El ghetto del agua

Cuando llueve fuerte, alrededor de los countrys, se inunda sin preguntar. Cuando los construyen elevan los terrenos cambiando el drenaje natural del agua. Y lo evitable se hace una fija: los barrios al otro lado de la reja se sumergen. Rincón de Milberg y otros barrios de Tigre.

Las nubes cargadas de agua tapan el sol y a Katti Barrios se le hace un nudo en la garganta. Ya levantó la cama sobre unos ladrillos. La cocina y la heladera están elevadas desde hace tiempo. Cuando las gotas de lluvia empiezan a golpear, la angustia se le instala en el pecho. Esta vecina del barrio Rincón de Milberg, partido de Tigre, no se relaja y duerme la siesta cuando las nubes se vencen y dejan caer su carga. Porque a Katti y a cientos de vecinos más se les inunda la casa cada vez que llueve fuerte.

tigre 015No es porque ahora llueva más por el cambio climático o porque se haya roto un caño. La culpa de que a Katti se le inunde la casa cada vez que llueve es del barrio privado Los Alamos. Cuando lo construyeron enfrente de su casa elevaron el terreno dos metros. Y nunca hicieron las obras hidráulicas para que el agua que llueve sobre el country elevado no caiga como una catarata sobre las casas de los vecinos del Rincón. Así que el agua fluye libremente por donde encuentra cauce, lógicamente, de arriba para abajo: desde los countrys hacia las casas de la gente.

“Un chaparrón de 20 minutos basta para que se inunde mi casa” cuenta Katti, que construyó su hogar hace treinta años en el barrio y hace quince se le instaló el barrio privado en la manzana de enfrente. “Desde que levantaron el terreno nos empezamos a inundar, antes no pasaba” sigue la vecina, mientras trata de recordar, sin éxito porque le pasa continuamente, cuántas veces se inundó su casa, junto con todas las demás de esa cuadra. “Mi casa nunca estuvo edificada en bajo, quedó baja. Yo nunca pensé cuando construí que iban a levantar los terrenos dos metros” explica Katti y sigue contando cómo un funcionario de la Municipalidad de Tigre le recomendó que eleve ella misma su casa a la altura del country para dejar de inundarse. Nunca recibieron más ayuda que este tipo de concejos de parte de las autoridades.

Además de Rincón de Milberg otros siete barrios de Tigre están afectados por la construcción de barrios privados: Los Troncos, Parque San Lorenzo, Ricardo Rojas, San Diego, La Paloma, Enrique Delfino y Las Tunas. Antes de la década del ’90 estos barrios, alejados del prolijo centro de Tigre, estaban separados por campos enormes, que además de amortiguar las lluvias, dejaban que el agua fluyera libremente hasta los arroyos que desembocan en el río. Estos campos fueron comprados por grupos inmobiliarios a menos de un peso el metro cuadrado, y con la complicidad del Municipio, construyeron los countrys sin el estudio de impacto ambiental necesario. Inclusive fueron desalojadas familias que ocupaban parte de los terrenos. Ahora el 40% del territorio de Tigre está ocupado por barrios privados (20.000 personas viven en ese 40%, en el restante 60% se apiñan casi 400.000 habitantes). La consecuencia es obvia: todo lo que esté por fuera de las murallas de los countrys se convierte en una gran pileta pública cuando llueve.

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Los vecinos de estos ocho barrios cercados por los countrys se organizaron en una asamblea interbarrial: Vecinos Inundados de Tigre. Varios recibieron aprietes y amenazas desde que comenzaron la lucha. Piden que se hagan las obras necesarias para dejar de inundarse, pero sobre todo, mientras tanto que los asistan cuando las casas se llenan de agua. Marcharon este último mayo hacia la Municipalidad de Tigre, luego de varias inundaciones muy fuertes. Los atendió la infantería y no les permitió avanzar. Luego de ese episodio, la Municipalidad recibió a un vecino de cada barrio y les mostró con un mapa del Google Earth marcado con fibrón todas las obras que supuestamente están realizando y que los vecinos comprobaron luego que no existen. El último 2 de abril, cuando se inundó La Plata, estos barrios también estaban inundados y no recibieron ningún tipo de ayuda. Sólo en Las Tunas, luego de que unos doscientos vecinos cortaran la Ruta 9 recibieron colchones y leche de parte del Municipio.

“En todas las inundaciones hubo un abandono de persona muy importante, por parte del Municipio, ya que nosotros fuimos hasta la delegación barrial a pedirles que evacuen a los vecinos y nos dijeron que no tenían orden de evacuar” cuenta Marga García, vecina de Las Tunas y agrega: “evacuar significa reconocer que hay un Tigre que se inunda, es una decisión política”. Al no reconocer que los barrios se inundan, los vecinos tampoco acceden a los beneficios monetarios, para reparar los daños. La Municipalidad de Tigre niega sistemáticamente la situación y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires afirma que no recibieron obras por parte del municipio para autorizar y que de todas maneras no hay dinero para realizarlas. Massa y Scioli viven en barrios privados de Tigre.

Ricardo Barbieri, ambientalista y vecino de Tigre afirma: “Absolutamente en todos los complejos y barrios privados que hemos podido investigar, la construcción del suelo fueron realizados en forma clandestina e ilegal”. El proyecto para construir un country debe pasar primero por Municipalidad de Tigre para una primera autorización y luego por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Las dos autoridades deben aprobarlo, y si estas instancias son pasadas por alto, la ley prevé una sanción, pero no un blanqueo de la situación. La construcción de un barrio cerrado está regulada en la actualidad por Decreto 27/98. Según Barbieri, en la actualidad no existe ningún estudio ni obras que tengan como objetivo mitigar y/o reparar los efectos ambientales negativos que causan estas enormes obras: “Se opera según el criterio del hecho consumado. Una vez realizados recién comienzan a realizar las tramitaciones que debieron hacer durante el proceso de proyecto”, explica el ambientalista.

Cuando para de llover y sale el sol, Katti respira de vuelta. También lo hacen Marga y toda la gente de los barrios afectados. Todos esos vecinos que vivían rodeados de verde y de repente quedaron presos de la altura de los barrios privados.

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