Privilegios de ser cubano

De Cuba socialista al imperio, se sale hoy por medio de la isla del capital financiero. Facilidades para que el recurso más importante del país se vaya a buscar un horizonte con un futuro asegurado en una cómoda posición social y económica, únicamente por haberse ido de Cuba. La propaganda posterior y la historia del acecho.

Ahí voy a poner mi granito de arena a la Revolución Cubana: el turismo es la segunda mayor vía de ingreso de divisas del país y un importante proveedor de empleos. Ya tengo la visa que saqué en 20 minutos. Solo necesito el pasaporte para salir del país –en cada una de las escalas- y una vez que salga de Cuba, para entrar a Caimán. Migraciones cubana no firma los pasaportes para que Estados Unidos no pueda saber quién pisó Cuba y quién no. A quién van a dejar entrar, y a quién no. Yo voy con expectativas de no ver, una vez en mi vida, gente viviendo en la calle. Mi acompañante, un país muy cerrado en todo sentido. La década del 90, el Período Especial, tiró abajo mi suposición. La historia, a la de mi acompañante.

DSC_0233Estuvimos una semana. Vimos discutir sobre Martí a dos personas en la parada del “guagua”, colectivo, a las siete de la mañana. Escuchamos a muchos cubanos diciéndonos que “mañana” o “en un rato” habla Fidel. Me elogió las ojotas, “porque acá no se consiguen”, uno que me “confundió con cubano”. Nos habíamos dado vuelta ya cientos de veces al escuchar “¡Argentinos!”. Vimos las puertas de casas abiertas como en ningún otro lugar. Vimos cómo cada vez que un edificio tenía riesgos estructurales, el Estado iba detrás a solucionarlo, sin arriesgar viviendas ni vidas. No ayudamos a ese hombre que nos pidió medicamentos porque su hija había tenido un accidente con la estufa o el calefón y “aunque tengamos los mejores médicos, el bloqueo de Estados Unidos impide la importación de esas medicinas”. Nos enrostraron que el Comandante es de ellos. Compramos libros nuevos por el equivalente a tres pesos argentinos. Nunca supe si me pedían pesos convertibles –la divisa- o pesos cubanos. Los precios, para un argentino, eran extremadamente baratos o extremadamente caros si se los pensaba en peso argentino. Nos cruzamos con cubanos que nos decían que no comían carne vacuna desde niños. Con otros que agradecían su formación educativa, la salud y los alimentos, que seguramente también habían comido muy poca carne vacuna en su vida. Uno de los primeros me hablaba de la falta de libertad de expresión, del no acceso a internet, de que, así, estudiar en la universidad se hace difícil sin un pendrive. Y me mangueó, eso sí, a cambio de clases de historia, de filosofía, de psicología, que era lo que podía darme: cultura. No estaba en mis planes estudiar esa semana. En sus planes estaba irse formado y volver cuando la cosa haya mejorado.

Manuel Yepe, periodista especializado en temas de política internacional, plantea el provecho que saca Estados Unidos de los emigrados “Quizás lo más hipócrita de la política hostil de Estados Unidos contra Cuba sea la promoción mediática de la idea de que la mayor parte de los inmigrantes cubanos están allí por motivos políticos”. Enrique Ubieta Gomez, ensayista y periodista cubano agrega un problema/solución: “Nuestra principal riqueza hoy son las personas -dice el autor de Cuba: ¿revolución o reforma? en entrevista a Alberto López Girondo-. Nuestra política va en el sentido de que esas personas puedan realizarse espiritualmente, eso incluye laboralmente y eso incluye sus condiciones de vida, que puedan al mismo tiempo tener una calidad de vida que el país le permita, ese es el enfoque”. “Cada médico o deportista que deserta es la victoria de la ‘normalidad’ frente al sueño de una sociedad solidaria. Pero la deserción (que es la renuncia de alguien a su presunta ‘anormalidad’) es presentada como un hecho en sí anormal, extraordinario en el contexto global, pero deseado por ‘todos los cubanos’: que el futbolista Ronaldo acepte un contrato millonario es normal; que un cubano lo acepte, no”.

Semana después, justo antes de irme, puedo hablar con un senador cubano. Me resume la historia de Cuba en relación a Estados Unidos, con lujo de detalles que no puedo dar. Guerra de independencia de España. Intervención y ocupación yanqui. Enmienda Platt: derecho a EE.UU. de intervención política y militar. El poder ejecutivo isleño no tiene nada que hacer. Revolución antiimperialista y socialista. A partir de la Revolución, de una u otra forma comenzó a ser recibida sin obstáculo alguno en Estados Unidos, toda persona que saliera ilegalmente de Cuba con cualquier pretexto y llegara a ese territorio. Un cubano cualquiera, con antecedentes o lo que fuere, tiene privilegios ante un ciudadano de cualquier otro país. Se le sumó el Programa de Refugiados Cubanos, para los cubanos alentaba la emigración desde Cuba y disponía de algo más de 100 millones de dólares anuales. Operación Peter Pan: divulgación de falsos proyectos de ley sobre la supresión de la patria potestad. Muchas familias de capas medias emigraron. Bloqueo. Kennedy anunció que los cubanos que llegaran a Estados Unidos directamente desde la Isla serían recibidos como refugiados, mientras que los que buscaran entrar desde terceros países serían considerados extranjeros y quedarían sujetos a todas las restricciones migratorias norteamericanas. En los inicios de los 90 de nuevo se intensificó esta campaña y se promovieron las salidas ilegales, conocida entonces como Crisis de los Balseros. Todas estas salidas siempre estuvieron amparadas por la Ley de Ajuste Cubano, que ha sido a su vez el estímulo fundamental para que estas salidas se produjeran.

DSC_1089El problema se mantiene latente y, desde 1998, se acerca al límite (y lo pasa) del tráfico ilegal de personas, según denuncia CubavsBloqueo,  “organizado y financiado por sectores de los cubanoamericanos del sur de la Florida, a riesgo de las vidas humanas envueltas en tales procedimientos. Los estímulos y las exhortaciones a las salidas ilegales se mantienen e incluso se incrementan provocando tragedias humanas”.

Y se van vía Grand Caimán. Salen a una hora. Llegan a la misma. La hora de avión se la consumen los meridianos. Todo sigue igual también en el aeropuerto del paraíso fiscal, donde los esperan altoparlantes hablando, por única vez, en español. Cubanos en migraciones. Guías hispanoparlantes. En medio, cambian de pasaporte cubano a español, en su mayoría. Y así también vuelven. Muchos, con electrodomésticos, “monitores-televisores” -como corrigió una señora al de la aduana que le preguntó si llevaba un plasma-… Y pasaron sin más palabras.

De Caimán, a Miami. Pero ahí también intentan pasar otros, como las 20 personas detenidas entre el 16 y 17 de abril de este año. Llegaron a Estados Unidos, donde fueron descubiertos como falsos cubanos. Querían aprovechar las facilidades migratorias que Kennedy inauguró y todos los siguientes presidentes yanquis mantuvieron. Ser cubano puede ser un privilegio.

En el paraíso fiscal quedan pocos. Los que están, llegaron en balsas y fueron también recibidos. Hubo momentos en que se los devolvía a Cuba. Otros momentos en que no. Depende muchas veces de quién esté dispuesto a poner la plata de los pasajes. Todo es plata. Ellos también.

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