Femicidios de macho y policía a la vez

“Mamá, el oficial Sánchez me amenaza, me dijo: ´a esa petisa Rosa Yamila Gauna le voy a hacer boleta´”, ella misma comentaba. Con 15 años, fue detenida en la casa de una amiga en el barrio Villa Cabello de Posadas, Misiones. Con un despliegue de patrulleros de la comisaria 7ma, la policía provincial arrestó a Rosa. Se la llevaron arrastrando y de los pelos, vinculándola con un homicidio. La detención era ilegal por ser menor de edad, más allá de eso, en los papeles los policías cambiaron los motivos del arresto: disturbios en la vía pública. La Comisaría de la Mujer adonde fue encarcelada disimuló el incendio en la celda que acabó con su vida. La culparon a ella acusándola de prender fuego un colchón, “hubo una negligencia policial al dejar que haya ingresado con un encendedor”, declaró la ministra provincial Claudia Gauto. El Juzgado de Menores ordenó una pericia al sospechar que el incendio procuró eliminar evidencias de un abuso sexual. La oficial a cargo, Verónica Leonor Gutiérrez, y la jefa de guardia, María Elizabeth Viedma, fueron acusadas de homicidio culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Rosa fue detenida el 22 de diciembre de 2006, hoy la causa no tiene resolución civil ni penal.

Las armas del Estado se ensangran con femicidios. Familiares, vecinos, parejas, exparejas. Matarlas por ser mujeres. Embadurnados de grotesco poder. De macho y policía a la vez. Durante 2014, La Casa del Encuentro recopiló 18 muertes perpetradas por agentes de las fuerzas de seguridad estatales atendidas por los medios de comunicación. Una cada 20 días y seis horas. 3 cada dos meses.

Prisión perpetua al policía Ernesto Fabián Casas, por asesinar de un disparo en la cabeza a su pareja Mariana Romero, de 15 años de edad, madre de su pequeño hijo.

A la entrada del colegio de sus hijos en Viedma, el cabo de la policía provincial Walter Cóceres asesinó de 6 balazos a su ex esposa Yanina De Yulis, cabo primero de la misma fuerza.

Asesinó a su madre. Policía de Chubut hasta 2007, Gabriel Ignacio Alvores, femicida de Teresa Sofía Arias a fuerza de golpes y cuchillo.

En Orán, Salta, Javier Rodríguez, cabo de la policía salteña, de 25 años, se suicidó creyendo haber matado a su novia, Jésica Valverdi y al amante, el cabo David Sánchez. Para Jesica la bala no fue mortal.

Yamila Gómez de 21 años fue asesinada en Fontana, Chaco, de 50 puñaladas por Héctor Merino, cadete de la escuela de policía e hijo de otro policía.

La oficial subinspectora Viviana Valeria Gómez fue madre apenas 10 días antes de ser asesinada de 8 disparos por Ángel Rafael Borile, teniente de la Policía Bonaerense, integrante del Comando de Patrullas. De Ituzaingó se fugó a Paraguay. Fue apresado por la Interpol cuatro meses después.

El sargento ayudante de la Comisaría 45 de Tartagal, José Chilo, asesinó con 3 balas a su ex pareja, Claudia Serralta, madre de cuatro hijos de entre 3 y 9 años.

Romina Ríos fue encontrada con un disparo, calcinada, con golpes y fracturas dos días después de que su madre intentara denunciar su desaparición. “Debe estar con algún noviecito”. El policía Miguel Ortiz ya la había asesinado con su arma reglamentaria.

Impregnado por el mismo sistema de poder patriarcal, más del setenta por ciento de las denuncias por violencia de género son desestimadas de alguna forma por las fuerzas de seguridad estatales. Dándole de comer a femicidas, golpeadores, violentos y a aquellos que solo por falta de puntería no terminan asesinando. Se repiten los asesinatos con denuncias previas por violencia desatendidas. ¿Estás segura que querés denunciarlo? ¿Fue una discusión y estás exagerando?

“Si hacía la denuncia en una comisaría, las pericias a ella se las tenían que hacer los mismos compañeros de esta persona”, cuenta la mamá de Iara Carmona. Él trabajaba en la Policía Científica. Fue pasado a disponibilidad, pero como ésta caducó y la causa no estaba aún en juicio, él volvió a actividades. Iara fue abusada desde los once hasta los quince años por el exmarido de su mamá, Marcelo Cuello, un policía de la bonaerense. “Este es un juego de nosotros, no se lo podés contar a nadie”. Mientras la violaba, dejaba el arma arriba de la mesa de luz y la miraba continuamente.

Los niños de YouTube también crecen

Desde los 6 años que la conocen millones de personas. Pasado el sueño infantil de ser famosa, Wendy Sulca construye su carrera artística en la música autóctona andina. “Hay mucha gente que lo ve chistoso, y a mucha otra gente le encanta como canta”.

 “El peor error que a menudo cometemos es que juzgamos a las personas sin conocerlas; nos hacemos imágenes preconcebidas, quizás por prejuicio, sin pensar por un segundo en lo que ha sido su vida, sin saber su historia, su VERDADERA historia. Juzgar es fácil y criticar también cada vez que algo no nos parece lo adecuado o simplemente es diferente, pero ¿quiénes somos realmente nosotros para juzgar? Nos hemos acostumbrado a ver solo a través de nuestros ojos y criterios; no permitimos a nuestra alma sentir con el corazón ni conmoverse con una historia que quizás hayamos tenido suerte en no vivir”.

Extraído de La verdadera historia de Wendy Sulca, más allá de La Tetita.

 –

Antes que nada, antes que todo: Wendy Sulca es el nombre real de una joven peruana que está por cumplir 19 años.

Wendy.
Wendy.

Sin tacos, Wendy desciende unos 15 centímetros, sin vestido, Wendy usa una remera sin marca, sin pollera, Wendy usa un short negro y sin maquillaje, anteojos negros grandes. La Wendy que sale por una puerta y la que vuelve después de 25 minutos, ya producida para las fotos, parece otra pero es la misma.

Una es la Wendy Sulca cantante, la de las millones de visitas en YouTube; otra es la Wendy Sulca hija de Lidia y Franklin, criada en el humildísimo cerro de San Juan de Miraflores.

Ahora, Wendy ya tiene casi 19 años – y no refleja para nada a la niña de los videos millonarios de YouTube – y es una joven que está transitando el trecho de la adolescencia a la adultez, de manera adulterada: desde los 6 años que la conocen millonadas de personas.

Aquí, en un departamento alquilado en Nuñez, su madre Lidia está sentada en un puff detrás de Wendy estudiando sus palabras y entrometiéndose – atinadamente- en la charla cuando piensa o siente que tiene que dar una explicación. Lidia es el motor responsable del fenómeno Wendy Sulca, que es su propia hija, en todos los sentidos no-lineales posibles: genia o culpable, Lidia es la encargada de cumplirle a su hija el sueño infantil de ser cantante, o mejor, de ser famosa. Convengamos que su anhelo no es muy distinto al de millones de adolescentes, y al de millones de madres.

Así, en las calles de Argentina, la gente no reconoce ni saluda a Wendy, salvo cuando se sube al escenario después de las 12 de la noche y con un público embebido. En Perú, según cuenta, sí la reconocen en todos lados. En ese sentido la ilusión de Wendy ya está cumplida: es famosa.

¿Cómo continúa ahora ese sueño realizado – siempre aparentemente- mientras los hobbys, los amigos, los estudios y la vida misma de una joven adolescente se parecen cada vez menos a Wendy Sulca?

¿El show must go on?

La gente contesta algunas cosas en sus videos: “Peruana macaco dedicate a otra cosa”, “sólo te hiciste conocida por ser una burla”, “jajajajajajajajajajaja!!!”, “por qué nadie le dice a esta chica que canta como el culoooo?”, “debería ser ilegal”, “es normal que me sangren los oídos XD?”, “JAJAJAJAJAJA”, “DIOSITO LLEVATE A WENDY SULCA, Y DEVUELVENOS A MICHAEL JACKSON :(“, etc.

El etcétera es tan insoportable que pone en evidencia – como la cantidad de visitas- lo que el fenómeno Wendy es a la vez:

–      ¿Una cantante estrella?

–      ¿Un “producto del mercado”?

–       ¿Un efecto de un consumo alocado?

–      ¿De nuestro humor colonizado?

En esta nota Wendy habla, cuenta, contesta, y se ríe todo el tiempo.

“Pasaron dos segundos desde que comencé a cantar, cuando toda la gente del colegio empezó a aplaudir y a reírse por cómo lo hacía, y cantaban conmigo. Mi mamá, que estaba nerviosa y preocupada por cómo cantaría, lloró de la emoción y no aguantaba la risa al escucharme. Dice que cantaba como viejita, con ese agudo, ese gallito tan típico que tienen algunas personas que cantan huayno, sobre todo las señoras”.

Con orgullo, sus raíces andinas.
Con orgullo, sus raíces andinas.

Wendy Sulca nació pesando 1900 gramos. Su padre Franklin y su madre Lidia no habían deseado ni prevenido el embarazo. Su pobreza parió una beba con problemas de nutrición que se manifestaron en el hambre voraz de Wendy: su libro – editado sólo en Perú- cuenta que vaciaba la teta de su madre y hasta otras tetas de otras madres que pudieran seguirla alimentando.

Su historia personal y la de la cantante empiezan a hilarse con su éxito más conocido (13 millones de visitas en Youtube, más de 100 versiones del tema) que se llama, no casualmente, La tetita. La canción fue compuesta por su madre Lidia y dice:

De día, de noche
quisiera tomar mi tetita
de día, de noche
quisiera tomar mi tetita

Cada vez que la veo a mi mamita
me está provocando con su tetita
Cada vez que la veo a mi mamita
me está provocando con su tetita

Ricoricoricorico, que rico es mi tetitaa
mmm!! rico!! qué rico es mi tetita…

El trasfondo de la letra es, claro, la anécdota de Wendy, pero ampliada a un contexto: “La tetita se hizo pensando en los niños campesinos, para promover la lactancia materna”, cuenta Lidia su sentido.

El video del tema arranca con unos peluches esos de juguete, que se mueven y emiten cierto ruido, hechos también por la propia madre Lidia que es fabricante de peluches de oficio (en serio). Las imágenes luego intercalan a un grupo de niños (“campesinos”), una vaca, una madre amamantando, un arpista tocando su arpa, Wendy a los 6 cantando y bailando, todo en un paisaje de palmeras que es en el distrito de Huacaña, lugar donde – también- nació la madre de Wendy Sulca. “Los productores nos dijeron ´lo hacemos acá nomás en una plaza de Lima´ y yo le dije nonono, si no tienen plata yo corro con los gastos de los pasajes de los camarógrafos y todo eso… Eso lo hice, pero después no encontramos pasaje para nosotras, y nos fuimos en el bus abajo donde van las encomiendas, los bolsos. Ahí nos fuimos”.

Wendy: “Y los camarógrafos ahí arriba (ríe). Pero felizmente encontramos, ¿te acuerdas?, un colchón que estaba doblado, rompimos la cinta y fuimos durmiendo. Y para no quedarnos asfixiadas había como una tapita, la abrimos y entraba el aire por ahí…”.

La madre: “Mis hermanos me decían: estás loca. ¿Pero qué iba a hacer? Si los camarógrafos estaban arriba, no me podía quedar. Si van los bolsos, ¿porque no podría ir yo?”.

¿Cuánto tiempo viajaron en la bodega de los bolsos?

Al unísono contestan: “12 horas”.

Y se ríen.

La carrera de Wendy Sulca fue extrema hasta ese punto. “Venimos de una familia muy humilde, nosotros vivíamos en San Juan de Miraflores, en uno de los tantos cerros que hay. Hemos sufrido mucho, mucho”, remarca la joven Wendy. San Juan es indicado como uno de los distritos más pobres de la provincia de Lima, al sur de esa ciudad, con 400 mil habitantes. Está rodeada por cerros también bien poblados, al mejor estilo La Paz, con menos densidad de población que esa ciudad pero con más que la capital argentina. Wendy se crió en uno de esos cerros, que son siempre más humildes que la ciudad. Su madre compara: “San Juan es un distrito como la provincia de Buenos Aires, un poquito apartado de la ciudad. Seguimos viviendo ahí pero estamos en la zona B”. Según cuentan las Sulca, en San Juan existen las zonas A, B, C, D y E: ellas pasaron de la D a la B hace tres años, donde alquilan “un departamentito”. “Ahorita no podemos comprar, o sea sí podríamos pero estamos invirtiendo en Wendy. Ustedes no se imaginan cuánto cuesta… Yo sé que no hemos hecho grandes cosas todavía, ni siquiera un videoclip bueno… Estamos trabajando en eso, en el disco, hacer un buen videoclip que cuesta carísimo. Por lo pronto estamos en un mini departamento enfocadas en eso porque, ojalá Dios quiera, lo importante es hacer el disco de Wendy y que siga su carrera”.

Que Wendy sea la prioridad quedó claro en otra de las historias que cuenta la propia hija única: “Una de las tragedias que más nos tocó a nosotras fue la muerte de mi papá. Era mi arpista, yo siempre cantaba con él, él me apoyo desde el primer momento. Fue un momento decisivo de si seguir cantando o no seguir cantando. Imagínate, yo era una niña y estaba acostumbrada a cantar con mi papá… Me acuerdo que mi mamá me pregunto: ¿Vas a seguir cantando o no? Porque es muy difícil una carrera de cantante, y cuesta mucha plata… Pues, nada, decidí seguir adelante porque tanto habíamos luchado… recién empezábamos pero ya habíamos sufrido mucho: no nos pagaban en los locales, volvíamos caminando con mis polleras y el frío hasta mi casa, a veces nos quedábamos a dormir en el boliche para el siguiente día venirnos en bus… No teníamos suficiente dinero. Todas esas cosas yo me ponía a pensar: mi papá quería que yo siga adelante. Yo creo que por él, por mí y por mamá yo seguí adelante”.

Lidia, que escuchaba a su hija contar la historia con madurez, se incorpora en el puff para explicar su parte: “Yo fabricaba peluches, esos mismos que aparecen en el video de La Tetita. Mi esposo trabajaba para pagarles a los músicos, y yo trabajaba para comer. Cuando mi esposo fallece, yo dije ´si con mi esposo dormíamos en los locales porque no nos alcanzaba el dinero´… ¿Cómo quieres que trabaje para los músicos, para hacer tu vestuario y para comer? Y encima me quedé con muchas deudas. No vas a cantar porque yo, la verdad… yo voy a trabajar para educarte y para la comida. Ya no vas a cantar”.

Silencio.

“Se puso a llorar y me dio tanto la pena… ver llorar a mi hija… truncar sus sueños porque su papá murió… Yo dije: no. Haré lo que sea y que Dios nos ayude. Pedí dinero al banco, hice polladas, iba trabajando y pagando cuota por cuota… y hemos avanzado un poquito. Gracias a Dios este año visitamos diferentes países, hemos podido presentarnos en muchos lugares. Acá tocamos en boliches, pero en México tocamos en un auditorio. Eso ya es un avance, ¿no?”.

El mismo día de la grabación de La tetita se hizo también Cerveza (8 millones de visitas), su segundo gran éxito, el que más ruido hizo por ser una niña de seis años que canta “señor cantinero, deme más cerveza”. Wendy: “Sí, obviamente, era raro ver a una niñita de otro país cantándole a la cerveza… Si yo lo veo, no voy a entender. Pero en Perú la música folclórica se suele cantar así. Yo fui una de las primeras niñas que salió a cantar ese tipo de música”. Lidia completa: “En Argentina u otros países algunas personas no conocen de dónde viene la música autóctona, el arpa, la guitarra. Tal vez lo pueden tomar como chistoso, pero no tienen conocimiento de dónde viene, que viene de los Incas”.

El consumo de Wendy Sulca en distintas partes del mundo pone en juego una serie de valoraciones que, si parten del prejuicio o no, a las Sulca las tiene sin cuidado: “Como sea, así también se abrió la puerta a muchos países, de la manera que haya venido. Hay mucha gente que lo ve chistoso, y a mucha otra gente le encanta como canta Wendy”, asegura su madre. “La gente gracias a Dios le quiere a Wendy. Y esa es la satisfacción que ahorita llevo en mi corazón. De lo poquito que hemos hecho hasta ahorita, como lo hemos hecho a pesar de todas las cosas que nos han pasado… Este es el comienzo. Yo quiero que mi hija avance mucho más”.

¿Wendy quiere? “Pues obvio, sí”.

Ante la atenta mirada de su madre, Wendy parece saber lo que conlleva esa elección. “Estudiar es muy muy difícil porque si ya en el colegio se me complicaba mucho, por lo que faltaba por las presentaciones, estar en una universidad es mucho más difícil, me dicen”. Durante el año pasado Wendy intentó un cuatrimestre en Administración de empresas, pero tuvo que dejar por los viajes como éste.

“Este año, sí o sí”, sentencia la madre.

Wendy: “No se sabe, ¿qué tal si salen más cosas?”

-A la distancia, pero tienes que estudiar.

-Ojala que se pueda… Yo igual quiero seguir preparándome, obviamente, estudiar actuación, canto, baile, prepararme mucho más para lo que se viene – vuelve Wendy a la charla periodística. Durante el 2014 Wendy estudio canto e hizo un taller de baile. “Soy cero deportes, soy malísima. Hobby no, aparte de cantar me gusta actuar y aparte de eso… de chiquitita me gustaba dibujar, pero ya no”.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

¿Qué hacen los chicos de su edad, de su barrio, sus ex compañeros de colegio, los jóvenes de 19? “De repente personas muy humildes van a las calles a pedir limosnas, vender caramelitos. Pero no, mis compañeros no trabajaban. Lo que pasa es que yo de muy chiquita salí a cantar con mi papá y en uno de esos gané un concurso representando a mi distrito. Y justo el alcalde vio eso, le gusto que ganáramos y pues me apadrinó. Él se encariño mucho conmigo, fue mi padrino de bautismo, me becó en un colegio de clase media, uno de los más importantes, y estuve con chicos de clase media; tampoco de clase alta, pero de clase media que tenían de todo… Y yo no mucho que digamos”.

Luego siguió el turno de En tus tierras bailaré, que cosechó que 4 millones de visitas… En él Wendy hizo trío con otra cantante peruana, la Tigresa del Oriente (“yo la escuchaba cuando chiquita”) y el Delfín (“no lo conocía”). ¿Qué tienen de común? “Lo común que tenemos es que hacemos música autóctona… ¿Acá le dicen ´tropical´?”.

Wendy, La Tigresa y el Delfín cantaron “Israel, Israel, qué bonito es Israel” por pedido de un productor argentino, que les aseguró fama internacional con ese videoclip. “Nosotros en ese tiempo nos habíamos alejado un poco de la música. Yo solo estaba estudiando. Porque nos habían robado mucho, porque salí un poco en la televisión y la gente piensa que por salir en la televisión uno tiene dinero. La verdad que fue muy duro, estaba muy nerviosa, tengo mucho terror porque entraron a mi casa armados, tapados… Dijimos que mejor había que dejarlo por un tiempo, terminar el colegio y después seguir… Ya lo habíamos dejado. Y pues nos llegó esa propuesta de la nada y wow. Bueno, hay que hacerla, no perdemos nada”.

Wendy sumó 4 millones de visitas y su carrera truncada por la pobreza familiar volvía al ruedo inesperadamente. El impulso derivó en un primer viaje a Argentina – donde las Sulca tienen familia en Villa Celina- y luego Colombia (dos veces), Ecuador (2), Chile (2), México y España, donde participó en un festival de YouTube.

YouTube le paga por sus videos desde el año 2010.

El mismo productor argento de En tus tierras bailaré propuso el siguiente paso: un cover de Madonna (“no la conocía”), Like a Virgin (3 millones 6 mil visitas). La lectura del productor seguía su crecimiento: Wendy ya tenía 17 años. “Cuando era chiquita pues solo escuchaba música folclórica: mi papá trabajaba en mi casa y ponía esa música. Cuando fui creciendo, las amigas, en el colegio escuchaban otro tipo de música, más variada”. Wendy cuenta que hoy le gustan Lady Gaga y Lali Espósito.

“Cuando era chiquita mucha gente me veía diferente, muy chiquita. Creo que ahora estoy en una nueva etapa, obviamente crecí y quiero hacer otras cosas, evolucionar. También cambiar un poco la imagen y todo eso”, comenta.

Al mismo tiempo, Wendy se fue dotando de un discurso sobre lo que hace, que pone sobre la mesa desde sus primeros hasta sus últimos videos: “Creo que hay muchas que cantan pop, muchas, y yo quiero hacer algo diferente. Quiero fusionar la música de Perú con el pop, seguir usando mis polleras… Mucha gente me dice eso: ´me identifico mucho contigo, me encanta que ames de donde eres´. Porque me siento orgullosa de eso. Quiero que me recuerden por alguien que se identifica con lo que es, sus raíces, su cultura, y que quiere difundirla al mundo”.

Mientras Lidia cocina un almuerzo tardío, en el living la Ya No Tan Pequeña Wendy se maquilla y al mismo tiempo mira el celular que le avisa que hoy (ese día) un cantante chileno lanzó una canción en la que ella colabora y que #WendySulca es trending topic.

Y se ríe.

Saliendo del freezer

Por Los economistas con los cordones desatados

Dejar que los bancos quiebren, acusar judicialmente al ex Primer Ministro, funcionarios y empresarios por su responsabilidad en la debacle, interrumpir temporalmente los pagos de la deuda externa y apostar a la producción y el trabajo en lugar de la timba financiera, esa la fórmula de Islandia para salir de la crisis… ¡y funciona!

Poca información se recibe en general de Islandia. Poca además de los documentales en la televisión que muestran las espectaculares explosiones de volcanes y géiseres que cubren gran parte de la isla. Llamada “La Roca” por los residentes, esta isla es un accidente geológico que se encuentra entre las placas tectónicas del Atlántico y de Eurasia que existe hace 18 millones de años y es habitada hace 1100 años. La población que habita esta pila de lava alcanza actualmente un total de 325.000 personas y tradicionalmente se han dedicado a la agricultura y la pesca. Momento… ¿y la columna de economía? ¿Por qué Islandia?

Este pequeño país con un número de habitantes similar al de la provincia de La Pampa ocupó un lugar importante en las noticias alrededor del mundo durante Octubre de 2008, cuando luego de la crisis desatada en Estados Unidos por la caída de Lehmman Brothers, la economía de Islandia sufriera un colapso financiero de proporciones inéditas. Tan particular es el paisaje en la isla, como fue su salida a la crisis. Es por eso que consideramos interesante describir el camino que hizo que la economía islandesa salga del freezer mientras que Europa sigue aún atrapada en la recesión. Una salida fuera de los manuales de economía, que mostró ser efectiva y que poca repercusión ha tenido en los medios internacionales.

Y mientras estas páginas son escritas, Islandia da la nota de nuevo: ¿entrar en la Unión Europea? Ni locos. Islandia, que había solicitado entrar en la UE en 2009 en plena crisis, decidió en estos días retirar la solicitud. Se debe a que desde la UE le pedían reformas en los sectores pesquero y agrícola que han sido los motores de su recuperación.

 

El camino hacia la crisis: del “milagro vikingo” a la explosión del sistema financiero.

En la década de 1990, el discurso de la globalización y las bondades de “liberar la economía” llegaron también a este pequeño pedazo de tierra en medio del Atlántico Norte. Fue el entonces Primer Ministro Oddson que comenzó con las reformas de manual neoliberal: baja de los impuestos a las empresas y privatización de empresas de propiedad estatal y de recursos naturales. La disminución de impuestos a las ganancias corporativas bajó de una tasa de 50% a una de 30%, y luego al 18%. La liberalización de la economía no estaba completa sin la privatización del sector bancario, proceso que comenzó a fines de la década de 1990 hasta 2003. Así, esta pequeña isla fue un intenso experimento de liberalización económica.

La primera privatización del sistema financiero, fue la de un pequeño banco, adquirido por un flamante grupo empresario llamado Orcas, que lo convirtió pronto en uno de los 3 bancos más grandes de Islandia: el Banco Glitnir.

Luego, el turno de los dos grandes bancos estatales: Landsbanki y Buradarbanki (que mutó en el Kaupthing Bank). El proceso de privatizaciones del sector financiero terminó en 2003, y este sector en manos de propietarios privados crecería a partir de entonces de una manera inusitada liderando el crecimiento de la economía islandesa, dando pruebas del éxito de la política de liberalización financiera.

Todo parecía ir bien para Islandia, el PBI creció entre 2004 y 2007 a una tasa promedio en torno al 6,5%, el desempleo era menor al 2% y en 2005 era el tercer país con mayor PBI per cápita en el mundo. Sin embargo, en Octubre de 2008 el sistema financiero islandés explotó como uno de los famosos volcanes de la isla.

El “Milagro Vikingo” se caía a pedazos. La crisis financiera en Estados Unidos, generó desconfianza en el sistema financiero islandés, y los tres grandes bancos, el Glitnir, el Landsbanki y el Kaupthing, entraron en crisis. Con ellos cayó la bolsa de comercio de Islandia, atada en gran medida a las operaciones realizadas por estos tres bancos. Comenzó el contagio al resto de la economía generando en cuestión de semanas una inflación de 18% por la amenaza de desabastecimiento, ante la imposibilidad de importar, y un desempleo que se disparó al 11%.

 

¿Qué había atrás de este “milagro” liderado por los grandes bancos privados?

 Mucho humo, hablando en lenguaje futbolero. La opulencia generada principalmente por el sector financiero era una ilusión que se sostenía a través del endeudamiento constante de los bancos privados que obtenían dinero del exterior principalmente de Reino Unido y Holanda. Prometiendo importantes beneficios a través de altas tasas de interés y a una moneda nacional la Korona Islandesa cada vez más sobrevaluada, Islandia atrajo a través de la banca electrónica a ahorristas holandeses y británicos. Los bancos otorgaban en el país hipotecas baratas que desataron un boom inmobiliario y daban créditos ilimitados a las familias más acomodadas de la isla.

 

La receta conservadora: que paguen los trabajadores.

El Gobierno de coalición formado por conservadores y socialdemócratas, nacionalizó los tres bancos y restringió el retiro de fondos. Los días previos a la intervención del Estado los banqueros habían vaciado lo poco que quedaba en las cajas. La deuda de los bancos pasaba a ser deuda pública.

Los acreedores holandeses y británicos comenzaron a reclamar ser indemnizados, y le reclamaban al Estado islandés, a pesar de que no se trataba de depósitos ordinarios respaldados. El gobierno británico, liderado por el laborista Gordon Brown, llegó incluso a hacer uso de la legislación antiterrorista para congelar activos islandeses depositados en instituciones británicas y garantizarse el cobro de las indemnizaciones millonarias. Un año después, el Parlamento isleño aprobó un plan para pagar la deuda a Gran Bretaña y Holanda, sus principales acreedores bancarios. Cada familia islandesa debía pagar 3.500 Koronas mensuales durante 15 años (20 Euros por mes aproximadamente).

 

El pueblo islandés elige su propio camino

En enero de 2009, las movilizaciones ciudadanas provocaron la dimisión del Primer Ministro islandés, el conservador Geir Haarde y la convocatoria de elecciones anticipadas. En las elecciones se impuso una coalición de centro-izquierda. Sin embargo, el nuevo gobierno islandés, cedió a las presiones de los especuladores, planteó indemnizarles con cargo al presupuesto del país, endeudándose en 3.500 millones de euros. Se estableció que cada ciudadano islandés tendría que contribuir con unos 11.000€ para pagarle a los acreedores externos. Además, se iba a solicitar un préstamo adicional de 2.100 millones de dólares al FMI, y los argentinos luego de la debacle económica que llevó a la crisis de 2001, aprendimos que el FMI no te presta si no es a cambio de la aplicación de un programa de ajuste neoliberal.

Al aprobarse dicha ley de indemnización se desató una nueva ola de protestas y en enero de 2010 el presidente del país, el ex comunista Ólafur Ragnar Grímsson, se negó a ratificarla convocando un referéndum para que la ciudadanía se pronunciase al respecto. El referéndum que se celebró el 6 de marzo de 2010, dio como resultado que el 93% de los votantes dijo “NO” al plan gubernamental. Por lo tanto, los ciudadanos islandeses no iban a pagar la deuda bancaria a los especuladores británicos y holandeses por la mala gestión de los banqueros.

Esto se pone mejor. Además se inició un proceso judicial contra los gestores de los bancos citados en los que incluía a 160 imputados, entre ellos al ex Primer Ministro por considerarlo partícipe necesario. Asimismo, se procedió a convocar una asamblea constituyente para reformar la Constitución del país. La Corte Suprema también hizo su aporte declarando ilegales todos los créditos indexados en divisas. De esta manera, todas las deudas de los ciudadanos islandeses se pagarían en Koronas, la moneda oficial, nada de Euros ni Libras.

Bajo el gobierno del presidente Grimsson, la política económica de Islandia cambió rotundamente: se bajó el gasto público sin bajar el presupuesto de salud y educación, sino dejando de aportar dinero para salvar al sistema bancario, se consiguió un período de gracia para empezar a pagar una vez recuperada la economía, no se aplicó el ajuste ortodoxo, la actividad volvió a centrarse en los sectores productivos, es decir pesca, agricultura y servicios (turismo mayormente), en lugar de la timba financiera.

 

¿Y cómo le va a Islandia?

La economía islandesa está creciendo desde 2010 en niveles cercanos al 3% anual, con una recuperación importante de los sectores tradicionales agricultura y pesca y un auge del turismo. También es relevante el crecimiento en la producción de energías limpias. Más importante resulta la recuperación del empleo, que pasó de una tasa de desempleo en torno al 11% a descender actualmente a niveles por debajo del 2%. Para tener una dimensión de este número, Europa actualmente tiene en promedio 11% de desempleados, los más afectados por la crisis son Grecia y España con un 26% y 23% de desempleo respectivamente. Una tasa de desempleo inferior 2% es considerada de pleno empleo.

La recuperación económica le permitió a Islandia pagar anticipadamente 339 millones al FMI, y aunque le queda parte del préstamo por devolver, nunca tuvo que aplicar el temido ajuste y ya comienza a sacárselo de encima.

Así como en el pasado fue un experimento neoliberal que terminó explotando, hoy Islandia muestra otro camino para salir de la crisis. Una pequeña isla que se ha rebelado ante las recetas económicas ortodoxas, ante el FMI y ahora ante la Unión Europea. El caso islandés debe ser tomado en cuenta por los países que siguen hundidos en la crisis, como Portugal, España y Grecia, y también todos los países que en algún momento de la historia se encuentren en la encrucijada de elegir entre salvar a los bancos o salvar a los trabajadores.

Imagen cortesía: Andreas Tille – Own work – see http://fam-tille.de/sparetime.html Image with Information in English Bild mit Informationen auf Deutsch

Es política

La marcha del 18 de febrero de 2015 por dentro. Fotorreportaje bajo la lluvia de intensidad política.

Como pasa indefectiblemente con todas las fechas, aún con las que se vuelven hashtag bastante tiempo antes, ocurrió. Es que las fechas ocurren. Todas. Son así. Las fechas son días que ocurren aunque se vuelvan cumpleaños, aniversario, símbolos, festejos, homenajes. Es algo bien evidente.

Cerca de trescientas mil personas marcharon del Congreso a Plaza de Mayo. Sosteniendo banderas argentinas, pancartas y necesarios paraguas. Con más o menos silencio, el reclamo por justicia -una justicia- contenido en la imagen de Natalio Alberto Nisman es política. Es algo bien evidente.

1a
Mojadas insignias.
1b
Abrazos.
Método improvisado para esquivar el agua.
Método improvisado para esquivar el agua.
Fiscales pidiendo justicia.
Fiscales pidiendo justicia.
3a
Avenida de Mayo al 700.
4
Avenida de Mayo y 9 de Julio.
Silencio.
Silencio.
4b
Nisman y Natalia.
Método norteño.
Método norteño.
Método tres.
Método tres.
7
Un perro.
7a
“¿Querés café para calentarte un poco?”.
Refugio.
Refugio.
Luego de la lluvia, el frío.
Luego de la lluvia, el frío.
9
Método salida rápida.
10
Superposición de paraguas permanente.
Mojarse.
Mojarse.
Imágenes: NosDigital.
Imágenes: NosDigital.

Los otros

El modelo impuesto del agronegocio que se expande sobre el campo y las ciudades de la provincia de Buenos Aires no es la única forma de producir ni pensar. Desde Pergamino vienen las propuestas llenas de arte y cultura.

La otra ciudad

En el barrio Kennedy de Pergamino, la única calle que no es de tierra es la que asfaltó y usa la empresa semillera Palaversich. Queda del otro lado de la ruta 8, al límite con una serie de silos y depósitos que conforman otra de las periferias de la ciudad. Allí, sobre un estrecho arroyo que cruza las calles, ocurrió la historia del perro azul.

_8881639El bachillerato popular La Grieta es una de las experiencias autogestivas que propone otro modelo al de agrociudad. Asisten allí más de 50 vecinos del barrio, chicos y grandes, a estudiar materias como Cooperativismo, Salud y ambiente, Educación popular, y recibirse y recibir otro tipo de pedagogía, impartida por jóvenes que trabajan a partir de los intereses del alumnado. Dicho de paso, en una ciudad donde la educación no es precisamente inocente: la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional del Noroeste es una usina para crear ingenieros adeptos al agronegocio.

El año pasado, una consigna en la clase del bachillerato puso a los alumnos a dibujar “historias del barrio”. En eso, uno de los chicos dibujó un enorme perro coloreado de azul.

Los profesores elogiaron el dibujo, y la imaginación del chico. Le preguntaron de dónde había sacado semejante idea.

El niño respondió, serio, que él no había inventado nada. Que el perro azul existía. Que él lo había visto correteando cerca de su casa, cerca del arroyo.

A dos cuadras del bachillerato, un arroyo marca el fin de un barrio humilde y el comienzo de un perímetro enrejado que pertenece a empresas del agro. No se alcanzan a ver nombres, pero sí silos y depósitos que son marca registrada en Pergamino, acaso todas variantes de lo mismo. Estas empresas contaminan con sus desechos químicos el mencionado arroyo, que a veces está verde, a veces marrón, otras amarillo, y también puede ser azul.

Azulado quedó el perro.

La madre del chico que había dibujado al perro azul, testigo, completó la historia: uno de los perros callejeros del barrio se había caído en el arroyo, en ese momento contaminado de azul. Era verdad: el niño había visto un perro color azul.

En Pergamino es común que la realidad supere a la ficción.

A solo metros del arroyo: hace tanto calor que a nadie se le ocurriría estar parado arriba de una estructura precaria de chapas, clavando clavos y haciendo fuerza para colocar unos palets de madera, como estos cuatro pibes. ¿Qué hacen? Fabrican el techo para una nueva aula de bachillerato La Grieta.

Construyendo el bachi popular.
Imágenes: NosDigital.

Resguardadas en una sombra, dos chicas les acercan regularmente agua para que no les agarre un bobazo, y cuentan que son ellas las que tienen la fórmula de la bioconstrucción que los pibes están aplicando. Ellas son parte de una agrupación llamada Hormigas, otra de las que funciona en el predio donde está el bachillerato, de donde resalta un galpón.

El galpón es un logro barrial: los vecinos del Kennedy, uno de los barrios más postergados de Pergamino, formaron una agrupación de fomento que solicitó a la Municipalidad un lugar para empezar a funcionar. Lograron así esta estructura – nada comparable a los tremendos galpones que gozan las empresas- donde empezaron a dar, ellos mismos, talleres de arte y oficio: macramé, pintura, cerámica.

El bachillerato La Grieta, que abrió en 2011, es la continuación de esa iniciativa popular, a la que se sumaron jóvenes estudiantes como Diana, antropóloga de 25 años, una de las profesoras de la materia Salud y ambiente. “Este año estuvimos trabajando la alimentación: soberanía alimentaria, cómo se producen los alimentos”, cuenta sobre cómo se discute la realidad pergaminense. Hoy La Grieta es parte integrante de la Coordinadora de Bachilleratos Populares en Lucha, donde se exige en conjunto el reconocimiento (que se puedan emitir títulos oficiales) y la financiación integral de esta práctica educativa.

Las paredes del galpón donde funciona están decoradas con los trabajos que los alumnos fueron y van haciendo según estas perspectivas. Se ve, por ejemplo, un croquis de un mapa que cartografía el propio barrio Kennedy, bajo la consigna “lugares de referencia”. Aparecen así las paradas del colectivo, el supermercado, una escuela, casas de comida, la iglesia, y otros puntos más imprecisos como “lo de Molo”, “el 13”, “la Silvia”. Estas referencias, cuenta Diana, son los puteríos del barrio.

La cultura en la otredad

No es casual que estos espacios y estas experiencias, nuevas, planteen discusiones al modelo de agronegocio que predomina en Pergamino, que configura un tipo (y deja fuera otro) modelo de ciudad.

En Pergamino abundan los restoranes y los boliches, que son los lugares indicados para gastar los dólares sojeros convertidos en pesos un fin de semana por la noche, mientras no hay centros culturales ni lugares alternativos donde los jóvenes desarrollen su propia voz. Se instalaron novedosas concesionarias de autos, hay siete countries (para una población de 90 mil habitantes) y cada vez más edificios.

Otra experiencia de jóvenes pergaminenses inquietos es un colectivo de artistas llamado “Patas arriba”, que logró este año otro galpón cultural. Todavía no está en funcionamiento, pero se trata de la misma lógica: “Somos todos pibes y pibas que nos juntábamos en una plaza de Pergamino, a tocar, hacer malabares, teatro, telas”, cuenta Pablo, uno de los integrantes. “Hasta que dijimos: tenemos que tener un lugar propio”.

La idea que proyectan es que el galpón sea sede de espectáculos, fiestas, recitales y movidas culturales donde los jóvenes puedan mostrar lo suyo. “Nuestro principal objetivo es despertar la conciencia de la comunidad sobre la importancia de dar lugar a nuevas voces en el ámbito artístico y cultural, especialmente a los jóvenes que por décadas han tenido que irse de la ciudad para formarse y expresarse artísticamente por no contar con el estímulo necesario para avanzar aquí en su carrera”, dicen en el manifiesto que redactaron.

También, además de lo cultural, se proponen desarrollar “temáticas que nos movilizan como son las problemáticas ambientales que afectan a nuestra comunidad”, dice Pablo, relacionando lo inseparable: el modelo de ciudad con el modelo de campo. “Se abrirá el espacio para el debate y la creatividad en todos los temas que sean de nuestro interés, tales como cuestiones alimentarias, salud, medio ambiente, violencia institucional, violencia de género, discriminación, etc.”, sigue el manifiesto, que culmina con una sentencia que mira de reojo a quienes se han enriquecido con el boom sojero: “Es necesario resistir a la cultura del egoísmo, del éxito personal y la felicidad material y proponer en cambio un modelo creativo”.

En eso están.

El otro campo

Ciudades como Pergamino están encarnadas en medio de las zonas más fértiles de la pampa húmeda, por lo que sus dinámicas dependen directamente de los avatares del campo.

Luego de la fumigación.
Luego de la fumigación.

La red educativa, cultural y militante autogestiva se vincula a productores que impulsan otras lógicas para llevar adelante la producción en un campo. En muchos casos, los jóvenes del bachillerato La Grieta o los artistas de Patas Arriba son compañeros en la Asamblea por la vida, la salud y el ambiente con propietarios que trabajan con otras lógicas a las del agronegocio.

Es el caso de Leo, miembro de la Asamblea, que es apicultor y tiene una hectárea en un pueblo a 20 kilómetros de Pergamino, donde ostenta 900 panales donde las abejas se reproducen y producen. Gracias a una buena temporada, Leo pudo comprarse una máquina procesadora de última generación y un camioncito para repartir la miel que produce íntegramente en su campo, aunque está rodeado de soja. “Cuando fumigan en el campo de acá al lado, si no me avisan para que yo corra los panales, al otro día las colmenas están despobladas”, relata. “Sin fumigaciones las colmenas producirían un 30% más”.

Leo, el otro de las abejitas.
Leo, el otro de las abejitas.

La hectárea de Leo es una islita en medio de un sector de campos en los que todo es cultivo transgénico. Él resiste con las abejas y también con un pequeño sector ganadero: una chancha enorme (“para hacer chorizos”, dirá), hijos chanchitos (“vendo el kilo a 40 pesos”), gallinas, patos y hasta un pavo real. Todo eso se desparrama por la hectárea de Leo, donde vive junto a su esposa embarazada, en un claro ejemplo de cómo se puede hacer mucho en poco espacio. “Yo puedo, también, porque me la paso trabajando. Antes tenía un chico que me ayudaba, pero hoy nadie quiere venir a trabajar al campo porque el jornal del peón es muy bajo. Y me ven a mí y piensan que yo soy un productor lleno de plata, cuando nada que ver. Yo me la paso laburando”, repite.

Leo, además de todas estas cosas que le permiten vivir con lo justo pero bien (comida no le va a faltar), trabaja para productores agropecuarios grandes llevando sus abejas para polinizar la flora de sus campos. “Eso les permite polinizar los cereales y producir semillas y frutos”, explica. En todo el mundo y en particular en Argentina, la diversidad agrícola va perdiendo sus poblaciones polinizadoras naturales, producto del efecto de, entre otras cosas, los agroquímicos. Hoy por hoy, la polinización ya no es un servicio ecológico gratuito y necesita de estas prácticas de gestión como la que hacen Leo y sus abejas. “Sin embargo, no me pagan. Lo ven como que me están haciendo un favor al prestarme una hectárea donde yo puedo además sacar miel. Pero no entienden la lógica de que, en verdad, yo les estoy haciendo un favor a ellos, mejorándoles su producción”.

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Vicky y su familia son otros de los productores que siguen haciendo ganadería a pesar de los años y las commodities. Su campo está en la ruta 178, a 35 kilómetros de Pergamino: “Una zona que fue siempre ganadera. Con el boom del precio de la soja, todos se fueron para ahí”, cuenta ella, rubia de casi 40 años.

Sus padres tienen en esa zona 250 hectáreas, de las cuales ellos trabajan sólo 3. “Por cuestiones económicas mi papa decidió alquilar el resto hace ya 10 años”, cuenta, un cantidad de tiempo que coincide con el boom sojero. “La primera persona que lo alquiló hizo todo soja, de una”.

Vicky recuerda un suceso típico que afectó las escasas 3 hectáreas que mantiene la familia. “El medio por el cual él fumigaba o ponía cualquier tipo de productos para incentivar el rinde de la soja era por medio de avión, y no el camión mosquito. El avión es más difícil de controlar porque el chorro si no lo cortan a metros de la casa, pasa, el viento lo lleva. Tanto es así que pasó directamente por arriba de la casa. Nosotros no estábamos, pero me quemó absolutamente todo. No quedó nada. Quedó la casa pelada y tierra solamente. Todos los árboles frutales, todos arboles de años… No fue fácil después volver a hacer la renovación de lo que teníamos. Poner bien el pasto, que retomaran los árboles, porque mi papá plantaba y a los días se le secaban, y era porque las napas superiores todavía seguían teniendo agroquímicos. Tuvimos que hacer más profundo el pozo de agua porque tenía residuos”.

La experiencia, traumática, resultó una enseñanza de cómo debían administrar el campo, y a quién alquilárselo. Ante la renovación del contrato, Vicky cuenta que “a nivel contractual pusimos una cláusula que pedía que no se puede realizar fumigación por avión”. El productor sojero se fue, y consiguieron un arrendatario que volvió a la pastura de animales: “O sea que ya es diferente la fertilización y la fumigación. Y si aplica un fertilizante, tiene que avisarnos previamente”.

Vicky y los suyos crían pollos, ovejas y conejos. Cuenta que los únicos químicos que les aplican son por obligación del SENASA: “A nivel sanitario se desparasita, se les da mineralización”. Pablo, su compañero, cuenta que esta baja aplicación de pichicatas produce huevos exquisitos con la yema naranja y pollos más que sabrosos. “Quizás no es tan bello a la vista como lo que se compra, pero sí más rico y más sano”.

La foto de Pergamino no muestra este tipo de experiencias, que se configuran como el otro frente al modelo sojero impuesto tanto para el campo como para la ciudad . Sin embargo, cada vez más otros se animan a crear experiencias propias y colectivas, y con el tiempo y la acción van dejando de ser marginales. Un día las generaciones del bachillerato crecerán, los artistas de Patas Arriba habrán socavado la sensibilidad de un pueblo, y quizá haya más productores como Leo, como Vicky, que demuestren que es posible vivir y producir sin agroquímicos. Habrán pasado años, muchos para la vida de cualquiera mortal, pero muy pocos para un movimiento que está emergiendo con propuestas nuevas y creativas. Entonces el campo y la ciudad serán otros. Entonces los otros no serán más otros: serán el futuro.

Los publicistas siguen laburando

Burson Marsteller ideó la famosa campaña “Somos derechos y humanos” y hoy vive ganando premios de revistas y concursos de relaciones públicas. “Nosotros usamos recursos que no pueden comprarse: contactos directos en esferas de influencia”.

Mediados de 1979. Walter Klein viaja a Nueva York para encontrarse con Victor Emmanuel. Motivo: diseñar una campaña publicitaria que mejorara la imagen de la dictadura argentina. Contexto: previo a la visita anunciada de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que recorrería campos clandestinos en Córdoba, Tucumán y Buenos Aires.

Walter Klein era por entonces titular de Coordinación y Planificación Económica del país; Victor Emmanuel, el responsable de la “cuenta” argentina en la empresa Burson Marsteller, la agencia de imagen y comunicación más grande y más polémica del mundo.

Resultado del encuentro: el Ministerio del Interior aprobó en agosto, según el decreto 1659/79, una campaña que ordenaba comprar 250.000 calcomanías autoadhesivas, en dos tamaños, con el lema “Los argentinos somos derechos y humanos”.

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¿Pueden unas calcomanías mejorar la imagen de una dictadura? ¿Puede una empresa de comunicación tapar las torturas, desapariciones y muertes?

Burson Marsteller no es sólo una empresa publicitaria:“La publicidad intenta hacer lo mismo, pero ellos dependen de la compra de espacio y tiempo en los medios de comunicación”, explica el titular de BM, Donald Baer, en una reciente entrevista. “Nosotros usamos recursos que no pueden comprarse, tales como ser contactos directos en determinadas esferas de influencia”.

La famosa frase “Somos derechos y humanos” intentaba contrarestar las denuncias por violaciones de derechos humanos en el marco de un plan elaborado por la empresa Burson Marsteller, tal cual reveló la embajada estadounidense en 2013. El informe fue titulado “Mejorando la imagen internacional de la Argentina” y trazaba un plan de trabajo sobre distintos públicos: los que influyen en el pensamiento, los que influyen en las inversiones, los que influyen en el turismo, y el público en general.

La empresa estadounidense proponía trabajar sobre el concepto de “estabilidad” como imagen hacia afuera de Argentina – preocupada más por el primer tipo de público- y diseñó para ello distintas líneas de acción. Una de ellas fue la campaña del lema “Somos derechos y humanos”, y la otra intentó vincular la antesala del Mundial de Fútbol de manera positiva. En el informe BM plantea armar una convocatoria de medios en noviembre del 77 para mostrar cómo el país se preparaba para el Mundial, convocando a deportistas como Fangio, Vilas y Monzón para acentuar la imagen deportiva. Fangio luego participaría además de una gira por Venezuela junto a Rafael Videla para “propagandizar las buenas acciones del gobierno”, otra de las coartadas ideadas por BM.

Crisis y medios

Sobre las influencias, la empresa señalaba una serie de medios extranjeros como garantes de la difusión de su imagen creada: se mencionan al New York Times, el Washington Post, y Wall Street Journal, de EEUU; The Economist y The Times, del Reino Unido; El Tiempo y El Espectador de Colombia; y el Excelsior de México.

La relación con los medios y el manejo de las redes sociales son el fuerte de Burson Marsteller. En su página web la ofrecen como uno de sus servicios: “Burson-Marsteller incluye la relación estratégica con medios en el núcleo de cada programa de comunicación integral”.

Fundamentalmente son especialistas en trabajar con gobiernos y empresas que buscan salir de una crisis de imagen.“Ninguna compañía, institución o industria es inmune a algún tipo de crisis – y cuando sus acciones están en lo mas alto, solo los socios de comunicación confiables y expertos son los mejores aliados”, plantea BM en su presentación. Con esa premisa se jactan de haber participado en las relaciones públicas de la empresa Babcock and Wilcox luego de un accidente atómico en 1979; para el gobierno de Nigeria en 1965 para refutar acusaciones de genocidio en Biafra; a la empresa Union Carbide Corporation para afrontar su responsabilidad tras una pérdida masiva de gas venenoso en India que causó la muerte de 2 mil empleados y pobladores vecinos a la planta; y, otro ejemplo, manejando las relaciones públicas de Blackwater USA luego que se acusara a la empresa de matar a 17 civiles iraquíes.

La más premiada

Burson Marsteller vive ganando premios de revistas y concursos de relaciones públicas vinculados al éxito de sus campañas. En 2004 logró el premio Eikon que otorga la revista  Imagen en la categoría “relaciones con la prensa” por una campaña realizada a la empresa Repsol. Se llamó “preparando el desembarco” y  fue realizada un mes antes de la licitación de acciones de YPF que luego, claro, obtuvo.

En 2005 retuvo la premiación con una campaña vinculada al producto conocido – en parte gracias a BM- como “botox”: “La campaña de relaciones con los medios estuvo enfocada a desterrar el concepto de toxina botulínica asociada al veneno”, dicen en la revista. Una de las herramientas a las que apeló la empresa para remitificar al “botox” fueron la realización de congresos con médicos y científicos, el reparto de información “diseñada de manera creativa” y hasta paquetes dirigidos en el día del padre con artículos redactados que incluían la mención del producto. La empresa saca su conclusión: “El plan comunicacional sirvió para sostener el éxito en la esfera estética porque contribuyó a generar opinión de Botox y, además, se posicionó como un aliado terapéutico para el tratamiento de muchas afecciones”.

Más acá, en 2013 fue nombrada la Latin American Agency of the Year según la revista The Holmes Report. El presidente global de la empresa, Donald Baer, se refirió al trabajo en la región de manera inquietante:  “Este es un gran honor y un reconocimiento al estupendo trabajo que nuestro equipo está realizando en América Latina, expandiendo nuestra presencia geográfica, fortaleciendo nuestra red y elevando el estándar de las relaciones públicas en esta dinámica región”. Sobre este desembarco pueden leerse los trabajos que BM ha hecho para petroleras como Shell, Repson y Chevron, y ya no tanto para gobiernos. Pasadas las dictaduras, sobre el estado mantienen una particular visión: “Todos los días, funcionarios electos y del ámbito  regulatorio toman decisiones que pueden poner en peligro la competitividad de una compañía o complicar la misión de una fundación sin  fines de lucro”.

¿Hay límites éticos a los clientes que su empresa puede aceptar? Pregunta el entrervistador a Bauer, titular de BM, en la entrevista. Bauer sienta el límite: “Hemos rechazados cuentas de gobiernos, o temas controvertidos, como el derecho al aborto”.

La otra Burson

¿Qué tiene que ver Bush con el “No a la mina” en Esquel?

En agosto de 1990, en el Congressional Human Right Caucus una niña de 15 años de identidad reservada, que decía trabajar en un hospital de Kuwait, relató que soldados iraquíes habían entrado al hospital y sacado de las incubadoras a 312 bebés. “Los dejaron morir sobre el piso de las baldosas”, apuntó.

Años después se supo que la anónima niña era, en realidad, la hija del embajador kuwaití en Washington, y la noticia de las incubadoras, una completa mentira. Entonces la invasión estadounidense a Irak ya estaba desparramada. El presidente George Bush había logrado con éxito convencer a la opinión pública de la necesidad de ir a una guerra con Irak, en parte gracias a la noticia que inventó la agencia Hill & Kwnolton.

En 2003 y en Argentina la asamblea auto convocada de vecinos de Esquel logró un plebiscito contundente: el 81% de los votos no quería a la minera Meridian Gold en la ciudad. Pero la empresa no se fue y organizó en cambio un congreso en el hotel Crowne Plaza de Buenos Aires que reunió a directivos, agencias de publicidad y periodistas para “dar vuelta a la comunidad”. Asistieron, entre otros, representantes de Braga Menéndez y Asociados, la agencia de publicidad preferida del kircknerismo.

Estos detalles que en general pasan desapercibidos pueden saberse gracias a la filtración de un audio de aquellas jornadas. Llegó a Esquel y hasta algunos programas de radio locales lo reprodujeron. En el se mencionaba que el plan para convencer a la comunidad – o, mejor, a quienes toman decisiones sobre- consistía en influir – mantener al tanto sobre todos los movimientos de la empresa- sobre el grupo de confianza del entonces presidente Néstor Kirchner: se nombraba a De Vido, Parrilli, Alberto Fernández. La empresa finalmente se fue, pero les dejó a cuatro pobladores y dos periodistas un proceso por violar el “secreto empresario” según es audio filtrado.

Hill & Knowlton es famosa también por diseñar las campañas de desinformación de las tabacaleras a mediados del 50. Su estrategia para contradecir la evidencia científica que relacionaba el tabaco a distintas enfermedades fue la creación de dos institutos denominados Council for Tobacco Research y Tobacco Research Institute. Desde allí emitían informes propios con científicos poco éticos que avalaban estudios que ocultaban más información de la que proveían.

Tal es la estrategia de estas empresas: no es mentira decir sólo una parte de la verdad.

Vivienda, electricidad, agua

NosDigital estuvo en Miraflores, Chaco, para sentir en la propia carne la realidad cotidiana de las comunidades originarias en el Impenetrable chaqueño. Una crónica donde el Mal de Chagas se funde con la aridez de un mundo sin agua y la construcción de una mejor realidad por medio de la organización y la lucha.

Abrís los ojos en Miraflores y de pronto te encontrás en un pueblo cuyo tamaño es bien abarcable por la vista: mirás a la izquierda, la estación de servicio que te da la bienvenida, a la derecha, las últimas casas que te despiden. Pero en esa mañana fresca de invierno en la puerta del Impenetrable el único ruido que rompe con la calma son los camiones cisterna de la empresa de agua chaqueña SAMEEP. ¿Qué estaba pasando ahí? “No hay agua” nos responden en cada casa que pisamos. “A 40 kms. tenemos un río y no han hecho ningún trabajo allí, por eso que ahora se ha secado y tuvimos que ir con nuestros camiones a recoger todos los pescados que estaban ahí para que no se echasen a perder. Y ahora tenemos que traer el agua en esos camiones” tira un vecino, Marcelino, ante nuestra sorpresa. De Castelli, a una hora del pueblo, estuvieron trayendo el agua para consumo domestico. 300 mil litros al día son depositados según reconoció el gobierno chaqueño[i]; pero cualquiera puede calcular si no es más barato que el gobierno invirtiera en pozos antes que día a día hacer 60kms.

DSC_0279Ya a la tarde tenemos la confirmación que nos están esperando en la casa de Bernardo Yuni: “frente a la estación de servicio hay cartelito que dice barrio originario, encará por ahí derecho y ya te vas a encontrar con las casas”. Seguimos las órdenes y de pronto se nos abre el espacio que nos albergará por la próxima semana: la comunidad qom del Movimiento Qompi Voque Naqocta. A simple vista nada la diferencia de un barrio de casas construidas por el gobierno, pero acá se está gestando algo más que la simple conglomeración de viviendas: la organización de las personas. La comunidad fue formada hace 15 años y hoy en día sigue siendo liderada por uno de sus iniciadores, el qarashé Marcos López, quien también preside el Concejo Qarashe de la región que integra a casi una decena de diversas comunidades en la región, tanto qom como wichis. Ya en la noche después de la cena, Bernardo nos cuenta un poco de todo aquello: las 25 casas fueron construidas en los últimos años, que también lograron la electrificación, que por falta de agua ya casi ni se puede mantener los chanchos, chivos o gallinas ni cultivar las sandías, zapallos o el algodón. ¿De qué viven entonces?, “Y acá la mayoría vive tanto de la asignación universal por hijo como por la pensión por Mal de Chagas”. Con los días y visitando diferentes asentamientos más distantes descubrimos el alcance de esta frase: todos tienen chagas. No por nada Marcos López nos dirá más tarde: “este lugar lo llamo la capital nacional del chagas, también yo tengo”.

Campo la China, El Zanjón, Techat, Pozo del Toro, El Algarrobal, cada paraje que se nos cruza en la ruta y los problemas parecen repetirse frente al monte que monopoliza la visión, pero que a la vez sigue siendo fuente complementaria para la vida de los lugareños. Pablo de Campo la China por ejemplo, ante la posibilidad de vivir urbanizados como en Miraflores, nos respondió: “nos sirve más vivir en el monte, porque ahí tenés todo, leña, agua, comida, a diferencia del barrio que tenés que pagar por todo”.

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-¿Cultivan, cazan…?

-Sí, cazamos wasunchos (chivos), tatu carretas, tigres, quirquinchos. Pero no podemos cultivar porque es monte y no hay mucha agua. La que sacamos del pozo es agua amarga, no la podemos usar, pero sí los animales. Igual los pozos están secos ahora, porque no llueve hace 6 u 8 meses más o menos.

En Pozo del Toro la situación es parecida: “acá tenemos un pozo, pero si no te levantás a las 3 am, lo que te queda es agua chocolate. Nos gustaría que hubiese cañería para que la gente pudiese tener en sus propias casas y no tener que caminar para llegar”. El ir y venir de las bicicletas adornadas con bidones a los costados hacen que cualquier duda sobre las palabras repetidas se esfume para siempre. Este conflicto de cada día se junta con la necesidad de vivir en casas de material. Acabar de una vez y para siempre con la sed y el frío. Y la vinchuca, que seguirá entre ellos hasta que no abandonen las casas de barro, en las que habita. El gobierno promete casas, o sea vivienda digna, pero no cumple. Si en Miraflores hay 25 hechas, una vez que nos alejamos se empieza a convertir en algo excepcional: solo unos pocos pueden ahora gozar de las viviendas, a pesar que hace 3 años empezaron los pedidos. Sin embargo, ¿cómo romper con la indiferencia –apatía, deshonestidad o el calificativo que más les guste- del gobierno de Capitanich? “Con la lucha” entonan sus labios cada vez que hacemos la pregunta. “La lucha” y su “organización” saben que son el camino y las únicas bases fuertes para lograr mejorar sus vidas. Si durante tantos decenios el estado argentino los mantuvo fuera de cualquier beneficio, solo por su unión han logrado salir un poco de la exclusión.

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Sequía, sed, frío, vinchuca, chagas, lucha y organización, son por ahora las constantes que vamos encontrando a nuestro pasar. Pero las privaciones no son solo para las comunidades, sino también para los servicios públicos que están en sus alrededores. El ejemplo de la Escuela 1017 esclarece. Está en medio de la ruta, nos presentamos e inmediatamente fuimos recibidos por una amable directora, Mabel. En la 1017 hay 240 alumnos, que no solo reciben la educación pública sino que además le otorgan gran parte de su alimentación: “hace 5 meses que no me llegan los fondos para mantener el comedor. Todo este tiempo tuve que pedir fiado a los comerciantes de acá. No sabés la vergüenza que me da entrar y tener que decirles que de nuevo no tengo con qué pagarles. Un día, me dijeron que ya no iban a poder fiar más. Yo los entendí, porque no te pueden ir regalando las cosas; pero ahí fue un golpe tremendo”. La única vez que recibió alguna respuesta este 2013 fue cuando la llamaron de un programa de Radio 10 y ella contó lo que estaba pasando. Ahí, inmediatamente llamaron desde Resistencia, diciéndole que cómo iba a decir esas cosas por una radio de alcance nacional, que no tenía códigos, que no se qué. Ese mes le llegó la plata, el siguiente también, luego, de vuelta al silencio. Sin embargo, ella se enorgullece de lo conseguido: “acá la mitad son qom y la otra criollos. Me costó hacerles entender a los adultos que tenían que dejar de lado sus diferencias y que tenían que pensar en los chicos”, resaltando un conflicto que según cada lugar esconde una relación conflictiva que se entremezcla la historia, los discursos invisibilizadores y evolucionistas, y la violencia. Pero si hay algo que han logrado las comunidades fue imponer la enseñanza en la lengua qom, el qomlactac, mediante los ADA, auxiliares docentes aborígenes, claves en los primeros años, donde los nenes sin saber una sola palabra del castellano –o la castilla como lo llaman- eran obligados a aprender a leer y escribir en un idioma completamente ajeno.

 

Entre el celular, el avance del internet gracias a las compus que ya tiene la escuela, la televisión, el abandono de algunas prácticas históricas con el monte, parece ir moldeando a los jóvenes de las comunidades. ¿Qué son? ¿qué se les permite ser? Por un lado, la caza, la pesca, la subsistencia mediante la naturaleza ha sido abandonada en Miraflores, aunque todavía el sistema no los considera como sus miembros plenos. Incorporación a un modelo de vida, pero como excluidos de tal. Esto trae la malnutrición, ya que no se han hecho de una dieta integral por falta de recursos o conocimientos, pero también graves consecuencias sociales: el poxi se va extendiendo entre los pibes. ¿Acaso este proceso de huída no puede ser consecuencia obvia de una incorporación parcial de una juventud, a la que se le muestra y se les impone una forma de vida, pero que solo parcialmente van a poder acceder? Por ello, la búsqueda de los mayores en recuperar y mantener los valores culturales propios, pero no como un salto hacia atrás, sino como herramienta para el presente, para llenar la nueva vida que están empezando a transitar.

Vivienda, electricidad, agua. En este orden las comunidades van exigiéndole al gobierno provincial. Ellos han esperado mucho para que sus vidas mejorasen y ahora mediante la organización política han comenzado a gozar de algunos resultados. Por eso, es difícil no enorgullecerse con ellos cuando proyectan su futuro y dicen “solo lo vamos a conseguir gracias a la lucha”.

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[i] http://www.prensa.chaco.gov.ar/?pag=noticia&nid=29552

Sueños de campeón

A Daniel García lo mataron en un ataque entre barras del que no tenía nada que ver. Tenía 19 y ya pasaron 18 años, fue después de un 4-0 con el Bati de goleador en la Copa América de Uruguay. Un asesinato con nexos interminables de peso en la política y la Justicia, que explican cómo no hubo ni siquiera un solo detenido.   

El 11 de julio de 1995 estaba en Paysandú, Uruguay, en el estadio Parque Artigas. Había ido con mi familia a ver cómo Argentina ganaba su segundo partido de la Copa América y me ilusioné con el campeonato: fue baile a Chile y un 4 a 0 rotundo. Volví al hotel alegre, con la certeza de que me iba nada me iba a borrar la sonrisa por esta goleada, pero prendí la tele y todo se transformó en pura tristeza.

Tan sólo 45 minutos después del pitazo final del encuentro y a una cuadra de la cancha, hombres encapuchados habían atacado una Traffic con palos, cuchillos, cadenas, botellas de vidrio rotas y estiletes. En esa emboscada, Daniel Hernán García­, que tenía 19 años, falleció por las puñaladas que recibió, mientras que otras tres personas quedaron gravemente heridas. Pasaron más de 18 años y la causa prescribió.

Años después, la conocía a ella y me explicó por qué no hubo nunca ni un detenido por la muerte de Daniel. Ella es Liliana Suárez, su madre, que denunció desde el primer momento que los responsables estaban ligados al poder político, que eran barras bravas y que eran del grupo de choque de Juan Carlos Rousellot, ex intendente de Morón. Pese a que los acusados están apuntados con nombre y apellido, gozan de una plena libertad, culpa de ese innegable apoyo político. Hoy por hoy, busca nuevas pruebas para reabrir la causa y conseguir eso mismo por lo que pelea desde que le mataron a su hijo: justicia.

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De a poco conocí su historia. Daniel García estaba en quinto año del secundario, pero también trabajaba por la mañana de taxista, en el mismo auto que manejaba su papá Pablo por la tarde. Ganaba su propio dinero y no dudó en aceptar la propuesta que le hizo un compañero del Liceo Nº 11 de Villa Urquiza: por 50 pesos ir y volver en el día a Paysandú para ver el partido, con la entrada incluida.

Quiso convencer a su papá, pero él no quería perder esas horas de trabajo y se negó. Dijo que no, pero inmediatamente le hizo una promesa: si el equipo que dirigía Daniel Passarella llegaba a la final, iban a ir juntos en el taxi hacia Uruguay.

Argentina quedó eliminada en cuartos de final y a Daniel García lo mataron cabecillas de las barras bravas de Deportivo Morón y de Tigre que respondían a Rousselot, ese mismo día en que se hizo la promesa.

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Daniel era hincha de Boca, pero ese fatídico día se había puesto para viajar una camiseta de Platense que le habían regalado. No lo hizo en forma casual, su amigo le había comentado que estarían rodeados tanto de hinchas del Calamar como de Defensores de Belgrano. Se juntaron en Saavedra y allí se subieron a una de las dos combis que salían rumbo a Paysandú.

Pese a que era menor de edad y que no llevaba ningún tipo de autorización, cruzaron la frontera sin ningún tipo de problemas y no tuvieron que atravesar ningún tipo de control en ninguno de los dos países, al igual que me pasó a mí. Llegaron una hora antes del comienzo del partido, canjearon la entrada y vieron cómo Argentina le ganaba 4 a 0 a Chile con dos goles de Gabriel Omar Batistuta, uno de Diego Simeone y otro de Abel Balbo.

A las 23.15, cuando sólo habían pasado 45 minutos de la finalización y con Daniel ya sentado en la Traffic que lo iba a llevar nuevamente hacia su casa de Villa Urquiza, comenzó el horror. Desde la combi vio cómo un grupo de hombres empezaba a romper el otro vehículo en el que habían viajado y se bajó a tratar de ayudar. Ni bien descendió observó cómo otros tres compañeros de viaje eran atacados e inmediatamente le tocó a él: recibió tres puñaladas. La última de ellas dio en la aorta, al lado del corazón, y a los pocos segundos cayó desplomado sobre la vereda de las calles Joaquín Suárez y Boulevard Artigas. La policía nunca apareció en el lugar – testigos aseguraron después que vieron un patrullero, pero que no quiso intervenir – y media hora después, cuando finalmente apareció la ambulancia, falleció desangrado mientras se dirigía al hospital Escuela del Litoral de Paysandú. Los otros tres heridos, Martín Vera, Gustavo González y Sebastián Portilla, salvaron sus vidas de milagro.

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Ese día Liliana Suárez veía cómo pasaban las horas y se impacientaba porque su hijo no regresaba. No podía dormir y manejaba su intranquilidad hablando con su marido Pablo, que la intentaba calmar diciéndole que seguro había mucho tráfico y que estarían en camino. Ella dice que en ese momento presentía algo y el primer susto le llegó cuando encendió la radio: ahí escuchó que había heridos en grave estado en las cercanías del estadio. inmediatamente pensó en su hijo Daniel. A los pocos minutos se enteró por la misma vía que su hijo había fallecido.

“Nadie me llamó, yo me entero por la radio que había un chico muerto que se llamaba Daniel García y que había otros tres que estaban siendo operados. En ese momento lo único que deseé es que haya sido un error y nos fuimos en el taxi con mi marido y mi hijo más grande para allá”, recuerda Liliana.

Al intentar cruzar la frontera, los paran y los demoran un largo rato. Pese a las explicaciones y al ataque de nervios que todos estaban sufriendo, los policías uruguayos les impidieron el paso por unos largos minutos. “Nos revisaron todo y no se les movió un pelo cuando les dijimos que teníamos que ir a buscar a nuestro hijo que nos decían que estaba muerto. A la distancia me lamento porque si esto mismo hubieran hecho cuando viajaba Daniel, no hubiera pasado porque era menor, al igual que la mayoría de los que viajaban”, se lamenta Liliana.

Al llegar y confirmar la triste noticia, siguieron las pesadillas: no les querían entregar el cuerpo. Liliana sentía que ella también se moría. Estaba bloqueada, no sabía qué hacer para que las autoridades locales entendieran su reclamo y dejaran que toda la familia se despida de Daniel. Tuvieron que ir a hablar con Guillermo Camarotta, quién por ese entonces era el cónsul argentino en Uruguay, para que los dejaran. “Hasta el día de hoy ni él ni yo ni nadie sabe por qué no nos permitían ver el cuerpo”, agrega.

En ese mismo momento ella empezó una investigación que no fue acompañada nunca de buena voluntad, ni por la justicia ni la política, ni del lado uruguayo ni del argentino.

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Liliana perdió la cuenta de la cantidad de veces que viajó a Uruguay. Allí se reunió con un incontable número de funcionarios, políticos, policías y testigos que siempre le prometían algo que le hacía mantener la esperanza, pero que en todas las oportunidades terminaba en la nada. “Me cansé de las mentiras y de las falsas promesas, me ilusionaron en un montón de oportunidades y siempre me defraudaron. Una investigación judicial si no arranca bien no arranca nunca. Se borraron pruebas, se pisoteó todo.”, aseguró la fundadora de FAVIFA (Familiares de Víctimas de Violencia en el Fútbol Argentino) y quien fue, también, desde la creación la vicepresidenta de Salvemos al Fútbol.

La causa estuvo durante seis años literalmente parada en Uruguay. El juez a cargo, Otto Gómez Borro, fue acusado por querellantes de varios casos de homicidios sin resolver que estuvieron a su cargo y terminaron en la nada. En ese período, Liliana fue hacia la sede social de Defensores de Belgrano y de Platense y llevó a todos los testigos hacia el país oriental. Ella misma se hizo cargo de todos los gastos e hizo que declaren en la causa, ya que el juez no los citaba.

Fue hasta la escena del asesinato y observó que a metros había un puesto callejero que vendía choripanes, algo que todos los jóvenes que declararon ratificaron que también estaba al momento del crimen. Al acercarse y preguntar si recordaba algo, el hombre aseguró que ese día había alquilado el puesto y le aconsejó que por su seguridad dejase de investigar, ya que por miedo nadie iba a querer declarar.

Liliana nunca le hizo caso, nunca paró de investigar y tiene bien en claro quiénes fueron los responsables: barras bravas que respondían al ex intendente de Morón, Juan Carlos Rousellot.

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Pasaron más de 18 años y sigue sin miedo de decir en voz alta el nombre de los que asegura que son los asesinos de su hijo.  Su principal acusado es Máximo Zurita, quien era apodado como “el gordo cadena”. Fue uno de los líderes de la barra brava de Deportivo Morón y el propio ex intendente lo había puesto a trabajar en la Municipalidad. Tenía protección política y policial, al igual que los otros dos apuntados, que eran sus secuaces. Ellos son Ramón Toledo, quién era llamado “Negro Café” y Mario “Pájaro” García. Además, Roberto Britos y Rubén Lézica son los apuntados por parte de la barra de Tigre.

“En todo momento que estuvo Rousellot la Municipalidad fue cómplice. Les pedíamos fotos de los implicados y nos daban unas que parecían de cuando tomaron la primera comunión. Se tomaban todo a chiste, una vez que se fue por suerte me quisieron ayudar un poco más, pero no fue suficiente”, cuenta Liliana, quién recibió el apoyo del actual presidente de Deportivo Morón, Diego Espina, quien también declaró en la causa.

Los implicados formaban parte de la fuerza de choque del ex Intendente y trabajaban, también, en una feria cercana a la municipalidad, que fue cerrada en 2007, cuando Martín Sabbatella era el Intendente, por las reiteradas denuncias que aseguraban que allí se vendía todo tipo de drogas que financiaban a la barra brava.

“Nunca sentí temor por lo que me enfrentaba, juré ante la tumba de mi hijo investigar hasta las últimas consecuencias y eso es lo que voy a seguir haciendo, pase lo que pase”, se enorgullece Liliana, que además agrega que los implicados no forman más parte de la barra brava, pero que siguen yendo a los estadios, tanto de Morón como de Tigre.

Jorge “Zurdo” Ruíz era el principal líder de la barra brava de Morón en el momento en que mataron a Daniel García. Entre 2010 y 2012, fue elegido como presidente del Gallito. “En el caso puntual del asesinato de mi hijo no tuvo nada que ver, pero sabe bien qué pasó y en todo ese tiempo no me ayudó en nada”, asegura Liliana.

Los acusados declararon después de diez años de insistencia y solamente por escrito, a través de un exhorto judicial y de un cuestionario que, según Liliana, estaba mal hecho, con preguntas absurdas y que no iban al fondo de la cuestión. “Mi consuelo es que ellos están apuntados por la sociedad, sólo falta que actúe algún día la Justicia”.

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Liliana viajó recientemente junto con la Defensora del Pueblo, Graciela Muñiz, rumbo a Paysandú para volverse a reunir con el actual Cónsul argentino en Uruguay, Roberto Conde, quién puso a cargo a un abogado de Derechos Humanos. En Uruguay, las causas por homicidio prescriben luego de quince años, la de Daniel ya lleva 18, pero Liliana presentó nuevos documentos para que se reabra y tiene la esperanza de que de una vez por todas le entregarán el video de seguridad del estadio.

Mientras tanto sigue, firme y sin vacilar un segundo. Recordando con alegría y sin derramar ninguna lágrima por su hijo para que su familia la siga viendo así, con fuerzas y entera. Luchando contra las fuerzas políticas, contra la injusticia de la justicia, sin recibir ninguna ayuda de la AFA, que además se desliga de la responsabilidad acusando a sus pares de Uruguay. Una misma organización que cuando se jugó la Copa América de 2011 en el país – hasta coincidió con la fecha de aniversario de la muerte de Daniel – se negó a que los jugadores ingresen al estadio con una bandera en su homenaje. Sin embargo, Liliana llevó la bandera y la posó en las afueras del estadio Ciudad de la Plata, mientras se jugaba la final entre Uruguay y Paraguay.

Luego de insistir, pudo lograr que en el partido amistoso entre Argentina y Brasil que se jugó meses después en Córdoba dieran una vuelta olímpica por el estadio Mario Alberto Kempes, algo que generó la ovación de toda la gente. Luego del partido, fueron a los hoteles de los futbolistas, en donde brasileños y argentinos se sacaron fotos pidiendo justicia por Daniel.

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Desde este 11 de julio que se juega la Copa Daniel García. Allí, veinticinco chicos de ocho años jugaron en Lugano un torneo relámpago de dos horas con el valor que más recuerda Liliana de su hijo como bandera: respetar al otro. Allí se levantaba al rival si había una falta, se hacía una ronda previa en donde se saludaban todos y se abrazaba obligatoriamente a quien hacía un gol. “Cada aniversario siempre es un día feo, con lluvia y con muchas sensaciones. Este torneo fue algo distinto, fue una sorpresa, una alegría y una forma de mostrar que el mensaje educativo de Daniel sigue vivo. Lo recuerdo con mucha alegría y la mejor forma de homenajearlo es honrarlo con una sonrisa”.

Todos los años se jugará este nuevo certamen, en dónde cada chico que juegue se preguntará quién fue Daniel García, ese pibe que tenía tan sólo 19 años. Mientas tanto, Liliana Suárez no parará hasta que se reabra la causa y hasta que los culpables del asesinato de su hijo estén presos.

En definitiva, no parará hasta conseguir eso por lo que lucha desde el día en que le mataron a su hijo: que se haga justicia.