Cómo armar una Vela

Otra entrevista a la Vela Puerca, que no es una más: El Enano se abre a contar su doble personalidad, el grupo de amigos que convirtió en banda musical y cómo sobrevivieron al éxito.

El último censo publicado de Uruguay dice que el total de la población es de 3 millones 286.314.

Uruguay ocupa el 1% de la superficie del continente con una superficie de 178.000 Km2: casi la mitad de la Provincia de Buenos Aires.

Un poco más del 40% de la población, 1.319.108 de personas, viven en Montevideo, donde la superficie es de 530 km2.

Según el portal uruguayo “El observador” el 10% de la superficie de Montevideo está ocupada ilegalmente.

Los ilegales

Sebastián Teysera, una de las voces de La Vela Puerca, está sentado junto a una ventana que apunta al cielo de Palermo. Llegó desde Uruguay con nuevo disco: Érase (el séptimo de la carrera que se suma a dos DVDs) dividido en capítulos que relatan una historia. Llegó y se acomodó en esta silla para narrar su propia historia: la de una banda independiente que trepó lejos.

Desde un país donde los títulos anuncian cómo se ocupa el suelo, llegó a otro país donde la producción post 2001 se tiñó de un lema: ocupar, resistir, producir.

  • ¿Cómo se produce sin patrón?
  • Es un arma de doble filo, especialmente en la música. Tenés que generar su propia dinámica y entenderla: entender la idiosincrasia de tu propia empresa o fábrica. Saber qué es lo que la fábrica puede hacer, qué es lo que no, los tiempos que lleva. La creatividad es muy dedicada con respecto a producir, es muy difícil que alguien te diga: tenés que tener un disco para tal fecha. Lo puedo tener pero seguramente sea una porquería porque no es arreglar tornillos. Es complejo hacer canciones que vos puedas defender arriba del escenario; que sean honestas, que sean sinceras. Entender la idiosincrasia de ser tu propio jefe. Por ejemplo yo entendí que no puedo llevar una canción con la melodía, la guitarra, la línea de bajo, el arreglo de vientos, porque no funciona así. Conozco los obreros con los que trabajamos en la fábrica; si yo llego a hacer eso me cuelgan, me toman la fábrica. Sé que yo tengo que llevar la canción desnuda para que cada uno aporte, para que después con ese aporte cada uno se adueñe un poco de la canción.

 

El Enano de la Vela
El Enano de la Vela

Lo imposible

Traje miles de anzuelos solo para probar.

Traje las condiciones que no voy a aceptar.

 

“La Vela Puerca, te diría, es la primera banda de rock entre amigos que vive de la música”, dice Sebastián y revela una declaración de principios innegociables: por eso la banda nunca es más importante que el grupo de amigos. Por si hace falta, aclara: “La Vela no vale la pena tanto como para romper nuestra amistad”.

Nacida hace dos décadas, La Vela comparte hoy la misma forma de ganarse la vida, según Sebastián, con dos bandas más: “No te va a gustar y El cuarteto de nos. Las que salimos a buscar a otro lado, las que realmente nos tocó la edad para decir: juguémosla a intentar vivir de esto que nos gusta”.

  • ¿Hay algo generacional que lo hizo posible?
  • Es la generación de mediados de los 90, que rompió con una no utopía muy grande. Se rompió con lo que todo el mundo veía totalmente imposible: vivir de la música en Uruguay. Todas las bandas del mundo giran por el mundo, y allá ese concepto era totalmente extraterrestre. Ahora las bandas más jóvenes lo pueden ver, es real, te lo cuento yo: somos uruguayos, somos una banda de amigos, no tocábamos ni el timbre y acá estamos. Trabajamos y vivimos de esto.

La Vela Puerca, desde que decidió armar las valijas, tocó en Paraguay, Chile, Perú, Brasil, Costa Rica, Estados Unidos, México y muchos otros países. Giraron y giraron por Europa: en Alemania y España lo hicieron más de quince veces. En Argentina hicieron el circuito ascendente completo: Salón Pueyrredón, Catulo Castillo, Marquee, Cemento, El Teatro, Obras, Luna Park, Ferro y en octubre del 2012, en Vorterix, hicieron su show número 300 en el país.

Gestión mainstream

“No es fácil tocar en Uruguay, estamos hablando de Montevideo, el resto es casi nulo porque la mitad del país vive en Montevideo”.

Sebastián aclara que no es fácil ni para el under, ni tampoco para el después. ¿Por qué? “En Uruguay las salas de concierto son como hongos: aparecen, duran dos años, cierran, aparece otra, la pelea, cierra. Las cosas no duran; no hay boliches míticos”. ¿Por qué? “Generalmente por ruidos molestos. Los lugares no tienen la infraestructura para que duren: es una guerra con los vecinos hasta que dura lo que dura. Cierran y vuelve la lucha exactamente igual en otro lugar”. En Argentina sucede algo parecido: el artículo contravencional que más traba a los escenarios porteños es precisamente la que pena los “ruidos molestos”.

Porque no hay fomento estatal que ayude a revertir la situación, dice Sebastián: “Podrían perfectamente sacarle todos los impuestos a todo lo que sea cultural: música, teatro, danza, cine. Si nadie es millonario por hacer teatro, danza, música. Entonces si soy mi propio productor, no me mates”, propone.

Ahora La Vela Puerca juega otro partido. Como parte y arte del mainstream uruguayo se interpela cómo hacer para que otros entren a esa misma cancha. Y revelan la manera que ellos encontraron: circulando la información. “Tenemos una agenda abierta para quien quiera consultar, compartir, con quién hablo, con quién no hablo, consejos. Lo hemos hecho siempre y lo seguimos haciendo”.

La fórmula del éxito

Para La Vela Puerca, hay una sola: no te acomodes en el sillón.

  • Conocemos la fórmula que le cae bien a La Vela y repetirla sería el principio del fin para la idiosincrasia de esta fábrica. Lo primero que nos gusta es auto desafiarnos a nosotros mismos para contar cosas nuevas que nos llenen, que nos enseñen y que nos mantengan vivos. Repetir una formular es el principio del fin. Nos gusta el coqueteo con el suicida artístico. Tiene sus consecuencias, también. Entendemos que la vida de una banda es como la vida de cualquier persona: es una parábola que sube y baja; no todo el mundo es feliz todo el tiempo ni es triste todo el tiempo. En el momento que vos entendés esa parábola, la asumís como algo normal. Es así, tiene que ser así. No me la creo la del éxito constante, ni tampoco el fracaso horrible. Cuando vos llegás a cierta masividad es mucho más fácil mantenerte vivo, no en el éxito, pero si mantenerte vivo. La vida es así: Te da solo para quitarte…
Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

Apartado de diván

Y cierto día con el sol en la piel, abrí la puerta de mi lado feroz
y dije lobo no está, ya tenés mi perdón.

A Sebastián Teysera todos le decimos “El enano”. Geminiano, las dos caras aprendieron a convivir.

“Me costó mucho convivir con El Enano y ser Sebastián al mismo tiempo. Me costó diván. Estaba ofuscado, no sabía ni por qué, me cayó la ficha y trabajé en eso: el enano es el enano y Sebastián es Sebastián”

  • ¿En qué parte se tocan?
  • Son las dos personas, abro el espacio a las dos historias. El personaje que uno se creó, que uno es con respecto a la gente y quien es uno en su vida cotidiana.
  • ¿Hay algo que para Sebastián sea innegociable?
  • Sebastián lo que pide es tiempo para ser Sebastián. El Enano odia a todos, es un personaje. Le tengo que dar espacio a Sebastián: es fundamental el equilibrio de los tiempos para ser una cosa y otra.
  • ¿Dónde sos Sebastián?
  • En mi casa soy Sebastián, cuando me voy a pescar también. El Enano toca, pero Sebastián también, y más libre. Eso lo entendí cuando Sebastián tocaba la guitarra y andaba con la guitarra para todos lados, pero cuando la guitarra se transformó en un instrumento de laburo dejé de llevarla. Me iba de vacaciones y no me la llevaba ni en pedo, cuando antes moría sino la tenía. ¿Por qué no me la voy a llevar? No tengo que tocar canciones de La Vela, ni delante de nadie: soy Sebastián.