La muerte de Vaca Viva

Chevron, el futuro socio de YPF en los yacimientos de Vaca Muerta, tiene un pasado bien oscuro, color petróleo, en Ecuador. Libertinaje de contaminación que derivó en la sentencia de un juicio que la multinacional estadounidense aún se niega a pagar. Qué puede pasar en Argentina.

Con voz solemne la Corte Suprema de Justicia argentina dictaminó: “De conformidad con lo dictaminado por la señora Procuradora General de la Nación, se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia apelada”. ¿De qué se trata todo esto? Ni más ni menos de la posibilidad de que una de las petroleras más grandes del mundo, Chevron Corp. pueda desembarcar sin problemas ni restricciones en nuestros suelos. El recurso fue presentado por la Procuradora General Gils Carbó para poner fin a un embargo impuesto a fines del año pasado que pesaba sobre la compañía norteamericana por 19 mil millones de dólares, luego de perder un juicio en Ecuador por la contaminación de casi 2 millones hectáreas de selva Amazónica, la diseminación descontrolada de distintos tipos de cánceres y demás “beneficios” de la explotación petrolera extractiva; yéndose sin pagar un solo centavo. Acá todo lo que generó Chevron en sus treinta años en suelos ecuatorianos. Acá, la verdadera cara del tan ansiado futuro socio de YPF para el yacimiento neuquino de Vaca Muerta.

“Los desechos iban a parar directo a los ríos”
Mientras para 1960 el país se sumía en un nuevo período de golpes militares que habrían de terminar en la década de los 80, las fuentes de oro negro pasaron de ser teoría a realidad, vieron en él una futura fuente de riqueza fácil. Sin embargo, la incapacidad técnica local para hacerse cargo de los yacimientos –y el control económico norteamericano sobre el continente- llevó al gobierno a confiarle los pozos petroleros a la flamante Texaco –adquirida por Chevron en el 2001-, cuya casa matriz compartía espacio con la Estatua de la Libertad. Así fue como en 1964, la petrolera pisó por primera vez la selva amazónica en las proximidades de la Ciudad de Lago Agrio, monopolizando la explotación hasta 1992, cuando se retiró con muy poca honra de las tierras que ella misma se había empeñado en arruinar. DSC_7762
Luis Yanza y Julio Prieto miembros de la Unión de Afectados por Texaco (UDAPT), están desde los primeros días en que algunos visionarios se atrevieron a denunciar a la compañía por la grave crisis ambiental y social que habían generado. Así, en 1993 presentaron una demanda a Texaco en los mismos juzgados de Nueva York. ¿Cómo siguió el caso? La petrolera aceptó ir a juicio y acatar el veredicto siempre y cuando fuese en las cortes ecuatorianas, diez años más tarde se la declaró culpable con una multa de 9 mil millones de dólares y en caso de no pagar al cabo de quince días se le duplicaba la cifra. Ante el inesperado proceso la multinacional se retiró del país sin pagar un solo centavo. Luis y Julio, de paso por Argentina y en diálogo con NosDigital nos contaron sobre las experiencias de esos fatídicos 30 años: “Lo que hicieron fue cuestión de ambición, lisa y llana. Era una compañía que en efecto tenía la tecnología apropiada para no contaminar en Ecuador y no la usó. Al perforar un pozo le tienes que meter mucha agua mezclados con químicos cancerígenos, a más no poder. Normalmente en los Estados responsables o con una legislación apropiada, te obligan a tratar estos líquidos. En Ecuador, en cambio, cavaban un hueco en la tierra, lo usaban de desagüe y largaban todo directo al río. Existían las patentes para evitar todo esto; tenemos las patentes de Texaco de 1965 donde la compañía, reconociendo el peligro de las aguas de formación –aguas que salen con la extracción del petróleo- cuando están en contacto con las aguas de riego y consumo, había desarrollado equipos de reinyección, con los que inyectaban estas aguas al subsuelo para que no pudiesen contaminar, tal como hacían en Estados Unidos. En cambio, acá: directo a los ríos.”
-La contaminación petrolera afectó a más de 2 millones de hectáreas, que estaban en parte habitadas por comunidades indígenas y campesinas, ¿cómo lograron pasarlos por alto?
-Todo esto fue posible ya que invisibilizaron a la gente que vivía allí. Si la multinacional hubiera reconocido la existencia de los pueblos originarios que estaban bebiendo, usando esas aguas contaminadas no lo habrían hecho. Ellos los vieron únicamente por la vía racista, del desprecio: “ellos son indios, no valen nada, no tienen derechos”. Los abogados de Chevron en el juicio argumentaban que la Amazonia era un lugar petrolero donde no tenían que vivir personas. Comentarios parecidos a los que se escuchan sobre Vaca Muerta en Argentina. Entonces se contaminaron los ríos y las tierras de la selva, los cuales dependen los pueblos que allí habitan, todas sus instituciones culturales dependen de la selva: es su farmacia, su biblioteca, su mercado. Ellos eran ricos, no pobres, ya que no necesitaban nada, lo tenían todo ahí. Y de repente no tienen nada, su espacio vital desapareció. Por ejemplo, el pueblo de los Cofanes pasó de ser 8 mil a menos de mil en unas décadas.

Chevron, contaminación y genocidio.DSC_7765
Fantástico el mundo que nos ofrece Chevron sobre sus explotaciones. Solo es necesario entrar a su página web www.chevron.com y leer sobre sus políticas de respeto a los derechos humanos y el medio ambiente. El corazón de uno se tranquiliza al saber que la compañía se asegura “que nuestros proveedores de seguridad sigan principios internacionales cuando protegen al personal y los bienes; evaluando cómo nuestras operaciones podrían impactar en la comunidad; y atrayendo a nuestros proveedores claves en cuestiones relacionadas con los derechos humanos” . Ni que hablar cuando se trata de la protección de la naturaleza: la empresa se guía bajo sus “Postulados de Operaciones, basados en dos principios claves: hazlo con seguridad o no lo hagas en absoluto y siempre hay tiempo para hacerlo bien”.
Pero si en sus palabras Chevron se muestra como la encarnación de los amores franciscanos al prójimo y a todo lo viviente, la realidad ecuatoriana bien lo aleja. Acá, algunos datos recogidos en el juicio y el veredicto sobre los rastros que dejaron entre 1964 y 1992 :
-30 mil millones de galones de residuos tóxicos arrojados, 20 mil galones de petróleo vertidos a diario y 53 millones de metros cúbicos de gases residuales quemados a diario.
-Las provincias de Orellana y Sucumbíos, donde se encontraban los yacimientos, poseen tres veces más casos de cáncer que el resto del país.
-La contaminación del suelo por diferentes metales supera todas las normativas internacionales. Por ejemplo, la presencia de mercurio es 8 veces mayor que el máximo ecuatoriano, de benceno es 1800 veces mayor y de plomo es hasta 3 veces mayor.

-¿Cómo cambiaron las costumbres para los pueblos indígenas luego de las explotaciones?

-Antes tenían su pescado del río, ahora no lo hay, y el que hay, sabe a gasolina. Incluso también su espiritualidad, ya que la empresa mató a los chamanes, a veces por represión, otras embriagándolos, subiéndolos a un helicóptero y echándolos por ahí. Hay muchas historias, violaciones a las mujeres, separación de las familias. Si vas allí, puedes dar fe de ello, por lo que te cuentan de primera mano algunos de los 30 mil afectados por Texaco. Los Tetetes han desaparecido o todavía no hemos encontrado ni a uno en los últimos tiempos. Los hemos acusado de genocidio y de genocidio cultural, que se trata de privar a sus pueblos de sus instituciones culturales. En el caso de estos pueblos, la selva ocupa todas estas funciones y al destruirla, destruyes también su cultura.

-¿Tuvieron que ser relocalizados?

Muchos se fueron río abajo, como quien dice. Otros se quedaron allí y se adaptaron; empezaron a trabajar para la petrolera, recibían su plata y empezaron a adaptarse al modo de vida occidental. Y de repente se dieron cuenta que eran pobres, porque les faltaba para cumplir con sus necesidades, porque no es rico el que más tiene, sino el que menos necesita, cosa que los indígenas habían comprendido bien con su modo de vida. En la Sentencia se reconoce.

Soberanía energética – contaminación multinacional
Cuando la Procuradora Gils Carbó le envió el recurso de nulidad a la Corte Suprema sobre el embargo que pesaba sobre Chevron en suelo argentino en solidaridad por su desacato ante el fallo de la Justicia ecuatoriana, lo hizo aduciendo que esta medida perjudicaba “la política energética y el desarrollo económico del país, así como con las finanzas públicas”; ya que ahogaba cualquier posibilidad de acordar con la compañía norteamericana su entrada al yacimiento de Vaca Muerta.
La actitud de la Corte Suprema no solo rompió con un freno a la impunidad, sino también abrió la puerta a recrear el desastre ecológico que saqueó, destruyó y mató a miles y miles de personas a lo largo de unas décadas. Acaso, ¿esta es la tan ansiada soberanía energética? ¿Hay soberanía cuando son multinacionales las que llevan adelante los procesos productivos? Un argumento en este sentido solo nos hace pensar que frente a una real necesidad de autodeterminación se esconden las intenciones de perpetuar la sumisión.

 chevron

[1] http://www.chevron.com/globalissues/humanrights/

[1] http://www.chevron.com/globalissues/environment/

 

[1] Coalición por la Defensa de la Amazonia, “Informes de expertos citados en el juicio por 19 mil millones contra Chevron”, Mayo de 2013.