Dr. en Teología César Caruachín, respecto de la legalización del aborto.

 

Las posturas, en primer lugar, son variadas. No hay unanimidad. Pro-Vida o Pro-Choice siempre tienen sus consideraciones y nunca son absolutas. El aborto no es un tema fácil, sino que más bien descansa dentro de los temas complejos de la vida moral contemporánea, que descansan a su vez sobre la decisión de la mujer sobre su embarazo. Esta afirmación que parece muy siempre es muy profunda.

 

Históricamente la mujer no ha decidido ni sobre su vida, ni su familia, ni la sociedad ni nada más grande. Empezando en los tiempos bíblicos, la Edad media y por no decir hasta hace menos de 100 años, donde tampoco podía votar. Reconocer el lugar de la mujer en la toma de desición de su embarazo es reposicionar el lugar de la mujer dentro de la sociedad en medio de una sociedad que arrastra patrones culurales en lo religioso y en lo político. El empoderamiento de la mujer en la toma de sus desiciones es fundamental: la mujer es capaz de razonar por sí misma. Si fuera cristiana, o si no lo es, orará a su Dios, o a quien sea, cualquiera fuera la religión que sostenga, para dedicir cuál es la mejor decisión ante un embarazo, y no que se lo diga ni el cura, ni el pastor, ni la iglesia, ni el Estado. Esto se enfrenta contra la postura tradicional Pro-Vida. Eso es antropológico.

 

Desde lo teológico, en la Biblia no hay absolutamente nada que refiera al tema del aborto, buscar una fundamentación bíblica para el tema del aborto propiamente dicho es deshonesto academicamente. Lo que sí hay son algunos conceptos generales  que ayudan a formular una idea para pensar sobre el tema, que no es lo mismo que decir que la biblia lo trata.

 

Algunos de esos conceptos:

 

-“Dios es el creador de cada ser humano y ha hecho a la mujer a imagen y semejanza de si mismo y con la misma dignidad e igualdad que el hombre”. Eso fundamenta teológicamente nuestra posición antropológica.

 

-”Dios es el dador de la vida, en términos últimos”. Está el varón y la mujer, se juntan y se da una gestación. En la tradición cristiana creemos que Dios es el autor de la vida.

 

-Los creyentes no vivimos en un vacío, vivimos en un mundo que no es perfecto, y nuestras decisiones no siempre son perfectas o 100% inmejorables. Más bien navegan en aguas mixtas. Aquí hablamos en teología sobre el reconomicimiento del pecado en el mundo, en la sociedad y en nuestra vida. Hay que tomar decisiones para vivir porque vivimos en este mundo y no en otro.

 

-La iglesia entendida como comunidad de fe que contiene, escucha, anima y redime. No está para condenar, sino para redimir.

 

Estos son conceptos teológicos importantes para pensar estos temas sensibles. Cómo juega ésto, qué quiere decir ésto sobre el aborto.

 

El tema del aborto puede discutirse con concepciones absolutistas, intransigentes, sin apertura al diálogo, pero desde mi perspectiva es mucho más amplio. Así como se sabe que Dios es el dador de la vida, nadie sabe cuando empieza la vida. Hay una discusión que puede ser filosófica o teológica. Sobre esto hay un espacio donde circulan las opiniones. Lo que pensamos al respecto, y me refiero al tema sobre cuándo hay embarazo y vida, es lo siguiente…

 

En general entiendo que el aborto no debe considerarse como un método anticonceptivo, sino más bien el aborto tiene que verse como la última de las opciones, lo que significa al mismo tiempo que está dentro de las opciones. Desde mi perspectiva cristiana opino ésto sobre un tema que es sensible y en el cual la gente se pone a la defensiva, lo que impide el dialogo honesto y abierto al menos para hablar.

 

El otro tema con respecto al aborto es que hay que considerar obviamente el estado del embarazo y el riesgo para la madre. Hay que considerar el riesgo primero para hablar de la salud del embrión, porque técnicamente no se puede hablar de niño. Hay que considerar el tiempo del embarazo también, la viabilidad del feto, si es un parto forzado o prematuro. Desde algunas posiciones si el embrión puede sobrevivir no sería aceptable un aborto, pero si no está en condiciones de vivir sería considerado. Esto depende de la semana, de las tecnologías disponibles. En general si está de tres meses sería algo considerable. Cuándo empieza la vida es una discusión de antiguedad aristotélica. Si hay posibilidad de aborto,¿cuál sería el límite?  Antes de los 3 meses no hay movimiento, si no hay movimiento no hay vida, si no hay vida no es asesinato.

 

Cuando se habla del aborto hay que considerar estos temas y analizarlo como una última opción, no como planificación familiar. Los cristianos siempre tuvimos por tradición meter sentido de culpa en las acciones, esto hace a veces un contexto de “no es la mejor decisión pero a veces ocurre”. Hay otras circunstancias, también, no solo por deformación o enfermadad o cuestiones del embrión, o de la salud materna. También hay elementos sociales que juegan: si el embarazo es producto de una violación, relación insestuosa, o si hay infecciones de transmisión sexual. Son cosas que están sobre la mesa y de las que hay que hablar abiertamente, sabiendo que la postura nunca es absoluta, sino más bien relativa. Señalando también que la iglesia no tiene que decirle a la mujer ni a la familia que deben hacer, sino que la mujer debe tomar la deicsión, con su pareja si lo está. Tampoco el Estado debe decirle a la mujer lo que tiene que hacer, no debiera legislar sobre si tiene que darse el aborto o no en cada caso: más bien tiene que proveer y garantizar el acceso si la mujer quiere tomar ese paso. Para que no se haga clandestinamente, que lleva a muertes y cosas desastrozas. Es una desición de la mujer y la familia. Estos son los elmentos que habría que considerar.

 

La presión de la Iglesia Católica tiene una postura definida sobre el tema: el rechazo. Y es una influencia importante para que no se trate el tema legislativamente. El Episcopado argentino es además uno de los más conservadores de la región, junto al colombiano. No son muy abiertos para algunos temas, a diferencia de la divergencia o la rebeldía que se puede ver en Brasil por ejemplo. Creo que mucho tiene que ver la relación histórica de la Iglesia Católica con el Estado, que en asuntos morales o religiosos es la Iglesia al Estado y a la gente la que dice cómo tienen que actuar. Nuestra postura es opuesta.

Sin lugar a duda la problemática tiene que ver con el desplazamiento de la mujer. El tema no es solo cuándo empieza la vida, sino, sobre todo, quién decide. Hay que pensar en los derechos de la mujer. Alguien puede decir: ¿y los derechos del niño? La pregunta que sigue, que puede resultar a veces un poquito polémica, es ¿cuál niño?

 

Hay que ver el tema desde el derecho de la mujer a decidir, y que decida específicamente en situaciones concretas. Y no decir que es un metodo más de planificación, eso pienso que sería un extremo, que algunos pueden tener esa postura y es entendible, pero no es mi caso.

 

El aspecto socioeconómico, que puede sonar muy frío, hay que tenerlo en cuenta. Hay personas que quedan embarazadas porque, primero, no tienen la educación para saber cómo no quedar embarazadas, y tienen tantos hijos como pueden. En Perú, cuando Fuji Mori era presidente, tenían un problema de muchos emabrazo en mujeres de la pobreza extrema, en zonas marginales del interior. El gobierno mandó esterilizar a las mujeres cuando iban a las consultas médicas, sin consultarlo con ellas. Aquí hay un ejemplo claro de la intromisión del Estado en la vida y en la decisión de las mujeres como si fueran objetos incapaces de decidir si quieren tener más hijos o no. Esto es condenable. Hoy en día, dentro de lo que mencioné, para coinsiderar una interrumpución del embarazo, están las condiciones socioecomonicas.
Las concepciones y paradigmas de la Iglesia reducen el sexo a la función de tener hijos y a la mujer a la de ser madres. Y si no es para eso no va. Son ideas que andan por allí, que uno puede respetar y te diría que hay mucha gente que lo piensa. A mí no me interesa hablar mal de la Iglesia Católica, pero su postura ha sido única en toda la región. Hay una cuestión que supera el aspecto religioso para pasar al elemento cultural. Piensan culturalmente de esa manera, no se racionaliza la idea, sino que es algo que pareciera obvio. Pero no es tan obvio, hay otras maneras. Si se plantea de otro modo suena como contracultural, como si se cuestionaran los patrones o las concepciones sobre la sexualidad y la vida familiar. Si uno replantea esto está sacando a la iglesia del lugar paternalista que ha tenido históricamente, que dice qué tienen que hacer las personas, hasta en la vida sexual, que ya es una cuestión exagerada.