Mujer es la que dice

Mientras late en San Juan el Encuentro Nacional de Mujeres, Liliana Daunes habla sobre la función de la comunicación en las luchas por la igualdad de género. Desde las redes sociales hasta su programa de radio. Desde los escraches en la calle hasta la manera en que los medios avanzan en remplazar términos como “crimen pasional” por “femicidios”.

Hace tan solo unos días – tan pocos que podrían medirse en horas – se conmemoraron los 30 años de existencia del Ejército Zapatista de Revolución Nacional (EZLN). Tras estas décadas de rebeldía, de autogobierno indígena y de creatividad política, la lucha continúa por “un mundo donde quepan muchos mundos”. El EZLN es también un ejército de mujeres sin miedo. Es por eso que hace 20 años, la Comandanta Ramona y la Mayor Ana María, tras consultar a las comunidades indígenas sobre la explotación de las mujeres, redactaron la Ley Revolucionaria de las Mujeres. En el muro de algún Facebook, vemos a esas mujeres indígenas desafiantes, y debajo de la foto alguien parafrasea al Subcomandante Marcos: “Nosotras somos las zapatistas, las más pequeñas, las que se cubren el rostro para ser miradas, las muertas que mueren para vivir”.

Hace apenas una semana, organizaciones de mujeres realizaron un escrache frente al Hospital Fernández para repudiar la decisión de la médica que denunció penalmente a una joven que fue a la guardia con un aborto en curso, y terminó presa en una celda de la comisaría 53ª de la Policía Federal, cuando todavía tenía pérdidas. Ente cantos y pancartas, reclamaron por el fin a la violencia contra las mujeres y repitieron, en un grito que parece fortalecerse en cada eco: “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. En la foto de perfil de algún Facebook, vemos a una mujer con la cara cubierta por un pañuelo verde, la mirada aguda y el pelo rojo encendido. A la derecha, leemos: “Soy la mujer que no hace de su cuerpo un templo, sino un territorio de placer, y de libertad”.

Las zapatistas. Las feministas. El Facebook. La lucha. La voz. La mujer. Liliana Daunes.

– Es sumamente importante que haya circulación de voces y que la fuente seamos nosotras mismas, para la información y para la reflexión. En ese sentido, es tan válida la comunicación virtual, por la rapidez que da, como la calle. Mientras ninguna reemplace a la otra, estamos bien. La calle es necesaria. Por eso está bueno que se haya hecho el escrache; ahora, el escrache se hizo porque hubo una red que se fue comunicando. Es interesante esta sensación que hay como de estar cerquita del otro aunque estés a miles de kilómetros, pero tenemos que seguir analizando para ver cuánto nos modifica, sobre todo a la gente joven que por ahí ya toma como único medio a lo virtual. La idea es que lo virtual no sea lo real.

– ¿En qué sentido decís que sos una “artesana de la comunicación”?
-Tiene que ver con que, en realidad, cubro casi todos los aspectos en cuanto a lo radial. Desde hace muchos años me dedico a editar toda la cuestión artística, me lleva muchas horas para poder sintetizar pequeñas frases, los conceptos que una quiere dar desde lo ético y desde lo estético. Artesana porque tampoco es que estudié profesionalmente esto como carrera, sino que lo fui aprendiendo de estar con las y los operadores en todos estos años de laburo. Es posible que le dedique mucho más tiempo que aquellos que tienen todas las herramientas sabidas o que las encuentran rápidamente. Quizás yo logro una pieza que me gusta y cuando quiero volver a alguna de las herramientas que usé en ese momento, ni me acuerdo. La cosa es pasional a parte de ser un trabajo, ahí está puesta gran parte de mi libido, entonces no me importa dedicar ese tiempo.

-Tu trabajo también tiene mucho de militancia…
– Es un laburo absolutamente militante. No puedo separar esas dos patas: es militancia en la comunicación. Para mí, es fundamental para cualquier cambio poder comunicarlo de la mejor manera; entonces, dentro de mis militancias en el feminismo, en la izquierda, lo que yo puedo ofrecer, mi oficio, está en la comunicación. La tan mentada independencia en general no existe en el sentido de que una lleva a cargo una ideología, y según el medio con el que estés trabajando, te baja algunos decibeles respecto a lo que pienses y sientas. Yo creo en lo alternativo porque es lo que más cercano al ejercicio de la libertad está. Y también en esa forma de hacer comunicación, se trata de buscarle caminos, para no estar solamente enganchados con las entradas que tienen que ver con el subsidio o con pertenecer a una determinada cosa. Estar muy ligado al poder, por más que la gente que lo ejercite crea en eso y piense que es la mejor política, me parece que complica la verdadera comunicación.

-En tus programas, ¿cómo equilibrás tus luchas políticas con tu gusto por lo musical y lo artístico?
– Quizás, por ejemplo, me engancho muy claramente con la lucha que lleva adelante la comunidad La Primavera, con las tremendos asesinatos y las represiones que se han dado en Formosa, y a la vez le busco esa parte dulce si se quiere, si una puede encontrar, que tiene que ver con la música o con la poesía. O si estamos hablando de la resistencia de los mapuches, descubrir poetas mapuches es interesantísimo. Ojalá siempre en los proyectos en que yo labure estén las dos cosas, la coyuntura y la creatividad juntas para mostrar distintos modos de expresión de los pueblos. Y, por otro lado, pienso los programas con una historia que contar, hay un principio y generalmente, a veces se logra y a veces no, hay un final o un cierre que nunca cierra del todo, sino que da la posibilidad del espiral.

-Y tu compromiso con el feminismo, ¿cómo lo plasmás en la radio?
-Para mí se trata de la inclusión de voces de mujeres o voces de la diversidad. Con Claudia Castro, Diana Tarnovsky y Amanda Alma, mis compañeras de “Sonidos Agitadóricos” en Radio Nacional, tenemos tendencia a buscar autoras y músicas mujeres que, por ahí, no son tan difundidas y conocidas, sin dejar de lado aquello que también nos interesa comunicar de autores varones. Son muchos años en que la mujer fue solamente intérprete, entonces poder conocer propuestas que no están instaladas en otros horarios, en otras radios, es parte de la militancia. Igual lo que nos interesa para cualquier tema, cuando tratamos una problemática de América Latina, es buscar al hombre o a la mujer desde el llano, desde el corte de ruta o el piquete contra la minería. Cuando aparece la posibilidad de hacer una nota con algún diputado, tratamos de no hacerla. Siempre va a estar la voz de un referente de alguna organización o de alguien de la calle.

-¿Qué elegís para informarte?
– Revistas alternativas, en general. De Internet me interesa mucho también encontrarme con las comunicaciones a las que puedo acceder de algún modo a la fuente. Me gusta navegar, eso también hace que llegar a un objetivo lleve mucho tiempo. Pero navegar es maravilloso porque te abre muchísimas puertas y en lo musical es muy interesante. Encontrás cosas que ni siquiera sabría nombrarlas, qué folklore, qué instrumentos, son sonidos que te atrapan, de culturas ajenas, pero con las que identificás puntos en común. Es como decía Pessoa: navegar es absolutamente necesario, vivir no importa, pero si navegás, sin duda estás viva. A los medios masivos de comunicación, recurro para lo coyuntural. En general, en este momento que está como tan partida la historia, de un color y de otro, trato de informarme, por lo general con Página12 en mi casa y en los bares con Clarín. Me meto en la coyuntura, pero después me detengo en lo cultural, en notas que me llevan a conocer otros mundos, no solo con el aquí y ahora de la porteña, de la agenda que imponen.

-¿Qué expectativas tenés para el Encuentro Nacional de Mujeres?
– La expectativa es, como cada año, muy grande. Esas marchas son absolutamente necesarias para cada una de las personas que participan para cargar pilas, una energía de contenido y de esperanza. Creo que el movimiento de mujeres es de los que más cosas ha conseguido en las últimas décadas y, bueno, sabemos que queda un larguísimo camino y siempre vamos a ir por más. Es como esa frase “Somos malas, podemos ser peores”, peores en la lucha, no nos conforman con una ley, necesitamos otras, y fundamentalmente que se implementan. Lo mismo con respecto a la Marcha del Orgullo, que fue hace pocos días, en la que se presentaba como que todo ya está logrado y, sin embargo, falta mucho mucho por caminar. Con respecto al Encuentro, participo de quienes pensamos que tiene que seguir siendo horizontal y de talleres como lo es hasta ahora, con consenso y que se manifieste lo que piensan mayorías y minorías. Sirve fundamentalmente para el crecimiento individual y grupal que se multiplica con la vuelta de cada una de nosotras a nuestras actividades.

-¿Cuáles creé que van a ser los principales debates este año?
– El del aborto, como siempre en estos últimos encuentros, va a ser un tema, y fundamentalmente en San Juan que es una sociedad muy pacata, conservadora en algunos aspectos. Cuando se hizo el primer encuentro en San Juan, la Iglesia nos declaró personas no gratas, a las mujeres en general y a las feministas en particular. Yo creo que hasta que no se trate en el Congreso y sea una ley nacional van a ocurrir estas cosas como la del Fernández, que hoy nos enteramos, quizás porque fue en la Ciudad de Buenos Aires con un activismo más organizado y con más poder de respuesta, pero son cosas que ocurren todo el tiempo en las provincias. Seguramente, va a estar muy presente el debate en torno a la prostitución, entre el abolicionismo y el reglamentarismo. Y también la violencia es otro tema fundamental que atraviesa los encuentros.

-¿Cómo ves el tratamiento mediático de los femicidios?
– Creo que se ha adelantado bastante, en el sentido de que algunos y algunas periodistas empiezan a titular de otra manera las crónicas. El crimen pasional ha dejado de ser solo eso y ya aparecen las figuras de femicidio, de violencia de género. Es como una puertita que se está abriendo. Los medios de comunicación masivos sabemos que también son medios de comercialización de la información. El caso de Ángeles provocó una audiencia muy ávida sobre el tema y por eso estuvo tanto sobre el tapete, y que esté en el tapete está bueno si sirve para reflexionar. Pero si es pura y exclusivamente mostrar 10 millones de veces la misma imagen, después queda como que es lo único que sucede, y se borran tantos otros casos que suceden a diario. Pero es un camino en el que no solo tienen que modificarse las editoriales, sino cada uno de los y las periodistas que trabajamos en medios. El trabajo que hay que hacer con una misma, de concientización, de aprender un nuevo lenguaje, una forma muy específica de nombrarnos y de nombrar la cosas, si somos cómodos y nos quedamos con lo que está, no avanzamos. La creación de la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red) fue importante para abrir algunos debates. Los medios todavía son re contra mistificadores y conservadores respecto a la cultura patriarcal y al capitalismo.

– Hablábamos de tu pasión por la música, ¿qué estás escuchando en este momento?
– Hoy escuché la canción que armaron René de Calle 13 con Assange. Suelo escuchar rap, no es que yo vaya a comprar discos de rap, pero me interesa por dónde van algunas letras y como acompaña muchas luchas, me resulta interesante. Estuve escuchando Marta Gómez, una cantante colombiana que vino a presentar un disco que no está editado en argentina, con musicalizaciones que hizo de poemas de García Lorca, con ritmos latinoamericanos. Hace poco estuve armando un separador, porque el gobierno supuestamente progre de Correa quiere instalar en el país una petrolera, entonces estuve escuchando música amazónica y es alucinante. Y… en África me quedo mucho, en la carga de esas voces ancestrales.

Fotos: NosDigital
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