Por qué comemos asado

Hace 2 millones de años empezamos a comer carne. Hace 500 mil que asamos. Primero a la cruz, al fuego y costumbre de gauchos. Con el desembarco de comidas mediterráneas, la aristocracia mostró al asado como identidad nacional. Los inmigrantes acostaron a la vaca. Y la antropóloga Patricia Aguirre se encarga de alimentar el fuego.

Hace alrededor de 2 millones de años, nuestros antepasados empezaron a comer carne. En la medida en que la incorporaron a su dieta de forma regular, todo cambió: masticar carne procesada con las primeras herramientas de piedra –faltaban cientos de miles de años para que se empezara a cocinar–  habría sido decisivo para el desarrollo de nuestra inteligencia. Y también de nuestro cuerpo: el mayor consumo de carne implicó una reducción del tubo digestivo, un aumento del tamaño del cerebro y la reducción del aparato masticador. Una vez que probamos carne, no pudimos parar, y pasamos de la carroña ocasional a convertirnos en grandes cazadores. Luego, con la domesticación del fuego, 500.000 años atrás, empezó la otra nueva etapa: la carne asada.

Imágenes: Tomás Alexander

¿Cómo se transformó una práctica milenaria, común a toda la humanidad, en un elemento central de nuestra identidad nacional? ¿Qué valores se asan junto a la carne cada vez que encendemos un fuego? Patricia Aguirre, antropóloga especialista en alimentación, responde estas preguntas y nos adentra en la historia social del asado argentino.

“En la Colonia, hasta los esclavos y los perros comían carne”, empieza Patricia. Aunque irónica, apunta a una verdad fundamental: las condiciones ecológicas fueron (y son) determinantes para que la carne se convirtiera en el elemento central de nuestras comidas. Cuando los europeos introdujeron el ganado vacuno en el territorio que luego sería Argentina, se encontraron con un paisaje óptimo para su reproducción, con casi nulos cuidados. “No es excepcional de Argentina: los países con gran extensión territorial y baja densidad de población tendieron a desarrollar dietas cárnicas. Mientras que aquellos países de menor tamaño y mayor número de habitantes por kilómetro desarrollaron una alimentación más centrada en el cultivo”, agrega. Lo que es igual a decir que acá las vacas crecían, se alimentaban y reproducían solas. Al final el gaucho no tenía la culpa de que lo tildaran de vago: simplemente tenía poco trabajo.

No hizo falta mucho tiempo para que la carne abundara. Los estudios del arqueólogo Mario Silveira –basados en el análisis de pozos de basura– señalan que el consumo de carne en la colonia era de más de 200kg por persona por año. En porteño diríamos que es una barbaridad, comparado con el promedio actual de 60kg. Y lo de los perros no es una metáfora. Los huesos encontrados en los pozos de basura se muestran limpios y sin marcas de mordeduras: las panzas caninas ya estaban llenas de restos más jugosos. No muy lejano de la polenta que se preparaban los esclavos con las sobras de maíz, calabaza y carne que rescataban de las comilonas aristocráticas. Esta mezcla semilíquida se guardaba en un cilindro cerámico, siempre a mano durante las jornadas de trabajo. “El primer tupper de nuestra historia”, remata Patricia.

Sin embargo, contrario a la fantasía de varios, esta abundancia bovina no era degustada en los hoy celebrados asados. “Hasta el siglo XIX inclusive, el asado era considerado una comida de travesía y era una práctica rural, de los gauchos, que consistía en clavar una estaca en la tierra y asar la carne directamente sobre el fuego. El churrasco se tiraba sobre las brasas, luego se rasqueteaba lo arrebatado y se comía lo de adentro”. Lo que impedía que esta costumbre se masificara era que las vacas caminaban mucho y la carne era muy dura. Antes de comerla, había que hervirla por más de seis horas. Por esto eran mucho más típicas las comidas de olla: guisos y pucheros.

Pero, ¿cómo cambió todo tanto? Hoy nadie desprecia el puchero de la abuela, pero no hay ranking que no tenga al asado en el primer puesto de las comidas argentinas. Entre la marginalidad del asado gauchesco y la gloria de la carne a la parrilla actual ocurrió un pequeño hito: la construcción del Estado argentino. “Son dos los procesos a tener en cuenta. Por un lado, hacia comienzos del siglo XX a los gauchos ya los habían matado a todos y, por el otro, comenzaban a llegar las primeras grandes olas migratorias de España e Italia. Y con ellas sus costumbres alimentarias. Las comidas son relaciones sociales cristalizadas. No son solo nutrientes: son también valores y sentidos. Y la aristocracia argentina de la época lo tenía claro”.

Comedor del Hotel de Inmigrantes. Buenos Aires, 1916

Sigue: “Las comidas mediterráneas eran una amenaza para la consolidación de la identidad nacional. Es en ese momento que la figura del gaucho empieza a ser construida como símbolo patrio del macho libre, valiente y hasta salvaje. ¿Y qué come el gaucho? El gaucho come asado”. Los recién llegados no opusieron mucha resistencia. En sus países, la carne era preciada pero también inaccesible, por lo que se la consideraba un producto de lujo. El contraste fue absoluto: en el Hotel de Inmigrantes les servían unos 600 gramos de carne diarios, el equivalente a lo que una familia italiana entera podía llegar a consumir en un mes. Pero, claro, tampoco era cuestión de clavar una estaca en el patio del conventillo: fueron los europeos los que acostaron a la vaca en una parrilla.

El asado como emblema nacional está cerca de los cien años. ¿Qué cambios se están dando en los sentidos a los que se lo asocia? Para Patricia, es una novedad de las últimas décadas que las mujeres estén al frente de las parrillas. Sin embargo, señala que aún persiste el machismo de la práctica. “Hay tantas maneras de hacer asado como varones rioplatenses. Toda esa parafernalia no es más que la forma de justificar que es la única comida que saben hacer. Y es la más fácil, encima. Porque no importa qué hagas: si vos ponés un pedazo de carne en una parrilla, indefectiblemente se va a asar. A mí nunca me aplaudieron por un guiso. El asado es la teatralización de las relaciones de género”.

Como el fútbol, el asado nos une tanto como nos divide. Basta encender un fuego para bajar los cuchillos y sentarnos a la mesa.

Frigorífico abierto

Publicado en Asado Revista.

Frigocarne no es cualquier frigorífico: es una empresa recuperada por sus trabajadores. Ellos prefieren decir “Sin patrón”. Ese orgullo lo llevan pintado en las paredes del predio en Cañuelas, donde faenan y envasan carne de novillo. La mayor parte de la producción va a parar a la exportación. ¿A dónde? A Rusia, con habilitación para vender en Hong Kong, Angola y Brasil. Otro orgullo: remontaron mercado interno y externo luego de ¡tres quiebras! producidas por el anterior dueño. Son 140 trabajadores que tomaron la planta, fueron desalojados, volvieron a tomar la planta, equiparon el frigorífico y formaron una cooperativa para seguir.

¡Un aplauso para el trabajador!


Fidelidad

Fotorreportaje desde la Habana

Hay llantos de bronca, de ira, de nervios, de alivio, de desazón, de culpa. El llanto a Fidel es de tristeza, de terrible ausencia, pero no de preocupación. No es como cuando llorábamos a Chávez, lagrimas de tristeza, de bronca y de miedo. Miedo a que sin él todo se terminara. En Cuba no existe ese llanto, al menos no estos días.

Se llora a Fidel como a un padre, a un familiar que ya no está más, con esa congoja que te aplasta el pecho cuando pensás que ya no vas a ver más a alguien al que querés mucho. Y cómo no va a querer el pueblo a Fidel Castro. Cómo no van a sentir la falta de un padre aquellas familias que hoy habitan en las suntuosas mansiones de los gringos ricos que vivían en Cuba antes de la Revolución. Cómo no van a extrañar a la persona que hizo construir un centro de salud en cada barrio, que hizo que sus hijos coman, que estudien, que vivan seguros.

Cientos de miles de personas rindieron homenaje a Fidel, hicieron kilométricas colas para pasar por dentro del Memorial José Martí a rendirle tributo. Muchos de ellos eran jóvenes estudiantes de la universidad publica y para todos, uno entre ellos afirma: “la manera en que honramos a Fidel es seguir siendo rebeldes”. Y te sostiene la mirada, severa, seria, qué alguien se atreva a contradecirlo. Una joven estudiante de Libia, que asegura estar ahí porque gracias a Fidel ella estudia en la Universidad y que a pesar de la tristeza, mañana va a ir estudiar.

Porque acá en Cuba la vida sigue. El socialismo también. El legado de Fidel es este: un país sin indigencia, donde nadie muere de hambre, donde todos estudian, donde no hay drogas ni trata, donde el Estado no se asienta sobre relaciones de dominación. Sí, touché. Lugares comunes al hablar de Cuba, y a quien le haga ruido puede ir a buscar en el repertorio de países, Estados, gobiernos y regiones un sistema más justo que este, si encuentra alguno, uno solo, donde los pibes no se mueran de hambre, abandonamos para siempre los lugares comunes. Mientras tanto, vamos a seguir destacando a Cuba por lo que verdaderamente es: un país que no tolera las bajezas del sistema capitalista, donde los padres pueden dormir tranquilos sabiendo que les dejan a sus hijos un lugar justo donde vivir. Porque la justicia no es más que igualdad de oportunidades, y hoy todos los pibes de Cuba nacen con ese derecho.

Fidel se fue. Sí, y de solo decirlo la congoja se instala en la garganta, brotan las lágrimas, porque lo vamos a extrañar muchísimo, porque gracias a él sabemos que otro mundo es posible, porque se fue un revolucionario que le cambio la vida de un país entero. En Argentina tuvieron que matar a una generación de luchadores para frenar lo que la Revolución Cubana mostraba: es posible desde la lucha armada tomar por asalto el poder para repartir la riqueza. Hoy desde Argentina todavía sufrimos las consecuencias y seguramente el llanto de muchos por Fidel hoy también tenga que ver con eso. Pero en Cuba están tranquilos, hay mucho para defender y cuidar.

Fidel se murió a los 90 años, en su cama, habiendo sobrevivido a más de 600 atentados contra su vida y dejando uno de los legados más grandes y necesarios de la historia del mundo: un pueblo digno, movilizado y que defiende el piso que dejó la Revolución. Fidel murió burlando al Imperio. Fidel va a vivir siempre en cada pibe rebelde de Cuba y del mundo.

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El Día de las Históricas

Las mujeres pararon para que paren de matarlas y escribieron una página de la Historia gritando lo que se impera y es urgente: la caída del patriarcado y de la violencia machista. Crónica del día eterno que dejó una certeza: esto no tiene vuelta atrás. 

Más de cien mil mujeres rodean el Obelisco y lo hacen desaparecer bajo un techo de paraguas que se extiende por Diagonal Norte, Avenida de Mayo y Diagonal Sur, hasta llegar a la Plaza, que se riega de cuerpos en acción.

La lluvia fría y constante, más fuerte, más leve, es eterna.
Como lo será este día. Para todas y todxs.

Pies mojados y fríos se embarran sin flaquezas. Pisan fuerte y mueven los cimientos. Marchando juntas, codo a codo, el amor se hace fuerza y resistencia. Y el grito se oye como una ola dispuesta romper.

A romper con todo.

Imagen: Facundo Coronel

Andrea está ahí, mojándose, con su pañuelo verde, y lo sabe desde antes que suceda.

“Será un día histórico porque sienta un precedente para convocar a un Paro General de Mujeres y parar al país entero, y que todos vean que sin las tareas productivas y de cuidado que realizamos el país no funciona.”

Cocinar, limpiar, cuidar. Cuidar niños. Cuidar ancianos. Cuidar enfermos. Criar. Abastecer. A parte de trabajar. A parte de ser profesional.

Todo eso se paga con injusticia:

Tener un 2% más de desempleo.
Trabajar dos horas más promedio.
Ganar un 27% menos.
Realizar un 70% de las actividades no remuneradas.

Y que, a todo esto, el Estado se haga el boludo.

“Hoy se demuestra -continúa Andrea- que la fuerza de las mujeres, desde las bases de los sindicatos hacia arriba,  puede torcer el brazo de los hombres gordos que siempre decidieron.”

Todas juntas
Todas juntas

Quimey espera estoica bajo su paraguas, cerca de Andrea. Sonríe. Habla con amor. Y está enojada.

“Me enoja que siempre se corra el eje de la discusión. Como este era el primer paro de mujeres, en vez de preguntarse por nosotras, el sistema machista y patriarcal que nos oprime sin pausa empezó a preguntarse, sobre todo a través de los medios de comunicación masivos, si los hombres debían o no ir. Osea, ¿hay un paro de mujeres por primera vez en la historia de Argentina y la pregunta es si van los hombres?  En el Encuentro Nacional pasó con el tema de los graffitis. Esta tendencia luego se traduce en propuestas como #NadieMenos #NiUnoMenos, etc. Pero el foco somos nosotras y #VivasNosQueremos.”

Desde el escenario dirán más tarde: “Nos felicitamos a todas”.
Y se escuchará un estruendo. También se nombrarán a los travestis, trans y el movimiento LGTTB en su conjunto.
Y por último se mencionarán a los “varones antipatrarcales”.

Y se escuchará un aplauso cerrado.

El manual callejero de desaprendizaje impone una pregunta: ¿qué es ser un varón antipatriarcal?

Quimey enseña: “Para todxs es difícil desestructurar el machismo. A mí me educaron como a una `princesa´. Eso es violencia. El camino a desandar por el varón es el de correrse de los lugares de privilegio que le son asignados por el solo hecho de ser varón. Y así, entre todxs, entender que la biología no es nuestro destino”.

Sandra, que también está allí, siendo parte de las cien mil históricas, tiene 45, unos 20 años más que Andrea y Quimey. Y lo dice claramente: “Mi generación es machista”.

“Los varones se tienen que dar cuenta que los `chistes´ no van más. Aquello que antes discutían a muerte como `ayyy, es un chiste, no te enojes´, hoy los deja fuera de lugar, recalculando. Vivimos un día histórico porque estamos discutiendo la cultura machista, realmente. Porque detrás de los horrores de los femicidios hay un reclamo y un movimiento que exige un cambio profundo y total: cuestiones laborales y de la vida cotidiana. Y para todxs se trata de un ejercicio, de pensar, de sacarse de encima el latiguillo y el sentido común. Y en el último año veo una revolución en este sentido, hecha desde abajo y por nosotras. Y al ver a pibxs más jóvenes y a mi hijo de13 años, estoy segura: habrá grandes cambios.”

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Vivas nos queremos

Desde el frente se enumeran los países que se sumaron a las movilizaciones contra la violencia machista del 19 de Octubre.

México, Brasil, Chile, El Salvador, Perú, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras . Y la lista sigue hasta hacerse mundial.

Algo que se venía anticipando en coro y desde hace mucho:
“Qué tiemblen los machistas: América Latina será toda feminista”.

Y cuando el acto termina y las oradoras vuelven a fundirse con la plaza, se escucha una verdad incontrastable, dirigida a uno de los más -si no el más- interpelado de la noche, desde el escenario y desde las calles:

“Sí, se puede; sí, se puede: el primer paro a Macri se lo hicimos las mujeres.”

Este feminismo, poder popular de las mujeres en luto pero en lucha, “contra los femicidios y contra la precaridad de nuestras vidas”- como dijo una de las oradoras-, se enciende bajo cualquier tormenta. Todas presentes en una plaza lo hicieron posible. Miles de familias de mujeres: abuelas, hermanas, nietas, madres, hijas. Mujeres jóvenes, adolescentes, niñas, adultas y viejas.

Y las que no están: siempre presentes. Como Diana y Lohana, cuyos nombres quedan escritos en cruces blancas clavadas al barro. Y como las cientas de miles por las que se grita lo que nunca se olvida y siempre es central: las mujeres muertas en abortos clandestinos, que son femicidios del Estado.

El paro de la sororidad, del dolor y de la conmoción hecha fuerza, unión y grito deja su marcha indetenible en la Historia.

Imagen: Facundo Coronel
Imagen: Facundo Coronel

Paro de sororidad

Cae la noche de una jornada revolucionaria. Sobre nuestros cuerpos mojados, permanece el calor de la lucha hermanada. La lluvia, lejos de mandarnos a nuestras casas, nos encontró piel a piel, con los dedos entrelazados, en un abrazo furioso y feminista. Porque nuestro único refugio es la calle. Es la otra compañera. A cada paso compartido sentimos temblar bajo nuestros pies los cimientos más acérrimos del patriarcado. Ese que nos cree descartables, consumibles, violables, matables. El que no se banca vernos unidas y resiste con más violencia a nuestra lucha.

Esto no tiene vuelta atrás.

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#NiUnaMenos
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Imágenes: NosDigital
Sorolidad
Sororidad
Todas juntas
Todas juntas
Un solo grito
Un solo grito
Imagen: Stella Jerez
Imagen: Stella Jerez
Por un aborto legal, seguro y gratuito
Por el aborto legal, seguro y gratuito
Imagen: Facundo Coronel
Imagen: Facundo Coronel
Vivas nos queremos
Vivas nos queremos
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Del Obelisco a Plaza de Mayo
Imagen: Facundo Coronel
Imagen: Facundo Coronel
Esto no termina acá.
Esto no tiene vuelta atrás

Quién pide Justicia

La plaza del Congreso se llenó de personas que hicieron un amplio pedido de justicia. Fue acto descentralizado que se compuso de muchos pequeños grupos de familiares y amigos de víctimas de muy diversos actos de inseguridad: desde oficiales muertos en ejercicio a pibes asesinados por la policía; de peatones atropellados por conductores alcoholizados a las víctimas de Once, Beara y Cromagnon; de personas asesinadas en robos a las mujeres víctimas de la violencia machista.

“Morimos en boliches mal habilitados, en ciudades inundadas, en manos de femicidas, en rutas inseguras, en accidentes de tren, en picadas con conductores borrachos, en recitales, por tener o no tener celulares; pero no nos resignamos”, decía el discurso oficial.

En un ambiente triste y apagado, la concentración se dio en la práctica como un acto terapéutico: una especie de velorio público y multitudinario. Donde se abucheó a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y se aplaudió a la Asociación de familiares de víctimas de terrorismo en Argentina.

La crítica se centró en los jueces y los procesos judiciales. Los principales pedidos fueron un registro de víctimas, asistencia integral y permanente, participación en el proceso penal y – la consigna más aclamada- el cumplimiento efectivo de las condenas.

La manifestación tuvo un alto amparo mediático por parte de las radios y los canales tradicionales, al punto de tener como anfitriones a periodistas famosos, como Luis Novaresio. Llamativamente el propio Gobierno apoyó públicamente la actividad y el pedido de justicia del que es destinatario.

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La revolución es ahora

Relanzan el proyecto de ley que propone un régimen reparatorio para trans y travestis víctimas de violencia institucional. La identidad de género: de delito a derecho humano.

El jueves 6 de octubre se presentó en el Congreso el proyecto que propone un “Régimen Reparatorio para Víctimas de Violencia Institucional por motivos de identidad de género”. El proyecto 2526 busca el reconocimiento por parte del Estado de la violencia institucional a la que fueron sometidas sistemáticamente las personas trans y travestis por las fuerzas de seguridad pública; y en especial a aquellas que fueron detenidas de manera ilegítima a causa de los edictos policiales vigentes hasta 1995.

Tal como se desarrolla en los fundamentos del proyecto, los edictos policiales fueron la herramienta básica de las políticas de persecución orientadas a la normalización de grupos sociales considerados “desviado” por el poder estatal:entre ellos, lxs trans. Estos instrumentos le daban a la policía la potestad de emitir los edictos, de juzgar, interpretarlos y de aplicarlos. Las trans y travestis fueron marcadas como esos cuerpos e identidades a perseguir, patologizar y marginar. Sus trayectorias de vida están signadas por episodios de detención arbitraria, golpizas, abuso y tortura por parte de la policía. “Los edictos policiales sirvieron como excusa legal para encarcelarnos, el crimen fue nuestra identidad”, afirmó Norma Girardi de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual en el acto de presentación.

Esta iniciativa, que ya cuenta con la firma de 22 diputados y diputadas de todo el arco político, fue impulsada por Lohana Berkins, militante travesti y líder de ALITT hasta su muerte en febrero de este año, junto con Marlene Wayar, referente del colectivo trans y militante de Futuro Transgenérico. El proyecto fue redactado e impulsado por Abogad*s por los Derechos Sexuales (Abosex). Dice la letra que serán beneficiarias de este régimen las personas mayores de 40 años a las que se les haya aplicado el inciso f “los que se exhibieren en la vía pública con ropas del sexo contrario” y el inciso h “personas de uno u otro sexo que públicamente incitaren o se ofrecieran al acto carnal” del artículo 2 del derogado Reglamento de Procedimientos Contravencionales del Edicto policial dictado por la Policía Federal Argentina.

El régimen de reparación contempla el otorgamiento de una pensión graciable para las víctimas, al igual que perciben las víctimas del terrorismo de Estado en los 70. Dos años atrás, cuando este y otros proyectos similares se presentaron por primera vez en el Congreso, se generaron frívolos e irrespetuosos discursos que denunciaban un supuesto privilegio de las personas trans por poder acceder a esta pensión. No: de lo que se trata es de reconocer las violaciones de un Estado sobre una población que fue sistemáticamente perseguida y excluida de la ciudadanía. El privilegio siempre fue ajeno.

Por otra parte, las personas trans de más de 40 años, es decir las destinatarias de esta reparación, no son muchas. De acuerdo a un informe de ALITT, se estima que el promedio de vida de las personas trans es de 35 años  -qué privilegio-, por lo que las “sobrevivientes” nos son demasiadas. De acuerdo a los impulsores del proyecto, se trata de un universo posible muy restringido de aproximadamente 300 personas a nivel nacional.

En tanto a partir de la Ley de Identidad de Género, el Estado argentino reconoció a la identidad de género autopercibida como un derecho humano. Ergo, se considera que la criminalización de esta identidad durante la vigencia de los edictos policiales fue una violación de los derechos humanos. Marlene Wayar expresó que se trata de crímenes de lesa humanidad, puesto que fueron cometidos por un Estado contra una comunidad en particular.

“Somos las olvidadas de la democracia”, sentenció la activista trans Jorgelina Belardo ayer en el Congreso. De modo constante, señalan que para ellas el Estado terrorista y  desaparecedor no terminó en 1983. “No sé cuántas veces entré y salí de la cárcel”; “Me acuerdo de escuchar cómo golpeaban a una compañera en un calabozo mientras le gritaban ‘Dale, puto, ¿cómo te llamas?’”; “Las travas merecemos morir de viejas, no asesinadas por el odio y la violencia”. Entre lágrimas de memoria por las compañeras que no están, pero también de orgullo por continuar conquistando espacios de legitimación, las activistas trans presentes en el encuentro sumaron su adhesión y fuerza a esta iniciativa.

Entre la presentación original de este proyecto de ley en el 2014 y este relanzamiento en el 2016, pasaron muchas cosas. Entre ellas, se fueron dos luchadoras por los derechos de las trans y travestis, que hoy se hicieron carne en la voz de cada una de las oradoras. A una semana del aniversario del asesinato de Diana Sacayán, fueron eternos los gritos de “Justicia”, “Diana presente” y “Furia Travesti”. Y para todas fue una inspiración indudable la de la “travestiarca” (al decir de la propia Diana) Lohana Berkins: “El tiempo de la revolución es ahora, porque a la cárcel no volvemos nunca más”.

Devotos del negocio

La situación en el Penal de Devoto, donde el Servicio Penitenciario Federal obstaculiza sistemáticamente el derecho a la educación de los presos, pone de relieve una vez más el sentido y el negocio de las cárceles en Argentina: multiplicar desigualdad, condenar a miles y miles a la deshumanización y no parar de hacer caja. Del otro lado de la pared, familiares, militantes y docentes se convocaron para abrazar al Penal y gritar para que en las celdas se escuche un aullido: “No queremos más tortura, no queremos represión, queremos para los pibes trabajo y educación”. Tras las rejas y la sombra, camisetas de fútbol y banderas flameaban con una respuesta que traspasó el muro y llegó a la calle: “¡Gracias, ey! ¡Gracias!”.

De los que logran acceder al Centro Universitario de Devoto (CUD), solo un 7% reincide.

De los que no, más del 50% vuelve a estar privado de su libertad.

Con este dato hecho bandera, más de cien personas se convocaron para abrazar al único penal de Ciudad de Buenos Aires, en protesta a la sistemática obstaculización que el Sistema Penitenciario Federal (SPF) ejerce sobre el derecho al estudio.

Encabezadas por las mujeres y las madres de los presos, diversas organizaciones universitarias y docentes del CUD, denunciaron el recrudecimiento de la trabas ejercidas por el SPF, desde inicios de este año.

¿Cómo operan?

Causas armadas a docentes y militantes, pruebas plantadas dentro de los espacios autárquicos del CUD (que depende de la UBA), allanamientos ilegales, permisos de estudio cajoneados, demoras injustificables en el traslado interno de los estudiantes, requisas vejatorias a docentes e integrantes del circuito; entre otros métodos.

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Imágenes: NosDigital

Los métodos en carne propia

Oscar Castelnovo, periodista de la Agencia para la Libertad, fue a cubrir el abrazo al penal. Pero es más que un periodista. “Ahora me limito a esta función porque desde hace dos años no puedo ingresar más a un penal”. Oscar era docente del CUD hasta que le armaron una causa acusándolo de entrar droga a la cárcel. Desde entonces sufrió una campaña de difamación dentro y fuera de la cárcel. Cuenta que los problemas empezaron cuando los policías le pidieron – y él se negó- que en vez de hacer denuncias en la justicia vaya a charlar los problemas de las cárceles directamente con ellos. Algunas de las denuncias que hace Oscar tienen que ver con que el SPF a veces entra ilegalmente al CUD, un espacio de la UBA ubicado dentro del penal al que la policía no puede ingresar, como sucede en cualquier universidad pública del país; y una vez adentro generan destrozos y rompen computadoras y otros materiales.

Ayelén, integrante de la cooperativa Esquina Libertad y del CUD, explica con el Penal a sus espaldas que la estrategia del SPF empieza por trabar el acceso de los presos a los talleres extracurriculares no correlativos, que son la puerta de entrada al resto de los circuitos educativos formales (primaria, secundaria y universidad). “Es lo primero que intentan atacar, y desde principio de este año la obstaculización implosionó.” Señala una “política de vaciamiento constante de los espacios educativos dentro del penal”.

El SPF no baja a los estudiantes de las celdas a las aulas, o lo hacen con larguísimas demoras, o bien cajonean las boletas de inscripción, burocráticamente necesarias para que los presos puedan estudiar. De este modo se entorpece todo el proceso de acceso a la educación. El camino hacia el CUD, al que se puede ingresar una vez terminada la secundaria, está minado de problemas poco casuales.  

Otro gesto del SPF es boicotear actividades de cierre de cuatrimestre, en donde se intenta valorar el esfuerzo de los estudiantes. Como sucedió a fines del año pasado, cuando no dejaron participar a los familiares de la actividad.

“Este año- dice Ayelén entre el centenar de personas- la situación cambió rotundamente. Si bien los presos que integran el CUD pueden bajar y estudiar, el espacio fue boicoteado por denuncias falsas”.

La Nación fue el medio de comunicación vocero de la sistemática estrategia del papeleo. Publicó una denuncia hecha por un anónimo a un 0-800-SPF, que decía que dentro del espacio del CUD había marihuana, pastillas y “artefactos tecnológicos”, queriendo instalar la idea de una banda de delito organizada en vez de un centro universitario.

“Más allá de la criminalización, lo único cierto-dice Ayelén- es que el 80% que pasa por el CUD no reincide”. Es decir, no vuelve a alimentar el negocio de la cárcel, que cada día es más grande: “Hay más droga que nunca hoy en Devoto y créeme que no la maneja el Centro Universitario”.

¿Quién maneja la droga?

Habrá que preguntarse antes: ¿quién maneja la cárcel?

Así y todo, los que se juntan a abrazar al Penal de Devoto están allí para defenderlo. Desde hace varios años acecha la intención política de cerrarlo para mudarlo a Mercedes y así acabar con los penales en Capital Federal. La consonancia PRO en Nación-Capital-Provincia da fuerza a la idea: el exilio del exilio.  “Eso significaría aislarlos aún más, cortar vínculos familiares y cortar la historia del CUD, que funciona en el Penal desde 1985”, explica Ayelén.

Abrazo al Penal de Devoto
Abrazo al Penal de Devoto

El abrazo partido

Cantos, gritos, comentarios bajitos y escenas de un abrazo a un Penal:

“No queremos más tortura, no queremos represión, queremos para los pibes, trabajo y educación”, cantan todxs.

“Chicas, si cantamos más fuerte, adentro, los chicos nos van a escuchar”, motiva una chica.

“No van a poder con los pibes, no van a poder”, se oye.

Pegando la vuelta por calle Desaguadero se ven las primeras celdas. Solo se distinguen brazos que salen por los barrotes: ningún rostro. Los brazos que salen de donde no se ve agitan algo así como trapos o banderas… Pero, ¿qué son? Son camisetas: una de Chicago, otra de San Lorenzo, otra de Chaca, otra de Ferro.

Algo que los identifica detrás de tanta sombra.

También, desde allá, gritan.

“¡Gracias, ey! ¡Gracias!”

Para la policía también hay, desde adentro y desde afuera: “carcelero cornudo” ; “hijos de puta, torturadores”.

Desde algunas celdas cuelgan banderas:

“No queremos más estar acá, queremos estar con nuestras familias”.

“No más fábricas de inseguridad”.

“CUD: humanización sin represión”.

 

Saberes de madres, mujeres y liberados.

Nadie quiere decir su nombre ni el de la persona que está adentro.

“Ni en pedo, después te la mandan a guardar”, resume una señora.

Pero en una ronda de personas organizadas, que sostienen entre todas la bandera del acceso a la educación, se provoca una conversación colectiva y terapéutica:

“Mi marido -dice una chica joven- no pudo estudiar en la calle, y adentro sí pudo. Pero desde abril que no lo dejan ir al colegio. Es algo que él quiere hacer y que, además, se lo pide el juzgado. Pero no lo dejan.”

“En las cárceles de Argentina la cadena perpetua es condena de muerte -explica una señora que va día por medio a visitar a su hijo-. Es todo político y todo está arreglado. Según el nuevo gobierno, a las cárceles le bajan 39 mil pesos por mes por cada preso. Yo soy de hacer cuentas: eso en Devoto son 600 millones de pesos al año ¿Por qué no ponen fábricas con ese dinero, para que los pibes trabajen? ¿Dónde están los 39 mil pesos? Si la comida que les dan no la comen ni los perros; las madres y las mujeres tenemos que traerles. Duermen en pedazos de goma espuma y no nos dejan entrarles colchones. Les duele el hígado, la panza, la cabeza, el cuerpo y siempre le dan lo mismo: una pastillita rosa,´la milagrosa´, que es placebo. Las cárceles son un negocio y el Servicio Penitenciario administra el depósito humano”.

“En los pabellones de buena conducta meten cachivaches para armar lío -explica una mujer con su beba en brazos-, porque a ellos le gusta ese negocio, el de la sangre, la guerra y el quilombo. Se dedican a fabricar eso”.

“Aunque parezca mentira -dice con firmeza una abuela- estamos defendiendo este lugar que da asco, donde nuestros hijos no tienen ni papel higiénico. Lo hacemos porque acá -y señala al Penal- pueden estudiar: mi nieto se está por recibir de sociólogo en el CUD”.  

“La avanzada del Servicio Penitenciario- según un profesor del Centro- está acompañada de un retroceso por parte de la UBA en su defensa del CUD”.

“Para tener derechos dentro de una cárcel- dice uno que ya salió- hay que ser ortiva, entregar compañeros e ir en contra de la dignidad humana. No por nada de los 60 que empezamos la escuela en la cárcel solo terminaron tres: el SPF te hace la guerra”.

OCUPA TODO


Movimiento ocupa brasilero: cómo es desde adentro una experiencia de resistencia propia de los tiempos latinos y neoliberales que corren por nuestras venas abiertas. Historia y presente de un movimiento que presenta los rasgos de una época y de una región con método y con ideas. (Imágenes: Delegación NINJA)


La imagen del triunfo

Y en ese momento, mientras la Mujer-Ocupa lee una carta y todxs gritan “Fora Temer!”, se vive una fiesta victoriosa.

La Mujer-Ocupa enuncia:

“Somos todos los presos condenados por un sistema excluyente y racista, somos las jóvenes estupradas, somos todas las mujeres víctimas de violencia, los niños asesinados por policías militares en la puerta de su casa, somos lxs gays, lesbianas y travestis golpeadxs y muertxs todos los días, somos las personas agredidas por la intolerancia religiosa, somos los 23 activistas presos y procesados, somos la gente de la calle, somos las favelas, somos los sin tierra, somos los indígenas, somos los locos, somos los expatriados, los desertores, los refugiados, los removidos, somos todos los excluidos: somos los que luchan. Felices tres meses, ocupantes.”

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Las banderas colgadas con la cara de Temer hecho un demonio son la fachada de la nueva casa del movimiento ocupa: el antiguo estadio Caneo de Rio, rebautizado “Casa de la Democracia”; “Procuramos uma nova época, uma nova ética, uma nova estética”, es el cartel de bienvenida; las escaleras con gente de cualquier belleza son el preludio del gran salón; y en el salón, las culturas perseguidas festejan el triunfo de bailar y resistir en un mismo acto.


Ocupar es resistir

“¡Ocupa tudo!” es el grito que se multiplica en Brasil.

Tudo es todo.

La calle.
Una plaza.
Un estadio.
Un Ministerio de Cultura, también.

Se grita “¡Ocupar es resistir!”. Una  consigna que en Argentina resuena desde las más de 400 fábricas recuperadas: ocupar, resistir, producir.

“Porque una ocupación es, ante todo, eso mismo: combatir la desocupación.” (un ocupante)


Quiénes son y qué pasó

El movimiento OcupaMinc de Rio de Janeiro es un colectivo de artistas y activistas que, ante la eliminación del Ministerio de Cultura (MinC) dispuesta por el presidente interino Michel Temer, decidieron disputar el espacio público del propio ministerio, tomando el Palacio Gustavo Capanema. Luego de 73 días, los desalojaron. El movimiento tomó entonces un nuevo predio: el estadio Canecão, un símbolo de la cultura popular brasilera, abandonado desde hace 9 años por la universidad pública.

28647007161_3a63fbd919_oEl mismo jueves 12 de mayo en el que Dilma quedó apartada, Temer tomó la presidencia y disolvió el MinC. Pasó sólo un día para que las ocupaciones florecieran: el sábado en Curitiba, el domingo en Belo Horizonte y el lunes en Río. La acción se multiplicó:  San Pablo, Salvador, Caerá y más. 27 predios culturales estuvieron ocupados en Brasil en los últimos tres meses.


El método ocupa se hizo eje de la resistencia en Brasil a partir de la “primavera secundarista”, a fines de 2015, cuando los estudiantes tomaron más de 600 escuelas por el recorte educativo.


Artistas y productorxs de la cultura independiente, integrantes de organizaciones sociales y estudiantiles, militantes de base de diversos partidos políticos y una cuarta parte de personas que se denominan autónomxs y anarquistas, decidieron ocupar el Palacio Gustavo Capanema, edificio del Ministerio de Cultura de Brasil.

La amplísima diversidad de Movimiento OcupaMinC RJ planteó el primer escenario: ¿cuál sería el punto de consenso que genere al movimiento? La respuesta se confirmó en la primera asamblea oficial de la ocupación, minutos después de ingresar al palacio.  

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“Fora Temer!” sería la consigna que uniría a los primeros 50 ocupantes.

Con el tiempo y con el espacio significaría mucho más que la salida de un mandatario.


Cómo se ocupa un lugar:  escenas de un acto primario.

Carioca, tres meses después, sentado en las escaleras de entrada del Canecão, recuerda el día en que Felipe llegó a la casa luego de la reunión decisiva. “Vamos, preparemos todo: es mañana”, les dijo. Todxs empezaron a organizarse: acababan de tomar la decisión y el momento era ese.

Felipe y Carioca llegaron aquella mañana de lunes a eso de las diez. Esperaron muchos minutos en la entrada de un fino café que está enfrente del Palacio Gustavo Capanema. “En Rio, cualquier cosa que organices va a empezar por lo menos 40 minutos tarde, aunque sea una ocupación”, explica Carioca. Esperaron nerviosos.

Y al fin fueron llegando: 30, 40, 50 personas…

El momento de actuar se decidió por energía colectiva:

“¡Vamos, vamos, ahora, vamos!”

La idea era entrar como visitantes, sin alboroto, y una vez adentro del edificio empezarían a montar el campamento con paz y naturalidad.

No fue así.

Cruzaron la calle con las carpas escondidas en las mochilas y con la cámaras listas para transmitir la ocupación en vivo por las redes. Pero, uno de los guardias privados del MinC vio mucho gente y se asustó. Entonces corrió hacia la puerta del edificio y empezó a cerrar el portón de entrada.

Felipe no logra ocultar la sonrisa cuando cuenta el primer triunfo de la ocupación: “Uno de nuestros compañeros, antes de que el guardia logre cerrar las puertas, le dio un empujoncito, un rugbycito, sabes, nada muy violento.”

La ocupación luego de esa pequeña primera disputa física se convirtió en un hecho.

Distinto a lo planeado entraron todos desaforados, gritando y gritando “Fora Temer!”.

¿Qué se hace en una ocupación?

Carioca lo explica mejor que nadie, con la naturalidad propia de un ocupante: “Una ocupación es, ante todo, eso mismo: combatir la desocupación.”

La mujer victoriosa, la que leyó el documento de los tres meses de ocupación, aquella vez, desde el escenario, también enumeró con precisión lo que se hace en el espacio:

Somos decenas de personas compartiendo el desayuno, almuerzo, cena, conversaciones, encuentros y desencuentros, lavando platos, barriendo el piso, haciendo comida, escribiendo textos, creando videos, fotos, produciendo shows, debates, teatro, cine, performances, poesía, haciendo actos, ocupando las calles, combatiendo cotidianamente el machismo, el racismo, la homofobia y toda forma de preconcepto, conviviendo con las diferencias, aprendiendo a construir un espacio democrático, horizontal, errando, reconociendo yerros, errando más, errando menos, creando consensos, peleando, entendiéndose, reinventando espacios, reinventándonos, descubriéndonos, construyendo un otro mundo, un otro yo, un otro nosotrxs.”

En una ocupación no sucede cualquier cosa y hacer nada no está permitido.

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“Los ocupantes deben estar necesariamente ocupados, porque de eso se trata ocupar: hacer, hacer y hacer”, dice Carioca. “Por eso en pocos días la ocupación se organizó, y al cabo de las primeras semanas ya teníamos una estructura que cubría todas las áreas fundamentales: articulación, infraestructura, seguridad, comunicación y creación.”

Los espacios ganaron sus lógicas, sus funciones, su movilidad. Los jóvenes trabajan intensamente y con éxito en resguardar los sectores del Palacio con obras de patrimonio. Los ocupantes produjeron un sinfín de eventos y actividades. Y se terminó por formar un inmenso público de minorías que encontró en el Capanema un espacio de libertad y resistencia.

Todo eso es trabajo.

Como lo reconoce Neia, una de las más de 15 vendedoras ambulantes que tiene las puertas abiertas de la ocupación para poder ir a trabajar: “Es un trabajo hermoso y grandioso, y yo me siento agradecida de poder estar en un lugar donde no me persigue la Guardia Municipal por querer trabajar”. “Y no nos cobran ni un real-agrega-, si entre los vendedores después hacemos una pequeña colecta para los ocupantes es porque estamos agradecidos.”


Palacio Gustavo Capanema: cuando lo público es popular.

El Palacio Gustavo Capanema fue el primer proyecto modernista de Brasil. El diseño del edificio tenía el fin de juntar personas en los espacios abiertos: grandes convocatorias públicas. Desde su construcción en 1930 nadie lo hizo mejor que el movimiento OcupaMinC RJ.

Felipe dice: “A partir de la ocupación fue que sucedieron las cosas”.  ¿Qué cosas?

El mismo día de la ocupación 200 personas se reunieron en Capanema, para abrazar al edificio y a los ocupantes. La comunidad artística se movilizó de inmediato. A pocos días Caetano Veloso tocó y al Palacio se acercaron 20 mil personas. Cada día y cada noche, desde la ocupación, el conjunto de la sociedad de Rio de Janeiro gozó de una agenda cultural independiente y diversa en un Palacio emblemático, que siempre había sido público pero nunca popular.

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André, un ocupante autónomo que se sumó a la tercera semana de ocupación, logra explicar el fenómeno del espacio público mientras hace guardia en la puerta un martes a la tarde: “Hay una crisis simbólica: no se sabe más qué es lo público y qué es lo privado. Porque lo privado es privado y lo público muchas veces también es privado”.

El manifiesto del movimiento lo explicita: “El espacio público es el lugar para dar la lucha política”.

Por eso el grito: “!Ocupa tudo!”.


Cómo se vence una desocupación forzada

Manuel se despertó por los gritos. “En cinco minutos todo el mundo afuera”, se escuchaba desde su carpa. Agarró el celular y eran como las seis de la mañana. No tuvo duda de qué estaba aconteciendo. Sin embargo esperó acostado 20 minutos, resistiendo un poco más.

Cuando escuchó las órdenes más cerca y más autoritarias asomó la cabeza. Sus compañeros estaban desmontando las carpas y arrumando los bolsos como podían. Los oficiales seguían de cerca la acción de cada uno de los ocupantes, recordando a cada segundo que solo iban a esperar cinco minutos. Manuel no se desesperó. Se tomó un tiempo más para maquillarse y salió. Sabía desde hace algunos días, al igual que el resto de sus compañeros, que los iban a sacar del Palacio.

Estaba sucediendo.

Y fue pensando en aquel momento que pudo sintetizar de qué se trata OcupaMinc para él: “Si los órganos públicos no hacen lo que el pueblo demanda, la gente debe organizarse y empoderarse para disputar la gestión de los espacios públicos”.

28724594185_a1f7ec366f_oEl 25 de julio ,por decisión de Gobierno de Temer, la Policía Federal ordenó desocupar el Palacio Capanema con armas y palos en la mano. Luego de sacar al último ocupante levantaron un muro en la entrada del edificio: es conocido como “el muro de la vergüenza”.

73 días de vida cultural inédita habían quedado en la historia del Capanema.

La respuesta de los ocupantes fue íntegra y victoriosa: salieron pacíficamente y empezaron otra ocupación.


Movimiento OcupaMinc RJ toma el Cane

El Caneo es un lugar central en la historia de la Música Popular Brasilera (MPB). Un estadio de recitales mítico de los años 70 y 80, donde proliferaron Caetano Veloso y compañía. Luego de estar casi diez años cerrado, con la amenaza latente de ser privatizado, el Caneo renació.

El 1ero de agosto, a menos de una semana de ser desalojados del Capanema, el movimiento OcupaMincRJ ocupó el espacio, que pertenece a la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ)

¿Qué pasará entre OcupaMinC y la UFRJ?

Se está disputando en muchos niveles.

Por lo pronto hay una cosa importante que ya le explicó Paulo, un joven ocupante de madre indígena y padre negro,  a un grupo de docentes de la UFRJ que fueron a apoyar y a ver cómo se podía articular el movimiento ocupa a la lucha universitaria:

“Aquí tenemos de todo- empezó Paulo, que siempre luce polleras hermosas-. Necesitábamos construir pluralidad y por eso dijimos “Fora Temer!”. Pero a partir de eso se empezaron a construir movimientos: indígenas, feministas, de negros, rastas, LGTB , ecologistas, anarquistas… Esto que se está generando es, sobre todo, antimódico: cada vez que nos damos cuenta que algo está mal construimos sobre eso y lo incluimos al “Fora Temer!”. Es orgánico y total. Es un movimiento que apuesta a todos los derechos. Integral. Por eso quería decirles que siempre nos preocupamos por la educación en nuestra lucha, pero por una universidad libre y del pueblo: no de la academia. El movimiento lo comprende y lo trasciende: porque luchamos por todos y cada uno de nuestros derechos.”


¿Qué incluye hoy “Fora Temer!”?

Primero que nada: a los ocupantes.

Incluye a Josué, que el hip-hop de la favelas lo salvó, y que hoy a través de ese lenguaje artístico puede aportar sus raíces culturales al movimiento. El encuentro de culturas que tiene la ocupación para Josué es único en la historia de Brasil. Lo define como “una escuela de vida, arte y cultura” y como un “movimiento político sin partido”. Piensa que el golpe “unió a las culturas de los desfavorecidos”. Y plantea que “si la dominación es institucional y compleja, la resistencia debe ser orgánica”. “Para eso –dice Josué- hay que aprender, y eso empieza desde abajo, lavando los platos, limpiando el baño, sabiendo cuál es la esencia de lo mínimo, lo que te enseña la calle: una de nuestras culturas”.

Incluye también a Larisa, que también aprendió todo en la calle. Ella es indígena, artista callejera y malabarista. Dice con firmeza que “la permacultura es revolución”. “Dentro de eso está todo lo que la sociedad necesita: un paradigma de vida, de sustentabilidad.” Permacultura: la cultura de lo que no muere, lo sustentable. “El genocidio de las comunidades indígenas a manos del agronegocio y las enfermedades por los alimentos venenosos y transgénicos son parte central de este cambio, por eso la permacultura es un área de trabajo central de la ocupación”, dice Larisa. Para ella el “Fora Temer!” es más que tirar a un presidente: es una reforma política y cultural de bases. “Es participar de una revolución activamente, cambiando uno mismo y econtrándose con otros.”

Incluye a la mujer de este video, que toma el micrófono en los recitales para advertir que se viene la revolución de la mulher preta:

Se incluye: todo se incluye.

Lavar los platos sin desperdiciar agua corriente. Cultivar alimentos.
Combatir el machismo con uñas y dientes. Transforman los géneros.
Disputar comunicación libre.
Crear cosas. Cosas nuevas, inventadas, diseñadas, significantes, novedosas. Crea arte. Crear respuestas, soluciones, formas.
Buscar el origen indígena.
Ser mujer. Ser negra. Ser madre. Ser pobre.
Expulsar machistas. Expulsar racistas. Expulsar clasistas.
Deconstruir. Construir. Disputar. Articular. Y trascender.
Arreglar. Limpiar todo, todas las mañanas.
Enseñar experiencias. Aprenderlas. Gestionarlas. Presentarlas.  

Producir arte.
Resistir golpes.
Ocupar espacios.

Por eso, antes que nada, siempre se grita:
“¡Primeramente, Fora Temer!”

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Imágenes: Delegación Mídia Ninja

Los guardianes del aborto clandestino

Prometen una “revolución cultural” y renuevan el discurso de los sectores poderosos del catolicismo para disputar su lugar en la regulación de la vida y la sexualidad de las personas. ¿Cómo operan estos grupos? ¿Qué estrategias despliegan para condenar a miles de mujeres al aborto clandestino?

“La ‘cultura de la vida’ y la ‘cultura de la muerte’ pujan una vez más en la cámara baja del Congreso de la Nación. Volvió a presentarse el expediente de la ‘Campaña por el derecho al aborto’, pero el proyecto de la Red Federal de Familias (RFF) -que garantiza la protección integral de la embarazada en riesgo y su hijo- ya consiguió la adhesión de 50 diputados nacionales”. Esto se lee en una nota publicada el miércoles 29 de junio en la web de la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA). Como si se tratara de un nuevo round entre dos legendarios boxeadores, cuando lo que está en juego no es el cinturón de campeón, sino los derechos sexuales y reproductivos, el reconocimiento de la autonomía de las mujeres en la toma de decisiones sobre sus cuerpos y sus vida, y el rol de la Iglesia Católica en la regulación de la vida y la sexualidad de las personas.

En efecto, el jueves 30 de junio se presentó por sexta vez en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), con la expectativa, casi a modo de consigna, de “que sea la vencida”. A pesar de que en las sucesivas presentaciones fue ganando firmas de apoyo de diputadas y diputados, el proyecto nunca llegó a la votación en el recinto. Por otra parte, también el 6 de mayo ingresó al Congreso el proyecto de ley de “Protección integral de los derechos de las mujeres embarazadas y de las niñas y/o niños por nacer”. A partir de postular como “niño por nacer” a “todo ser humano desde el momento de la concepción o fertilización del óvulo, hasta el de su efectivo nacimiento”, el proyecto pretende cercenar no solamente la despenalización del aborto, sino también restringir las prácticas de reproducción asistida, actualmente reconocidas por la ley 26.862 y el nuevo Código Civil y Comercial, puesto que éstas presuponen la manipulación, criconservación y descarte de embriones. Si bien este proyecto tampoco ha avanzado en la agenda parlamentaria (fue presentado anteriormente en 2010, 2012 y 2013), el grupo cuyos intereses representa no carece de cosechas. Muestra de esto es la incorporación, casi de último momento, del artículo 19 en el nuevo Código Civil y Comercial, que reconoce el inicio de la vida en la concepción. ¿Pero quiénes son estos grupos? ¿Cómo operan para obstruir una y otra vez el debate legislativo sobre el aborto? ¿Qué estrategias despliegan para condenar a miles de mujeres al aborto clandestino?

No se requiere de mucha investigación para señalar a la Iglesia Católica como un actor político decisivo en la obstaculización del acceso al aborto legal y seguro, desde el lugar hegemónico que ha logrado mantener para imponer su visión de lo que se considera legítimo y deseable en la vida social, muy especialmente en la regulación de la sexualidad, las familias y las relaciones de género. Operando judicialmente para frenar la conquista de derechos, tejiendo alianzas con gobernadores como Juan Manuel Urtubey (Salta), incidiendo en las políticas sanitarias a través de figuras como Abel Albino, estos grupos alimentan el mito de la “nación católica”, montado en la particular y estrecha relación forjada entre el Estado y la jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica, prácticamente desde la Independencia. Desde sus espacios institucionales, pero también desde asociaciones civiles, en un fenómeno que han llamado oenegización religiosa, se posicionan en el espacio de lo público, como legisladores ocultos e intangibles. Si fueron las feministas quienes se encargaron de demostrar que “lo personal es político”, los grupos religiosos salieron a dar batalla y se vienen movilizando políticamente para recuperar el lugar de portavoz en torno a la “moral sexual”.

En defensa de las familias… ¿pero cuáles?

Volvamos al principio. Siguiendo el objetivo de entender quiénes son y cómo operan estos grupos que intervienen directamente sobre nuestras vidas cotidianas, pertenezcamos o no a su credo o institución, detengámonos en la Red Federal de Familias. Esta organización se fundó, como tantas otras de su tipo, a fines de 2009, ante “la amenaza del matrimonio igualitario”. Sosteniendo un concepto de familia basado en el “matrimonio entre varón y mujer, estable y duradera, en respeto a la vida y el orden natural”, formaron parte de la organización de marchas, movidas mediáticas y lobby parlamentario para frenar la sanción de la ley que incluyó en la institución del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Ante la derrota, redoblaron los esfuerzos de organización, y hasta el día de hoy la Red articula estrategias de acción con los obispados católicos provinciales, las autoridades evangélicas de las regiones y funcionarios políticos de amplio rango. Entre sus acciones visibles se destaca la conmemoración cada año del Día del Niño por Nacer, decretado por Menem con el visto bueno del entonces papa Juan Pablo II, el 8 de diciembre de 1998. Sí, el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen. La fecha elegida para la conmemoración fue el 25 de marzo en consonancia con el día de la resurrección de Jesús. Este año, los grupos religiosos que se autodenominan “pro-vida”, con motivo de esta fecha, empapelaron la zona del Congreso con afiches de fetos y circularon por las redes sociales imágenes con el lema “Un inocente abortado, otro Cristo crucificado”. La apuesta hacia delante es instalarlo comercialmente como el Día de la Embarazada y promover una marcha nacional.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

La Red Federal de Familias es también la que organiza desde hace cinco años el Congreso Nacional Familia y Vida, cuya última edición fue los días 6 y 7 de mayo en Rosario, Santa Fe. En su página web se lee: “Este Congreso está abierto a todas las personas que crean en la necesidad de promover el valor de la vida, la importancia de la familia como célula básica de la sociedad y la educación en verdaderos valores. Está abierta a todo público, docentes, magistrados, funcionarios públicos, sacerdotes, dirigentes sociales y catequistas y también para estudiantes secundarios y universitarios”. Las dos jornadas se desarrollaron en el Salón Metropolitano de Rosario. Luego de la acreditación (previa inscripción y pago de arancel), se podía recorrer una serie de stands de organizaciones e instituciones católicas. Entre los materiales desplegados en las mesas se destacaban aquellos que denunciaban la invasión de la “ideología de género” en las educación de los/as hijos/as, la difusión de la “planificación familiar natural” y los consejos para la vida marital en armonía. La mayoría de los asistentes al Congreso eran adolescentes y jóvenes, en general en grupo, pertenecientes a parroquias o escuelas católicas. Con un funcionamiento de talleres y paneles simultáneos, el Congreso estuvo pensado para pasar el fin de semana, e incluía momentos de socialización como el almuerzo y los cortes de café. En el salón principal, las paredes estaban cubiertas de banners con imágenes de embriones y fetos en distintas etapas de desarrollo e indicando lo que “sienten” en cada momento. Una imagen de la Virgen María acompañó a cada expositor a un costado del estrado. Las presentaciones estuvieron principalmente a cargo de abogados/as y médicos/as, marcando el tono secular del encuentro, principalmente articulado en torno a argumentos médico-científicos y fundamentos jurídicos. Los miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica estaban más ocupados en la organización y supervisión de las actividades que detrás del micrófono.

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Congreso Nacional Familia y Vida, 7 de mayo 2016.

Profesionales del derecho y la salud no son actores casuales ni secundarios en esta problemática, sino que encarnan las principales estrategias de estos grupos: la judicialización, el uso de la objeción de conciencia y la presión para dar injerencia a los comités de ética hospitalaria, liderados por médicos católicos, para restringir el acceso a los abortos no punibles y para incidir en la orientación de la políticas de salud reproductiva.

Por la familia natural (y judicial)

“Una vez que el pueblo votó, las puertas del poder se cierran. Hay que quedar del lado de adentro”, así empezó Aurelio García (Encuentro Vecinal Córdoba) el “Panel con Político”, y habla desde la experiencia. A continuación, narró su orgullo profesional: haber impedido que se acceda a los abortos no punibles en la Provincia de Córdoba. Luego del Fallo FAL de la Corte Suprema, el Ministerio de Salud de Córdoba emitió la resolución 93/12 que estableció la “Guía de Procedimiento para la atención de pacientes que soliciten prácticas de aborto no punible, según lo establecido en el artículo 86 incisos 1º y 2° del Código Penal de la Nación”. A continuación, la asociación Portal de Belén – subsidiada por la Subsecretaría de Protección Integral de Niñez y Adolescencia de la provincia y fundada por el propio Aurelio García en 1991 para “dar una respuesta concreta a la problemática de la mujer embarazada y sola” – presentó una medida de amparo para que se declare inaplicable la resolución ministerial e inconstitucional la figura del aborto no punible, hoy vigente de acuerdo al Código Penal. Aunque todavía sin sentencia firme, se logró una medida cautelar que suspendió la aplicación de la Guía en cuestión. Por su trascendencia, en el 2014, Amnistía Internacional, el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) se presentaron como amicus curiae para dar argumentos al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba. Bajo esta misma figura se presentó en el último mayo el Centro de Estudios en Derechos Humanos y la Carrera de Especialización en Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, de la Facultad de Derecho, de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). Católicas por el Derecho a Decidir también participa, en carácter de tercero coadyuvante en defensa de los derechos humanos de las mujeres. El poder no entiende mayorías y minorías, y se suele requerir de unos cuantos para contrarrestar la acción de unos pocos. En su exposición en el Congreso Familia y Vida, Aurelio García relató que al juez que dio lugar al amparo “se le venía el juicio político. Cuando lo pidieron en la Legislatura de Córdoba, diez días antes habíamos conseguido firmas para apoyar la moción del juez. Lo desactivamos”.

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Diputado Nacional Juan Fernando Brugge (izq.) y Legislador, Córdoba, Aurelio García (der.)

En ese contexto teñido de una cierta épica macabra, se dio lugar a las preguntas de los/as asistentes. La que abrió la ronda fue al grano: “¿Es posible ir para atrás con el matrimonio igualitario?”. El primero en responder, más moderado en su discurso, fue el Diputado Nacional Juan Fernando Brugge por la Provincia de Córdoba, representante del Partido Democrática Cristiano, hoy integrante del bloque UNA, aclarando que él no veía el contexto parlamentario favorable para instalar ese debate hoy. Si bien Aurelio García estuvo de acuerdo, dejó claro que tampoco está dispuesto a sentarse a esperar: “La apuesta es hackear judicialmente el nuevo código civil. Ir con el interés superior del niño para argumentar que la adopción debe ser con mamá y papá. Tenemos que ser la resistencia cultural. No nos podemos rendir ante lo políticamente correcto. Y vamos a enfrentar al sistema de Fertilización In Vitro, vamos por la protección de los embriones, que son vida”.

Generación pro-vida

Tuvo su lugar en el estrado el Frente Joven, en la voz de Santiago Santino, su coordinador de Formación. Cuando le pedís un contacto, te da su twitter, en el que se presenta “Convencido de que se puede hacer un país mejor para todos”. Con la consigna de que “Sin vida no hay derechos y sin derechos no hay futuro”, presentó, junto a Memé Moscoso – del Portal de Belén – la nueva campaña “Derecho al Futuro”, que el Frente Joven llevará a cabo este año junto a otras ONG’s de todo el país, entre las que se encuentran Rosario te quiero Pro Vida, Elegimos la Vida de La Plata y Universitarios por la Vida de Córdoba.

Congreso Nacional Familia y Vida
Congreso Nacional Familia y Vida

“No somos la generación perdida, somos la generación pro-vida”, sostienen y encarnan una de las fuertes estrategias de los últimos años de los grupos católicos hegemónicos: la apelación a los derechos humanos. Desde esa posición es que acusan de “genocidas” a los/as que defienden el derecho a decidir y de “terrorismo de estado”a los avances en derechos sexuales y reproductivos. Sin embargo, lejos de las posiciones melancólicas y de un discurso conservador, se presentan como una “revolución” y un “cambio cultural”. “Somos lo nuevo, la muerte siempre envejece. Estamos preparando algo grande, queremos salir a las calles, dar charlas en formato TED, transmitir el bien. Y en octubre hacer una gran fiesta. Porque se protesta la muerte, se festeja la vida”. Y como en algo le hicieron caso a Aurelio García, en eso de que “Cuando se cierran las puertas, hay que quedar del lado de adentro, no importa por dónde se entre”, crearon una escuela de Jóvenes Dirigentes, con sede en Buenos Aires, Mendoza, Tucumán, San Juan y Mar del Plata. Ya tiene 159 egresados y recibe el apoyo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, la Municipalidad de San Miguel (Pcia. De Buenos Aires) y de San Miguel de Tucumán, de la Universidad Fausta, la Universidad de San Pablo Tucumán, de la Escuela de Negocios, de la Universidad de Congreso, de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa y de la Fundación Nuevas Generaciones. Entre sus docentes, se destacan el pediatra Abel Albino – propuesto para Ministro de Salud de la por Mauricio Macri– y Mariano Gerván, Secretario Parlamentario del Bloque PRO de la Cámara de Diputados de la Nación. La mayoría del plantel se conforma con egresados de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Católica Argentina.

La peregrinación peronista

El 18 de enero de este año se firmó el “Pacto de Padua” entre un grupo de intendentes peronistas del conurbano bonaerense, “inspirados en el liderazgo internacional del Papa Francisco” (…) “tomando como iniciador de nuestro pensamiento ecológico integral al General Juan Domingo Perón”. Desde esa fecha hasta el día de hoy, no paran de sumar adhesiones de intendentes de todo el país. El último 13 de junio, aprovechando el contexto de tensión entre la Casa Rosada y el Vaticano, el Pacto fue ratificado mediante la firma del “Compromiso de San Antonio de Areco”. El quinto principio – suman diez en total – es “Proteger a la familia como célula básica de la sociedad y la vida humana desde la concepción”:

Apoyar la realización de las familias es parte de una política socialmente activa, que genere empleo y que ofrezca oportunidades de desarrollo para todos. En el reciente e histórico encuentro que el Papa Francisco y el Patriarca Kirill de la Iglesia Ortodoxa mantuvieron en Cuba, emitieron una declaración de imprescindible lectura, uno de cuyos puntos enfatiza: “La familia es fundada sobre el matrimonio, que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña unos a otros como un don, es la escuela del amor y la fidelidad”. A la vez, realizaron un llamamiento “para respetar el derecho inalienable a la vida. Millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz”.

Por si quedaban dudas, el Partido Justicialista redobló la apuesta y el 16 de junio lanzó una secretaría partidaria de Culto y Doctrina Social de la Iglesia Católica. En la presentación estuvieron el presidente del PJ, José Luis Gioja, los intendentes Verónica Magario (La Matanza) y Gustavo Menéndez (Merlo) y el padre José “Pepe” María Di Paola. Previamente, el 1 de junio, recién conformadas las nuevas autoridades del PJ, la Conferencia Episcopal Argentina recibió en su sede a la mesa de conducción partidaria, ocasión en la que los obispos José María Arancedo y Carlos Malfa recibieron a Gioja, Daniel Scioli, Lucía Corpacci (gobernadora de Catamarca) y Gildo Insfrán (gobernador de Formosa). Desde el PJ, declararon que “Tanto la Iglesia quedó a disposición de las necesidades del partido, como viceversa”. El ya nombrado intendente de Merlo, Gustavo Menéndez es una figura convocante dentro de este grupo y así lo demuestra en el (no tan) fino trabajo territorial que lleva adelante. El jueves 30 de junio, participó con el obispo de Merlo-Moreno, monseñor Fernando Maletti, de un encuentro en el que 180 instituciones educativas del partido de Merlo adhirieron al Pacto de Padua.

Idas y vueltas en la relación entre Iglesia y Estado, confluencias entre catolicismo y peronismo. Giros alrededor de quiénes nos niegan nuestro derecho a decidir.