“Es arte pensar la parte económica”

Dejó a todos con la boca abierta. Ensamble Chancho a Cuerda ganó el Premio Gardel por su segundo disco siendo un proyecto musical autogestionado. Son siete y discuten horizontalmente. No se encierran en el éxito y comentan las dificultades financieras sin una política cultural activa.

Una gran mesa blanca de plástico, de esas que parecen aguantar unos cuantos asados, un fondo con pileta, una ronda de mates, música y la familia reunida, entre risas, chistes y discusiones. No es un domingo en la quinta o el festejo de algún cumpleaños. Es un lunes cualquiera, en una casa por Parque Chacabuco y los comensales son los integrantes del Ensamble Chancho a Cuerda. Cada lunes y jueves se reúnen en esa mesa bien temprano, antes de subir a la sala donde los instrumentos los esperan para el encuentro de sonidos, miradas, gustos, hallazgos y creaciones. Manuel Rodríguez Riva (clarinete y clarinete bajo), Lautaro Matute (guitarra, guitarra eléctrica y voz), Nicolás Rallis (guitarra, ronroco y voz), Bruno D’Ambrosio (violoncello), Julián Galay (bajo eléctrico), Nahuel Carfi (piano y voz), Agustín Lumerman (percusión) y Joaquín Chibán (violín) saben que cuidar sus vínculos y la conexión que tienen es la base de todos sus proyectos, porque “además de músicos, somos personas”. Rigurosísimos estudios de universidades cuyos nombres están destinados al olvido, dicen que el amor dura siete años, y hasta alguna diputada con el corazón roto ha propuesto que los contratos matrimoniales caduquen pasado ese tiempo. Sin embargo, ECC cerca del festejo de sus 8 pirulos de música parece no mostrar rasgos de desamor o aburrimiento. ¿Será que los noviazgos del futuro serán de a 7?

De lo que no hay dudas es que el amor, en cualquier de sus formas, lleva trabajo. Y así lo demuestra este septeto que, como se sabe, es mucho más que la suma de sus partes. “Una banda es tu emprendimiento, tenés que sostenerlo, uno sabe como músico que para llegar a un nivel groso necesitás horas-laburo. Nosotros nos vemos ocho horas por semana mínimo, y son horas que no estás dando clases o generando el mango para el alquiler… También es arte pensar la parte económica de un proyecto. Hay que pensar en cómo rinde ese tiempo, económica y emocionalmente. La economía de la emoción también tiene que funcionar, lo que das te tiene que volver”.

Fotos: NosDigital.
Fotos: NosDigital.

Y hay que decirlo, esas ocho horas sí que rinden. Chancho a Cuerda tiene dos discos editados, Contrastes (2010), con composiciones propias, y Subversiones (2012), con versiones y arreglos de canciones de otros, recientemente galardonado con el Premio Gardel a Mejor Álbum Instrumental / Fusión / World Music. Producen el programa “Cuando los chanchos vuelan”, que se emite por FM La Tribu y arrancaron con su propia escuela en la que organizan seminarios y talleres de música. Y encima, son más que amistosos, y les encanta compartir el escenario con otras bandas.

– ¿Cuál creen que es el sustento de todos estos proyectos?

– Somos buenos en el trabajo colectivo. Eso hace que perduremos en el tiempo. De hecho, no tenemos un director. Somos como un cruce de diagonales en el que cada uno enriquece al otro. Y más allá de ser un grupo musical, nosotros nos consideramos un colectivo que emprende distintos proyectos. Somos buenos planificadores, sabemos nuestras limitaciones, las aceptamos y trabajamos sobre eso. No somos los mejores músicos de la Argentina, pero sabemos trabajar, y todos tenemos esa filosofía; es raro en un grupo de siete personas, pero todos tenemos muchas ganas de laburar y en las mismas direcciones.

– ¿Y cómo van surgiendo las distintas ideas?

– La vida de todos está atravesada por la música, pero también entre nosotros hay mucha cuestión creativa que no se relaciona exclusivamente con eso. Este grupo acompañó y acompaña la vida de cada uno, ya llevamos tantos años… uno cambia y el grupo va mutando y acompañando ese crecimiento. Y vimos que a partir de lo que habíamos construido había una plataforma para hacer un montón de otras cosas, entonces a uno le agarra un interés y ve que es algo que puede integrarse al grupo, o que se puede desarrollar dentro del grupo y somos muy abiertos a que se haga. Todos los proyectos, el de la radio, el de la escuela, en algún momento también pensamos tener una publicación como un blog o algo así… todo surge porque este grupo tiene esa maleabilidad, esa inteligencia para cambiar.

Se trata, entonces, de canalizar esa creatividad y llevarla por todos los caminos. Es un poco la condena de los músicos independientes. Pero también es justamente ahí donde radica su potencia. La grabación del disco Subversiones fue realizada en vivo con público en dos fechas en Café Vinilo. Amén de la adrenalina que les generó (“eran dos chances, como dos penales”), Chancho a Cuerda no escatimó en preparación: reforzaron los ensayos y tocaron diez fines de semana seguidos antes del “Día D”. Pero también se aseguraron de que la sala estuviera llena: una noche, a las 2 de la madrugada, agarraron el auto y empezaron a repartir cartas de invitación personales puerta por puerta. Los recitales fueron un éxito y el cariño del público generó una melodía propia. Además de este – ¿heterodoxo o tradicional? – método de difusión, el Ensamble utiliza el Facebook, su mailing y su página web, que también autogestionan. Aunque para las presentaciones de los discos o alguna info importante contratan prensa ajena al grupo.

– ¿Están pensando en un próximo disco?

– Estamos haciendo temas nuevos con la idea de grabar el año que viene, en su mayoría con composiciones nuestras. Queremos volver a grabar en vivo, pero esta vez en estudio, y tenemos la idea de que haya invitados, quizás no solo músicos sueltos, sino invitar otros grupos y colectivos. Porque este año compartimos con muchas bandas en distintos toques y queremos plasmar ese compartir en el disco. Sale de cómo nos movemos los músicos en general, nos sentimos parte de una movida de gente que está funcionando de manera independiente; nos agrupamos, se crean colectivos en la idea de potenciar nuestros trabajos. La idea es visualizar eso.

– ¿Cuáles son las posibilidades de una banda independiente a la hora de grabar?

– Hay un amor por el disco físico, pero también genera un poco de odio, no solo por los costos, sino porque hoy no todo el mundo compra discos, entonces es una plata que invertís y no sabés cómo ni cuándo la recuperás. Nosotros estamos pensando en el tercer disco, cuando todavía no cubrimos el segundo y no tenemos plata para reeditar el primero, que nos quedamos sin copias. También es cierto que Chancho a Cuerda es una particularidad y por ser siete necesitamos grabar en estudio; pero si no, hoy en día hay otras herramientas, con algunos ahorros te podés armar un home studio y grabar desde tu casa.

– ¿Y qué ideas tienen para la edición del próximo?

– Estamos de acuerdo ideológicamente con que la música se distribuya gratuitamente, de hecho nuestros dos discos están colgados enteros en Internet, el tema es cómo costearlo. Tenemos en claro que no vamos a detener el proyecto artístico por lo económico, pero sí somos realistas. Por ahora, nuestra idea es editarlo, quizás no sacar tantas copias… También pensamos en co-producir con otro sello, sin que el disco pierda la libertad y la independencia que queremos. Porque también es importante que “Subversiones” llegó a mayor visibilidad por estar co-producido con Vinilo Discos, y en los Premios Gardel tres discos de ese sello fueron premiados.

– ¿Cómo fue recibir ese premio?

chancho– Lo vivimos con mucha alegría, porque recibimos mucho afecto de parte de colegas y de amigos, como una cuestión de aguante, que tiene que ver con esta movida de la que hablábamos. Nosotros no nos sentimos parte de ese mainstream del Gardel, sino de algo más independiente y autogestivo. Entonces, como que de toda esa escena recibimos mucho cariño. Para nosotros está bueno que se visibilice un poco más el nombre Chancho a Cuerda y también que se visualice un poco esa movida. Uno cree que aportó un granito de arena para que se vea toda esa música, de gente, de espacios, es todo un entramado que está buenísimo; hay un valor cultural y artístico ahí que sentimos que tiene que verse más. Si el premio sirvió para visibilizar eso, que creemos que sí, está genial.

Sin embargo, tienen claro que hay condiciones que limitan la existencia de grupos como el ECC, de siete músicos profesionales, que puedan juntarse dos veces por semana, con diversos proyectos, con un tercer disco en camino y más de siete años de vida. “Es cierto que hay varios colectivos autogestivos que generan cosas, pero la cultura no se sostiene sin política cultural, y eso es lo que pasa hoy. Nosotros vamos a tocar y le ponemos mucha onda y todo, pero no es que estamos sosteniendo al ensamble, estamos a pérdida todavía, como le pasa a muchos grupos. Para que un proyecto sea sostenible, se necesitan recursos”. De todas formas, no son todas pálidas. También reconocen que hay algunas iniciativas que sí fomentan estas movidas creativas de base, a pesar de que no puedan canalizar toda la demanda. Y también destacan la fuerza del movimiento: “Más allá de que las condiciones externas no sean las mejores, que haya tanta gente moviéndose por la cultura está buenísimo, en contra de los cierres de espacios para tocar, reclamando leyes, como la Ley de la Música”.

Una de esas iniciativas, de la que el Ensamble Chancho a Cuerda forma parte, es Elefante en la Habitación, un colectivo nacido hace dos años, a partir de músicos que se juntaron a compartir experiencias y discutir la escena. “Como una autoayuda de músicos autogestionados”. Durante este año y el pasado, organizaron distintos ciclos movidos por la idea de que las bandas compartieran escenarios y tocaran juntas. Actualmente, organizan el ciclo “Domingo Animal” en Vuela el Pez, que suma a las distintas propuestas musicales dos ilustradores por fecha. “También avanzamos sobre la posibilidad de fundar un sello, estamos arreglando con un estudio de grabación. Nos conectamos con músicos de todo el país, crecemos como colectivo, invitamos constantemente grupos y artistas. Queremos que sea una familia. Estamos haciendo una página muy bonita, muy comunicativa, vamos a invitar gente a escribir sobre la escena, van a estar los discos de las bandas, agenda, etc.”. ECC a pesar de ser un colectivo en sí mismo, encontró en este proyecto una plataforma más desde donde desarrollarse.

– ¿Cómo se siguen aguantando después de tantos años?

– Ni nos hablamos, solo nos encontramos acá, un “hola”, cada tanto. (Risas, muchas). No, la verdad es que le damos mucha a bola a cuidarnos, cuando hay algún conflicto nos juntamos y lo hablamos, convocamos un espacio para escucharnos y mirarnos, porque creemos que eso es la base del grupo. A parte de la música que hacemos somos personas, y eso también creo que se escucha a la hora de tocar. No es solo poner un dedo acá, sino también la conexión que mostramos, y eso se juega en los vínculos, sabemos que trabajar eso enriquece el grupo. Hace bastante tomamos una conciencia real de que si hay un conflicto entre algunos repercute en todos y lo tenemos que arreglar como grupo. Al ser un grupo más grande, el mismo grupo ayuda a resolver, la visión del otro te enriquece a vos, vos le aportás al otro y todos tenemos nuestra voz.

http://chanchoacuerda.com.ar/

http://chanchoacuerda.bandcamp.com/

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