“No creo en los rockstars”

A Santiago, guitarrista y compositor de Once Tiros, le gustan los artistas y la gente sensible. No es una generalidad: la figura del músico que se elogia por tomar alcohol y por acostarse con muchas minas es negativa. El uruguayo llega con su banda a Buenos Aires y es contundente: “Hay una tendencia a reprimir la rebeldía”.

Hay una banda de ska que cuenta historias. Que no cree en los rockstars. Que se pone en los zapatos del otro y cuestiona y festeja. Que ocupa un lugar en la sociedad y asume su tarea. “Para cualquier artista que tenga algo para decir la sociedad se vuelve fundamental, porque es el medio en el que vivís, al que confrontás y el que te alimenta”, explica Santiago Bolognini, guitarrista y compositor de Once Tiros.

Los uruguayos estuvieron en Buenos Aires para grabar su último disco en vivo, “Imán”, y festejar sus quince años de existencia. Dieron una larga rueda de prensa, donde contestaron demasiadas preguntas. También las de NosDigital, que indagaron sobre el rol social del músico. Le tocó a Santiago contestar:

Para mí, el rol del músico es un poco como la continuación en la antigüedad del tipo que cuenta la historia. Siempre hay alguien para contar la historia y para entretener, y a su vez canalizar los sentimientos que tenemos todos adentro. Cuando uno compone algo estás canalizando un sentimiento, eso se refleja para afuera y me parece que todos nos vinculamos con la música un poco por eso: porque compartimos sentimientos y formas de ver el mundo, por un sentido de pertenencia a un lugar en el que compartimos una forma de vibrar la cosas. El rol del músico, del que canta, es entretener, contar la historia y enfrentarte con las cosas que ves afuera.

Cuesta mucho hacer encajar esta figura del tipo que cuenta historias con la del rockstar reventado que toma alcohol y se acuesta con muchas minas. Con ese que es muy rebelde y el motor que mueve su existencia se alimenta a plata y fama. Con ese concepto del rockstar que sirve para banalizar y vaciar de contenido al rock. Para Santiago de Once Tiros la imagen del rockstar es negativa no sólo para el que trabaja de la música sino para el publico también:

Es un producto de una cultura, de una sociedad a la que yo no pertenezco. No creo en los rockstars, creo en artistas y gente sensible, no me interesa ser un rockstar y que me vean como tal, me parece que el solo concepto es negativo.

El tiempo para hacer preguntas se acaba muy rápido en esta rueda de prensa, porque, y es una buena noticia, muchísimos medios se acercaron a entrevistarlos. Entonces, siguiendo un esquema rápido y arbitrario para aprovechar el tiempo al máximo y lograr descubrir qué significa para ellos hacer rock y para quiénes, a Santiago le toca hablar sobre las esencias:

Somos muy parecidos en todas partes del mundo, muy parecidos en la esencia. Nos duelen las mismas cosas, nos gustan las mismas cosas, nos cortan y sangramos, somos muy iguales. Los uruguayos y los argentinos tenemos una cultura muy hermana históricamente, entonces en el fondo somos muy parecidos. Yo crecí escuchando música argentina y se que hay que gente de acá que creció escuchando música uruguaya. En el fondo son las mismas historias las que nos conmueven.

La esencia del rock tiene mucho que ver con la rebeldía, con el inconformismo ante las cosas que están mal, con las ganas de celebrar la comunión que nos une. Es como la parte adolescente que nunca abandonas, eso de la rebeldía y de cuestionarse las cosas, a su vez alegrarse y festejar las cosas que te unen con otros, es divertirse, es emocionarse. Por suerte hemos elegido esta vida de rockeros.

El compositor de Once Tiros se nutre de lo que ve, lo que pasa, de cosas lindas y feas, de la realidad dura y cruda que se observa. Explica que la sociedad siente esa devolución y se siente reflejada:

Es un entramado que está muy unido, es una simbiosis. Hay canciones que son mas personales, hay canciones que son mas sociales. La música como cualquier rama artística es algo que le hace muy bien a la sociedad, sobre todo por el tipo de sociedad en la que vivimos. Para cualquier corriente artística, cualquier artista que tenga algo para decir, la sociedad se vuelve fundamental porque es el medio en el que vivís, al que confrontás y el que te alimenta.

En esa simbiosis en la que el rock toma de la sociedad, algunos grupos de poder, como los medios de comunicación, también se ven plasmados en el rock. Más que verse plasmados, corrige Santiago, bastardean al rock:

Hay una tendencia sistemática a oprimir esa rebeldía y ese cuestionamiento de las cosas propio del rock. Se bastardea y bastante importando culturas que no son las nuestras. No hay nada malo con divertirse y festejar pero cada tanto, a mí por lo menos, me gusta que me pongan situaciones incómodas enfrente y que me hagan pensar en eso, que me hagan poner los zapatos del otro y que me hagan ver una realidad que no es la mía y tratar de entenderla. La cultura en general es un vehículo muy importante para que la sociedad pueda ponerse en los zapatos de otro.