Hijo de Yuta

Una socióloga, militantes feministas y un historiador que plantea “nuevas masculinidades” coinciden en que de la violencia verbal a la física sólo hay un paso. ¿Qué hay detrás de una guarangada disfrazada de piropo? Otra devolución de Yoylayuta sobre las historias de violencia de género.

¿Es considerado violencia de género un piropo desubicado? ¿Qué se debe hacer ante la violencia verbal callejera? ¿Se puede denunciar? ¿Cómo toman la denuncia? ¿Y si eso encima lo hace un policía? ¿Qué pasa si le sucede a un travesti? ¿Por qué sucede eso?

Dentro de las denuncias que recibimos en #yoylayuta, la violencia de género se llevó una gran cantidad de comentarios. Desde chicas que iban tranquilamente caminando por la calle y un policía les dijo algún comentario guarango, hasta exhibiciones indeseadas en la vía pública.

La ley 26.485, sancionada en 2010 en Argentina, establece a la violencia contra las mujeres como:

“Toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal”.

Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones “perpetradas desde el Estado o por sus agentes”.

Comentario de Gabriela en la página de denuncias de #yoylayuta

Esperando en la parada del colectivo en la Plaza del Maestro en Bernal, pasaban seguido la policía patrullando y en varias ocasiones cuando estaba sola los policías tiraban besos y decían groserías.

Raydel Romero Cabo es cubano y es el presidente de OMLEM, la Organización Multidisciplinaria Latinoamericana de Estudios de Masculinidades. Desde allí luchan para contribuir a la equidad en las relaciones entre varones y mujeres, haciendo visibles las desigualdades fundadas por el sistema patriarcal.

“Nosotros rechazamos este tipo de violencia callejera, verbal, porque este tipo de conductas tiene consigo una construcción machista. Para evitar esto hay que lograr que se concientice desde la escuela, desde la creación de escuelas públicas y con leyes que protejan a las mujeres. No hay que aprobar este tipo de cosas, hay que tener valor y rechazarlas”, asegura Raydel sobre el tema del que es especialista: las nuevas formas de masculiniades. Con respecto al rol de la fuerza de policía, Raydel agrega: “Si un oficial de policía realiza eso es que quiere demostrar cierto poder, una cuestión de creerse más por portar un uniforme y que pueden actuar con total impunidad”.

Desde otra perspectiva, María Alicia Gutiérrez, socióloga especialista en géneros y sexualidades, va a buscar las razones de esas agresiones. “Esto responde a una estructura de género, a un patriarcado del registro heterosexual. Hay una dificultad, una limitación con la violencia verbal. Arranca con un piropo, que no se registra como agresión, pero que es parte de esa hegemonía heterosexual. La agresión física empieza siempre como agresión verbal. La agresión verbal ciertos sectores la naturalizan, piensan que es normal decir un piropo al estilo de “que linda que estás mamita”. Pero lo que está naturalizado es el poder. Socialmente es más difícil que pase como agresión y esa es una batalla”.

En septiembre de 2011 por primera vez en Argentina se sentó un precedente penal sobre la violencia verbal de género: un hombre fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por amenazar con pegarle un tiro a su ex mujer. El fallo fue dictado por el tribunal Penal, Contravencional y de Faltas Nº 6 de la ciudad de Buenos Aires, a cargo de la jueza María Laura Martínez Vega.

“Este tipo de actos antes se cerraban y quedaban en la nada porque no habían testigos; ahora se ve un pequeño cambio en la forma en que se investigan los hechos y se empiezan a tener más en cuenta este tipo de casos”, aseguró Analía Monferrer, titular de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que está ubicada en Lavalle 1250 PB, y atiende denuncias los 365 días del año y las 24 horas, también pen los teléfonos 4370-4600 internos 4510 al 4514 y el correo electrónico: ovd@csjn.gov.ar

Desde la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, recomiendan una serie de tips a seguir a la hora de realizar una denuncia de violencia de género.

Si fuiste víctima de violencia, abusos físicos o psíquicos, apremios o torturas ejercidas por parte de las fuerzas de seguridad, es importante que hagas la denuncia penal para
que esos hechos se investiguen y no queden impunes.

¿Dónde realizar esa denuncia?
– No es aconsejable que la formules en la comisaría.
– Si el hecho ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires, podés hacerla en la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional que queda en Viamonte 1155, de lunes a viernes de 7:30 a 13:30. No es necesario que vayas con un abogado. Es importante que cuentes detalladamente lo que te pasó.
– Allí te indicarán cuál es el juzgado que va a intervenir y te darán una orden para que te revise el cuerpo médico forense.
– Como los horarios de atención de la Cámara son bastante restringidos, si fuiste víctima de lesiones es conveniente que te acerques al hospital público más cercano para que los médicos dejen la constancia correspondiente. A primera hora del día hábil siguiente,
hacé la denuncia en la Cámara.
– Si tenés dudas o querés que un abogado te asista, podés acercarte a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que queda en Piedras 445 5º piso
– También podés solicitar asesoramiento o consultar sobre la posibilidad de que te brinden patrocinio jurídico gratuito en la Defensoría General de la Nación (Programa
Asistencia y Patrocinio Jurídico, Suipacha 570 Piso 6, Tel. 4328-3662).
Si estás detenido, alguien de tu confianza o tu abogado debe hacer la denuncia ante un juez.

Otro referente en el tema es la Asociación Civil Casa del Encuentro, una organización con un proyecto feminista por los derechos humanos de todas las mujeres, niños y adolescentes que desde hace quince años lucha contra la violencia de género. Ada Beatriz Rico y Fabiana Tuñez -ambas co-fundadoras de la ONG- realizaron un informe en dónde enumeran un punteo de asuntos necesarios y faltantes para analizar la problemática. “Hay que considerar a la violencia sexista como una cuestión política, social, cultural y de derechos humanos. Así podremos ver la grave situación que viven las mujeres, niñas y niños en la Argentina como una realidad colectiva por la que se debe actuar de manera inmediata”. Algunos de los planteos más importantes que reclama el informe:

  • Estadísticas oficiales sobre violencia hacia las mujeres, incluyendo los índices de femicidios, para el correcto diseño de políticas públicas integrales indispensables para poder prevenir y asistir a las mujeres víctimas de violencia sexista.
  • Dialogo / pacto y consenso social político para diseñar un plan nacional para la erradicación de la violencia de género, compuesto por el Ejecutivo Nacional, Ejecutivos Provinciales, Poder Judicial, Poderes Legislativos, fuerzas de seguridad, universidades, asociaciones sindicales, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.
  • Programas Nacionales de Asistencia Integral desde una perspectiva de género para las mujeres víctimas de violencia sexista: asistencia psicológica sostenida en el tiempo
  • Acceso a la justicia con patrocinios jurídicos gratuitos, para asegurar el acceso a la Justicia de los sectores con menos recursos económicos.
  • Existencia de mayor cantidad de hogares refugios para mujeres en todo el país víctimas de Violencia Sexista, con una asistencia interdisciplinaria, desde una perspectiva de género, con el objetivo de fortalecer a las Mujeres para que puedan rearmar un proyecto de vida libre de violencia.
  • Asignación económica temporal, un subsidio habitacional y de alimentación para las víctimas de violencia otorgado por el Estado Nacional.
  • Asignación de presupuesto acorde para poder implementar en su totalidad la Ley N º 26.485 “Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”.
  • Incorporación en todas las currículas educativas de los diferentes niveles la temática de Violencia Sexista.
  • Banco Genético de Datos Nacional que registre las mujeres y otras personas denunciadas como desaparecidas con antecedentes de violencia sexista o presunción de trata.

Otra experiencia más descontracturada es Atrévete! o HOLLABACK, un movimiento que se dedica a pensar cómo cambiar la forma en que se piensa sobre el espacio público, reclamando el derecho de las mujeres de caminar en la calle sin acoso: “Creemos que toda persona tiene derecho a sentirse bien en la calle sin ser clasificada como un objeto. El acoso en la calle es una de las formas más generalizadas de la violencia de género, parece culturalmente aceptado, pero nosotras no lo aceptamos y en esta página exponemos las denuncias que le suceden a la gente todos los días”, cuenta Inti Tidball-Binz desde el sitio que comenzó en México y que se expandió recientemente hasta Argentina.

Por último, al cierre de esta edición nos desayunamos con que la militante trans Diana Sacayán fue víctima de agresiones que – como explica la socióloga- fueron de la violencia verbal hacia la violencia física, siendo brutalmente golpeada primero por un hombre que la Gendarmería no detuvo, luego por la Gendarmería misma, y más tarde abandonada por la Policía Bonaerense en la puerta de un hospital, sin tomársele la denuncia. Reproducimos a continuación el comunicado que narra el grueso de los hechos y muestra, una vez más, que del piropo o la grosería a la violencia física hay solo una cuestión de escala: la escala del poder patriarcal.

“Mi nombre es Diana Sacayan, soy trabajadora del INADI, pero por sobre todas las cosas una luchadora constante  y quiero realizar la siguiente denuncia:

Que el pasado 10/08/2013 aproximadamente a las 2 de  la madrugada, estaba en un bar pegado a la Estación de Laferrere. De echo este bar está en la estación de trenes, cuando un hombre comienza a dar insultos  sobre mi condición de travesti  , desde luego que le contesté y seguidamente el individuo comenzó a gritarme insultos e intentó echarme del lugar, a lo que yo me negué sin que el dueño o encargado, ni ninguna de las personas presentes intervengan. El individuo de unos 35 a 40 años se lanzó a propinarme  golpes de patadas  y tomándome de los pelos me arrojo al asfalto y me dio unas 7  o 10 patadas en la cara tirándome al piso. Yo logré correr hasta el hall de  la estación de trenes que esta a unos escasos diez metros para poder solicitar ayuda de gendarmería, quien habitualmente permanece en el lugar. Cuando llegué al hall, ellos lograron  detener  al individuo pero  luego de mantener una breve conversación lo dejaron ir sin labrar ningún tipo de actuación. Ante mi grito indignado de:  “no lo dejen escapar”, los uniformado comenzaron propinarme golpes a bastonazos, por lo que decidí, con la cara ensangrentada, correr  hasta la Comisaría, a unas 5 cuadras se encuentra la Distrital Primera. El comisario salió de su oficina y yo le relaté los hechos. Este ordenó que me lleven al hospital, con lo que me trasladaron en el Movil 49.722 pero que me dejaran en la puerta sin realizar registro alguno en la guardia del Hospital Germani de Laferrere , negándose a tomarme la denuncia correspondiente”.

 Imagen: NosDigital