Si he de morir cruzando, que no sea en vano

Por Los de Arriba las manos.

La agenda marca los temas, ¿pero quién marca la agenda? Tendemos a medir todo. Ponerle un número basta para pensar que eso nos permite dimensionar algo hasta agotarlo. Lo que sea que nos permita pensar que comprendemos algo sobre algo, sentirnos tocados por ello, nos desafía cada día desde que en alguna parte del mundo pasa algo. Y necesariamente dar cuenta de la noticia, de lo que nos llegó por intermediarios, de que sabemos, de que oímos, de que opinamos, de que somos, a veces nos pone a destajo.

La deuda externa, las reservas de un Central, la transgénesis, los commodities, las pateras, bolsas de valores y los climas: todo va de la mano. Si como dicen somos piezas mecánicas de un engranaje cuyo resorte en general ignoramos, todas las semanas eso se engrana en el Mediterráneo. El numero de la que pasó fue 900, el número oficial. Vaya a saberse cual fue el real, cuál fue el de la anterior o el de la que está por llegar. Cada tanto, esta noticia reaparece, cobra tapa y contratapa, cita voces de expertos en toda trama, y vaya catarsis social -aunque la repitencia sea indicador de que nada cambió y difícilmente vaya a cambiar.

DSC03753

Listados innumerables de responsables y cómplices quedan a la vista, pero pocas veces se profundiza sobre los verdaderos causantes. ¿Cómo pensar qué es lo que motiva y maltrata procesos migratorios que terminan tan mal? Difícil intentar reunir aquí los infinitos procesos sociales, políticos, humanos, que terminan impactando sobre la decisión personal de migrar bajo estas condiciones, poniendo en juego la vida y todos los elementos que lo impulsan. Escribir sabiendo como terminó esta historia ya nos hace responsables, al menos, de pensarlo.

Una cosa va atada a la otra y hay dinámicas que los que mencionan al sistema financiero, a la falta de regulaciones, a las fronteras selectivas, a los demonios de esta era –los internos, a los de la propia felicidad surgida del poder de compra frente a la desinversión en educación y salud en general y mucho de lo que hace a la falta de oportunidad, hace tiempo ya empezaron a cuestionar. Fueron ellos quienes nos pasaron el siguiente consejo: que no volvamos a leer sobre las desgracias ajenas sin derecho a exigir algo.

Exigir información con algún trasfondo para no convencernos que con un aumento de presupuesto en los organismos que ya provocan todo va a haber genoma de cambio. Porque si se habla de migrantes africanos y de costas europeas, casi seguro conversamos de naufragios. Ya que cuando encima llegan enteros, a unos los contratan rápido para el trabajo sucio, y a los que sobran, a los chanchos.

Porque son dinámicas de migración fomentadas por países envejecidos que ya ni procrean y por tanto claman infancia ajena, que combinadas con realidades expulsantes sólo se explican si le prestamos atención a determinantes que alarman. Uno de ellos es el control de los recursos naturales, no tanto por parte de los Estados extranjeros sino por empresas multinacionales que con base en aquellos no dejan ni una miga en los países expoliados. Entonces no hablemos de tragedia sin nombrar la letra chica del rol de la Organización Mundial de Comercio, de las lógicas de patentamiento y de los tribunales internacionales donde luego se juzgan los reclamos. Es allí donde aprieta el nudo para entender estas lógicas causales.

Expectativas de futuro también falsas se postulan desde medios que omnipresentes, nos vienen colonizando con valores extranjerizantes. Cable a tierra/tierra a tele y publicidades hasta en el plato, instalan modelos y seducen permanentemente a cruzar el Mediterráneo. Eso porque no están reguladas, ni los medios ni las proclamas, que apelando a una falsa libertad de expresión y de mercado, cuando se intenta equilibrar la balanza, como se dice, golpe blando.

DSC03828

Y la falta de trabajo, las guerras tan mentadas, los conflictos civiles que desde lejos dos o tres fotos ya consagran, en realidad, excepto la primera, suelen ser exageradas. Que existen, existen, pero no para agasajarlas tanto. Es que si a un medio continente se le define la política económica desde un banco central en je sui Francia, y se le devalúa la moneda cada vez que algún despierto por la deuda externa reclama, si se la ata a un tipo de cambio redituable solo para los acreedores de la banca y no prestamos atención a los índices de los países atados al franco CFA y su eterna colocación entre los Países que Menos Avanzan (ONU) en realidad… ¿qué esperábamos que pasara?

Que si de los acuerdos y las bases militares, del posicionamiento estratégico armado norteamericano, de los 12 millones anuales para el ACRI, el AACOT y otras transas nunca escuchamos nada; de que financiados bajo el lema del terrorismo y la trata, metales, óleos y agua se negociaron, no es que justo se olvidaron de contarlo, es que son intereses locales y extranjeros los que se la están jugando. Y no es caerle sólo a la prensa, es que se arrogan el sentido de informarnos, cuando si analizamos sus componentes accionarios vemos que son los mensajeros de todo ese conglomerado.

La prensa hegemónica matiza y las instituciones fronterizas ejecutan lo que otros cargan en contenedores. Es que, si como dicen, hay que poner un límite, que eso quede lejos de todo lo que genere conciencia de masas. Pero como el mar no calla ni traga, si los que televisaron a los muertos nada de esto nos mencionaron, entonces será tarea nuestra ver qué verdaderamente pasa y por qué de las orillas no pasaron. Porque si tras esas 900 no se habla de los Acuerdos de Tampere, de la Cumbre de Sevilla, del espacio Schengen, de FRONTEX y de sus trampas, entonces nos perdimos entender cuál es la verdadera trama.

Pretendíamos saber de todo, y eso nos llevo a saber de nada. Pero quedó algo que aún recordamos, y vaya carga. Que si los cuerpos sobre el agua normalmente flotan, que 900 se hundan es que de algo van cargadas. Que si los muertos traficaban, simplemente era sus almas. Almas que se hundieron por el peso del antinomio, del flúor y el germanio que cargaban, por el uranio francés que hay en Níger, por el manganeso, el oro y el cobalto del Sahara.

Que si el fósforo del Occidente tras el muro o el vanadio alemán de Burkina Faso hablaran, lo mismo el gas hoy de Bolivia o el petróleo yankee de la Guayra, nos contarían que a las aleaciones industriales y a la aeronáutica le viene faltando lo que los gringos tanto arañan. Y que si se les caen los negociados, se les viene abajo la industria pesada. Porque se les acaban los recursos sobre los que consolidaron una industria sumamente calva, y que para esto se armaron durante tantos años: para cuando les escaseara.

No queda otra que sacudir el polvo de las tapas para buscar quiénes son los dueños de las minas de donde todo aquello se extrae; no es más que indagar cómo consiguieron esos papeles o cómo se negociaron leyes hasta parirlas constitucionales, para entender que a los trabajadores no los amparen derechos o que desde lo impositivo no se recupere nada de lo que sale.

22 Mediterraneo 21

¿Qué vamos a decir que usted no sepa, excepto un dato ineludible? Sobre cómo se vulnera el derecho al refugio, sobre como se deslocalizan los controles, de eso mucho no se esgrime. De cómo en medio del desierto pagás o no sos nada. De cómo en algunos países, hasta intentar emigrar es considerado falta. Y no olvidemos que en Ezeiza, sin sellito o pasaje de vuelta no subís ni aunque lo valgas.

¿Y el artículo 13 de la declaración universal? ¿Y el derecho a salir de cualquier país, incluso del propio?

“Yo solo cumplo mi trabajo” – dijeron los de la seguridad privada.

Y todo para decir nomás que si nos la vuelven a contar sin citar los PEAS de ajuste estructural o que al 73% de las fronteras las dibujaron los mismos europeos repartiéndose la riqueza por la que ahora no los dejan entrar, lo que están buscando, en el perpetuo ninguneo de los propios protagonistas -a los que no se los escucha, sino que se los indaga-, quizás sea distraernos de lo que pasa en realidad.

Es que si esperamos que nos la cuenten sin matices, es el autoengaño el que nos habla. Y si solo culpamos al otro por no enterarnos de nada, a los medios o a los canales de la pavada, también somos funcionales a todo lo que nos empaña. Por eso no vamos a decir que todo esto en realidad no sirve de nada, porque lo que está pasando lejos, nos deja ver qué tal por casa. Porque acá también flotaron cuerpos, y de acuerdo a algunos, no pasaba nada.

Cerramos con lo que nos dijo un amigo no hace tanto, antes de emprender su viaje por el Sahara. Que si nunca mas de él se supiera, que no sea en vano, que se hablara. Por suerte en el sur del sur del mundo todos nos pusimos de acuerdo en algo, y es en lo que la Ley de Migraciones dice: que migrar, como debe ser, es derecho humano. Y que si al dar vuelta la página, las injusticias no se arreglaron, que del otro lado no se silencie lo que le pasó en el taller clandestino de Flores a los hermanitos bolivianos.

Un muro en el desierto

El pueblo saharaui resiste al colonialista Marruecos, mientras el mundo calla el genocidio que continúa desde 1975. Lo cuentan a las palabras de los sometidos y torturados, y de un argentino que atravesó los territorios ocupados.

Nunca antes se había producido una transmisión en vivo desde la zona ocupada, donde los saharauis son sistemáticamente silenciados por los colonizadores marroquíes. Tanto el argentino Patricio Peñalba, organizador de esta comunicación, como los saharauis que participaron, se jugaron el pellejo al hacerlo pero valió la pena en nombre de la libertad y de generar conciencia en todos lados por este pueblo oprimido en pleno siglo XXI.

Militante argentino por los derechos del pueblo saharaui, Patricio cuenta cómo logró entrar en territorio saharaui controlado por Marruecos, ahora en un bar cerca al Obelisco porteño: “Íbamos en un Mercedes Benz con asientos de cuero y vidrios tonalizados. Un comerciante que conducía, tres marroquíes más y yo. Iba a funcionarle bien a este comerciante, al que más justo sería llamar narcotraficante. Como aún eso yo no lo sabía, entrar en territorio ocupado en un auto particular se me ocurría como la mejor opción. Sería más evidente en las furgonetas que atraviesan cada dos días la ruta. Tres kilómetros antes del muro paramos, cambiamos un neumático y continuamos, ahora con lenta marcha. A cada oficial de frontera el saludo iba acompañado de un cartón de cigarrillos, de los grandes. Como toda frontera, es zona de comercio. Aunque en esta ocasión esto significara otra cosa. El auto fue escaneado, y a tres kilómetros volvimos a cambiar el mismo neumático”.muro desde el cielo 1486585_595746997165022_1904000906_n

Pegado al Atlántico, entre Mauritania y lo que pocos reconocen como territorio ocupado de Sahara Occidental y no lo atribuyen a la colonialista Marruecos, hay una franja de cinco kilómetros en donde los caminos bombardeados hace ya más de dos décadas ceden frente al desierto de piedra. Hay que continuar hacia el norte. Solo quienes son habituales en estas latitudes reconocen la senda que esquiva las minas antipersonales.

Pasada la frontera mauritana el muro no se ve hasta tenerlo bien cerca. Se confunde con el color del desierto, aunque no puede disimularse en sus 2700 kilómetros de largo. Es el más extenso del planeta, más del doble del que separa a América Latina del resto de América. Construido con ayuda de técnicos israelíes y financiación de Arabia Saudita y de Estados Unidos, cumple una doble función: proteger el territorio ocupado por Marruecos de las irrupciones, cuando aún no habían depuesto las armas, del Frente Polisario -movimiento rebelde de liberación nacional del Sahara Occidental-, y además evitar la vuelta de los refugiados saharauis a su territorio. Búnkeres, siete millones de minas antipersonales, nidos de ametralladoras, radares, armamentos pesados.

“El único objetivo de tu viaje, para lograr ingresar en territorio ocupado, debe ser parecer un viajero de paso -confía Patricio-, que buscás destinos turísticos marroquíes. No se le permitirá el paso a nadie que esté involucrado en la causa saharaui. Al llegar tu pasaporte es sellado con un número identificatorio de la policía de inteligencia marroquí. Pasa a ser tu identificación en cada control y en cada alojamiento que consigas. Los responsables de alojamiento están obligados a comunicar cada movimiento o visita que realices”.

Patricio Peñalba.
Patricio Peñalba.

En El Aaiun, la capital de Sahara Occidental, los encuentros políticos deben llevarse a cabo en casas particulares, resguardados del ejército de ocupación marroquí solo por oscuras madrugadas. Es que en cualquier momento, unos diez saharauis cualquiera se juntan en cualquier esquina céntrica de la ciudad para hacerse notar, para sentirse vivos en la opresión, para resistir. Eso no puede durar. La policía marroquí y la policía secreta dispersan a los golpes al pequeño grupo, registran a cada militante, los atacan con piedras, detenciones, prisión, condenas efectivas, más golpes. Cada vez que los saharauis organizan una manifestación para reivindicar sus derechos políticos, económicos o sociales, las autoridades de la ocupación marroquí intervienen con fuerza para oprimir cualquier expresión libre de la independencia saharaui.

 

– ¡Documentos! 

¿Y a éste que le pasa? En todo caso yo debería estar pidiéndoselos a él. Acabo de verlo estremecerle la cabeza a una mujer tirada en el piso. Como testigo debería servir para balancear el exceso de ese poder autoritario, pero ¿frente a quién? ¿Quién sería capaz de poner mantel para esa banca? Aquí no hay justicia, o peor, es la Justicia quien lo ordena. Y ser testigos es la pura impotencia. Pero aquí te pasan de testigo a protagonista en un instante para el otro, en cuanto el violento cambia de dirección. ¿La foto terminará sirviendo de algo? ¿Hasta dónde mostrar la imagen morbosa del daño causará el impacto necesario sobre el testigo ausente? La realidad mostrada cruda suele alejarnos del medio por sentirla congruente con lo que nos vemos capaces de hacer en nuestras peores facetas.

–Mostrame tus documentos.[i]

 

En los bares, imprescindibles tres vasos de té, y quien vigila. Aparecen filmando, acercándose a las conversaciones, o en actitudes algo más desapercibidas. Percibirlos es su impunidad y su poder. Las cárceles se llenan de presos políticos torturados, en un continuado de las matanzas marroquíes sobre el pueblo saharaui que comenzaron en 1975 hasta que en 1991 el Polisario depuso las armas en pos de un referéndum de autodeterminación pacífico supervisado por la ONU. Se trató de un genocidio de 10 mil saharauis, en solo cinco días de febrero de 1976 la aviación marroquí bombardeó con fósforo blanco y napalm dejando 2.000 muertos en el campamento de Um Draiga.

El panóptico diseñado por el filósofo Jeremy Bentham en el siglo XIII es un centro penitenciario diseñado para controlar a un gran número de presos con tan solo unos pocos vigilantes. Hay una torre central con acceso visual a cada celda y los prisioneros pueden ser observados veinticuatros horas al día. Es imposible ver qué hay dentro de la torre central: los prisioneros nunca saben si hay alguien en el interior o no. Si crees que te están vigilando, te comportás igual que si de verdad te estuvieran vigilando. Basta con que la población crea que dichos informadores están en todas partes. A partir de ahí, nosotros mismos les hacemos el trabajo.[ii]

1560579_595747740498281_1025399462_nTOPSHOTS-AUTO-MOTO-RALLY-DAKAR-WALL


Omar Hiba Meyara, saharaui, lo describía ya hace décadas aún más allá del miedo: “¿El miedo? Imagina que dentro de una familia no hay confianza. Yo recuerdo que alguna persona estuvo encarcelada sólo por escuchar la radio del Polisario y la gente de la familia no podíamos hacer nada. No podíamos ver la televisión, ni podíamos escuchar la radio. Decimos que la pared tiene orejas. No hablábamos ni en la familia. Ese es el problema, nosotros no hablamos porque el miedo está en todas partes”[iii].

 

Sordo mundo

El Sahara Occidental es uno de los 17 territorios no autónomos a ser descolonizados -al igual que las Islas Malvinas- por el Comité de Descolonización de la ONU. Estados Unidos ni Europa reconocen la soberanía saharaui. Son pocos los que lo hacen, en su mayoría africanos. Argentina por su lado, desconoce su gobierno y mantiene una relación amena con el colonizador:

 

Llegamos a Marruecos a las 10.30 hora local. Como siempre, la hospitalidad y la cordialidad, el signo distintivo.[iv]

Cristina Fernández de Kirchner. 2015.

 

La Cancillería argentina teme que su declaración del reconocimiento del Estado saharaui pueda interpretarse internacionalmente como una violación al principio de integridad territorial y una sumisión al derecho de autodeterminación, perjudicando así el reclamo argentino sobre Malvinas. Es clave entender que el reclamo saharaui es el mismo que el argentino. Ambos pueblos fueron despojados de sus tierras por potencias colonizadoras y hoy sufren los saqueos de sus recursos: en Malvinas, pescado, krill y posibilidades de petróleo; mientras que en Sahara Occidental, pesca y fosfatos. Las razones de la fluida relación diplomática argentina con el Estado marroquí son bastante menos claras.

Esta semana el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de prolongar nuevamente la Misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental (Minurso) establecida en 1991 con el fin de facilitar un referéndum para definir el estatus de la excolonia española. La misión que pasados los 24 años no cumple su objetivo, seguirá sin supervisar la situación de los derechos humanos en el territorio.

Por otro lado, en un hecho con leves precedentes, a principios de abril el juez español Pablo Ruz propuso juzgar a once altos funcionarios, militares y gendarmes marroquíes por delitos de genocidio, torturas, asesinato y desaparición forzada en el Sáhara Occidental entre los años 1975 y 1992[v]. Civiles y militares son imputados por 50 asesinatos y 202 secuestros, contra todos ellos el juez ordenó la “busca, detención e ingreso en prisión”. Según el mismo juez el hecho fundamental fue “el hallazgo de una fosa común en febrero de 2013 en Amgala, Sahara Occidental, con ocho cadáveres que han sido plenamente identificados por el ADN, así como por la documentación que tenían entre sus prendas”.

[i] Blog de Patricio Peñalba: amanoarmada.wordpress.com/2014/02/15/clandestino-vos/
[ii] Emma Larkin, Historias Secretas de Birmania: a la sombra de George Orwell, Altair, 2008.
[iii] Beristain e Higaldo, El Oasis de la Memoria, Bilbao, Hegoa, 2012.
[iv] Cristina Fernandéz de Kirchner via Twitter 19 de marzo 2015.
[v] Los imputados son el coronel mayor de la Gendarmería Real en Agadir, Driss Sbai; el interventor del director de Policía Judicial, Brahim Ben Sami; el comisario Hariz El Arbi; el coronel Lamartiel; el exgobernador de la Administración Territorial del Sahara Abdelhafid Ben Hachem; el excoronel Abdelhak Lemdaour; y los exgobernadores del campo de refugiados de Smara Driss Sbai: Said Oussaou, Hassan Uychen, Muley Ahmed Albourkadi, Bel Laarabi y Abdelghani Loudghiri.
Imágenes cedidas por Patricio Peñalba.

Primo de la calle

 ¿Qué hay detrás de una pintada? Para Sasha y Nicolás, las manos de Primo, se trata de que el arte “sea público y democrático”. Le escapan a clasificaciones de mercado: “mientras más violento, mejor”.

Sasha y Nicolás tienen un saludo de cuando eran chiquitos: ponen sus manos una sobre la otra y, sin tocar sus palmas, hacen danzar los dedos hasta que unos rocen a los del otro. No hay ritmos ni secuencias que respetar: cada saludo es uno nuevo, como salga. Es el no-tan-popular Ugiti Ugiti Ugiti y lo aprendieron de los Rocket Power, dibujito animado que se pasaba por Nickelodeon en 1999 y que pintaba la vida de cuatro muchachines amantes de los deportes callejeros y extremos. Nico y Sasha hacían el saludo, cuando de niños, jugaban juntos al básquet y alguno metía un doble, o para festejar alguna ocurrencia adolescente en un bar. También lo hacen ahora, cuando miran jóvenes y contentos los murales que pintan. Ellos son primos hermanos y dicen que su vínculo de ambigua amistad y familiaridad se basa, por fin, en las más concretas de sus pasiones: el arte y la calle. Ellos, juntos y pintando y en la calle, son Primo.

IMG_4227En momentos donde se discute qué significan unos graffitis en un par de vagones nuevos, ellos elaboran algunas reflexiones que, más bien, invitan a pensar qué pasa cuando el arte abandona la galería, rompe las puertas del museo de un violento aerosolazo y sale a la calle para ser inevitable a los ojos. Guste a quien le guste.

Y a ellos, de hecho, les gusta mucho: “Nos interesa especialmente que llegue al que no lo está buscando, que el arte salga de los circuitos cerrados en los que vive, que lo puedan disfrutar todos, que todos puedan experimentar el cambio que produce la expresión artística”, dice Sasha. Insisten en que esté en la calle. “Que sea público y democrático”, agrega Nicolás.

La idea de Primo es agitarla. Y no, no sienten incomodidad alguna en asumir la virulencia de sus provocaciones murales: “No está mal que sea violento – dice Sasha con decisión –. Es más, mientras más violento, y no ofenda, mejor. Tiene que ser súper violento. Sin faltar el respeto, claro. Hablamos de violentar estructuras, no personas. Entonces, mientras más fuerte sea, más te mueva, más emocione el impacto, mejor. Que te marque. Y eso, quizás, se logra más en alguien que nunca fue a ningún museo”. Nicolás gusta de considerar todas las reacciones ante esa dulce fatalidad de que los murales sean vistos por los caprichos de los acontecimientos diarios: “No siempre la respuesta del otro es me gusta, me gusta y me gusta. Es parejo el promedio de gente que se queda mirando porque le encanta, la gente que pasa sin mucha atención y los que tienen total desinterés. Es loco, estamos en un lugar pintando hace horas, hace días, y alguno ni se mosquea: le chupa un huevo. Eso también es violencia, ¿o no?”.

La calle completa las obras de Primo, sin nunca acabarlas, para que el próximo que camine por esas baldosas pueda completar algo más. Así se va realizando la obra para siempre. La calle es, puede decirse, el tercer primo para Primo. “Lo que hacemos es arte colectivo por doble vía: somos dos cuando pintamos y muchos en la calle cuando miramos”, dice Sasha. Primo tiene algo misterioso: solo ellos saben quién pintó qué parte de los murales. El estilo es uno, integrado. La fusión es admirable. “El arte individual – complementa Nico – se cierra mucho en sí mismo. Por más que sea una expresión social, va a ser desde el punto de vista de uno solo. Cuando uno va a la calle y lo deja ahí es parte de todos. Siento que no es tan importante quién lo hizo, sino que esté, que sea para cualquiera”.

El arte de Primo tiene un estilo que se repite en cada intervención: les gusta pintar caras. Y si las caras son negras, mejor. El otro muchas veces se aparece como rostro: inmenso, desmesurado. No lo podemos abarcar. El otro, en definitiva, es una obligación, es violencia: hay que prestarle atención aunque no se quiera. Esto que sostenían algunos ensayistas del psicoanálisis y la semiótica, los Primo lo aprendieron bien sin jamás estudiarlo: “Tenemos mucha consideración en poder transmitir lo nuestro apuntando a la mímesis con la imagen – ensaya Nicolás – Muchos nos preguntan por qué Africa y culturas de distintas tierras. Creo que es más puro encontrar ese rostro, esa expresión. Es la manera más directa de llegar a alguien. Con la pureza, con lo que uno siente y se conecta. Siempre estuvimos de acuerdo con las caras y fue lo mejor, porque la devolución es real, como esas rostros que pintamos”. “Y el choque está buenísimo: con la cultura ‘blanca’ de la ciudad”, remata Sasha.

Nicolás y Sasha son dos pibes que dan la mejor primera impresión: no se puede decir mucho de ellos antes de que empiecen a hablar. Humildes, de pocas palabras y algo tímidos, si uno quiere ser prejuicioso no tiene de dónde agarrarse: ellos son una pared en blanco antes de empezar a pintarse con palabras. Y no les calienta mucho no encontrar los mejores colores para definirse ante los demás: “La tendencia a clasificar todo no nos va – se planta Nicolás –. Desde el vamos nos preguntan qué somos: si artistas callejeros, graffiteros, muralistas… Y, no sé, ante todo somos personas. Clasificarse es para que haya un prejuicio directo”.

Dentro del muralismo hay tantas tendencias, estilos y diferenciaciones que, a veces, parecieran caer en distinciones egoartísticas. Sasha sabe bien que esa no es la norma, pero, claro, giles hay en todas partes: “La necesidad de encasillar todo tiene que ver con el consumismo: si te gusta consumir algo tenés que saber qué es, definirlo. Nosotros queremos escapar de las definiciones y que miren las obras sin tener que definir qué somos. Eso nos permite experimentar cosas nuevas y no encerrarnos. El que se la da de capo de algo, de que hay que hacerlo así y que lo de los otros está mal, para asegurar pertenencia de grupo y no sé qué… Bueno, no queremos estar en ese lugar”.

Nicolás le cuenta a Sasha que graffitearon “Aguante Ortúzar” sobre la cara de uno de los murales que más les gusta. Uno que está, justamente, en Villa Ortúzar. Ninguno de los dos se calienta demasiado. Nicolás, mientras se saca fotos, ensaya con un aerosol verde: sin querer mancha el mural que tiene en el fondo de la foto. Sasha lo mira como diciendo “qué boludo”. Nicolás se ríe y le dice: “Menos mal que este todavía no lo firmamos”. Tampoco se calientan. Los Primo, como los Rocket Power, disfrutan de lo simple y extremo de no ser ni parecer nada que no sea lo que hacen: confuso, violento e incierto. A ellos y a muchos, aun así y por eso mismo, les merece un grato saludo.

IMG_4269

Hasta que choque China con África

“Si la espalda me va a doler, que sea por cargar una mochila”, pensó Fer Duclos, periodista, 28 años, hace seis meses. Largó su laburo de entonces y se mandó a recorrer el continente más desconocido para comprobar una frase que había leído hace tiempo: “Al irnos a África, hemos cambiado de mundo”. 

*Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

 

 

 

Se unió a Facebook

22 de agosto de 2013

 

Crónicas Africanas cambió la siguiente información: foto de portada.

(23 Me gusta – 1 Comentario – 12 Compartidos)

 

[ 30 Septiembre – ARGENTINA, DÍA 0: Carta para decir hasta luego.

“Creo haberte visto el rostro por primera vez hace apenas un rato. Tus ojos, lagrimeando al fundirte en un abrazo con Papá y Mamá, hicieron que los colores de la mañana se tornaran más fuertes. Tu sonrisa, fresca e indisimulable, extrañamente me hacía desear que te escaparas a vivir la aventura que siempre imaginaste, que desde chiquito estás soñando… Y ojo, que no hay nada mejor para un hombre que sueña que despertarse”

http://www.cronicasafricanas.com/argentina-dia-0-carta-para-decir-hasta-luego/]

 

 

–          Venía pensando en viajar desde hace rato. A los 20 años, había hecho un viaje por Sudamérica, a dedo hasta Nicaragua, y fue una experiencia hermosa. En alguna parte de mí, quería repetir una experiencia así, aunque, claro, no es tan fácil y en algunos momentos el deseo se iba y en otros volvía con fuerza. Y ahora se juntaron algunas circunstancias que, como todo viaje, y más si es largo, tienen que ver con el trabajo, con lo económico, con distintos aprendizajes que uno fue adquiriendo – o al menos, tratando de adquirir- y esto es lo más importante, junto con el deseo y las ganas. Y bueno, finalmente me animé. Cuando todavía estaba dudando, lo avisé en el trabajo, cosa de “empujarme” a mí mismo hacia la decisión. Al final decirle a mi familia fue el último envión que necesitaba.

–          ¿Y después?

–          Y después fue todo emoción, preparación, y también mucha organización. Me tuve que comprar cosas, poner muuuuuuchas vacunas, ir varias veces al médico, averiguar diferentes cuestiones relativas al viaje. Parece una boludez, pero habilitar la tarjeta de crédito en África es un trámite, organizar la plata, averiguar los teléfonos de las embajadas, preparar el itinerario, etc., lleva muchísimo tiempo  que, de todas formas, es un tiempo hermoso porque es la previa de lo nuevo, del viaje, de la aventura, del fin de la rutina. Le avisé a mi familia del viaje tres meses antes de salir, y la verdad es que disfruté mucho esa preparación, también porque el hecho de saber que me iba me sirvió para disfrutar muchísimo de Buenos Aires.

 

Crónicas Africanas31 de agosto de 2013

#CrónicasAfricanas [DÍA -30]
A un mes, justo un mes de partir hacia Etiopía, pienso en una frase de Jean-Marie Gustave Le Clézio, Premio Nobel de Literatura, que leí hace un tiempo y anoté en un cuadernito:
“Al irnos a África habíamos cambiado de mundo”

[FOTO]

(23 Me gusta – 7 Comentarios – 1 Compartido)

 

 

[YAHOO! Respuestas: ¿Qué significa el número 23 para la numerología?

(Enter)

Supongo que viste la película de JimCarrey, 23: la revelación]

 

Fernando Duclos es del verano del 86. Tiene los ojos rasgados y cuando habla se percibe que en algún momento quizás vivió en España. Tiene rulos y siempre sonríe en las fotos donde, sin excepción, algún comentario dice que se lo ve feliz.

En Buenos Aires, a Fernando le dolía la espalda por estar sentado largo rato en el escritorio frente a la computadora. Un día en ese mismo escritorio, frente a la misma computadora, con idéntico dolor de espalda pensó: ¿Qué me tendrán guardado los caminos? Ese día, cambió la causa: “Si la espalda me iba a doler, que fuese por cargar una mochila”.

 

*

 

–          ¿Por qué África?

–          Básicamente, para cumplir un sueño. Desde chiquito que me encanta este continente, me apasiona, siempre trataba de saber las noticias, de conocer las culturas, escuchar su música, y bueno, un día me decidí a viajar. Obviamente, se juntaron muchas circunstancias que hicieron que por fin me animara, pero, más allá de eso, lo cierto es que en el fondo de todo hay un sueño que quería cumplir, y no me quería quedar con las ganas.

 

*

 

Fernando es periodista y profesor de Lengua en un Bachillerato Popular. Las letras no lo dejaron escapar en su viaje.

 

[Cómo escribir acerca de África | BinyavangaWainaina

“En el título siempre use la palabra “África”, “Tinieblas” o “Safari”. El subtítulo puede incluir las palabras “Zanzíbar”, “Masai”, “Zulú”, “Zambezi”, “Congo”, “Nilo”, “Gigante”, “Cielo”, “Sombra”, “Tambor”, “Sol” o “Antaño”. También sirven las palabras “Guerrilla”, “Eterno”, “Primordial” y “Tribal”. Nótese que “Gente” se refiere a africanos que no son negros, mientras que “La Gente” se refiere a africanos negros”

BinyavangaWainaina

http://ciudadideas.blogspot.com.ar/2010/09/como-escribir-acerca-de-africa.html]

 

 

–          ¿Decidiste de entrada que ibas a seguir escribiendo?

–          Sí, siempre supe que quería seguir haciéndolo. Por varias razones. En algún punto, creo, todo periodista, o al menos una buena parte, sueña con escribir viajando y que le paguen. En mi caso, el tema de la plata no era lo que me movía, pero sí esa hermosa sensación de escribir mientras viajo, de contar lo que me pasa y más desde un lugar que para muchos es exótico, desconocido, etcétera, y en el que, por eso, casi todo está por descubrirse y se puede contar. ¡En África hay miles, millones de historias! En algún punto, quería también ayudar a desmitificar esa imagen pésima de África que los medios transmiten: acá sólo hay hambre, miseria, guerra y corrupción. Obvio, no son países perfectos y sí, tienen muchos problemas, pero también hay muchísimas cosas lindas, la gente, la cultura, la música, los deseos, la increíble resiliencia de las personas y su enorme capacidad del buen humor y del compartir. Cuando fui a Colombia, en 2007, los medios me decían que por poco debía ir con chaleco antibalas y preparado para el secuestro y después, allá, me encontré con un país hermoso y con la gente más cálida y amigable que conocí en mi vida. En algún punto, sabía internamente que con África iba a pasar algo parecido y por eso me propuse contarlo. Si un día me entero que una persona, una sola, se animó a venir a África después de leer algo de lo que escribí, ya está, me doy por hecho definitivamente.

 

*

 

Crónicas Africanas23 de septiembre de 2013

#CrónicasAfricanas [DÍA -7]
ÚLTIMA SEMANA EN BUENOS AIRES…Y EMPIEZA LA MELANCOLÍA.
Te voy a extrañar, che…

[FOTO]

(28 Me gusta – 5 Comentarios)

 

–          ¿Qué pusiste en la mochila?

–          Muuuuy pocas cosas, porque la espalda es lo más importante en los viajes largos. Prefiero estar sucio a con dolor de espalda. Tengo, por ejemplo, tres remeras que uso (uso, lavo, uso, lavo, etc.), dos pantalones, dos pares de zapatillas, no mucho más. Llevo jabón para lavar la ropa, cepillo para fregar, tenía carpa pero se me rompió y decidí no comprarme otra (varias veces me salvó, igual), y después, bueno, mi parte tecnológica, voy con una pequeña computadora, la cámara de fotos y, lo mejor que me compré, una Kindle, libro electrónico. Llevo como 70 libros, que encima puedo ir actualizando, y no me pesa más que 100 gramos. Gracias a la Kindle, por ejemplo, me volví un adicto a Saer y todos los días, antes de dormir, lo leo un rato…y también voy leyendo sobre la historia del continente, guías de viaje, etc. Ah, y mis padres me dieron un botiquín que, toco madera, todavía casi ni usé (apenas algunos Ibupiracs), aunque tengo que tomar todos los jueves la medicación para la malaria.

La mochila pesa mucho. Se disfruta más, claro, pero no te voy a negar que la peor parte del viaje es cuando uno tiene que ponerse otra vez la mochila y cargar el peso. Además, los viajes muchísimas veces son bastante incómodos y uno llega a destino con dolor no sólo de espalda, sino de cabeza, panza, piernas, etc. Pero, bueno, son sólo molestias pasajeras y al cabo, lo valen porque lo positivo siempre es mucho más.

 

[Varios días después. Mail:

Hola!Me quedan 10 min de cyber, que me los reserve para esta respuesta.

Primero, en el mail anterior me olvide de dos cosas importantes que llevo conmigo: un mosquitero, en la mayoría de los lugares hay, pero, por las dudas. Me ha salvado un par de veces. Y después, ay, me olvide! Hago tantas cosas cada vez q me conecto q me olvido, jaja]

 

*

En África, Fernando es un “Farandji”, que en amárico significa “hombre blanco”. Los chicos, cuando lo ven, se agrupan alrededor “como una hora”, dice.

*

–          En tu Facebook compartiste una frase de Jean-Marie Gustave Le Clézio “Al irnos a África habíamos cambiado de mundo”. ¿Te acordás por qué la anotaste?

–          Leí el libro de Le Clézio, un francés que vivió mucho tiempo de su vida en África, y me quedo esa frase. Ahora me doy cuenta que sí, que es así, pero no tanto por los paisajes, ni por las religiones, ni por lo que uno piensa de África, respecto a sus rituales lo que es diferente es la vida cotidiana, la mentalidad, el tiempo, todo, en síntesis: la concepción de la vida. Kapuscciski cuenta en Ébano que en África se dio cuenta de la distinta concepción del tiempo que tenemos en ambos continentes. En África, llegas a la terminal, te subís al micro, y hasta que no esté lleno no sale, ellos hacen el tiempo. No importa a qué hora salga, lo que importa es que esté lleno, el hombre es más importante. En nuestra cultura es diferente, si el micro sale a las 7.00 hs y no hay nadie, el micro sale sin gente, pero lo más importante es que salga a las 7.00 hs. Como ese ejemplo, hay miles, de eso entiendo ahora que se trata el “cambio de mundo”, de pensar el mundo de manera diferente básicamente. Ni mejor ni peor, solo distinto, y con concepciones muuuuy diferentes de cosas tan importantes, como el tiempo, la vida, el rol de hombres, mujeres, el trabajo, etc.

 

[Ébano, RyszardKapuściński 

“El tiempo aparece como consecuencia de nuestros actos y desaparece si lo ignoramos o dejamos de importunarlo. Es una materia que bajo nuestra influencia siempre puede resucitar, pero que se sumirá en estado de hibernación, e incluso en la nada, si no le prestamos nuestra energía. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre”]

 

*

Crónicas Africanas5 de diciembre de 2013

“En el curso de mi vida me he dedicado a la lucha del pueblo africano. He combatido la dominación blanca y he combatido la dominación negra. He promovido el ideal de una sociedad democrática y libre en la cual todas las personas puedan vivir en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir, hasta lograrlo. Pero si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.
Hasta siempre Nelson Mandela.

(122 Me gusta – 7 Comentarios – 31 Compartidos)

 

*

 

Crónicas Africanas23 de enero de 2014

¿Cuántos hinchas de Huracán habrán cruzado la frontera Rwanda-Burundi?

[FOTO]

(144 Me gusta – 11 Comentarios – 4 Compartidos)

 

–          ¿Recordás algún momento que te haya marcado?

–          El momento de mi llegada a Burundi, cuando veo a esa mujer que le quiere dar la teta al nene y no tiene nada adentro. Durísimo. Vi mucha pobreza, sí, pero esa imagen fue tremenda, fue tan simbólica, además, madre, hijo, todo junto condensado ahí. Da tanta impotencia y marca en el sentido feo, te queda grabada en la cabeza.

Hay otros dos momentos que cree hoy, sin quizás la perspectiva que el tiempo en algún momento le va a dar, que lo marcaron. La peregrinación de monjes ortodoxos en Lalibela (Etiopía) dónde conoció a Johan, un canadiense que le hizo ver cuán importante es despertarse todos los días con salud y cuando por primera vez vio mujeres haciendo cola con bidones de plástico para recoger agua de pozos.

–          ¿Cómo es ver ese tipo de situaciones?

–          Es difícil, la verdad. Y lo peor de todo es que, con el tiempo, uno se acostumbra. Ahora no me resulta nada extraño ver a las mujeres buscando agua, y es peligroso eso, muy peligroso. Porque si uno se acostumbra, después le da lo mismo. Todo el tiempo trato de ser consciente de mi lugar, de lo que hago, de por qué viajo, de qué estoy haciendo acá, de si está bien, si está mal, y soy muy consciente de que soy un rico viajando en lugares muy pobres. Y es difícil lidiar bien con eso, hay días y días. Acá, la pobreza no es de hambre: esa imagen del africano desnutrido con el buitre comiendo al lado ya no es actual (al menos en los países que estuve). No hay hambre porque, al cabo, todos practican la agricultura de subsistencia y siempre hay qué comer. Pero es la pobreza de no tener agua potable, de los mosquitos, la malaria, la falta de médicos, de hospitales decentes, de perspectivas de cara al futuro, de trabajo, de limpieza, de cloacas. Es duro, realmente. Y la gente, viviendo con un montón de carencias, es feliz: comparte, se la pasa escuchando música, se juntan todo el tiempo (acá, la vida es social o no es: hay que ayudarse), si tienen uno te dan medio, son sociables, amigables, divertidos. Pero es duro.

*

Crónicas Africanas12 de febrero de 2014

Esto se pone cada día mejor…

[FOTO]

(208 Me gusta – 10 Comentarios – 2 Compartidos)

 

Fernando continúa viajando. Este relato se sigue construyendo cada nueva mañana “Espero que las rutas, las corrientes y los vientos sigan trayendo lindas noticias, nuevas sonrisas, variados sueños. El viento en la cara rejuvenece”.

Seguí el camino en http://www.cronicasafricanas.com/

De marzo a abril, golpes de Estado en África y su legado colonial

La Internacional

Del 22 de marzo al 10 de abril, en África se sucedieron dos golpes de Estado, en ambos casos en las cercanías de elecciones presidenciales. En Mali y en Guinea Bissau. Pero algo se esconde en ambos casos, y la clave para entender los conflictos que al interior de estos países se dan, debemos trasladarnos cien años atrás. Así, el colonialismo y su legado serán los lentes que nos permitirán superar la miopía simplista que se cierne cada vez que los medios enfocan hacia el continente africano.

El primero de los golpes se dio en Malí, territorio tan grande como su pobreza, quien hace unos 700 años supo albergar a uno de los imperios más ricos del mundo, hoy sin embargo su realidad es bien distinta. El 22 de marzo el Capitán Amadou Sanogo puso fin al gobierno democrático del presidente Toumani Toure. La crisis al interior del país era grandísima, por los problemas estructurales -se ubica entre los 25 países más pobres del mundo-, como por la incapacidad del gobierno central y las FF. AA. de controlar la rebelión, ligada al pueblo Tuareg que proclamó su propia independencia. El Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA) confirmó la secesión del territorio, sin ser reconocida, sin embargo, ni por la ONU, ni por la Unión Africana.
África, tan lejos, siempre ha sido un espacio para los reduccionismos, el cual cada conflicto es visto como el resultado de luchas “tribales” de larga data, o como fruto de la simple violencia que engendra el hambre, sin darles a los africanos la capacidad de poder crear proyectos nacionales propios, políticos y tomar las armas por ellos. Así, el extremo simplismo y hasta el eurocentrismo en la Argentina fue dado por La Nación en su nota titulada “Peligrosa rebelión Tuareg” , el cual conecta la rebelión del MNLA con… Al Qaeda. Así, los tuareg son presentados como nómadas salvajes que con las armas que supo proporcionarles Khadaffi antes de su caída, ahora han vuelto en su ola de violencia contra el Estado de Malí, movidos por células de Al Qaeda que “cual infección (han estado) operando en la Zona del llamado Magreb, en el Norte de África”. La Nación se remonta a lo más exitoso de la literatura política del colonialismo.
En el caso de Guinea Bissau, el problema ha sido otro. El Ejército ha tomado las riendas del poder cuando apenas días faltaban para el ballotage entre el presidente de turno Gomez Jr. y su contrincante, Kumba Yala. Este golpe se da en el contexto de un intento por parte del gobierno de reestructuración de las Fuerzas Armadas, con ayuda de la vecina Angola, quien disponía de soldados en el país, en un plan de democratizar y republicanizar a las fuerzas guineanas.
Frente a estos planteos, ¿África se nos debe aparecer como extraña e incomprensible? No, y mucho menos si tomamos un conjunto de variables que nos ayudarán a alumbrar la oscuridad aparente. En cuanto a los problemas llamados “étnicos” o los movimientos secesionistas, debemos tener ante todo presente que el mapa africano fue construido en Europa, a fines del siglo XIX, luego de que las potencias colonialistas se repartiera el continente. Así, numerosos pueblos fueron movilizados, separados, divididos bajo jurisdicciones que no compartían ni sentían pertenecer. Más aún, con la descolonización, no hubo ningún intento por reconstituir las fronteras según las realidades identitarias o sentidos de pertenencia de tal o cual región. Por eso que el separatismo esté presente en la historia de cada país del continente.
Por otra parte, las divisiones internas étnicas son otro legado colonial. Dentro de un mismo territorio se pueden ver relaciones de exclusión étnica o regional, debido a las construcciones o políticas tomadas por las metrópolis coloniales de antaño, de favorecer a tal grupo o zona en detrimento de otra, a la vez de construir un discurso de superioridad-inferioridad al interior de los mismos pueblos africanos, dentro de la lógica del “divide y vencerás”. El caso tuareg lo revela, al haber conformado un norte históricamente atrasado y nómadas subvalorados.
Por último, en cuanto al rol de las Fuerzas Armadas, se inscribe, como los dos anteriores, en una línea trazada desde la conquista europea, donde el Ejército fuese el órgano estatal central más organizado, por la simple necesidad de mantener una fuerza represiva eficaz en ese mundo alborotado que era el mundo colonial. Así, muchos países fueron herederos de esas FF.AA que mantuvieron su central importancia y actividad en el mundo político, al contar con grandes recursos, o en su defecto, al no tener en los nuevos Estados independientes, un contrincante que pudiese hacerles deponer las armas.
Está claro: África, de esta manera, ya no debe ser leída como aquel mundo exótico y desconocido que viesen los exploradores blancos hace dos siglos. No más.

[1] Cárdenas, Emilio, Peligrosa rebelión tuareg, 10/4/2012, http://www.lanacion.com.ar/1463625-peligrosa-rebelion-tuareg. Fecha de consulta: 18/04/2012

Albores de un nuevo país: Sudán del Sur

La Internacional

Noticia que no fue noticia: resultó positivo el referendum por la creación de un nuevo país donde desde hace mucho hay una nación conformada. En el corazón de África durante el 2011 nacerá el 194º Estado con reconocimiento internacional.

Los ecos que resuenan desde África poco suelen retumbar por estas latitudes. En nuestro ideario se lo ve como a un continente plagado de conflictos, a la vez que amenazado constantemente por pandemias, hambrunas y extrema violencia; hogar de extraños grupos animistas, de rituales bárbaros y de animales majestuosos. No más que esto.

Sin embargo, desde 1955 se estuvo gestando en el interior de Sudán -país de mayor superficie, análogo al tamaño de Argentina-, un movimiento que culminó de manera victoriosa con la independencia de la región austral, conformándose Sudán del Sur.

Plebiscito y augurios

El referéndum tenía que darse “en el 2011”, según lo acordado entre Sudán y el Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLM, por sus siglas en inglés) quien desde hacía poco menos de veinte años, se había convertido en una notoria fuerza beligerante por la autonomía del Sur. Y sin ninguna espera, el año amaneció bajo las urnas: entre el 9 y el 15 de enero la población debió tomar la tan ansiada decisión: unidad o secesión. La segunda opción ganó con un abrumador resultado: 98, 83% de los sur-sudaneses habían optado por conformar unas nuevas fronteras. Raramente para un continente en general convulsionado a la hora del sufragio, las votaciones se hicieron con relativa calma y, según veedores internacionales como la ONU y el Centro Carter entre otros, el nivel de corrupción e irregularidades fue ínfimo. “El referéndum fue correcto, exacto y transparente y no hemos tenido objeción acerca del resultado” afirmaría luego el Presidente para el referéndum, Mohamed Ibrahim Khalil.

En el exterior, los sudaneses emigrados, optaron por la misma resolución que sus compatriotas: en Inglaterra, Egipto y Canadá un 97% apoyó la separación. Entonces, de una vez y para siempre, el Sudán del Sur puede ansiar un territorio libre y soberano para su porvenir, hecho que se oficializará el 9 de julio próximo.

Pese a estas alentadoras noticias, el joven Estado está y estará cercado por un sinfín de problemas de toda índole. Por un lado, solo el 80% de las fronteras han sido delimitadas entre los dos gobiernos, hecho que podría extremarse, dada la presencia de pozos petroleros en lo que hasta hoy son las fronteras aceptadas. A su vez, la provincia rica en reservas petrolíferas, Abyei, se supone que tendrá un referéndum para elegir a qué territorio pertenecer. Se trata de asuntos con una potencialidad nada desdeñable de provocar conflictos, ya sabemos que ha habido enfrentamientos armados entre los nómadas Misseriya –que desean ser “norteños”- y los Dinka-Ngok -aspirantes a ser miembros del sur- con un saldo de diez muertos en una semana.

Por otra parte estará la cuestión del gran gasto del erario público que consumirá el solo hecho de crear ex-nihilo todo el aparato administrativo y burocrático necesario para poner en marcha la maquinaria estatal. De modo que será Sudán del Sur bien permeable a recibir la llamada ayuda extranjera –léase, préstamos-, aumentando la ya gran deuda que heredará –diecisiete mil millones de dólares- de la partición en partes iguales de los adeudado por el la vieja Sudán unificada.

Por último, clave será ver cómo se solucionan las relaciones con su vecino del Norte, no ya en el ámbito político ya que ambos Estados parecen acercarse a una senda de respeto por las soberanías ajenas; sino en el trato hacia los nuevos extranjeros, aquellos sudaneses que hayan optado por ser del Sur aunque permaneciendo en el Norte o viceversa. De qué modo controlar y evitar la segregación automática de ese ciudadano, de la misma forma que la xenofobia y demás actos de violencia y alienación.

Supremacía del Norte. Colonialismo. Historia del conflicto sudanés

Sin embargo, ¿cuáles fueron las motivaciones de la población austral, a rebelarse contra el poder central y, durante seis décadas, enarbolar las banderas de la autodeterminación?

El conflicto Nor-Sur se establece en gran parte como consecuencia de la colonización: primero fueron los egipcios quienes llegaron a la región con ánimos colonialistas, instaurando en la capital actual de Jartum, el centro de operaciones y dominio. De modo que hubo una profundización de la misión islamizadora por sobre la población local, donde un amplio sector mantenía sus tradiciones religiosas propias. A la vez, la riqueza comenzaría a apropiársela un pequeño grupo mahometano, ligado a El Cairo, asentado en el Norte, mientras el Sur fue dejado de lado. Esta política de exclusión y segregación sería continuada por los ingleses, que a fines del siglo XIX se hicieron con el control de hecho del territorio. Aquí, en su política de “divide y vencerás” gobernó al Sudán como dos compartimentos diferentes, uno el Norte –beneficiaria de la mayor cantidad de los beneficios económicos y sociales- y otro el Sur. Es más, hasta 1947 la ley de closed districts prohibía el paso de una zona a la otra. Entonces, vamos viendo cómo las diferencias no solo se constituyeron por divergencias religiosas, sino también como una continuada historia de pauperización sureña.

En 1955, como anticipamos, dio a luz el primer movimiento armado contra el poder sudanés, con reivindicaciones propiamente de liberación, en manos del movimiento Anyanya, conformado por ex-miembros del ejército en un principio y luego expandiéndose por todos los puntos cardinales. El Acuerdo de Adis Adeba, entre este grupo insurgente y el poder central parecía ser el camino hacia un entendimiento entre ambas partes, donde Sudán del Sur lograba amplios beneficios de autodeterminación, llegando a establecer un propio Poder Ejecutivo y un Parlamento. Sin embargo, y fruto del descubrimiento de grandes riquezas minerales en hidrocarburos, el Sudán avasalló este acuerdo a partir de 1977, desechando aquellos progresos y estabilidad concensuados.

Finalmente, para 1983 se crearía el SPLM, que durante veintidós años lucharía tomando las armas, por esa libertad tantas veces mancillada.

En 2005, se firmaría el último acuerdo de paz, el Acuerdo Global de Paz, que tendría como resultado el referéndum de principios de 2011…

Secesión en Sudán: ¿antesala para el desmembramiento de las fronteras africanas?

De las consecuencias más nefastas del dominio europeo sobre suelo africano fue lo que podríamos llamar, la etnización del continente; es decir, dejaron al territorio conformada por un sinfín de étnias, creadas por el mismo colonizador como un medio de control de los grupos sociales que encontraron durante su llegada. De modo que las fronteras de los actuales países africanos suelen contener en su interior reivindicaciones por la autodeterminación de tal o cual grupo por el territorio que habita. Por ejemplo, países como Nigeria, Etiopía –que ya sufrió la secesión de Eritrea-, Sudán –con Darfur- y Somalía actualmente se encuentran empapados bajo enfrentamientos entre grupos armados, que bogan por la liberación de tal o cual provincia o región del poder central.

Entonces, ¿puede Sudán del Sur animar a un aumento de las expectativas separatistas a lo largo y ancho de los cuatro puntos cardinales?

Alfred Sebit Lokuji, presidente del comité que cubre el estado de Ecuatoria Central,  dijo a NosDigital: “Si bien es tentador creer que Sudán del Sur establece un ejemplo con Somalía, no hay paralelismos allí. Sudán del Sur viene de una larga historia de opresión. Mientras que la opresión que no puede ser negada para ciertos elementos del pueblo somalí, el deseo de estar unidos no es el mismo de ser libres, sin embargo, ambas dos no son siempre excluyentes”.

De modo que, tal vez sea la antesala de una nueva ola de esperanzas de autodeterminación, aunque eso no implique independencia necesariamente. Será solo el tiempo quién determine qué le deparará al mapa africano.