Your ego is not your amigo

Parapipou presentó su nuevo disco “Arma de Construcción Masiva” en un Niceto colmado. Pero no se comen la del rockstar. Apuestan a la autogestión colectiva – desde un ciclo hasta una casa – y a crear puentes con otras bandas. Son doce músicos que laburan arriba y abajo del escenario: “Parapipou no es ir a tocar: es una pyme”. 

Esto no tiene nada que ver con una entrevista recortada en un determinado período de tiempo. Desde mayo a hoy compartimos con Parapipou una merienda, una charla en su casala – mitad sala de ensayo y oficina, mitad casa de dos de sus integrantes – la presentación de su disco en Niceto, algo así como cuatro martes de madrugada en Makena y varias charlas por whatsapp y redes sociales. En cada uno de esos momentos, estaban haciendo –o planeando hacer- algo. Siempre, activando.

Parapipou es movimiento organizado.

*

“Al ser tantos, si no nos organizamos, habríamos perdido hace rato. Por suerte, llegó un momento en que dijimos Parapipou no es ir a tocar: es una pyme. En el buen sentido, hay muchos flancos por atacar también si querés tratar de resonar más fuerte. Sin descuidar lo musical, la difusión es clave. Acá nadie está obligado a hacer nada, pero todos tenemos la presión, que esto resulte depende de nosotros”.

Imagen: NosDigital
Imagen: NosDigital

A mitad de octubre, una noche en la Ciudad de La Plata, con vaso en mano, un pibe dice: “¿Sabés cómo conocí a Parapipou? Me dieron un CD en el bondi”. Todos en esta ronda de cerveza tenemos un disco de ellos en nuestras casas. A cada uno a la salida de algún recital –o en un colectivo– nos regalaron un sobre blanco con un compilado de sus canciones dentro.

Otra noche, un martes de madrugada, Parapipou acaba de terminar su show. La semana pesa pero la gente no se va. Leandro Darqui deja su guitarra en el camarín, baja las escaleras, un pibe le dice lo bien que la pasó, Leandro estira la mano y mientras le agradece le da uno de los discos preparados para difusión. No tiene puesto el traje de rockstar, aunque los aplausos en el bar de Palermo retumban, tiene puesta la camiseta de Parapipou: hace minutos en el escenario, ahora en su rol del equipo de difusión.

sin título-27
De colores

*

Parapipou es una banda, claro. Y también son una banda: doce músicos que encastran intensiones musicales, pasos de baile y sonrisas al por mayor. En los márgenes del escenario se expanden entre el público y muchas otras personas que forman parte de la familia y aportan desde sus lugares –sonido, fotos, prensa, video, managment– a que las cosas caminen. Como familia, Parapipou tiene su casa que hoy huele a queso. Alguien está haciendo chipá para convidarle al mate. Estamos en el primer fin de semana de septiembre, a media tarde, en el barrio de Caballito. La situación es algo así: vereda, puerta –timbre, toc toc– una primera habitación, la cocina –dueña de la merienda– más atrás un patio, y a la izquierda… un ¡QUILOMBO! Acá nos tenemos que detener. La familia Parapipou completa está construyendo una sala de ensayo. Si el imaginario de mánager nos lleva a alguien de traje, dos celulares y una superhiperfinita notebook, nada tiene que ver con lo que está sucediendo. Acá el mánager labura con los músicos, está en cuero tirado en el piso con una remera anudada a la cabeza soldando algo. El próximo cuarto es una oficina. Más allá hay habitaciones, dos de los chicos viven en la casala que existe desde los primeros días de julio. Se avecina la hora de la cena, los que no están laburando en la construcción se dividen: ¿quién está en el equipo compras y quién en el de entrevista?, preguntan. Con lista en mano algunos se van al supermercado. El resto renovamos el mate.

Los tambores
Los tambores

– ¿Por qué tener un lugar propio?

 – Lo necesitás, sin querer queriendo. Empezás a tener más cosas en común con la sala de ensayo para ir a tocar nada más. Te empezás a reunir, a organizar de a poco: tenemos que arreglar esto, hacer lo otro.

– Es nuevo también, no sabíamos cómo era llevar adelante un lugar entero, también es una casa, es una cocina. Somos muy organizados y muy estructurados. Acá se deja todo.

– Desde que se mudaron, ¿qué dejaron acá?

– Muchas horas. Mucho orgullo personal y de mis compañeros, que es casi personal. Con un compañero estamos haciendo una pared por primera vez en nuestras vidas y nos la estamos ingeniando juntos. Estamos haciendo cosas que nunca se nos hubiesen ocurrido, organizándonos de una manera re piola. Están pasando cosas muy lindas.

*

Santiago sube en calzones. Lleva zapatillas botitas y un bóxer rojo y con corazones. En una fiesta en la que después va a tocar Ricky Maravilla. Es sábado de madrugada del frío mes de mayo en un escenario en Palermo. Achina los ojos, muestra los dientes y baila. Abajo del escenario la gente es tan fan de él como de la banda. Se lleva los aplausos cuando termina el primer tema, todavía no sabemos bien qué hace, por ahora baila. Cuando los acordes de la segunda canción suenan, Mauro Delbon sube a escena: es el cantante de Parapipou. Con una remera puesta que dice “Your ego is not your amigo”, toma el micrófono que había cedido a un invitado y empieza el show. El pibe de calzones –Santiago Canda– agarra una armónica y la hace vibrar, tanto como sus piernas que ahora saltan desaforadas.

*

La banda se caracteriza por fusionar estilos que mueven el cuerpo. Ska, rock, reggae y funk se entremezclan en sus canciones. En 2008 lanzaron su primer demo “Primérepe” y tres años después “Virus Planetario”, su primer disco de estudio. Niceto es el lugar elegido para la presentación de su segundo y flamante trabajo discográfico: “Arma de construcción masiva”. Desde el primer piso el lugar se ve colmado. Uno tras otro los temas se bailan abajo y arriba del escenario. La noche desfila entre múltiples invitados. Varios meses después, en otro show y con la misma situación del micrófono compartido, Mauro dice: “Algo lindo que nos pasó en la música es tener amigos que nos acompañan”.

En Niceto
En Niceto

Parapipou construye tejiendo redes que conectan. Esa premisa los llevó a crear “La Ciclola”, un ciclo que sucede martes por medio en Makena con entrada gratuita ¿Para quiénes? “Para otros como uno”, dicen.

“Faltan lugares a los que todas las bandas puedan acceder. O quizás falta motivación. Decís: esta banda suena re bien o tienen temas buenos y no están tocando en ningún lugar, no se mueven, sacan un disco y no lo difunden. Está bueno crear un lugar donde nos podamos conocer, donde nosotros podamos contagiar de todo lo que hacemos y que sea un punto de encuentro. Que te encuentres con dos bandas más que van a tocar, compartís camarín, intercambiás disco, sabés que existe el otro. Un lugar que sea punto de encuentro de bandas que están en la misma que nosotros y el público está buenísimo”.

Parapipou
Parapipou

Con el espíritu de seguir abriendo espacios, los mismos pibes que cuando llegás a La Ciclola están limpiando las mesas del camarín para que las bandas estén cómodas o armando el escenario, crearon también el Festival ATP (Apto para Todo Público) que tuvo su primer encuentro en Uniclub y está destinado a que pibes desde los 7 años puedan ver el show. Y siguen sumando: el 1ro de noviembre van a participar junto a Alasdies de la primera fecha de “La unión hace la fiesta”, en Niceto.

*

Parapipou se escucha con auriculares compartidos.