Violencia Institucional

Vámonos de Casa se despidió de RadioLK con una mesa de discusión sobre violencia institucional. Asistieron integrantes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y de la Coordinadora contra la Represión Policia e Institucional (Correpi). El debate de hoy y de ayer, los discursos y políticas públicas al respecto. No te quedes sin escuchar y reflexionar sobre este tema.

“Cuando descubrimos que fue un policía, los diarios no dijeron nada más”

Tres chicos caminaban por la calle y tuvieron una discusión con un auto que paso. El conductor bajó y los mató. Tiempo después, descubrieron que el asesino era un subcomisario. Tiempo después de que presionaron a los testigos para que mintieran.

La voz de Beti.

Los hechos

gatillo facil quilmes
El papá y la mamá de David y la mamá de Javier, en Quilmes. Fotos: NosDigital

Domingo 3 de marzo, alrededor de las 7 am. Nuestros hijos, David Vivas y Javier Alarcón, 21 y 15 años, venían de bailar (en el boliche Maruca), en la ribera de Quilmes, con un grupo de 15, 20 chicos de Villa Luján. Pasó un coche, rozó a Marcelo (de apellido Luque, 23 años, hermano de David), que le respondió con una patada. Bajó el hombre y los desafió a pelear. Marcelo David y Javier se le acercaron. Él fue al coche, agarró el arma y los mató. Yo me enteré porque me llamó mi hija: “¡David, mamá! ¡David! Venite para el hospital”. Me dijo que le habían dado un tiro. Entró con muerte cerebral al hospital de Quilmes y falleció cerca de las 10.30. El hombre disparó a Marcelo, que quedó herido en el hombro izquierdo y fue internado, a David y a Javier, que murió ahí nomás, en la Avenida Iriarte.

Raúl, mi hijo mayor, el domingo ese, volvía de trabajar de uno de los boliches del río. De casualidad se vino para este lado, por Avenida Iriarte. Para esto ya los chicos estaban en el piso. Estaba la tía de Javier que vive a pocos pasos de donde los mataron. Raúl es el que lo levantó porque le dijeron es tu hermano, es tu hermano. Lo cargaron en un coche con Javier y lo llevaron al hospital.

 

La voz de Gladys

Javier

gatillo facil quilmesSeñora, al Chizo le dieron un tiro. Yo no lo creía muerto. ¿Usted es la mamá de Alarcón? Me dice la oficial. La tía me dice: “El Chizo no está”. Para mí, era él el que gritaba. “El Chizo no está, falleció”. Y que no, y que no. En la (comisaría) 1ra de Quilmes, cuando fui a declarar, me enteré (de) que lo habían fusilado. Hacía poquito que se estaba drogando. No es que se daba con merca, o esa porquería que le dicen. El sábado se había peleado con la novia y vino a casa. En vez de agarrarse con ella, se la agarró conmigo. “Mami, voy a hacer un mate cocido”, me dijo antes de salir a comprar galletitas, y me dio un beso. “Perdón por lo que te hice”. El domingo, 7 de la mañana me vinieron a avisar. El oficial me preguntó si mi hijo tenía enemigos. No. Jamás tuvo enemigos. Él salía en el carro, laburaba. Era un pibe del barrio. Me preguntaron si alguna vez había robado. No. Él era humilde. No era para que lo maten así al chico.

Lo que pasa es que en ese momento la versión de la misma policía era que le querían robar.

 

La voz de Beti

David

gatillo facil quilmesDavid era un chico dócil. Cuatro veces estuvo internado por adicción al paco. Estuvo en San Miguel bajo un régimen muy estricto. Se vino por las fiestas. Se quedó en la casa de mi hija Andrea, 32 años, a cinco cuadras de mi casa. Estaba bien. Por primera vez pasé las fiestas fuera de mi casa. Nos parecía que si volvía al barrio, el ambiente le iba a hacer mal. Acá en la esquina ya se ve mucha droga. Las dos fiestas fuimos a la casa de mi Andrea. Cinco cuadras más arriba ya es bastante más tranquilo, otra vida. Había hecho la promesa de que pasaba las fiestas y se volvía a internar. Los primeros días de enero volví a conseguir una internación, esta vez en Glew, con acuerdo de él. Fuimos con Dani, Jessica. En Glew estuvo una semana que tuvo una crisis de abstinencia muy grande. Lo fuimos a ver un domingo y estaba contento. Se sentía cómodo. El martes apareció acá otra vez. Yo iba a seguir intentando todas las posibilidades que hicieran falta hasta que se recuperara. Él era un chico muy bueno, de esencia buena, y se quería recuperar. Es más, yo encontré después una carta en la que decía que no era fácil, que sufría mucho y no quería sufrir más. Cuando volvió, estuvo bien un tiempo. Casi no iba a bailar porque se quedaba acá con sus amigos en la esquina. No iba a bailar todos los sábados. El sábado 2 se fue a bailar. Se preparó. Era muy coqueto, muy arregladito, muy prolijo. David no era amigo de Javier. Eran vecinos. Se conocen de toda la vida, como nos conocemos Gladys y yo. Y pasó lo que pasó.

 

Después, las presiones, las mentiras

 

Hasta ahí, no entendíamos nada, no sabíamos qué había pasado. Sí esa mañana con los chicos que fueron al hospital sentimos la presión de la policía para que dijeran de que los chicos habían querido robar. Era tan grande el dolor que no nos dimos cuenta de nada.

 

Los amigos nunca dieron vuelta su declaración. Uno de los chicos, de 15 años, fue con la mamá a declarar. El policía lo apuraba. El chico lo insultaba, llegó a escupirlo porque el policía lo presionaba para que dijera que estaba robando.

 

-¿No te das cuenta que es un chico? Tiene 15 años y le mataron a los amigos.

-Qué mal educado.

-Yo no voy a decir eso porque no es verdad.

 

Todavía no nos habíamos dado cuenta de que nos estaban presionando a nosotros y a los chicos.

 

gatillo facil quilmesEl lunes al mediodía sepultamos a los chicos. El martes a la noche, la familia, amigos, el barrio, se empezó a organizar para entender qué pasó. Se cortó la autopista Buenos Aires La Plata en la bajada de Quilmes, a un par de cuadras de donde habían muerto los chicos. El miércoles a la mañana, esta misma gente cortamos el juzgado en Quilmes. Mi nuera es atendida por el fiscal Sarra donde le dice que estaban trabajando y en breve tendrían respuestas. Vuelven de esa movilización del miércoles a la mañana. Llama el comisario de la 1ra de Quilmes pidiendo que vayan dos personas. Va mi nuera, mi hijo, Gladys –mamá de Javier- y otra persona más. El (sub)comisario (Godoy) les dice que los están haciendo quedar como un boludo frente al fiscal y que no quería que cortáramos el puente el miércoles a la noche, porque eso era lo que habíamos decidido y dicho. Quería que le diéramos tiempo hasta el viernes porque ellos ya estaban trabajando.  Mi nuera le dice que ella no podía responder en ese momento y que trasladaría esa propuesta al barrio. En ese momento nos llegó la información de dentro del juzgado de que el asesino era un policía de la 1ra de Quilmes. El corte fue más grande esa noche. También hubo presión de la policía a los medios. A la familia también hubo presión. Hubo cruces de palabras con mi marido porque queríamos que llegaran los medios –escritos, locales-. La policía decía que la familia no quería dar notas. Por eso fue el cruce de palabras.

 

A la noche, en el otro corte, volvimos a recibir otro llamado del comisario. Nos comunicó que era Alberto Alferdo Veysandaz y que ya estaba detenido. Tenemos entendido que se le dictó la prisión preventiva y que la causa está en la Cámara.

Por eso entendimos por qué sucedían las cosas. “Digan que estaban robando” o a Marcelo: “Decí que estaban robando porque si no te llevamos preso”. (El jefe de cuadrilla) Adrián Scalise, el facha que le dicen, entró a detener a mi hijo David cuando mi hijo ya estaba muerto. Por eso fue por Marcelo.

 

Veysandaz

El policía cuando mata a nuestros hijos, retrocede –venía para el centro de Quilmes- por la misma Avenida hasta el destacamento y ahí sus compañeros, policías, le lavan el coche, que estaba lleno de sangre de los chicos. Se cambió la remera y se fue para San Martín, donde él vivía. Los mismos que le lavaron el coche fueron a limpiar el lugar donde mató a David y Javier. Cuando vino la científica faltaban pruebas. Eso lo sabemos por gente conocida que tenemos dentro del juzgado de Quilmes. No tenemos una causa concreta contra el (sub) comisario. Primero vamos contra Veysandaz y después iremos a buscar a los cómplices (Los domingos a la mañana la ribera de Quilmes está llena de policías. Nadie vio nada).

Veysandaz hacía una jornada doble: primero en la comisaría 1ra y después como seguridad privada de una panadería. El 4 de marzo se presentó a trabajar normalmente en la panadería.

 

En los diarios salió que peligrosos delincuentes, que modalidad piraña, que un vengador mató dos delincuentes en la peligrosa Villa Luján. Cuando descubrimos que era un policía, no salió nada en los diarios.

 

Veysandaz fue a trabajar lo más bien al día siguiente, no pensó que nos íbamos a organizar. En 24 horas de movilización conseguimos detenerlo. Si les hubiéramos dado tiempo, no hubiera pasado nada. Él mató, se fue y siguió su vida normal.

 

Declaró que no se presentó espontáneamente porque al día siguiente “tuvo una gastroenterocolitis”.

 

Sabemos que no estaban robando. Son muchos los chicos que vieron. Hay dos testigos que nosotros no presentamos que vieron que se produjo la discusión y que el tipo sacó un arma y los mató. Suponiendo que él sentía que le iban a robar, ¿por qué no llamó a la comisaría? Porque es un asesino. En su declaración, dice que venían los chicos por la calle, que uno de los chicos le pateó el coche y que lo rodearon entre todos para robarle. A lo lejos escuchó los tiros, que eran los de él. Dice que tenía diabetes, que no veía. A Javier le tira a 50 cm con una bala no sé si calada, porque Carmen dice que nunca vio un daño tan grande en el cuerpo, que le destroza pulmones y columna, un arma muy grande (357mm, dice Gladys. Glock, 357 dice Correpi). A David, él dijo que no veía, pero le apoyó el arma y le destrozó la cabeza (“con el arma apoyada en la cabeza, en la parte superior de la frente”, Correpi). Por eso entró con muerte cerebral. “Vi todo oscuro”, “escuché disparos a lo lejos”, “Entré en una nube”. A parte de ser experto en tiro (3º torneo de monohileras de Haedo y Prueba de clasificación del IDPA). Practicaba tiro, caza mayor. Cuando le allanaron la casa, el fiscal le mostró a mi nuera la cantidad de armas en la casa. (Veysandaz era un capitán, lo que antes era un subcomisario).

gatillo facil quilmes

Segregación migratoria en el Ártico

Suecia se presenta con políticas antiracistas y de apertura a la inmigración. Solo encubren la desigualdad con los extranjeros, arrinconados en los suburbios, con sueldos bajos y en el ojo de una Policía que sabe dispararles.  

¿Cómo reaccionar cuando el discurso plantea una realidad opuesta a la que se vive? ¿Qué medidas tomar para cambiar el status quo si uno es un huésped de un país ajeno? Enigmas como estos fueron los que se expresaron en las últimas dos semanas de mayo en Suecia, cuando desde Estocolmo, la capital sueca, se inició una rebelión a gran escala que no tardó en expandirse por las ciudades y pueblos de este territorio que se nos aparece como tranquilo y de un nivel de vida alto. La exclusión, segregación y desigualdad de los inmigrantes se iluminaron al fuego de los autos incendiados, revelando un mundo que se ocultaba a las sombras de las políticas antiracistas y de apertura a la inmigración. Rebelión en el primerísimo mundo, al compás de los extranjeros y los jóvenes.

La imagen mundial, la imagen propia y el día a día

“Las bizarras discrepancias entre la imagen de Suecia en el mundo, la imagen propia de los suecos,  la institucionalizada política integracionista anti racista, y la realidad de extrema segregación en todos los aspectos de la sociedad, son ciertamente parte de los últimos sucesos”. El investigador surcoreano radicado en Suecia, Tobias Hübinette en diálogo con NosDigital resume la contradicción social que afecta al país escandinavo.

El 19 de mayo explotó la protesta. La chispa que inició el descontento general comenzó en Husby, distrito ubicado a 20 minutos de tren de la capital, luego de la muerte a balazos de Lenine Relvas-Martins, un portugués de 69 años, que fue ejecutado por la Policía luego de que entraran a su departamento y tiraran sin preguntar. ¿La excusa? Portación de un machete de modo amenazante y el secuestro de una mujer. ¿Qué pasó? La Policía había sido notificada de una discusión entre un hombre y unos pibes que paraban en la puerta de su casa. El primero quería que se fuesen, los segundos querían quedarse ahí sentados. Los uniformados entraron a la fuerza a la casa, sorprendieron al hombre con un cuchillo en la mano y le dispararon. La esposa, a su lado, no pudo hacer nada. No hubo machete, no hubo peligro, no hubo secuestro. Solo un portugués en su cocina con su mujer. La rabia pudo más y los jóvenes se empezaron a movilizar contra un atropello más del Estado contra un inmigrante. Una vez más…

-La muerte de Lenine fue lo que comenzó a movilizar a la población, ¿qué tipo de abusos institucionales se viven en los barrios mayoritariamente inmigrante?

-Hechos como la muerte a tiros de un anciano no son comunes, aunque si pasan ahora y sucedieron antes. A nivel diario hay un cierto nivel de hostigamiento de los jóvenes de las minorías que crea un montón de frustración y agresión contra la Policía. El trato general en los suburbios y en las poblaciones minoritarias es, primero, que no son tratados ni vistos como suecos aunque vivan en Suecia; y segundo, que los suburbios no pertenecen a Suecia debido a la gente que los habitan, los inmigrantes. Las consecuencias de estas dos actitudes son que los extranjeros sean vistos menos valiosos, menos importantes, menos merecedores que los otros suecos.

En Husby, los números reflejan la no inclusión. El 80% de sus 12 mil habitantes son extranjeros. El 10% de la gente entre 25 y 55 está desempleada, en comparación con el 3,5% de Estocolmo. Y aquellos que efectivamente tienen trabajo, ganan un 40% menos que la media de los trabajadores de la capital[i].

Movilización social, discurso racista

El viernes 19 de mayo comenzaron las protestas, y una semana después se expandieron: primero Husby, luego Estocolmo en su conjunto y de allí, para todos los puntos cardinales. Uppsala, Linköping, Örebro, Malmö y Dalarna, ciudades que se encendieron con los gritos de respeto y cambio encabezados por los jóvenes e inmigrantes. Los medios de comunicación, principalmente los internacionales, lanzaron observaciones simplistas, conservadoras y en más de una ocasión, racistas. La conflictividad se empezó a medir en autos incendiados, policías heridos y manifestantes arrestados. Las causas del estallido, la incapacidad migrante de acomodarse al nuevo hogar, “choque de culturas”, limitaciones de la religión musulmana. En el caso de los jóvenes, como siempre, rebeldes sin causa, inmaduros para comprender la realidad[ii]. Y en todo esto, la pobre Suecia, los pobres suecos que abrieron sus fronteras desde hace décadas al mundo y así les pagaron, con destrucción y odio. Los datos de siempre: Suecia la permitió la entrada a 11 mil sirios desde el 2012 y a más de 100 mil iraquíes y somalíes en las últimas décadas. Pero esta verdad, solo fue a medias, ya que ocultó la compleja realidad de segregación.

-Frente a la visión apocalíptica de los medios internacionales de una “violencia musulmana destructiva”, ¿cómo fue percibida desde la propia Suecia?

-En medios extranjeros hubo reportes sobre unas revueltas de jóvenes musulmanes, pero estaría mal categorizar a los jóvenes que protestaron como musulmanes. Lo que tienen en común entre ellos es que una vasta mayoría de ellos nació y creció en Suecia –son hijos de los migrantes, por eso son llamados segunda generación- y que vienen de diferentes ambientes. El problema con el establishment sueco es que son vistos y tratados como no suecos, ni siquiera como segunda generación, sino como inmigrantes sin importar si nacieron en el país por lo que tendrían que ser vistos como nacionales o, al menos, como minorías suecas. Por eso mientras los políticos y partidos suecos hablen de estos eventos como “problemas migratorios”, no habrá solución a la “Cuestión Sueca”.

-Entonces, ¿cómo caracterizás a los grupos que participaron en el conflicto?

La mayoría tiene entre 15 y 25 años. Pero lo que es más importante de recordar es que la mayoría de los jóvenes de estos suburbios no participó sino solo una minoría. Entre los que sí lo hicieron hubo una extraña mezcla de radicales, desempleados, criminales, “asociales” y jóvenes que acumularon mucha bronca durante años contra la sociedad, fruto de la trato injusto y excluyente de la sociedad para con ellos.

Así, en un país donde 15 de cada 100 es extranjero o hijo de uno[iii], donde por serlo muy probablemente termines excluido de las grandes ciudades, de los mejores trabajos y termines consiguiendo solo lo mínimo para una vida digna por tu nacionalidad, mientras las autoridades gubernamentales sigan creyendo y estimulando una visión exterior del territorio como justo y abierto para todo. Es difícil creer que este capítulo se haya terminado. Entonces, pronto volverá Suecia a amanecer bajo una gran conflictividad, latente e invisibilizada.



El vuelo de la fantasía

Antoaneta Madjarova es una referente ineludible del mundo de los títeres. Como su nombre lo revela, transitó su niñez y su formación artística en la Bulgaria socialista, en donde el arte era una profesión. En esta entrevista, la magia detrás de los objetos que cobran vida. 

Sentada al borde de una tacita de café todavía llena, la mujer al otro lado de la mesa habla con las manos. Es casi como si las palabras acompañaran la danza enérgica que los dedos dibujan en el aire: con la habilidad de un mago experto se contraen y se estiran, tejen y destejen historias con soltura, barren el polvo acumulado en las aristas del recuerdo. Antoaneta Madjarova, titiritera, directora, autora y productora de teatro para niños, nos invita a conocer su historia, desandando el camino que la trajo desde Bulgaria hasta la Argentina, y el recorrido que la convirtió en referente ineludible en el arte de los títeres en nuestro país.

Hacer teatro para chicos, señalan ella y sus manos, implica un compromiso importante. “El niño es muy frágil, es muy permisivo. Vos lo estás nutriendo y hay que ver qué comidita le das, porque lo podés intoxicar. Es una gran responsabilidad. Yo siempre digo: nosotros hacemos arte, pero sin querer también educamos. Somos formadores de niños, así que hay que tener muchísimo cuidado con todo lo que transmitimos arriba del escenario.” Sin embargo, cuidar al público infantil no quiere decir construir a su alrededor un castillo de cristal: para Antoaneta los temas tabú no existen. “El niño, y creo que naturalmente todo ser humano, tiende al final feliz. Pero que esto no sea una receta para hacer las obras, sino que él pueda también elaborar temas densos, que tienen que ver con la muerte, con la violación, con la enfermedad, o con la tristeza. Hay que ver cómo desarrollarlo para no dejarlo exento de estos temas, porque si no sería como ponerle espejitos de colores. Es muy delicado.”

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

Para Antoaneta el desafío al momento de encarar una obra consiste en poder acercar el mundo del artista, con su bagaje intelectual, técnico y artístico, y el mundo de los chicos: a medida que uno crece, señala, los niños van quedando cada vez más lejos. En ese sentido, rescata la importancia de hundir las manos en los recuerdos de la propia infancia. “Hay que buscar, hay que investigar, hay que estar cerca de los niños, conocer sus necesidades y sus inquietudes, y nunca alejarse del mundo del juego.”

Entonces, siguiendo sus indicaciones, nos sumergimos en los años de su niñez. Entre sus palabras se dibuja en el aire el paisaje de la Bulgaria socialista de los años sesenta. De madre médica y padre músico, Antoaneta nació en Smolyan, ciudad de montaña, en un ambiente en el que el arte se filtraba por los poros. Los recuerdos se entretejen en una sucesión interminable: el patinaje sobre hielo, los circos itinerantes, el pequeño cine para chicos que un vecino relojero montaba en una sala de su casa, los festivales de canto, las frambuesas y los tomates frescos en el campo de su abuela, los muñecos que armaba con hojas del choclo, la sala de ensayo de su padre, las disecciones de sapos, la música, los libros de cuentos en el fondo de un armario. “Jugué muchísimo. Jugué tanto que si me preguntan ¿querés volver a tu niñez para hacer algo que no hiciste?, diría no. Yo hice todo. Fue tan plena mi infancia; no teníamos un segundo en el que no jugáramos”. Es fascinante escucharla contar, ir y venir por los surcos de la memoria, rescatando retazos de infancia en los que casi puede adivinarse su profesión posterior.

Primera hija, primera nieta y primera bisnieta, Antoaneta fue durante años la princesa de la familia. “Me traían permanentemente regalos, con o sin excusa. En esta época no había tanta variedad, y en un país socialista menos todavía, era todo mucho más rústico. En Rusia había muy lindos juguetes me acuerdo, todo mecánico, títeres que abrían y cerraban los ojos, que decían ‘mamá’, que caminaban”. Y sin embargo, cuenta, este tipo de juguetes no llamaban tanto su atención. “Me interesaba fabricar mis propios muñecos, yo prefería de repente jugar con lápices de colores y decir: bueno, esta es la familia. El azul es el papá, la amarilla es la mamá, la naranja es la nena y esta es la abuela”. Con cinco o seis años, Antoaneta cuenta que también hacía los muebles para sus muñecos, “les armaba los cuartos, fabricaba yo el armario, la mesa y la camita”, cosía las almohadas, la alfombra y las cortinas, fabricaba la ropa, y con el tiempo también empezó a peinar y a maquillar.

“Cuando hago una retrospectiva de todo eso, fui como desarrollando los distintos oficios del arte escénico de a poco: algo de maquillaje, algo de peinado, algo de vestuario, algo de fabricación de muñecos y de escenografía, de ambientación, de elegir colores, de elegir la música, de escribir la historia.” Quizás por eso cree tan firmemente que todo surge a partir del juego. “Siempre comparo cualquier actividad artística con el juego infantil. Porque la creación y la creatividad son eso, un vuelo de la fantasía, y lógicamente después se aplica una técnica, un conocimiento general, un gusto y un criterio, pero esto sucede más tarde. En el juego infantil creo que se marca mucho la personalidad, y la profesión que la persona va a elegir.”

Cuando la familia se trasladó a Sofía, Antoaneta comenzó a estudiar música. “Es como una diplomatura, una cosa así. No era una carrera universitaria. Son tres años de formación en música con un perfil de docente en distintos instrumentos.” A los veintidós años, ya recibida como docente de piano, se presentó en la Facultad de Títeres de la Universidad de Cine y Teatro de Sofía, donde se enamoró profunda y definitivamente del universo de los títeres. Quizás al escucharla no pude disimular mi sorpresa, porque ella vuelve unas líneas para atrás y aclara: “Sí, allá es una carrera universitaria dentro de la facultad. Allá a todo lo que son disciplinas artísticas se les da muchísima importancia. Había muchas inversiones del gobierno socialista a la formación artística. De hecho muchos músicos, bailarines y actores de circo nuestros se formaron en Bulgaria y se fueron a trabajar afuera, e hicieron una carrera espectacular. A todas las facultades de arte venían muchos estudiantes extranjeros, tenían muy buen nivel.”

Su relato es puente y excusa para indagar acerca de la importancia concedida al arte por el gobierno socialista. Cuenta Antoaneta que la vida cultural de aquella época era muy activa: tanto los grupos profesionales como los amateurs generaban obras de altísima calidad y recibían financiación por parte del Estado. Cada localidad tenía su propio cine, su teatro, su ópera, su circo y su ballet: el arte estaba en el aire y era accesible para todos, “venían conjuntos grosísimos de jazz, todos pasaron por los escenarios de Bulgaria, y yo no me perdía ningún concierto, porque aparte todo era baratísimo. Teníamos obras de teatro de lunes a lunes, los teatros no cerraban, todos los días había una obra en todos los teatros, la entrada al cine costaba veinticinco centavos, era increíble, y así yo vi todas las películas, íbamos a todos los conciertos, podíamos comprar muchísima música, los libros eran baratísimos, las exposiciones de arte plástico eran gratuitas, la entrada al teatro costaba 1.70, era una cosa insignificante.”

Por otro lado, señala, en aquellas circunstancias dedicar la vida al arte era un camino perfectamente posible. “En muchos lugares, acá inclusive, muchos artistas no viven de su arte porque no pueden. En el socialismo era una profesión, con la misma jerarquía que cualquier otra. Porque la carrera artística era de cuatro o cinco años, igual que todas las otras carreras, y después vos salías con un trabajo que el Estado te aseguraba, y lo hacías en forma profesional, recibías un sueldo, una obra social, y toda la cobertura que esto significa. Y te jubilabas como actor titiritero, como cantante de ópera, como bailarín, como mimo, como cineasta o lo que fuera. Acá es una lucha. Y el mundo capitalista va más por el lado de la competencia; allá también había, pero una competencia mucho más sana, en el sentido de quién hace una mejor obra, que te lleva a ser cada vez mejor.”

Cuenta Antoaneta que el sistema estatal brindaba educación primaria, secundaria y universitaria gratuita, y que a cambio, al recibirse, uno debía ir a trabajar allí donde el Estado lo enviara. “Una vez que nos recibimos vinieron todos los directores de títeres de los teatros profesionales, y empezaron a mirar los exámenes finales y a contratarnos. En la muestra final, en mayo, ya tenías un contrato con un teatro profesional de títeres en donde sabías que en septiembre empezabas a trabajar. Era un sistema absolutamente orgánico y sólido.” Ella fue al teatro de Burgas, ciudad costera, donde se casó y tuvo un hijo, y junto a su ex marido crearon el grupo Kukla, con el cual en paralelo a su trabajo en el teatro, realizaban funciones para adultos en boliches nocturnos y una obra para niños que llevaban directamente a las escuelas.

Pero entre el 87 y el 89 la situación se complejizó. Las circunstancias políticas vinculadas con la caída del socialismo provocaron cierto descuido frente al mundo del arte, que incluyó recortes presupuestarios, de giras y de repertorios. “En esa situación, en medio de la nostalgia y la tristeza, porque veíamos que se estaba derrumbando todo, con mi ex esposo dijimos: ‘bueno, vamos a probar qué sucede si con la formación que tenemos vamos a otros países que capaz no tienen ese desarrollo’. Y ahí salimos a un festival internacional de títeres que se hacía acá en Argentina.”

antoaneta titeresAsí, Antoaneta y su ex marido llegaron al país a principios de los noventa en el marco del festival Con Ojos de Niño, y a las funciones que tenían pautadas se sumaron otras, de modo que decidieron quedarse un mes más de lo estipulado. “Éramos como unos animales exóticos, unos flamencos exóticos, claro, ‘dos búlgaros’, ‘ah, a ver qué hacen los búlgaros’, como los monitos”, cuenta entre risas, “y nos llamaron de la Casa de los Títeres, nos llamaron colegas de acá de Argentina, querían charlar con nosotros. De a poco empezamos a entrar en circuitos de acá, nos invitaron a otros festivales, se empezaron a abrir otros caminos. Y dijimos: bueno, ya que nos quedamos un mes, ahora nos quedamos un mes más. Y se fueron sumando los meses.”

Comenzaron llevando su obra a las escuelas, como hacían en Bulgaria. Pero para Antoaneta no era suficiente. “El público de fin de semana te exige otro nivel. Yo tenía mucho miedo de bajar el nivel de los espectáculos si no estaba en cartelera realmente.” Entonces empezaron a programar funciones en el Teatro de la Cova. Cuando su ex esposo volvió a Bulgaria, Antoaneta decidió intentar ingresar a la calle Corrientes y para ello conversó con Juano Villafañe, en aquel entonces director de Liberarte. “Caí en un lugar súper indicado, porque él tenía una fascinación por el mundo de los títeres por el lado del papá, y por el lado de la mamá, que era escritora, artista plástica y titiritera. Entonces cuando yo le cuento toda mi historia de la universidad, el tipo queda absolutamente fascinado y me dice: por qué no abrís un taller y empezás a formar gente acá.” Al poco tiempo, Antoaneta incorporó una obra a la cartelera del teatro, instalándose en el medio de un modo más orgánico.

Las obras se sucedieron una tras otra: a Cuentos de la Fantasía, le siguió una adaptación de Los Tres Chanchitos, y Antoaneta decidió entonces que quería trabajar con un texto argentino, eligiendo adaptar dos cuentos de María Elena Walsh, a quien tuvo la oportunidad de conocer. En el 2001 estrenó Calidoscopio, obra de teatro negro surgida a partir de la experimentación con un grupo de alumnas del taller. “Es el tubito mágico en el que van cambiando las imágenes, y la obra es eso, un recorrido de distintas imágenes de distintas partes del mundo.” Este no era un género muy trabajado en Argentina, y la obra se embarcó en una gira que recorrió el país de punta a punta, y que luego incluso llegaría hasta Singapur. “Yo creía que no iba a funcionar. Había afiches por todos lados: ‘Teatro Negro de Bulgaria’, como haciendo la competencia del Teatro Negro de Praga, y venía yo con una obra para niños, en un formato chiquitísimo que duraba 45 minutos, y me encontraba con sala llena en Trelew, 450 butacas, sala llena en Neuquén, 900 entradas, y no entendía nada. La gente aplaudiendo de pie y yo digo, ¿qué es lo que está pasando?”, se ríe. Luego vinieron El Invento Terrible, Pulgarcita, y Circo Fokus Bokus, obra en la que por primera vez Antoaneta incorporó actores en escena, generando una varieté circense que combina títeres, clowns, teatro negro y show de láser.

Resulta evidente que a esta mujer no le gusta quedarse quieta, y sus obras constantemente buscan la innovación, a partir de técnicas y planteos escénicos diversos. “Constantemente, el desafío. Dentro de las técnicas de títeres hay tantas variedades, y tantas combinaciones que es infinito, uno no se puede limitar.”

Aprovecho entonces la puerta entreabierta para preguntar cómo ve el panorama del arte de los títeres veinte años después de su llegada. Entonces Antoaneta, hoy coordinadora del Área de Títeres y Espectáculos para Niños del Centro Cultural de la Cooperación (donde también es directora adjunta de los Departamentos de Arte), esboza una pequeña pausa antes de responder. “Cuando yo llegué no había mucha variedad de técnicas de títeres. Estaba el gran espectáculo del Teatro San Martín, que tenía otra inversión y otro despliegue, y después estaban todos los grupos callejeros, que iban a la escuela o trabajaban en la calle. No había una radicación del espectáculo de títeres en los espacios más chiquitos. Tampoco había espacios chiquitos.” Cuando se votó la Ley Nacional de Teatro, explica, comenzaron a repartirse subsidios que fomentaron el surgimiento de espacios pequeños y, simultáneamente, la aparición de grupos que pensaban sus obras para ese formato. “Me parece fascinante, porque ahora se ampliaron los géneros: antes estaba el teatro de títere de guante, que era el más usado. Después fue entrando el títere de mesa, el teatro negro, el teatro con sombra, y mucho multimedia. Además tenemos varias tradiciones: una que es la callejera (la de Javier Villafañe), otra que es la tendencia del teatro en la escuela, otra es la que tiene radicación en salas teatrales de cámara, y otra que funciona en los teatros más grandes. Yo pretendo que el centro cultural entre ya en estos espacios, en una apuesta con más despliegue.”

Bajo sus manos eternamente en movimiento, la tacita de café todavía llena espera paciente e inesperadamente es puntapié para pensar el rol del objeto en el teatro de títeres. “La escenografía, a diferencia de la de cualquier otro arte escénico, es funcional, y se puede convertir en diferentes cosas: la taza es taza, pero de repente puede convertirse en sombrero, en silla, en estufa. Esta multifuncionalidad que uno le da al objeto es darle vida” Ahí está lo lindo del teatro de títeres, dice mientras da el primer sorbo. “Ésta es la magia: cualquier materia puede tener cualidades humanas y convertirse en personaje.” 

antoaneta titeres

Las ideas detrás del nombre: elecciones 2013

¿Qué hicieron los actuales candidatos a quienes ya les tocó ocupar bancas en el Congreso o la Legislatura y ahora buscan renovar? ¿Qué proyectos de ley promovieron? Para saber qué ideas votamos al elegir un nombre.

En algunos casos por acción, en otros por omisión, un repaso de los resultados que deja una investigación sobre la información parlamentaria de los principales candidatos en las PASO de agosto 2013. Con la seguridad de que ninguno es de nuestro agrado, pero con la objetividad imposible de intentar encuadrar información y no una opinión. Qué intereses representan y cuál es la mezcla que genera el electoralismo.

Gabriela Michetti

Ya fue senadora por el PRO en Capital de 2003 a 2007, presidiendo la comisión Compromiso para el Cambio conformada por opositores al gobierno nacional. Desde allí se impulsaron leyes como la 104 de acceso a la información pública y la 269 de Registro de Deudores Alimentarios, que lleva un listado de los padres/madres que adeudan cuotas alimentarias de sus hijos – una especie de Veraz del divorcio-. La otra ley recordada de aquél mandato es la 2.095, de Compras y Contrataciones del Gobierno de la Ciudad, con el objetivo de hacer más transparente el proceso de selección de proveedores para las obras públicas. Sin embargo, durante el 2012 más del 35% de las obras públicas de la Ciudad fueron otorgadas mediante contrataciones directas a las cinco mismas empresas: IRV S.A., American Traffic, Salvatori S.A., Instaelectro S.A. y Mediterránea S.A. El trato preferencial a la constructora IRSA también es conocido. Otros casos que indican el fracaso de la ley impulsada por Michetti o su uso a favor de unos pocos vinculan a las contrataciones de empresas de ex funcionarios porteños como Nicolás Caputo (CAPUTO S.A.) y los titulares de IRV y AT Pablo Vaingberg, Horacio Blot y Guillermo Yampolosky, de la cartera de Transporte.

En 2008 Michetti secundó a Macri como vicejefa de gobierno en la fórmula que ganó y actualmente se mantiene en la Ciudad. Ella renunció a su cargo en diciembre de 2009 para poder ser electa diputada por capital federal, cargo que ocupa en la actualidad.

En ese breve período como vicejefa , entre el 13 de diciembre de 2007 y el 6 de noviembre de 2008 Michetti presidió solamente 3 del total de 43 sesiones de la Legislatura sin haber pedido una licencia. Como Diputada lleva 11 ausentes a la fecha de un total de 56 sesiones.

Es vicepresidenta de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, desde donde ha impulsado diversos proyectos como la ley de Control de Tabaco y la regulación de las entidades receptoras de donación de alimentos. También presentó una ley de Adopción que planteaba un régimen para “su concientización y asistencia”, que queda a interpretación del lector en conjunción con sus dichos sobre la adopción de niños por parte de parejas homosexuales como “última instancia”: “Es un tema que me inquieta no lo tengo definido. Si me ponés en la situación de un niño que esté en condiciones de abandono y en situación de una vida que va a ser muy dolorosa y muy triste y nadie lo quiere adoptar, pero hay una pareja de homosexuales que lo quiere adoptar… Y bueno, que lo adopte”, dijo. Las palabras de la diputada motivaron un chiste del Niño Rodriguez que, como en el kung fu, utiliza esa potencia discriminatoria para devolver el golpe:

En su actividad en el Congreso también promulgó una ley de transferencia de terrenos de propiedad del Estado nacional a favor de la Ciudad y planteó modificaciones sobre artículos de la ley de Política Ambiental Nacional y la ley de Riesgos de Trabajo, promoviendo la creación del Fondo de Empleabilidad de personas con discapacidad.

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Diego Santilli

Santilli también tiene experiencia parlamentaria: fue diputado nacional y legislador de la Ciudad en dos oportunidades. Actualmente es el titular del Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, cartera que ha sido denunciada por sobreprecios, desdoblamiento de obras y proveedores preferenciales en las obras de la Ciudad, y fuertemente criticada por utilizar a la policía Metropolitana en casos de conflictos generados por la gestión del espacio público: desalojos, enrejamiento de plazas.

Como legislador Santilli tuvo una actividad intensa. Entre ella, presentó la Ley de Mecenazgo que impulsaba la financiación privada en el arte y la cultura en la Ciudad, y otra más recordada que fue la Ley de Boleta única que diseñaba la boleta en espacios de igual dimensión y más discretos para todos los partidos en las elecciones.

En 2007 fue elegido legislador porteño del año por la revista Semanario Parlamentario, de tinte opositor al gobierno nacional, especializada en temas legislativos, un premio que votan los propios legisladores, asesores y periodistas acreditados en el recinto.

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Sergio Bergman

El rabino Bergman es actualmente legislador de la Ciudad de Buenos Aires y aspira a una banca entre los diputados nacionales.

Es egresado de la facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y su formación se coció en instituciones internacionales donde obtuvo un máster en Educación, otro en literatura rabínica y un último, en estudios judaicos. Fue fundador de Memoria Activa, una asociación civil que querella en la investigación judicial del atentado de la AMIA.

Periódicamente participa como desertor en seminarios de fundaciones ligadas a la derecha liberal como Fundación Libertad, que recientemente organizó una cumbre que culminó en el Teatro Colón – cedido gentilmente por el jefe de gobierno porteño- y analizaba “la amenaza de los populismos a las democracias latinoamericanas” y planteaba el rechazo del intervencionismo estatal.

Últimamente editó un libro llamado Ciudadanía argentina en el que plantea el término de “Ser Nacional”: “Es el intento de los hombres que hicieron la Nación, de forjar la civilización y no la barbarie, de tener un orden institucional donde pasamos por la ley para estar todos igualados”.

En su actividad parlamentaria Bergman hace un uso y abuso de las declaraciones que expresan “pesar” o “beneplácito” en torno a alguna situación: pesar por el fallecimiento de la escritora Elsa Borneman o beneplácito por la asunción del papa argentino, por ejemplo. También promueve aceitadamente declaraciones de “huésped de honor” entre ellas a Marilee Grindel (de la fundación Rockefeller y Universidad de Harvard), la banda de rock Kiss y a Sri Sri Ravi Shankar.

Este tipo de intervenciones, que no plantean leyes ni resoluciones, representan casi la totalidad de las intervenciones legislativas de Bergman.

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Daniel Filmus

Es actual senador de la Ciudad de Buenos Aires, donde preside la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto. Fue ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación (2003-2007) y Secretario de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2000-2003).

En esta etapa legislativa Filmus también promueve de manera recurrente las declaraciones de pesar/beneplácito a favor de personalidades, las cuales representan más del 50% de sus intervenciones. Sin embargo, como cabeza de una comisión también presentó proyectos de ley de los más diversos.

Uno de ellos plantea al 10 de marzo como “día del guitarrista de rock nacional” en homenaje al fallecimiento de Pappo.

Otros, más serios:

-Salud: proyecto de ley que garantice la participación de las personas con discapacidad en los diversos ámbitos de la vida social; y un proyecto de ley de control de tabaco.

-Justicia: transferencia de la justicia nacional en lo civil y en lo comercial de la Nación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

-Código penal: incorporación entre las agravantes al femicidio, al femicidio vinculado y al homicidio por orientación sexual.

-Ciencia y tecnología: proyecto de ley de promoción de la inversión privada en las actividades científicas y tecnológicas.

-Transporte: proyecto de ley creando el sistema de transporte integrado de transporte metropolitano (SITRAM)

Finalmente sobre educación, tema del que es especialista, promovió la creación de un sistema nacional de bibliotecas escolares, un proyecto de ley de cooperadoras escolares y un último estableciendo el boleto escolar gratuito y tarifa reducida para estudiantes y docentes.

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Juan Cabandié

Presidente del bloque de legisladores porteños del Frente para la Victoria. Ahora busca ser diputado nacional por la Ciudad.

Su actividad legislativa tiene dos tipos de intervenciones: por un lado, se dedica a elaborar pedidos de informes que intentan monitorear el accionar del gobierno porteño en materia de obras públicas (Teatro Colón, hospital Borda y Argerich) y otras competencias (informe sobre trabajo textil, sobre el sistema de seguridad pública, etc.).Y por otro lado presentó una serie de proyectos de ley de distinta índole, aunque también muchos de ellos se dedican a tironearle recursos a la Ciudad en materia de educación y salud.

-Proyecto de ley que crea el colegio profesional de meteorólogos.

-Creación del registro de cuidadores de automóviles en la vía publica.

-Creación del régimen de protección de los inquilinos

-Propuso la asignación saludable en instituciones educativas, que tiene como objeto promover la alimentación saludable y fomentar la actividad física para prevenir la obesidad infantil.

-Ley de creación de centros de estudiantes en las escuelas porteñas.

-La asignación universal de útiles escolares.

-Proyecto de ley para ciegos y disminuidos visuales, que dispone dispositivos sonoros en las principales avenidas.

-Proyecto de ley para que la ciudad levante un monumento a Diego Maradona.

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Alfonso Prat Gay

Es diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires y aspira a ser senador a partir de diciembre.

Es licenciado en Economía graduado en la UCA, con estudios fuera del país.

Fue presidente del Banco Central de la República Argentina en plena crisis, entre diciembre de 2002 y septiembre de 2004, durante las presidencias de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

Trabajó para la J.P Morgan en Nueva York, una financiera acusada de llevar a cabo una matriz de fuga de divisas en países latinoamericanos, acusada por lavado de dinero, evasión tributaria, entre muchas otras.

Asesoró financieramente a Amalita Fortabat, la mujer más rica de Argentina durante mucho tiempo, y fue uno de los diez allegados que cargó su féretro durante su velorio recientemente.

Su desempeño en el Congreso se orienta a cuestiones económicas, fundamentalmente al traspaso de fondos de Nación a las provincias. Tiene tres proyectos de ley publicados en ese sentido: un proyecto para mejorar la distribución a las provincias; la creación del fondo federal solidario para financiar provincias y municipios; y un régimen de cancelación de deudas que mantiene el Estado nacional con las provincias. Por otro lado también planteó en otra ley la emisión de billetes de $200 y $500.

De tinte más social, vinculado a lo económico presentó un proyecto de ley que plantea modificar el impuesto a las ganancias y el impuesto a los bienes personales, y pidió un informe al ejecutivo sobre la desaparición de María Cash.

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Victoria Donda

Como diputada actual por la provincia de Buenos Aires, Donda tiene una actividad parlamentaria vinculada a su militancia con los derechos humanos.

-Minería: mediante una resolución solicitó la suspensión de los trabajos en el proyecto Pascua Lama de la provincia de San Juan; realizó un pedido de informes sobre el cumplimiento de la ley que prevé un presupuesto mínimo para la preservación de los glaciares y del ambiente periglacial; y a modo simbólico impulsó una declaración en repudio a la represión policial contra vecinos y asambleístas de Tinogasta, Catamarca, en mayo de 2012.

-Agrotóxicos: pedido de informes al poder ejecutivo sobre diversas cuestiones relacionadas con el stock del insecticida endosulfán; y planteó la prohibición de pulverizar el territorio nacional con plaguicidas, agrotóxicos o bicidas químicos.

-Medioambiente: modificaciones sobre el libre acceso a la costa de lagos y ríos, y la declaración del agua como “bien común”.

-Ley antiterrorista: pidió la derogación de esa ley planteada en la modificación del Código Penal que asevera las penas en casos de actividades delictivas con “finalidad terrorista”.

-Despenalización de estupefacientes: modificación sobre la ley 23737 que despenaliza la tenencia de drogas.

-Pueblos originarios: a modo simbólico hizo declaraciones en repudio a las represiones sufridas por los Qom en Formosa.

-Desaparición forzada: “expresó preocupación” por la desaparición de Daniel Solano.

-Empresas recuperadas: Ley sobre concursos y Quiebras, que plantea una modificación sobre los créditos laborales para las cooperativas de trabajo autogestionadas por sus trabajadores.

-Seguridad: planteo de interpelación a la ministra de Seguridad Garre sobre la existencia del llamado Proyecto X de la Gendarmería Nacional; sobre la ley orgánica de la Policía Federal, la modificación del inciso de detención por averiguación de antecedentes; convocó a la creación de un mecanismo nacional de prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes; y presentó la creación de una “policía democrática” nacional que reemplace en sus funciones a la Policía Federal.

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Gil Lavedra

Se destacó por haber integrado el tribunal que en 1985 condenó a los militares que gobernaron el país durante la dictadura en el llamado Juicio a las Juntas. En 1999 fue designado por el presidente Fernando De la Rúa como Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, cargo que desempeñó hasta octubre de 2000. Entre 2001 y 2003 se desempeñó como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y entre 2002 y 2005 fue Conjuez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Entre otras instituciones, es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Penal y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Para las elecciones legislativas de 2009 fue candidato a diputado nacional por la misma ciudad, junto a Alfonso Prat Gay y Elisa Carrió,representando al Acuerdo Cívico y Social, obteniendo una banca en la Cámara de Diputados que ocupa actualmente.

Entre sus proyectos y resoluciones se destacan:

-Pueblos originarios: un pedido de informe al Instituto Nacional de Asuntos Índígenas, Daniel Fernández, sobre las agresiones sufridas por los Qom de La Primavera; y promulgó una ley por la cual los pueblos originarios sean consultados respecto a las medidas legislativas o administrativas que les afecten directamente.

-Tiene una serie de leyes dedicadas al mejoramiento del sistema penitenciario, tales como la modificación de la capacidad de alojamiento en los establecimientos (superpoblación).

-Ley de creación de una Comisión que monitoree la corrupción estatal.

-A través de una resolución planteó cambios en la Ley 24937 que modifica los mecanismos de elección del Concejo de la Magistratura, propuesto por el kirchnerismo en la llamada “democratización de la justicia”.

-Y unas últimas dos leyes que se relacionan con los medios: una que establece un régimen de publicidad y comunicación oficial; y un pedido de informe acerca de la venta del paquete accionario de C5N, Radio 10 y Fms.

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Pino Solanas

La actividad parlamentaria de Pino como diputado por la Ciudad de Buenos Aires se centra principalmente en temas de energía y transporte público, que han sido objeto también de sus películas.

De corte estructural:

-Energía: prohibición del llamado “fracking” en la explotación de hidrocarburos; fomento nacional para el uso de energía solar concentrada destinada a la generación de energía eléctrica; sobre el gas natural licuado (GNL) propuso un régimen de presupuestos mínimos para su recepción y regasificación; y propuso la creación de Petróleos de Argentina Sociedad del E stado.

-Transporte: en la misma línea nacionalizadora, planteó la creación de la empresa Ferrocarriles Públicos Argentinos como sociedad del Estado.

-Minería: planteó en forma de ley directamente la prohibición de la minería a cielo abierto y la utilización de sustancias tóxicas en la actividad minera.

-Internet: planteó una legislación novedosa de acceso a la obras protegidas en internet, “para obtener la información necesaria siempre que la misma no sea utilizada con fines comerciales o de lucro”.

-Industria: creación de un banco de desarrollo de industria e infraestructura.

Otras, más coyunturales:

-Expresó “preocupación” por los cortes reiterados del servicio de telefonía de las empresas Telecom, Movistar y Claro.

-Mediante una declaración se solidarizó con el periodista del Canal 7 Juan Miceli por haber sido víctima de “declaraciones calumniosas e injuriosas”.

-Planteó la creación de un plan de solución integral para las personas afectadas por las últimas inundaciones.

-Y pidió la expropiación de la ex Ciccone calcográfica al entenderla de utilidad pública.

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Fernanda Reyes

La compañera de Fórmula de Fernando Solanas ingresó al ARI a principios del 2001, y a fines del 2007 fue elegida Diputada Nacional (periodo 2007-2011) por la Ciudad, siendo miembro de las comisiones de Minería, Previsión Social, la Comisión Bicameral del Control del Fondo de Garantía y Sustentabilidad y de la de Vivienda y Presupuesto.

Durante su trabajo en el recinto se destacaron sus proyectos de ley de protección ambiental para la actividad minera, la ley de Adaptación al Cambio Climáticoglobal y la mitigación de los gases de efecto invernadero y la ley que garantizaba el 82% móvil para los jubilados, luego vetada. A su vez como diputada elaboró una serie de informes sobre la actividad minera en donde se demostraban las vinculaciones entre el veto a la Ley de Protección de Glaciares y los intereses mineros, que se tradujeron en una investigación judicial.

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Elisa Carrió

Desde diciembre del 2009 es diputada nacional de la Coalición Cívica por la Ciudad de Buenos Aires, miembro de las Comisiones de Asuntos Constitucionales y Juicio Político.

Tiene una actividad parlamentaria intensa.

Sus intervenciones son de lo más variadas. Muchas con contestatarias a actos del gobierno, denuncias, pedidos de informe, declaraciones, y otras son propuestas en forma de ley o resoluciones.

-Libertad de expresión: propuso la creación de una comisión bicameral que siguieran “hechos que pudieran implicar una restricción o cercenamiento de la libertad de expresión”.

-Baja de la edad de la imputabilidad: régimen legal aplicable a las personas menores de dieciocho años de edad infractoras de la ley penal.

-Negocio del juego: creación de una comisión bicameral especial investigadora “sobre los juegos de azar o suerte”.

-Medioambiente: pidió que se declare la emergencia ambiental de la cuenca Matanza-Riachuelo por un período de 5 años.

-Constitución nacional: planteó modificar el régimen de caducidad de mandatos legislativos como parte de una reforma constitucional.

-Pueblos originarios: plantea una formalización de las comunidades originarias, a través de un registro de inscripción, que incluye desde la delimitación de las tierras que ocupan hasta la implementación de planes educativos y culturales.

-Sobre la reforma de la Justicia: pidió la derogación del artículo que modifica el régimen de los decretos de necesidad y urgencia.

-Obras públicas: creación de la oficina nacional de monitoreo.

-Gremial: derecho de sindicalización de las fuerzas federales de seguridad.

-Malvinas: reconocimiento histórico a los soldados conscriptos continentales de la guerra, quienes acampan hace años en Plaza de Mayo.

-Adicciones: propuso un programa nacional de prevención y asistencia pública integral de las adicciones, en el marco del Ministerio de Salud.

Carrió promulgó juicios políticos contra casi todos los funcionarios kirchneristas por “mal desempeño de sus funciones”, incluida Cristina Kirchner, no llegando a concretar ninguno. También activó el juicio político en contra de Domingo Cavallo y emitió un informe que declaraba personas no gratas a los miembros de la “misión técnica” del FMI que desembarcaron en 2012 en Argentina.

También presentó modificaciones al Código Penal tendientes a mejorar la situación de las mujeres y leyes a favor de los jubilados.

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Claudio Lozano

Es diputado nacional por la Ciudad y se postula para senador en la Ciudad por el partido Marea Popular, que debuta en estas elecciones.

Entre sus proyectos como diputado, es conocido el que amplía el derecho de votar hasta los 16 años, luego apropiado por el kirchnerismo, y otras propuestas de ley que extienden las asignaciones universales a la ayuda escolar, la discapacidad, el nacimiento y hasta la etapa prenatal.

Como economista, planteó una serie de leyes que modifican las “contribuciones patronales”, como la fijación de una alícuota del 33%, y promulgó la Ley de Tarifas de Interés Social para usuarios de agua, energía y gas en estado de vulnerabilidad económica: tarifas menores al 50% del valor regular, prohibición de suspensión del suministro, entre otros.

Planteó un régimen legal del trabajo doméstico y una serie de leyes que protegen los derechos laborales. También motivó a la Cámara a crear una comisión bicameral de seguimiento a la “crisis del INDEC”.

Y promovió un proyecto de ley que incluya la figura de “ausente por desaparición forzada” en los padrones electorales.

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Jorge Altamira

Fue cinco veces candidato a presidente (1989, 1995 y 1999, 2003 y 2011) y desde el 2000 al 2004 fue Legislador de la Ciudad de Buenos Aires.

Desde la legislatura impulsó la jornada de seis horas para los trabajadores del subte y varios proyectos de expropiación de fábricas recuperadas (Brukman y Grissinópolis, las más célebres), leyes de urbanización de las villas de la Ciudad y un proyecto de ley de salario mínimo igual al costo de la canasta familiar.

La muerte de los ídolos es una fiesta

La banda española “La Pegatina” está de paso por Buenos Aires presentando su nuevo disco Eureka! Tras una década en la música, afirman que la gente ya no quiere ídolos, sino sentirse parte del equipo.

Ellos, hoy en Buenos Aires, son Romain, Ruben y Adriá, pero del otro lado del avión son también Axel, Ferran, Ovidi y Sergi. Todos son La Pegatina y como acostumbran arrancaron el viaje en musculosa y lo terminaron con pullover. Lo molesto de armar y desarmar infinitamente las valijas pierde importancia porque los de acá y los de allá, ellos y todos, no se imaginan haciendo ninguna otra cosa de sus vidas. Ellos hace diez años hicieron su all in a ellos mismos.

“Está difícil pensar en otra cosa que La Pegatina, es el 120% de nuestra vida”. El porcentaje es determinante desde hace un tiempo, desde que Romain y Axel llegaron desde Francia para sumarse y el equipo entero sintió la responsabilidad de ganar dinero con la música, principalmente para que ellos puedan quedarse. “A partir de ahí repartimos las faenas y cada uno dejó lo que estaba haciendo para sentarse única y exclusivamente en el grupo. Uno para que no muriera el proyecto porque nos gustaba y otra para que no muriera a nivel económico, para que pudiera seguir y la gente pudiera mantenerse”.

Convencidos de “el que no arriesga no gana”, montaron una pequeña empresa musical donde cada uno hacía funcionar una totalidad: La Pegatina. “El problema es que a muchos les pasa que les gusta mucho el grupo y tienen muchas ganas de tirarlo adelante, pero como no les da dinero se tienen que dedicar a otra cosa y esa otra cosa al final no les deja dedicarse a la música”. Prefirieron romper el molde sin saber si funcionaría. Hoy, lo siguen prefiriendo.

“No, esto no creemos que triunfe”, le respondieron en la primera discográfica a la que llevaron su material. La respuesta se convirtió en un empujón que los obligaba a buscar la forma de hacerlo diferente. “Ahí empezó a moverse la lógica dentro de nosotros y lo que dijimos fue ‘seguro que nosotros podemos trabajar como trabajan ellos’”. Sin frenos, grabaron su primer disco y averiguaron qué era lo que las productoras hacían y ahora ellos estaban por hacer. “Empezamos a trabajar nosotros como si fuéramos la gente que tenía que trabajar para nosotros, pero regalando el disco”.

¿Regalarlo? “Si nosotros hemos hecho el disco para que lo escuchen no para tenerlo en casa, pues entonces vamos a regalarlo y la gente ya vendrá a los conciertos y ahí empezamos con esta lógica”. Hoy con más de 45.000 discos vendidos – mucho más de lo que se requiere en España para ser disco de oro – demostraron que la descarga gratuita no excluye que la gente vaya y elija comprarlo.

–          ¿Por qué creen que funciona?

–          Se demuestra que hay una nueva forma de hacer, que está basada en el hecho de que la gente no quiere tener ídolos, sino que quiere tener a los músicos como amigos, entonces necesita formar parte del equipo. Los seguidores forman parte de nosotros. Entonces, se descargan la música pero luego quieren colaborar y te compran una camiseta o se compran el disco o van a un concierto. O simplemente se lo pasan al de al lado y también es una forma de colaborar, de compartir. Forman parte del equipo, es una forma diferente de entenderlo.

Los seguidores y la banda arman un equipo que trasciende las fronteras y ya lleva recorridos 15 países con más de 700 conciertos encima. China es una de las experiencias más flasheras que les tocó transitar, después de que el Gobierno aprobó las letras de sus canciones, llegaron sin que haya Google, ni Facebook, ni Twitter, ¡NI YOUTUBE!, y se entendieron sin que prácticamente no se hable inglés y a pesar de que las señas para comunicarse sean bastante diferentes. Todo eso no impidió que en la calle los frenen para las fotos, que en el show se enloquezcan y que ahora estén planeando una nueva gira.

–          Con experiencias así, ¿cómo hacen para seguir corriéndose de la figura de ídolo?

–          Lo bueno que hemos tenido es que hemos ido creciendo poco a poco, no hemos tenido un boom de golpe que de repente te encuentras que te para la gente por la calle. Entonces, no hemos sentido el agobio ese de ‘nos están mirando’. Se quita el mito del ídolo inaccesible por el que se busca la vida para acceder y de esta forma es más natural todo. Creo que la naturalidad es uno de los fuertes que tenemos y hace que la gente nos sienta como amigos, como compañeros suyos.

De todos esos que forman La Pegatina desde abajo del escenario ellos prefieren empaparse y los temas se vuelven universales. “Han traído el sol”, les dicen cuando llegan con la fiesta hecha música esperando explotar. Sin embargo, los ritmos que defienden fueron muchas veces menospreciados: “Ahora es la moda de la música indie y cuando se habla de música indie es la música independiente, es el folk, el pop y hay gente que acaba despreciando a la música mestiza. A veces, porque dicen que es facilona o que es fácil hacer música divertida. Me parece a mí que es todo lo contrario, hacer música divertida es como hacer el payaso, es muy difícil hacer humor, hacer algo triste o dramático le sale a todo el mundo. Poner fuerzas para hacer algo alegre u optimista a veces es complicado”.

Esa conjunción de ritmo, fuerza y fiesta parió a Eureka!, el último material de la banda que busca revertir ese preconcepto que posterga prestarle atención a la alegría. Durante un año laburaron las canciones para que cualquiera que lo escuche lo note: “Podrán decir que no les gusta, pero no podrán decir que no hay un trabajo detrás”. Las letras hablan de las giras, de poner a la banda como prioridad y de la hipocresía: “La hipocresía humana, individual, que luego al final se trasforma en algo colectivo y es el gran mal que ha jodido a todo, porque al final todo lo que pasa con la política, con la corrupción, con la avaricia, la ambición de la gente, esto viene por la hipocresía. Probablemente en el mundo del artista se ven cada día continuamente esas hipocresías; y hasta contigo mismo, que a veces necesitas estar por encima de todo”.

Ellos, que se suben más de cien veces por año al escenario para hacer música y justificar todos los cansancios que genera la gira continua. Ellos, hoy en Buenos Aires, pero con seguidores en todo el mundo, con canciones en siete idiomas, con festivales multitudinarios coreándolos, con pedidos de fotos y autógrafos en casi todos los cafés que se toman. Ellos sostienen que lo fundamental es “sentirte bien con uno mismo y creer en lo que haces a nivel personal, y a nivel colectivo estar bien con el prójimo, todo lo demás son las guindas de los pasteles”. Ellos ¿se creen exitosos? “No es éxito, es trabajo bien hecho, son los frutos del trabajo”, dicen.

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

Qué asesinato debe cometer una barrabrava para ser premiada por el Congreso

Una traición a la vida que hoy mismo vivís: el asesinato de Mati Cuesta. En el 2006 la barra de Talleres de Córdoba lo tiró de un tren de un piedrazo para después matarlo a golpes. Aún irresueltos los responsables de su muerte, la semana pasada el Congreso Nacional, repitiendo a la Legislatura cordobesa, galardonó a la misma barra por su supuesta lucha contra la violencia en el fútbol. Impune vergüenza.

Ese día la alegría se me fue en un segundo. Estaba contento, Atlanta, mi equipo, mi pasión, había ganado 2-1 en Jáuregui a Flandria, cuando nadie lo esperaba. Era 2006, el ascenso estaba cerca, había ido a la cancha porque todavía podíamos ir de visitantes, pero estaba sorprendido por los pocos que éramos, sabiendo todo lo que nos jugábamos.

Pasaron más de siete años, pero esa fecha, el 18 de marzo de 2006, no me la voy a olvidar nunca y no justamente por esa victoria. Cuando volví me enteré de todo  y me largué a llorar como un nene. Matías Cuesta, un bohemio de 18 años que me cruzaba casi siempre en la popular, había querido ir a la cancha y terminó en el hospital, agonizando.

Pocas horas después me contaban lo que había pasado y no lo podía creer. Había salido de su casa, ahí en Villa Crespo, a metros del estadio, para ir en uno de los dos micros hasta el Carlos V, el estadio de Flandria. A la altura de Moreno pincharon una goma y, como ya no llegaban de ninguna manera, se volvieron. Él se tomó el tren con un amigo más. Fue en el Sarmiento, con la esperanza de poder volver rápido para Capital para verlo aunque sea desde la tele.

Tuvo la mala leche, la desgracia, de cruzarse a la altura de la estación Caballito con la barrabrava de Talleres de Córdoba, que volvía de Ferro sin ninguna custodia policial. Los muy hijos de puta no tuvieron otra cosa que hacer qué empezar a tirar piedras al tren. Iba lleno, iba hasta las pelotas y con las puertas abiertas. Matías quedó al lado de una de las puerta y le encajaron dos piedrazos en la cabeza. Se cayó al andén y mientras estaba en el suelo, le pegaron patadas hasta dejarlo inconsciente. El tren siguió su rumbo.

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Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

Ese día, mi amigo, el que me contó todo esto, tuvo que tocar el timbre en la casa de Matías a las seis de la tarde para avisar que estaba muy grave en el hospital. Llegó y le tuvo que mentir a la madre, a Norma Roldán, porque no se animaba a decirle la verdad. “Señora, soy un amigo de Mati, no se asuste, pero su hijo tuvo un accidente. No es grave, pero lleve el documento de él que lo necesitan los médicos”, le dijo.

Ahí me enteré y fui a acompañarlo, me lo pidió desesperado. Vi como le decían a Norma que seguramente no la iba a reconocer por lo aturdido que quedó por los golpes. Vi, también, como empezaba a llorar desconsoladamente y sin entender lo que pasaba. Nos preguntaba cómo había pasado esto y dónde estaban los cagones que lo habían lastimado.

A los tres días, su estado era muy delicado. Eran las 10 de la mañana cuando a Norma le sonó el celular en el colectivo y casi se le sale el corazón por la boca: “Me dijeron que fuera rápido porque había sufrido un paro respiratorio y que había perdido los signos vitales”. Y después, con el segundo parte médico del día le contaron, con nosotros presente, que si se salvaba iba a quedar ciego porque tenía las córneas arruinadas a golpes. Ella se arrodilló ante el médico y con la voz tomada y con lágrimas en los ojos le rogó que lo salvara. Que no le importaba si quedaba ciego, pero que tenía 18 años, un montón de sueños por cumplir y que no se podía morir.

La agonía continuó hasta el viernes 24 de marzo. A las siete de la tarde falleció por muerte cerebral y lo velaron 48 horas después en el club de sus amores.

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A más de siete años la causa judicial nunca prosperó y tal es así que la jueza Mirta González la cerró el 15 de junio de 2009. Norma había recolectado testimonios de testigos, pero ellos nunca se animaron a presentar testimonio por miedo. Un periodista partidario de Atlanta grabó una entrevista radial con uno de los hinchas que viajaba en el mismo vagón, pero que nunca se animó a dar testimonio en el estrado. La Justicia, pese al audio detallado, no tomó en cuenta ese relato y nunca lo citó.

Para ella, que desde el primer momento tomó la posta para tratar de encontrar pruebas sobre los asesinos de su hijo, las amenazas eran cosa de todos los días. “Me llamaban anónimamente y me decían que no siga investigando porque iba a haber otro cadáver para mí. O llamaban, pedían por Matías, se reían a carcajadas y cortaban”, contó.

Al día de hoy, la causa continúa cerrada y sin ninguna novedad, pese al pedido mensual que hacen para que se cite a los testigos a que vean fotos para reconocer a los culpables. El pedido fue negado, una y otra vez, porque aseguran que pasó mucho tiempo y es muy difícil que se pueda descubrir algo.

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violencia futbol matiasMatías trabajaba como delivery hasta las dos de la mañana. Había retomado los estudios y estaba haciendo un acelerado, donde ya iba por el segundo año. Tenía pensado seguir alguna carrera relacionada con la informática.

Era fanático de Atlanta. Todos sus amigos eran del club y todo el tiempo libre que tenía se la pasaba ahí, a dos cuadras de su casa: en el estadio León Kolbovsky. Le hablaba a su familia y decía que soñaba con ver al bohemio ascendiendo y jugando contra los mejores equipos del país.

Era muy compañero de sus hermanas, que hoy tienen 16 y 21 años. Su mamá extraña su sonrisa cada día más. “Era muy pegado a su familia. Todos los días tomábamos mates juntos a la mañana y eso ya no lo tenemos más. Era muy cariñoso, ahora aunque amo a mis hijas con todo el alma, a veces cuando las beso tengo un remordimiento por poder estar con ellas y no con mi hijo, que cada día me hace más falta”, dice a lágrimas Norma.

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Al principio, las autoridades le querían hacer creer a la familia que todo había sido un  accidente, que seguramente estaba borracho y se cayó por estar en ese estado. Sin embargo, el laboratorio de toxicología y química legal – según la autopsia número 651-06 – certificó que no se registró ninguna sustancia tóxica en su cuerpo ni que hubiese tomado alcohol.

Norma no tiene dudas de que fue un asesinato y que los culpables están dentro de la barrabrava de Talleres de Córdoba, una facción que se mantiene desde 2006 y que además recibe premios por su comportamiento. Sí, los mismos hijos de puta que mataron a Matías reciben homenajes estatales, por una fundación que llevan adelante para legalizar los negocios de la barra.

Primero en Córdoba, donde Carlos Alesandri, diputado de De La Sota por el partido Unión por Córdoba, los agasajó como si fueran un ejemplo para la provincia. Le entregó a la cúpula principal de “La Fiel” – como se hace llamar la barra – una plaqueta. Esos mismos que recibieron la distinción, eran los mismos que dirigían “Las Violetas”, los que atacaron y asesinaron a Matías en 2006.

una que se ve la bandera en legislatura de cordobaEn una Legislatura colmada de banderas y cantitos futboleros, los premiaron por su “compromiso con la erradicación de la violencia en el fútbol”. Casi como si fuera un chiste de mal gusto. Casi como si se estuvieran cagando en la historia de Matías. Casi como si les chupara un huevo la lucha, la bronca y el dolor de Norma y de su familia.

Primero “Las Violetas”, después “La Fiel”. Desde fines de 2003, la facción que dominaba la barrabrava de Talleres de Córdoba  se hacía llamar las violetas. Después de que su líder, Sergio Busso, o “Tomatón”, como era conocido, quedó preso por el asesinato de un joven de 23 años, la barra – que no cambió su cúpula principal- pasó a llamarse “La Fiel”.

barra recibiendo de diputado“Verlos ahí tan impunemente me generó un dolor inmenso y mucha bronca. Tener que ver a los asesinos de mi hijo y que los traten así me pareció vergonzoso”, se indignó Norma. Y luego, después del escándalo que se armó tras la premiación, los volvieron a agasajar en el mismísimo Congreso de la Nación. En el Anexo, hablaron en una charla sobre violencia en el fútbol, llevados de la mano de diputados del PRO. Uno de los que habló, Carlos Pacheco,  que fue expulsado del Mundial de Sudáfrica 2010 por contar con antecedentes penales, es uno de los acusados por la familia de Matías por el crimen y fue uno de los que disertó. El otro apuntado, Sergio Busso o Tomatón, como lo llaman, está preso por otro homicidio.

“No puedo entender cómo les da la cara para dar charlas como si fueran pacíficos, cada vez que los escucho me acuerdo de lo que le hicieron a mi hijo y me largo a llorar”, dice Norma.

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“Desde el día en que lo velamos, perdí una parte de mi vida”, confiesa Norma, que hoy ayuda a otros familiares de víctimas de violencia en el fútbol desde la organización Salvemos al Fútbol. Desde que Atlanta remodeló el estadio el 30 de marzo de 2009 que una parte de la platea del Bohemio lleva el nombre de Matías Cuesta, para que todos los que pisen la tribuno sepan quién fue. La respuesta será la de un joven que tenía muchos proyectos, muchos sueños y que no puede descansar en paz. Que no puede estar tranquilo porque su asesinato sigue impune y con los culpables recibiendo premios.

“Si antes no me dejaban entrar al boliche, ¿por qué ahora sí?”

A los 20 años, Bruno Zuculini es el 5 de Racing. Para llegar a eso tuvo que perderse cumpleaños, minas, meriendas con amigos y unas cuantas cosas más. Después de esos sacrificios, elude la fama y disfruta de haber decido desde los 7 ser futbolista. “Cuantos más objetivos tenés y más cumplís, más cerca estás del éxito”, dice.

– ¿Alguna vez pensaste qué sería tu vida si no aparecieras en la televisión?

– ¿Si no apareciera en la televisión?  No, loco, la verdad es que nunca me lo puse a pensar. En realidad, creo que no sé qué hubiera pasado conmigo si no jugara al fútbol. Porque yo no es que soy burro, pero soy muy vago. Mi mamá trabajó dieciocho años de maestra y todavía ninguno de los dos hijos terminamos la escuela. Hubo un momento en que tuvimos que decidir si era el fútbol o el colegio y apostamos por la pelota y, gracias a Dios, nos salió bien. Pero me mataste con la pregunta, ni yo me había preguntado eso alguna vez.

Bruno Zuculini tiene las uñas a la miseria. Dice que es por manejar y dice, también, que es por la ansiedad. Tiene veinte años y una colonia de groupies que lo está esperando para sacarse una foto. Es jueves al mediodía y podría estar en el descanso de un trabajo de oficina o cambiando de aula para entrar a otra clase en la universidad. Pero está saliendo del trabajo. Esos ejemplos no son casuales: es un pibe con aspecto común que podría estar haciendo cualquiera de esas cosas, pero es, a la vez, una cabeza poco común que a los siete años decidió que prefería dedicar su infancia y su adolescencia al profesionalismo.

Iba al colegio a la mañana, salía, comía en cinco minutos y ya salía para Racing. El viaje era largo porque vivía -y vive- en Escobar, que no queda nada cerca de Avellaneda. Sus  amigos jugaban a las bolitas, mientras él estaba  en el colegio con la carpeta, con una medias y con un pantaloncito, como para estar siempre preparado para salir. No era nada extraño porque nada es extraño cuando alguien define sus sueños con tanta determinación: “Yo decidí que iba a ser jugador de fútbol y que me iba a bancar la que viniera”.

– ¿Nunca pensaste en qué hubiera pasado si esto no salía?

– En ningún momento de mi vida yo pensé en ser otra cosa que jugador de fútbol. De chiquitos, mi hermano y yo estábamos todo el tiempo en mi casa destruyendo todo con la pelota. Los cuadros, las ventanas. Teníamos un club en la esquina de casa y mi mamá, para que no le rompiéramos más las cosas, nos mandaba para ahí. El club era Independiente de Escobar -ojo, verde y negro son los colores-. Teníamos la escuela en una esquina, el club en la otra, así que nos movíamos así.

– ¿Arrancaban el día bien temprano?

Fotos: NosDigital
Fotos: NosDigital

– Y sí. Vivíamos a una cuadra de la escuela, pero yo me levantaba a las siete de la mañana, salía a las doce del colegio y a las dos de la tarde ya estaba en Racing. Pensá, entonces, la locura esta: mi hermano entrenaba a la mañana y yo a la tarde. Mi papá lo llevaba temprano a él, lo traía, le preparaba la comida, me la preparaba a mí y arrancábamos para el club. Pensá, en serio, era una locura. Franco tenía nada más que nueve años y yo siete. Fue así.

– A la distancia, ¿cómo ves todo ese desgaste?

– Es que en el momento no lo pensás porque si no, no lo hacés. Mis amiguitos se juntaban a tomar el té y yo estaba entrenando. Corriendo. Yo llegaba a las ocho de la noche y me acostaba a las once. Al otro día, lo mismo. Mis compañeros se juntaban a estudiar y yo no, yo pedía la tarea a la mañana siguiente. Pero desde chiquito estaba convencido de esto. Y mi hermano lo mismo. Lo que pasa es que tuvimos fortuna y llegamos los dos. Como nosotros, hay miles y miles.

– Ponele que Franco tuviera un hijo y te preguntara si te parece bien que tu sobrino tuviera que hacer todo esto, ¿cómo la verías? 

– No sabría qué decirte. Es otro momento. Yo le hinché mucho a mi papá. Mi hermano y yo. Porque él decía lo mismo que vos: que éramos chicos para hacer eso. Y yo le decía: “Llevame, llevame o llevame, porque acá te voy a romper todas las plantas y toda la casa”. Eso sí, él nos decía: “No te quejés después, tenés que hacer el colegio, tenés que hacer tarea”. Fue un trato que hicimos mi papá, mi mamá, mi hermano y yo.

– ¿El sistema del fútbol profesional requiere obligatoriamente de eso?

– La palabra lo dice: ser profesional. Dormirte a una hora, no comer cualquier cosa. Yo me he ido llorando de cumpleaños de amigos. Llorando, impotente, porque tenía que jugar al otro día. Fue un cumpleaños de un amigo, una fiesta tremenda, no me olvido más. Eran las doce de la noche y yo me fui. Recién estaban llegando las minas. Estaba en inferiores. Pero ya desde chiquito, tenés que entenderlo. A los siete años te perdés del té y cuando sos más grande te perdés de las minas.

– ¿Vos hablabas con alguien esta frustración de tener que irte de los cumpleaños?

– Con la almohada. Llegaba a casa, me dormía y sabía que al otro día me despertaba para hacer lo que a mí me gustaba. Esto es raro. Porque ahí está lo profesional. Quizás, a mis amigos les gustaba más que a mí jugar a la pelota, pero no le dedicaban ese tiempo.

– ¿Y tus amigos qué decían?

– En su momento no decían nada. Ahora me preguntan: “¿Cómo no hice lo mismo que vos?”. Claro, quizás, yo tengo ahora un buen auto y un buen salario. Y ellos trabajan ocho horas, van a la facultad. Se dio vuelta todo, pero cada uno elige su vida. Me parece bien que estudien. También que laburen porque todo el mundo labura.

– Antes la rutina era desgastante, ¿ahora cómo es? ¿qué hacés con tu tiempo libre?

– Ahora me levanto a las cinco y media de la mañana para llegar a las siete. Yo vengo por Panamericana y tengo que salir antes porque si salgo un rato después ya sé que no llego. No me puedo dar el lujo de llegar tarde. Quizás en inferiores podías llamar al profe y decirle que no llegabas. Acá no podés. Como sé que vivo lejos, me levanto media hora antes. Aparezco por Racing a las siete que ya hay gente. Llego a las dos de la tarde a mi casa. No es un horario para comer, pero llego a esa hora y, bueno, hago lo que puedo. Encima me pusieron el Metrobus en la 9 de Julio y se traba todo. Ahora voy por General Paz. Ya le saqué la ficha. Pero, bueno, cuando termino de almorzar, me tiro a dormir la siesta. Y me despierto a las cinco y, como decís vos, ya estoy libre. Igual, tranquilo, no es que me voy a un after. Yo no vivo más en el barrio, me mudé, vivo más lejos, pero siempre nos juntamos con mis amigos en un mismo paredón, así que me voy para allá. Hace un montón de años que nos juntamos ahí. Caía uno y empezaba a avisarle a los otros y ya después estábamos todos. Ya con veinte años seguimos juntos con amigos del club y con algunos del colegio, aunque con ellos la cosa es menos porque los de la escuela fueron tomando otros caminos.

-¿Y qué pasa ahora en el paredón? Porque antes eras simplemente un pibito y ahora sos Zuculini el cinco de Racing.

zucullini-Capaz me estoy tomando una gaseosa o un jugo, veo que alguien me ve, y me da vergüenza. Me hago el boludo y miro para el otro lado. Pero es porque me da pudor. Yo lo viví con Franco y lo volvía loco. Y lo jodía: “Eh, te están mirando”, y él me decía: “Está bien, pero no me lo digas”. Y quizás ahora estoy con mis amigos y uno me codea y me dice que me están mirando y es tremendo. Pero es una situación linda que te pidan una foto. ¿Vos sabés que yo nunca me animé a pedir un autógrafo? Una sola vez, iba caminando y lo vi a Fernando Redondo. Mí ídolo: crack, jugador del Real Madrid, un genio. Y no me animé. Y me arrepiento.

-¿Pero cómo pensás que la gente te ve a vos? Porque quizás pasa un nene caminando y te piensa como si fueras un héroe.

– No, héroe no, héroe es otra cosa. Héroe es otra gente. Yo tengo la suerte de hacer lo que me gusta. Hoy en Argentina el fútbol es muy grande, lo mueve todo y quizás el nene piensa que quiere ser como Zuculini, o bueno, como Zuculini no -le habla al grabador bien de cerca-, no sean como yo, como Zuculini no. Pero quieren ser como el futbolista, como el que ven en la tele y si te piden una foto y se las das, qué se yo, por ahí tienen un poco de esperanza. Hay un nene que es de Escobar y viene de allá para Racing, y tiene 12 o 13 años, y él vio que mi hermano y yo pudimos, entonces sigue. Y ser ejemplo me gusta. Yo voy a la pensión, voy al predio Tita Matiussi, hablo con los pibes de inferiores.

-¿La responsabilidad de un jugador de fútbol es solamente formar parte del equipo o dedicarle tiempo al club?

-Uno no es solamente un jugador. Yo pasa que estoy acá desde los siete años. Me conozco a toda la gente, a los hinchas, a los que manejan las cosas. Me entero de lo que pasa. Hace poco un chico de la pensión se lastimó. Le llevamos una remera, se recuperó y ahora anda haciendo goles. O cuando alguno tiene un problema de salud, nosotros tenemos que estar. Un pibe una vez pidió por Zuculini. Y yo pregunté: “¿Por cuál de los Zuculini? ¿Por mi papá? ¿Por Franco?” Y no, quería que fuera yo. Y no lo podía creer. Eso para mí es re loco mal. Porque nunca pensé que con esta cara podía hacer feliz a un nene.

-Tratemos de salir de vos que, evidentemente, tenías una familia que te acompañaba y un hermano que estaba en la misma. Pensá en los pibes que compartían con vos las inferiores. ¿Todos tienen la misma concepción del profesionalismo?

-No sé si todos pensamos lo mismo. Sí que todos tenemos el mismo sueño, pero somos distintos y necesitamos cosas distintas. Yo no tengo una habilidad tan grande como Vietto o como Centurión. Por eso tengo que prepararme para sacarle a lo mío lo mejor posible. Ellos tienen mucho talento. Si ellos se acuestan dos horas más tarde, quizás al otro día la rompen igual. Yo sé que no. Entonces, con las herramientas que yo tengo, tengo que exprimirlas al máximo: dormir bien, comer bien, no tomar, no fumar, ni hablar de consumir drogas.

-Pero vos lo tenés muy resuelto, ¿un pibe de quince años de la pensión lo tiene pensado así?

-Es todo muy familiar. Mis viejos para mí son Dios. Siempre me inculcaron mucho esto de que si querés hacer algo, no te tenés que desviar. Yo creo que a los quince años ya sabés qué querés hacer con tu vida. Yo sabía que si quería jugar al fútbol al otro día, no tenía que salir. Y lo sabía a los doce años. Tiene mucho que ver con vos.

-Recién hablabas de que vos tenés condiciones distintas a las de tus compañeros, ¿vos creés, a la vez, por tu personalidad, que se juega como se vive?

-Sí, ni hablar, y un coordinador de fútbol de acá me dice exactamente lo mismo. Mi hermano vivía a mil. Te decía una palabra, agarraba una cosa, iba y venía. Y en la cancha era igual. Yo cambié un montón. Él siempre jugó así. Pero yo cometí errores: a mí me dijeron, en Primera no vas a poder hacer lo de las inferiores. Pero sí, nosotros somos muy ansiosos.

-Claro, se te nota en las uñas. Las tenés todas comidas.

– ¿Y cómo querés que no me coma las uñas si soy hincha de Racing?

-Cuando eras pibe, ¿alguna vez te perdiste una mina por el fútbol?

-Y capaz que alguna vez, en alguna fiesta. Yo arreglaba para verme con una piba y ella llegaba un poco después de las doce y yo me tenía que ir. Y me decía quedate. Y yo que me tenía que ir. Y me iba re enojado, pero no me quedaba otra.

-Pero eso cambia, ¿no? ¿Cómo vivís eso de que ahora entrás a un boliche y te miran?

-Yo ahora entro a un boliche que quizás antes no entraba. Me hacen pasar gratis y me hacen lugarcito. Pero no me gusta eso. Yo sigo entrando por la misma puerta. ¿Si antes no me dejabas entrar al boliche, por qué ahora sí? Yo voy con mis amigos y soy un amigo más. Yo soy Bruno Zuculini de 9 a 13. Después, ya no.

-¿Y quién sos?

-Bruno Zuculini, el pibito de barrio.

-¿A tus amigos les gusta pasar al vip?

-Obvio. Ellos se confunden, pero es lógico. Me piden que me apure y les digo que esperen, que tranquilo, que si antes no hacíamos nada de eso. A mí no me gusta sacar provecho. Ahora puedo traer una mina más o un trago más. Y para ellos está bueno, pero para mí es lo mismo.

-¿Te parece injusto que un jugador tenga esos privilegios?

-A mí me da lo mismo tener o no tenerlo. No sé si puedo pensarlo como injusto o no. Puedo entrar por la puerta de atrás al vip o puedo entrar por la de adelante. Pero no me preocupa, porque ¿sabés qué? en definitiva, todos somos iguales. Entremos por donde entremos. Todos terminamos en el mismo lugar. Yo soy de las 9 a las 13 jugador de futbol, después no soy más.

-¿Antes no te daba bronca que unos entraran y otros no?

-No me molesta. Yo entiendo que al futbolista y al actor se los juzgue así. Quizás, a la modelo también. Por tener más teta o más culo, se la trata mejor que a una amiga mía. Que sé yo, es así. Es probable que esté mal.

-¿A quién escuchás para que te dé consejos de fútbol?

-No me gusta ver los partidos. Porque yo sé cuando me equivoqué y me da bronca volver a verlo. Pero tengo que hacerlo, aunque me cuesta un poco. Escucho a mis amigos, a mi hermano.

-¿Y en el club? ¿Hablás con Saja? ¿Con Ortíz?

-Ellos están en apoyo constante. Que tipos de tanta jerarquía, de tanta edad, estén detrás tuyo para ayudarte es algo bárbaro.

-Saja planteaba hace un tiempo que hoy a los pibes se les dé todos más rápido, ¿es así?

-Puede ser. A mí me gusta escuchar y siempre trato de sentarme a comer con los más grandes. Lo hice desde que tenía 17 años y ya estaba en Primera. Nunca hablaba por el cagazo que tenía. Y ahora también me gusta sentarme con el Chino, con Ortíz, con Cahais y con Pelletieri. Está bueno porque hablan de otras cosas. Capaz que en la mesa de los pibes está Fariña, Centurión y Vietto hablando boludeces y está bárbaro que hablen de boludeces. Pero a mí me gusta ir a escuchar a la otra. También boludean, pero hablan dos minutos en serio y está bárbaro.

-Con esto de que todo viene tan rápido, ¿cómo hacés para no confundirte?

-La familia y vos mismo son los que te mantienen. Y, claro, tener un grupo atrás. Nosotros con Centurión y con Vietto hemos hablado un montón. Ellos son mis amigos y charlamos mucho, pero por más que yo vaya y les diga que se lean este libro o este otro, el único que define las cosas sos vos mismo. Es tu cabeza. Tu responsabilidad. Queda mucho en vos. Y todos sabemos que somos simplemente jugadores de fútbol y no nos podemos confundir. Porque la cabeza te maneja todo: adentro de la cancha, por más que estés bárbaro físicamente, la cabeza maneja todo. Siempre.

-¿Cómo se maneja la cuestión de sentarte a comer con Camoranesi que es un campeón del mundo?

-Cumplió el sueño de todo el mundo.

– ¿Se lo preguntaste alguna vez?

– No, no me animo. Pero sí escuché que tiene la medalla colgada ahí en la casa. Yo la tendría todo el tiempo encima mío: ¿sabés cómo saldría a bailar con la medalla colgada? Pero pasa que Mauro es pura humildad. Viene y se pone a hablar una hora con nosotros y no se cree más que nadie.

-En una entrevista, una vez dijiste que era muy importante tener detrás a un cuerpo técnico o a un plantel que te ayudara a bajar a tierra, ¿alguna vez te tuvieron que meter un cachetazo para traerte de nuevo?

-No, pero porque mis papás me bajaban antes en mi casa. Aprendí muchas cosas con el Ratón Ayala. Yo cuando recién subí a Primera, pensaba en entrenar y en irme al toque. Terminaba y tiraba toda la ropa así nomás. Y vos viste lo que es Ayala. Jugador de Selección, capitán. Una vuelta me agarró y me dijo: “A ver, nene, vení: la ropa te la dan doblada, así que vos la devolvés doblada, ¿está bien?”. Es el día de hoy que entrego todo doblado. Eso me quedó porque tiene razón y vos no podés abusar del utilero. Son cosas mínimas que no tienen que ver con el fútbol, pero sí con lo humano.

-¿Saja es muy importante?

-El Chino es crack. Si había alguien que tenía que venir a Racing era él. Maneja el grupo como él quiere y lo maneja bien. Muy bien. Con su humildad, con su predisposición. Es el primero que se pone para hacer los ejercicios. Y si vos sos un pibe de 18 años y lo ves a Saja dejando todo en el gimnasio, no podés no estar ahí y con ganas. Yo lo admiro.

-Él dijo que con los más jóvenes había una pelea por la música en el vestuario. Que a él le gustaba más el rock, pero que con la cumbia era más difícil.

-Nosotros somos pibes y si salimos, obviamente, que escuchamos cumbia. Acá adentro la música la manejan los más pibes: Centu o Iván Pillud. A mí me gusta mucho el rock nacional. Contra Boca no sé qué pasó que se rompió lo que estábamos escuchando y le dije a Centu: “Mirá, voy a cambiar un poco, así no nos quedamos sin nada. Voy a poner rock”. Y él me dijo que le diera para adelante. Cuestión que ganamos. Entonces el partido siguiente, hicimos lo mismo, y volvimos a ganar. Así que ahora me parece que quedaremos escuchando rock.

-Hay otro tema que es muy importante en la vida de un futbolista que es la cuestión de la plata, ¿cómo aprendés vos a manejar tu economía?

-Mirá, yo el dinero que gano no lo toco. Es todo de mi papá y de mi mamá. Obviamente que si veo que ellos agarran y se compran un barco voy a ir y les voy a decir que no. Con ellos yo voy con los ojos cerrados. Pero no ando pensando en eso. Si tenemos plata, tenemos, y si no, no. Y no pasa nada.

-Pero vos venís de una familia que te ayuda mucho y siempre está con vos, ¿cómo lo ves en tus compañeros este tema?

-A mí no me gusta hablar de dinero. Yo no hablo. Ni con mis amigos, ni con mi hermano. Cero. No se toca ni se charla. Porque si yo digo, ponele, que no es así, que gano 180 mil pesos por mes, mis amigos del barrio me van a decir “ah, yo gano cuatro mil”. Es una cuestión de ética. A mí no me va la de sacar chapa hablando de guita. Yo hablo de fútbol nada más.

-¿Y con tus amigos sacás chapa hablando de fútbol?

-No, mirá si voy a hablar de fútbol, ellos me cagan más a pedos que Zubeldía.

-Vamos a plantear la situación imaginaria de que formaras parte de un cuerpo técnico y tenés un plantel que tiene muchos jóvenes, ¿te parece importante que haya un entrenador o un ayudante de campo que sea joven para llegarle mejor a los pibes?

-Yo tengo muy buena relación con Saja y con Pelletieri, que son el capitán y el subcapitán. Y ellos saben que yo me llevo muy bien con los pibes. Entonces a veces me hablan y me dan ciertos consejos para que yo se los transmita a todos. Porque entienden que en la boludeada, capaz, me van a escuchar más a mí que a ellos. No quiere decir que al Chino o a Pelle les de vergüenza, pero entienden cómo bajar línea desde el técnico hasta el fondo.

-¿Conscientemente agarraste ese rol?

-Conscientemente. Me encanta ese rol. Yo en inferiores fui capitán y me gustaría serlo, alguna vez, en Primera. No me gusta mandar, pero sí me gusta decir. Agarrar y hablar con Rodri de Paul, por ejemplo. Que después él haga lo que quiera. Yo trato de hacerlo por el bien de él.

-Hablamos de lo que cuesta llegar a Primera, de cómo llegar, de las cosas que cambian cuando llegás: ¿qué es, en definitiva, el éxito?

-Es cumplir el objetivo. Cuantos más objetivos tenés y más cumplís, más cerca estás del éxito. Cumpliendo objetivos, te acercás al sueño y si te acercás al sueño te acercás al éxito. Qué sé yo, es mi manera de pensar. Capaz es una pelotudez. Capaz dije un montón de pelotudeces en esta charla. Pero es lo que hay.

zucullini

Una charla con Rubén, un video junto a Jorge Julio López

Quizá la voz de Rubén, hijo de Jorge Julio López, sea paradójicamente de las más enigmáticas en la causa. ¿Qué dice, qué piensa, qué hace la familia de Julio, desaparecido hace casi cuatro años? Los organismos de derechos humanos son los que manejan el discurso mediático; el bajo perfil de Rubén, de sus hermanos y su madre, alimentan el silencio, el misterio, y también la nota.

Es jueves, es frío y la ciudad de las diagonales nos encuentra perdidos en más de un sentido. La pregunta de dónde está Julio López ahora bien podría extenderse a Rubén, su hijo, que espera paciente nuestra tardía llegada. Con perseverancia diagonal, al fin, nos saluda amable y guía hasta un bar cercano.

Algo es obvio y decepcionante: no pudo atendernos en Los Hornos, donde vive su madre, donde vivió Julio. Se disculpa e invita para otra ocasión: “Pueden ir otro día, pero lleven documentos porque en la puerta de la casa hay dos custodios que piden identificación”.

Tras la (segunda) desaparición de Julio, dos uniformados de la federal “custodian” a la madre de Rubén, a la casa. Algo tarde, ¿no?

Camino al bar, cuadra adentro, unas vallas cortan el paso y se oyen gritos. Rubén explica: estamos, casualmente, en los Tribunales de la Plata y, casualmente, se está juzgando allí a los civiles de la Unidad 9.

¿Qué es?

Rubén agrega, seco: “Uno de los centros donde mi viejo estuvo”.

 

 

¿No le interesa asistir?

No, no. Empezó hace dos semanas, y no fui nunca. Sé que dejan una silla vacía, en honor a mi viejo y como si estuviese presente. Hubiese estado bueno que se preocupasen y mi viejo esté ahí, presente en serio. Es fácil decir “Julio presente” pero los que tendrían que haber hecho algo para que no pase, no lo hicieron.

¿Quiénes?

Todo el mundo. El Estado, que fue quien proporcionó que se hagan los juicios y no protegió a los testigos; la Justicia, que desde que mi viejo declaró nadie se molestó en cuidarlo y ofrecerle “Julio, ¿necesita que lo acompañemos?”. En cuanto a los fiscales, que son los que llevan adelante el juicio, también; y los abogados que estaban de parte. Todos sabían que iba a pasar esto. ¿Por qué no se calentaron? Si no estábamos mis hermanos, yo, mi novia, no había nadie.

¿Usted lo acompañó a alguno de los juicios?

Sí, al primero, el que era contra Etchecolatz. El día que desaparece, que es el día que tenía que escuchar los alegatos, yo tenía que trabajar en Capital y no podía. Lo acompañaban mi hermano y mi primo, ya estaba arreglado.

¿Y qué pasó?

Es lo que nunca pudimos determinar.

Pero más allá de saber quiénes y cómo lo desaparecieron, alguna reconstrucción deben haber hecho.

Sí. Hasta las once (de la noche del 17 de septiembre, día anterior al juicio) mi viejo estaba mirando un partido en Fútbol de Primera. Jugaba Boca con no sé quién. Siempre se quedaba mirando el programa y después se acostaba, pero ese día no sabemos si se acostó o no. Mi vieja ni enterada si mi viejo se fue a las 12 de la noche o a las 7 de la mañana. Toma pastillas para dormir, y mi hermano, que vive también ahí, duerme como un tronco. No podemos saber a qué horario se fue.

¿Qué recordás del 18? ¿Cómo recibiste la noticia?

Estaba trabajando en Capital y me llama por teléfono mi señora. Fue todo trágico-cómico; empieza así: en la radio 92 – una FM de La Plata- dicen que estaba desaparecido. Lo escucha la señora de mi cuñado, mi concuñada; la llama a mi señora y le dice “pasó esto con Tito”; “No puede ser, nadie me dijo nada”; y entonces llamé a mi hermano, que no me había querido avisar para que no me preocupara estando a dos horas y media de viaje. Como a las 12 de del mediodía me llama mi señora y me cuenta. Llamé a un amigo para que fuera hasta lo de mi vieja para ayudar a buscar. De ahí salieron a recorrer hospitales, comisarías. Yo llegué (a La Plata) recién a las 3 de la tarde.

Existe toda una especulación alrededor de qué ropa usó Julio el día en que desaparece, ¿Tienen sentido estas versiones?

Sí, porque él tenía preparado una muda para el juicio. Digamos: salió con la ropa que tenía de entre-casa y los borceguíes para caminar -que no era la ropa que había apartado-. Tenía un jogging y un pullover viejo, ropa que usaba en la casa.

¿Y qué puede significar esto?

Tenemos la teoría de que alguien lo invitó a salir. No sé si consensuado, arreglado, si alguien apareció de pronto. Mi viejo salió, cerró la puerta y luego cerró la ventana por donde solía tirar la llave, y ese día no lo hizo. Además, se llevó un cuchillito.

 

¿Se lo llevaba siempre?

No. Esas son las cosas que no te cierran. Después de 20 días la llave apareció en el jardín. Nunca se hicieron rastrillajes, y también está la teoría de que la hayan puesto. Sino, podés decir: para mí la dejó ahí porque pensaba volver. Pero no volvió y sí encontramos la llave.

¿Qué pensaste ese día, cuando llegaste a La Plata y te reuniste con tu familia?

Lo que pensamos durante todo el juicio: que se le había saltado la térmica, que se puso mal, él estaba muy ansioso.

¿Habías hablado con él acerca del juicio en los días previos?

No, pero lo noté ansioso por ir. Ese día iba a poder verle la cara a Etchecolatz, que durante el juicio no se la había visto. Etchecolatz estuvo el primer día y el último, así que él no le había visto la cara cuando fue a declarar. Mi viejo quería decir lo que sabía, escuchar el veredicto y nada más.

¿Cuándo empezaste a articular el secuestro con Etchecolatz y los juicios?

Con el tiempo ya te das cuenta de que no está en ningún lado, no lo encontrás. Con el juicio tiene algo que ver. Qué parte no sé; qué persona, no sé. Pero con gente relacionada seguro que sí.

En algún momento pensaste que no, y hasta lo declaraste…

Sí, los primeros días no creíamos que realmente podía estar relacionado. Llevó mucho tiempo convencernos de lo que realmente pasaba. La que mantenía la idea era mi vieja.

¿Ella había hablado algo con él, recuerda algo que Julio le dijo al respecto?

Lo único que Tito le dijo a mi vieja es que ése era el último juicio al que iba a ir. Y a un primo también. Mi viejo quería que se condenara a Etchecolatz y nada más.

El 18 de septiembre de 2006, Julio desaparecía y la familia creyó que “se le saltó la térmica”. El tiempo (la verdad) luego derrumbaría dicha hipótesis, y hoy Rubén acepta el lazo con los juicios y su importancia como testigo. En la entrevista llega a decir: “Si mi viejo denunció a 20 personas de las cuales 19 están libres, ¿no va a pasar nada?”. Él mismo pensó que no, y la autocrítica vale. Pero desde entonces, recuerda, decidieron distanciarse de los organismos que, a través de portavoces como Nilda Eloy o Adriana Calvo, apuntaron desde un principio la lupa a Etchecolatz y sus secuaces. El quiebre se mantiene. La familia cuenta con asesoría legal propia, y su querella corre paralela a los reclamos de los organismos.

Rubén dirá: “Con los organismos de Derechos Humanos no tenemos problemas pero no compartimos las mismas ideas. Ellos actúan por su cuenta, como les parece, y nosotros por el nuestro; cada uno con su asesoría legal y manteniendo su línea”.

¿Qué líneas?

Nosotros estamos abiertos a que se investigue a cualquier persona. Ya sea relacionada con los juicios, con la familia o con los amigos. Nos han investigado a nosotros hasta que se cansaron dos y tres veces. En el 80% de las desapariciones tiene que ver la familia, yo lo entiendo. Mucho tiempo después surgió la idea de que se hiciera una autopsia psicológica, que es estudiar al entorno y tratar de dar un panorama de dos o tres posibilidades sobre lo qué pudo haber pasado. De tres casos que se hicieron en Córdoba, donde implementaron esto, dos salieron con resultados positivos: en uno encontraron a una mujer en Venezuela, que no se acordaba de nada y no sabía por qué estaba ahí; y en otra terminó siendo un familiar el que había matado a una nena. Esto no se hizo y desde la familia lo venimos reclamando. Dicen que estamos en contra de los organismos, pero si a mí me investigaron hasta que se cansaron, ¿cuál es el problema de que se investigue a cualquiera? Pudo haber habido un infiltrado, alguien que se hizo pasar por amigo de mi viejo. Por eso ellos (los organismos de derechos humanos) están enojados con la familia.

 

¿Qué ven de malo en todo eso?

Dicen que no hay que investigar al entorno del desaparecido. Y yo estoy abierto a que lo hagan. Lo único que ellos manejan es que haya sido Etchecolatz o sus aliados. ¿Y si no?

Pero cuando hablás de un infiltrado, si es que lo hubo, sería de parte de Etchecolatz.

Puede ser de cualquier lado. Porque mi viejo no iba a salir solo. Primero, era de noche, porque evidentemente salió entre las 12 de la noche y las 7 de la mañana. A las 7 se levantó mi hermano y mi viejo ya no estaba. Y a las 23,30, cuando se fueron a acostar todos, él se quedó mirando la tele. ¿Por qué salió? Rompió todas las cosas que eran habituales en él: cerró la puerta con llave, cerró la ventanita y no tiró las llaves como siempre hacía. Mi teoría es que se las llevó porque sabía que iba a volver, no iba a tocar la puerta a la madrugada. Se llevó el cuchillo porque confiaba, pero a su vez desconfiaba de esa persona. Esto me lleva a pensar que alguien lo engañó.

Según esta teoría, ¿creés que tu viejo, si es que salió voluntariamente, tenía la magnitud de lo que estaba sucediendo?

Yo creo que no. No sé con qué promesa pudo haber salido, porque no hubo violencia. Salió porque quiso salir.

Rubén teje el misterio, lo reconstruye según hipótesis, probabilidades, broncas.

Julio López resultó una presa fácil: no hay acusados, no hay testigos, siquiera una línea investigativa firme. La secuencia está ahí, detectivescamente inconclusa, impunemente ignorada.

Rubén espera porque confía. Es otro de los legados de su padre. “Mi viejo esperó 30 años que se hiciera justicia”, recuerda, pero es cierto sólo hasta aquel septiembre de 2006.

Julio esperó en las mareas de la dictadura, que se alejaron lentas.

Rubén espera sin leyes de obediencia debida y punto final, pero con claras manchas de aquello en las instituciones, en los jueces, en el miedo.

¿Por qué desapareció Julio López aquella vez del 76?

Por participar en una Unidad básica.

¿Qué hacía en la Unidad?

Tareas sociales, comunitarias, en Los Hornos. Nosotros íbamos cuando éramos chicos a jugar al fútbol o a la carrera de embolsados. Daban chocolates y juguetes.

¿Tenía alguna inclinación política?

Hubo cierta tendencia política a Montoneros. Mi viejo iba, pero colaboraba como técnico. Siempre está un grupo que realmente lidera, y otro que ayuda y no participan de esas cosas cerradas. Supuestamente alguien nombró a varios, y de esos 15 o 20 sobrevivieron 3, entre ellos mi viejo.

 

¿De ahí a dónde lo mandan?

Lo llevan, primero, a lo que se llamaba Cuatrerismo. Estuvo un día o dos y de ahí lo trasladan al pozo de Arana, que es un centro clandestino. De ahí, después de un tiempo, lo llevan a la comisaría quinta, que era otro centro. Este proceso lleva casi 6 meses, en el que fue torturado. Después lo pasan a la comisaría octava, donde blanqueaban los presos al PE. Ahí lo tienen un mes donde le dan de comer, se puede afeitar y bañar. De ahí pasa a la Unidad 9 donde quedó a disposición de la justicia.

¿En cuál de esos momentos aparece Etchecolatz?

Según mi viejo estuvo el día en que lo secuestraron y en muchas de las veces que lo torturaron. En Arana Etchecolatz estuvo seguro.

¿Qué edad tenía Julio?

47.

¿Y vos?

No había llegado a cumplir 11.

¿Te acordás del momento?

Sí, lo tengo re contra patente. Porque yo le vi las caras a los tipos. Eran como las 2 de la mañana; ellos entran rompiendo la puerta a mi casa, lo buscan a mi viejo, lo sacan. Nos hacen meter a mi hermano, mi vieja y a mí en un cuarto. Yo los ví… después, si te digo que me acuerdo la cara te miento. Nos hacen poner de espaldas contra la pared. A mi vieja le piden el documento, a mi viejo también, el se los da… y se fueron.

¿Qué siguió?

Me acuerdo de haber ido al regimiento 7 a golpear la puerta, a ver si alguien te decía algo; haber ido a hablar con el que era párroco del Ejército. Fui en más de una oportunidad a la Cruz Roja de Buenos Aires, que todos los meses nos mandaba alimentos. Salí a laburar. Lo mismo mi vieja que nunca había trabajado.

¿Te explicaban lo que estaba pasando?

No eran los 11 de ahora. Las familias de por sí eran más cerradas. No se podía hablar mucho del tema; no había un periodismo que denuncie estas cosas.

¿Qué creías que pasaba?

No te puedo decir qué me acuerdo porque no lo sé.

¿Cómo repercutió en la familia?

Mi mamá tuvo que salir a laburar, mi hermano siguió estudiando, y yo me fui a trabajar a una quinta con unos tíos y me anoté para hacer carpintería. A mi manera, poco o mucho, ayudaba a mi vieja.

¿Te acordás del día en que volvió?

Estuvo detenido casi tres años. Dos años y medio ilegalmente y otros meses blanqueado donde lo pudimos ir a visitar. Íbamos todos los miércoles. Los últimos días ya podían ir las cuñadas, los hermanos de mi vieja. Entonces me acuerdo que en una fiesta, no sé cuál, llegó mi vieja con una de sus hermanas y dijo “lo sueltan a Tito”. El lunes yo no fui a la quinta esperando que viniera. Y una prima y mi tía lo fueron a buscar. Y vino.

¿Cambió algo en Julio, después?

En la parte que vos veías, no. A los dos días que llegó se puso a trabajar. Mucho lo maquinaba para él mismo y nunca nos contó.

¿Volvió a la acción social, a la labor comunitaria?

No la siguió. Además desapareció la Unidad básica, no quedó nada. No quiso saber más al respecto. Que sepamos, nunca militó en otro lado. Después, bueno, con el tema del juicio se empezó a juntar con los organismos.

Él sí estaba amigado con los organismos

Tengo un escrito donde dice que ya se cansó de hablar con todos, con derechos humanos, jueces. Después, bueno, arreglate cómo lees lo de adentro porque no es un cuaderno, está todo desprolijo. El agarraba una servilleta, cualquier cosa, y escribía. Yo creo que él lo hacía en un momento que se acordaba, y nadie se tenía que enterar.

¿Por qué lo hacía?

Como no se hablaba de eso, él descargaba por ahí.

 

O sea que nunca se volvió a tocar el tema en familia

No, no. Mi vieja estaba mal, empezó a tomar pastillas para dormir. Hoy en día mi vieja sigue enojada con mi viejo porque si no iba al juicio mi viejo hoy estaba. “Me hubiera hecho caso” dice.

El silencio familiar alimentó desentendidos varios. El testimonio (la presencia) de Julio López en aquel juicio del 2006 no era menos que crucial.

Incluso hasta para él mismo.

La esposa, ignorante de tal percepción, hija del silencio, repite: “Me hubiera hecho caso”.

La escena trasciende lo doméstico porque Julio no fue sólo un esposo, un padre, un tío.

Como testigo, fue crucial para encarcerlar a Etchecolatz.

Como desaparecido, aún se alza como bandera de lucha y símbolo de impunidad.

Quizá Julio no debiera haber salido, es cierto, pero si la reflexión allí termina, resta la autocrítica del silencio, de la soledad, del apoyo.

¿Julio, como desaparecido, fue atendido por algún gobierno ya vuelta la democracia?

Nada.

¿Hubo algún tipo de acercamiento en la década menemista?

Nada.

 

¿De ayuda psicológica?

Nada.

¿Económica?

Recién en el 96-97 a él le dieron un resarcimiento en bonos por los días que estuvo detenido en la Unidad 9, ya blanqueado. Ahora hace un año y pico iniciamos los trámites por la parte que no se le reconoció, que fueron los seis meses que estuvo desaparecido ilegalmente, en un centro clandestino y no en una comisaría.

¿Y luego de declarar, no fue protegido como testigo?

No, y es una de las broncas mías. Si vos sos abogado, fiscal, juez, Estado, tenés que tomar todas las medidas para que no pase nada. Y te estoy hablando de personas jurídicas que son también físicas. Si mi viejo denunció a 20 personas de las cuales 19 están libres, ¿no va a pasar nada?.

Muchas veces alternás el pasado y el presente, ¿En qué tiempo hablás de tu viejo?

Sigo hablando en presente, pero muchas veces se me va al pasado. Después de tanto tiempo, ni esperanzas de que aparezca vivo tengo. Siempre lo vas a desear, pero ya es casi imposible por una cuestión de lógica.

De pronto, la novia de Rubén interrumpe la charla:

¿Quieren verlo?

¿A quién?

A Tito, bailando paso doble.

¿Cómo?

Por celular, en una fiesta del día anterior a que desaparezca.

¿El sábado 16?

Sí, el sábado. Era el cumpleaños de un primo y estaba toda la familia reunida.

La mujer de Rubén busca en el celular, aprieta y da vuelta la pantalla. Allí está Julio, aquí, en este bar, a una tecnología de distancia. La escena estremece. Julio se mueve a paso torpe y decidido, ensaya una vuelta, se cansa. Durante 20 segundos, el Julio López testigo es mi abuelo o el tuyo. Su sonrisa no sospecha que está bailando por última vez.

¿Por qué lo filmaron?

Nunca lo habíamos visto bailar.

La charla termina, o mejor, el grabador se apaga. Se fueron las nueve y las diez, es tarde, y La Plata se viste de noche y frío.

Rubén va calmo por una diagonal profunda y vertiginosa; acaso como siempre, su mujer lo sigue. En uno de sus bolsillos -por última y única vez, o lo que es igual, por siempre- está su viejo bailando paso doble, en la memoria del celular, en su memoria.