Rueda de juegos

En medio de una vorágine de grabadores y flashes, El Bordo pone pausa para reencontrarse en la risa que los hermana desde hace años. ¿Jugamos?

Diego se vistió de jean, seguramente claritos, zapatillas de lona, las más blancas que encontró bajo la cama y campera, quizás, también de jean. Su hermano menor le pidió si podía hacerse responsable del show. Diego Kurz accedió, tenía 18 años, firmó y demostrando seriedad dijo: deme una copia.

Recuerda la anécdota y sonríe con toda la cara, abre la boca casi triangular, muestra los dientes y achina los ojos. “Ese fue el gesto de madurez”, sentencia el resto entre risas.

*

– El disco tiene una canción que se llama “Hermanos”. Habla de un grupo de personas que tiene un mismo sueño y que sale a conquistarlo, apoyándose unos a otros para conseguirlo. Es una canción que representa lo que venimos haciendo hace muchos años, nos pareció un buen título para el disco.

Ale, el menor de los Kurz, empieza la charla. Desde su pedido pasaron varios años, muchos shows y discos. “Hermanos” es nombre del último trabajo de El Bordo. No solamente por ese vínculo biológico que se da en la banda con el menor a cargo de la voz y el mayor en las guitarras. La sangre es también una anécdota y se desborda. Migue Soifer en la batería, Pablo Spivak en el bajo y Leo Kohon en la armónica y los teclados completan el árbol genealógico.

Por fuera de esta familia musical, todos cumplen con el papel de hermanos. Algunos son los mayores, los del medio, o los menores. Cada casillero tiene beneficios. Pablo recuerda que por ser más chico, su hermana mayor siempre lo bancó con plata a la hora de comprar equipos. Los recuerdos circulan en una oficina con paredes de ladrillo que sostienen las historias. La banda completa está sentada compartiendo mate. Por la ventana se ve el patio y una parrilla que quizás espera por el fuego. Las camperas de cuero, que visten a casi todos, se desabrochan y los cuerpos se descontracturan. Desde hace varias horas que están en esa misma situación, en esa misma oficina, con una ronda más o menos similar frente al desfile de múltiples grabadores. Romper con los esquemas mecánicos de la tarde propone un desafío. Pasan varios minutos hasta que se sueltan las risas y vuelven a ser niños, como en las anécdotas. Se frena la pelota que venía rodando desde temprano, se recuerdan adolescentes, chicos, hermanos menores o mayores. Elegimos ponerlos en esa piel durante un rato.

–          ¿Jugamos?  

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El tabú se juega en equipos. Por un lado: Ale, Leo y Pablo S. Del otro lado: Migue, Diego y un invitado que equipara el número: Pablo Mileo (Prensa de la banda). Se reparten tarjetas con una palabra principal que el participante tiene que hacer que su equipo adivine. La condición es no señalar y no nombrar ninguna de las palabras que aparecen en lista debajo de la principal. Las respuestas, a algunas de las tarjetas que se jugaron, al final de la nota.

1 – Diego:

Está jodido, déjame pensar un poco (Sólo porque es la primera tarjeta eh) Listo. Cuando uno está zapando. (Rockear) En un lugar. Eso. ¿Cómo se llama el lugar donde zapas? (Pub, bar) Emmmm. Genérico.

 

2 – Ale:

¿Yo tengo que decir la de arriba? (No podés usar las de abajo) Ok. Emmm. Hermano. Cuatro cuerdas. (Bajo). Eeeee. (Bajista) Aaaaaa. (Diez, nueve, ocho, siete) Remera Strokes. (Que trucho). Muy bien, muy bien. ¿Estuve mal en realidad con lo de la remera, no? (Estuvo bien)      

 

3 – Pablo M:

¿Ya empezó el tiempo? Ay, me re cagaste. Eeeee. Placa. Trabajo. Redondo. (Disco) Parecido. (Vinilo) Emmmm. ¡No! ¡Perdí! No podía usar ninguna palabra. Te mata el tiempo, te bloquea.

4 – Leo:

 ¿Es la de arriba la que tengo que explicar? (Sí) ¿Tengo que empezar? (Sí) Lo que hacemos nosotros. (¿Sexo? Ah jajaja)   

*

–  Algunas cosas nos mantienen niños, por ejemplo: ¿Todavía ven dibujitos?

– ¿Los Simpson son dibujitos?

– South Park. Me gustan las películas de dibujitos. Los increíbles, Toy Story. Happy Feat.

– Los músicos siempre mantienen cierta parte de su niño interior bastante latente.

– ¿Y la comida preferida sigue siendo la misma?

– A mí el sushi nunca me gustó. No accedí ni al sushi ni al café.

– Yo empecé a comer berenjenas por ejemplo.

– Leo empezó a usar paraguas.

¿Usás paraguas y caminás contra la pared? Eso define todo.

– Que interesante lo que decís, odio a esos. Si tenés paraguas anda por el medio.

– No, no, solamente uso paraguas, nada más. No tengo nada contra nadie en el mundo. Me llevo bien con la gente en general.

*

5 – Ale:

Canción. (Existir) Último tema del disco. (Hermanos). ¿A quién se lo regalamos? (Gago, Fernando). Genérico.

6 – Pablo M:

No, me toca re difícil. (Esclavitud, moral, karma) Sinónimo de… Emmm. No. (Que raro que Pablo no tenga palabras) Muy difícil. (Vamos a perder) No, no, no queda ni un sinónimo de la palabra. (Perdimos).

–  Pasá la tarjeta al otro equipo.

6 – Ale:

Uh, es imposible. (Dale, dale). Lo que siente un padre por su hijo (Amor). ¿Pero si el hijo se saca buenas notas? (Muy bien, este punto vale doble).

– No pasa nada, vamos equipo eh, estamos muy bien.

7 – Leo:

Bueno. ¿Sí? Historia que recordamos. (Historia perdida) Historia común. (¿Qué?). Un hecho que todos recordemos, que sea para recordar. (Obras). Memorable. Algo parecido. Una historia que cuento: “¿Te acordás de aquella vez que?” Muy bien.

– ¿Con esto vas a sacar nuestro perfil psicológico?

8 – Pablo S:

Emmm. ¿Cuál es el infinitivo de la palabra que se usa para denotar existencia? (Estuvo excelente.  Es el distinto del equipo).

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– ¿En los viajes juegan a algo?

– A lo sumo truco, la Play, charlamos mucho, miramos una película, escuchamos música.

– Una vez fuimos a jugar al bowling en una ciudad, no teníamos nada para hacer, no había forma de pasar el tiempo. Fuimos un desastre.

– Igual si en una previa o algo hay una pelota dando vueltas y un balde inventamos algún juego. Como un golf pero con la pelota de futbol.

– Una vuelta también tuvimos unas camas elásticas me acuerdo.

– Una vez había una kermesse.

– En la kermesse, si ven una caja que dice: sorpresa por $2, ¿lo compran?

–  No. De entrada te diría que es algo que seguramente vas a putear después.

–  Sí conservamos la ilusión, pero no en la Kermesse.

– Igual, si me hacen cambiar el premio por la caja misteriosa, eso sí lo cambio pero no sé si compro la caja misteriosa. Si gano y me dicen: Este autito o la caja misteriosa, elijo la caja. Creo que hablo por todos, ¿no?

– Definitivamente.

*

–  ¿Nos podemos quedar con las tarjetas?

– Claro

– Las podemos plastificar.

1: Escenario – 2: Pablo Spivak – 3: Hermanos – 4: Música – 5: Selección – 6: Orgullo –7: Anécdota – 8: Existir

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