La legalización de la precariedad

Avanza en la Legislatura porteña un proyecto de excepción para parcelar las villas del sur y dar títulos de propiedad, mientras las leyes de urbanización no se cumplen. Los bloques K y del Pro apoyan el proyecto y el mercado inmobiliario ya se prepara para entrar en juego.

El gobierno porteño tiene un plan, y un Plan para la Comuna 8: Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano. Lo llaman Plan Maestro, pero los vecinos lo conocen como Plan Nefasto.

El proyecto ya está aprobado por la Legislatura porteña -con los bloques kichneristas y del Pro a favor- en una primera lectura y fue sometido a una audiencia pública. Ahora debe recorrer una serie de comisiones y luego está a sólo una segunda revisión, con votación, para ser aprobada.

El Plan Maestro – nombre colonizado de los Master Plan que denomina a las obras públicas de envergadura-, luego de ser modificado y achicado en diciembre del año pasado, tiene tres ejes: la instalación de una Villa Olímpica, la conformación de un Distrito del Deporte (zona libre de impuestos para las empresas relacionadas con ese rubro) y el parcelamiento de las villas en la zona sur.

Este tercer eje conlleva la entrega de títulos de propiedad a los dueños de casas en las villas lo que, a la ligera, parece positivo, pero que en las entrañas del proyecto tiene olor a cloaca sin urbanizar.  Lo cuenta el abogado Jonatan Baldiviezo, abogado especialista en temas inmobiliarios e integrante del Colectivo por la Igualdad. “Para parcelar, la ley actual exige muchos requisitos; entre ellos que las casas tengan permiso de obra por ejemplo. Como las que están fueron construidas de forma informal, no cumplen con nada de eso. Entonces como el gobierno para entregar títulos de propiedad primero tiene que parcelar, necesita una ley que le de excepciones para hacerlo”.

Esta es esa ley. Las casas de las villas no cumplen con ningún requisito necesario para existir legalmente dentro de una parcela determinada. No tienen las condiciones de ventilación o luz, en el mejor de los casos, para que el Estado permita un permiso de obra.  Esta ley garantiza esa excepción, dice que los planos de obra sólo deben mantener el contorno perimetral y no interno. “Esta ley da tantas excepciones que el gobierno ahora sí puede ir a parcelar y por ende entregar títulos de propiedad. Antes no lo podía hacer porque tenía que realizar todos los pasos de urbanización e infraestructura que permitan llegar al título de propiedad”, aclara Baldiviezo y profundiza: “El Plan hace que se salteen esos pasos y al saltearlos se desliga de la responsabilidad de urbanizar, ya que ninguna cláusula de la ley indica que el estado se hace cargo de los servicios públicos”.

lugano (4 de 8)Precariedad legalizada

Con las escrituras y títulos de propiedad la situación de precariedad en los barrios quedaría legalizada. “Este proyecto no va a garantizar una solución habitacional para todos, solamente a los propietarios, no resuelve el hacinamiento porque no van a dar más casas y deja de garantizar toda la cuestión de infraestructura, lo que es servicios públicos”, resume el abogado y se acomoda para desenmascarar la metodología del gobierno porteño: “El procedimiento que hace es más lento, a tiempo del mercado, que es este: si urbanizamos estos terrenos los perdemos definitivamente; para no perderlos, no urbanizamos, entregamos títulos de propiedad y de acá a muchos años vamos a terminar siendo propietarios de esas tierras. Si el Estado urbanizara, al prestar servicios públicos, la tierra valdría mucho más”.

El proyecto tuvo dos etapas. En la primera, un proyecto original era muy grande y tocaba todas las áreas de la Comuna 8. De todo eso sólo quedaron los tres ejes – Villa Olímpica, Distrito del Deporte y villas-, y  se agregó la venta de 70 hectáreas de la Comuna 8 para crear un fondo destinado a la urbanización de las villas. Sin embargo, los proyectos ya vigentes no tienen curso y, en el caso particular del Plan, no existe ninguna cláusula concreta sobre cómo urbanizar ni mencionaba costos. En resumen, se perdía tierra que podía ser utilizada para urbanización y se perdían espacios verdes y tierras públicas. Ese fondo, se plantea, era manejado por la Corporación Buenos Aires Sur, que el Estado creó en el 2001. Es decir: al ser del Estado la corporación, una vez que tiene los inmuebles puede venderlos sin pasar por la Legislatura. El proyecto nuevo elimina todo lo que es venta de tierras, deja de hablar de urbanización en cualquier término y habilita la entrega de títulos.

Ya hay antecedentes de esta política. En la villa 6, cerca, y la villa 19 en Dellepiane y General Paz, que tienen sus leyes particulares, se entregaron títulos de propiedad y a las familias hacinadas se les entregó el título en condominio: “Con el proceso de urbanización tendrían que entregarle una a cada una. A los inquilinos no se les entrega ningún título y se deja de invertir en infraestructura”, puntualiza Baldiviezo y coloca la frutilla de la torta: “La única obra grande que van a hacer es la Villa Olímpica donde hay espacios verdes funcionando como humedales. Si construyen ahí, se corre riesgo de que se inunden los alrededores”. Es decir, las villas.

Los vecinos

Diosnel y Gisela viven en la Villa 20 pero ahora están en puntos muy distantes de la ciudad. Diosnel camina los pasillos estrechos del barrio donde vive hace 30 años. Gisela está sentada en una silla de plástico, abajo de la “Carpa Villera” montada al lado del obelisco para reclamar, entre otras banderas, la urbanización definitiva de todas las villas de la Ciudad. Su reclamo está amparado, desde el 2005, en las leyes Nº 148, Nº 403 (Villa 1-11-14), Nº 1333 (Barrio Ramón Carrillo),  Nº 1770 (Villa 20),  Nº 1868 (Villa 21-24), Nº 3343 (Barrio Carlos Mugica, ex villa 31-31bis).

“Cloacas, luz, vereda, vivienda, la verdad que faltan muchas cosas en el barrio”, enumera Gisela mientras se acomoda en su asiento. Al mismo tiempo Diosnel señala hasta dónde le entra el agua en su casa cuando llueve: “Nos inundamos con agua sucia”. Rato antes de llegar a su casa, Diosnel cruzó por un puente sobre las vías que construyeron luego de la muerte de varios nenes atropellados por el tren. Ese paso les costó una semana de huelga de hambre a él y al padre de uno de los chicos.

“Acá hay una ley que dice que se tienen que hacer 1600 viviendas solamente para la gente de la villa 20, y eso no va a cubrir ni una cuarta parte de la necesidad de los inquilinos, y ni siquiera eso hicieron”, dice Diosnel y esa es su explicación de por qué la gente ocupó el predio pegado a la villa 20: porque desde el 11 de agosto del 2005 que salió esa ley hasta ahora “no pusieron un sólo ladrillo en el barrio, y la gente necesita la vivienda ahora”.

Diosnel y Gisela tienen bronca: “Al gobierno no le interesa como vive un villero, apuesta en invertir en otros lados antes que en una villa. El Plan Maestro no soluciona nada, le puede solucionar al gobierno para facturar ellos, pero al barrio no le soluciona nada”, redondea la mujer, se levanta y recorre la carpa que alberga desde hace dos semanas a seis personas en huelga de hambre. Diosnel: “no les conviene urbanizar las villas, porque así como nos tienen nos pueden usar como ellos quieren, por la necesidad”.

La figura de Diosnel se recorta en la puerta corrediza que separa a su casa del pasillo; no se escucha lo que habla porque un torneo de voley y los nenes jugando completan al silencio. A medida que se acerca, sus palabras se aclaran y está diciendo – repitiendo- que desde el 2005 en que salió la ley, no se hizo nada. Que por eso le llaman el Plan Nefasto del gobierno nacional y provincial, “porque los dos bloques le dieron la primera aprobación”. Diosnel hace una pausa y su sentencia se escucha ahora clarita: “Es el plan que nos quiere dejar excluidos totalmente de tener una vivienda digna”.

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The Wall Bonaerense

En el norte y en el sur, de Abril a Nordelta, muros que separan una realidad indivisible: para que haya ricos, debe haber pobres. Los mitos de la seguridad y el derecho a jugar en el pasto.

El lado lindo: la ficción

En el barrio cerrado Abril la gente vive sin miedo. Sale tranquila de sus casas y deja la puerta sin llave. En Abril se respira un clima de total tranquilidad. Todo esto gracias a Carlos Daniel Tomeo, abogado fiscal y fundador de Tabacaleras argentinas S.A. Él es el hombre que diseñó el plan de seguridad que cuida a los vecinos del country.

Este plan cuenta con 150 cámaras de seguridad monitoreadas desde un búnker por especialistas, alarmas microfónicas en todo el perímetro, un sistema de alarmas domiciliarias en todas las casas, integrantes de seguridad formados en el ejército y dos oficiales de la Bonaerense gentilmente cedidos para supervisar el área.

Pero el plan seguro de Tomeo no termina sólo en cámaras y militares, sino también en la prevención del delito. Así, este empresario exitoso logró identificar el talón de aquiles en la seguridad de los barrios cerrados: la gente de afuera. Por eso, creó el protocolo de seguridad para toda la gente que ingresa, los empleados y los proveedores. Se piden certificados de domicilio, reincidencia y póliza de accidentes personales. Más de 4 mil personas que proveen servicios ingresan por día. Al 100% se la tiene identificada. Abril tiene la confianza de que no hay empleados infieles dentro de las propiedades.

Los barrios de Nordelta, según Nordelta

-Los Castores cuenta con una ubicación privilegiada frente al lago central Nordelta. Está pensado para personas que quieran mejorar su calidad de vida. Con comodidad y confort, pero cerca de la naturaleza. Rodeado de espacios verdes y frente a un importante espejo de agua. Los Castores ofrece descanso, relax y previsión en un ámbito de total seguridad. Su bosque central de más de dos hectáreas está ambientado con eucaliptos, plátanos, robles de los pantanos, álamos plateados y negros, y cipreses.

El lado feo: la realidad

Los barrios que padecen a Nordelta

Marga García y Karina Escobedo toman mate en una cocina de Las Tunas, Tigre. Cuando sus madres vinieron a vivir al barrio la zona era puro campo; ahora los rodean cinco countries con sus respectivos paredones, entre ellos Nordelta. Eso les trae bastantes problemas: uno de ellos son las inundaciones: El ghetto del agua. Después de que Karina señale todos los daños en el piso, las paredes y los muebles que las inundaciones le están generando a su casa, las dos amigas cuentan con la manos: sólo en 2013 cuatro veces sus casas se les llenaron de agua. “Los vecinos tenemos conciencia de que las inundaciones se dan por los barrios, no es la naturaleza”, aclara Marga.

En una inundación en abril del año pasado los vecinos de Las Tunas empezaron a romper los paredones de los barrios cerrados; fue la forma desesperada e improvisada para que el agua desagote: “En dos minutos el agua bajó”, afirma Karina. “El arroyo las Tunas corre por adentro de Nordelta, ellos lo embellecieron, pusieron muy linda esa parte y pusieron compuertas internas para regular el arroyo”, explica Marga, y afirma que son esas compuertas las que abren cuando el barrio se inunda y hacen que el agua, luego de que quede estancada bastante tiempo, baje en pocos minutos. Esa reacción de los vecinos fue reprimida por la policía y argumentada como un hecho de “inseguridad”: los habitantes de Nordelta pensaron que les querían entrar a robar.

La Fundación Nordelta dentro del barrio de Las Tunas da cursos de capacitación laboral, que enseñan cómo usar el microondas y limpiar casas. “Yo entiendo que quizás quieran hacer algo por el barrio, pero hay un montón de cosas que hacer, justamente capacitar gente para que trabaje en sus casas es denigrante. No es algo genuino, es interesado”, replica Marga.

En los campos que ocuparon los countries se hacían jineteadas, festivales para niños y fiestas populares. “Era todo un verde alucinante, ahora nosotros no tenemos más verde en barrio”, se queja Marga, y aclara: “Hay gente que lo acepta en el sentido que sabe que va a conseguir trabajo y otra que lo pone en discusión, porque marca dónde están los ricos y dónde los pobres”.

Mientras espanta los mosquitos con la mano – otra de las características del barrio-, Marga cuenta cómo cuando era chica jugaban en los campos y recolectaban tunas. Ahora a sus hijos un paredón les recorta el verde, una laguna sesgada los inunda y el futuro se presenta como un curso de capacitación para ir a trabajar del otro lado del muro.

Transformers atacan Berisso

En el sur se siguen recortando espacios verdes: sobre un humedal que regula las crecidas del río, avanza un puerto con máquinas monstruo en Berisso.

Un señor en Formosa prende la televisión. Sólo el resplandor de la pantalla y el del farol de la calle que se cuela por la puerta abierta iluminan su living comedor. Tiene que subir el volumen porque está un poco sordo ya, y las vecinas de al lado sentadas en la vereda están hablando demasiado fuerte. El noticiero le lanza una noticia atrás de otra: caos de transito en la 9 de Julio, desalojos en una villa miseria en el conurbano bonaerense, un muerto en un asalto a un banco en Villa Crespo. Mientras el señor trata de imaginarse cómo será ese lugar, Villa Crespo, y cómo se vivirá exactamente ese caos del que hablan tanto, una noticia menos de rutina lo saca de su pensamiento. Sube más el volumen, eso sí le interesa. Cuando la periodista termina de hablar apaga la tele y se suma a la conversación callejera con sus vecinas.

Les cuenta con tono de maestro lo que acaba de ver. Las vecinas con cara de alumnas aplicadas escuchan que la ciudad de Berisso, partido de La Plata, va a contar con una terminal portuaria de última generación, una de las más grandes y modernas de América Latina. La presidenta de la Nación ya la inauguró. El vecino tiene la primicia y se envalentona mientras la cuenta.

Parece que entre las obras del puerto está el mayor orgullo de la municipalidad de Berisso: la terminal de contenedores Tecplata. Mucha plata lleva hacerla: 400 millones de dólares. Quizás parezca mucho dinero, les advierte a las señoras que abrieron grandes los ojos, pero el estacionamiento de contenedores va a tener todo esto:

– Grúas pórtico Super Post Panamax  (“Super Post Panamax” susurran las vecinas), y con un alcance que permite atender a buques portacontenedores con hasta 20 posiciones, es decir 49 metros de ancho o manga y estibados hasta 25 metros de altura de nivel de cubierta con capacidad de 55 toneladas bajo gancho.

– Un muelle corrido capaz de operar simultáneamente con dos buques Super Post Panamax.

– 15 hectáreas de playa estacionamiento, con la mayor capacidad disponible en el país para contenedores refrigerados.

– 4 grúas pórtico tipo Super Post Panamax, 9 grúas de playa, quince Transtainers, tres montacargas contenedores, tres montacargas de almacén y treinta Terminal Tractor Trailer.

El señor casi se queda sin aliento, y las señoras ya no atinan a agregar nada. El silencio es dueño de la vereda del pequeño pueblo y de la conversación. Igualmente los tres sacan la misma conclusión mientras imaginan a las máquinas transformers moviendo barcos de miles de toneladas de acá para allá: que el progreso llegó para quedarse.

Lo que no saben estos buenos vecinos, porque el noticiero no se los contó, es que dónde se empezó a construir la mega obra: sobre un monte ribereño. Está compuesto por humedales, vegetación que permite absorber y regular las crecidas del Río y las precipitaciones. Lo que sí saben de Berisso estos vecinos es que queda en La Plata, que además de ser la capital de Buenos Aires, sufrió las inundaciones que dejaron 30 muertos declarados el año pasado.

La Asamblea Salvemos el Monte está formada por vecinos y productores ribereños de los Municipios de Berisso y Ensenada desde febrero de 2012. Se reunieron porque les  inquietaron las obras realizadas por el Consorcio de Gestión Puerto La Plata en una zona declarada Paisaje Protegido por la Ley 12756.

Denuncian que de acuerdo con lo establecido por la Ley provincial de Paisaje Protegido, el artículo 28 º de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y la Ley de Bosques, las autoridades del Consorcio del Puerto de La Plata, como así también las municipales, están poniendo en serio riesgo la biodiversidad de la región y realizando desmontes de manera ilegal.

El Consorcio de Gestión de Puerto no sólo sueña con máquinas transformers, si no que también planea construir un complejo turístico sobre la Isla Paulino que sigue con la línea de destrucción de gran parte del humedal. El proyecto fue publicado en la revista Ciudad Inmigrante nº 19 en Marzo de 2012.

El señor formoseño ya no tiene nada para agregar a su relato y planea irse a dormir. Sin embargo, hay más información que se le escapó: por ejemplo, que el martes 11 de marzo la Asamblea Salvemos al Monte va a marchar, junto con otras organizaciones y asambleas en defensa del Medio Ambiente, al Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible. Están luchando contra el nuevo mapa de ordenamiento territorial de bosques nativos de la provincia de Buenos Aires. (Ver nota anterior: El último bosque del sur)

Este ordenamiento da luz verde a la terminal de contenedores Tecplata. Así como también permite la “Nueva Costa del Plata”, de Techint, en Quilmes y Avellaneda; el Vial Costero en Vicente López; Colony Park en Tigre; el Puerto de Escobar; los barrios privados en el Río Lujan y el camino costero en Berazategui.

Con estas obras se continúa con el plan de edificar sobre lo que queda de verde en la costa del Río de La Plata. Costa que, con sus humedales y vegetación, permiten que el Río no avance sobre las casas de la gente, y que las precipitaciones fluyan sin encontrar trabas hacia el Río. Sólo el 2% del territorio provincial corresponde a bosques nativos. En Berisso algunos vecinos ya sufren de inundaciones cuando llueve, por la falta de obras hidráulicas y por la presencia de otras obras como los terraplenes costeros que no dejan fluir el agua hacia los humedales de la costa.

El señor ya está acostado en su cama. Sigue pensando en las máquinas transformers en La Plata. Está contento de haber llegado a la edad necesaria para ver esas tecnologías en función de la comunidad, como dijo el noticiero. Él mismo leyó que, por definición, el progreso es un concepto que indica la existencia de un sentido de mejora en la condición humana. El señor se durmió tranquilo, sin saber de los futuros inundados de Berisso.

El último bosque del sur

Hay un bosque nativo, acá nomás entre Avellaneda y Quilmes, donde la firma del grupo Techint Nuevo Milenio S.A. busca llevar a cabo el proyecto inmobiliario “Nueva Costa del Plata”, una especie de Puerto Madero bonaerense. El bosque es el último pulmón verde que queda en estos municipios. Aunque Techint tenga el dinero y el aval de las autoridades provinciales, se les está haciendo difícil avanzar: tiene a un montón de vecinos y organizaciones bien plantados, defendiendo lo que es suyo.

bosquenativoDesde Villa Domínico (partido de Avellaneda) hasta Bernal (partido de Quilmes) está lo que fue por treinta años el vertedero de basura más grande de Latinoamérica. Ese basural colapsó en 1998 y fue causante de varias muertes de niños en las torres de Wilde (partido de Avellaneda). Eso fue la gota que rebalsó el vaso para que un grupo de madres empezaran a luchar para que se cierre, y lo lograron. El bosque nativo (pegado al CEAMSE) fue declarado reserva ecológica por el Honorable Concejo Deliberante de Quilmes en el 2002 como zona de recuperación ecológica por la contaminación del basural. Con sus 262 hectáreas serviría como filtro natural para amortiguar la contaminación que dejó la basura. Por su parte, en el 2008, el Concejo Deliberante de Avellaneda (que nunca declaró el bosque como reserva en su área de influencia), rezonificó el área de la costa y la declara zona urbanizable, dándole así lugar al proyecto Nueva Costa del Plata en Avellaneda. En ese momento, y gracias a estar siempre pendientes de lo que pasara en la zona por lo que había generado el CEAMSE, vecinos de Quilmes, foros y organizaciones ambientales de la zona fundaron la Asamblea No a la Entrega de Costa, para frenar el avance de los emprendimientos inmobiliarios sobre el bosque nativo. Gracias a la resistencia de los vecinos, el bosque no se tocó hasta el 2012, cuando empezaron los desmontes.

La Organización Mundial para la Salud fija como óptimo 15 m2 de espacios verdes por habitante y como mínimo 10 m2. En la actualidad en la localidad de Avellaneda estos espacios verdes se reducen a 0,40 m2 por habitante y en la localidad de Quilmes a 0,50 m2, un 97,4%. Un 96% menos de los espacios verdes necesarios para una adecuada calidad de vida.

Leandro, abogado patrocinante de la Asamblea No a La Entrega de la Costa Avellaneda-Quilmes.

– En diciembre del 2012 nos llega a nosotros la causa, cuando un grupo de vecinos nos convocó para estudiar juridicamente el tema de la viabilidad del proyecto Nueva Costa del Plata que ya habia comenzado con desmontes en toda esta zona.

– En enero del 2013 iniciamos una demanda para detener las obras, porque considerábamos que todo el proyecto estaba enmarcado en una lectura completamente ilegitima del marco regulatorio aplicable. No se cumplían con ninguna de las condiciones previstas, ni en la Constitución ni en la legislación vigente, para avanzar con un proyecto de estas características sobre un bosque nativo. Uno puede decir que Nueva Costa del Plata es un proyecto cuidado desde una u otra perspectiva, pero no para ser construido sobre ese terreno.

–  La Cámara Federal de La Plata hizo lugar a la demanda, suspendió por 30 días las obras hasta que se hagan los estudios de campo necesarios. Antes del vencimiento de esos 30 días el juez de primera instancia dice que la provincia todavía no relevó sus bosques nativos (como determina la Ley Nacional de Bosques) y que por la tanto no puede tocar nada que tenga condiciones ambientales equiparables a las de un bosque. Eso fue nuevamente llevado a la Cámara, esta vez por la empresa, y confirmaron otra vez que la medida cautelar se debía mantener vigente hasta que termine el juicio. Esa sentencia fue dictada en diciembre del 2013.

– Nos amparamos en varias normas,  muy especialmente en la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos de Bosques Nativos, la ley 26331. Esa ley tiene varias previsiones que fueron infringidas por al Municipalidad de Avellaneda y por la empresa, que intentaron sortear todo este régimen, dijeron ‘bueno esto que ahora es un baldío va a pasar a ser una urbanización sustentable’ cuando en realidad no se trata de cualquier terreno al que le están dando funciones, no hay una cancha de futbol ahí, hay un bosque nativo. El artículo 7 de la ley 26331 prohíbe cualquier desarrollo sobre un bosque de estas características hasta tanto la provincia no delimite y determine cuáles son sus bosques. Aquí es donde nace el nuevo problema.

Hecha la ley, hecha la trampa

El pasado viernes 14 de febrero la Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS) convocó a una pseudo audiencia donde presentan el mapa de ordenamiento de bosques nativos que exige la ley. Ese ordenamiento es un mapa que sirve de semáforo: con rojo están pintadas las zonas de máxima preservación, en amarillo las de mediana importancia y en verde las zonas donde se puede avanzar con construcciones. El bosque nativo de la costa Avellaneda – Quilmes iba de verde.

Lo que se realizó aquel viernes 14 de febrero no cumple con ninguno de los requisitos con los que se debe llevar a cabo las audiencias públicas. Una de las cosas principales por la que la audiencia fue declarada nula por la Defensoría del Pueblo y otras organizaciones fue porque no se garantizó el acceso a la información; fue una mera exposición de la OPDS. Por ahora la causa está abierta, la justicia dio pautas claras sobre la necesidad de detener las obras hasta tanto no esté realizado de manera legítima el ordenamiento. Esta lucha a favor de este recurso natural se va a mantener y con muy buenos argumentos.

Nieves – Integrante del Foro en Defensa del Río de la Plata, la Salúd y el Medio Ambiente.

bn3– Los bosques nativos que se quieran destruir están sobre el valle de inundación del Río de La Plata. Los vecinos que vayan a vivir ahí como se eleva el suelo no se van a inundar, pero sí va a traer como consecuencia la inundación de los vecinos que queden en zonas bajas. El proyecto Nueva Costa del Plata dice que va a tener el 70 por ciento de espacios públicos, pero el problema es que se va a rellenar un área y a destruir un bosque.

– Todas las áreas que se colorearon con el nuevo ordenamiento que se dispuso el pasado viernes 14 de febrero son áreas que estaban conservadas por la ley nacional de bosques. Son bosques nativos y reservas igual, pero al poner un área verde se permite el desmonte. Es una trampa.

– El OPDS sólo sigue el criterio comercial, empresarial, no del valor real que tienen los bosques. Nosotros vemos que están sometidos a una presión política.

Leopoldo – Integrante de la Asamblea No a la Entrega de la Costa Quilmes-Avellaneda.

bosque nativo– Yo soy vecino de Bernal (Municipio de Quilmes) y conozco muy bien el bosque ribereño. Es un paisaje rural a muy pocos kilómetros del casco urbano, es un cambio rotundo de paisaje que hace del lugar algo muy especial.

– La consigna desde la Asamblea siempre fue ‘conocer para defender’, una de las primeras cuestiones fue hacer caminatas para que la gente venga a conocer el ambiente. En esas caminatas empezaron a aparecer biólogos, observadores de aves, un montón de gente con conocimientos que empezaron a inflar la carpeta de conocimientos sobre la importancia del lugar.

– La sensación que nos dejó la jornada del viernes 14 de febrero es de completo desamparo frente a las autoridades. El OPDS que debe velar por el cuidado del ambiente y la salud de sus habitantes es el que hace los negociados. Es esperable también, no nos sorprendió, esperábamos que operaran de esa forma, con un disfraz de proteccionistas cuando en realidad intentan darle vía libre  a los emprendimientos inmobiliarios en la zona del bosque ribereño.

– La lucha está ganada en la medida que va ganando más participación y que la gente empieza a tomar conciencia de la importancia que tienen las zonas bajas, el humedal costero, en términos de regulación hídrica. Hay cosas como la medida cautelar que nos dan un respiro, un reconocimiento de nuestros argumentos en un estamento más grande, pero la pulseada no termina ni creemos que haya que cantar victoria. La pregunta está en si tomamos conciencia o no como sociedad del desastre que estamos generando con este modelo extractivista.

Micaela – Integrante de la Asamblea No a la Entrega de la Costa Quilmes-Avellaneda.

bosque nativo– Yo de chica conocía el lugar y sabía que tenía valor, que no era un lugar lleno de ratas y basura, si no que era un lugar interesante de conservación. Un día encontré una pintada en la calle contra el emprendimiento inmobiliario y buscando por google me contacté con la asamblea. Hace tres años me sumé, por ese tiempo se formó el grupo más estable.

– Analizamos bien el panorama, en qué había avanzado Techint, conocimos la Ley de Bosques y fuimos trazando ejes de acción para empezar las actividades. Contactamos abogados, utilizamos las redes sociales para la difusión y el periodismo alternativo nos ayudó también a que se conociera el tema.

– Cuando salió la cautelar nos pusimos muy contentos, fue un golpe para Techint porque denunciamos que habían empezado con desmontes y habían violado la Ley de Bosques. Ellos tenían un permiso de la Municipalidad de Avellaneda, pero no era legítimo porque no pueden desobedecer un Ley Nacional.

– Está proyectado por el Municipio que un lugar se descuide, se llene de basura por el mismo municipio, y después decir que viene un emprendimiento privado para dar solución a los problemas de la ribera. El lugar se descuidó apropósito para luego decir que la solución no es que el Estado se haga cargo si no que venga una empresa a ofrecer cosas que a la mayoría de las personas no las beneficia.

– Está siempre el tema cuando volanteamos sobre qué es y qué no es progreso, lo que nosotros decimos es que el progreso no es seguir avanzando con la frontera urbana o agropecuaria sobre áreas silvestres, más en la ciudad. El progreso tiene que ser pensado en función a la vida, hay que redefinir muchas cuestiones. Y el momento es ahora.

¿De quién es la costa?

En el Sur de la provincia se está repitiendo el modelo del norte: barrios cerrados y emprendimientos que ocupan la costa, y cada vez menos espacio los vecinos. Pero el Río de la Plata no está solo.

El empresario exitoso está atrás del escritorio sin papeles en su despacho. Hace girar su sillón de cuero con rueditas. Con un gesto violento saca un cigarrillo y lo prende; está molesto porque le detuvieron la obra de un country. ¡A él, un empresario exitoso! A él que compró esos terrenos a dos pesos y se tomó el trabajo de hacer rellenar las tierras y trazar los caminos. Ahora le dijieron que ahí no se puede construir porque es zona de reserva y está prohibido por ley.

También tiene problemas en otro partido del conurbano: lo vecinos no quieren un shopping en la costa. El empresario exitoso se siente frustrado, no entiende, ¿qué le pasa a esa gente? Por un segundo se desanima y, cuando está por prender el segundo cigarrillo, su secretaria le pasa un llamado. Es un intendente del conurbano. Le cuenta que ya abrieron un camino costero y que van a rezonificar la zona para convertirla en residencial, así que pronto podrá seguir construyendo el barrio cerrado. El empresario exitoso corta el teléfono y prende su cigarrillo. ¡Ahora sí está contento! Mientras el humo pasea por sus pulmones una dicha incontrolable le hace cosquillas en el estómago. Piensa en su amigo el intendente, otro empresario exitoso como él, y respira tranquilo a pesar del tabaco: “Por suerte todavía hay gente como nosotros dispuestos a hacer llegar el progreso a todos lados”.

No sabemos si efectivamente el intendente llamó al empresario exitoso en el momento en que el segundo fumaba sus cigarrillos, o si el sillón era de cuero, o si no había papeles sobre su escritorio. Los detalles de esta anécdota podrían ser otros: los nombres propios, el lugar. Pero la historia de cómo se privatiza la costa de Río de La Plata se teje de esta manera.

La trampa de la rezonificación

En los municipios del norte y en Capital la costa está rellenada; es decir, no se mantuvo le geografía natural de la zona si no que la mano del hombre edificó encima de los valles inundables que conformaban la costa. En el sur del conurbano, en cambio, la geografía natural todavía se mantiene en gran parte. Las tierras de la costa del sur del conurbano están compuestas por humedales, no son tierras firmes, si no que la vegetación y la composición del suelo sirven de esponja para regular las crecidas del Río y filtrar sus aguas.

Por la ventana del despacho imaginario del empresario exitoso se ve la silueta a lo lejos de una mujer llamada Nieves. Está esperando el colectivo para reunirse con sus compañeros en la Asamblea en Defensa de la Reserva de Bernal, una organización de vecinos para salvar el último pulmón verde de su municipio de los intereses inmobiliarios.

“Con los emprendimientos inmobiliarios nuevos y por una cuestión de negocios te modifican el suelo que era bajo, sacan los sedimentos de la zona central que es el humedal y lo rellenan con tierra, generando desequilibrios”, explica Nieves, que junto con la Asamblea vienen denunciando el daño que se le hace a la costa. “Se sigue avanzando sobre el valle de inundación del Ríio de la Plata, mientras que se puede construir tranquilamente y dirigirse hacia el oeste, tenés toda la extensión de tierra para construir sin problema, pero para eso tenés que tener un proyecto distinto al de la actualidad”.

El 45% de la población total argentina está en el 1% del territorio del nacional. Nieves se hace una pregunta, pero no porque no sepa la respuesta: “¿Eso nos conviene a nosotros? ¿Seguir avanzando y generar desequilibrios hidráulicos, apropiarse de la costa del Río de la Plata que ya tiene un dueño que es el mismo río, con sus subidas y bajadas?”. El riesgo es claro: la inundación. También asoma el fantasma del peligro sanitario: si los desechos del sur del conurbano se tiran al Río de la Plata, ¿qué va a pasar con los desechos de los nuevos habitantes? “Es una cuestión de un negocio para unos pocos y perjuicio para muchos”, aclara Nieves a algún desprevenido, que además de militante es una habitante del conurbano sur, un zona cada año más poblada de barrios cerrados.

Hay una metodología para actuar y ocupar el Río: se traza un camino, la zona se rezonifica, pasa a ser no de reserva si no residencial, y se abre el paso para que construyan. Ya lo están haciendo en Vicente Lopez, y así lo planean en Berazategui. La municipalidad sureña ya anunció que abrirá un camino desde el norte hacia el sur del municipio bordeando la costa, paralelo a la autopista Buenos Aires- La Plata. No hace falta ser el empresario existoso para saberlo: el Municipio de Berazategui es el que más creció del país en cantidad de barrios privados en 2013. Ahora, con el nuevo camino, dejaría paso libre para avanzar sobre la costa virgen. El municipio ya anunció que parte de esas tierras serán cedidas al Sindicato de Empleados de Comercio para construir un parque recreativo.

El Código Civil también está siendo modificado, junto con la costa de nuestro Río. Actualmente se permite construir a 35 metros de la costa; antes de esa distancia sería una construcción ilegal. La semana pasada pasó a diputados el proyecto para achicar esa distancia a sólo 15 metros. En el norte del conurbano se respetan los 35 metros, pero muchas veces esa distancia fue ganada al río con rellenos (toscas, tierra): contienen el río con cemento.

¿Qué es el progreso?

MEDIO CHIQUITAEl empresario exitoso dejó su despacho en Bernal y se va por la autopista hacia Vicente López. Llegando a su destino acelera en un semáforo en rojo, está apurado. El empresario exitoso no lo vio, pero un hombre llamado Carlos Gurvich que quería cruzar la calle, tan real como Nieves, menea la cabeza en señal desaprobación. Él también está apurado: se dirige hacia la reunión semanal de la Asamblea Unidos por el Río en Vicente López. Como en el sur, el Río también tiene unos amigos fieles acá. Desde el 2004 están organizados contra el Vial Costero que finalmente se construyó en el 2010, con represión policial mediante. “La presidenta habló en su momento y dijo que éramos unos locos, unos energúmenos que no queremos el progreso. Y no, la verdad que no queremos más cemento”, empieza Carlos.

El vial se encuentra a pocos metros de la Costa. Todavía es en gran parte público, pero ya están listos los proyectos para privatizarlo. “En 6,9 hectáreas públicas que bordean el Vial el emprendimiento Al Río pretende construir un Shopping – cuenta Carlos- forma parte del Proyecto Al Rio, basado en la construcción de torres y el Shopping en tierras públicas de la costa de Vicente López”.

Sigue: “En el año 2005, con la complicidad de los Gobiernos Provincial y Nacional, se produjo una modificación de los indicadores urbanísticos de la franja ribereña. El Concejo Deliberante aprobó las ordenanzas de excepción a escondidas de los vecinos, el día de nochebuena del 2004 a las 5 de la mañana”. Papá Noel debe haber llevado buenos regalos esa noche.

El empresario exitoso llega finalmente a su otro despacho en el conurbano norte. En su cómodo sillón se dispone a dormitar un rato, para aclarar las ideas. Empieza a soñar: estaba parado frente a un largo camino, escuchaba el ruido del agua, él quería llegar al final de ese camino de cemento, pero no podía avanzar. Hacía fuerza, trataba de correr, pero estaba fuertemente sujetado. En su sueño entendió que eso que lo sujetaba estaba atrás suyo; no se animaba a mirar. Ladeó la cabeza, los ojos escudriñaron apenas el escenario a sus espaldas. El empresario exitoso se despertó sobresaltado. Sudaba, el frío en el pecho indicaba que el miedo se había instalado en él. “Quiénes serían todas esas personas que me agarraban”, pensó, con los ojos abiertos por la sorpresa. Movió la cabeza para ahuyentar las ideas. Él nunca analizó sus sueños, no cree en esas cosas. Así que se puso a trabajar y le pidió a su secretaria que le comunique con su amigo el intendente. Mientras sonaba el tono de espera notó que todavía seguía un poco angustiado. “Quiénes serán esas personas”, volvió a pensar.

Además de las Asambleas de Bernal y Vicente López están la del Delta y la de Quilmes, en defensa de la ribera. En Berazategui está el Foro en Defensa del Río de La Plata, la Salud y el Medio Ambiente. En Punta Lara está la Organización Ecológica en Defensa de la Reserva de Punta Lara y la Asamblea de Beccar reúne los reclamos respecto a su costa. Todas las luchas tienen las mismas características: en las zonas del norte, evitar que la costa se termine de privatizar y preservar los espacios verdes. En las del sur, que no se modifique la geografía natural para construir caminos y barrios privados. El Río de la Plata no está sólo.

Fotos: NosDigital.

costa rio de plata

Lugano de segunda

Diosnel Pérez llegó a Lugano en el 87 y construyó las primeras casas de lo que hoy es la Villa 20. Desde entonces, vio pasar gobiernos municipales y nacionales de todos los colores: ninguno urbanizó. Él sigue repartiendo constituciones de la Ciudad para mostrarles a sus vecinos que tener calles asfaltadas, tendido eléctrico, agua potable y sistema de cloacas es un derecho consagrado.

Diosnel Pérez fue de los primeros vecinos en ocupar las tierras que hoy son la Villa 20, en el barrio de Lugano, allá por 1987. “No fue fácil. De noche construíamos y después venía la montada a destruir lo que habíamos hecho. Pero los caballos se cansaron y nosotros no”, resume sobre esos tiempos posteriores a la dictadura. Todavía sale a repartir constituciones de la Ciudad para mostrarles a sus vecinos que la vivienda digna es un derecho: está consagrada en el artículo 14 bis. Recuerda que, antes de empezar a militar, él mismo creía que valía menos por ser extranjero. “La villa no está incluida dentro de la Ciudad. Somos parte de Buenos Aires y no se reconoce. La no urbanización colabora con la discriminación”.

 

Los servicios y Mirtha Legrand

Por más que estén capacitados para un trabajo, si en el casillero de dirección ponen Manzana 7, Casa 18, tienen menos chances. “Ni la justicia reconoce nuestras direcciones”, sigue Diosnel. Las ambulancias no entran. El agua que toman está contaminada. Se cruzan caños de cloacas y de agua porque cada uno lo construye como puede. Si se pincha uno, ya se mezcla todo. El único momento en que va Edesur a solucionar un problema es cuando se quema el transformador: situación límite. El cable que sale de la tierra ya es trabajo de los vecinos. Diosnel: “Todos los servicios los hicimos nosotros”.

Desde el 11 de agosto de 2005, la ley 1.770 le exige al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) hacer 1600 viviendas donde hoy hay un cementerio de autos. “Con 1600 viviendas acá no alcanza para nada: somos 40 mil habitantes”. Los fallos de la justicia se repiten a favor de la urbanización, pero el Estado nunca aplicó.

La respuesta más concreta del estado fue en un almuerzo de Mirtha Legrand: Michetti manifestó el interés de su gobierno por la urbanización aportando datos sobre las fachas de casas pintadas de colores. Para peor, dijo sobre la 31: “Lo que ha sucedido en otros lugares del mundo con esto es que como esos terrenos son muy apetitosos para el sector privado y el sector inmobiliario, lo que termina pasando es que el sector inmobiliario compra esos lugares y la gente puede comprarse con ese dinero una casa en la ciudad o cualquier otro lugar. Y ese lugar puede integrarse al puerto o hacer un sector de barrios para clase media”.

Quizá esta postura explique, mejor que cualquier rosca, por qué no se urbanizan las villas.

 

Las formas de la ley

Junto con la ley 1.770 se aprobaron dos más: el levantamiento de un Polo Farmacéutico a manos de la tercera cooperativa más grande del mundo, Cooperala; y la construcción de un hospital. La única que se cumplió fue la del Polo. El hospital se completó solo en una de las tres etapas; quedó poco más grande que una salita de salud. Abre de lunes a viernes, hasta las 16 y no tiene guardia. Si pasa algo a la madrugada, hay que salir a pedirle auto a algún vecino – porque, de nuevo, las ambulancias no entran- e ir a un hospital a siete kilómetros. “Si esperás a la ambulancia, te vas a morir. Los vecinos ya están acostumbrados”, sabe Diosnel.

-No se puede urbanizar si la gente sigue tomando casas- repiten los funcionarios.

-La gente necesita vivienda hoy- explican los vecinos.

Y así reaparece el “Parque” Indoamericano -y sus tres muertos durante la represión conjunta de la Policía Federal y la Metropolitana-. “Ningún gobierno se ocupa de crear una política seria de vivienda”, sigue Diosnel. “Y ahora menos. En las 70 hectáreas libres acá en la Comuna 8, el Estado quiere hacer una villa Olímpica, en vez de casas”.

 

Habladurías

Y mientras tanto, escuchan que no pagan impuestos.

-¿No? Cada vez que compro azúcar, pago. Cuando se inunda, se inunda no con agua de lluvia, sino con la cloaca que sube. Los servicios los hicimos nosotros mismos. Hasta la escuela estatal dentro del barrio usa los servicios que nosotros construimos, así como da de beber agua contaminada, así como no tiene un patio y tiene entre 37 y 40 chicos por aula. ¿Por qué en la zona Sur tenemos que sufrir tanto? Esa escuela sirvió para mucha propaganda al gobierno de Mauricio Macri. La misma en la que a una chica se le cayó toda la cerámica del lado del inodoro.

 

Las formas del Estado

En ese mismo barrio pasan cosas como esta:

http://www.youtube.com/watch?v=SJbBuJ1U5AM

Una detención, un policía que no quiere dar la cara, otro que viene para pegar y se va. Otros no fueron filmados. Otros estuvieron desaparecidos durante meses, como Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco (http://www.nosdigital.com.ar/2013/07/yo-soy-kiki-lezcano-y-nadie-me-va-a-callar/).

 

Desesperanza y razones

“Nunca se va a terminar de urbanizar. Primero porque no les conviene a los gobiernos. Las empresas que trabajan de limpiar los pisos ciegos perderían más o menos 100 millones de pesos anuales. Y esas empresas son amigas de los gobiernos de turno. Es mucha plata la que perderían”, analiza Diosnel. La empresa beneficiada es Panizza, relacionada, según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), con los operativos ilegales de la Unidad de Control del Espacio Público contra gente en situación de calle: “…un grupo de 13 personas que se trasladaban en un camión de recolección de residuos con la inscripción “Panizza” les sacaron los carros con todo lo que habían recolectado quitándoles así mismo su documentación, todo lo cual fue destruido”.

El Informe de la UCEP: http://www.cels.org.ar/common/documentos/INFORME_FINAL_UCEP_.pdf

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

Alerta Gualeguaychu

En medio del anuncio del Pepe Mujica de que Botnia aumenta su producción, Nosdigital viajó a la frontera para encontrarse con los vecinos de la asamblea que viene diciendo “no a la pastera” desde hace seis años. Los informes de la contaminación y los protagonistas de una ciudad que gira alrededor del río.

Acá el sueño del pibe es tener un bote o una canoa para navegar en el río. Las rateadas del colegio son para ir a pescar. Los mates y pic nics se dan al ladito del río; cuanto más cerca, mejor. Un nene que recién aprendió a caminar se escapa de la mamá cada un minuto. La madre le grita: ¡Pacuaaaal, no te metas al agua! Pero siempre es tarde: allá tiene que ir la madre a sacar a Pacual una y mil veces del río. Pacual, 5 añitos, ya es bien de Gualeguaychú. En Gualeguaychú, todo gira alrededor del río.

– ¿Y yo me voy a andar peleando con los uruguayos? Si los que manejan todo desde arriba son los gobiernos y nos arruinan por igual a todos.

– Todo el mundo que es de acá sabe que Botnia contamina.

– Pobres nuestros hijos, nuestros nietos.

– El agua ya sabemos que está contaminada, pero ¿y el aire?

Los habitantes de Gualeguaychú tienen otras preocupaciones más graves que las de las escapadas furtivas de Pacual al río. No se escapan: saben que Botnia está ahí en frente, y le hacen frente. El conflicto nunca terminó: desde que se instaló la pastera finlandesa los vecinos dijeron “no” y, seis años después, ese “no” sigue siendo tan rotundo como siempre.

El fin de la lucha será, dicen, cuando se lleven la papelera a otro lado.

El conflicto ambiental más largo de nuestro país tiene la particularidad de ser internacional. La planta está en Uruguay, la maneja una empresa finlandesa y afecta también a la Argentina. Hasta hace meses reinaba la calma mediática sobre el conflicto, ya que en el 2010 se firmó un acuerdo entre Argentina y Uruguay que dispuso un Comité Científico en el seno de la Comisión Administradora del Río Uruguay, administrado por ambos países, que regularía la producción de la planta. Ese comité lo instruyó la Corte Interamericana de Justicia de La Haya, en el mismo fallo que avaló el funcionamiento de Botnia.

A principios de Agosto el Pepe Mujica anunció, sin acuerdo con Argentina, que la pastera aumentaría su producción ya que el marco legal uruguayo lo permitía: 100 toneladas más por año. El gobierno argentino respondió con la presentación de un informe sobre la contaminación que genera Botnia y volvió a demandar a Uruguay. Hace dos meses los gobiernos uruguayo y argentino se habían reunido en Puerto Madero en el marco del pedido de Botnia para aumentar la producción, pero nade pareció cambiar la decisión del mandatario uruguayo.

Los asambleístas de Gualeguaychú, que venían pidiendo ese informe desde hace tiempo, se encuentran en estado de alerta. Todas las semanas se reunen en asamblea, donde participa cualquier habitante de Gualeguaychu que lo deseé, y van conduciendo el destino de su lucha. El pasado 6 de octubre marcharon en una caravana donde pretendían llegar hasta Fray Bentos y volver, pero la policía uruguaya les impidió cruzar el límite fronterizo.

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“Nosotros fuimos con los compañeros a hablar con Mussi, el Secretario de Medio Ambiente”, cuenta el vecino Oscar Bargas con Gustavo Rivollier sentado a su lado, los dos integrantes de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú. “Primero le pedimos los resultados de los estudios, producto de 27 entradas a la empresa, y nos dijo que eso no lo manejaba él”, sigue Oscar. “Pero nos dijo que los informes de contaminación que conocía de Botnia no daban números altos”.

Dos días después el canciller Héctor Timerman hizo público un informe que revela un número alarmante de contaminación, y desmiente a Mussi: http://noalaspapeleras.com.ar/asagchu/index.php/2013/10/12/botnia-contamina-informe-completo-de-cancilleria/.

Los análisis, resultado de 28 visitas del comité científico a la planta, contrastaron los valores que tiene el agua que Botnia tira al Río con la normativa establecida por el Digesto sobre el Uso y Aprovechamiento del “Río Uruguay” (que reglamenta lo dispuesto por la Comisión Administradora del Río Uruguay), y dieron los siguientes resultados:

-El promedio de la temperatura de vuelco medida en la totalidad de los ingresos fue de 32,16 °C, mientras que la temperatura media anual del Río Uruguay es cercana a 20°C. Uruguay autorizó unilateralmente a Botnia a volcar efluentes hasta un máximo de 37° C, sin modificar la normativa para el resto de la industria uruguaya.

-Se determinaron contenidos de Fenoles superiores a los establecidos por la normativa vigente. Los Fenoles (definidos como sustancias orgánicas tóxicas en el Digesto), superan recurrentemente los límites exigidos por la normativa.

-El Fósforo superó el máximo de 0,025 miligramos de Fósforo por litro establecido por la normativa vigente. Todo efluente cuyo valor supere este máximo está contaminando el río.

-Se detectaron contenidos de Cromo Total y Níquel superiores a los exigidos por la normativa. Tanto el Cromo como el Níquel son consideradas sustancias tóxicas en el Digesto. La proyección del muestreo indica un vuelco que supera en más de un 400% el establecido para el Cromo.

-Se detectó Endosulfán (la misma sustancia utilizada como agrotóxico para las plantaciones de soja) en los efluentes de una de las Piletas de Pluviales de la Planta de UPM. Este compuesto no debería ser detectado en los efluentes de la Planta de UPM, ya que su uso se encuentra prohibido en toda la República Oriental del Uruguay dadas sus características de alta toxicidad.

gualeguaychuLa Comisión Administradora del Río Uruguay está compuesta por ambos países y es la encargada de decidir y legislar sobre lo que pasa en el río. Hace años que en esa Comisión no se llega a un acuerdo, con la panta funcionando en sus narices y con varias inspecciones a la empresa donde se comprobó una cantidad importantísima de faltas e irregularidades.

Los asambleístas creen que los informes de la contaminación del gobierno, si bien fueron un quiebre, se presentaron tarde: Botnia devuelve al río 800 litros de agua contaminada por segundo (61.257.600 litros diarios que llevan 195.000 kilos de sólidos disueltos). No se puede esperar.

No sólo lo demuestra la ciencia, si no que se ve a simple vista: “Se ve la vegetación quemada por la emisión de gases de azufre, vimos que el agua está mucho más cristalina en la zona de la pastera que en la nuestra”, explica Gustavo.

Mientras los gobiernos argentino y uruguayo se provocan entre líneas ante cada movimiento de la pastera, la planta sigue funcionando. “El gobierno argentino ha ido haciendo saltos, usando el tema políticamente y poniendo paños fríos en el conflicto. Hace dos años que tenemos un bozal con las autoridades, nadie quiere hablar con nosotros, salvo el intendente porque vive acá y sabe lo que es Botnia”, dice Rivollier. “Lo único que nosotros planteamos es de la cuestión ambiental, en la asamblea no nos ponemos a discutir una política de estado, sino una política ambiental”, aclara.

Hay un tercer actor que la mira desde afuera y cuenta euros: Finlandia, que con su chapa de país protector del medio ambiente, trasladó a Botnia miles de kilómetros para pagar los sueldos en pesos uruguayos y no pagar impuestos ni agua, cosa que allá sí debería hacer. Pero el motivo principal es que este tipo de pasteras en Finlandia fue prohibida ya que contaminó un río de 50 mil hectáreas. El rigor legal que se emplea en esos países para la instalación de estos emprendimientos no es el mismo en países como Uruguay o Argentina.

La asamblea de Gualeguaychú viajó al país nórdico: “¿Qué pasaría si traemos su pastera acá a Finlandia? ‘¡Estás loco!’ – me contestaron- ‘estos tipos acá contaminaron, cambiaron la normativa, usan procesos que son ilegales’”.

El argumento que usó Finalandia para despegarse del tema fue que la empresa es privada y que el Estado no puede hacerse cargo de sus acciones. Pero entre las empresas que componen a los inversionistas de Botnia está Kemira, de capital netamente estatal. Los fondos de esa empresas son acciones que se colocan en emprendimientos y que se usan para cubrir parte de los aportes que los empleados tienen que hacer al Estado finlandés. “En definitiva ellos le están achicando la deuda a los trabajadores con la timba de la contaminación”, ironiza Bargas.

La misma DINAMA (Red de Laboratorios Ambientales del Uruguay) ya había declarado – antes de que se instale Botnia- que el Río Uruguay se encontraba a un nivel crítico de fósforo y nitrógeno y la instalación de la pastera iba a hacer colapsar los niveles. Gustavo: “Cuando está el río bajo, con las aguas tranquilas, florecen las algas, lo ves verde al río… esas algas son muy tóxicas”.

“Reclamamos que se ponga una mesa de negociación entre los dos países y se lleven la planta”, cierra Oscar.

Mientras leíste esta nota se vertieron dos toneladas de agua contaminada al Río Uruguay.

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El último socio

YPF acaba de firmar contrato con la norteamericana Dow Chemical. Luego de invitar a Chevron a explorar Vaca Muerta, no estará de más preguntarnos de dónde salen estos muchachos.

Sobre el mismo desierto que conquistó la civilización en 1850. Sobre el suelo que es mapuche y muchos ni lo notan. Sobre esa Patagonia enorme que se cree vacía. Sobre una tierra a la que se la bendice con el falso blindaje: No hay posibilidades de contaminación. Sobre esos horizontes que solo al verlos te dicen que la vida no está solo en las ciudades, que hay un refugio para los recursos naturales.

Vaca Muerta es como un semillero de figuras disponibles, cada pozo es el jugador que todos quieren en el mercado de pases. Los dirigentes locales se reúnen con los directivos de equipos de las ligas más importantes y llenas de billetes. Y se firman contratos.

En julio fue Chevron, empresa petrolera con tanta experiencia en el Fracking como en las tácticas evasivas a las condenas judiciales por contaminación. Ahora, entra a la cancha la estadounidense Dow Chemical. El 24 de septiembre Miguel Galuccio, CEO de YPF, firmó el contrato por un proyecto de inversión de u$s308 millones, de los que la Dow aportará U$S120 millones. La respetable multinacional química va explotar por fracking el territorio de 45 km2 de El Orejano, ubicado en el departamento neuquino de Añelo.

Los nuevos explotadores del subsuelo argentino –Sí, lo van a hacer explotar- nos cuentan en su página web[i] que vienen trabajando en nuestro país desde 1957 “conectando la química y la innovación con los principios de la sustentabilidad para ayudar a resolver los problemas más desafiantes del mundo”. Y como Monsanto y la Barrick Gold, hablan de sustentabilidad y principios pero con esas palabras no afirman lo que todos creemos.

Que hable un poco la Historia, que ella sabe:

-La Dow fue fabricante del napalm que Estados Unidos vertió, quemando todo lo que contuviese vida, en la Guerra de Vietnam.

-Una fuga de gas en 1984 en Bhopal, India, causó más de 20000 muertes hasta hoy según Amnistia Internacional[ii]. La filial de Dow, Union Carbide Corporation (UCC), es la principal accionista de la Union Carbide India Limited, la empresa india que gestionaba la fábrica de pesticidas. Desde 1987 Dow, a través de sus filiales, viene escapándole a los compromisos judiciales impuestos por el mismo gobierno indio.

Eso de las filiales embarra la cancha, confunde, dilata, pretende difumar responsabilidades. Es una práctica usual para las multinacionales con actividades en África, Latinoamérica y Asia. El objetivo es eliminar acusaciones directas a la casas matrices frente a cualquier desliz ambiental, de esos que no dejan de ocurrir. Volviendo a nuestro país, nos siguen contando que “La Compañía opera a través de sus subsidiarias Dow AgroSciences Argentina S.A., Dow Química Argentina S.A., y PBBPolisur S.A.”.

Según indicó Télam el día del anuncio oficial, se realizarán 16 pozos dedicados exclusivamente a la extracción de shale gas. Esto quiere decir que la técnica de extracción será el Fracking. Vocablo que como pocos goza de una triste celebridad puede requerir definición: Fracking o fractura hidráulica, es el proceso de perforación e inyección de líquido en el suelo a alta presión para fracturar las rocas y así liberar gas natural del interior de la tierra. Requiere entre 3,8 y 30 millones de litros de agua durante el proceso.

La Argentina del Bicentenario desarrolla la civilización con aquella lógica del presidente de los billetes violetas, solo que con argumentos actualizados y puestos al día. Ignora a los argentinos que habitan las tierras que indudablemente cambiarán profundo. Reprime a los que ponen lo único que tienen, que es el cuerpo, para frenarlos. Y pone en juego la clave decisión de nacionalizar YPF, invitando socios con prontuario por lo menos de fugados. ¿Será que se puede escribir otro final?



[i] http://www.dow.com/argentina/la/arg/es/

[ii] http://www.es.amnesty.org/noticias/noticias/articulo/tribunal-exige-a-dow-chemical-que-responda-de-la-tragedia-de-bhopal/

El ghetto del agua

Cuando llueve fuerte, alrededor de los countrys, se inunda sin preguntar. Cuando los construyen elevan los terrenos cambiando el drenaje natural del agua. Y lo evitable se hace una fija: los barrios al otro lado de la reja se sumergen. Rincón de Milberg y otros barrios de Tigre.

Las nubes cargadas de agua tapan el sol y a Katti Barrios se le hace un nudo en la garganta. Ya levantó la cama sobre unos ladrillos. La cocina y la heladera están elevadas desde hace tiempo. Cuando las gotas de lluvia empiezan a golpear, la angustia se le instala en el pecho. Esta vecina del barrio Rincón de Milberg, partido de Tigre, no se relaja y duerme la siesta cuando las nubes se vencen y dejan caer su carga. Porque a Katti y a cientos de vecinos más se les inunda la casa cada vez que llueve fuerte.

tigre 015No es porque ahora llueva más por el cambio climático o porque se haya roto un caño. La culpa de que a Katti se le inunde la casa cada vez que llueve es del barrio privado Los Alamos. Cuando lo construyeron enfrente de su casa elevaron el terreno dos metros. Y nunca hicieron las obras hidráulicas para que el agua que llueve sobre el country elevado no caiga como una catarata sobre las casas de los vecinos del Rincón. Así que el agua fluye libremente por donde encuentra cauce, lógicamente, de arriba para abajo: desde los countrys hacia las casas de la gente.

“Un chaparrón de 20 minutos basta para que se inunde mi casa” cuenta Katti, que construyó su hogar hace treinta años en el barrio y hace quince se le instaló el barrio privado en la manzana de enfrente. “Desde que levantaron el terreno nos empezamos a inundar, antes no pasaba” sigue la vecina, mientras trata de recordar, sin éxito porque le pasa continuamente, cuántas veces se inundó su casa, junto con todas las demás de esa cuadra. “Mi casa nunca estuvo edificada en bajo, quedó baja. Yo nunca pensé cuando construí que iban a levantar los terrenos dos metros” explica Katti y sigue contando cómo un funcionario de la Municipalidad de Tigre le recomendó que eleve ella misma su casa a la altura del country para dejar de inundarse. Nunca recibieron más ayuda que este tipo de concejos de parte de las autoridades.

Además de Rincón de Milberg otros siete barrios de Tigre están afectados por la construcción de barrios privados: Los Troncos, Parque San Lorenzo, Ricardo Rojas, San Diego, La Paloma, Enrique Delfino y Las Tunas. Antes de la década del ’90 estos barrios, alejados del prolijo centro de Tigre, estaban separados por campos enormes, que además de amortiguar las lluvias, dejaban que el agua fluyera libremente hasta los arroyos que desembocan en el río. Estos campos fueron comprados por grupos inmobiliarios a menos de un peso el metro cuadrado, y con la complicidad del Municipio, construyeron los countrys sin el estudio de impacto ambiental necesario. Inclusive fueron desalojadas familias que ocupaban parte de los terrenos. Ahora el 40% del territorio de Tigre está ocupado por barrios privados (20.000 personas viven en ese 40%, en el restante 60% se apiñan casi 400.000 habitantes). La consecuencia es obvia: todo lo que esté por fuera de las murallas de los countrys se convierte en una gran pileta pública cuando llueve.

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Los vecinos de estos ocho barrios cercados por los countrys se organizaron en una asamblea interbarrial: Vecinos Inundados de Tigre. Varios recibieron aprietes y amenazas desde que comenzaron la lucha. Piden que se hagan las obras necesarias para dejar de inundarse, pero sobre todo, mientras tanto que los asistan cuando las casas se llenan de agua. Marcharon este último mayo hacia la Municipalidad de Tigre, luego de varias inundaciones muy fuertes. Los atendió la infantería y no les permitió avanzar. Luego de ese episodio, la Municipalidad recibió a un vecino de cada barrio y les mostró con un mapa del Google Earth marcado con fibrón todas las obras que supuestamente están realizando y que los vecinos comprobaron luego que no existen. El último 2 de abril, cuando se inundó La Plata, estos barrios también estaban inundados y no recibieron ningún tipo de ayuda. Sólo en Las Tunas, luego de que unos doscientos vecinos cortaran la Ruta 9 recibieron colchones y leche de parte del Municipio.

“En todas las inundaciones hubo un abandono de persona muy importante, por parte del Municipio, ya que nosotros fuimos hasta la delegación barrial a pedirles que evacuen a los vecinos y nos dijeron que no tenían orden de evacuar” cuenta Marga García, vecina de Las Tunas y agrega: “evacuar significa reconocer que hay un Tigre que se inunda, es una decisión política”. Al no reconocer que los barrios se inundan, los vecinos tampoco acceden a los beneficios monetarios, para reparar los daños. La Municipalidad de Tigre niega sistemáticamente la situación y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires afirma que no recibieron obras por parte del municipio para autorizar y que de todas maneras no hay dinero para realizarlas. Massa y Scioli viven en barrios privados de Tigre.

Ricardo Barbieri, ambientalista y vecino de Tigre afirma: “Absolutamente en todos los complejos y barrios privados que hemos podido investigar, la construcción del suelo fueron realizados en forma clandestina e ilegal”. El proyecto para construir un country debe pasar primero por Municipalidad de Tigre para una primera autorización y luego por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Las dos autoridades deben aprobarlo, y si estas instancias son pasadas por alto, la ley prevé una sanción, pero no un blanqueo de la situación. La construcción de un barrio cerrado está regulada en la actualidad por Decreto 27/98. Según Barbieri, en la actualidad no existe ningún estudio ni obras que tengan como objetivo mitigar y/o reparar los efectos ambientales negativos que causan estas enormes obras: “Se opera según el criterio del hecho consumado. Una vez realizados recién comienzan a realizar las tramitaciones que debieron hacer durante el proceso de proyecto”, explica el ambientalista.

Cuando para de llover y sale el sol, Katti respira de vuelta. También lo hacen Marga y toda la gente de los barrios afectados. Todos esos vecinos que vivían rodeados de verde y de repente quedaron presos de la altura de los barrios privados.

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Barrio basural

Hay un lugar donde hay ratas y víboras y no es la selva. Un lugar donde hay gasas y jeringas y no es un hospital. Donde hay químicos, y no es laboratorio. Y donde los pobres van a buscar comida y no es un comedor. Los chicos no pueden jugar a adivinar ¿qué es? porque tienen hongos, herpes y broncoespasmos. Porque el jardín de infantes queda al lado de este gran basural a cielo abierto, en la localidad de Plátanos en Berazategui, donde la vida tiene olor a mierda.

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-¿Usted le está sacando fotos a mi camión?

Preguntó el hombre de unos 2 metros de alto por 1 de ancho, el conductor del camión rojo, de patente XER 178, y con autorización de la Municipalidad de Berazategui para desechar su carga a 200 metros de las casas de cientos de personas.

-No señor.

El hombre se quedó unos segundos espiando el interior del auto, tal vez pensando qué podía hacer contra la negativa. Sus ojos se mostraron reflexivos por unos segundos, pero luego recordó algo y su expresión cambió: al fin y al cabo él está autorizado para tirar la basura ahí por la mismísima autoridad del municipio. Así que se encogió de hombros y volvió a su camión. Manejó unos metros más, dobló a la derecha y tomó el camino que lo lleva al basural de Plátanos Norte, ubicado a unas ocho cuadras de la avenida Nestor Kirchner (ex avenida Mitre) y a menos de dos cuadras del barrio.

Los camiones, hasta seis o siete por día, entran por la calle Padre Mugica y 163. Antes del doblar para tirar la basura pasan por delante del jardín municipal Grillito Feliz: “hay un pedido de hace dos años para que pongan serruchos enfrete del jardín porque pasaban los camiones y una vez hubo un accidente con un nene” cuenta Oscar Silva, uno de los vecinos Plátanos, que están cada vez más preocupados y organizados.

00 215A pocos metros del jardín está la entrada. La anuncian un cartel de la municipalidad y el olor a mierda. Nadie puede pasar: la policía bonaerense y la guardia urbana cuidan que sólo los camiones cargados de desechos y los pibes pobres entren. Los chicos entran y revuelven, sacan lo que les parezca provechoso para vender, y vuelven a entrar. Así, el basural se convirtió en un medio de subsistencia para los más pobres del barrio.

Hace ya tres años que estos camiones traen desechos al predio, en manos del municipio. Este terreno, un enorme campo abierto, está entre la autopista Buenos Aires-La Plata y el barrio Plátanos Norte, en la localidad de Plátanos, municipio de Berazategui. Hace más de ocho años, para la construcción de la autopista, se cavó una tosquera. Cinco años después esa excavación se empezó a tapar con escombros y ramas, pero luego los vecinos empezaron a notar que los camiones traían otros tipos de desechos.

“Todo tipo de basura tenemos, desde desechos del cementerio hasta cosas patógenas, hay jeringas, gasas. También vienen los camiones del municipio a destapar las cloacas, tiran lo que sacan ahí y luego queman todo. Trabajan de día y de noche” cuenta Oscar, que vive hace cincuenta años en Plátanos y ahora tiene casa con vista al basural. Inclusive, los vecinos vieron entrar camiones con baños químicos. Este emprendimiento ilegal del Municipio está cada vez más cerca de las casas: no lo expanden hacia la autopista, si no hacia donde viven los vecinos.

IMG_8959Los enfermos se multiplican a medida que la basura de acerca. Hay chicos con hongos y herpes en manos y pies, atendidos en el hospital Gonet y aún sin cura. Los vecinos también están asustados por la cantidad de hijos con broncoespasmo que tiene el barrio. No sólo eso los alarma, si no también la cantidad de ratas y víboras (portadoras de enfermedades como el hantavirus y la leptospirosis) que invaden las casas constantemente. Ante este problema en particular la Municipalidad de Berazategui no está ausente: les regaló cebo a los vecinos para que tengan la oportunidad de matar las ratas ellos mismos.

Los residuos sólidos urbanos generan, cuando entran en descomposición, alrededor de 160 gases diferentes, muchos de ellos altamente nocivos para la salud. Como es el caso del gas metano, que es 23 veces más nocivo que el dióxido de carbono. Por otro lado los líquidos lixiviados que se generan de la basura descompuesta (tres veces más contaminantes que el PCB que usan las subestaciones eléctricas), van penetrando el suelo y contaminando las aguas de las napas.

Como son tan nocivos, los basurales a cielo abierto están prohibidos por la ley nacional 25916/04. Por su lado, la ley provincial 13.592 es imperativa y ordena a los municipios a evitar los basurales a cielo abierto y los obliga a que reduzcan gradualmente los desechos y los entierren en lugares habilitados.

El Foro Regional en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medio Ambiente está ayudando a los vecinos de Plátanos a organizarse para reclamar por su salud y a unir la lucha con otras zonas de Berazategui, afectadas por el mismo problema. Como en Gutiérrez, donde arrojan basura en un predio de dos hectáreas, a orillas de un arroyo y con un pequeño bosquecito que era utilizado y cuidado por los vecinos como lugar de esparcimiento.

A Ernesto Salgado, integrante del Foro, se lo llevaron detenido a la Comisaría 1º de Berazategui junto a otro compañero cuando sacaba fotos en el basural. En el acta de constatación los dos policías que los demoraron dicen -y consta en el acta- que “el Comisario titular de la Comisaría Primera, nos da aviso de un conflicto en uno de los predios que la Municipalidad de Berazategui utiliza para rellenos, siendo que el mismo se halla ubicado en la calle 163 y Avenida Eva Perón de Berazategui”.

El 7 de marzo, el Foro presentó la denuncia de la existencia del basural ante el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS). “Documentamos nuestra denuncia con 13 fotos sacadas ese día, antes de que llegar la policía. La denuncia tiene el número 17.086 P y el Nº de expediente es el 2145-20376/12” detalla Ernesto y agrega que “esta denuncia recorrió todo el trámite burocrático. La OPDS dicen que mandaron un inspector al basural pero que no lo dejaron entrar. Desde el 1 de marzo de este año el expediente está parado”.

– Yo tengo una foto acá parada de hace algunos años, en este mismo lugar, y atrás se veía todo verde, un paisaje hermoso.

Cuenta Vera Delia de espaldas a su nuevo telón de fondo: basura, tierra removida, humo y olor a mierda. No sólo eso cambió, también posan nuevos actores en el escenario de su vida: camiones rojos, ratas, enfermedades y víboras.

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