“Trabajar sin patrón es lo más lindo para el obrero”

Una gráfica vaciada por su dueño fue recuperada por sus trabajadores. Los intentaron desalojar y resistieron, pero se mantuvo un patrullero en la puerta. Los agentes les pedían agua para el mate y pasar al baño: les estaban haciendo inteligencia. Y un día los desalojaron. Hoy hacen una vigilia en la vereda y hasta siguen trabajando por encargo. Las mujeres, el sostén de la lucha.

En la calle Mom al 2800, por Pompeya, hay una fábrica cerrada, hay un patrullero y hay una vivienda improvisada con chapas, lonas y maderas que sostienen algo más que una estructura precaria: ahí se materializa la resistencia de los trabajadores de la ex empresa gráfica Lanci Impresiones, ahora constituidos como Cooperativa 28 de mayo, quienes supieron gestionar la producción mientras estuvieron puertas adentro hasta que la Metropolitana los desalojó. Hoy, desde la calle, siguen produciendo.

En la puerta de la fábrica se puede leer un cartel grande que dice “Lenci Impresiones”. Pero sólo aquellos que conocen la historia de esta empresa de cuatro décadas saben que ya no está más, que se la vació, que le quisieron cerrar las puertas. Pero no pudieron porque 16 trabajadores se negaron a perder su salario, su trabajo, sus años entregados.

Lunes, tres de la tarde, sobre la vereda, tres trabajadores de la Cooperativa están trabajando: “Justo hoy nos dieron un laburo para que hiciéramos acá en el acampe. Esto es autogestión”, dicen mientras arman unas cajas que contendrán dentro de poco un set de 10 piezas de ropa interior masculina. Waldemar, Feliciano, Francisco y más tarde Mario, cuentan su historia mientras, sin parar, hacen su trabajo.

-¿Cómo surgió la necesidad de tomar la fábrica?

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Mom al 2800, Pompeya.

El 28 de mayo del 2012 nos quedamos en permanencia las 24 horas de la fábrica, estuvimos 351 días adentro turnándonos entre los 16 compañeros, para que quedaran como mínimo 5 trabajadores adentro y así nunca quedara vacía. El tema es que el dueño nos denunció penalmente por usurpación, hecho que nosotros negamos porque fue parte de una huelga que estábamos haciendo con proyección de que si la empresa quebraba pudiéramos hacernos cargo formando una cooperativa. La idea nuestra siempre fue la cooperativa.

-¿De dónde sacaron la idea de organizarse como cooperativa?

De la necesidad. aun en relación de dependencia, hicimos todo para sacar la matrícula de cooperativa con el INAES. En Porque nos empezaron a deber sueldos a partir de septiembre del 2008 y nosotros en el 2010, los inicios nosotros quisimos hacer una cooperativa mixta que también incluyera al patrón, porque la empresa venía en decadencia. Era un tobogán terrible: de 50 operarios que éramos, sólo quedamos 16. Muchos compañeros se fueron y con ellos también los de la administración. El patrón es el heredero del anterior que murió el 8 de marzo del 2008. A partir de ahí le quedó la empresa a su hijo, Christian Langenhem. Su objetivo desde el principio fue vaciarla. Muy de la década del 90 y muy de los patrones: se endeudan, se endeudan, se endeudan, no le pagan a nadie, cae la SRL –la empresa- sin hacerse cargo personal de la deuda. Mientras, dicen: “yo era el administrador nomás”. Él, sin embargo, se encontró con 16 trabajadores que decidimos hacer permanencia en la planta para la recuperar la empresa.

El método no es nuevo y el vaciamiento es el paso anterior a la autogestión: de pronto el negocio no es tan rentable, o no hay interés de mantenerlo como en este caso, y se empieza a limpiar la fábrica. De a poco van llevándose las maquinarias, se pagan menos sueldos, se castiga con más severidad las críticas de los trabajadores, se baja la calidad de las materias primas: todo para hacer insolvente a la empresa y tener que cerrar la puertas. Obvio, con los trabajadores sin un peso.

Los tiempos de la Justicia. El cierre y la toma de Lenci Impresiones recorrió tres juzgados diferentes: el comercial, por los acreedores que le deben plata; el penal, con los trabajadores denunciados por tomar las instalaciones; y el laboral, por la deuda que tiene la empresa con los operarios. O sea: un quilombo inagotable, lento y que todavía espera conclusiones. “Estamos en un vacío legal. Ojo, esto te lo puedo decir pasado un tiempo, porque estás hablando con un trabajador con estudios primarios terminados; tal vez me escucha un abogado y se me caga de risa. Nuestros reclamos al no estar en el concurso no entraron en el juzgado comercial, y todo lo que se va a juzgar ahora va a ser hecho por el comercial, por intermedio de los síndicos, para administrar después la quiebra. Toda nuestra deuda hay que juntarla para presentarla al juez comercial después de la quiebra”, dice Waldemar.

Pero si Langenhem vino con sus escribanos y abogados para llevárselo todo y los operarios de la Cooperativa echaron mano a su condición de obreros: buscaron ayuda en el Sindicato Gráfico Argentino, que les dio la asistencia jurídica sin que necesitaban para mantenerse.

-¿Cómo fue el rol del Sindicato?

Con nosotros estuvieron bien. En el transcurso de un año y medio hemos encontrado algunos errores, algunos problemas, pero no nos podemos quejar del Sindicato Gráfico. El sindicato está formado por trabajadores como nosotros y estos problemas que tuvimos tienen mucha rosca de abogados, que no son menores. Pero no hemos encontrado mala intención. El problema es que los del sindicato son como nosotros, trabajadores. Ninguno pasó por la universidad: tienen que contratar un estudio jurídico y los estudios jurídicos que se acercan a los sindicatos no siempre son los mejores. No estoy capacitado yo para valorar, pero por ejemplo nos dijeron que la empresa iba a quebrar hace un tiempo y no quebró todavía. Porque desde aquel 28 de mayo parecía que la empresa iba a quebrar en unos meses y ahí entrábamos en la Ley de Quiebras. Pero hoy estamos a octubre del 2013 y parece que recién esta semana la empresa quiebra…

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Imágenes: NosDigital

 

-¿Y qué piensan hacer?

Hay que convencer al juez, al síndico, presentar un proyecto de viabilidad, sabiendo que también la empresa le debe no sólo a nosotros sino también a otros acreedores y empresas. Esto sería muy simple si la deuda fuese sólo con nosotros. ¡Sería facilísimo! Pero no, está el Banco Provincia, hay cooperativas financieras, hay muchísimos acreedores antes de que nos hiciéramos cargo.

Entre el 2008 y el 2012 la situación de los más de 50 operarios de Lenci Impresiones empeoraba. Los sueldos fueron disminuyendo: “El dueño nos dio durante 10 meses seguidos 100 pesos por semana, porque era bicho. Todos los viernes el dueño nos daba 100 pesos. Lo mínimo, para que no nos fuéramos; después te daba 200, después 300… Nos llegó a dar mil por semana, pero siempre nos estaba debiendo. Así fue acumulando deuda hasta el cansancio”.

Los mates traicionados. Primero, un intento fallido el 7 de mayo de este año, justo en el Día del Trabajador Gráfico. Cómo resistieron: cuando la Metropolitana y los gendarmes les comentaron que ya no iban a poder estar más ahí, llamaron al sindicato, a sus abogados, a otras cooperativas. En unos minutos la calle estaba repleta y los uniformados tuvieron que quedarse en el molde. “Y entonces, ¿qué hicieron ellos? Nos dejaron una patrulla, siempre un móvil en la puerta. Desde el 7 de mayo estudiaron nuestros movimientos y una semana más tarde nos desalojaron. Pero mirá: venían de la Metropolitana, nos tocaban timbre y nos pedían agua para el mate, y las chicas permiso para ir al baño. Y nosotros las dejábamos ir al baño. ¿Entendés la diferencia que hay entre un trabajador y un policía? Incluso, uno de nosotros agarró lavandina y preparó un baño que no usábamos para que ellos pudieran utilizarlo”.

El desalojo. “El 14 de mayo a la mañana, mientras amanecía, tocaron timbre y ya estaba todo preparado: cortaron la calle, tenían un helicóptero dando vueltas. Me tocó a mí atenderlos y me dijeron que estaba la orden; les pedí unos minutos para llamar a los abogados y al Sindicato Gráfico Argentino pero no me dejaron. Vinieron con ese fierro largo y tiraron abajo la puerta, nos tiraron gases y tuvimos que salir. Sacamos todo lo que pudimos y desde entonces acampamos en la puerta”.

Después de soportar durante cuatro años la caída de su poder adquisitivo, ahora les toca bancar un sueño en la calle. La pregunta surge sola: ¿Cómo se banca? “Las mujeres”, responden. Ellas son el sostén. “Porque la familia es la primera que tiene que decidir si está de acuerdo o no con seguir con la lucha. Y muchas no pudieron decir que sí y por eso se fueron compañeros”. Hoy son un tercio de los que estaban en la fábrica.

Entre tantas historias, idas, venidas, traiciones, errores y aciertos, casi que pasó por alto un momento trascendental en la vida de estos cooperativos: ese año que estuvieron a cargo de todo, donde el patrón había desaparecido y ellos mismos se hicieron cargo de aquello que desde lo alto se nos dice que solo está reservado para los capacitados.

-¿Cómo fue hacerse cargo de la producción sin patrón?

– Es lo más lindo que le puede pasar al obrero. Trabajar sin que te controlen es lo más lindo que te puede pasar. Querés tomar un mate, tomás un mate; te querés apurar para terminar e irte más rápido, te apurás. Mañana arreglás para llegar más tarde porque no hay laburo a la mañana, vas más tarde. La autogestión es lo más lindo que le puede pasar al trabajador. Aparte, treinta años en el oficio, ¿qué le iban a decir acá al que estaba hace treinta años? Antes que le dijeran ya sabía lo que tenía que hacer. ¿Sabés qué es estar treinta años en una empresa? Caminás solo. Eso es lo que no se dio cuenta el dueño, que la fábrica podía funcionar sin él.

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Metropolitana y Gendarmeria resguardando la S.R.L.