El Día de las Históricas

Las mujeres pararon para que paren de matarlas y escribieron una página de la Historia gritando lo que se impera y es urgente: la caída del patriarcado y de la violencia machista. Crónica del día eterno que dejó una certeza: esto no tiene vuelta atrás. 

Más de cien mil mujeres rodean el Obelisco y lo hacen desaparecer bajo un techo de paraguas que se extiende por Diagonal Norte, Avenida de Mayo y Diagonal Sur, hasta llegar a la Plaza, que se riega de cuerpos en acción.

La lluvia fría y constante, más fuerte, más leve, es eterna.
Como lo será este día. Para todas y todxs.

Pies mojados y fríos se embarran sin flaquezas. Pisan fuerte y mueven los cimientos. Marchando juntas, codo a codo, el amor se hace fuerza y resistencia. Y el grito se oye como una ola dispuesta romper.

A romper con todo.

Imagen: Facundo Coronel

Andrea está ahí, mojándose, con su pañuelo verde, y lo sabe desde antes que suceda.

“Será un día histórico porque sienta un precedente para convocar a un Paro General de Mujeres y parar al país entero, y que todos vean que sin las tareas productivas y de cuidado que realizamos el país no funciona.”

Cocinar, limpiar, cuidar. Cuidar niños. Cuidar ancianos. Cuidar enfermos. Criar. Abastecer. A parte de trabajar. A parte de ser profesional.

Todo eso se paga con injusticia:

Tener un 2% más de desempleo.
Trabajar dos horas más promedio.
Ganar un 27% menos.
Realizar un 70% de las actividades no remuneradas.

Y que, a todo esto, el Estado se haga el boludo.

“Hoy se demuestra -continúa Andrea- que la fuerza de las mujeres, desde las bases de los sindicatos hacia arriba,  puede torcer el brazo de los hombres gordos que siempre decidieron.”

Todas juntas
Todas juntas

Quimey espera estoica bajo su paraguas, cerca de Andrea. Sonríe. Habla con amor. Y está enojada.

“Me enoja que siempre se corra el eje de la discusión. Como este era el primer paro de mujeres, en vez de preguntarse por nosotras, el sistema machista y patriarcal que nos oprime sin pausa empezó a preguntarse, sobre todo a través de los medios de comunicación masivos, si los hombres debían o no ir. Osea, ¿hay un paro de mujeres por primera vez en la historia de Argentina y la pregunta es si van los hombres?  En el Encuentro Nacional pasó con el tema de los graffitis. Esta tendencia luego se traduce en propuestas como #NadieMenos #NiUnoMenos, etc. Pero el foco somos nosotras y #VivasNosQueremos.”

Desde el escenario dirán más tarde: “Nos felicitamos a todas”.
Y se escuchará un estruendo. También se nombrarán a los travestis, trans y el movimiento LGTTB en su conjunto.
Y por último se mencionarán a los “varones antipatrarcales”.

Y se escuchará un aplauso cerrado.

El manual callejero de desaprendizaje impone una pregunta: ¿qué es ser un varón antipatriarcal?

Quimey enseña: “Para todxs es difícil desestructurar el machismo. A mí me educaron como a una `princesa´. Eso es violencia. El camino a desandar por el varón es el de correrse de los lugares de privilegio que le son asignados por el solo hecho de ser varón. Y así, entre todxs, entender que la biología no es nuestro destino”.

Sandra, que también está allí, siendo parte de las cien mil históricas, tiene 45, unos 20 años más que Andrea y Quimey. Y lo dice claramente: “Mi generación es machista”.

“Los varones se tienen que dar cuenta que los `chistes´ no van más. Aquello que antes discutían a muerte como `ayyy, es un chiste, no te enojes´, hoy los deja fuera de lugar, recalculando. Vivimos un día histórico porque estamos discutiendo la cultura machista, realmente. Porque detrás de los horrores de los femicidios hay un reclamo y un movimiento que exige un cambio profundo y total: cuestiones laborales y de la vida cotidiana. Y para todxs se trata de un ejercicio, de pensar, de sacarse de encima el latiguillo y el sentido común. Y en el último año veo una revolución en este sentido, hecha desde abajo y por nosotras. Y al ver a pibxs más jóvenes y a mi hijo de13 años, estoy segura: habrá grandes cambios.”

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Vivas nos queremos

Desde el frente se enumeran los países que se sumaron a las movilizaciones contra la violencia machista del 19 de Octubre.

México, Brasil, Chile, El Salvador, Perú, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Honduras . Y la lista sigue hasta hacerse mundial.

Algo que se venía anticipando en coro y desde hace mucho:
“Qué tiemblen los machistas: América Latina será toda feminista”.

Y cuando el acto termina y las oradoras vuelven a fundirse con la plaza, se escucha una verdad incontrastable, dirigida a uno de los más -si no el más- interpelado de la noche, desde el escenario y desde las calles:

“Sí, se puede; sí, se puede: el primer paro a Macri se lo hicimos las mujeres.”

Este feminismo, poder popular de las mujeres en luto pero en lucha, “contra los femicidios y contra la precaridad de nuestras vidas”- como dijo una de las oradoras-, se enciende bajo cualquier tormenta. Todas presentes en una plaza lo hicieron posible. Miles de familias de mujeres: abuelas, hermanas, nietas, madres, hijas. Mujeres jóvenes, adolescentes, niñas, adultas y viejas.

Y las que no están: siempre presentes. Como Diana y Lohana, cuyos nombres quedan escritos en cruces blancas clavadas al barro. Y como las cientas de miles por las que se grita lo que nunca se olvida y siempre es central: las mujeres muertas en abortos clandestinos, que son femicidios del Estado.

El paro de la sororidad, del dolor y de la conmoción hecha fuerza, unión y grito deja su marcha indetenible en la Historia.

Imagen: Facundo Coronel
Imagen: Facundo Coronel