Los camaleones nunca pierden la esencia

Fueron un grupo de teatro y de murga, pero se volvieron una banda que ahora sacó un disco que parece un libro. La Gran 7 llega desde Santa Fe a Buenos Aires dispuesta a todos los desafíos. Su último material se llama Nubes de Tierra. Después de 10 años juntos y de tener que fallarle, a veces, a Unión y a Colón para ensayar, van por todo.

 

En los cuentos, como en los sueños, los planos de las historias a veces no distinguen lógica que los guíe más que impulsos. No se entiende el cómo, pero se entienden los porqués. Las secuencias, que se agrupan y originan hilos que se deshacen, extienden y tienden a que sigamos caminando, a veces sin suelo, siempre sin techo.

“Cuando todo sea florecimiento, estaremos preñados del fruto que nos va a destruir. El viento nos cubrirá de polvo, la sombra tapará el sol, no habrá ni frío ni calor. El resto dependerá de nosotros” (La Gran 7 – Nubes de Tierra)

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De los parlantes del bar suena una salsa que tiene de fondo calles angostas y empedradas. Buenos Aires recibió hace unas horas a parte de La Gran 7, que llegó desde Santa Fé para presentar su último material de estudio: “Nubes de Tierra”. Emiliano Haquin, voz de la banda, se pide un café. Emanuel Haquin, armónica y saxo, pasa de largo en la ronda. Camilo Mansilla, bajo y coros, se anima a un chop de cerveza. El resto, Marcelo D’Agostino encargado de la batería junto a Manuel Beltrán y Nicolás Fabre de las guitarras, están en la ruta.

Sobre la mesa, se encuentra el último material de estudio de la banda. Camaleónico disimula ser un disco. En realidad, no lo es, no sólo eso. Es un disco y es también un libro. El tercero de la banda que cumple su primera década y que se transforma en el broche de oro de toda esa etapa. Un broche de formato cuadrado, con letras negras y colores tierras, rojos, anaranjados, amarillos y verdes. Desde el perfil se ven las hojas blancas, formando una altura que permite poner el dedo y hacer que corran. Emiliano se anima al grabador: “Yo creo que los dos primeros discos fueron un camino a esto. Nosotros lo que siempre decimos es que nos gusta contar cosas, que somos una banda de rock que hace canciones y cuenta cosas, así nos definimos. Y contamos un poco lo que nos pasa a nosotros, nuestras vivencias, nuestra manera de pensar ante ciertas situaciones y me parece que este disco resume un poco todo eso, como que llega a su máxima expresión todo eso que nosotros venimos trabajando hace diez años. Creo que el lugar al que llegamos musicalmente, literariamente y visualmente, es un lugar en el que nos sentimos muy cómodos y  muy identificados”.

Después de la tapa, la presentación y los agradecimientos nos reciben los capítulos. Son cinco que agrupan las doce canciones que lo componen: “Nosotros teníamos las canciones, hicimos la preproducción, había más que siempre quedan afuera y vos escuchabas las canciones y decías estas tres tienen que ir juntas porque hablan de una cosa, estas tres de otra. Empezamos a ver las canciones y se iban acomodando solas según lo que iban diciendo”.

Las canciones, como la charla, tienen a ordenarse.

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Capítulo I: La revelación

– Decían que son una banda que cuenta cosas. ¿De dónde surgen esas ganas de contar?

Fotos: NosDigital.
Fotos: NosDigital.

– Nosotros formábamos parte de un grupo de teatro y de murga. Hace 10 años yo ni siquiera sabía tocar la guitarra, agarré y me puse a aprender los acordes con un amigo y por el ambiente en el que estábamos, por la gente con la que nos rodeábamos, absorbimos mucho eso de escribir, de decir. El teatro tiene mucho de eso también, de contar historias y creo que lo mamamos, pasábamos mucho tiempo en una sala de teatro independiente, estaba todo el tiempo eso a la vista. Creo que es lo que más nos quedó de esa época. Después tomamos una manera de decir las cosas o de hacer canciones también sin querer, era lo que nos iba saliendo en ese momento. Dijimos bueno, vamos a tener una banda, vamos a hacer canciones, las canciones tienen que tener letra, alguien las tiene que escribir, alguien las tiene que cantar y es como que se fue dando sin querer todo. Creo que viene de ahí no es algo pensado ni planeado.

–  No es algo planeado pero sí es algo que siguen sosteniendo

–   Es como una evolución de lo que uno es. Nosotros hablamos mucho de no perder la esencia. El segundo disco se llama “El alma de las cosas”, la esencia es la naturaleza de las cosas. Tu esencia, tu naturaleza, lo que realmente sos. Nosotros usamos mucho eso, hablamos mucho de eso, de no dejar de ser lo que uno es. Por ahí tenemos esa manera de pensar o de ver las cosas muy particular y también eso te lleva a una manera particular de decirlo. Pero no es algo que nos decimos, estamos contando, tenemos que seguir contando, hacemos como nos va saliendo.

– Hay también un peso literario muy fuerte

–  Ese es el peso más fuerte del ambiente del teatro porque escénicamente nosotros nunca hicimos teatro, siempre formábamos parte del grupo, de las producciones, de la asistencia, de más, pero ninguno de nosotros fue actor. Sí formábamos parte del grupo de la murga que nos subíamos a algunas presentaciones, cosas así, peor no éramos actores. Sí nos rodeamos mucho de gente que sí actuaba, que sí escribía, al principio dos de los chicos que tocaban en la banda eran actores, uno de ellos director de teatro, las primeras canciones por ahí estuvieron escritas por él, y yo creo que eso a nosotros nos despertó una chispita.

Ahora quien compone es Emiliano, que confiesa hacerlo sólo para la banda y sólo cuando es un impulso real el que lo empuja. “Me ha pasado e intentado decir tenemos que sacar un disco y ponerme a hacer cosas a la fuerza que no te salen, es más, por ahí había momentos en el disco en los que teníamos cositas sueltas o canciones por la mitad que tenían dos o tres estrofas o tenían el ritmo y no la letra y nos enroscábamos en decir hay que terminarla la letra a esto y no podíamos. Salían cosas, si, pero lo notábamos muy forzado, entonces dejamos que pase, que vayan sucediendo las cosas y empiecen a salir”.

 

Capítulo II: Sólo nosotros

– Hablábamos de no perder la esencia, ¿qué no perdió La Gran 7?

– En estos diez años cambiamos tres veces de formación la banda y yo creo que el que nos fue a ver la primera vez y nos va a ver ahora nota que la banda sigue siendo la misma. Quedamos solamente tres de lo que fue la primera formación pero intentamos que todos los chicos que entran a la banda se sumen aportando en lo musical pero más que nada hacemos mucho hincapié en el grupo. Nos movemos mucho como un grupo. Ahora volvimos este año, después de tres años a vivir todos juntos prácticamente.

– ¿Cómo es eso?

–  Hace dos años teníamos una sala, una casa muy vieja que los dueños decidieron refaccionarla y nos sacaron. Estuvimos dos años dando vueltas por salas de ensayo y ahora volvimos a tener eso. Para nosotros es muy importante en cuanto al grupo, que todas las decisiones sean bien pensadas entre todos, consensuadas, si bien siempre como todo grupo hay líderes o gente que tiene más impronta que otra para la toma de decisiones o para hacer cosas pero nos movemos todos juntos. La banda nació los domingos a la tarde después de juntarnos a tomar algo, de comer un asado. Nació de un grupo de amigos y es lo que nosotros tratamos de mantener todo el tiempo y lo que tratamos de trasmitirle a los chicos que se sumaron y no lo mamaron desde los comienzos. Nosotros a la hora de elegir músicos que se sumen a la banda, buscábamos a alguien que tenga los mismos códigos que nosotros, que sienta las cosas de la misma manera que nosotros más que un loco que la rompa tocando la guitarra.

– ¿Cómo es sentir las cosas de la misma manera?

–  Que tenga ganas de venir a sentarse a comer un asado con nosotros. Que esté laburando y estemos todos pensando en querer estar con los chicos en la sala, tranquilos. Entonces llega las siete de la tarde cuando terminás de trabajar y te vas a ensayar y ya sabes que están todos ahí y todos tienen ganas de estar ahí. A veces eso no pasa. A un loco que lo único que le importa es tocar bien la guitarra, va toca la guitarra y se va. A nosotros nos interesa otra cosa, estar juntos, compartir, los viajes, es mucho el tiempo el que estamos juntos. Tener ganas de estar con el otro, no es solamente tener una banda, subir a tocar, ensayar, que suena bien y listo. Nosotros vivimos muchas cosas juntos y me parece que esa es nuestra esencia, eso es lo que no queremos perder.

 

Capítulo III: Ser o no ser

–     El disco te lleva a transitar una historia por la banda “Es como un viaje introspectivo a las raíces del grupo”, lo definen.

–  El disco empieza con “Un día así” que para nosotros es un había una vez. Y termina con “Siempre” que es un tema que para nosotros resume todo, resume muchas cosas que queremos decir de cómo sentimos, de cómo pensamos todo esto. Porque como grupo vos vivís un montón de cosas, como parte de una banda también porque en el fondo estás buscando algo, estás yendo, tratás de contactarte con gente que te ayude y siempre, muchas veces chocás. Chocás y te caes y te va mal y te va bien y te va mal, y hay un montón de emociones muy buenas y muy malas todo el tiempo. Se convive todo el tiempo con eso entonces tenés que estar permanentemente apoyándote en el de al lado, bancándote. Si no es por alguien de afuera, es por alguien de adentro que se fue. Y en el mejor momento aparecen las malas, y es todo así. Nosotros como grupo nos ayuda mucho estar entre nosotros, es un estilo de vida, es una decisión formar parte de una banda. Tenemos una frase que decimos que a veces va a estar re bueno ser parte de La Gran 7 y a veces no.

–  ¿Por qué a veces no?

– Tenes que lidiar con un montón de cosas, por ejemplo Santa Fe es una ciudad muy futbolera, muchos de nosotros somos muy fanáticos del fútbol, juega Unión o Colón y la ciudad se para, todos van a escuchar la radio, a ver el partido o a la cancha y muchas veces nosotros tenemos un viernes a la noche que hay fútbol ensayar porque el sábado vamos a tocar. Para algunos eso no se va significar nada pero para otros quizás que sí. Son sacrificios, tenés el cumpleaños de un amigo que se recibió y es el mismo día que tocas. Se dejan cosas, desde lo más mínimo a planificar tu vida en torno a la banda: vacaciones, viajes, hasta el nacimiento de un hijo, porque nos ha pasado. Las familias de todos nosotros giran en torno a la banda, de todos.

 

Capítulo IV: Paz

–  ¿Resignás cosas y ganás otras?

–  Subirse a la Trafic con tus amigos, irte a Cordoba y que haya un grupo de gente que te va a ver, que canta tus canciones, que te subís a un escenario y cantan tus canciones y aplauden, es hermoso. El otro día fuimos a tocar a Rosario, con cuatro, cinco bandas, estuvo buenísimo. Volvíamos como a las cuatro de la mañana y al otro día, a las siete muchos trabajábamos y decíamos “Faaa queé lindo esto, mira si encima de todo esto nos pagaran por hacerlo seríamos las personas más felices del mundo”. Lo hacemos con mucho gusto, nos gusta mucho estar entre nosotros, eso es lo que más nos gusta, el grupo, estar, cagarnos de risa, viajar juntos. Si bien uno anhela poder vivir de esto no es algo que nos quite el sueño o nos vuelva locos, cada uno tiene su vida además de la banda, su familia, sus proyectos, pero formar parte de una banda implica muchísimo compromiso. Hoy hay chicos tatuados con el logo de la banda, con frases, es una demostración increíble pero también es una responsabilidad muy grande.

 

–  Volvemos a la decisión de contar historias y a la responsabilidad que implica

–  Nosotros creemos que creamos una banda, un grupo que está hoy por encima de cualquiera de nosotros. Antes éramos nosotros los que alimentábamos a la banda a que crezca y que vaya a salir a tocar y hoy por hoy la banda ya tiene una vida propia que está por encima de nosotros. Somos nosotros mismos los que tenemos que decir: Formo parte de la banda que me exige.

 

Capítulo V: Siempre renacer

Ese mundo que crearon tomó fuerzas, tomó vida propia y se nutrió de formas en el disco que cierra una etapa. Los tipitos que figuran a la banda en el trabajo discográfico anterior estaban construyendo y en este último, guerreros, están peleando contra dragones y elefantes que simulan ser algo parecido a miedos “Creo que es muy psicológico. Hay muchas cosas que nos representan”, dice la banda. No se imaginan aún como aparecerán en un próximo disco, las cosas se seguirán dando, como en sueños, como en cuentos, para que la forma en las que le toque renacer llegue en el momento indicado.

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“Al final, después de todo, estaremos desgarrados y hasta cansado, tal vez; pero con más hambre de estar. Vas a ver” (La Gran 7 – Nubes de Tierra)

La Gran 7