Magia blanca

Paloma del Cerro prepara su próximo disco e invita a asomarnos a su proceso creativo. Cual sacerdotisa, nos guía por los caminos del amor y la energía para curar cualquier entumecimiento. Y soltar. Paloma vuela.

Dobla las rodillas, impulsa desde los tobillos todo su cuerpo, salta y se desliza en el agua con los brazos estirados y las uñas rosas de los pies apuntando a los retazos de cielo que se dibujan entre las hojas. Despega y parece volar. Paloma vuela.

Paloma Kippes.
Paloma Kippes.

Paloma Kippes se encerraba en el zaguán de la casa de su abuela a pelotear su voz con el eco como frontón. Su mamá dice que subía a los colectivos y cantaba, todo el tiempo cantaba. “Hay tantas condiciones sociales: tenemos que hacer, tenemos que ser, nos formatean. Cuando uno se formatea deja afuera el 80%”, Paloma lo dice y se lo dice: “Es escucharse y concentrar la energía que a veces está dispersa”.

En bikini, sentada en un toallón rojo bajo un árbol que escapa la frontera de las calles construidas de cemento y bocinazos, ella se escucha recordarse. “Mi papa falleció cuando tenía 12, mi mamá es una copada mal, siempre apoyándome. Dije que quería trabajar y a los 15 conseguí mi primer laburo. Con mi mejor amiga nos fuimos a Nueva York a los 16, allá me parecía que la gente hablaba mucho, los yanquis todo lo hablan y yo decía: ¿para qué hablan tanto? Estaba en ese tránsito: a veces en la palabra uno pierde mucha energía. A veces es mejor el silencio. Ese es un lindo recuerdo espiritual”.

Tenemos que hacer, tenemos que ser, nos formatean.

Paloma terminó el colegio secundario y se tomó un año para viajar por Europa. Cuando volvió encaró el CBC de Diseño de Imagen y Sonido. En el camino al título, cuando las cacerolas aparecían y el país gritaba que se vayan todos, la voz volvió y apareció Oupensours, una banda que no escapaba del espíritu que gobernaba la época: “Era re punk el proyecto, con ese sentido de sistema abierto, tipo Linux. Y ahora Paloma del Cerro tiene algo de ese espíritu, de hecho Grod Morel es el productor que trabaja hoy en día, (DJ) Migma escrachea a Atahualpa hablando y ya estamos en un momento posmoderno, de híbridos, hablar de géneros es antiguo”.

La Paloma cantante empezó a convivir con la Paloma publicista, hasta que un día no pudieron compartir un mismo cuerpo. ¿Qué pasó? “Mucho stress sin sentido, por un shampoo o porque a la mujer del CEO no le gustó la modelo entonces había que cambiar todo al día siguiente. Decís: ¿en qué estoy invirtiendo mí tiempo? La pasta era buena pero mi corazón estaba vacío”. Cada tanto se silencia, bucea para adentro, escucha que quiere que escuchemos y sigue: “También no nos enseñan a salir del cuadradito y cuando uno sale… ¡Ah! Hay una animación muy linda de unos amigos que es eso: están dos en una caja peleando hasta que en un momento uno la rompe y ve que afuera hay otro universo.  A veces uno rompe la caja y se da cuenta que puede trabajar menos horas, ganando la misma plata que si uno va a la oficina, estresándose menos o estresándose por cosas que son de uno, no que hay que trabajar para la corporación. Siento que el planeta necesita de más gente que ame lo que hace”.

En la vuelta de un comercial que se filmaba en Madrid, Paloma sabía una sola cosa: no quería más eso y renunció. Primero hizo una escala en el Centro Metropolitano de Diseño, un trabajo de menos horas donde empezó a gestarse su primer disco, “Gozar hasta que me ausente”. Más tarde, también dejó ese escritorio. “Con la ayuda de mi novio que me dijo: Palo vamos, tenés un montón de potencial, tirate a dar clases y vas a ver como juntás la plata. Al toque estaba ganando lo mismo, trabajando tres veces por semana y dos horas cada vez. En 6 horas ganaba lo mismo que en 40, tampoco el sueldo era tan alto pero tenés tiempo para estudiar, para juntarte con tus amigos a tocar y ver en qué más podes incrementar”.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

En 2011 llegó el primer tema de su primer disco, que reza: Yo disfruto de esta vida que me ha tocado en suerte, a esta tierra le prometo gozar hasta que me ausente.

Siento que el planeta necesita de más gente que ame lo que hace.

“Todos los días uno tiene que saber quién es. Me di cuenta de mis virtudes, de poder ordenarme, de poder visualizar. Cuando uno visualiza para dónde va, después más o menos va siguiendo ese caminito”. El sendero la llevó de regreso al zaguán, Paloma decidió abrir ese canal y cantar más. “Entonces me lo empecé a tomar más en serio, conseguí una profesora de canto lírico para reforzar la técnica. Y también estudié con Miriam García, ella me llevó por el lado más folclórico ancestral. Ahí descubrí las coplas, también de investigar, de escuchar música nativa de toda América. La música es tan antigua como el hombre, más antigua, solo que el hombre la decodifica”.

“Gozar hasta que me ausente” cuenta el camino andado y escuchado entre la música nativa. En la web, donde se puede escuchar el disco completo gratis, se lo describe como: Culto al baile, la alegría y la reflexión.

“El baile nos muestra que nacemos todos blandos y la vida nos va endureciendo. Esto descubrí de los biodanzantes y bioenergéticos, a veces la psicología se queda en la palabra pero el trauma sigue en el cuerpo. Y a veces no te das cuenta y estás cantando y de repente plaf, se soltó algo psicoemocional que estaba guardadísimo”.

Para destrabar y componer, Paloma también elige jugar. “El juego es muy importante. Socialmente es de los niños, los adultos ya no tienen que jugar, ya sos grande para hacer eso. Tantas frases del inconsciente colectivo que a uno lo aplacan: no arriesgarse, no jugar. En el juego es donde aparece la creación. Muchas de las canciones surgen de estar improvisando. A veces la creación viene en momentos muy absurdos. Cuando estaba Capital andaba mucho en rollers y era increíble cómo me venían letras, por suerte tenía el teléfono y grababa hasta que una vez me caí y dije: no, una cosa por vez”.

Otro salto y van.
Otro salto y van.

Con la canción en la cabeza Paloma agarra su cuaderno y la dibuja. Para poder trasmitir lo que en su interior escucha, agrega colores, palabras y referencias de cantantes y ritmos. Todo sirve para nutrir. En su segundo disco que verá la luz en unos pocos meses, escribió un bolero a lo que ella define como amor amarrete. “Siento que somos re amarretes. Amarte o amarrarte, amor amarrete. En vínculos somos re amarretes: todos pensando en el propósito de uno”. El tema le debe la inspiración a una obra de teatro donde Martin Policastro hace de antropólogo del amor. “Muestran situaciones cotidianas de una pareja, él frena la obra y empieza a hacer la antropología de eso. Viendo esa obra dije: yo tengo que hacer una canción de esto. Haber estudiado cine me ayuda a ver cuánto nos formateó la telenovela en la forma de amarnos. Dice eso en un momento el bolero: ‘lo siento cariñito mío, así me enseño la telenovela a amarte’. La televisión para mí –entre comillas- es “magia negra”. Es una caja boba de tirar mala onda, de hacer chismeríos, es eso: entretenimiento. Y en el entretenimiento uno se mete ahí y la cabeza se pone en modo avión pero a la vez ingiriendo una cantidad de información berreta que después quieras o no se pone en juego en el vínculo”.

El vínculo se reconstruye con lo que Paloma llama magia blanca: El amor, el hablar, la amistad, el poder circular la información, el mismo vínculo.

Siento que el planeta necesita de más gente que ame lo que hace.

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Paloma del Cerro son: Paloma Kippes (voz), Grod Morel (programación), Dj Migma (scratches), Ezequiel Luka (guitarra), Lucas Penayo (percusión).

La producción de fotos sumó la colaboración de Mecha Méndez en vestuario (www.mecha-mendez.com.ar) y Áurea en locación (www.aureacenter.com.ar)