¿Cómo hacer tu propia escuela?

Guía práctica para que cada vecino y vecina, de 0 a 150 años, pueda hacer su propia escuela pública en caso de que, una vez más, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires falle en la generación y en la distribución de vacantes on-line para el ciclo lectivo de 2015.

La Guía se presenta en la misma semana en que se lanzó la nueva inscripción, que podrá hacerse por internet o llamando al 147, un call center del Gobierno de la Ciudad.

Para no aportar más confusión a un sistema ya confuso que en algunos casos pareciera confundir de forma adrede aparece:

(*) En imprenta, el caso de la escuela Carlos Fuentealba, en el distrito quinto de la Ciudad, para que lo puedas hacer en tu casa.

(**) En cursiva, datos, comentarios, acotaciones, curiosidades importantes, curiosidades poco importantes.

1- El lunes 3 de febrero de 2014, el ministro de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Esteban Bullrich, anunció formalmente que entre 7000 y 9000 chicos –en una cifra que él mismo explicó que podía variar- se quedarían sin vacantes para acceder, en ese ciclo lectivo, a la escuela pública. “Los errores que hemos cometidos llevaron a que cuatro mil familias fueran desplazadas”, arrancó su discurso, en el que intentaba explicar que el error había estado en el “acceso directo” al sistema de inscripción online de vacantes que se estaba estrenando en este año.


En realidad, el conflicto no arranca ahí. 2014 no fue el primer año en el que faltaron vacantes. Tampoco fueron entre 7000 y 9000 chicos los que se quedaron sin vacantes –el número se elevaba por encima de los 11000 casos-. Pero en los distritos de la zona sur de la Ciudad, en especial en el distrito quinto -Parque Patricios, Barracas-, los problemas de vacantes habían arrancado hace años, aunque el sistema on-line, el volumen de chicos y de chicas sin escuelas de este caso y la mediatización del problema volvían todo más evidente esta vez.

2- El anuncio de Bullrich no se dio en cualquier momento. En febrero de 2014, todavía no se habían cerrado las paritarias docentes a nivel nacional –sí en algunas jurisdicciones- por lo que el ambiente se encontraba caldeado y, por lo tanto, en estado de organización y de participación. La falta de vacantes se volvió un motivo más para la movilización y para la planificación de una acción directa: si el Ministerio no resolvía el conflicto de las vacantes, resolverlo generando nuevas escuelas a través de la toma de terrenos ociosos del Gobierno de la Ciudad para volverlos escuela. Desde la Asamblea de Maestros de Distrito Quinto, acompañada por distintas organizaciones, surgió la idea de tomar un edificio ubicado en la calle Monteagudo al 351, que hacía años funcionaba como un proyecto abandonado de escuela.

Como parte de uno de los principales proyectos urbanos de la gestión PRO en la Ciudad, que consiste en transformar el barrio de Parque Patricios –hasta zonas de Barracas- en un polo tecnológico-industrial-comercial (que incluyó hasta la posibilidad de un nuevo Puerto Madero en donde hoy funcionan las instalaciones de El Borda y el Moyano), se planificó la construcción de un Banco Ciudad en la zona. Por estatuto, cada vez que se planifica este banco tiene que planificarse, con él, la escolaridad pública de los hijos de los empleados. Como parte de ese plan, el Ministerio de Educación planificaba la apertura de la primera escuela bilingüe argentino-china. Eso se decía, pero la escuela ni siquiera entraba en obra.

3- El 25 de febrero, hay una movilización de la Asamblea de Docentes del Distrito Quinto hacia una exescuela en Manuel García 370, abandonada. Ese día, se considera seriamente tomar la escuela de Monteagudo al 351. Ese día, también, se define en debate general que la escuela se llamara Carlos Fuentealba, para reivindicar al maestro asesinado el 4 de abril de 2007. Por la tarde, el Gobierno de la Ciudad publica en un boletín informativo de su página web que la escuela argentino-china entra en obras y que se inaugurarán algunas salas.

De ninguna manera, esas salas de esa escuela podrían suplir la falta de vacantes, vinculadas ya abierta y mediáticamente no con problemas del sistema on-line sino con la falta de infraestructura, que incluía aulas, en otras escuelas, en otros distritos, separadas con biombos. Los terrenos ociosos del Gobierno de la Ciudad son muchos. La idea de tomar uno y volver escuela continúa, a pesar del anuncio. Ya se sabía del edificio que quedaba en Manuel García al 370, que había sido una escuela hasta 2009, que luego había cerrado, que tenía 21 dueños, entre otros el Estado, que estaba abandonado.

4- El 26 de febrero, se decide tomar el edificio de Manuel García 370. Dentro, había una persona vestida con el uniforme de una empresa de seguridad privada –nunca se supo quién de los 21 dueños lo había contratado- y un cuarto con cámaras de seguridad. Pacíficamente, se lo invitó a retirarse del lugar y, pacíficamente, aceptó hacerlo. La Asamblea de Docentes del Distrito Quinto no tenía, como el resto del movimiento docente, experiencias recientes en tomas de terrenos para volver escuelas. Sí había casos semejantes en otros distritos, con tomas de terrenos para otro tipo de usos. Con la toma realizada, se le solicita al Ministerio de Educación una audiencia.

El personal de seguridad privada sigue yendo al edificio y se sienta fuera. Aparecen patrulleros, pero al ser una propiedad abandonada, no hay demasiado movimiento para expulsarlos. Evidentemente, el abandono del Estado a la zona es tan alto que, ni siquiera, hay desesperación por la toma. Sin embargo, la Asamblea no abandona ni sus discusiones internas, ni su ritmo de construcción transformadora.

Imágenes: NosDigital
Imágenes: NosDigital

5- El Ministerio no responde a la solicitud de una audiencia. Sin la audiencia, no hay posibilidad de poner en marcha la formación de la escuela. Por eso, se toma otra decisión: tomar un terreno ocioso que sí le importe al Gobierno de la Ciudad. Nuevamente con la consigna “Acá tiene que funcionar una escuela”, se toma un edificio ubicado en la avenida Jujuy y la calle Estados Unidos. Esta vez, sí importa: aparecen desde patrulleros hasta funcionarios que negocian la liberación de esta nueva toma a cambio de una audiencia para poner en funcionamiento la escuela de Manuel García.

La toma del edificio de Jujuy y Estados Unidos no fue una casualidad. Alguien tenía el dato de que de allí saldría un proyecto inmobiliario. Era un terreno cedido de parte del Gobierno Nacional al Gobierno de la Ciudad. Fue un método de presión para generar una reunión con un Estado que, naturalmente, y nunca hay que perderlo de vista, juega a la lógica del abandono.

6- El edificio de Jujuy y Estados Unidos se abandona pacíficamente. Se concreta una reunión con el subsecretario de Gestión Económica y Financiera, Carlos Javier Regazzoni. El funcionario admite la predisposición del Gobierno de la Ciudad para comenzar con el plan para volver escuela la propiedad de Manuel García. Con un pero: como se trata de una propiedad ocupada “ilegalmente”, hasta que no exista la ley que expropie el terreno para volverlo escuela, Regazzoni niega su campo de acción, diciendo que él no va a hacer nada en ese marco de “ilegalidad”. Por esa misma razón, no va a visitarla.

La conformación de una escuela requiere, primero, del terreno. Eso se consigue a través de un proyecto de ley de expropiación que, en este caso, debe tratarse en la Legislatura (primero, en la Comisión de Educación); con la ley firmada, se debe elaborar un proyecto arquitectónico para acondicionar el edificio; con el proyecto, debe llamarse a licitación a quien se haga cargo de la obra; con la licitación acordada, empiezan las obras; con las obras, aparece la creación de la escuela, que contempla desde la lista docente a cargo hasta la apertura de vacantes.

7- La Asamblea se ve obligada a dos acciones políticas. La primera es no deshabitar el edificio de Manuel García y hacerlo funcionar activamente: por eso, se realizan festivales, hay talleres y eventos culturales; además de mantener una vigilia constante. La segunda es conseguir legisladores que lleven el tema de la expropiación a la Legislatura. Activamente, salvo el PRO, en ese tiempo, se acercan a la toma militantes que van desde el Partido Obrero, pasando por La Cámpora, llegando hasta Franja Morada. Finalmente, las legisladoras Lorena Pokoik, del Frente para la Victoria, y Victoria Morales Gorleri, del PRO, presentan el proyecto que el 3 de abril se vota. Así, se aprueba la expropiación del terreno.

La legislación no implicaba el inicio de la construcción de la escuela. Aunque, tal como explicamos en esta misma guía, era uno de los pasos, el resto no sale como dominó. Necesita de empuje, de entender que lejos está de funcionar esta República como dicen que debieran funcionar las repúblicas y que no porque lo dicte una ley va a avanzar. De la ley al acto hay un abismo.

8- La Asamblea, con sus representantes, siguió avanzando. Volvió al punto 6 y mantuvo, nuevamente, una reunión con Regazzoni, quien ya tenía lo que quería: la ley y el terreno expropiado. El funcionario admite que hay un problema: el presupuesto para infraestructura en educación ya está ejecutado y ya está utilizado. La Asamblea entiende que patearlo a 2015 abre la chance de la dilación, en un Estado que, de por sí, ya no pude asegurar ni las vacantes de un sistema on-line que tenía planificado. Presiona a Regazzoni para que salga y el funcionario se compromete a revisar si no ha quedado presupuesto de otras obras no ejecutadas. Aún así, mostrando voluntad política, Regazzoni visita la escuela.

La Asamblea, con las Organizaciones, sabe hacia adentro que quiere terminar la Toma porque no es la finalidad política hacerse cargo de la escuela: la propuesta es volverla una escuela pública, del Estado, no un emprendimiento ni cooperativo ni privado. Por eso, le proponen a Regazzoni que de las obras se haga cargo una cooperativa de trabajadores, pero al Estado no le cierra esa idea. Para avanzar, la Asamblea también propone ya definir la planta docente (conocida por las siglas POF), pero al Estado tampoco le cierra esa idea.

9- Regazzoni asegura que se encontró un hueco en el presupuesto para arrancar las obras en 2014. No se terminarán en este año, pero se seguirán en 2015, para que esté habilitada en marzo o en abril. La Asamblea del Distrito Quinto, con los vecinos de la zona, define que será un jardín de infantes. Entra en licitación la obra y una empresa gana el concurso.

Con la licitación resuelta, con la ley, todo indica que ya todo está en marcha y terminado. La Asamblea, de todas formas, sigue con la misma política: mantener la Toma y la presión hasta que la escuela entre en obras y se inaugure.

10- Desde el Gobierno de la Ciudad se promete que la semana que viene, arrancarán las obras para acondicionar la escuela Carlos Fuentealba. Las promesas no son el fuerte de este gobierno, por eso la presión continúa. Más de seis meses pasaron del momento en que se sancionó la ley de expropiación, pero todavía todo demora.

La Toma continúa. La espera también.
La Toma continúa. La espera también.

Ojalá haya más tomas: hágalo usted mismo.
Ojalá haya más tomas: hágalo usted mismo.