando muere Perón y el gobierno de Isabel se hace cargo. Ella empezó a sacar a la gente con subsidios. Si eran de Bolivia, por ejemplo, los mandaban para Bolivia. Se encargaban de que se fueran del país. A otros, los llevaban a lo de los familiares, a las provincias.

– Con la dictadura, Cacciatore sacó a la gente ya sin subsidios. A la madrugada venían con las mazas, rodeaban las casas, los sacaban afuera, cargaban las cosas en los camiones de la basura y los tiraban del otro lado de la General Paz. Después las familias buscaban a dónde ir. Ya eso era una erradicación compulsiva. Ficharon a los dirigentes, primero. Después podían sacar a cualquiera. No había resistencia porque no quedaba ninguno de los representantes del barrio. Sacaban a la juventud, algunos estaban presos, otros desaparecidos. Limpiaron primero a toda la gente militante.

– Después de la erradicación de Cacciatore nos juntamos los pocos vecinos que quedamos y empezamos a buscar una forma para frenarlo. Así empezó esta lucha. Empezamos a trabajar con los curitas de las iglesias, con la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Conseguimos unos abogados recién recibidos y otros que acompañaban que se hicieron cargo de la demanda. En primera instancia se perdió el juicio porque habíamos quedado 33 familias. Los demás tenían miedo. Era el año 1979. Apelamos a la Cámara y nos dieron lugar. En el barrio nos detenían cuando nos encontraban.

– Alfonsín no desmanteló la Comisión Municipal de la Vivienda de la dictadura. Era una pelea por el tema de la luz, el agua, las cañerías todas rotas. Costó repoblar la villa. El intendente Suárez Lastra sacó una ordenanza donde reconoce que la erradicación fue compulsiva y dice que quienes acrediten haber vivido en la villa pueden volver.

– Ya en los 90 sabían que esta villa no puede existir porque está en las tierras más caras de la república. Querían hacer la continuación de Puerto Madero. Nos quisieron sacar, pero no pudieron porque la villa se repobló.

Así, Teófilo llega a la actualidad. Con la ley de urbanización que no se cumple. Con una Villa 31 que ahora se llama Barrio 31 Carlos Mugica, pero que sigue teniendo los problemas de siempre. Con un barrio con muchos Carlos, Zunildas y Teófilos que trabajan por una urbanización que ayude a tener los delantales del colegio limpios, la cancha de fútbol limpia, las cañerías bien, luz, agua, y que ya no haya excusas para que las ambulancias entren.

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Barrio basural

Hay un lugar donde hay ratas y víboras y no es la selva. Un lugar donde hay gasas y jeringas y no es un hospital. Donde hay químicos, y no es laboratorio. Y donde los pobres van a buscar comida y no es un comedor. Los chicos no pueden jugar a adivinar ¿qué es? porque tienen hongos, herpes y broncoespasmos. Porque el jardín de infantes queda al lado de este gran basural a cielo abierto, en la localidad de Plátanos en Berazategui, donde la vida tiene olor a mierda.

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-¿Usted le está sacando fotos a mi camión?

Preguntó el hombre de unos 2 metros de alto por 1 de ancho, el conductor del camión rojo, de patente XER 178, y con autorización de la Municipalidad de Berazategui para desechar su carga a 200 metros de las casas de cientos de personas.

-No señor.

El hombre se quedó unos segundos espiando el interior del auto, tal vez pensando qué podía hacer contra la negativa. Sus ojos se mostraron reflexivos por unos segundos, pero luego recordó algo y su expresión cambió: al fin y al cabo él está autorizado para tirar la basura ahí por la mismísima autoridad del municipio. Así que se encogió de hombros y volvió a su camión. Manejó unos metros más, dobló a la derecha y tomó el camino que lo lleva al basural de Plátanos Norte, ubicado a unas ocho cuadras de la avenida Nestor Kirchner (ex avenida Mitre) y a menos de dos cuadras del barrio.

Los camiones, hasta seis o siete por día, entran por la calle Padre Mugica y 163. Antes del doblar para tirar la basura pasan por delante del jardín municipal Grillito Feliz: “hay un pedido de hace dos años para que pongan serruchos enfrete del jardín porque pasaban los camiones y una vez hubo un accidente con un nene” cuenta Oscar Silva, uno de los vecinos Plátanos, que están cada vez más preocupados y organizados.

00 215A pocos metros del jardín está la entrada. La anuncian un cartel de la municipalidad y el olor a mierda. Nadie puede pasar: la policía bonaerense y la guardia urbana cuidan que sólo los camiones cargados de desechos y los pibes pobres entren. Los chicos entran y revuelven, sacan lo que les parezca provechoso para vender, y vuelven a entrar. Así, el basural se convirtió en un medio de subsistencia para los más pobres del barrio.

Hace ya tres años que estos camiones traen desechos al predio, en manos del municipio. Este terreno, un enorme campo abierto, está entre la autopista Buenos Aires-La Plata y el barrio Plátanos Norte, en la localidad de Plátanos, municipio de Berazategui. Hace más de ocho años, para la construcción de la autopista, se cavó una tosquera. Cinco años después esa excavación se empezó a tapar con escombros y ramas, pero luego los vecinos empezaron a notar que los camiones traían otros tipos de desechos.

“Todo tipo de basura tenemos, desde desechos del cementerio hasta cosas patógenas, hay jeringas, gasas. También vienen los camiones del municipio a destapar las cloacas, tiran lo que sacan ahí y luego queman todo. Trabajan de día y de noche” cuenta Oscar, que vive hace cincuenta años en Plátanos y ahora tiene casa con vista al basural. Inclusive, los vecinos vieron entrar camiones con baños químicos. Este emprendimiento ilegal del Municipio está cada vez más cerca de las casas: no lo expanden hacia la autopista, si no hacia donde viven los vecinos.

IMG_8959Los enfermos se multiplican a medida que la basura de acerca. Hay chicos con hongos y herpes en manos y pies, atendidos en el hospital Gonet y aún sin cura. Los vecinos también están asustados por la cantidad de hijos con broncoespasmo que tiene el barrio. No sólo eso los alarma, si no también la cantidad de ratas y víboras (portadoras de enfermedades como el hantavirus y la leptospirosis) que invaden las casas constantemente. Ante este problema en particular la Municipalidad de Berazategui no está ausente: les regaló cebo a los vecinos para que tengan la oportunidad de matar las ratas ellos mismos.

Los residuos sólidos urbanos generan, cuando entran en descomposición, alrededor de 160 gases diferentes, muchos de ellos altamente nocivos para la salud. Como es el caso del gas metano, que es 23 veces más nocivo que el dióxido de carbono. Por otro lado los líquidos lixiviados que se generan de la basura descompuesta (tres veces más contaminantes que el PCB que usan las subestaciones eléctricas), van penetrando el suelo y contaminando las aguas de las napas.

Como son tan nocivos, los basurales a cielo abierto están prohibidos por la ley nacional 25916/04. Por su lado, la ley provincial 13.592 es imperativa y ordena a los municipios a evitar los basurales a cielo abierto y los obliga a que reduzcan gradualmente los desechos y los entierren en lugares habilitados.

El Foro Regional en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medio Ambiente está ayudando a los vecinos de Plátanos a organizarse para reclamar por su salud y a unir la lucha con otras zonas de Berazategui, afectadas por el mismo problema. Como en Gutiérrez, donde arrojan basura en un predio de dos hectáreas, a orillas de un arroyo y con un pequeño bosquecito que era utilizado y cuidado por los vecinos como lugar de esparcimiento.

A Ernesto Salgado, integrante del Foro, se lo llevaron detenido a la Comisaría 1º de Berazategui junto a otro compañero cuando sacaba fotos en el basural. En el acta de constatación los dos policías que los demoraron dicen -y consta en el acta- que “el Comisario titular de la Comisaría Primera, nos da aviso de un conflicto en uno de los predios que la Municipalidad de Berazategui utiliza para rellenos, siendo que el mismo se halla ubicado en la calle 163 y Avenida Eva Perón de Berazategui”.

El 7 de marzo, el Foro presentó la denuncia de la existencia del basural ante el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS). “Documentamos nuestra denuncia con 13 fotos sacadas ese día, antes de que llegar la policía. La denuncia tiene el número 17.086 P y el Nº de expediente es el 2145-20376/12” detalla Ernesto y agrega que “esta denuncia recorrió todo el trámite burocrático. La OPDS dicen que mandaron un inspector al basural pero que no lo dejaron entrar. Desde el 1 de marzo de este año el expediente está parado”.

– Yo tengo una foto acá parada de hace algunos años, en este mismo lugar, y atrás se veía todo verde, un paisaje hermoso.

Cuenta Vera Delia de espaldas a su nuevo telón de fondo: basura, tierra removida, humo y olor a mierda. No sólo eso cambió, también posan nuevos actores en el escenario de su vida: camiones rojos, ratas, enfermedades y víboras.

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