“Vos, de acá no te movés”

A Mariana Llamazare la encontraron unos chicos que jugaban al fútbol, sin vida y desnuda. Un prófugo y su grito, un policía y una vecina representan en esta historia la naturalización de la violencia del hombre sobre la mujer. 

Era domingo 9 de marzo, estaban reunidas en la casa de una amiga de Mariana Llamazare y el plan era salir.

Ella se había vestido para la ocasión: camisa gris rayada, jeans, zapatillas negras y rosas.  Pero como la llovizna no paraba, la previa se transformó en la noche casi entera.

Cerca de las 4, tomó la decisión: se iba. Pasaría por lo de Gastón, que le quedaba de paso a su casa, en Paisano al 2200, del barrio San José, de Florencio Varela. Dos, tres cuadras.

La lluvia ya era poca. Salió.

Al otro día

Mariana no llegó el lunes 10 a la casa y la madre se empezó a preocupar. La buscaron en la casa de los amigos y nadie la había visto después.

Recién horas después una vecina dijo que la recordaba a media cuadra de la casa de Mariana, en la calle Agrelo, forcejeando con un tipo como queriendo sacárselo de encima. Pero pensó que era el novio y le pareció “natural”.

Escuchó que él decía: “Vos, de acá no te movés”. No lo vio bien porque estaba de espalda. Gastón – su amigo- sí lo vio. Desde la casa lo reconoció. Y dio el nombre, o el apodo, de El Carrero.

La madre fue a hacer la denuncia al otro día, el martes, a la comisaría 2° de Florencio Varela.

– Averiguación de paradero –dijo el policía que le tomó la denuncia, y siguió aunque Mariana fuera menor de edad, mujer, aunque el novio también la estuviera buscando, aunque solo hubiera que averiguar el paradero. “Seguro que Mariana se fue con algún machito, con algún pibito por ahí. Así hacen las pibitas de hoy”, sugirió además.

– “Mariana nunca fue de faltar tantos días a la casa, avisa dónde está”. Tuvo que explicarle Mercedes, la mamá, a ver si conseguía que se investigara la desaparición de su hija después del forcejeo con un desconocido.

El miércoles volvieron a hacer la denuncia. Empezaron a investigar la policía y el tío de Mariana, y a hacer rastrillaje sin orden de la fiscalía. Encontraron un bolso con ropa y el DNI de El Carrero en la casa de su familia.

El Carrero

A una cuadra de lo de Gastón, se sabe, está la casa del transa. A esa altura la vio el que hoy es el principal sospechoso de la muerte de Mariana, “El Carrero”. Le dicen así porque cartonea, pero parece que no anda con carro. “Le pusieron así nomás”, dice Sandra, la tía de Mariana.

El barrio cuenta que, en sus 32 años, El Carrero mató a su cuñado, violó a una mujer, prendió fuego a un vecino. “Ni la familia lo quiere”, dice Sandra. “Pero quizás lo protejan igual”, se cuida.

“Si lo matan y lo entierran bajo cinco metros de tierra, hacen bien porque se manda sus cagadas”, llegó a declarar la propia hermana.

Pero desde la evidencia del forcejeo con Mariana, no se supo nada más de él.

-Vamos a investigar por qué está suelto- prometió la fiscal Clarisa Antonini, titular de la UFIJ Nº 2 Florencio Varela, que se enteró recién el día 17 y solo porque el tío de Mariana, abogado penalista, la llamó. Fue entonces y sólo entonces que la policía llevó los expedientes a la fiscalía.

El cuerpo

El 20 de marzo, diez días después de la desaparición, convocaron a una marcha. Romina, hermana de Mariana, tuvo que insistir: “No se fue por sus propios medios”. Todavía había que convencer a policías, fiscales, medios, vecinos.

20 días después de la manifestación, no fueron los perros, los caballos, los policías, los fiscales quienes encontraron el cuerpo. Fue un grupo de chicos que estaba jugando al fútbol y se le fue la pelota al descampado de la calle El Gringo, entre El Indio y Santos Vega. Estaba semienterrado, muy descompuesto y con una bolsa con la ropa de Mariana al lado.

La causa hoy la tiene la fiscalía N°4, a cargo de Nuria Gutiérrez y se están haciendo las pericias del cuerpo desnudo.

Ilustración: Facundo Olivares