“El antisemitismo iba por derecha y por izquierda”

Si hay algo que fue la Argentina en la primera mitad del siglo pasado fue el ser un país multinacional y multicultural. Dentro de este marco, el judaísmo significó una marca identitaria a la hora de mantener las tradiciones y costumbres de la colectividad, como también con su convencido desarrollo ideológico y de resistencia, siendo de gran aporte para la formación de la clase obrera argentina. Por esto, nos juntamos con la Dra. Nerina Visacovski, al frente del seminario Historia de la izquierda judía en Argentina. Identidad y pedagogía (1920-1970); que se iniciará en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.  Acá una entrevista sobre identidad, resistencia, racismo y knikes.

 

-En el seminario que está por arrancar planteás una existencia de corrientes al interior de la colectividad judía, y algunas de ellas, de carácter socialistas…

Imágen: NosDigital

-Mi inquietud nace cuando arranco a estudiar la historia de la educación judía argentina. Entonces al ver las fuentes, noto una historia centrada en el sionismo –que también va a de izquierda a derecha-; pero también hay una historia por fuera del sionismo que la marginaron del mapa de la colectividad judía. Y este no-sionismo fue muy importante para la historia de nuestro país, principalmente en la primera mitad de siglo. Muchas de estas corrientes estuvieron bien ligadas a partidos de izquierda, principalmente al Partido Comunista; y que por ser más proclives a integrarse a la sociedad argentina produjo sus propias desapariciones. Cumplió, entonces, sus objetivos, es decir, integrarse. Con el sionismo, esto es más matizado, ya que promueven una colectividad más cerrada y menos integrada.

 

-¿Cómo se da la convivencia entre grupos con proyectos de izquierda y la adscripción al judaísmo?

-Cuando llegan a la Argentinase empiezan a agrupar por idioma y por lugar de nacimiento, tanto los sefardíes –provenientes de la península ibérica- y los asquenazí –de Europa Central y Oriental y de origen árabe-. Muchos de estos últimos venían de las llamadas zonas de residencia, que eran una parte del Imperio Ruso zarista, donde vivían en forma de ghettos por lo que no podían salir de ahí. Eran ciudadanos de segunda. Solamente podían trabajar en esas zonas y no podían tener tierras, por eso se conformaban como artesanos u obreros a partir de la industrialización. Por esto, en las ciudades se empiezan a establecer en estos ghettos, donde la diferencia no radicaba en si se era o no judío –ya que todos los eran-, sino en si se era más o menos socialista o capitalista. No estaba esta dificultad del antisemitismo al interior de las aldeas, el antisemitismo venía desde el Estado. Cuando los judíos vienen al país lo hacen con ideas socialistas revolucionarias que no iban en contra de su adscripción judía. La contradicción la empiezan a vivir acá, cuando tanto el patrón como el obrero son antisemitas. Entonces, cuando empiezan a sentir esta contradicción se asienta el sionismo de izquierda, muchos marxistas e incluso miembros de la Tercera Internacional, que hablaban de la necesidad de establecer el Estado de Israel y allí hacer la revolución socialista.

 

La diferenciación, ¿se da entonces en cómo construir el judaísmo en el territorio, ya sea hacerlo en el nuevo lugar o la búsqueda de la conformación del Estado de Israel?

-A ver, el judaísmo desde lo religioso es muy amplio. Tenés a los ortodoxos que funcionan como secta con tradiciones que se pueden rastrear del siglo XVIII, hasta laicos que respetan ciertas tradiciones como el Shabatt, las festividades, el templo, algunas relacionadas con las comidas o rezos y no mucho más. Hay un abanico muy grande, una gran heterogeneidad. Incluso muchos no están institucionalizados, no van al Templo. Yo estudio a los judíos por ejemplo del ICUF (Federación de Entidades Culturales Judías), que nacen en los ´50 en oposición a los postulados de AMIA y DAIA, alineadas con Israel y EE.UU. El ICUF se encontraba más cercano a las lógicas del PC y de la URSS. Ahí hay una separación institucional. Pero hay mucha gente que no pasó por ninguna institución, ni por un lado ni por el otro. El 60% de la colectividad judía argentina nunca pasó por una institución. Entonces, ¿qué conocemos de la colectividad judía argentina? Hoy por ejemplo AMIA está en manos de los ortodoxos, que son unos sectarios increíbles, entonces… ¿son representativos de la colectividad? La línea que yo trabajo es ver fuera de las instituciones, para poder comprender la historia completa del judaísmo.

-¿Se articula un antisemitismo vinculado con el binomio judío-comunista desde las clases dominantes?

-El antisemitismo se da tanto por derecha como por izquierda. Vos fijate que muchos de los anarquistas allá por 1910 acusaban a los judíos de ser los grandes dueños de los frigoríficos ingleses. “Los judíos con su dinero y frigoríficos que vienen a sacarnos lo nuestro”, decían. Así que el judío era bolchevique o empresario.

-¿Cómo se da la integración entre el judaísmo socialista y la clase obrera nacional?

-La cuestión idiomática fue la gran barrera para la integración, pero también las elites partidarias del PC y el PS les empezaron a pedir que abandonen su particularismo y se integren a la nación y a la lucha internacionalista. Hay una resistencia que arranca más después del Holocausto, ya que el postulado “todos los obreros somos iguales” ya no se aplica, no son todos iguales, un Hitler puede aparecer en cualquier momento. Y allí hay como un retorno a la defensa y la recuperación de las tradiciones judaicas, incluso entre los comunistas, que en este caso se ven reforzados debido al apoyo dela URSS a la creación del Estado de Israel.

Feminismo explícito: Universidad de la Concha

Desde la cooperativa LaVaca hace años que trabajan activamente sobre el feminismo, defendiendo los derechos de la mujer. Desde el  21 de julio comenzó un ciclo de encuentros que se dicta el último sábado de cada mes, dirigido “ni a hombres ni a mujeres, a todas las personas”. A través de un espacio reflexivo buscan romper con el estereotipo de la víctima, “porque ninguna mujer llorando y de rodillas puede cambiar su situación”.

Fotos: Veroka Velazquez

Claudia Acuña, una de las cabezas de este proyecto, nos explica claramente cuáles son esas herramientas que utilizan y generan para darle batalla al sistema patriarcal. Propone una mirada diferente sobre el problema del machismo: “el machismo es femenino, pero si sos el problema también sos la solución”.

¿Cómo surge la idea de llevar adelante una Universidad de la Concha?

-Hace mucho tiempo que desde LaVaca venimos trabajando y reflexionando sobre el tema del feminismo hoy. De cómo perdió potencia su discurso y, lo que es más grave, de cómo operan los controles sobre sus lenguajes, tanto a nivel de la palabra como de la imagen, para restarle poder de transformación social. El trayecto que hicimos en este sentido es muy largo, pero podríamos sintetizarlo en dos etapas: una de mayor intervención pública, cuya herramienta más visible es la muestra y el libro “Ninguna mujer nace para puta”. Y otra más silenciosa, que llamamos de “submarino” que nos permitió consolidar un grupo de trabajo heterogéneo en su formación de origen, pero muy sintonizado en cuanto al interés de plantearse qué significa la batalla feminista hoy. La Universidad de la Concha marca el inicio de otra etapa, en la que abrimos las puertas para compartir un espacio de reflexión para la acción. La idea surgió a partir de dos experiencias concretas que en la UCO se unen formalmente, por un lado, los talleres de crónica periodística, en los cuales trabajamos mucho y durante largo tiempo con un grupo de mujeres periodistas y con la psicóloga Susana García, el tema del lenguaje y la identidad, de cómo está colonizado tanto por el sistema patriarcal como por la sintaxis disciplinadora de las oenegés y, por otro lado, el Poeticazo, el espacio que llevaron adelante desde LaVaca la poeta Daniela Andújar y la artistas Veroka Velázquez. Estas dos experiencias fueron el  útero de esta nueva iniciativa. Allí, participaron músicas, poetas y artistas visuales durante tres años, entonces la UCO acumula estas experiencias y personas que se proponen el rol de anfitrionas. No damos cátedra, recibimos en un espacio, y para un tema concreto, a personas que saben tanto o más que nosotras. De hecho, están participando mujeres de varias provincias que tienen una larga trayectoria de trabajo en temas feministas y que tienen la misma necesidad que nosotras de compartir un espacio de reflexión sobre las propias prácticas.

-¿Cuál es el propósito de estas reuniones que llevan la frase “Ni hombres ni mujeres: encuentro para personas”?

-El propósito  es claro porque no queremos hacer perder el tiempo a nadie, ni perder el nuestro: hacer algo. Son cinco reuniones destinadas a replantearnos cosas, aprender otras, intercambiar saberes, debatir ideas y prácticas. Pero todo esto está destinado a hacer algo concreto. Cada participante lo hará en el espacio que crea mejor o necesite hacerlo. Nosotras, desde la UCO, queremos producir una acción callejera e invitamos a las participantes que quieran a que lo hagamos juntas, pero no es una obligación. Este año esa acción tiene como eje la imagen. Por eso cada encuentro está pensado en función de reflexionar sobre tres preguntas: “¿Cómo nos vemos?, ¿Cómo nos ven? y ¿Cómo queremos que nos vean?”. Buscamos romper con el estereotipo de la víctima, porque ninguna mujer llorando y de rodillas puede cambiar su situación. La UCO no es un espacio para pensar las imágenes y discursos que produce el sistema, sino para interpelar las que producimos nosotras mismas. Hay muchos y seguramente mejores espacios de reflexión sobre la guerra que este sistema libra sobre nuestros cuerpos y subjetividades. Proponemos la autocrítica como frente de batalla, a partir de un diagnóstico concreto. Algo falla en lo que hacemos si hay 52 mujeres quemadas por sus parejas, si hay la cantidad de mujeres explotadas sexualmente que existen hoy, en este país y en este momento, y sino podemos imponer que se despenalice el aborto, por poner solo tres ejemplos de actualidad. Algo estamos haciendo mal, diciendo mal y mostrando mal porque la violencia contra las mujeres, aquí y ahora, es brutal. La UCO se propone analizar nuestros errores, potenciar nuestras capacidades y lograr acciones más potentes, populares, de real intervención social. Por eso la convocatoria es abierta a las personas. No nos interesa la orientación sexual, como no debería interesarle al Estado la sexualidad de sus ciudadanos. Lo que queremos y por eso lo hicimos explícito es conversar, pensar y hacer cosas con personas que estén dispuestas a darle batalla al sistema patriarcal, con todo lo que eso implica.

-¿En qué autores y experiencias se basan para organizar los encuentros?

-Nuestra principal fuente teórica surge de nuestras propias prácticas, de analizarlas y sistematizarlas. Hay autoras que nos han servido más que otras y esto no construye una jerarquía, sino que se arma una utilidad o complicidad, para decirlo mejor, que ha surgido de los tramados que hemos hecho en estos años. Nuestras autoras por suerte son también nuestras amigas, han estado a nuestro lado pensando y haciendo juntas. Sin duda, María Galindo y “Mujeres Creando de Bolivia” o Silvia Federici, autora de “El Calibán yla Bruja” y María Lugones , quien escribió uno de los textos claves del pensamiento de la descolonialidad, desde Estados Unidos, forman parte de ese tejido, con distintas intensidades pero sumando colores a nuestras prácticas. En el primer encuentro tuvimos la colaboración de Andrea Andujar, una historiadora que ha investigado dos temas que nos interesan, como por ejemplo las mujeres guerrilleras de los 70 y las piqueteras de los 90. Pero su aporte fue más allá de lo teórico, porque Andrea es la hermana de la poeta Daniela Andújar y a la UCO no solo aportan y asisten las dos, sino también su mamá. Tener estas tres generaciones pensando juntas, compartiendo lo que aprendieron y analizando sus historias, y no “La Historia”, es algo que supera lo que cualquier texto te puede dar.

-Según Aristóteles, tratar como iguales a dos sujetos desiguales era una injusticia. Entonces, ¿la búsqueda de la igualdad entre el hombre y la mujer debe contemplar la diferencia de género o tales diferencias no son inherentes al ser humano, sino una construcción social?

-El feminismo ya le respondió a Aristóteles y a todo lo que él representa: el Estado patriarcal. Creó una herramienta muy eficaz, la discriminación positiva. La mano del Estado tiene que ser más larga para quien menos puede llegar hasta arriba. Es una herramienta que usaron los afroamericanos en su lucha contra el racismo y las mujeres en la política, cuando se impusieron las cuotas, por ejemplo.  Estados Unidos tiene un presidente negro, Argentina y varios países del mundo, jefas de gobierno mujer, en sí misma la herramienta es tremendamente eficaz, pero no garantiza que lo que produzca por sí sola sea un cambio social. La batalla está en las subjetividades que este sistema crea y eso atraviesa a todas las identidades sexuales, pero claramente a las mujeres. El problema del machismo es femenino, lo bueno de esto es que si sos el problema también sos la solución. En nosotras y por nosotras, entonces, pasa el cambio social. 

-Un sector del feminismo, ligado al socialismo, sostiene que la liberación de la mujer es imposible bajo este sistema, formado bajo la base patriarcal, siendo entonces posible bajo un nuevo orden social. ¿Cuál es su postura?

-Coincido con el discurso, pero no con la práctica de los partidos tradicionales de izquierda, infectados por el machismo que dicen criticar. El cambio, la revolución que proclaman,  debería empezar por ellos mismos, jubilando a los gerontes que hace años dominan las jerarquías de esos partidos y postulando a las mujeres que le aportan el dinamismo y el futuro, que necesitan en forma urgente. Creemos que no se puede separar discurso de práctica. En colectivos que se proponen la construcción de un cambio social deberían plantearse muy seriamente la posibilidad de que los hombres no dominen nunca la escena, por lo menos durante un tiempo, hasta ver qué pasa, hasta sacar una conclusión. Y más en aquellos que se dicen radicales, ¿por qué, qué temen perder? Se lo plantee en una reunión a uno de los referentes del Movimiento Sin Tierra de Brasil, a mi juicio una de las organizaciones sociales más poderosas de Latinoamérica, y se quedó mirándome, mudo. Recién cuando terminó el panel público y charlamos informalmente admitió que quizá tuviera razón: es hora de experimentar en nuestras propias construcciones las relaciones sociales que proclamamos para toda la sociedad. Bueno, esa es nuestra tarea. La UCO es la forma de hacernos cargo de la pequeñísima parte que nos toca de esa enorme responsabilidad.

La extinción de Adán y Eva

Ni hombres ni mujeres. O mujeres y hombres a la vez. O una sola. ¿Qué le toca al mundo trans de la ley de Identidad de Género? ¿Qué le queda de esta sociedad? María Laura Alemán, Marlene Wayar y Susy Shock, tres travestis, hablan de lo que debe aparecer en el DNI, del maltrato de la policía, de romper con los baños separados, de la linguística, de todo lo que tiene que ver con esta tercera posición. “Para la mayoría de nosotras y nosotros, la ley es simplemente una palmada en la espalda”, dicen y debaten.

Mientras caminaba por Pasco hasta Hipólito Yrigoyen, me molestaban las rodillas con el banco que llevaba para armar la producción de fotos. Ya estaba llegando al bar Burlesque en el que habíamos quedado en encontrarnos con María Laura Alemán, Marlene Wayar y Susy Shock, pero pensaba prejuicioso, normal, en no caer tarde por si en la calle la pasan mal. Me imaginaba insultos, miradas, gastadas. Y encima el frío. Marlene y Susy todavía no habían llegado. María Laura sí.

Efectivamente, aunque María Laura decía no tener frío porque estaba bien abrigada, sí la habían insultado dos veces en las doce cuadras de caminata. ¿La insultarían también cuando volvía del seleccionado de veteranos de rugby embarrada con el bolso y la chomba? Yo no. Mide un metro ochenta largos y tiene un porte acorde al deporte.

Susy Shock
Susy Shock

Esperamos a Marlene afuera. Me contó, con su voz grave, que tiene tres hijos, una exmujer con quien se lleva muy bien. Que estudió en una escuela religiosa en la que trabajaba como profesora de música, aunque disfrazado de hombre: “Fue una cosa muy culposa. En el catolicismo la culpa es algo muy presente”. Que su hijo mayor fue a esa escuela. Que la echaron por travesti. Que sigue siendo religiosa, pero no cree en la iglesia establecida. Que también la echaron de uno de los coros. Que se enfermó primero de diabetes. Que se culpaba a sí misma. Que la terapeuta la ayudaba a culparse. Que se volvió a enfermar de Guillain-Barré. Que es una enfermedad mortal. Que eso la debilitó mucho. Que eso la hizo dar el paso para visibilizarse. Que ahí se separó, porque la exmujer es heterosexual. Que le gustaría volver al rugby para entrenar a chicos o mujeres, pero que ella ya se despidió de jugarlo. Que pim, que pam, que -de repente- tenemos un conocido trans en común. Que su simpatía hace que también hable de eso: “No me lo puedo imaginar como mujer. Lo conocí como chico y es un chico. Y eso que no oculta su pasado. Sé que la familia lo acompañaba con el tema de las hormonas, con la operación. Lo admiro muchísimo”. Que le estoy por confesar que yo también lo admiro, pero que una mujer me evitó sonrojarme: “Qué lindo banquito. ¿Es de ustedes? Esa planta la puse yo, pero ya la arrancaron”, no paraba.

-La cortaron, ¿no?- la acompañó María Laura y yo callé.

-Sí. Cuánta maldad. Se tomaron trabajo.

En realidad hubo más idas y vueltas, pero esa fue la idea.

“La calle no es un mundo hostil. Pasan cosas copadas y son muchas más que las agresiones. He tenido muchos encuentros así. Algunos los tengo escritos en cuentos y canciones. Esta marginalidad hace que nos conectemos en el mundo de otra manera. Como está tan marcado que el mundo tiene que ser de una manera, los que quedamos un poco excluidos nos reconocemos de alguna manera. En realidad, yo creo que todos somos marginales a este sistema. Algunos parecen encajar más, pero todos estamos obligados a ser de una manera: trabajar y estudiar de una determinada manera, tener tal gusto sexual, vestirte azul si naciste hombre y rosa si naciste mujer. Antes de tomar la decisión de empezar a vivir como mujer, había tenido que tomar una decisión tan difícil como esa: dejar ingeniería naval y estudiar música”, me explica, mientras pienso en qué larguera era, porque en realidad fue muy largo lo que dijo. Pero qué clara. Se nota que es mujer. No se lo dije, me ahorré decir pelotudeces.

Susy Shock todavía no había llegado, pero ya tenía algo que decir sobre la marginalidad: “Una vez escuché decir a alguien que el hombre de Cromagnon dibujó a la vaquita después que la comió. En una sociedad tan desigual, hemos visto caer grandes valores porque no se pudieron sostener. Es un medio muy cruel, pero nuestro continente es muy cruel hagas lo que hagas. Gente muy prometedora se tuvo que ir a España, por ejemplo, a vivir de otra cosa. Yo tuve la decisión de cagarme de hambre por el arte. No sé qué hubiera pasado al revés, si no tenía nada ¿hubiera podido acceder al arte? A tantos y tantas les cuesta el acceso a los beneficios de la belleza, se ve una cuestión de clase. ¿Cómo se mete en un taller una chica que está en situación de prostitución si está entregando el cuerpo cuando lo podemos hacer? En el teatro no ves al obrero ni a la trava. Eso da cuenta de algo. Si hay gente saliendo del analfabetismo, ¿cómo va a comprar un libro de poesía? El Estado no tiene al arte como prioridad. Hace poco conocí la Casa de Lectura de la Ciudad de Buenos Aires. Estaba en una situación de desolación terrible, algo que es moneda común en este gobierno porteño”.

María Laura Alemán
María Laura Alemán

María Laura también es artista. Compone música clásica y hace música popular, ciudadana. “Trato de acercarlos. Creo que tiene que ver con la integración que llevo en mi vida”, me contesta cuando le pregunto si son géneros.

Ahora sí, vamos al grano: género es lo que tiene que ver con la psicología; sexo, con los órganos internos y externos; orientación sexual con la atracción amorosa o sexual.

Marlene, que llegó alta y flaca con una valija tambaleante por las veredas rotas, explica por qué cree que la reciente ley de Identidad de Género está bien nombrada: “Claramente el género hace a la identidad. No la agota ni es una parte desproporcionadamente trascendental respecto de otra como la edad, la clase, la nacionalidad… Sí lo es en este tipo de sociedades donde el cuerpo sexuado hace una división tajante que tiene que ver con todo, partiendo de la división de tareas. Lo hombre marca una posición de poder que acomoda a todo el resto”.

-¿Por qué lo hombre?

Marlene: -Porque son ficciones. Así como la naturaleza es nuestro concepto de lo que es natural y qué no, lo hombre y lo mujer son apariencias. En realidad, ninguna y ninguno sabe qué es. ¿El hombre es fuerte? ¿La mujer es débil? Hay infinidad de excepciones. ¿Y respecto de qué? Los varones son muy maricones a la hora de jubilarse, de enfrentar una enfermedad severa. Las mujeres con hijos suelen ser mucho más fuertes en eso. Cualquier cosa que melle la hombría, el varón no la puede superar.

Susy Shock ahora sí llegó. Con voz grave, sombra de barba, ropa femenina y exótica, bizarra, agrega: “Desandar la cultura que heredamos está bueno, es un camino de riqueza. Cuando me miro para atrás o me imagino para adelante, solo tengo la certeza de que voy a seguir mutando. Yo partí, como todos y todas, de una idea que nos construyeron de lo masculino y de lo femenino. Después eso hizo crisis cuando chocó con el mundo. Nuestra generación tardó mucho en deconstruir lo que nos decían. Tardamos demasiado tiempo. La pregunta es qué pasa cuando abrazamos a ese niño y esa niña, que no decidieron venir a este mundo, en la búsqueda, aunque no tenga nada que ver con lo que esperábamos. A mí me hubiera encantado disfrutar de mostrarme como soy a los 15 o 20 años. Pero tardamos demasiado tiempo desandando esa cultura”.

María Laura: – Yo sentí que era, claramente, un problema de identidad. Cuando lo racionalicé, fue cuando yo me visibilicé y el mundo me abandonó: en especial, en los espacios familiares. Lo que sentís es que desaparecés porque a los demás no les gusta lo que están viendo. La forma como yo pude zafarme de eso fue brutalmente creativa: con las enfermedades. Esa sensación de inexistencia hace darte cuenta que es un tema de identidad. No sos como sos, sino como quieren que seas.

Y agrega una curiosidad de su vida: está en un matrimonio igualitario, porque tiene partida de nacimiento de mujer y un matrimonio válido. Si no existiera esa ley, estaría obligada a divorciarse aunque no quisiera. “La ley de matrimonio igualitario abrió el paso a todas las demás que están viniendo como la de muerte digna, la de identidad de género, la de despenalización de aborto, la de tenencia de drogas. Las leyes vienen antes que los cambios sociales. El Congreso está interpretando los deseos de ciertas minorías, o mayorías postergadas. Eso después baja a la gente. Deja de tener miedos”. Esas leyes tienen que llegar a cubrir a los pueblos originarios, también, dice: “Es de lo más grave, con los desaparecidos, pero encima llevan 500 años postergados”.

Marlene Wayar
Marlene Wayar

-Para vos, Marlene, ¿cambió algo el mostrarte como mujer?

Marlene: -El mostrarme como femineidad, en realidad, me hizo caer en la indigencia. Sistemáticamente, se me faltó el respeto. Cualquier policía que se me cruzara podía hacerme lo que se le cantara: pedirme el documento, detenerme, que un comisario fuera mi juez, cobrarme coima para transitar, para ejercer la prostitución, usufructuarme sexualmente, sacarse las ganas de pegarle un cachetazo a alguien. A partir de eso, todo: no tener acceso al trabajo, a la educación, a la salud, que me cueste más caro un lugar para vivir o el maquillaje que cualquier mujer compra.

-¿Por qué femineidad?- insistí, para demostrarle que iba a tener que ser clara y repetitiva, larguera. Estaba hablando con un cavernícola.

Marlene: -Porque en algún momento me creí mujer de muy chiquita, cuando no me podía explicar a mí misma y no tenía una mamá con las herramientas necesarias para explicármelo. En la escuela tampoco había posibilidades de que me dijeran que podía construir mi identidad. Me creí mujer. El encuentro con el primer hombre con el que acepté tener una relación sexo-afectiva me hizo dar cuenta de que no era mujer, pero que sí iba a explorar lo femenino. Lo mujer está cerrado, es sistemático al hombre y es un concepto que pertenece a otro: tiene un dueño. Yo no entro en la categoría de mujer. Creo que todos nos tenemos que ir de esas categorías. Yo empecé a no aspirar a eso. Es imposible ir a la casa de alguien a decirle cómo son las cosas ahí. No pierdo energía en decirle a la hegemonía cómo debe signar sus significados. Construyo un mundo diferente y posible, mientras coexisto en este, al que he venido a negociar. Negocio que este estado debe ser laico, no imponerme su moral ni religiosa ni de ninguna índole, que yo tengo otros conceptos parangonables. Desde ahí negocio políticamente. Por ejemplo, exijo cosas que sí hacen a la identidad de un Estado: no matarás. No matarás es no matarás. Sistemáticamente se mata, pero además nuestro país ha matado a 30000 personas y a otras tantas solo por color de piel, de vestimenta, de sexualidad, género o identidad sexual. Todos y todas tenemos las libertades de decidir a dónde pertenecer y a dónde no. Yo no pertenezco a lo hombre o lo mujer, que ha mantenido de forma cómplice o activa este mundo de muerte y exclusión.

Las travas necesitamos políticas concretas, así como también la mujer. Hoy es necesario que se inauguren nuevas categorías fuera de hombre y mujer, que en la escuela te digan que sos un proyecto de vida. Decir que somos todos iguales queda corto. Precisamos equidad jurídica, pero hay radicales diferencias en ser mujer débil, suave, fuerte, trans… Debemos soportar tensiones entre extremos. Cuando hablamos de identidad, aceptamos ser, pero mucho más debemos aceptar qué no somos. Es un piso que debemos establecer. No te voy a perseguir, excluir, dañar, estafar, abusar. Qué sí somos interesa poco, a menos a quienes tienen una relación cercana.

– María Laura me habló primero de lo positivo de la identidad de género. En tu caso fue exactamente al revés. Lo asocié a que ella me hablara de lo trans y vos de lo travesti. ¿Estoy en un camino correcto?

Marlene: -Cuando se quieren licuar las diferencias, necesito volver a lo travesti. Parece que lo trans, por el solo hecho de ser reconocidas, vamos a ingresar a todos lados. La verdad es que no. Argentina, como Estado, nos ha sumergido en la pobreza íntegra, sobre todo de elementos simbólicos. En un 97 por ciento estamos inmersas en situación de prostitución. A una persona que en su momento no ha estudiado, que no tiene práctica de intercambio con una escuela, con un hospital, que está dolida, que ha sufrido un proceso de devastación de su salud, porque la prostitución tiene otras situaciones colaterales como adicciones a drogas y alcohol, desconfianza del otro, agorafobia, exacerbada consideración de lo físico como lo único que te va a dar de comer –teniendo 70, 80 y hasta 90 años-, se le roba la dignidad. Por darle un curso de peluquería no se da un status socioeconómico que permita vivir bien. Necesitamos una acción profundamente resarcitoria porque no se devuelven los 15 años, la caricia-abrazo-beso no brindados. Eso es irremontable como es irremontable la muerte para 30000 desaparecidos. Se debe resarcir no solo por lo paliativo, sino para que el Estado tenga un nuevo piso al que someterse si vuelve a cometer estas atrocidades.

Desde 1936, esto, además, es ilegal. Desde entonces el Estado debía perseguir solamente al proxeneta en la prostitución. Jamás a la víctima. ¿Por qué empiezo desde el lugar contrario a María Laura? Creo que por mi rol de activista. Tengo la responsabilidad de marcar las deficiencias porque nadie las está marcando. Yo estuve en la plaza y me inundé de lágrimas de felicidad porque el Congreso hizo por primera vez un gesto de cariño, pero inmediatamente me saqué las lágrimas y me puse objetiva: esto es apenas una ley clasista de la cual se van a beneficiar quienes tienen cierto status, un empleo formal. El resto, el 97 por ciento, solo recibió una palmada. El Estado nos mira. Ahora, nos tiene que escuchar. Se viene un censo del INDEC, INADI y otras organizaciones civiles. Ahí vamos a tener datos de cuál es la profundidad de injusticias y conciencia.

– ¿Creen que debe aparecer el sexo en el Documento Nacional de Identidad?

María Laura: -No. Hay una teoría, que me enseñó un libro que me recomendó Maffía, que se llama lógica difusa: ahí no importan los extremos, sino todo lo que hay dentro. Entre el 0 y el 1 hay infinitos números. No existe el hombre hombre y la mujer mujer. Es todo mucho más indefinido. La bisexualidad es algo que debe estar mucho más presente, aunque no blanqueado.

Marlene: -No. La identidad se construye durante toda la vida. Trastocar no se va a trastocar. No existen los cambios bruscos de pensar que un día se quiere ser mujer y otro varón. Hasta la adolescencia, uno se va construyendo. En mi caso, era una obviedad que yo era una nena. La forma como se fue develando esto fue crítica para mis viejos porque sabían a lo que yo me iba a enfrentar. Decidir enfrentar un camino iba a ser tortuoso para mí. No era poco pensar eso para ellos. Les dolió mucho la prostitución.

-¿Y se puede tener un lenguaje sin esos límites claros?

María Laura: -Es complicado porque en lo lingüístico todavía no se decidió si hablar con “x”, con “@”. ¿Con los artículos qué hacés? La lengua son caracteres: las palabras no son exactamente lo que te estás representando. Vos decís mesa, pero no está todo lo que te imaginás de una mesa en la mesa. A mí no me ofende, personalmente, mientras no venga una persona a tratarme de hombre porque piensa eso. Hablar de “todos y todas” es, al menos, bastante inclusivo.

– ¿Para la cuestión estatal, agregar una categoría sería posible y positivo?

Marlene: – Posible es todo. Que haya una nueva categoría implica que el Estado te está leyendo. Que te lea significa que tiene que hacer una política para vos. Puede ser corto que haya sólo una tercera categoría, pero con un “otros”, como hay en otros países, sería importante. Cuando se logre, quizás tenga un discurso crítico, exigiendo un reconocimiento andrógino. Pero eso es más volado. Ahora necesitamos reconocer las diferencias, sobre todo, corporales, y que ninguna es demoníaca. Nosotras tuvimos que afilar el lenguaje para discutir y explicar nuestra situación. Inventamos algunas palabras, vaciamos otras y resignificamos otras. En la organización en la que participio, Futuro Trans, tenemos una muletilla: que la juventud sepa matarnos. Nosotras hemos hecho algunos matricidios y parricidios simbólicos. Mi biografía es casi una excepción. No me expulsaron de mi hogar ni de mi escuela ni de mi barrio. Pero no es lo común. Tiene que haber una muerte concreta que no sea nociva y vengadora, sino resignificadora y crítica. No sólo se mata por acción en una guerra mundial o un proceso de reorganización nacional hipócrita e ilegítimo. Se mata dejando morir de hambre en un país que produce para tres veces su población. Se mata desinstitucionalización y vaciamiento de educación y salud pública como en la Ciudad de Buenos Aires.

Susy Shock
Susy Shock

Susy Shock: – Yo incorporé la x. Cuando lo leo, el paradigma es otro. Yo me tomo el tiempo, unos segundos más, para decir el “todos y todas”, y también el tiempo para pensar creativamente cómo romperlo.

Esa misma noche, Lohana Berkins, otra militante trans, festejaba su cumpleaños durante la varieté bizarra que festejan todos los terceros sábados de cada mes. “Llegaron cuando ya había todo un proceso de hacer teatro, no solo mío, sino de muchos y muchas. Supimos que no todo estaba terminado. Quedan cosas por crear y por jugar. Por eso las noches bizarras no tienen guion. Han pasado muchos actores que hacen teatro también en otro lado, pero necesitan este espacio de vértigo, de salirse de las certezas de que sabemos y podemos todo. La incerteza de la improvisación es muy fuerte. Sabés en el mismo momento si algo funciona o no. No podés salir llorando del escenario, estás buscando todo el tiempo. Han pasado cosas antológicas y cosas pedorrísimas acá. En el San Martín, no podés equivocarte. Acá, el público viene con esa complicidad. Es una postura ideológica. Lo que en un texto puedo decir más aparentemente seria, en la bizarra lo digo locamente. Y no se contradicen esos espacios, se complementan”.

Explica también que el arte se engancha con la coyuntura, o al revés, que en el 2001 se relacionaba con los piquetes y las fábricas recuperadas y que ahora se ensambla de vuelta con estas leyes sociales. “Me parece que el arte, igualmente, tiene que manejar su propia agenda. A veces hay como una exigencia al arte de tomar partido por situaciones. La ideología del arte es la de romper con esos esquemas”, opina, y se define género colibrí. “Fue humorístico y fue un hecho artístico porque ese es el espacio que me toca a mí, el espacio que elegí. Estos años estuvimos los artistas corriendo atrás de la coyuntura. Mafalda decía ‘Que lo urgente no tape lo importante’. El arte tiene que fluir. El arte es todo”.


– María Laura decía que las y los trans necesitan un psicólogo para sobrellevar su invisibilización. ¿Lo necesitaste?

Susy Shock: -A mí me ayudó el arte, más allá de lo trans. A los 15 años entré al ambiente del teatro. En el arte no se cuestiona de dónde venís, con quién andás. Yo no necesité terapia porque el arte me permitió la búsqueda de por qué elegir qué actuar, qué cantar, qué decir. Irremediablemente, está nuestra vida detrás de lo que decidimos hacer. Para mí, fue un camino que me salvó, pero no me concibo de otra manera porque me formé ahí. Supongo que me hubiera costado bastante transitar mi camino humano fuera del arte. Lo que nos falta como sociedad es un espacio más creativo y lúdico.

-La Universidad Nacional de La Plata inauguró baños sin distinción sexual ni de género. Recién hay separaciones a la hora de entrar al cubículo. ¿Qué opinan?

Susy Shock: -Hubo movidas de diversidad en la Universidad Nacional de La Plata. Yo cerré el evento con canciones y poesías. Era muy interesante ver qué pasaba cuando llegaba alguien que no sabía, al baño. También era muy interesante ver travas en el baño porque casi no hay. Me pasó también algo: fui al baño en la terminal de La Plata y vino un señor de seguridad a sacarme porque yo tenía que usar el de varones. El mundo fuera de la facultad sigue teniendo otra lógica. De hecho, hice la prueba de argumentar que yo ya tengo el documento de mujer. Mentira, pero se lo dije. Él me pidió que se lo mostrara. Esto muestra que hay una práctica que desandar porque, si hay algo que es lo trans, es visible.

Marlene Wayar
Marlene Wayar

Marlene: -Está bien. Son acciones que hacen ruido. Después evaluaremos cuán efectivas son, así como con la ley de Identidad de Género. Son cuestiones que lo ponen en discusión. Es más positivo para la hegemonía que para la comunidad de gays, lesbianas y travestis. Van a empezar a convivir con la obviedad de que el lugar donde evacuar esfínteres no tiene que ser un campo de batalla ni ser amenazador.

María Laura: -A mí también me parece muy bien. Tener los baños separados se parece de alguna manera a las dos partes en el transporte pública en Estados Unidos: una para los negros y otra para los blancos.

-¿En los baños también hay discriminación despectiva?

María Laura: -Todas las separaciones en varón y mujer terminan atacando a las mujeres, por una cuestión higiénica. También es cómodo que un baño siga teniendo mingitorio, aunque estás de espaldas, no habría que hacerse tanto problema. Un depravado puede agarrar a un hombre en el baño y una mujer depravada a una mujer.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

-Bueno. Muchas gracias por el tiemp…

-Susy Shock: A mí me quedó una idea sobre los mingitorios. Vos suponés que una persona con pene tiene que hacer pis parado. Yo siempre me sentí más cómoda sentada, más allá de mi sexualidad. A la personalidad trans se la quiere elogiar diciendo “vos parecés mujer”. Ahí hay un menosprecio a la idea de la mujer biológica porque le están diciendo que no se les nota lo masculino. Saliendo de algunos talles, dejás de ser mujer. Hay una mirada de lo masculino y de lo femenino que no es ajena a vos. En lo masculino desde el punto de vista deportivo, vos tampoco entrás. En mi equipo de básquet vos no jugás. ¿Por qué? Porque hay una idea que mamamos todos. Cuando uno se corre de eso, de muchas cosas se está salvando. El que tengo inmediatamente al lado es eso que es, que me muestra. No es mi idea de lo que es. Esa idea viene de un lugar en particular. No es una idea libre, sino bien cerrada. El arte lo cuestiona.

La felicidad del Bachi Trans

El 19 de marzo se iniciaron las clases en el Bachillerato Popular Mocha Celis, primera institución educativa para personas travestis, transexuales y transgénero. Aquí, la historia de un espacio en el que uno de los grupos más discriminados de la sociedad se desarrolla, aprende, toma decisiones y, haciendo todo eso, resiste, con los libros abiertos, a la exclusión del sistema.

A las 12 del mediodía del lunes 19 de marzo empezaron las clases en el Bachillerato Popular Mocha Celis, el primer bachillerato popular para personas travestis, transexuales y transgénero. Hubo una actividad conjunta entre profes y estudiantes, que culminó en un aplauso general y emocionante. Al mediodía siguiente, y gracias a la difusión boca en boca, ya se habían acercado a sus aulas tres chicas más que las que habían ido en la jornada inicial. Se sentaron en la mesa con sus compañeras, se hicieron un par de bromas, porque con algunas ya se conocían de antes, abrieron sus cuadernos y carpetas, escucharon la clase mientras tomaban mate, tuvieron Inglés y, a las 17, se fueron. El miércoles y el jueves, otras nuevas compañeras se sumaron.

El éxito de convocatoria del Mocha se debe, en gran parte, a las condiciones, formas y modalidad que ofrece de cursada. Es una experiencia transformadora en un doble sentido. Primero, porque es un Bachillerato Popular –un Bachi-, y ya eso implica hablar de construcción colectiva del conocimiento, de que no existen saberes más valiosos que otros y de que las decisiones que competen a la cursada se toman en una asamblea de la que participan tanto docentes como estudiantes. Segundo, porque hallar una oferta educativa para uno de los grupos de gente más vulnerables del país es toda una novedad, una hermosa noticia. Discriminadas y excluidas en todos los ámbitos en que se desenvuelven, en estas aulas las travestis encuentran un ambiente en el que poder desarrollar todo su potencial como seres que aprenden, incorporan, dan, se prestan, se conmueven, ríen, juegan y, haciendo todo eso, además, resisten.

El Mocha Celis está en la Mutual Sentimiento, Lacroze 4181, en el quinto piso. Al subir las escaleras del lugar, uno se encuentra con una escuela primaria, una radio comunitaria, una farmacia en la que adquirir medicamentos al costo y varios salones en donde distintas organizaciones sociales realizan sus actividades. El Bachi, por estos días de inicio, recibe a lxs visitantes con ruido de taladro, porque todavía hay algunos arreglos que hacer en el espacio. De eso se trata, justamente; el profesor de inglés, el de matemática, la de historia, varixs estudiantes, todxs ayudan en la construcción del  espacio. Entre los que andan ensuciándose la ropa con trabajo, está Francisco, docente de lengua, que cuenta: “Algunas de las chicas que estudian acá no se animaban a tomarse el colectivo, viajaban en taxi, las que podían. Eso porque se sienten desprotegidas. Pero  el primer día que llegaron, se dieron cuenta de que muchas viajaban en el mismo bondi. ‘Vamos juntas, va a estar lleno de locas’ dijeron entonces y, claro, se lo tomaron todas juntas”.

Es que, al cabo, la unión hace la fuerza. Y en el Bachi lo saben, por eso quieren articular con los otros espacios que existen en la mutual, en el barrio. “Este es el segundo eslabón –dice uno de sus integrantes. El primero es lograr que muchas compañeras logren terminar la primaria. Y el tercero, crear capacidades de empleo”.

Sobre lo primero, es cierto que hay muchas travestis que, ocultando su identidad en una escuela discriminatoria, binaria y heteronormativa, lograron recibirse. Pero también es verdad que más las hay que ni siquiera empezaron. Hacia ese vacío pretende pugnar también el Bachi, una vez que el asentamiento dé paso a la expansión. Sobre lo tercero, las capacidades laborales, la institución ofrece un título en Desarrollo de las Comunidades, es decir cooperativismo. En ese sentido, lo que han logrado las chicas del colectivo trans Nadia Echazú, en Avellaneda (http://coopnadiaechazu.blogspot.com.ar/), es, a la vez, horizonte, guía e incentivo de que sí se puede y de que, otra vez, el juntarse hace a los grandes proyectos.

Todo empezó hace un tiempo, aproximadamente un año, cuando Francisco y Agustín empezaron a convertir en realidad una idea. “Armemos un Bachi”, se dijeron, mientras pensaban la forma de empezar a saldar la enorme deuda –en forma de discriminación- que la sociedad tiene con las travestis. Y arrancaron. Obtuvieron la colaboración de la Fundación Diversidad Divino Tesoro. Entonces, el proyecto comenzó a prender: Pao Lin, Gaby, Miguel y Ezequiel, y otrxs compañerxs y activistas, se sumaron a la construcción del sueño. Y después, llegó la incorporación a la Coordinadora de Bachilleratos Populares en Lucha y al Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género. Marlene Wayar, Lohana Berkins y Diana Sacayán, entre otras, se comprometieron con el proyecto. Hoy, hay más estudiantes cada día, lxs docentes y coordinadorxs se cuentan en 25 y  las perspectivas de crecimiento aumentan con cada carpeta que se abre y cada mate que se ceba.

 “La comunidad trans es el último orejón del tarro, las últimas en la escala de discriminación”, comenta Ezequiel. Y razón no le falta: la esperanza de vida, hoy, en 2012, en Argentina, de esas personas roza los 40 años. El maltrato policial, las condiciones vejatorias a las que muchas veces son sometidas, el riesgo de enfermedades contraídas a causa de la prostitución y, por qué no, en un mundo que las aísla, también la tristeza y la soledad abonan a la estadística. “Por eso –sostiene el mismo compañero-,más allá de todo lo que implica la generación de capacidades educativas para muchísima gente que es discriminada, acá lo que buscamos es que todxs nos constituyamos como sujetos de derecho. O, mejor dicho, que cada unx sea lo que quiere ser”. Ése es, al cabo, el objetivo. Un lugar para aprender y sentirse bien. Sentirse bien y aprender, mientras el termo expulsa chorritos de agua caliente y un martillo impacta sobre un clavo. El Bachillerato Popular Mocha Celis está abierto, está en marcha y, con él, el camino hacia un país un poquito más justo. Es lo que todxs, en este quinto piso, desean.

 

Contacto del Bachillerato Popular Mocha Celis

Federico Lacroze 4181, 5to piso.

bp.mochacelis@gmail.com

FB: Bachillerato Popular Travesti Mocha Celis

15-6353-2927

 

¿Qué significa ser guevarista?

 Son tan amplios los sectores que flamean banderas del Che en las movilizaciones, son tantas las remeras que vemos por la calle o en los recitales, incluso son también decenas los trapos que se cuelgan en las canchas de fútbol. Pero, ¿alguna vez nos preguntamos qué significa ser guevarista? Entrevistamos a tres actores políticos diferentes que se identifican con el Che. Desde sus experiencias pasadas o vivencias actuales se animan a reflexionar.

Fotos: Nos Digital.

En primer lugar consultamos a Luis Mattini, ex miembro del PRT y uno de los fundadores del ERP. Según su visión, no cree que debería ser tan amplio y heterogéneo el arco ideológico capaz de levantar las banderas del Che: “La mayor parte del gran arco ideológico es, de una manera u otra, determinista. O sea, creen que la acción de los humanos está determinada sea por Dios, o sea por leyes históricas. El guevarismo es la feliz unión del marxismo con el existencialismo”. Mattini responde de manera muy puntual, para él el guevarismo es “un modo de ver y actuar en la vida”.

Raúl Schnabel también militó en el PRT y fue uno de los fundadores de Patria Libre, actualmente se inclina ampliamente por el modelo kirchnerista. Por su lado, sostiene que “el guevarismo es la representación más acabada de la izquierda revolucionaria en los ´60 y ´70, en ese contexto y circunstancias históricas era lucha armada. Contiene el paradigma del hombre nuevo, que es la transformación humana a nivel personal, un hombre socialista completamente comprometido con su pueblo. Además, expresa la convicción más clara sobre el carácter violento del capitalismo y su expresión expansionista, el imperialismo”.

Rocío Dubrovsky y Agustín Lecchi son dos jóvenes integrantes de la organización Norberto Blanco, parte dela Corriente Estudiantes Del Pueblo (C.E.D.P.). Ante el significado que tiene para ellos el guevarismo, dijeron: “Nos consideramos guevaristas porque, desde una perspectiva transformadora, tomamos no solo la figura del Che, sino sus concepciones políticas de un modo integral. Actualmente, el Che es reivindicado desde distintos sectores políticos, incluso desde la burguesía y el gobierno, sacándole conscientemente el contenido a su figura, despolitizándolo. Desde la C.E.D.P. entendemos que el Che Guevara fue no solo un Comandante consecuente de uno de los procesos de liberación más importantes para los oprimidos en todala Historia, la Revolución Cubana, sino un militante de carne y hueso que pensó y se propuso construir el socialismo en la práctica. Entre otras cosas, aspectos como el hombre nuevo, que nos impone una filosofía de vida en donde la transformación hay que construirla cotidianamente desde el colectivo, sin esperar que vivamos en el socialismo para cambiar nuestras prácticas; el trabajo voluntario y su antiburocratismo; el internacionalismo proletario y la discusión conla URSS y el PC, que mientras conciliaban con el campo capitalista querían hacernos creer que el socialismo es posible en un solo país. Todas esas concepciones políticas que el Che llevaba día a día adelante a través de sus prácticas militantes, nosotros las reivindicamos y son principios que nos guían”.

“Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos. Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.”, Ernesto Che Guevara.

Después de delinear el concepto de guevarismo hay tiempo para contextualizar. Hoy, las vías armadas hacía la revolución parecen haber quedado de lado definitivamente, entonces, ¿qué nuevas formas emergen en esta realidad actual para encausar las ideas guevaristas? Desde el Partido Comunista entienden que en este momento “la construcción de contrahegemonía es centralmente cultural y política, y no hay espacio para ninguna forma de lucha violenta en general, y armada en particular”. Aclaran que “no hay que olvidar que la lucha armada es la forma extrema de las vanguardias populares para defenderse de la violencia de clase, y aquí sólo se daría si la oligarquía nos intenta golpear, sería para defender la Patria, el Estado de Derecho y la Constitución”.

Por su parte, desde la organización estudiantil C.E.D.P. creen que “actualmente, con complejidades y distintas dinámicas, sigue habiendo una minoría de la sociedad que vive a costas del trabajo y la explotación de las mayorías, como cuando luchaba el Che. En ese sentido sigue habiendo tantos motivos como en aquel entonces para organizarse y salir a pelear. Si el guevarismo como tal fuese anacrónico, cualquier pensamiento o identidad construida en el siglo XX sería anacrónico. Entendemos que el guevarismo excede al propio Guevara, y que hay que retomar no solo a él, sino también a muchos que retomaron su legado y forman parte del guevarismo, como por ejemplo el PRT argentino o el MIR chileno. Las experiencias de estas organizaciones revitalizaron al guevarismo y mostraron que retomar su legado no es solamente reivindicar la lucha y el espíritu combativo del Che, sino que incluso es adaptarla a nuestro tiempo y espacio teniendo presentes sus principios políticos. Actualmente, nuestra tarea es hacer crecer la corriente guevarista, difundir sus concepciones políticas, y llevarlas adelante, teniendo en cuenta la coyuntura particular en la cual nos toca vivir”.

“Hoy la defensa del país sigue ocupando el primer lugar en nuestros desvelos. Pero no debemos olvidar que la consigna que guía a los Jóvenes Comunistas [“el estudio, el trabajo y el fusil”] está íntimamente unida entre sí, que no puede haber defensa del país solamente con el ejercicio de las armas, con estar prestos a la defensa. Que además debemos defender el país construyéndolo con nuestro trabajo y preparando los nuevos cuadros técnicos para acelerar mucho más su desarrollo en los años venideros (…). El estudio a todos los niveles es también hoy una tarea de la juventud; el estudio mezclado con el trabajo (…). La juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía realmente”, Ernesto Che Guevara.

Para Raúl Schnabel, “el guevarismo dejó como legado en la juventud actual ese sentimiento concreto antimperialista. La voluntad y el deseo de transformar una nueva sociedad, más justa”. Lecchi y Dubrovsky, de la organización estudiantil, opinan que los jóvenes históricamente han tenido un espíritu rebelde, combativo y de lucha, y el Che Guevara es una referencia de ello, si bien no se puede generalizar al hablar de ‘la juventud’. “Nuestra intención es que ese espíritu de lucha no sea solo un rasgo de una época en la vida de cada uno de nosotros, sino que pueda atravesarnos como personas mas allá de que hoy seamos jóvenes; que pueda proyectarse en el tiempo. Buscamos que esa aproximación que muchos jóvenes sienten hacia la figura del Che, no se quede solo en eso, que no sea solo una adopción de la imagen del Che Guevara por la imagen misma, sino una reivindicación política de sus planteos y prácticas”.

La dignidad lustra boliviana

Desde La Paz, Bolivia, se cuela un mensaje de integridad, valor y respeto. Los lustrabotas se organizan para escribir un periódico que refleja los esfuerzos de cada uno de sus días. Se demuestran a si mismos y toda la sociedad que cada trabajo tiene su dignidad de trabajo.

Foto: Nos Digital.

La Paz te recibe dura. Te reclama esfuerzos extraños para desplazarte, paso por paso. A  3650 metros sobre el nivel del mar las pendientes ascendentes atentan hasta contra esos que se creen príncipes del fitness. La Paz es ruido y desorden; a cada recoveco de calma lo saturan puestos sobre las veredas que forman ferias en donde se lo propongan y muchachos a gritos invitando a subir a cada buseta, transporte público básico.

La Paz te recibe calurosa más allá de un frío que se cree invernal también en verano. Te acompaña esa convicción de encontrarte en la capital del país que mayores conquistas sociales ha conseguido en los últimos cinco años. La Paz es movimiento y usanza. Cada noche, cuando los puestos comerciales se han guardado ya, te devuelve una imagen distinta de cada esquina diurna que creías conocer tan bien.

Salir del mercado de Lanza, uno de los más grandes de la ciudad, colarse entre la exagerada multitud para cruzar la San Francisco por un puente moderno y colorido para llegar a la Comercio, peatonal que a las pocas cuadras desemboca en la plaza central, la Murillo. Esquivando puestos de “todo lo que quieras” y algún músico callejero argentino, unos metros más y me junto con Cristian. Habla poco, tiene que volver a trabajar, le robo unos minutos. Remolcando cada una de sus respuestas, arrancamos una charla que de seguro tiene mucho más valor para mí que para él.

Va de irremovible pasamontañas azul, jogging y campera, con una caja de madera de donde surgen ruidos a metal cuando caminamos hasta un cordón que nos servirá de discreto asiento. Cristian es un lustrabotas de veinte años que conocí hace unos diez minutos ahí mismo. Es uno de esos anónimos que todos los días recorren las calles del centro trabajando. Siempre llevan el rostro tapado. Casi una ley. “Hace cuatro años ya estoy. Antes trabajaba de campo. Sí, en el campo. Aquí, más tranquilo. Esto me da comida, me da ropita, para eso está esto. Dignidad de trabajo”. Repite estas tres últimas palabras al final, como convenciéndose por enésima vez: “Dignidad de trabajo”.

Laburan y laburan. Esforzándonos los dos, entrevistado y entrevistador, capturamos sus palabras en ese grabador al que tanto mira Cristian chequeando cuánto llevamos grabando: “Trabajando, estudiando, triunfando en la vida”. “Empiezo, digamos a las ocho, hasta cinco y media, seis. A la noche también estudio, terminando el colegio para entrar en la universidad, para medicina”. “Yo compré la caja, pero hay también para alquilar, todo completo por cuatro o cinco bolivianos. Y cada día hay que comprar cremas”.

La pregunta por la cara cubierta no podía tardar en llegar, está claro que es el distintivo general de los lustrabotas paceños, que se ha convertido en una suerte de emblema. Respuesta sencilla: “Es porque el olor de la crema afecta, y también como una imagen”.

Unos días antes, también por las calles del centro de La Paz, me crucé con Fabián, un lustra de diez años. Aunque con pocas ganas de hablar, me vendió por cuatro bolivianos ($2,50 pesos argentinos) el último ejemplar de Hormigón Armado, el número 34. Se trata del periódico cultural de los lustrabotas que se viene publicando bimestralmente desde noviembre de 2005. El trabajo en la confección del Hormigón es voluntario, mientras para que un lustra pueda también ser un hormigón, o sea poder distribuirlo y hacerse con el dinero de la venta, están obligados a concurrir a talleres sobre alcoholismo, derechos humanos y educación sexual, entre otros. Todos los ingresos que genera por venta y publicidad se vuelcan en forma directa e indirecta –mediante los diferentes talleres- a los hormigones que los venden.

No hay edad que restrinja la posibilidad de trabajar lustrando zapatos, me lo cuenta, en medio de La Murillo, Jaime de El Alto con treinta y cuatro años. Sorprende con un amague a sacarse el pasamontañas, pero se conforma con descubrirse tan solo la boca para hablar más cómodo. Él es quién me explica que lo del diario está organizado solo por una de las asociaciones que los nuclea. “A veces voy, a veces no. Los menores de edad reciben del periódico, los mayores ya no”.

“Los hormigones trabajaron duro intentando comprender mejor los derechos humanos especialmente lo referido a su propio trabajo, porque aunque queramos con todo nuestro ser no ver un niño o niña trabajando en la calle, la realidad es que aún este sueño como país no se ha logrado alcanzar. Por ello, nosotros abogamos porque nuestros niños sean respetados y puedan desarrollar su trabajo protegidos por la sociedad, por todos nosotros.” (Fragmento extraído de la Editorial de Hormigón Armado del número de enero y febrero 2012).

Los proyectos a largo plazo no nublan las necesidades más urgentes. Cada hormigón que retorne a la escuela será siempre una conquista estupenda. La idea más grande del proyecto va en paralelo por un doble camino hacia una única construcción: la formación y consolidación del valor de la dignidad como persona a través de su trabajo, de cada uno de los lustras que patean y patean las calles cada día con su caja de madera a cuestas. Para esto es necesario la convicción sobre la noción de decencia de la propia ocupación; y, de la misma forma, que la sociedad adopte una representación positiva sobre los lustrabotas y su capacidad de ganarse la vida trabajando dignamente.

La palabra para Felix Diaz

A un año de la represión en la comunidad qom, La Primavera, a tan solo unos días de la última muestra de violencia estatal contra miembros de su familian, el lider indígena tiene mucho para reclamar. Porque les han quitado mucho, y no le han dado respuestas: A favor de la vida.

Por Félix Díaz, líder qom

Estoy muy dolido realmente porque se trata de la vida de los chicos, y eso es algo muy terrible. Esto no puede ser ignorado por el Estado porque es el Estado el garante del cumplimiento de los derechos humanos y de los derechos indígenas que han sido reconocidos por parte de los integrantes de las cámaras de senadores y diputados. Me parece que nos faltan muchas cosas para que el Gobierno Nacional nos atienda, para que escuche realmente qué es lo que queremos.

Venimos hace rato denunciando reiteradas injusticias para con nuestra Comunidad. Nosotros queremos la devolución de las tierras. La Justicia tiene que actuar a favor de la vida y no buscar la forma de ver cómo ocultar el despojo de tierras, ni legalizar la violencia como herramienta de presión

Estamos en búsqueda del diálogo con las autoridades a las que les compete este tema que tienen que ver con la salud y los derechos humanos. Estamos realmente muy dolidos por la falta de respuesta, a pesar de haberle dado mucha difusión a este acontecimiento. Pero, hasta ahora, no tenemos respuestas.

El INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) creo que tiene que decir algo, hacer algún pronunciamiento o declaración. Hasta ahora no tenemos la manera de entender el por qué de este silencio, si es un organismo que tiene que garantizar la aplicación de las leyes que han sido creadas para proteger nuestros derechos. Y son los argentinos, los ciudadanos, los que tienen que buscar cómo hacer que el gobierno dictatorial de la provincia de Formosa tenga una actitud distinta.

No puede ser que un tipo como Infrán, que gobierna desde que retornó la democracia hasta ahora, tenga una hegemonía avasalladora. La verdad que es un tema que debería ser analizado por lo expertos en gestiones institucionales y en derechos que tienen que ver con la democracia. Las organizaciones de DD.HH. deberían hacer algo para que este gobierno le importe lo que tiene que ver con este tema.

Nosotros tenemos una conferencia de prensa el día lunes 21 en el lugar donde era el acampe QOM (Avenida de Mayo y 9 de julio) y a partir de ahí nos trasladamos a la Comunidad para hacer un recordatorio del hermano muerto, Roberto López, y también para reclamarle al Gobierno que a un año de esta muerte tan trágica puedan tomar una medida. Será muy importante tener el apoyo de nuestros muchísimos amigos de la capital que nos ayuden a resolver estos conflictos como corresponde.

Los Qom cumplieron

El 23 de noviembre se cumple un año de la jornada de represión que terminó con tres muertos, treinta heridos, ranchos quemados y una larga cadena de promesas incumplidas. Desde la mesa de diálogo con el Gobierno Nacional donde reina el silencio, la novedad es que no hay novedades.

No hay día alguno en que los Pueblos Originarios pisaron tierra y dijeron “Esto es mío”, ni fue la tierra quien dijo “Háganme suya”, ni existen Pueblos Originarios como tales, son muchos, y dispersos, y la tierra es de todos y así ellos mismos lo dicen: se autoproclaman “Guardianes de la tierra” acaso porque este tiempo, y ningún antes, se los ha enseñado: hay que defenderlas.

 

No hay papelerío que acredite semejante ceremonia. Estos tiempos han puesto a prueba su capacidad para entrelazar estrategias y argumentos para demostrar lo que, finalmente, imposible es de demostrar en términos propietarios: rigen otras normas, otro imaginario, otra cultura y valores.

 

Como sea, las comunidades van mutando. Desde la intromisión de los planes sociales hasta las amistades con los intendentes, o las camionetas y los celulares. No son los mismos de antes y eso no está bien ni mal en sí mismo: el mal se cuece al calor de intromisiones, cooptaciones, usurpaciones, saqueos, genocidios, represiones, muertes.

 

Y es el Estado el responsable, y también todos nosotros, de esa mezcla violenta, nunca armónica, que nuestra cultura blinda en el intento de aprender de eso otro.

 

Las comunidades originarias terminan cediendo con tal de. Los Qom, tras 5 meses de acampe en 9 de julio, represiones y tres muertos, fueron forzados a sentar personería jurídica como comunidad y elegir a su representante según la ceremonial democrática: escuelas, urnas, fiscales, cuarto oscuro, boletas, voto secreto.

·         El resultado, el mismo: Félix Díaz, cacique de la comunidad Qom en Formosa.

·         El Estado, desnudo: El gobernador Gildo Insfrán empujó, sin éxito, candidato propio y llegó a contar (comprar) 369 votos a fuerza de planes sociales, frazadas, comida, chapas, amenazas.

·         La imagen: las escuelas quedaban a kilómetros de los diferentes asentamientos; el gobierno provincial puso sugerentemente camionetas de traslado; muchos se negaron a excusa de “iré caminando para demostrar que no estoy de acuerdo con este sistema”, cuenta Félix.

 

Todo esto después del acampe. Antes, habían sido tentados de resolver el conflicto con Florencio Randazzo, ministro del interior: el 6 de mayo se les prometió abrir una mesa de diálogo que se reuniría periódicamente para tratar el tema, y mientras tanto debían elegir autoridades y sentar la personería jurídica.

 

Los Qom cumplieron.

 

La mesa de diálogo, cuenta Félix, quedó en mesa sola: no hay diálogo. Florencio Randazzo delegó todo a manos de su vice, Mario Barbosa Romero, encargado de las convocatorias de mayo hasta ahora. Qué hizo: “Después de todo esto la elección que salí ganador entonces el gobierno provincial se retira de la mesa de diálogo y nos quedamos sin interlocutores en la provincia de Formosa. Es una falta de respeto del gobierno no continuar con el diálogo. Ahora que ganó el gobernador en la provincia va a ser mucho más complicada nuestra situación”, dice Félix.

 

Los Qom quedaron hablando solos.

 

El pacto se completaba además con la promesa de restituir una serie de DNI perdidos y quemados durante la represión que sufrieron en Formosa. Félix: “Sobre ese tema no se habló ni se habla, porque estamos ahí con acercamientos a Desarrollo Social por los daños hechos el día de la represión y estamos esperando pero no sabemos nada. Los que fueron a Buenos Aires tienen, pero el resto que quedaron en la comunidad no tienen, han hecho los trámites de actualización y también de regularización y algunos tienen la constancia de DNI en trámite desde hace 5 años”.

 

El otro asunto mentía hacer un relevamiento territorial clave para determinar el tema de las extensiones de la comunidad, por lo tanto de sus tierras: “El relevamiento territorial no se habla, no se toca, solamente las causas penales que siguen avanzando sobre nosotros y bueno, estamos ahí, preocupados por esta situación”.

En el terreno penal, los únicos procesados son los propios Qom. El CELS acaba de hacerse cargo de la defensa de Félix y sus hermanos en penas que mienten sobre “resistencia de autoridad a mano armada”, “violación a una mujer policía” y el corte de ruta que fue reprimido y muerto tres veces: Sixto Gómez, Roberto López y el policía Ever Falcón.

La otra cara del Estado es la propia de Parques Nacionales que disputa una porción de territorio perteneciente a la comunidad: “Nosotros tenemos conflictos con Parques Nacionales por la superposición de títulos de tierra. No nos quiere reconocer una laguna que es nuestra y ellos también alegan que es suya. Hay dos títulos que están superpuestos, uno nacional y otro provincial; por esa pelea que estamos teniendo este frente, y también contra la provincia, contra los particulares… Problemas tenemos montones”.

Preguntamos sobre el acercamiento de los organismos de derechos humanos, si sigue, si no, que al menos mediáticamente es más tibio que antes: “Seguimos trabajando con ellos pero no… Sabemos que ellos tienen también muchos compromisos que asumen al estar solidarizando con otros sectores de la sociedad y… se complica mucho porque por la distancia, por la falta de posibilidad de estar de lleno en el caso de la comunidad”.

 

¿Volver a Capital es una opción?

No, no, todavía no. Estamos evaluando que si el 23 de noviembre no se resuelve nada ahí se podría tomar una decisión respecto a eso, en una asamblea que se va a hacer ese día…  Ya se van a enterar.

 

Artículos anteriores:

No podrán detener La Primevera

Qom aguante

La eterna espera de los Qom

Por y para travestis

Hay un periódico que reivindica y contempla las trans: “El Teje”. Publicación gratuita, impulsada por Marlene Wayar, desdeñando interpretaciones y revisiones externas, entienden que son ellas las que darán la versión más acabada de su realidad social.

Marlene Wayar tiene 44 años, es docente y psicóloga social. A los cinco se dio cuenta que no era ni hombre ni mujer, que su identidad sexual iba por otro carril. Datos aparte, hoy en día es la directora de la ONG Futuro Trans Genérico y también alma Mater de “El Teje”, el primer periódico escrito por y para travestis, editado en conjunto con el Centro Cultural Rojas.

El perfil de su blog dice que, ante todo, ella es “trans y sudaca”. Su frase preferida: “reivindico mi derecho a ser un monstruo”

Marlene Periodísta

En la jerga de la prostitución travesti, “el teje” es un código que puede significar varias palabras, y se usa para que los demás no entiendan de lo que se está hablando. También es el nombre del primer periódico travesti latinoamericano, que nació en 2007 y del cual Marlene es la directora.

En la publicación se pueden encontrar desde comics de humor hasta tips de belleza; consejos sobre la colocación de implantes mamarios y notas que gritan y denuncian la marginalidad y la violencia que somete a los grupos trans. Todo eso publicado semestralmente con fotos full color y gratuito.

“La revista es un proyecto de capacitación periodística para gente travesti. Este es el primer registro escrito en primera persona por gente de nuestra comunidad. Todo lo que se dijo antes de nosotras ha sido dicho por otros, interpretándonos y reinterpretándonos; a veces con muy poco criterio. Esta es la primera vez que tenemos acceso a la cultura escrita”, explica Marlene.

Marlene Trans

Marlene tiene las piernas largas, es alta-muy alta, y está vestida con un pantalón de corderoy fucsia y una remera de lycra violeta. Maquillaje, apenas. No se pinta las uñas, el pelo corto castaño. Ojos gigantes. Sonrisa sincera.

La primera vez que entró a un boliche gay, dos travestis muy respetadas del ambiente le miraron las piernas y le dijeron “vos por esas gambas debes ser Marlene Dietrich”. “Yo no sabía quien era la Dietrich, y pensé que me lo decían de manera jocosa -rememora Marlene- después averiguando me enteré quién era la actriz, y decidí aceptar ese bautismo”.

-¿Cuándo te diste cuenta de tu identidad sexual?

A los cinco años, tenía un vecino de mi misma edad, Daniel, y una vecinita de 4 años, siempre jugábamos juntos y en la distribución de roles nosotras éramos las chicas y él era la cuota masculina. Una vez estábamos jugando al doctor, y yo hacía de enfermera y mi amiguita de paciente. Dani se desnudó, y es esa desnudez yo me di cuenta que mi cuerpo era similar al suyo, y no al de mi vecinita, como yo creía. Ahí caigo en cuenta que hay una diferencia, y la diferencia es sexual, y de alguna manera implícita, la sexualidad está mal vista.

-¿Cómo se lo tomaron tus papás?

Salvo a algunos silencios, les estoy muy agradecida. Me criaron de una manera muy cercana a la libertad, la autonomía, el amor por la naturaleza. Muchas de nosotras vienen al mundo en un ambiente donde no se la registra, y lo más cercano que tienen es “sos puto, maricón”. Las criaturas tienen que fantasear explicaciones para todo ese mundo que ama pero que los rechaza por ser diferentes.

-¿Qué recuerdos tenés de tu adolescencia?

En la secundaria me doy cuenta que dentro de mi grupo de amigos y amigas, a veces yo estaba sola. Íbamos a una fiesta de 15, a un boliche, y sentía que había algo dentro de la circulación del deseo donde yo me quedaba afuera. Era legible que yo era mariquita. Cuando estaba en 1ro, los chicos de 5to me decían que fuera con ellos a jugar al rugby… ¿Qué rugby? ¡Yo quería hacer natación!

-¿Cuál es la diferencia entre Trans y Travesti?

No son términos contradictorios, pero en mi caso yo digo que soy trans para dar cuenta de mi situación y mis privilegios. Yo soy travesti y siempre lo seré, pero en un acto de honestidad tengo que dar cuenta que no estoy en una situación de prostitución.

-¿Cómo una persona en situación de pobreza que se siente travesti lo manifiesta, aún sabiendo que tal vez la única salida económica sea la prostitución?

Por un lado, el ser parece tener un único destino en nosotras y es, básicamente, ser. Se puede ocultar, como los curas pedófilos que hipócritamente abusan de los niños o como los militares o jueces que en secreto buscan sexo en los baños públicos. El travesti que es pobre no tiene nada que perder. Puede ser mucama y ganar una miseria, pero económicamente sale ganando la prostitución. Pero no podemos dejar de sentirnos así.

Marlene Política

En tu blog vos decís con respecto a la nueva ley de identidad de género: “me inclino a pensar en un colectivo con urgencias humanas antes que civiles”. ¿Sentís que el Congreso no entiende las verdaderas necesidades del grupo trans?

A nosotras se nos propone ser mujeres, y a cualquier trava que vos le preguntes, salvo una micro-minoría, te va a decir que no, que no es mujer: que es travesti. No somos ni hombres ni mujeres, somos otra identidad. A nuestra comunidad esto no nos va a cambiar nada; y nos va a obligar a que nos metamos dentro de un molde, que no perturbemos la armonía mundial de dos únicas posibilidades sexuales: macho o hembra.

-En una entrevista que hiciste en Página 12 en el 2008 decís que no sabés si sos anarquista o de izquierda. Hoy en día, sin embargo, en tu Facebook subís muchas imágenes que te asocian con el kirchnerismo. ¿A qué se debe ese viraje?

Por mi historia. Las putas no tenemos barrio, ni nación. Somos putas. Para nosotras fue así durante mucho tiempo. No podíamos ser radicales o peronistas, porque todo nos era ilegítimo. Cuando yo empecé el secundario, Argentina volvía a la democracia discursivamente con los tapones de punta. Y yo me comí toda esa propaganda, que después fue una gran mentira. Todos mis presidentes me avergonzaron. Pero cuando asumió Nestor empecé a percibir algo diferente, pero para mí era difícil dar vuelta todo ese escepticismo. Y a mi Cristina de entrada me cayó muy bien. La primera vez que la vi en un acto partidario, dijo: “tenemos que cambiar el modo mafioso de hacer política, incluso nosotros, los peronistas”.

-¿Y sentís que esa situación de mafia desapareció?

No siento que se acabaron ni que se vayan a acabar, al menos en un mediano plazo; hay mucho que laburar. Pero es el sentido que le han dado a estos mandatos, a este proyecto de país, que implica muchos avances. La democratización de los medios de comunicación, la 125, el matrimonio igualitario…hemos podido volver a ver como los congresistas trabajan o no, como defienden sus votos positivos o negativos. Siento que hay un ejercicio de la democracia que está empezando a funcionar de nuevo. Muchos chicos se acercaron a la política; cuando nos habíamos acostumbrado que la política era una mugre. Tal vez hay errores, pero los errores se corrigen.

Marlen dice esto y se emociona, la voz se quiebra y ella se parte. Busca pañuelos de papel para secar sus lágrimas, pero no encuentra. En vez, prende un cigarrillo. Está contenta con lo que está haciendo, pero el trabajo en periodismo no la llena. “A mi lo que me gusta es la docencia. Me gustaría dar clases de educación sexual”. Estuvo investigando sobre este tema, y ya tiene varias innovaciones que aportar:

-Hoy en día, a las niñas se les dice cómo se embarazan, pero no les explican como cuidarse ni lo que significa ser madres. No se les dice que además su cuerpo es para ellas, para que gocen con otros u otras. Que tienen tiempo para pensar si quieren tener un hijo o no. Por otro lado, si una niña a los 12 años es violada por su padre, no veo porqué tiene que ser madre. Esa niña, por más trágico que resulte, debe hacerse un aborto, para que tenga la posibilidad de seguir disfrutando de su niñez, ser puesta en otras manos, resignificarle la vida.

Busca entre sus cosas, y me alcanza varios ejemplares de El Teje. “¿Querés más? ¿Pensás que hay alguien que les puede interesar leerlos?”, pregunta. Le contesto que en mi calle para un grupo de travestis. Me alcanza diez revistas más: “Si querés repartírselas, seguro que a las chicas le va a interesar leer esto. Uno nunca sabe qué pasa cuando tira una botella al mar”.