Alerta Gualeguaychu

En medio del anuncio del Pepe Mujica de que Botnia aumenta su producción, Nosdigital viajó a la frontera para encontrarse con los vecinos de la asamblea que viene diciendo “no a la pastera” desde hace seis años. Los informes de la contaminación y los protagonistas de una ciudad que gira alrededor del río.

Acá el sueño del pibe es tener un bote o una canoa para navegar en el río. Las rateadas del colegio son para ir a pescar. Los mates y pic nics se dan al ladito del río; cuanto más cerca, mejor. Un nene que recién aprendió a caminar se escapa de la mamá cada un minuto. La madre le grita: ¡Pacuaaaal, no te metas al agua! Pero siempre es tarde: allá tiene que ir la madre a sacar a Pacual una y mil veces del río. Pacual, 5 añitos, ya es bien de Gualeguaychú. En Gualeguaychú, todo gira alrededor del río.

– ¿Y yo me voy a andar peleando con los uruguayos? Si los que manejan todo desde arriba son los gobiernos y nos arruinan por igual a todos.

– Todo el mundo que es de acá sabe que Botnia contamina.

– Pobres nuestros hijos, nuestros nietos.

– El agua ya sabemos que está contaminada, pero ¿y el aire?

Los habitantes de Gualeguaychú tienen otras preocupaciones más graves que las de las escapadas furtivas de Pacual al río. No se escapan: saben que Botnia está ahí en frente, y le hacen frente. El conflicto nunca terminó: desde que se instaló la pastera finlandesa los vecinos dijeron “no” y, seis años después, ese “no” sigue siendo tan rotundo como siempre.

El fin de la lucha será, dicen, cuando se lleven la papelera a otro lado.

El conflicto ambiental más largo de nuestro país tiene la particularidad de ser internacional. La planta está en Uruguay, la maneja una empresa finlandesa y afecta también a la Argentina. Hasta hace meses reinaba la calma mediática sobre el conflicto, ya que en el 2010 se firmó un acuerdo entre Argentina y Uruguay que dispuso un Comité Científico en el seno de la Comisión Administradora del Río Uruguay, administrado por ambos países, que regularía la producción de la planta. Ese comité lo instruyó la Corte Interamericana de Justicia de La Haya, en el mismo fallo que avaló el funcionamiento de Botnia.

A principios de Agosto el Pepe Mujica anunció, sin acuerdo con Argentina, que la pastera aumentaría su producción ya que el marco legal uruguayo lo permitía: 100 toneladas más por año. El gobierno argentino respondió con la presentación de un informe sobre la contaminación que genera Botnia y volvió a demandar a Uruguay. Hace dos meses los gobiernos uruguayo y argentino se habían reunido en Puerto Madero en el marco del pedido de Botnia para aumentar la producción, pero nade pareció cambiar la decisión del mandatario uruguayo.

Los asambleístas de Gualeguaychú, que venían pidiendo ese informe desde hace tiempo, se encuentran en estado de alerta. Todas las semanas se reunen en asamblea, donde participa cualquier habitante de Gualeguaychu que lo deseé, y van conduciendo el destino de su lucha. El pasado 6 de octubre marcharon en una caravana donde pretendían llegar hasta Fray Bentos y volver, pero la policía uruguaya les impidió cruzar el límite fronterizo.

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“Nosotros fuimos con los compañeros a hablar con Mussi, el Secretario de Medio Ambiente”, cuenta el vecino Oscar Bargas con Gustavo Rivollier sentado a su lado, los dos integrantes de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú. “Primero le pedimos los resultados de los estudios, producto de 27 entradas a la empresa, y nos dijo que eso no lo manejaba él”, sigue Oscar. “Pero nos dijo que los informes de contaminación que conocía de Botnia no daban números altos”.

Dos días después el canciller Héctor Timerman hizo público un informe que revela un número alarmante de contaminación, y desmiente a Mussi: http://noalaspapeleras.com.ar/asagchu/index.php/2013/10/12/botnia-contamina-informe-completo-de-cancilleria/.

Los análisis, resultado de 28 visitas del comité científico a la planta, contrastaron los valores que tiene el agua que Botnia tira al Río con la normativa establecida por el Digesto sobre el Uso y Aprovechamiento del “Río Uruguay” (que reglamenta lo dispuesto por la Comisión Administradora del Río Uruguay), y dieron los siguientes resultados:

-El promedio de la temperatura de vuelco medida en la totalidad de los ingresos fue de 32,16 °C, mientras que la temperatura media anual del Río Uruguay es cercana a 20°C. Uruguay autorizó unilateralmente a Botnia a volcar efluentes hasta un máximo de 37° C, sin modificar la normativa para el resto de la industria uruguaya.

-Se determinaron contenidos de Fenoles superiores a los establecidos por la normativa vigente. Los Fenoles (definidos como sustancias orgánicas tóxicas en el Digesto), superan recurrentemente los límites exigidos por la normativa.

-El Fósforo superó el máximo de 0,025 miligramos de Fósforo por litro establecido por la normativa vigente. Todo efluente cuyo valor supere este máximo está contaminando el río.

-Se detectaron contenidos de Cromo Total y Níquel superiores a los exigidos por la normativa. Tanto el Cromo como el Níquel son consideradas sustancias tóxicas en el Digesto. La proyección del muestreo indica un vuelco que supera en más de un 400% el establecido para el Cromo.

-Se detectó Endosulfán (la misma sustancia utilizada como agrotóxico para las plantaciones de soja) en los efluentes de una de las Piletas de Pluviales de la Planta de UPM. Este compuesto no debería ser detectado en los efluentes de la Planta de UPM, ya que su uso se encuentra prohibido en toda la República Oriental del Uruguay dadas sus características de alta toxicidad.

gualeguaychuLa Comisión Administradora del Río Uruguay está compuesta por ambos países y es la encargada de decidir y legislar sobre lo que pasa en el río. Hace años que en esa Comisión no se llega a un acuerdo, con la panta funcionando en sus narices y con varias inspecciones a la empresa donde se comprobó una cantidad importantísima de faltas e irregularidades.

Los asambleístas creen que los informes de la contaminación del gobierno, si bien fueron un quiebre, se presentaron tarde: Botnia devuelve al río 800 litros de agua contaminada por segundo (61.257.600 litros diarios que llevan 195.000 kilos de sólidos disueltos). No se puede esperar.

No sólo lo demuestra la ciencia, si no que se ve a simple vista: “Se ve la vegetación quemada por la emisión de gases de azufre, vimos que el agua está mucho más cristalina en la zona de la pastera que en la nuestra”, explica Gustavo.

Mientras los gobiernos argentino y uruguayo se provocan entre líneas ante cada movimiento de la pastera, la planta sigue funcionando. “El gobierno argentino ha ido haciendo saltos, usando el tema políticamente y poniendo paños fríos en el conflicto. Hace dos años que tenemos un bozal con las autoridades, nadie quiere hablar con nosotros, salvo el intendente porque vive acá y sabe lo que es Botnia”, dice Rivollier. “Lo único que nosotros planteamos es de la cuestión ambiental, en la asamblea no nos ponemos a discutir una política de estado, sino una política ambiental”, aclara.

Hay un tercer actor que la mira desde afuera y cuenta euros: Finlandia, que con su chapa de país protector del medio ambiente, trasladó a Botnia miles de kilómetros para pagar los sueldos en pesos uruguayos y no pagar impuestos ni agua, cosa que allá sí debería hacer. Pero el motivo principal es que este tipo de pasteras en Finlandia fue prohibida ya que contaminó un río de 50 mil hectáreas. El rigor legal que se emplea en esos países para la instalación de estos emprendimientos no es el mismo en países como Uruguay o Argentina.

La asamblea de Gualeguaychú viajó al país nórdico: “¿Qué pasaría si traemos su pastera acá a Finlandia? ‘¡Estás loco!’ – me contestaron- ‘estos tipos acá contaminaron, cambiaron la normativa, usan procesos que son ilegales’”.

El argumento que usó Finalandia para despegarse del tema fue que la empresa es privada y que el Estado no puede hacerse cargo de sus acciones. Pero entre las empresas que componen a los inversionistas de Botnia está Kemira, de capital netamente estatal. Los fondos de esa empresas son acciones que se colocan en emprendimientos y que se usan para cubrir parte de los aportes que los empleados tienen que hacer al Estado finlandés. “En definitiva ellos le están achicando la deuda a los trabajadores con la timba de la contaminación”, ironiza Bargas.

La misma DINAMA (Red de Laboratorios Ambientales del Uruguay) ya había declarado – antes de que se instale Botnia- que el Río Uruguay se encontraba a un nivel crítico de fósforo y nitrógeno y la instalación de la pastera iba a hacer colapsar los niveles. Gustavo: “Cuando está el río bajo, con las aguas tranquilas, florecen las algas, lo ves verde al río… esas algas son muy tóxicas”.

“Reclamamos que se ponga una mesa de negociación entre los dos países y se lleven la planta”, cierra Oscar.

Mientras leíste esta nota se vertieron dos toneladas de agua contaminada al Río Uruguay.

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