Frigorífico abierto

Publicado en Asado Revista.

Frigocarne no es cualquier frigorífico: es una empresa recuperada por sus trabajadores. Ellos prefieren decir “Sin patrón”. Ese orgullo lo llevan pintado en las paredes del predio en Cañuelas, donde faenan y envasan carne de novillo. La mayor parte de la producción va a parar a la exportación. ¿A dónde? A Rusia, con habilitación para vender en Hong Kong, Angola y Brasil. Otro orgullo: remontaron mercado interno y externo luego de ¡tres quiebras! producidas por el anterior dueño. Son 140 trabajadores que tomaron la planta, fueron desalojados, volvieron a tomar la planta, equiparon el frigorífico y formaron una cooperativa para seguir.

¡Un aplauso para el trabajador!


Paro de sororidad

Cae la noche de una jornada revolucionaria. Sobre nuestros cuerpos mojados, permanece el calor de la lucha hermanada. La lluvia, lejos de mandarnos a nuestras casas, nos encontró piel a piel, con los dedos entrelazados, en un abrazo furioso y feminista. Porque nuestro único refugio es la calle. Es la otra compañera. A cada paso compartido sentimos temblar bajo nuestros pies los cimientos más acérrimos del patriarcado. Ese que nos cree descartables, consumibles, violables, matables. El que no se banca vernos unidas y resiste con más violencia a nuestra lucha.

Esto no tiene vuelta atrás.

_8881725
#NiUnaMenos
_8881609
Imágenes: NosDigital
Sorolidad
Sororidad
Todas juntas
Todas juntas
Un solo grito
Un solo grito
Imagen: Stella Jerez
Imagen: Stella Jerez
Por un aborto legal, seguro y gratuito
Por el aborto legal, seguro y gratuito
Imagen: Facundo Coronel
Imagen: Facundo Coronel
Vivas nos queremos
Vivas nos queremos
_8881714
Del Obelisco a Plaza de Mayo
Imagen: Facundo Coronel
Imagen: Facundo Coronel
Esto no termina acá.
Esto no tiene vuelta atrás

Quién pide Justicia

La plaza del Congreso se llenó de personas que hicieron un amplio pedido de justicia. Fue acto descentralizado que se compuso de muchos pequeños grupos de familiares y amigos de víctimas de muy diversos actos de inseguridad: desde oficiales muertos en ejercicio a pibes asesinados por la policía; de peatones atropellados por conductores alcoholizados a las víctimas de Once, Beara y Cromagnon; de personas asesinadas en robos a las mujeres víctimas de la violencia machista.

“Morimos en boliches mal habilitados, en ciudades inundadas, en manos de femicidas, en rutas inseguras, en accidentes de tren, en picadas con conductores borrachos, en recitales, por tener o no tener celulares; pero no nos resignamos”, decía el discurso oficial.

En un ambiente triste y apagado, la concentración se dio en la práctica como un acto terapéutico: una especie de velorio público y multitudinario. Donde se abucheó a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y se aplaudió a la Asociación de familiares de víctimas de terrorismo en Argentina.

La crítica se centró en los jueces y los procesos judiciales. Los principales pedidos fueron un registro de víctimas, asistencia integral y permanente, participación en el proceso penal y – la consigna más aclamada- el cumplimiento efectivo de las condenas.

La manifestación tuvo un alto amparo mediático por parte de las radios y los canales tradicionales, al punto de tener como anfitriones a periodistas famosos, como Luis Novaresio. Llamativamente el propio Gobierno apoyó públicamente la actividad y el pedido de justicia del que es destinatario.

01 02 03 04 05 06 07 07b 11 10 09 08b 08

El corso de Chiapas

Fotorreportaje en el centro de la selva mexicana del ritual que saca todo un pueblo a la calle, entre arengas, cantos y un baile que se siente perpetuo y fatal. Los Parachicos sacuden la vida cotidiana y abren una brecha: cada enero Chiapa de Corzo se levanta y resurge.

El rojo, no sin luchar, llegó a la costa del río. Asumieron la posibilidad certera de ser derrotados para elegir el suicidio. La conquista española tenía un enquistamiento de resistencia en territorio mexica que decidió saltar los 1300 metros de la pared más alta del cañón para ser agua y sangre en el río Grijalva. Antes que esclavos. Desapareció el pueblo chiapaneca al calor del invierno de 1528 y al frío de la dominación europea.

Frente al mismo río, el pueblo de Chiapa de Corzo se ofrece todos los años del 8 al 23 de Enero, en una de las fiestas más añejas del Estado mexicano de Chiapas.

Arengan dos hombres y un agitar de maracas incesante. Las luces apagadas para que solo el sol ilumine apenas la imagen de metro y medio de San Sebastian en el fondo del cuarto. Se vuelven gritos de aliento, a los saltos, ya con las máscaras puestas. Las maracas de hojalata o madera hechas zumbidos permanentes. Dos Parachicos se alistan para salir a la calle, donde se va a mover. Son los que copan el pueblo con una montera de ixtle a manera de peluca rubia, un gran poncho negro con uno pequeño bien colorido al que llaman sarape por encima, pantalones sueltos de lentejuelas que dibujan Cristos con flores silvestres y la cabeza por total cubierta con una máscara de madera a rasgos de blanco europeo.

Es la Fiesta Grande. Van en un estado de pleno transe de danza y cantos, por banderas e imágenes de los santos patronos para recorrer las iglesias del pueblo. El sol pega en el negro de los atuendos y obliga a Parachicos de todas las edades a abandonar la masa fulgurante para descansar.

La tarde entra entre vendedores de cruces floridas, tasajo y ropaje de cama. La cerveza hecha michelada por el grosero picante hace populosos a los baños por dos pesos mexicanos.

La plaza central, devenida en parque de diversiones y feria de kermés, se vuelve el centro de los festejos de un ritual que funde las religiones mesoamericanas con la evangelizadora.

La Fiesta Grande de Chiapa de Corso.
La Fiesta Grande de Chiapa de Corzo.
ChiapadeCorso (2 de 12)
Los Parachicos con sus monteras de ixtle que lucen de pelucas rubias.
ChiapadeCorso (3 de 12)
La máscara tradicional. De tez blanca y bien ruborizada.
ChiapadeCorso (4 de 12)
Michelada: Cerveza picosa.
ChiapadeCorso (5 de 12)
Frente al Templo de Santo Domingo de Guzmán.
ChiapadeCorso (6 de 12)
El aura de lentejuelas.
ChiapadeCorso (7 de 12)
Máscaras negras resaltan por poco frecuentes.
ChiapadeCorso (8 de 12)
Pocas mujeres adoptan los trajes de Parachicos.
ChiapadeCorso (9 de 12)
Imágenes: NosDigital
ChiapadeCorso (10 de 12)
Vírgenes a carretilla.
ChiapadeCorso (11 de 12)
En trance.
ChiapadeCorso (12 de 12)
Fiesta Grande 2015.

 

Es política

La marcha del 18 de febrero de 2015 por dentro. Fotorreportaje bajo la lluvia de intensidad política.

Como pasa indefectiblemente con todas las fechas, aún con las que se vuelven hashtag bastante tiempo antes, ocurrió. Es que las fechas ocurren. Todas. Son así. Las fechas son días que ocurren aunque se vuelvan cumpleaños, aniversario, símbolos, festejos, homenajes. Es algo bien evidente.

Cerca de trescientas mil personas marcharon del Congreso a Plaza de Mayo. Sosteniendo banderas argentinas, pancartas y necesarios paraguas. Con más o menos silencio, el reclamo por justicia -una justicia- contenido en la imagen de Natalio Alberto Nisman es política. Es algo bien evidente.

1a
Mojadas insignias.
1b
Abrazos.
Método improvisado para esquivar el agua.
Método improvisado para esquivar el agua.
Fiscales pidiendo justicia.
Fiscales pidiendo justicia.
3a
Avenida de Mayo al 700.
4
Avenida de Mayo y 9 de Julio.
Silencio.
Silencio.
4b
Nisman y Natalia.
Método norteño.
Método norteño.
Método tres.
Método tres.
7
Un perro.
7a
“¿Querés café para calentarte un poco?”.
Refugio.
Refugio.
Luego de la lluvia, el frío.
Luego de la lluvia, el frío.
9
Método salida rápida.
10
Superposición de paraguas permanente.
Mojarse.
Mojarse.
Imágenes: NosDigital.
Imágenes: NosDigital.

Agua que no has de beber

Entre fotos y golpes certeros estomacales, NosDigital recorrió en bote zonas aún inundadas del Conurbano Bonaerense. Las lluvias terminaron, el agua no baja.

Acá se lee lo que no quiero escribir.

Se lee una masa de líquido que avanza adueñándose de todo. Se lee lo que es difícil de creer. Lo que es necesario de ver. Lo que se ve y tampoco se entiende. Se leen litros y litros de agua que son lluvia, rio, mar y lágrimas.

Acá se lee que las puertas ceden, las ventanas se aflojan, los muros no existen y la correntada entra. Que las cosas flotan desparramadas. Que la gente quiere flotar y se sube a botes y colchones inflables. Se lee que por las calles van y vienen gomones, van con velas, comida y agua mineral, vienen con nenes, abuelos, mascotas. Vienen con todo eso que el agua no deja volver a entrar.

Acá se lee lo que suena a literatura, a cine, a ficción. Lo que parece ser de otro, lo que sucede a tres cuadras de donde los autos transitan, a diez minutos de Capital Federal, lo que replica por gran parte del Conurbano. Se lee lo que se mira con cuerpo y ojos humedecidos desde la estación de servicio sobre Camino de Cintura que parece un campamento. Se lee con los pantalones arremangados, con campera impermeable, con mochila en la espalda, con los pies mojados.

Acá se lee que lo imposible un día pasa y te golpea el estómago, y te anuda la garganta. Que la realidad supera la imaginación. Acá se lee mirando al cielo que brilla soleado. Mirando el agua que sigue subiendo. Mirando al que está al lado, también mirando el cielo, también mirando el agua.

El agua llegó a superar 1,20 metros de altura.
El agua llegó a superar 1,20 metros de altura.
Vecinos convertidos en remeros.
Vecinos convertidos en remeros.
Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital
De gomón por las calles a 400 metros de Camino de Cintura.
De gomón por las calles a 400 metros de Camino de Cintura.
Partido de Esteban de Echeverría, Buenos Aires.
9 de Abril, Partido de Esteban de Echeverría, Buenos Aires.
Salió el Sol, el agua no baja.
Salió el Sol, el agua no baja.

 

Darle la vuelta al mundo

Fotorreportaje de la tercera Maratón por la Urbanización en Ciudad de Buenos Aires. De la 31 a la Rodrigo Bueno, 400 personas corrieron por el reclamo histórico de la vivienda digna.

Correr es la excusa. Hacer algo. Moverse, transpirar y latir fuerte. El sol calentó duro el asfalto y la tierra. Pidiendo un esfuerzo extra a cada corredor. El domingo 26 de octubre el Movimiento Villas al Frente organizó una maratón con gente de todos los barrios porteños con consigna al unísono: ¡Urbanización ya!

Los corredores largaron desde la 31, el barrio que nació marginal en 1932 como lejano simbronazo de las esquirlas que Wall Street desparramó -la globalización demostraba que ya era más que sensación- hasta la Ciudad de Buenos Aires.

Corrieron sin cloacas. Cinco kilómetros y las ambulancias no entran al barrio. Una posta, otra, otra y la ley 3343 de urbanización de la legislatura porteña sigue sin implementarse. Zigzaguearon entre las casas que se acarician con la autopista Illia. Transpiraron en las tierras de las escaleras caracol al cielo.

Más de 400 personas corrieron desde Villa 31 de Retiro hasta Rodrigo Bueno de Puerto Madero. Donde las privaciones son las mismas: la red de agua potable es la que arman entre vecinos y el tendido eléctrico habla precario como gobernante sobre la constitucional vivienda digna.

Rodrigo Bueno es el asentamiento de orígenes ochentosos al lado de la Reserva Ecológica, a metros de Costanera Sur. Y quienes ahí viven tienen plomo. Y otros metales pesados. En la sangre. En el agua. Es que el lindero depósito de autos de la policía federal infesta las tierras hasta la intoxicación.

Así se corrió: como se vive. ¡Urbanización ya!

De entrada a la 31
De entrada a la 31
Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital
Se multiplica la lucha
Se multiplica la lucha
Patinaje y la autopista Illia.
Patinaje y la autopista Illia.
Por las calles de la 31
Por las calles de la 31
A la entrada de la Rodrigo Bueno
A la entrada de la Rodrigo Bueno
Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital
Miraremos
Miraremos
Salude
Salude
Escaleras hacia el autopista
Escaleras hacia la autopista
Correr por la urbanización
Correr por la urbanización
12
Casas y casas
Entre calles
Entre calles
Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital
¡Urbanización YA!
¡Urbanización YA!
El arco en que me miras
El arco en que me miras
Puerto Madero te ve

Tȉtogrād

El sueño de la nación de naciones no sobrevivió a la muerte de su mentor. La que supo ser Yugoslavia del Mariscal Tito en fotorreportaje. Religión, frontera, masacre y futbol.

Ese bus que tenía que hacer con nosotros 230 kilometros. Subimos en Mostar, el pueblo bosnio del anguloso puente sobre el río Neretva. Buscando las costas del Adriático en la ciudad amurallada de Kotor, Montenegro. El trámite nos llevó algo más de seis horas sobre ruedas y ocho nuevos sellos en cada pasaporte.

En la entrada a la ciudad, cincelado en lo alto del principal portal, se lee Tude necemo svoje ne damo (No necesitamos las cosas de otras personas, y no damos las propias), con la pequeña firma de Tito a su lado.

Luego del 4 de mayo 1980, sucedida la muerte del Mariscal Tito en Ljubljana, inmersos en una crisis económica inflacionaria, las agitaciones entre las seis repúblicas que conformaban la República Federativa Socialista de Yugoslavia se acrecentaron. Eslovenia y Croacia se declararon independientes en 1991. Bosnia-Herzegovina y Macedonia, al año siguiente. La resistencia de Serbia, como república central de aquel Estado multinacional, encarnada en la fuerte militarización de los enfrentamientos, llenó de muerte la península balcánica.

Los desencuentros históricos entre las Repúblicas Socialistas fueron solo contenidos por la figura aglutinante de Tito en su proyecto de Yugoslavia como país en la vía al socialismo independiente. Inmerso en plena Guerra Fría, impulsó la estrategia del Movimiento de Países No Alineados para evitar encolumnarse tras cualquiera de los bloques irreconciliables. A la muerte del líder yugoslavo, las diferencias nacionales, económicas y políticas se agudizaron con la inclusión de factores religiosos, profundizando las guerras de independencia en enfrentamientos étnicos. El genocidio bosnio-musulmán con fusilamientos masivos en Srebrenica, ciudad declarada segura por la ONU, se anota como la mayor masacre colectiva en Europa luego de terminada la Segunda Guerra Mundial.

Para inicios de 1996 aquellas guerras habían terminado. La República de Montenegro recién se iba a independizar pacíficamente de Serbia en 2006. Pero los conflictos no dan término. Los territorios de mayoría étnica albanesa que en tiempos yugoslavos fueron la Provincia Autónoma de Kosovo dentro de la República Serbia buscaron su independencia. Un conflicto hoy día irresuelto que tuvo su momento álgido en los bombardeos de fin de milenio de la OTAN sobre Belgrado, capital serbia.

Las marcas de todas las guerras se iluminan aún en cada rostro y en cada muro, igual que los recuerdos de aquella Yugoslavia que llenó de orgullo por la expansión de su política de bienestar interno e independencia externa. En las calles pesa una atmósfera extraña: un olvido que se funde con la melancolía sobre el pasado -que suena contradictorio solo la primera vez que se lo escucha- y con el recuerdo de una guerra salvaje impostergable en la memoria. Las referencia al Mariscal son nulas, las había pero han sido borradas: la capital de Montenegro Titogrado ahora es Pogdorica, la ciudad kosovar de Kosovska Mitrovica supo ser Titova Mitrovica, la única estatua en toda la ex Yugoslavia que lo representa está al lado de su mausoleo, devenido en museo, en las afueras de Belgrado.

Mientras, el recuerdo en la memoria colectiva es fuerte, no se acalla, sin siquiera escaparle a las nimiedades: al entrar a aquel bar futbolero donde miraban los goles de Lanús de la última fecha -dándole a cualquiera un golpe certero de globalización- mientras se levantaban apuestas legales hasta de la serie B nigeriana, el montenegrino Nikola aseguraba con vehemencia que hoy una Yugoslavia unida podría haber armado un equipo para pelearle fuerte a Alemania el Mundial y no haber perdido de local contra Moldavia 5-2 para quedar fuera en las eliminatorias.

dip-1
Castillo de Ljubljana, en la homónima ciudad de Eslovenia. / Mostar, Bosnia y Herzegovina.
Cementerio musulmán en Sarajevo,  Bosnia y Herzegovina. / Desde el tranvía en Belgrado, Serbia.
Cementerio musulmán en Sarajevo, Bosnia y Herzegovina. / Desde el tranvía en Belgrado, Serbia.
Mercado de abasto de Pristina, Kosovo/Serbia. / Yugo era la automotriz emblema de Yugoslavia. Belgrado, Serbia.
Mercado de abasto de Pristina, Kosovo/Serbia. / Yugo, la automotriz emblema de Yugoslavia. Belgrado, Serbia.
Sarajevo, Bosnia y Herzegovina. / Playón de juegos. Skopje, Macedonia.
Sarajevo, Bosnia y Herzegovina. / Playón de juegos. Skopje, Macedonia.
Vardar Skopje contra FK Pelister, en las tribunas del superclásico de futbol macedonio. Skopje. / Las cicatrices de guerra. Mostar, Bosnia y Herzegovina.
Vardar Skopje contra FK Pelister, en las tribunas del superclásico de futbol macedonio. Skopje. / Las cicatrices de guerra. Mostar, Bosnia y Herzegovina.
Plaza central de Skopje, Macedonia. / El lago Ohrid es frontera entre Macedonia y Albania.
Plaza central de Skopje, Macedonia. / El lago Ohrid es frontera entre Macedonia y Albania.
El Stari Most -"Puente Viejo"- en Mostar, el Stari Most Bosnia y Herzegovina. / Ohrid, Macedonia.
El Stari Most -“Puente Viejo”- en Mostar, el Stari Most Bosnia y Herzegovina. / Ohrid, Macedonia.
diptico8
Balsero en el camino entre Perast y el Islote Sveti Dorde. Mar Adriático, Montenegro. / Poblado bosnio de los Alpes Dináricos a orillas del río Neretva.
La casa de las flores, el mausoleo de Josip Broz Tito. Belgrado, Serbia. / El puente del ojo, construído en 2011. Skopje, Macedonia.
La casa de las flores, el mausoleo de Josip Broz Tito. Belgrado, Serbia. / El puente del ojo, construído en 2011. Skopje, Macedonia.

Península Balcánica, 2014.

“Más israelíes que judíos”

Fotorreportaje de norte a sur israelí. En medio de justificaciones históricas actualizadas, el día a día continúa en marcha.  Una búsqueda incesante que entremezcla pueblos con la conformación de un Estado y sus alianzas estratégicas.

 

“Si no es aquí, los judíos deberemos ir al mar. No nos queda otro lugar, esta es nuestra tierra”, se escucha a Martín, el guía que nos acompaña en todo el recorrido por Israel. En forma de eco esta afirmación, presuntamente necesaria y verdadera, se replica por las rutas, las ciudades y los pueblos.

Al anterior análisis moderno y políticamente correcto, lo complementa una obsesión por la propia justificación basada en una serie de interpretaciones sionistas de hitos históricos o religiosos en la búsqueda incesante de explicarse. Pero explicar qué. ¿La existencia de un Estado?, ¿la preexistencia de un pueblo?, ¿el quehacer geopolítico?.

Según la Biblia, tras salir de Egipto, el pueblo judío en el Éxodo vagó por el desierto durante una generación, para luego llegar a la tierra de Canaán. “En aquel día, el Señor hizo un pacto con Abram, diciendo: `A tu descendencia he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates´”1.

La interpretación de documentos para probar la presencia histórica del pueblo judío tiene como argumento más antiguo las glorias por las conquistas en tierras de Canaán hacia 1210 a. C. del faraón egipcio Merenptah: “Los príncipes están postrados, diciendo: ¡clemencia! Ninguno alza su cabeza a lo largo de los Nueve Arcos.(…) Yanoam parece como si no hubiese existido jamás, ysyriar (Israel) está derribado y yermo, no tiene semilla. Siria se ha convertido en una viuda para Egipto. ¡Todas las tierras están unidas, están pacificadas!”2.

El 2 de noviembre de 1917, Arthur James Balfour, Ministro de Asuntos Exteriores británico escribía a la Federación Sionista explicando que “el Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político que gocen los judíos en cualquier otro país”.

Israel como Estado se ha erigido, al igual que tantos otros, a través de procesos de conquistas que muchos –con sostenidas razones– calificarán de injustos. Pero desde cuándo hay justicia en una conformación estatal. Como tantos otros países: sometiendo, luchando y asesinando. Lo que tiene poco de novedoso u original. La asociación entre la violencia y el Estado israelí no es una excepción en cuanto a su conformación reciente, los tintes singulares aparecen con la penetración de justificaciones religiosas e históricas que no logran más que empantanar la situación.

Con Martín tratamos de no profundizar en debates políticos porque de movida nos entendimos en posiciones lejanas, y el viaje era largo para andar mirándonos de reojo tantos días. Pero es en sus palabras donde encuentro más explicaciones para entender la existencia de Israel: “Es que los judíos israelíes ya son más israelíes que judíos”.

sin título (1 de 14)
sin título (2 de 14)
sin título (3 de 14)
sin título (4 de 14)
sin título (5 de 14)
sin título (6 de 14)
sin título (7 de 14)
sin título (8 de 14)
sin título (9 de 14)
sin título (10 de 14)
sin título (11 de 14)
sin título (12 de 14)
sin título (13 de 14)
sin título (14 de 14)
 
 
1Génesis 15:18
2Estela de Merenptah, descubierta en 1896 por Flinders Petrie.

La linda Tirana

Cámara en mano se pisa fuerte en las calles albanesas. La extrañeza de los Balcanes se mezcla con la naturalidad de personajes que parecen de otra época. Tres días por los rincones de la capital dan este fotorreportaje.

El sudeste europeo. El rojo y el águila bicéfala. La obsesión por Mercedes Benz. Una mezquita, una iglesia católica y otra ortodoxa. El nevado Monte Dajt. Un ajedrez con tablero de cartón en la plaza rosa. La pirámide que quiso ser mausoleo. Toda la ropa donada a la venta. Las risas y el dominó. La lluvia y la pizza.

 [flagallery gid=14]