Electromagnetismo: asesino invisible

La lucha continúa. Los vecinos de Berazategui no quieren morir del cáncer que genera la inconstitucional subestación eléctrica de Edesur lindera a sus casas. Presentan al Congreso un proyecto de ley sanitaria que los proteja. 

Lo único que se escucha es la suela de la zapatilla chocar contra la baldosa, sólo los pasos delatan movimiento a la hora de siesta en esa calle del centro de Berazategui. Silencio, como si no pasara nada. Silencio engañoso, porque en realidad pasa y mucho, es que la contaminación electromagnética no se ve ni se oye, pero mata. Por la ventana de una casa se ve a una señora con la mirada clavada en la computadora, con una expresión que delata máxima concentración. Varias casas más allá, una pareja sentada en la mesa de la cocina revisan unos gráficos e intercambian impresiones, tratando de entender juntos. En la vereda de enfrente un señor se levanta de la cama para anotar una idea que se la acaba de ocurrir. Estos vecinos de Berazategui no descansan, estudian, leen, piensan. En este municipio  se están gestando cosas grandes, entre ellas, un proyecto de ley sanitaria que los proteja del electromagnetismo.

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00 060¿Por qué necesitan una ley sanitaria? Porque el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) permitió que EDESUR instale una subestación eléctrica enfrente de sus casas, que, comprobado por la Organización Mundial de la Salúd, mata. Genera cáncer. Leucemia infantil. En Argentina no hay una ley que regule la instalación de las subestaciones eléctricas y sus cableados, por más que este comprobado, por la teoría y la práctica (si no pregúntenle a los vecinos de la estación Sobral en Ezpeleta que ya lloran doscientos muertos), que enferman.

¿Y el gobierno municipal? En 2006 (a cargo de Mussi padre, hoy Secretario de Medio Ambiente de la Nación) había prometido a los vecinos impedir esta obra por ser perjudicial para la salud. Luego en 2008 cambió radicalmente de opinión. No sólo desconoció sus propias promesas, si no que ordenó la represión de los vecinos que resistieron diez años la instalación de la subestación, para abrirle el paso a EDESUR y su emprendimiento sin consenso de la población.

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Suela, baldosa, suela, baldosa. Plac, plac. Los cuatrocientos metros de pared que corresponden a la parte de atrás de la fábrica de vidrio Rigolleau, símbolo berazateguense, son interminables. Plac, plac. Pared y más pared, ladrillo y más ladrillo. Pero de repente, una pintada pega un grito mudo y rompe el silencio: ¡NO A LA SUBESTACIÓN RIGOLLEAU! ¡MUSSI DEJÁ DE PEGARLE A LOS PIBES! Cuando se llega a la esquina final de la fábrica, dentro del predio, se alza la Subestación Eléctrica Rigolleau. Y en esa misma vereda están reunidos en ronda los vecinos de la Asamblea Vecinal por la Vida de Berazategui. Ellos, junto con el Foro de la Niñez, la Adolesencia y la Juventud de Beraztegui y el Foro en Defensa del Río de la Plata, la Salud y el Medio Ambiente, redactaron el proyecto de Ley sanitaria (Ley de Presupuestos mínimos de protección a los campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja para el transporte eléctrico de media y alta tensión) que ya está presentada en el Congreso.

Pero antes de llevar la ley al Congreso los vecinos tuvieron que sentarse a leer: “Estudiar sobre los campos electromagnéticos se convirtió en una necesidad más que nada para informarnos y así fundamentar nuestra protesta, ya que había tanta desinformación”, explica Isabel Palacios, vecina e integrante de la Asamblea, mientras contrae los músculos para no dejar pasar el frío que sopla en la esquina de la subestación. Del otro lado los vecinos tenían al ENRE, dando charlas en los colegios para convencer que la subestación no contamina y al ex intendente Juan José Mussi, médico, que le pedía alegremente a todos los vecinos depositaran toda su confianza en él, sin aportar ninguna prueba que lo acredite.

Allí mismo, donde están parados ahora discutiendo en asamblea vieron cómo la Policía tomaba el barrio. En febrero del 2011 el municipio mandó a la Policía Bonaerense a cercar toda la zona (sí, la vallaron con tapias de más de dos metros de altura, no se podía pasar sin mostrar el documento). Unos cien uniformados se instalaron por varios meses, hasta fines de mayo de 2011, para abrirle paso a los camiones y a los obreros para que terminen con la instalación; y separar a los vecinos que buscaban impedirlo. Cuando no fue suficiente, los reprimieron. Como consecuencia, hoy tienen funcionando una subestación eléctrica a metros de sus casas, y a pocas cuadras de varios centros educativos. (Leé más: El Paraíso del Secretario de Medio Ambiente)

“La Policía estaba acá porque es una obra sin consenso, una obra que no respetó la voluntad ni la decisión de los vecinos, sino que responde a intereses económicos que sí le interesan los negociados de las autoridades” confirma Isabel, mientras sus compañeros tratan de colgar mejor en las rejas del edificio de EDESUR la bandera que le dice “NO A LA SUBESTACIÓN”.

Como parte de esta lucha y resistencia que llevan adelante desde hace años, el proyecto de ley surge cuando se dan cuenta que existe un vacío legal en nuestro país con respecto a las emisiones electromagnéticas. La única norma que existe es de carácter técnico, de la ex Secretaria de Energía, que deja emitir hasta 25 microteslas, cuando está comprobado científicamente que una exposición mayor a 0,3 daña la salud. No hay ninguna norma sanitaria que regule el efecto que tiene el electromagnetismo en la salud: la muerte.

A pesar de esto, Isabel resalta: “nosotros en esto de ir averiguando hemos descubierto que hay un principio precautorio en la Constitución, que dice que si hay alguna duda de que algo puede afectar directamente no se hace, también sabemos por la Defensoría del Pueblo que un emprendimiento que no tiene consenso de la población, tampoco se hace”. El mismo ENRE en su reglamento dice que no se puede construir sin el consenso de la gente de la zona, pareciera como si por las cámaras de seguridad que están instaladas en la subestación no pudiesen ver a la ronda de vecinos resistiendo para no enfermar de cáncer.

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¿Qué propone el proyecto de ley? Básicamente estos son los principales ejes de acción con la finalidad de que no llegue mas de 0,3 microteslas a ningún ser humano:

Construir las nuevas estaciones eléctricas fuera del ejido urbano. Si no es posible, a misma deberá hacerse garantizando una franja de protección de 200 mts desde el límite de la estación a la primera vivienda. -Prohibir su construcción al lado de centros educativos, de salud o recreación. – Obligar a las empresas constructoras a soterrar los cables. – Garantizar el límite de 0,3 microteslas para las radiaciones recibidas por la población cercana. Readecuación a este límite de las estaciones en funcionamiento; de no ser posible, obligar a la relocalización de las mismas. – Exigir un relevamiento sanitario de la población del lugar donde deba emplazarse una subestación y su cableado, previo a la habilitación de obras. – Exigir relevamiento sanitario en las poblaciones ya afectadas lindantes a estaciones eléctricas, y brindar asistencia a los enfermos mientras se resuelve la readecuación de la obra en cuestión. – Exigir monitoreo permanente de emisiones una vez construidas o readecuadas. – Garantizar la participación de vecinos y organizaciones sociales del lugar afectado en todo el proceso de decisión, evaluación, emplazamiento y control de las obras.

¿En qué estado parlamentario se encuentra? La ley está presentada en en tres comisiones, la de energía y combustible, la de acción social y salud publica y la de recursos naturales y conservación del ambiente humano. La presentación se hizo el 6 de diciembre del año pasado, lleva la firma de doce diputados y todavía no se trato en ninguna comisión. Los vecinos están juntando firmas (entrá y firmá:  http://chn.ge/13b8uUy) para generar la presión suficiente para que la ley se trate en las comisiones.

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Aunque el frío aprieta y el electromagnetismo invisible ya golpea, los vecinos siguen firmes en su esquina, trabajando para que las subestaciones dejen de enfermar gente. El proyecto de ley es una parte importante de esa lucha. Isabel, referente de la Asamblea, hace un distinción muy importante al respecto: “Cada uno aportó ideas, nuevos datos al proyecto de ley, lo cual es todo un trabajo de ciudadanía y de participación democrática, por lo menos desde nuestro lugar, hacia afuera no, hacia afuera quedó bien en claro que en Berazategui no existe la democracia, si no que acá las cosas se hacen como los intereses privados quieren que se hagan y si la gente protesta, se la reprime”.

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