Derecho para matar

Las fuerzas de seguridad que asesinan sistemáticas. De civil, retirados o de turno, disparan sin preguntar. Los datos duros de la sangre que salpica el gatillo fácil. 

Hoy, mañana o pasado, según las probabilidades estadísticas del Centro de Estudios Legales y Sociales, un policía de civil o retirado va a matar a otra persona. 44 por ciento de las muertes causadas por un uniformado se dan cuando no están uniformados -9 por ciento son retirados; 35 por ciento, de franco-.

231 personas fueron asesinadas por personal de la Policía Federal entre 2002 y 2011 en la Ciudad de Buenos Aires.

312 personas fueron muertas por personal de la Policía Federal entre 2002 y 2011 en el Gran Buenos Aires.

En esos 312 casos, los policías estaban fuera de servicio: aun más federales mataron, en esa década, fuera de su área de trabajo que en ella. Por eso CELS concluyó en este informe de 2011 que esto “reafirma la necesidad de que se modifique la cultura institucional de portación y uso de armas”. El 15 de noviembre de 2012, el Ministerio de Seguridad, todavía a cargo de Nilda Garré, publicó el Programa del Uso Racional de la Fuerza.

4 principios desde los que fue pensado:

1- Oportunidad: La fuerza se usará cuando todos los demás medios legítimos para alcanzar el objetivo resulten ineficaces y el uso de la fuerza no acarree consecuencias más lesivas que aquellas que se producirían en caso de no recurrir a ella.

2- Proporcionalidad: El personal deberá resolver el uso de la fuerza en relación con la gravedad del delito y al objetivo que persiga salvaguardar.

3- Legalidad: La fuerza que se use tiene que adecuarse a las normas constitucionales, legales y reglamentarias vigentes así como a los tratados internacionales en materia de derechos humanos.

4- Rendición de cuentas: el personal debe asumir las responsabilidades de su accionar y rendir cuentas por las acciones efectuadas.

El eje de trabajo más interesante para eliminar los casos de muertes por policías es la reforma en la formación inicial de oficiales y suboficiales. Se incorporan “técnicas de comunicación, negociación y prácticas graduales sobre el uso de la fuerza”. Algunos –y solo algunos- casos de 2013 como esos que se encuentran fácilmente en los diarios muestran que, al menos en lo inmediato, no hubo resultados.

Un ejemplo por cada caso encontrado en este año solamente buscando “policía de civil mata” en Google:

 

• Intentando evitar un robo, matan.

Tiros en un colectivo: un policía mató a un ladrón y detuvo a dos cómplices (24/6/2013)

 

• Intentando evitar que les roben, matan.

En la localidad bonaerense de Villa Ballester

Una mujer policía mató de un balazo a un ladrón que trató de asaltarla (11/9/2013)

 

 

• Intentando ocultar, matan.

El efectivo está detenido

Santa Fe: lo mató un policía de civil después de chocar con su auto (3/9/2013)

David Vivas, trabajador de Acindar, chocó con su auto el domingo al amanecer. Luego, un sargento de la policía le pegó un tiro en la cabeza. Dijo que quiso escapar, lo arrastró diez metros, y en el forcejeo, la bala se le escapó. Para su madre fue otra cosa. Le dijo a Infojus Noticias que su hijo “era incapaz de hacer eso”.

 

 

• Intentando robar, matan.

Gendarme detenido por el asesinato del Suboficial de la P.F.A. (20/5/2013)

Fue detenido en Campana por el crimen del suboficial Héctor Alejandro Domínguez Fernández ocurrido en el barrio porteño de Caballito, el viernes pasado. 

[…]En un principio se creía que el autor era un delincuente, al que el Suboficial habia tratado de detener cuando asaltaba a una mujer, en la intersección de la Avenida Honorio Pueyrredón y la calle Tres Arroyos, donde el uniformado – perteneciente a la comisaría 13°- intentó defender a la víctima de un asalto y recibió un balazo en la cabeza.

 

El Programa del Uso Racional de la Fuerza propone también realizar estadísticas confiables sobre hechos de asuntos internos de las cuatro fuerzas (Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria). Antes de que esas estadísticas muestren los resultados. Antes de poder evaluar los efectos del Programa, el Ministerio aumentó la cantidad de gendarmes en el Conurbano bonaerense y Sur de la Ciudad de Buenos Aires, de 3500 a 6000 efectivos. Con más armas en la metrópoli, nada imposibilita que sea entre hoy y mañana que haya otro muerto a manos de un policía fuera de servicio.