Fidelidad

Fotorreportaje desde la Habana

Hay llantos de bronca, de ira, de nervios, de alivio, de desazón, de culpa. El llanto a Fidel es de tristeza, de terrible ausencia, pero no de preocupación. No es como cuando llorábamos a Chávez, lagrimas de tristeza, de bronca y de miedo. Miedo a que sin él todo se terminara. En Cuba no existe ese llanto, al menos no estos días.

Se llora a Fidel como a un padre, a un familiar que ya no está más, con esa congoja que te aplasta el pecho cuando pensás que ya no vas a ver más a alguien al que querés mucho. Y cómo no va a querer el pueblo a Fidel Castro. Cómo no van a sentir la falta de un padre aquellas familias que hoy habitan en las suntuosas mansiones de los gringos ricos que vivían en Cuba antes de la Revolución. Cómo no van a extrañar a la persona que hizo construir un centro de salud en cada barrio, que hizo que sus hijos coman, que estudien, que vivan seguros.

Cientos de miles de personas rindieron homenaje a Fidel, hicieron kilométricas colas para pasar por dentro del Memorial José Martí a rendirle tributo. Muchos de ellos eran jóvenes estudiantes de la universidad publica y para todos, uno entre ellos afirma: “la manera en que honramos a Fidel es seguir siendo rebeldes”. Y te sostiene la mirada, severa, seria, qué alguien se atreva a contradecirlo. Una joven estudiante de Libia, que asegura estar ahí porque gracias a Fidel ella estudia en la Universidad y que a pesar de la tristeza, mañana va a ir estudiar.

Porque acá en Cuba la vida sigue. El socialismo también. El legado de Fidel es este: un país sin indigencia, donde nadie muere de hambre, donde todos estudian, donde no hay drogas ni trata, donde el Estado no se asienta sobre relaciones de dominación. Sí, touché. Lugares comunes al hablar de Cuba, y a quien le haga ruido puede ir a buscar en el repertorio de países, Estados, gobiernos y regiones un sistema más justo que este, si encuentra alguno, uno solo, donde los pibes no se mueran de hambre, abandonamos para siempre los lugares comunes. Mientras tanto, vamos a seguir destacando a Cuba por lo que verdaderamente es: un país que no tolera las bajezas del sistema capitalista, donde los padres pueden dormir tranquilos sabiendo que les dejan a sus hijos un lugar justo donde vivir. Porque la justicia no es más que igualdad de oportunidades, y hoy todos los pibes de Cuba nacen con ese derecho.

Fidel se fue. Sí, y de solo decirlo la congoja se instala en la garganta, brotan las lágrimas, porque lo vamos a extrañar muchísimo, porque gracias a él sabemos que otro mundo es posible, porque se fue un revolucionario que le cambio la vida de un país entero. En Argentina tuvieron que matar a una generación de luchadores para frenar lo que la Revolución Cubana mostraba: es posible desde la lucha armada tomar por asalto el poder para repartir la riqueza. Hoy desde Argentina todavía sufrimos las consecuencias y seguramente el llanto de muchos por Fidel hoy también tenga que ver con eso. Pero en Cuba están tranquilos, hay mucho para defender y cuidar.

Fidel se murió a los 90 años, en su cama, habiendo sobrevivido a más de 600 atentados contra su vida y dejando uno de los legados más grandes y necesarios de la historia del mundo: un pueblo digno, movilizado y que defiende el piso que dejó la Revolución. Fidel murió burlando al Imperio. Fidel va a vivir siempre en cada pibe rebelde de Cuba y del mundo.

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OCUPA TODO


Movimiento ocupa brasilero: cómo es desde adentro una experiencia de resistencia propia de los tiempos latinos y neoliberales que corren por nuestras venas abiertas. Historia y presente de un movimiento que presenta los rasgos de una época y de una región con método y con ideas. (Imágenes: Delegación NINJA)


La imagen del triunfo

Y en ese momento, mientras la Mujer-Ocupa lee una carta y todxs gritan “Fora Temer!”, se vive una fiesta victoriosa.

La Mujer-Ocupa enuncia:

“Somos todos los presos condenados por un sistema excluyente y racista, somos las jóvenes estupradas, somos todas las mujeres víctimas de violencia, los niños asesinados por policías militares en la puerta de su casa, somos lxs gays, lesbianas y travestis golpeadxs y muertxs todos los días, somos las personas agredidas por la intolerancia religiosa, somos los 23 activistas presos y procesados, somos la gente de la calle, somos las favelas, somos los sin tierra, somos los indígenas, somos los locos, somos los expatriados, los desertores, los refugiados, los removidos, somos todos los excluidos: somos los que luchan. Felices tres meses, ocupantes.”

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Las banderas colgadas con la cara de Temer hecho un demonio son la fachada de la nueva casa del movimiento ocupa: el antiguo estadio Caneo de Rio, rebautizado “Casa de la Democracia”; “Procuramos uma nova época, uma nova ética, uma nova estética”, es el cartel de bienvenida; las escaleras con gente de cualquier belleza son el preludio del gran salón; y en el salón, las culturas perseguidas festejan el triunfo de bailar y resistir en un mismo acto.


Ocupar es resistir

“¡Ocupa tudo!” es el grito que se multiplica en Brasil.

Tudo es todo.

La calle.
Una plaza.
Un estadio.
Un Ministerio de Cultura, también.

Se grita “¡Ocupar es resistir!”. Una  consigna que en Argentina resuena desde las más de 400 fábricas recuperadas: ocupar, resistir, producir.

“Porque una ocupación es, ante todo, eso mismo: combatir la desocupación.” (un ocupante)


Quiénes son y qué pasó

El movimiento OcupaMinc de Rio de Janeiro es un colectivo de artistas y activistas que, ante la eliminación del Ministerio de Cultura (MinC) dispuesta por el presidente interino Michel Temer, decidieron disputar el espacio público del propio ministerio, tomando el Palacio Gustavo Capanema. Luego de 73 días, los desalojaron. El movimiento tomó entonces un nuevo predio: el estadio Canecão, un símbolo de la cultura popular brasilera, abandonado desde hace 9 años por la universidad pública.

28647007161_3a63fbd919_oEl mismo jueves 12 de mayo en el que Dilma quedó apartada, Temer tomó la presidencia y disolvió el MinC. Pasó sólo un día para que las ocupaciones florecieran: el sábado en Curitiba, el domingo en Belo Horizonte y el lunes en Río. La acción se multiplicó:  San Pablo, Salvador, Caerá y más. 27 predios culturales estuvieron ocupados en Brasil en los últimos tres meses.


El método ocupa se hizo eje de la resistencia en Brasil a partir de la “primavera secundarista”, a fines de 2015, cuando los estudiantes tomaron más de 600 escuelas por el recorte educativo.


Artistas y productorxs de la cultura independiente, integrantes de organizaciones sociales y estudiantiles, militantes de base de diversos partidos políticos y una cuarta parte de personas que se denominan autónomxs y anarquistas, decidieron ocupar el Palacio Gustavo Capanema, edificio del Ministerio de Cultura de Brasil.

La amplísima diversidad de Movimiento OcupaMinC RJ planteó el primer escenario: ¿cuál sería el punto de consenso que genere al movimiento? La respuesta se confirmó en la primera asamblea oficial de la ocupación, minutos después de ingresar al palacio.  

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“Fora Temer!” sería la consigna que uniría a los primeros 50 ocupantes.

Con el tiempo y con el espacio significaría mucho más que la salida de un mandatario.


Cómo se ocupa un lugar:  escenas de un acto primario.

Carioca, tres meses después, sentado en las escaleras de entrada del Canecão, recuerda el día en que Felipe llegó a la casa luego de la reunión decisiva. “Vamos, preparemos todo: es mañana”, les dijo. Todxs empezaron a organizarse: acababan de tomar la decisión y el momento era ese.

Felipe y Carioca llegaron aquella mañana de lunes a eso de las diez. Esperaron muchos minutos en la entrada de un fino café que está enfrente del Palacio Gustavo Capanema. “En Rio, cualquier cosa que organices va a empezar por lo menos 40 minutos tarde, aunque sea una ocupación”, explica Carioca. Esperaron nerviosos.

Y al fin fueron llegando: 30, 40, 50 personas…

El momento de actuar se decidió por energía colectiva:

“¡Vamos, vamos, ahora, vamos!”

La idea era entrar como visitantes, sin alboroto, y una vez adentro del edificio empezarían a montar el campamento con paz y naturalidad.

No fue así.

Cruzaron la calle con las carpas escondidas en las mochilas y con la cámaras listas para transmitir la ocupación en vivo por las redes. Pero, uno de los guardias privados del MinC vio mucho gente y se asustó. Entonces corrió hacia la puerta del edificio y empezó a cerrar el portón de entrada.

Felipe no logra ocultar la sonrisa cuando cuenta el primer triunfo de la ocupación: “Uno de nuestros compañeros, antes de que el guardia logre cerrar las puertas, le dio un empujoncito, un rugbycito, sabes, nada muy violento.”

La ocupación luego de esa pequeña primera disputa física se convirtió en un hecho.

Distinto a lo planeado entraron todos desaforados, gritando y gritando “Fora Temer!”.

¿Qué se hace en una ocupación?

Carioca lo explica mejor que nadie, con la naturalidad propia de un ocupante: “Una ocupación es, ante todo, eso mismo: combatir la desocupación.”

La mujer victoriosa, la que leyó el documento de los tres meses de ocupación, aquella vez, desde el escenario, también enumeró con precisión lo que se hace en el espacio:

Somos decenas de personas compartiendo el desayuno, almuerzo, cena, conversaciones, encuentros y desencuentros, lavando platos, barriendo el piso, haciendo comida, escribiendo textos, creando videos, fotos, produciendo shows, debates, teatro, cine, performances, poesía, haciendo actos, ocupando las calles, combatiendo cotidianamente el machismo, el racismo, la homofobia y toda forma de preconcepto, conviviendo con las diferencias, aprendiendo a construir un espacio democrático, horizontal, errando, reconociendo yerros, errando más, errando menos, creando consensos, peleando, entendiéndose, reinventando espacios, reinventándonos, descubriéndonos, construyendo un otro mundo, un otro yo, un otro nosotrxs.”

En una ocupación no sucede cualquier cosa y hacer nada no está permitido.

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“Los ocupantes deben estar necesariamente ocupados, porque de eso se trata ocupar: hacer, hacer y hacer”, dice Carioca. “Por eso en pocos días la ocupación se organizó, y al cabo de las primeras semanas ya teníamos una estructura que cubría todas las áreas fundamentales: articulación, infraestructura, seguridad, comunicación y creación.”

Los espacios ganaron sus lógicas, sus funciones, su movilidad. Los jóvenes trabajan intensamente y con éxito en resguardar los sectores del Palacio con obras de patrimonio. Los ocupantes produjeron un sinfín de eventos y actividades. Y se terminó por formar un inmenso público de minorías que encontró en el Capanema un espacio de libertad y resistencia.

Todo eso es trabajo.

Como lo reconoce Neia, una de las más de 15 vendedoras ambulantes que tiene las puertas abiertas de la ocupación para poder ir a trabajar: “Es un trabajo hermoso y grandioso, y yo me siento agradecida de poder estar en un lugar donde no me persigue la Guardia Municipal por querer trabajar”. “Y no nos cobran ni un real-agrega-, si entre los vendedores después hacemos una pequeña colecta para los ocupantes es porque estamos agradecidos.”


Palacio Gustavo Capanema: cuando lo público es popular.

El Palacio Gustavo Capanema fue el primer proyecto modernista de Brasil. El diseño del edificio tenía el fin de juntar personas en los espacios abiertos: grandes convocatorias públicas. Desde su construcción en 1930 nadie lo hizo mejor que el movimiento OcupaMinC RJ.

Felipe dice: “A partir de la ocupación fue que sucedieron las cosas”.  ¿Qué cosas?

El mismo día de la ocupación 200 personas se reunieron en Capanema, para abrazar al edificio y a los ocupantes. La comunidad artística se movilizó de inmediato. A pocos días Caetano Veloso tocó y al Palacio se acercaron 20 mil personas. Cada día y cada noche, desde la ocupación, el conjunto de la sociedad de Rio de Janeiro gozó de una agenda cultural independiente y diversa en un Palacio emblemático, que siempre había sido público pero nunca popular.

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André, un ocupante autónomo que se sumó a la tercera semana de ocupación, logra explicar el fenómeno del espacio público mientras hace guardia en la puerta un martes a la tarde: “Hay una crisis simbólica: no se sabe más qué es lo público y qué es lo privado. Porque lo privado es privado y lo público muchas veces también es privado”.

El manifiesto del movimiento lo explicita: “El espacio público es el lugar para dar la lucha política”.

Por eso el grito: “!Ocupa tudo!”.


Cómo se vence una desocupación forzada

Manuel se despertó por los gritos. “En cinco minutos todo el mundo afuera”, se escuchaba desde su carpa. Agarró el celular y eran como las seis de la mañana. No tuvo duda de qué estaba aconteciendo. Sin embargo esperó acostado 20 minutos, resistiendo un poco más.

Cuando escuchó las órdenes más cerca y más autoritarias asomó la cabeza. Sus compañeros estaban desmontando las carpas y arrumando los bolsos como podían. Los oficiales seguían de cerca la acción de cada uno de los ocupantes, recordando a cada segundo que solo iban a esperar cinco minutos. Manuel no se desesperó. Se tomó un tiempo más para maquillarse y salió. Sabía desde hace algunos días, al igual que el resto de sus compañeros, que los iban a sacar del Palacio.

Estaba sucediendo.

Y fue pensando en aquel momento que pudo sintetizar de qué se trata OcupaMinc para él: “Si los órganos públicos no hacen lo que el pueblo demanda, la gente debe organizarse y empoderarse para disputar la gestión de los espacios públicos”.

28724594185_a1f7ec366f_oEl 25 de julio ,por decisión de Gobierno de Temer, la Policía Federal ordenó desocupar el Palacio Capanema con armas y palos en la mano. Luego de sacar al último ocupante levantaron un muro en la entrada del edificio: es conocido como “el muro de la vergüenza”.

73 días de vida cultural inédita habían quedado en la historia del Capanema.

La respuesta de los ocupantes fue íntegra y victoriosa: salieron pacíficamente y empezaron otra ocupación.


Movimiento OcupaMinc RJ toma el Cane

El Caneo es un lugar central en la historia de la Música Popular Brasilera (MPB). Un estadio de recitales mítico de los años 70 y 80, donde proliferaron Caetano Veloso y compañía. Luego de estar casi diez años cerrado, con la amenaza latente de ser privatizado, el Caneo renació.

El 1ero de agosto, a menos de una semana de ser desalojados del Capanema, el movimiento OcupaMincRJ ocupó el espacio, que pertenece a la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ)

¿Qué pasará entre OcupaMinC y la UFRJ?

Se está disputando en muchos niveles.

Por lo pronto hay una cosa importante que ya le explicó Paulo, un joven ocupante de madre indígena y padre negro,  a un grupo de docentes de la UFRJ que fueron a apoyar y a ver cómo se podía articular el movimiento ocupa a la lucha universitaria:

“Aquí tenemos de todo- empezó Paulo, que siempre luce polleras hermosas-. Necesitábamos construir pluralidad y por eso dijimos “Fora Temer!”. Pero a partir de eso se empezaron a construir movimientos: indígenas, feministas, de negros, rastas, LGTB , ecologistas, anarquistas… Esto que se está generando es, sobre todo, antimódico: cada vez que nos damos cuenta que algo está mal construimos sobre eso y lo incluimos al “Fora Temer!”. Es orgánico y total. Es un movimiento que apuesta a todos los derechos. Integral. Por eso quería decirles que siempre nos preocupamos por la educación en nuestra lucha, pero por una universidad libre y del pueblo: no de la academia. El movimiento lo comprende y lo trasciende: porque luchamos por todos y cada uno de nuestros derechos.”


¿Qué incluye hoy “Fora Temer!”?

Primero que nada: a los ocupantes.

Incluye a Josué, que el hip-hop de la favelas lo salvó, y que hoy a través de ese lenguaje artístico puede aportar sus raíces culturales al movimiento. El encuentro de culturas que tiene la ocupación para Josué es único en la historia de Brasil. Lo define como “una escuela de vida, arte y cultura” y como un “movimiento político sin partido”. Piensa que el golpe “unió a las culturas de los desfavorecidos”. Y plantea que “si la dominación es institucional y compleja, la resistencia debe ser orgánica”. “Para eso –dice Josué- hay que aprender, y eso empieza desde abajo, lavando los platos, limpiando el baño, sabiendo cuál es la esencia de lo mínimo, lo que te enseña la calle: una de nuestras culturas”.

Incluye también a Larisa, que también aprendió todo en la calle. Ella es indígena, artista callejera y malabarista. Dice con firmeza que “la permacultura es revolución”. “Dentro de eso está todo lo que la sociedad necesita: un paradigma de vida, de sustentabilidad.” Permacultura: la cultura de lo que no muere, lo sustentable. “El genocidio de las comunidades indígenas a manos del agronegocio y las enfermedades por los alimentos venenosos y transgénicos son parte central de este cambio, por eso la permacultura es un área de trabajo central de la ocupación”, dice Larisa. Para ella el “Fora Temer!” es más que tirar a un presidente: es una reforma política y cultural de bases. “Es participar de una revolución activamente, cambiando uno mismo y econtrándose con otros.”

Incluye a la mujer de este video, que toma el micrófono en los recitales para advertir que se viene la revolución de la mulher preta:

Se incluye: todo se incluye.

Lavar los platos sin desperdiciar agua corriente. Cultivar alimentos.
Combatir el machismo con uñas y dientes. Transforman los géneros.
Disputar comunicación libre.
Crear cosas. Cosas nuevas, inventadas, diseñadas, significantes, novedosas. Crea arte. Crear respuestas, soluciones, formas.
Buscar el origen indígena.
Ser mujer. Ser negra. Ser madre. Ser pobre.
Expulsar machistas. Expulsar racistas. Expulsar clasistas.
Deconstruir. Construir. Disputar. Articular. Y trascender.
Arreglar. Limpiar todo, todas las mañanas.
Enseñar experiencias. Aprenderlas. Gestionarlas. Presentarlas.  

Producir arte.
Resistir golpes.
Ocupar espacios.

Por eso, antes que nada, siempre se grita:
“¡Primeramente, Fora Temer!”

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Imágenes: Delegación Mídia Ninja

África entre fronteras

Por Los de Arriba las manos.

Paja y piedras de fondo, como frente a un telón descansa sobre un paraje desértico en tierra de pocos. Entre fronteras, en un territorio cuya disputa actual es por la no incumbencia sobre los asuntos que allí se postergan, el lecho seco del lago Chad da la pauta del manejo de los asuntos regionales en esa triple frontera. De sus antiguas orillas, solo queda el rigor de una tierra agrietada que de pensarse a si misma, lo haría con la nostalgia de haber sido núcleo de fecundidad antes de haber sido desviada y aprovechada por el vecino mas poderoso en infraestructura, Nigeria, para potenciar su agricultura a costa de la de los demás campesinos y pescadores.

Sobre un banco liso y descobijado, es él el único que se mantiene inmutable frente a la enardecida actividad de carga y descarga que todos inician ni bien comienzan a llegar las camionetas desde Nguigmi, ultima frontera de Niger, hacia este lugar. Transportes desbordados donde los pasajeros serán el contrapeso y engarce necesario durante los días que tome el trayecto para que nada se caiga. Como alfileres, se van bajando respetando un orden desordenado pero construido durante el viaje, y al ver a todos debajo, parece imposible que hubiera espacio para tanto pasaje sobre el equipaje.

Sobresale porque sin mostrarse indiferente, parece nada tener que ver con lo que se negocia a su alrededor. Tierra de pastores nómades por su reverdecer en épocas de lluvia y por su oferta de agua permanente en el pasado, las costas del lago se mudaron hacia el interior[i] hasta presentarse hoy ese lugar como un sitio abandonado y mero camino de paso. Los pequeños refugios en las antiguas playas, ya deshabitados, son muestra de una mutación en el uso de los espacios y de una disputa cedida por los mercaderes estatales para el usufructo propio de los comerciantes, ganada luego por los contrabandistas, y perfeccionada como avispero de la transa de mercaderías de consumo “prohibido”. A veces el alcohol, a veces el tabaco o lo que el combustible exija como moneda de cambio, lo que menos se discute es la tasa que deberá pagar el migrante para poder atravesar el espacio sobre el que no tuvo margen de opinión. Omisión estatal que posibilita la acción, el migrante amortiza los costos de los transportistas montado sobre la carga sin esquivar los cánones de importación.

Y como el lago corrió sus fronteras hacia el centro, también lo hicieron las rutas que lo circundaban, y todavía a más de 3.000 kilómetros de la costa mediterránea libia, a donde se supone muchos migrantes esperan arribar tras el desierto, llama la atención la cantidad de hombres que se encuentran marginados de toda actividad y asisten como espectadores a todo lo que sucede a sus costados. Difícil hubiera sido adivinar que todo esto, semejante espacio al aire libre y con pocas sombras a las que acudir, se trataba de un centro de detención de migrantes, a ciertos ojos, clandestinos.

Por Los de Arriba las manos.
Por Los de Arriba las manos.

El trovador lo describiría ser de la nada, con absoluta ironía, pero el había nacido en África Occidental y recorrido las líneas que atraviesan el mundo. Las habría dibujado en forma de puntos si pintara, pero no teníamos cómo ni ganas. La pleitesía de una sonrisa triste contradeciría la historia por detrás. Habiendo atravesado Sudán y Chad, y acostumbrado a trabajar en cada sitio para poder seguir subvencionando su andar, llegó a estos controles sin suficiente dinero para pagar el tributo que se solicita en todos los controles, y a pesar de tener pasaporte en regla y todo signo propio de identidad solicitado, fue detenido, desposeído, indocumentado y liberado a su suerte en medio del desierto sin más nada que negociar. No es el migrante típico, joven, dispuesto a todo con tal de continuar, no. Se trata de un hombre cansado de ciertos maltratos que se “negaba a colaborar”.

“No siempre fue así. En otras épocas se podía circular con libertad y el trato con los oficiales era diferente y respetuoso. Sin embargo, hace algún tiempo los conflictos fronterizos y las dificultades económicas se sienten cada vez más, y florecieron todos estos controles haciendo imposible tener el suficiente dinero para poderlos cruzar” Nuestra experiencia corroboraba algo similar. Aún viniendo desde el otro lado, cada 20 o 30 kilómetros, a veces menos, los caminos se encontraban cortados en espacios donde era imposible esquivarlos, para llevar adelante controles donde cada pasajero es obligado a realizar un aporte de acuerdo a su nacionalidad, sin importar demasiado la documentación real. A veces era por Boko Haram, otras por control territorial, solo permiten circular hasta las 17.00 horas y pasado ese horario no se puede continuar.

El patrón común en los controles, además de tal rigurosidad, es la suerte a la que quedan echados aquellos que no lo pueden afrontar. En los mejores de los casos, en los controles internos, quedarán a su suerte en el mismo lugar, sin derecho a nada y no mucho mas. En los casos fronterizos, sin embargo, la proliferación de los campos clandestinos de detención es una cuestión mas complicada. Rosso al norte de Senegal, Tamenghest al sur de Argelia, Kara lo mismo en Libia, Al Geneina en el oeste de Sudán, se habían estructurado como localidades-centro de detención para los migrantes que las quisieran atravesar. Allí, las condiciones de hacinamiento, maltrato e inanición son las que difunden quienes tuvieron la mala suerte de visitar, y esta política no es casual. Tiene un patrón común: la migración como amenaza que debe ser contenida y combatida como tal.

Del principio de “intangibilidad de las fronteras” del que partió la Organización para la Unidad Africana en 1963 poco parece quedar. La regionalización de los conflictos y la proliferación de los “focos de tensión situados a lo largo de los espacios fronterizos”[ii], hablan de conflictos de soberanía o territoriales que son fija en la región. Sahara Occidental al oeste, el reclamo Touareg en Azawad, la frontera sur de Libia y Darfur entre Chad y Sudan, sumado a la creación de Sudan del Sur y el conflicto limítrofe entre Eritrea y Etiopía, terminan trazando una línea chueca pero horizontal de conflictos que afectan a la región del Sahara en su totalidad.

Los elementos funcionales a estos sistemas de conflictos son múltiples, la delineación foránea de los límites fronterizos, la apropiación y privatización para su explotación de los recursos naturales, la consolidación de Estados nacionales rigurosos desde capitales que se sienten muy alejadas a sus fronteras, dificultosas transiciones democráticas desestabilizadas desde la injerencia extranjera, y las propias dificultades internas de gobernanza dan mucha tela para cortar. Sin embargo, todas estas imperfecciones si sobre un grupo se ciernen en la actualidad, es sobre los que no encuentran otra opción que la necesidad de migrar.

“No puede haber paz con fronteras discutidas, no asumidas, donde lo único ampliamente compartido es el miedo al vecino”[iii], miedo infundido y consolidado que legitima el presente accionar de retener a los migrantes y liberar solo aquellos que tienen la pequeña fortuna acumulada que cada control obliga a pagar. Sin embargo hay un elemento sobre el que nos detendremos porque es común a toda la región: el fortalecimiento de estas políticas desde la cooperación internacional.

Desde la construcción del Espacio Schengen como espacio de circulación de personas y bienes en Europa (1985) al fortalecimiento de las fronteras exteriores de su actualidad, la Unión Europea negoció su ampliación y la adhesión de los países periféricos a cambio de que vigilaran sus fronteras, refuercen los estándares obligatorios y avancen hacia una transnacionalización de sus controles fronterizos[iv]. Tras los acuerdos de Amsterdam (1997), los Estados Parte le transfirieron a la U.E. la competencia en materia de Inmigración y Asilo, que a partir de los acuerdos de Tampere (1999), se fue delineando en torno a una política común de “enfoque global”.

Este enfoque a lo que se referiría es a la migración como amenaza y a la necesidad de “combatirla” desde una lógica de reciprocidad, donde la responsabilidad de los controles migratorios ya no recae sobre las fronteras exteriores europeas, sino especialmente sobre los países limítrofes y los terceros países considerados países de origen de la migración a gestionar. Desde entonces la lógica asumida por la Unión en su conjunto es la de externalizar los controles “basándose en una evaluación de la evolución económica y demográfica de la U.E.”[v] en el marco de la ayuda financiera, donde las sanciones serían económicas y las contrapartidas hacia los países que las adopten serían políticas y comerciales especialmente en lo que respecta a los espacios de colocación de sus materias primas.

Los atentados del 11 de septiembre y los sucesivos ataques en Madrid y Londres, sirvieron como argumento para endurecer las políticas migratorias sobre las regiones circundantes a Europa hasta fortalecer el rol de los llamados Estado Tapón. Las normas vinculantes en torno a internamiento, repatriación, retorno y expulsión se endurecieron hacia el seno de la Unión, mientras ésta misma, en el Consejo de Sevilla (2002), supeditó toda cooperación y ayuda financiera a una Cláusula de Inmigración a negociar con los terceros países. Esta obligación hacia los Estados Miembros, considerada inaceptable de acuerdo al propio Comité Económico y Social de la propia Unión[vi], reforzó todos los espacios de reclusión de los migrantes hacia el exterior y la proliferación de los centros de detención en los terceros países como mecanismo de negociación.

El impacto de estas negociaciones, sobre todo frente a países con serias dificultades para sostener regímenes democráticos resultado de la propia geopolítica internacional, fue la institucionalización y proliferación de campos de internamiento a lo largo de las fronteras sur de los países considerados de tránsito, en el camino de los migrantes desde África subsahariana hacia el Mediterráneo. Así Mauritania, Marruecos, Argelia, Níger, Libia, Chad, Sudán y Egipto, no protestaron a la hora de poner a funcionar centros de detención para los migrantes de Rep. Centroafricana, Congo, Camerún, Nigeria, Burkina, Costa de Marfil, Guinea, Sierra Leona, Mali y Senegal sin discriminar, mientras Europa se encargara de financiar su política migratoria general. Y frente al fortalecimiento de esta política criminal, los Estados hicieron la vista gorda ante a la proliferación de controles de índole similar para impedir el traspaso de los migrantes y despojarlos de todo su material.

II
II

A su vez, la discrecionalidad de los controles permanentes y lo inhóspito del territorio a atravesar, hace que ni falta haga el encierro de los migrantes, sino dejarlos a su propio andar. Los controles les convienen alejados de los centros urbanos o de las aldeas donde uno pueda apelar a cualquier tipo de solidaridad, y aquel que no tenga algo que negociar, simplemente será bajado del carro y obligado a caminar. A su vez, los controles migratorios fronterizos no contemplan la situación de aquellos cuyos documentos de viaje están en regularidad y se niegan a estampar el sello en el pasaporte a menos que uno lo exija y este en condiciones de pagar adicional. La idea general parece ser la de no dejar rastro de los migrantes por el suelo nacional, para que luego no sean repatriados hacia esos espacios con los costos que eso supone y los terceros países están obligados a afrontar.

Para mejorar la eficacia de los controles migratorios estratégicos, la U.E. creo a su vez a Frontex, la agencia operativa de frontera con mayor presupuesto continental, cuyo objetivo es también reforzar los controles migratorios en el exterior y delinear una política homogénea sobre el perfil de aquellos que a la Unión si le interesa dejar entrar. Esta política se visibilizó a partir del Pacto Europeo sobre Inmigración y Asilo, y el llamado “Programa General de solidaridad y gestión de los flujos migratorios”[vii] donde la discusión se centró el tipo de inmigración que Europa pretendía viabilizar, con la necesidad de pasar de una inmigración “Padecida” a una inmigración “Escogida”[viii]. A partir de allí, los espacios de detención e internamiento servirían como lugar adicional para identificar el perfil de migrantes que los Estados de la Unión Europea se interesaran en escoger y recolocar, para que de acuerdo a cuestiones económicas y demográficas ciertos cupos fueran posibilitados de continuar.

También se suele considerar que aquellos migrantes que sobrevivieron a años de trabajo en condiciones de empleo muy exigentes para poder asumir los costos de atravesar la región del Sahara, que a veces puede llevarles entre 3 y 4 años, y la entonces demostrada capacidad para sobrevivir a un cruce en balsas con alto índice de mortalidad, tienen el perfil deseado en los sectores informales para trabajar en condiciones de explotación y precariedad bajo intimidación permanente, con la presión de los sueldos a la baja que ciertos sectores pretenden impulsar con su presencia.

En términos de regulaciones internas y de protección de los derechos fundamentales de todas las personas dentro de la Unión Europea, el hecho de no reconocer tales derechos a los no nacionales por igual, generan condiciones de precariedad y el temor permanente de ser detenidos y expulsados, con la incapacidad que eso genera para establecer vínculos de solidaridad política y agrupación colectiva para reclamar.

Las declaraciones del Ministro de Exteriores de España[ix] justificando la financiación y cooperación con el centro de detención de migrantes apodado Guantanamito, en Mauritania, país gobernado desde 2008 por un régimen militar a partir de un golpe de estado, donde los migrantes viven hacinados y en condiciones lamentables, visibilizan una relación de fuerzas generalmente negada por los sectores de poder en las etapas de negociación de políticas de financiamiento norte-sur, especialmente en la región con menor índice de desarrollo global y mayor dependencia (fomentada) de la cooperación internacional y la ayuda humanitaria.

Finalmente, el impacto certero y convenientemente lejano de estas deslocalizaciones de la política restrictiva de la Unión Europea, no radica tanto en la desarticulación interna de la limitada soberanía incluso geográfica con que cuentan los países africanos mas dependientes, sino en la extorsión a la que son sometidos para contener los movimientos migratorios que tienen causas que exceden enteramente la cuestión laboral, política o económica si se quiere, sino la cuestión vital.

En una región donde se entrecruzan una concepción política histórica del territorio como fuente de producción para la distribución regional, con la impronta colonialista reciente de las fronteras nacionales, el punto de presión final termina siendo la proliferación de autoridades cuya misión es contrarrestar la movilidad individual para limitar la emigración al considerarla ilegal.

Así, la única transgresión del viajero consistirá en no tener como pagar. Y por castigo, la detención y el absoluto desarraigo de no poder continuar. Cada puesto de control termina siendo un puesto de detención en libertad. La migración como industria lucrativa, es el filtro mas pesado que el que busca nuevos horizontes debe atravesar. En el medio van quedando relegados los que no tienen, los que no llegan, y los que el mundo termina de borrar.

III
III

Que vida mejor iba a terminar encontrando yo que la de regresar todos los días a la vieja finca, saludar a mi madre, descansar junto a mis hermanos y ver ser padres a mis hijos viendo corretear a mis nietos”. Sabe que es posible que no se llegue a dar. En los desiertos, especialmente en los pantanosos, también proliferan espejismos imposibles de atravesar.

[i] Desde 1962 su superficie se redujo en un 90%. Vease Romano Prodi. Salvataje del Lago Chad.
[ii] Véase Joseph E. Stiglitz. Aprender del “Caso” Etiopía. Banco Mundial. Abril 2002. Le Monde Diplomatique, Ed. Nº 34.
[iii] Idem.
[iv] Véase Migreurop. En los confines de Europa. La externalización de los controles migratorios. Informe 2010 – 2011. Paris, Francia.
[v] Ver Fernando Casas Minguez. Política de Inmigración de la Unión Europea. 2010. III Congreso de la Red Española de Política Social (REPS), Universidad de Castilla de la Mancha.
[vi] Idem.
[vii] Véase Comisión de las comunidades europeas. Una Política Común de Emigración para Europa: Principios, medidas e instrumentos. Bruselas, 17.6.2008
[viii] Ver Fernando Casas Minguez. Política de Inmigración de la Unión Europea. 2010. III Congreso de la Red Española de Política Social (REPS), Universidad de Castilla de la Mancha.
[ix] Según Europa Press. Moratinos se ofrece a "rehabilitar" el centro de acogida de 'sin papeles' en Nuadibú, conocido como 'Guantanamito'. 5/10/09

Un muro en el desierto

El pueblo saharaui resiste al colonialista Marruecos, mientras el mundo calla el genocidio que continúa desde 1975. Lo cuentan a las palabras de los sometidos y torturados, y de un argentino que atravesó los territorios ocupados.

Nunca antes se había producido una transmisión en vivo desde la zona ocupada, donde los saharauis son sistemáticamente silenciados por los colonizadores marroquíes. Tanto el argentino Patricio Peñalba, organizador de esta comunicación, como los saharauis que participaron, se jugaron el pellejo al hacerlo pero valió la pena en nombre de la libertad y de generar conciencia en todos lados por este pueblo oprimido en pleno siglo XXI.

Militante argentino por los derechos del pueblo saharaui, Patricio cuenta cómo logró entrar en territorio saharaui controlado por Marruecos, ahora en un bar cerca al Obelisco porteño: “Íbamos en un Mercedes Benz con asientos de cuero y vidrios tonalizados. Un comerciante que conducía, tres marroquíes más y yo. Iba a funcionarle bien a este comerciante, al que más justo sería llamar narcotraficante. Como aún eso yo no lo sabía, entrar en territorio ocupado en un auto particular se me ocurría como la mejor opción. Sería más evidente en las furgonetas que atraviesan cada dos días la ruta. Tres kilómetros antes del muro paramos, cambiamos un neumático y continuamos, ahora con lenta marcha. A cada oficial de frontera el saludo iba acompañado de un cartón de cigarrillos, de los grandes. Como toda frontera, es zona de comercio. Aunque en esta ocasión esto significara otra cosa. El auto fue escaneado, y a tres kilómetros volvimos a cambiar el mismo neumático”.muro desde el cielo 1486585_595746997165022_1904000906_n

Pegado al Atlántico, entre Mauritania y lo que pocos reconocen como territorio ocupado de Sahara Occidental y no lo atribuyen a la colonialista Marruecos, hay una franja de cinco kilómetros en donde los caminos bombardeados hace ya más de dos décadas ceden frente al desierto de piedra. Hay que continuar hacia el norte. Solo quienes son habituales en estas latitudes reconocen la senda que esquiva las minas antipersonales.

Pasada la frontera mauritana el muro no se ve hasta tenerlo bien cerca. Se confunde con el color del desierto, aunque no puede disimularse en sus 2700 kilómetros de largo. Es el más extenso del planeta, más del doble del que separa a América Latina del resto de América. Construido con ayuda de técnicos israelíes y financiación de Arabia Saudita y de Estados Unidos, cumple una doble función: proteger el territorio ocupado por Marruecos de las irrupciones, cuando aún no habían depuesto las armas, del Frente Polisario -movimiento rebelde de liberación nacional del Sahara Occidental-, y además evitar la vuelta de los refugiados saharauis a su territorio. Búnkeres, siete millones de minas antipersonales, nidos de ametralladoras, radares, armamentos pesados.

“El único objetivo de tu viaje, para lograr ingresar en territorio ocupado, debe ser parecer un viajero de paso -confía Patricio-, que buscás destinos turísticos marroquíes. No se le permitirá el paso a nadie que esté involucrado en la causa saharaui. Al llegar tu pasaporte es sellado con un número identificatorio de la policía de inteligencia marroquí. Pasa a ser tu identificación en cada control y en cada alojamiento que consigas. Los responsables de alojamiento están obligados a comunicar cada movimiento o visita que realices”.

Patricio Peñalba.
Patricio Peñalba.

En El Aaiun, la capital de Sahara Occidental, los encuentros políticos deben llevarse a cabo en casas particulares, resguardados del ejército de ocupación marroquí solo por oscuras madrugadas. Es que en cualquier momento, unos diez saharauis cualquiera se juntan en cualquier esquina céntrica de la ciudad para hacerse notar, para sentirse vivos en la opresión, para resistir. Eso no puede durar. La policía marroquí y la policía secreta dispersan a los golpes al pequeño grupo, registran a cada militante, los atacan con piedras, detenciones, prisión, condenas efectivas, más golpes. Cada vez que los saharauis organizan una manifestación para reivindicar sus derechos políticos, económicos o sociales, las autoridades de la ocupación marroquí intervienen con fuerza para oprimir cualquier expresión libre de la independencia saharaui.

 

– ¡Documentos! 

¿Y a éste que le pasa? En todo caso yo debería estar pidiéndoselos a él. Acabo de verlo estremecerle la cabeza a una mujer tirada en el piso. Como testigo debería servir para balancear el exceso de ese poder autoritario, pero ¿frente a quién? ¿Quién sería capaz de poner mantel para esa banca? Aquí no hay justicia, o peor, es la Justicia quien lo ordena. Y ser testigos es la pura impotencia. Pero aquí te pasan de testigo a protagonista en un instante para el otro, en cuanto el violento cambia de dirección. ¿La foto terminará sirviendo de algo? ¿Hasta dónde mostrar la imagen morbosa del daño causará el impacto necesario sobre el testigo ausente? La realidad mostrada cruda suele alejarnos del medio por sentirla congruente con lo que nos vemos capaces de hacer en nuestras peores facetas.

–Mostrame tus documentos.[i]

 

En los bares, imprescindibles tres vasos de té, y quien vigila. Aparecen filmando, acercándose a las conversaciones, o en actitudes algo más desapercibidas. Percibirlos es su impunidad y su poder. Las cárceles se llenan de presos políticos torturados, en un continuado de las matanzas marroquíes sobre el pueblo saharaui que comenzaron en 1975 hasta que en 1991 el Polisario depuso las armas en pos de un referéndum de autodeterminación pacífico supervisado por la ONU. Se trató de un genocidio de 10 mil saharauis, en solo cinco días de febrero de 1976 la aviación marroquí bombardeó con fósforo blanco y napalm dejando 2.000 muertos en el campamento de Um Draiga.

El panóptico diseñado por el filósofo Jeremy Bentham en el siglo XIII es un centro penitenciario diseñado para controlar a un gran número de presos con tan solo unos pocos vigilantes. Hay una torre central con acceso visual a cada celda y los prisioneros pueden ser observados veinticuatros horas al día. Es imposible ver qué hay dentro de la torre central: los prisioneros nunca saben si hay alguien en el interior o no. Si crees que te están vigilando, te comportás igual que si de verdad te estuvieran vigilando. Basta con que la población crea que dichos informadores están en todas partes. A partir de ahí, nosotros mismos les hacemos el trabajo.[ii]

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Omar Hiba Meyara, saharaui, lo describía ya hace décadas aún más allá del miedo: “¿El miedo? Imagina que dentro de una familia no hay confianza. Yo recuerdo que alguna persona estuvo encarcelada sólo por escuchar la radio del Polisario y la gente de la familia no podíamos hacer nada. No podíamos ver la televisión, ni podíamos escuchar la radio. Decimos que la pared tiene orejas. No hablábamos ni en la familia. Ese es el problema, nosotros no hablamos porque el miedo está en todas partes”[iii].

 

Sordo mundo

El Sahara Occidental es uno de los 17 territorios no autónomos a ser descolonizados -al igual que las Islas Malvinas- por el Comité de Descolonización de la ONU. Estados Unidos ni Europa reconocen la soberanía saharaui. Son pocos los que lo hacen, en su mayoría africanos. Argentina por su lado, desconoce su gobierno y mantiene una relación amena con el colonizador:

 

Llegamos a Marruecos a las 10.30 hora local. Como siempre, la hospitalidad y la cordialidad, el signo distintivo.[iv]

Cristina Fernández de Kirchner. 2015.

 

La Cancillería argentina teme que su declaración del reconocimiento del Estado saharaui pueda interpretarse internacionalmente como una violación al principio de integridad territorial y una sumisión al derecho de autodeterminación, perjudicando así el reclamo argentino sobre Malvinas. Es clave entender que el reclamo saharaui es el mismo que el argentino. Ambos pueblos fueron despojados de sus tierras por potencias colonizadoras y hoy sufren los saqueos de sus recursos: en Malvinas, pescado, krill y posibilidades de petróleo; mientras que en Sahara Occidental, pesca y fosfatos. Las razones de la fluida relación diplomática argentina con el Estado marroquí son bastante menos claras.

Esta semana el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de prolongar nuevamente la Misión de Naciones Unidas en el Sahara Occidental (Minurso) establecida en 1991 con el fin de facilitar un referéndum para definir el estatus de la excolonia española. La misión que pasados los 24 años no cumple su objetivo, seguirá sin supervisar la situación de los derechos humanos en el territorio.

Por otro lado, en un hecho con leves precedentes, a principios de abril el juez español Pablo Ruz propuso juzgar a once altos funcionarios, militares y gendarmes marroquíes por delitos de genocidio, torturas, asesinato y desaparición forzada en el Sáhara Occidental entre los años 1975 y 1992[v]. Civiles y militares son imputados por 50 asesinatos y 202 secuestros, contra todos ellos el juez ordenó la “busca, detención e ingreso en prisión”. Según el mismo juez el hecho fundamental fue “el hallazgo de una fosa común en febrero de 2013 en Amgala, Sahara Occidental, con ocho cadáveres que han sido plenamente identificados por el ADN, así como por la documentación que tenían entre sus prendas”.

[i] Blog de Patricio Peñalba: amanoarmada.wordpress.com/2014/02/15/clandestino-vos/
[ii] Emma Larkin, Historias Secretas de Birmania: a la sombra de George Orwell, Altair, 2008.
[iii] Beristain e Higaldo, El Oasis de la Memoria, Bilbao, Hegoa, 2012.
[iv] Cristina Fernandéz de Kirchner via Twitter 19 de marzo 2015.
[v] Los imputados son el coronel mayor de la Gendarmería Real en Agadir, Driss Sbai; el interventor del director de Policía Judicial, Brahim Ben Sami; el comisario Hariz El Arbi; el coronel Lamartiel; el exgobernador de la Administración Territorial del Sahara Abdelhafid Ben Hachem; el excoronel Abdelhak Lemdaour; y los exgobernadores del campo de refugiados de Smara Driss Sbai: Said Oussaou, Hassan Uychen, Muley Ahmed Albourkadi, Bel Laarabi y Abdelghani Loudghiri.
Imágenes cedidas por Patricio Peñalba.

¿De quién es la isla del tesoro?

Con gigantes moáis y a 3700 kilómetros de zonas habitadas, el pueblo rapanui puja por el derecho a su tierra. Desde Rapa Nui o Isla de Pascua, la soberanía colonizada por Chile.

En el cartel contiguo al edificio donde funciona el Parlamento Rapa Nui, conformado por un representante de cada familia, se lee: “Para el conocimiento internacional, Rapa Nui jamás entregó ni cedió la soberanía al gobierno chileno”. En Rapa Nui – “Isla de Pascua”, en la lengua colonizadora – hay un pueblo que resiste. Herederos de una historia de dominación occidental que transformó su vida social y política, diezmando la población, trastocando su patrón de asentamiento y prohibiéndoles su tierra y hasta su lengua, hoy se organizan para hacer frente a las manifestaciones contemporáneas del colonialismo. Desde el 26 de marzo iniciaron cortes y acampes en los accesos a los sitios arqueológicos, por los retrasos del gobierno nacional en la aprobación de una ley que reclaman hace años. El proyecto presentado persigue una regulación de los movimientos migratorios de la isla para la protección del patrimonio cultural y arqueológico y por la sustentabilidad del medioambiente. Un conflicto entretejido en la lucha por la propiedad de las tierras y por mayor autonomía respecto del Estado chileno. El Parlamento funciona desde el 2001 y en su constitución expresa:

“El poder político ‘corrupto’ ha oprimido a nuestro pueblo, durante largos y crueles años, como colectividad erradicada de su propia tierra, como descendencia originaria e innegable (…) Exigimos, por tanto, la restricción en la entrada y permanencia en nuestro territorio de toda persona ajena al mismo, ya que tal situación hace peligrar la integridad y seguridad de nuestro territorio y sus recursos, al adoptar la forma de ‘nueva colonización’ (…) nuestra evolución histórica cambió bruscamente su rumbo natural tras la colonización de la isla, y todos hemos sido y seguimos siendo, víctimas de un poder político discriminatorio y corrupto. Nuestras reclamaciones territoriales han sido permanentes, y con igual intensidad desoídos desde el primer día que se produjo dicha ocupación. Nuestro deber hoy, es recuperar la identidad individual y social que un día nos arrebataron. Reclamamos nuestra identidad y por lo tanto anunciamos nuestra autonomía a través de la creación de nuestras propias estructuras de gobierno”.

Parlamento Rapanui
Parlamento Rapa Nui.

La toma de posesión de Rapa Nui por parte del Estado Chileno fue en 1888. La historia suena conocida: un grupo comandado por el marino Policarpo Toro, llegó a la isla con un documento en español y otro en rapanui mezclado con tahitiano. El texto en español hablaba de cesión sin reserva de la soberanía plena a Chile. A su vez, el texto en rapanui mezclado con tahitiano no hablaba de cesión de soberanía y usaba el concepto de mau te hoa kona (traducido como “amigo del lugar”, que estaría relacionado con una anterior solicitud de protectorado francés) y además indicaba ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta (traducido como “escribir sobre lo de arriba, lo de abajo no se escribe aquí”, lo de arriba excluye a la propiedad de la tierra). La tradición oral rapanui indica que días más tarde, al izar Policarpo Toro la bandera chilena en la isla, el rey rapanui le dijo “Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido”. La mujer a cargo de cuidar el Parlamento durante el primer día de la toma, agrega a la historia: “Ellos no sabían español. Yo tengo 60 años y soy de las primeras generaciones en hablarlo fluidamente. Entonces eso fue un abuso, se aprovecharon. Y a mi abuelo lo mataron. A él con otro grupo que integraban el Consejo de Ancianos se los llevaron en una embarcación y los envenenaron en el trayecto. No los vimos más”. A partir de entonces, la cultura rapanui dejó de ser un orgullo para convertirse en una amenaza. Las familias dejaron de hablar la lengua con sus hijos por temor a que fueran discriminados y para alentarlos en un manejo fluido del español. “Para que tuviéramos más herramientas para enfrentar la vida moderna”, agrega Noe, guía turística rapanui de 30 años graduada en España.

A partir de ese momento, los rapanui quedaron encerrados como “inquilinos” en su propia tierra, ahora propiedad de manos ajenas. La isla pasó a ser administrada por la Armada de Chile, que a su vez la arrendó en su totalidad a la compañía ovejera Williamson-Balfour hasta la década de 1950. En este contexto, arrinconaron a los rapanui en el pueblo de Hanga Roa, que aún hoy es el único núcleo poblacional y constituye un porcentaje mínimo del territorio total de 163,6 km2. A su vez, en las primeras décadas del siglo XX el Estado chileno inscribió la totalidad de las tierras de la isla como “tierras fiscales”, violando y usurpando la propiedad ancestral rapanui. Para luego declarar como parques nacionales al 80% de la isla. La historia de Rapa Nui testimonia otro caso en el que los indígenas han sido desplazados de sus territorios ancestrales, esclavizados e incluso exterminados. La colonización supo superar el proceso de descolonización que siguió a la Segunda Posguerra, ahora bajo la forma del Estado de Chile.

Los 15 moáis de Ahu Tongariki.
Los 15 moáis de Ahu Tongariki.

***

“Esta mañana llegué al paso hacia Rano Raraku con un grupo de visitantes y me encontré con que estaba bloqueado. Y que detrás del corte, estaba mi padre”. El padre de Noe integra el grupo que desde el jueves 26 de marzo está cortando el acceso al volcán del que se extraía la piedra para la elaboración de los gigantes moáis, estatuas de piedra monolítica encargadas de proyectar el mana (fuerza espiritual y sagrada) sobre el pueblo, venerados por los rapanui entre los siglos XII y XVII. A un lado del cráter volcánico, se encuentra la cantera donde esculpían los moáis y donde hoy cientos de ejemplares permanecen semienterrados, configurando un paisaje único: el de una historia viva. Es el destino principal de los viajeros que visitan Rapa Nui y uno de los dos lugares en donde se ubican las casillas de la CONAF (Corporación Nacional Forestal) administración estatal del Parque Nacional, donde se solicita un ticket de ingreso de 60 dólares. Dinero que, reclaman los rapanui, no se queda ni se reinvierte en la isla, sino que es recaudado por el gobierno nacional para ser redistribuido según su criterio. Como el padre de Noe, hay otras decenas de rapanuis distribuidas en todos los caminos del Parque Nacional bloqueando las entradas a los sitios arqueológicos. Noe caminó sobre sus pasos y le explicó a su grupo:

Cantera de Rano Raraku.
Cantera de Rano Raraku.

– Desde esta mañana, el Parque se encuentra tomado por decisión del Parlamento Rapa Nui como una medida extrema de presión al gobierno chileno para que apruebe la Ley de Migraciones, que se nos promete desde hace décadas. No es contra el turismo, nosotros estamos felices de compartir nuestra cultura y la historia de nuestro pueblo. Lo que se reclama es una regulación migratoria. Por un lado, para hacer valer los derechos ancestrales de los rapanui sobre la isla y por el otro, para proteger la sustentabilidad del ambiente. Rapa Nui se encuentra superpoblada y nos enfrentamos a un agotamiento de recursos. Esperamos que sepan comprender y nos mantendremos informados.

De acuerdo al último censo, en la isla viven 5.761 personas con permanencia fija en la isla, de las que solo 2700 son rapanuis. El resto lo conforman chilenos continentales atraídos por la calidad de vida de la isla y algunos otros extranjeros que llegaron con fines turísticos o científicos y decidieron quedarse. Cuando se habla de la calidad de vida en Rapa Nui, básicamente se refiere a que no hay pobreza en términos sociológicos. La actividad económica está centrada en el turismo y la pesca. Además, se estima que otras 2 mil personas constituyen una población “flotante” que oscila estacionalmente por trabajo entre la isla y el continente. El problema es que el aislamiento geográfico genera una cierta fragilidad de la isla, que tiene espacio, recursos y posibilidades de inversión limitados. El endurecimiento en los requisitos para la residencia permanente en la isla responde a problemas en el manejo de los residuos, fuentes de agua potable, sobreconsumo de electricidad y agotamiento de recursos para la construcción, que ya evidencian una sobrepoblación y un desequilibrio ecológico. Rodeados de puro Océano Pacífico hace décadas ya decidieron derivar sus desechos cloacales hacia cámaras sépticas, opción poco viable para la Europa que ha hecho del Mediterraneo su inodoro principal. Las estadísticas indican que en el mundo hay 3 mil rapanuis. “Cada uno de nosotros es completamente único y somos una representación singular de nuestro pueblo. No existe otra persona en el mundo con mi nombre y apellido”, dice Noe, la guía turística local.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

Al llegar a Rapa Nui desde Santiago de Chile no hay ningún tipo de control. De no ser por la pista y, claro, por el avión, no parece un aeropuerto. Antes de aterrizar se reparten unas papeletas de “llenado opcional” que solo se entregan de forma voluntaria. El proyecto de ley para la regulación migratoria que vienen presentando desde Rapa Nui contempla un registro electrónico actualizado y eficaz de todas las personas que ingresen al territorio, su fiscalización, el establecimiento de un tiempo límite de estadía y sanciones por incumplimiento. A partir de una serie de negociaciones con el gobierno chileno se habían logrado los acuerdos para sancionar esta normativa y se habían acordado los plazos, que tenían al pasado enero como última fecha. Sin embargo, sigue siendo una deuda. “No se trata de racismo ni clasismo. No queremos echar a nadie de aquí, solo queremos regularlo”, aclara Noe.

Aunque la organización social para la lucha de los rapanui aún es fragmentaria e inestable, es un pueblo con una larga trayectoria de resistencia. Una de las principales conquistas es que solo los rapanui pueden ser propietarios de tierra en la isla. Sin embargo, el conflicto étnico-territorial se continúa acentuando. En los últimos años, se ha dado un activo proceso de ocupaciones territoriales pacíficas que afectó tanto a tierras fiscales, dependencias públicas y propiedades privadas, emplazadas en tierras que fueron usurpadas a familias rapanuis. Estas medidas fueron violentamente reprimidas por las fuerzas policiales chilenas.

Cortes a los territorios ancestrales.
Cortes en los territorios ancestrales.

Al tercer día de los cortes, se decidió dejar ingresar a visitantes solo si iban acompañados de un guía rapanui. Los criterios son móviles y las estrategias se redefinen y comunican periódicamente. Hablar de independencia no deja de ser una posibilidad si bien entienden que no es el momento de asumir las responsabilidades que implica para los rapanuis. Aunque el temporal en el norte del país concentra la agenda oficial con la Presidenta Bachelet en Copiapó, la medida pacífica, que los rapanuis califican de “extrema”, tiene como único objetivo llamar la atención de la prensa y del gobierno chileno. Con pocas repercusiones fuera de la isla, el horizonte siempre es más amplio. Desde el Parlamento Rapa Nui, sientan posición:

– El reclamo es por mayor autonomía y control sobre nuestro territorio. Entendemos que esto resulta amenazante para el gobierno chileno porque no quieren perder control sobre lo que para ellos son “tierras fiscales” y porque también temen que esto fortalezca los reclamos de indígenas chilenos. Pero nosotros no somos nativos americanos, si bien respetamos y acompañamos su lucha, nuestra situación es completamente distinta y las leyes chilenas no deben considerarnos como uniformes y homogéneos. La independencia siempre es una opción. Pero nos mantenemos conscientes sobre la viabilidad de ese proyecto y en este momento, no estamos preparados para hacernos cargo.

House of Cards va por Venezuela

El Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, volvió a considerar que Estados Unidos tiene superpoderes sobre el mundo, argumentó que su país tenía razones para considerarse en peligro y definió una agresión militar contra Venezuela. Días antes, la policía de su país mató a un joven negro. Días después, 70 mil personas marcharon recordando a Luther King. ¿Quién es la guerra?

Pasa siempre que, cuando el maquillaje se va, queda la piel reseca mostrando quién o quiénes se esconden detrás del polvito mágico. No importa si el polvito es negro, es indio o es obrero. Da igual. El polvito es el polvito y sirve solamente para disimular sensaciones y palabras. Para nada más. En algún momento, cuando las contradicciones presionan fuerte, el huracán hace mover al viento y la pintura se corre de la cara, el peinado se desacomoda y el saco se arruga. Entonces, ahí, en ese instante cruel, se advierte que ningún carnaval carioca es eterno y que la verdad es siempre la verdad. Ni apuestas por una salud menos exclusiva ni amagues de normalización de las relaciones. El Bloqueo sigue en el lugar en el que se encuentra desde hace décadas y el Imperio no se corre ni un pelito de su línea. Y no es que no quiera. En tal caso, no importa si quiere o no porque lo que importa es que no puede hacerlo. Si no, no sería el Imperio.

El último 7 de marzo se cumplieron 50 años del Domingo Sangriento, como se conoció a la masacre ocurrida en 1965 en Alabama en el marco de la pelea contra la discriminación racial en Estados Unidos. Según las fuentes periodísticas, cerca de 70 mil personas marcharon para no olvidar y para denunciar que el sueño de Martin Luther King sigue sin cumplirse. Está claro: el reciente asesinato del joven negro Anthony  Robinson a manos de la policía de Madison, Wisconsin, demuestra que en el territorio del Imperio la Justicia y los Derechos Humanos no funcionan por fuera de la pertenencia de clase y del color de piel. Mientras tanto, Barack Obama enjuagó la hipocresía oficial visitando la ciudad de Selma, en el centro del estado de Alabama. El maquillaje le resolvió esa puesta en escena, pero lo abandonó en la siguiente presentación: una salvaje declaración contra la soberanía de Venezuela –y de toda América Latina- que incluyó la sanción por parte de Washington de siete funcionarios del gobierno bolivariano por presuntos abusos contra manifestantes.

Por la osadía de no obedecer y por el petróleo, por las transformaciones geopolíticas y por las ideologías que no desaparecen, Estados Unidos tiene en la mira a Venezuela como tiene en la mira cualquier manifestación de autonomía que cuestione el orden imperial. Eso está en juego: la autonomía, la potestad de elegir sin rendirle cuentas a nadie, la autodeterminación de los pueblos. La muerte de Hugo Chávez -líder político y simbólico- y los legítimos vaivenes de una economía en desarrollo reimpulsaron la avanzada criminal desde hace ya algún tiempo. Como los intentos por tumbar un proyecto político con fuerte apoyo popular a través de la vía electoral fracasaron desde 1998 -Chávez ganó 14 elecciones en 15 años; y Nicolás Maduro se impuso una vez más, en 2013, con el 79,69 por ciento de la población votando-, las operaciones por fuera de la ley aumentaron en cantidad y en calidad hasta alcanzar un nivel que, al menos públicamente, permanecía oculto detrás del polvito mágico: la agresión militar. La indefendible y no argumentada justificación, difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca, afirmó que Venezuela “constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.

Cuba es Cuba por múltiples razones pero, en especial, por su batalla frente al atropello que el Imperio ejecuta a diario contra los pueblos de los cinco continentes. Es una voz mucho más grande que el tamaño de la isla. “Nadie tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de un Estado soberano ni a declararlo, sin fundamento alguno, como amenaza a su seguridad nacional”, expresó el gobierno de Raúl Castro en un comunicado. “Te felicito por tu brillante y valiente discurso frente a los brutales planes del Gobierno de Estados Unidos”, escribió, sin retraso alguno, Fidel Castro. Nicolás Maduro hizo lo suyo y le dijo a Obama, entre otras cosas evidentes, una verdad evidente: “Usted ha decidido el camino de hundirse en el foso de la historia”.

Después de que el carnaval carioca terminó, después de que los invitados se fueron, después de que el último flash se apagó, la novia advierte que se le vino encima la hora de toparse con la cruda realidad: desayunar con su novio sin el acompañamiento de los tantos cosméticos que se usan en las citas de gala. Algo así sucedió –una vez más- con el Imperio: el maquillaje que se había puesto en Selma se le fue a la mierda y el rostro cretino volvió a aparecer en la primera plana de los diarios. 

Con maquillaje, es Barack Obama, premio Nobel de la Paz. 

Sin maquillaje, es el responsable político de más de 500.000 asesinatos, responsable político-militar de 40000 niños mutilados y gerente de una política con 9000 presos políticos.

Yoani, vos también sos nuestra guía

Ey, Yoani, hacé la de Camilo en el viejo Campamento Columbia y tiranos alguna señal para que sepamos cómo carajo están las cosas. Ey, Yoani, ponete el sombrero que usó Cienfuegos el 8 de enero de 1959 para guiar a Fidel y escribite algo como para que interpretemos qué pasó con esta nueva medida que la humanidad asume como histórica. Nosotros esperamos por tu prosa que, aunque financiada por los cuatro costados, no es tan boluda como para no advertir quién sacó tajada con esto. Tratá de comprender que sos una referente de descollante categoría intelectual que se ganó por eso la chapa mediática de la que goza. ¿Si no, cómo se explica que tus columnas deambulen en todos los medios de los grandes monopolios comunicacionales? Entendé que, si hablamos nosotros, dicen que miramos la realidad a través de los ojos de aquel viejo barbudo del Siglo XIX. En cambio, si la que muestra bronca sos vos, nos abrís toda una gama de argumentos como para convencer a cualquiera de que ciertas figuritas autoadhesivas del imperio no están del todo conformes con lo que está ocurriendo. Por eso es que queremos leerte. Dale, no seas mala, Yoani, tirate algún textito iluminador que para eso te mantienen.

No festejen. Eso dijo Yoani. “Mientras no se den pasos de esa envergadura, muchos seguiremos pensando que la fecha esperada no está cerca. Así que a guardar las banderitas, no se pueden descorchar las botellas todavía y lo mejor es seguir presionando para que finalmente llegue el día D”, anunció la amiga bloguera el 17 de diciembre. ¿Presiones? ¿Más presiones todavía? Barack Obama, protagonista junto a Raúl Castro del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, no está tan de acuerdo con Yoani: ya van 53 años ininterrumpidos de presiones explícitas e implícitas y el dispositivo no funcionó para tumbar a una Revolución que, con sus problemas a cuestas, todavía goza de buena salud. De fracaso catalogó Obama la política imperial hacia la isla que inauguró Dwight Eisenhower en 1961. Yoani no me atendió el teléfono pero la conozco e intuyo que no le gustaron nada estas definiciones. Es lógico: debe ser duro admitir que, aunque más no sea muy cada tanto, la dignidad puede ganarle a la sociedad de consumo alguna peleíta.

El ánimo de Yoani se derrumbó con la noticia y eso dejó al borde del ridículo a los que intentaron vender que este nuevo capítulo de la historia era un paso más de Cuba hacia el capitalismo. No hay novedad en esto del relato de la transición: lo mismo hicieron cuando cayó el Muro de Berlín, lo mismo hicieron con el Período Especial, lo mismo hicieron ante cada inconveniente de salud de Fidel, lo mismo hicieron cuando asumió Raúl. El tema es que, al menos hasta ahora, no hubo Papá Noel capaz de cumplirles el deseo. Parece que la Navidad de 2014 tampoco les regalará el milagro. “El anuncio por parte de los gobiernos de Cuba y Estados Unidos de un restablecimiento de las relaciones diplomáticas nos sorprende en medio de señales que apuntaban hacia la dirección contraria y también de un desgaste de las esperanzas”, escribió Yoani en el segundo párrafo del texto que puede leerse en el blog mejor pago del planeta. Su pesar simboliza de manera elocuente la decepción del sector más reaccionario de la mafia que duerme en Miami –con la que no está de acuerdo la mayoría de la sociedad estadounidense-. También muestra con tremenda contundencia que la batalla de las ideas está lejos de pasar de moda.

Hay más gente enojada con Obama. Todos colaboran para que el camino quede claro. Por ejemplo, Ernesto Hernández Busto, un –supuesto- ensayista que –supuestamente- analiza con objetividad científica la realidad cubana, utilizó el lugar que le dio el diario español El País en la página 8 de la edición del 18 de diciembre para sostener que “Obama deja la causa de la oposición cubana en una especie de limbo”. Ernesto, que no es El Che, de pobre no tiene nada. “Pero los votantes de la Florida no olvidarán la afrenta (…)”, amenazó al mandatario de Estados Unidos cerca del cierre del artículo. Los sucesores ideológicos de Luis Posadas Carriles no están ni groguis ni muertos pero sí molestos. Muy molestos. Tan molestos que no encuentran el mecanismo para justificar públicamente que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas es una derrota de la Revolución. Ah, un detalle que es algo más que un detalle: un par de hojas después del brillante texto de Hernández Busto, hay una nota titulada “Los niños invisibles” en la que se explica cómo opera la trata de personas sobre las madres y los hijos de esas madres que emigran a España desde el norte de África en busca de alguna oportunidad de no morir de hambre. Una barbaridad que en la Cuba socialista no ocurre.

Gracias, Yoani, gracias. Gracias por escribir lo que escribiste. Gracias por ayudarnos a que descubramos en qué anda la mierda. Extendeles el saludo también a tus amigos. No siempre es fácil encontrar faros en este mundo en el que las versiones cruzadas contribuyen muchas veces con la confusión. Le diremos a Fidel que, a partir de ahora, empiece a tomarte en cuenta: no nos parece que tu nombre rime como Camilo pero seguramente le será útil preguntarte “¿Voy bien, Yoani?”.

Vosotros podéis

España se encamina en la búsqueda de una ciudadanía más inclusiva. El partido Podemos rompe con la dinámica bipartidista hasta liderar encuestas. Un movimiento joven en un viejo continente.

Podemos es un verbo en plural, con un mensaje en presente, hacia al futuro, de fuerza, ambicioso, una expresión de deseo.

Podemos es el rótulo político-partidario de otro rótulo mediático, el de los “indignados” españoles, un movimiento mucho más profundo y propositivo que ese bautismo…

Podemos es la reacción que busca institucionalizar a los sectores emergentes que se oponen a la gestión neoliberal de la crisis, es decir los protagonistas de un cambio (mejor, antes que “crisis”) que empezó el 15 de mayo de 2011 en una manifestación y acampe en la Puerta del Sol, Madrid.

Podemos es un partido político que desafía al bipartidismo clásico PSOE-PP, proponiendo una democracia más participativa, alejada del dominio de los banqueros y las corporaciones.

Podemos es, según una encuesta del diario El País, la primera fuerza política en España, a un año de las elecciones generales en las que se renovarán 350 bancas de diputados y 208 del senado, con una intención de voto de más del 22%.

“Hay 6 millones de personas ahora mismo en paro. Más de 250 mil jóvenes han emigrado para estudiar o trabajar en otros países. Ha llegado a haber 500 desalojos diarios: personas que habían comprado una casa contrayendo una hipoteca con el banco en épocas donde había trabajo, y de repente se encontraron sin trabajo, y sin poder pagar la hipoteca. En España no es como en Estados Unidos, donde tú entregas las llaves: sino que tú entregas las llaves, sigues pagando la hipoteca, e incluso puedes pasársela a tus hijos”.

Amador Fernández Savater está sentado frente a diez personas en un bar del centro de Buenos Aires, en una charla que apunta a informar novedades del otro lado del hemisferio. “Así contado, parece una película de terror. Pero en realidad lo que está habiendo es una especie de aceleración del tiempo de destrucción del capitalismo, a una velocidad que no habíamos visto”, dirá.

Amador Fernández Savater.
Amador Fernández Savater.

Amador Savater es – además de lo que su apellido evidencia- editor, escritor, bloguero y militante dedicado a teorizar sobre los movimientos emergentes españoles. Viajó para relatar sobre Podemos en universidades y movimientos, pero la introducción que propone analiza la antesala del clima político español. “Ante ese escenario, hubo huelgas generales, los movimientos sociales habían intentado hacer convocatorias, pero ninguna había tenido un mínimo de energía. Eso es lo importante para entender lo singular del 15M y de Podemos: cómo desde lo político ya organizado no hubo manera de convocar nada interesante, desafiante, frente a la dureza de la crisis”.

La convocatoria que finalmente tuvo efecto comenzó a cocinarse, en cambio, a través de Democracia Real Ya, una plataforma independiente que ayuda a coordinar acciones globales de movimientos ciudadanos; en su quiénes somos se describen como “los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes”. La convocatoria tenía fecha: 15 de mayo de 2011. “La llamada hizo foco contra los políticos y los banqueros, como representantes de los ajustes para contener la crisis, y eso fue lo que aunó a la gente más allá de los partidos y los movimientos”, dice Amador.

Marta, integrante de Podemos de Barcelona, cuenta en primera persona: “Nunca había hecho nada político, pero creo que el momento era tan bestia y estaba tan indignada que cuando apareció la posibilidad de este movimiento me sentí impelida a participar. Estoy súper contenta de que haya esta fuerza, porque si no la indignación se te queda enquistada y no haces nada con ello”.

Savater recurre a sus teorías para explicar lo que Marta representa, y hace: “En la plaza lo que emerge es una “política del cualquiera”, en términos de Ranciere (Jaques, filósofo francés). En tanto que las plazas se organizan como espacios simbólicos y materiales donde se hacen esfuerzos permanentes por acoger a cualquier persona indignada con el estado de las cosas, fuera cual fuera su posición económica e ideología, sino que ponía de común lo que podía unir a la gente”. Lo que estaba naciendo, dice Savater, era un “nosotros nuevo”.

Sólo en Madrid salieron a la calle aquél 15M más de 20 mil cualquieras, y se calcularon otras 100 mil en el resto de España. “Después de la manifestación hay un grupo de 40 personas que dicen ´bueno, no vayamos a casa, vamos a hacer algo más´. Y acamparon en la Puerta de Sol. Fueron desalojados. Y días después se tomó la Puerta del Sol y las principales plazas de Madrid, y luego en otras plazas del país”.

¿Qué estaba pasando? “Es importante pensar las plazas como un lugar público de política y vida. Había campamentos, servicios de enfermería, de guardería, etcétera. Estábamos organizando ya la vida. Una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad”.

La otra batalla urgente fue contra los desalojos: se creó la “plataforma de afectados por la hipoteca” para determinar los casos, situaciones y ayudas. “Se llegan a parar unos mil desalojos, y lo increíble fue que los cerrajeros y los encargados de desalojar se negaban a sacar a las gentes de sus casas. Metieron presos a bomberos porque se negaban a desalojar, decían ´ése no es mi trabajo´”, cuenta.

Estas organizaciones fueron tomando distintas formas y posturas, discusiones durante y después: “Lo interesante del 15M es verlo como una especie de cambio climático. Para nosotros no era una estructura ni un movimiento, sino que era como una nueva manera de hacer política. Y que podía darse en cualquier lugar sin llamarse a sí misma 15M”.

Bea es una joven de 20 y pico de años que integra Podemos desde su inicio en Barcelona. Desde ese su lugar relata su visión de cómo estas organizaciones del 15M derivaron, entre otras cosas, en un partido político: “Parte del movimiento social se había circunscripto mucho a hacer labor desde la calle y desentendiéndose de lo institucional. Y la política en un partido no tiene por qué ser necesariamente algo sucio. Lo que viene a decir Podemos es que el cambio social no solo va a poder hacer ese trabajo desde la calle y desde la denuncia sino que hay esa necesidad de que gente verdaderamente tenga voluntad de escuchar y trabajar para la gente dentro de los recintos”. También lo explica a la inversa: “El consenso de la ciudadanía en estos temas no se venía traduciendo en cambios reales”.

Vea, Marta y Luca de Guanyem y Podemos Barcelona.
Bea, Marta y Luca de Guanyem y Podemos Barcelona. Foto y entrevista: Julieta Colomer

Bea lo dice desde su pasado militante en movimientos sociales: “Muchas veces lo que hemos visto es que pasas cierto tiempo haciendo una recogida de firmas para una iniciativa, y luego eso se supone que se eleva y se lleva al parlamento y se desoye totalmente”. Ahora: “Lo que podemos brindar es toda gente que viene con un trabajo detrás, que son verdaderos expertos, que conocen la educación, la salud pública e incluso tienen propuestas concretas. Ahí es donde entramos nosotros: esa interlocución con los movimientos. Tenemos que construir un programa a elevar y para eso queremos escuchar propuestas”.

Podemos nació hace menos de un año como hijo declarado del 15M, con el objetivo inmediato de competir en las elecciones parlamentarias del 25 de mayo de 2014. Tuvo apenas meses de campaña pero supo cristalizar estos años de movilizaciones y discusiones. Llegó entonces con la propuesta de un programa redactado por “miles de personas”: “Era un manifiesto de cara a las elecciones europeas donde se recogían una serie de demandas del modelo productivo, la anticorrupción, el derecho a la vivienda, el trabajo digno, derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, en total diez puntos sencillos pero profundos que impulsaban candidaturas asentadas en un método de participación ciudadana”, resume Bea. La habilidad de Podemos no fue tanto la novedad de sus proposiciones – que van en la línea de muchas promesas llamadas “progresistas” y de “izquierdas” de distintos países-, sino la dinámica de su organización y la llamada convocante a la ciudadanía.

En las parlamentarias Podemos cosechó 1.245.948 de votos, el 8%, ubicándose como la cuarta fuerza, dando el batacazo : metió 5 eurodiputados, entre ellos la cara visible del partido, Pablo Iglesias, profesor de ciencias políticas.

Los cinco candidatos elegidos firmaron antes una acta de compromiso que materializaba eso del control ciudadano: su retribución mensual sería equivalente como máximo a tres veces el salario mínimo (645 euros), debiendo donar el resto del salario oficial a los proyectos del partido o “iniciativas, colectivos, asociaciones”; se comprometieron a una rendición periódica de cuentas al habilitar mecanismos de transparencia e información de fácil acceso, consultas directas por Internet y una oficina que tramite iniciativas populares; y otros pactos que resultan más evidentes – pero no lo son- como la independencia de cualquier corporación, y hasta el compromiso de viajar en transporte público siempre que sea posible.

Bea: “También se plantea en el partido la limitación de mandatos y la revocabilidad. Pero estas medidas no tienen sentido si no hay una ciudadanía detrás. Las dinámicas institucionales, los poderes económicos y lobbys de poder y prácticas muy arraigadas a la manera de hacer política hacen que se podría ver arrastrado cualquiera si no hay ese control ciudadano”. Luca, también de Podemos Barcelona: “Simplemente no se puede decir ´vamos a ser distintos´. No podemos ser tan naif y pensar que esto funcionaría sólo y sin más. Por eso este compromiso ético”.

 

-¿Cómo se sustenta Podemos?

Bea: “Con poco dinero: haciendo de la necesidad, virtud. No nos financiamos con dineros de los bancos, nos apoyamos en la colaboración de la gente. En la página hay un sistema de crowfounding a través del cual se solicitan recursos para el partido o para propuestas concretas. Y también de pequeños gestos. En la primera campaña no teníamos dinero para hacer propaganda, se hizo una carta para pedir el voto y la gente se lo imprimía en la casa y llenaba las escaleras del edificio”.

-¿Cómo se difunde?

-“Hay un apoyo desde el inicio en las redes sociales. Y una vez que nos dieron un eurodiputado, ya empezamos a salir en los periódicos, a partir de ahí empezamos a ver cómo la gente empezaba a preguntar, a participar, a enterarse de qué iba para apoyar aquello”.

-¿Cómo se organiza?

-“Estamos en pleno debate organizativo y demás, todo eso pasa por discusión a nivel telemático y ahí es donde tienen un papel importante los círculos, que son los espacios en cada ciudad y en cada barrio: cuidan lo presencial. Se hacen reuniones. Ya no es que son dos procesos en paralelo, el partido y los círculos, el uno enriquece al otro, y es muy necesario. En las reuniones cualquiera dice la suya y gente que esté más puesta puede traducirlas en lo que sea: organizar jornadas de debate, una denuncia… Están las reuniones y también se usó el fondo del salario de los eurodiputados para hacer 13 oficinas como espacios de contacto con la ciudadanía, para transmitir lo que se está haciendo y recibir propuestas”.

Podemos habilita, además, su plataforma digital para completar un formulario que permite presentarse como candidato a Secretario General, Consejo Ciudadano o Comisión de Garantías del partido, que debe elegir representantes de cara a las elecciones municipales. Según los requisitos, cualquier ciudadano inscripto en Podemos puede presentarse, él o junto a un equipo de personas, necesitando el aval de uno de los círculos organizativos de Podemos, que puede habilitar hasta dos listas cada uno.

En el proceso de elección, cada lista dará a conocer las actividades para difundir las candidaturas y sus contenidos programáticos; asimismo, el Equipo Técnico de Podemos se compromete a impulsar espacios y dinámicas de participación para visibilizar a los diferentes candidatos. Puede votar cualquier ciudadano inscripto en Podemos, por Internet o en mesas habilitadas. Los electos serán los candidatos más votados para cada órgano, independientemente del equipo al que pertenezcan, con una única corrección: se debe mantener un equilibrio de género, 50 y 50.

-¿Cuáles son los desafíos hoy?

-De momento se está haciendo la dinámica organizativa a la espera que nos dotemos de un modelo más oficial para todo el mundo. Hoy el desafío es asentar los círculos de distrito y confluir entre ellos: ahí están quienes tienen realmente lo que pasa en el barrio.

La implantación de Podemos a nivel municipal y autonómica, para presentarse a elecciones en cada ciudad, todavía no está desarrollada: recién el 2 de enero de 2015 el partido tiene previsto dotarse de secretarios generales y consejos ciudadanos locales y regionales.

Mientras tanto, sin esta formalidad han ido surgiendo distintas versiones locales que intentan replicar estas lógicas: Bea, Luca y Marta encarnan además a Guanyem (en catalán: Ganemos) la versión municipal de Podemos, nacida como círculo del partido en Barcelona. Guanyem es hoy una fuerza política con referentes y medidas propias: “La diferencia es que Guanyem nace mucho más de abajo, no es casual que las personas que se perfilan con liderazgos más potentes provengan de la plataforma de afectados por la hipoteca, tiene un enraizamiento con el tejido social de aquí pues es muy potente, de ahí puede salir algo con mucha fuerza”, dice Bea.

Podemos está entonces en plena organización interna: con fuerza y proyección nacional, se debate cómo replicar la experiencia en las distintas ciudades que ya tienen expresiones propias. Bea, desde Ganyem, disipa fantasmas: “La gente pide a gritos que no nos dividamos. Vamos a hacer todos los esfuerzos para dejar de lado nuestras diferencias y sumar para lo que está claro: en el caso de Barcelona, que este modelo de ciudad no nos gusta. Y eso lo sabemos los ciudadanos y por eso nosotros lo vamos a cambiar”.

Resta una pregunta, para no perder el eje: ¿qué sucede con las otras experiencias, movimientos y movidas que generó el 15M, además de Podemos? Volvemos a Amador: “El peligro es centrarse en un solo punto. Para muchos amigos es una idea problemática la de Podemos, como idea de tomar el poder como lugar de cambio; no porque no se pueda hacer nada interesante, que de hecho lo es, sino porque lo pensamos en términos de políticas ´multicapas o multicanales´. Multicapas es una política que actúa en muchas capas de la realidad: lo social, lo cultural, lo económico, lo político. La imagen que usamos es la de una mano, en la que cada dedo puede representar una de estas capas (el movimiento de hipotecas, los jóvenes que gestionan cultura independiente, los movimientos autogestionados, Podemos, etc.), que, en determinado momento, cerramos para golpear juntos en un mismo lado”.

“Más israelíes que judíos”

Fotorreportaje de norte a sur israelí. En medio de justificaciones históricas actualizadas, el día a día continúa en marcha.  Una búsqueda incesante que entremezcla pueblos con la conformación de un Estado y sus alianzas estratégicas.

 

“Si no es aquí, los judíos deberemos ir al mar. No nos queda otro lugar, esta es nuestra tierra”, se escucha a Martín, el guía que nos acompaña en todo el recorrido por Israel. En forma de eco esta afirmación, presuntamente necesaria y verdadera, se replica por las rutas, las ciudades y los pueblos.

Al anterior análisis moderno y políticamente correcto, lo complementa una obsesión por la propia justificación basada en una serie de interpretaciones sionistas de hitos históricos o religiosos en la búsqueda incesante de explicarse. Pero explicar qué. ¿La existencia de un Estado?, ¿la preexistencia de un pueblo?, ¿el quehacer geopolítico?.

Según la Biblia, tras salir de Egipto, el pueblo judío en el Éxodo vagó por el desierto durante una generación, para luego llegar a la tierra de Canaán. “En aquel día, el Señor hizo un pacto con Abram, diciendo: `A tu descendencia he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates´”1.

La interpretación de documentos para probar la presencia histórica del pueblo judío tiene como argumento más antiguo las glorias por las conquistas en tierras de Canaán hacia 1210 a. C. del faraón egipcio Merenptah: “Los príncipes están postrados, diciendo: ¡clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos.(…) Yanoam parece como si no hubiese existido jamás, ysyriar (Israel) está derribado y yermo, no tiene semilla. Siria se ha convertido en una viuda para Egipto. ¡Todas las tierras están unidas, están pacificadas!”2.

El 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, Ministro de Asuntos Exteriores británico escribía a la Federación Sionista explicando que “el Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político que gocen los judíos en cualquier otro país”.

Israel como Estado se ha erigido, al igual que tantos otros, a través de procesos de conquistas que muchos –con sostenidas razones– calificarán de injustos. Pero desde cuándo hay justicia en una conformación estatal. Como tantos otros países: sometiendo, luchando y asesinando. Lo que tiene poco de novedoso u original. La asociación entre la violencia y el Estado israelí no es una excepción en cuanto a su conformación reciente, los tintes singulares aparecen con la penetración de justificaciones religiosas e históricas que no logran más que empantanar la situación.

Con Martín tratamos de no profundizar en debates políticos porque de movida nos entendimos en posiciones lejanas, y el viaje era largo para andar mirándonos de reojo tantos días. Pero es en sus palabras donde encuentro más explicaciones para entender la existencia de Israel: “Es que los judíos israelíes ya son más israelíes que judíos”.

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1Génesis 15:18
2Estela de Merenptah, descubierta en 1896 por Flinders Petrie.

La linda Tirana

Cámara en mano se pisa fuerte en las calles albanesas. La extrañeza de los Balcanes se mezcla con la naturalidad de personajes que parecen de otra época. Tres días por los rincones de la capital dan este fotorreportaje.

El sudeste europeo. El rojo y el águila bicéfala. La obsesión por Mercedes Benz. Una mezquita, una iglesia católica y otra ortodoxa. El nevado Monte Dajt. Un ajedrez con tablero de cartón en la plaza rosa. La pirámide que quiso ser mausoleo. Toda la ropa donada a la venta. Las risas y el dominó. La lluvia y la pizza.

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