Plantation: colonialismo intraeuropeo

La invasión inglesa sobre Irlanda a principios del siglo XVII abrió una nueva época. Nada de prosperidad para aquél pueblo. La Corona inglesa no escatimó en expropiaciones de tierras, esclavización de campesinos y relocalización forzosa. Un proceso que marcaría bien profundo la historia irlandesa.
“En nuestra gira por Irlanda (…) hemos visto de él unas dos terceras partes. (…) Irlanda puede ser considerada la primera colonia inglesa y como colonia que debido a su proximidad sigue siendo gobernada exactamente bajo el viejo estilo, pudiéndose observar aquí que la llamada libertad de los ciudadanos ingleses se funda en la opresión de las colonias. (…) Las características del país son sus ruinas (…) nunca creí que el hambre pudiese tener una realidad tan tangible” , con estas contundentes palabras le describía el filósofo alemán  Federico Engels a su par Carlos Marx, su experiencia en aquella isla devastada.
Pero nos cabe preguntar, ¿de qué manera un territorio tan cercano a quien otrora fuera la máxima potencia mundial, pudo caer en tal estado de decadencia?, ¿cuáles fueron los métodos por el cual la colonización pudo someter y arrasar tantas tierras, sometiendo al hambre a millones de personas?
La historia irlandesa de los últimos cinco siglos está completamente enlazada con los movimientos y presiones que ejerciera Gran Bretaña sobre ella, particularmente, luego que ésta última la conquistase por completo en los primeros años del siglo XVII. La forma que la Corona inglesa encontró de mantener a raya a los locales fue por medio de la expulsión de sus territorios y la posterior introducción de mansos súbditos británicos en las regiones afectadas. Al proceso,  por el cual los irlandeses fueron expropiados, y trasladados forzosamente a zonas marginales u obligados a partir al exterior, se lo conoce como plantation. Ésta se aplicó en casi el 40% del país, especialmente en dos de las cuatro provincias: al norte, en el Ulster y al sur, en Munster. De las dos restantes, Conaught funcionó como el ghetto para los desplazados y Leinster se convirtió integra en propiedad exclusiva de la Corona.
Marianne Elliot, directora del Instituto de Estudios Irlandeses, en un artículo para la BBC , analiza la colonización en el Ulster y hecha luz sobre el proceso: “la plantation aquí fue la más completa y extensa en todo el territorio. La rebelión de 1607, la de Sir Cahir O’Doherty y los vastos territorios de la Iglesia Católica, planteó una cantidad de terrenos nuevos para la Corona sin precedentes”. Así que una vez ganada la provincia y los opositores expulsados o asesinados, se dio el posterior reparto de las tierras: 40% de ellas fueron dadas a grandes terratenientes a condición de pagar una renta, o bien comprometerse a asentar diez familias inglesas o escocesas cada cuatro kilómetros. Luego, la Iglesia Anglicana –la oficial en Inglaterra- junto con los nativos, recibieron el 20% y la inmensidad restante fue distribuida entre los soldados que participaron en las campañas militares.
Se preguntarán que pasó con los expropiados, quienes antes eran propietarios -nominal o realmente- de sus tierras, las que después serían repartidas entre los nuevos agentes sociales. Su suerte se decidió entre algunas opciones limitantes: irse a Conaught, como antes se mencionó, en otros casos se abrió la posibilidad de emigrar a distintos países –Estados Unidos comenzó a ser vista con buenos ojos para este propósito-, o directamente pasar a servicio de los terratenientes bajo una relación de esclavitud o servilismo, típicos del antiguo régimen feudal. Unos seis mil fueron llevados bajo punta de lanza a Suecia …cuanto más lejos estuviesen mejor. Los nuevos residentes harían del Ulster un lugar propicio para desarrollar la  “racional civilización” a la inglesa.
En Munster la situación no fue del todo diferente. La plantation fue iniciada en los comienzos de la década de 1590, con los mismos propósitos que en el norte. La diferencia fue que dicha redistribución de las tierras –medio de subsistencia y reproducción de los aldeanos- ocasionó una gran hambruna que dio muerte a 300 mil personas. Pese a este llamado de atención –si así se puede denominar a tal catástrofe- el gobierno inglés, lejos de echarse atrás en su determinación, continuó con las expropiaciones apoderándose de 230 mil hectáreas dadas a terratenientes ingleses en forma de mega latifundios con tamaños que oscilaban de 5 mil hectáreas en adelante.
Sin embargo quedaría este análisis incompleto si no se viese cuáles fueron los motores que guiaron a la Corona británica a tal expansionismo por fuera de sus fronteras; como también qué consecuencias le trajo la disposición de nuevos territorios y, en efecto, de nuevos recursos.
A partir del siglo XVI, y acentuándose en los dos siglos subsiguientes, Gran Bretaña orientó su producción manufacturera industrial al área textil. En ese marco productivo, la necesidad de mano de obra disponible para el trabajo en las fábricas era imperiosa. Alrededor del año 1600 se originó el proceso descrito  por Marx como acumulación originaria en el cual tuvo lugar la expropiación sistemática de los medios de producción. En nuestro análisis especifico del caso irlandés, esto se vio bien plasmado en la usurpación de los campos de cultivo a siervos y pequeños campesinos. El traspaso de estos territorios a manos privadas conllevó la consecuente creación de una masa de trabajadores desposeídos de cualquier forma de subsistencia a excepción de la venta de su propia fuerza de trabajo, es decir, trabajar para alguien por un salario.
Sin la previa enajenación de los medios productivos, hubiese sido imposible la movilización de millones de trabajadores acudiendo a las regiones industriales inglesas para trabajar en los telares, altos hornos y demás actividades de la floreciente manufactura inglesa.
También, la plantation permitió reorientar la producción agrícola en Irlanda. De una basada en el cultivo para la supervivencia, se la modificó hacia una dirigida a la plantación y obtención de materias primas que nutriesen la producción industrial inglesa. Los cultivos algodoneros y la explotación de ganado ovino por su lana fueron consecuentes de la rama textil que primero desarrolló la industria inglesa .
Así, se observa bien cómo la plantation en Irlanda fue un hecho fundamental en el desarrollo y profundización del capitalismo inglés. Mediante la sangría de recursos de un país al otro sustentando su producción y alimentando de obreros sus industrias.
Carlos Marx y Federico Engels, “Correspondencia”, Ed. Cartago. Buenos Aires, 1986, pp.84.
http://www.bbc.co.uk/history/british/plantation/perspective/index.shtml Fecha de consulta: 9/5/2010
Dr. John McCavitt,  http://www.bbc.co.uk/northernireland/talkni/ask_ulster_plantation.shtml
Paul Mantoux, “La revolución industrial en el siglo XVIII”, Ed. Águila, Madrid, 1962, pp 87. En todo el libro se pueden encontrar menciones sobre la importancia de las materias primas y mano de obra irlandesas para la industria inglesa, además de brindar gran cantidad de información de alto valor cualitativo, sobre el desarrollo capitalista en este país desde el siglo XVI.
Carlos Marx.El Capital. Tomo 1. Capítulo 24. Fondo de cultura Económica. 1959.