Libre mercado

Desde un tapado de piel hasta un kilo de lomo. Frutas, verduras, antigüedades, santos y tangueros. Todo eso -y muchísimo más- mezclado en un mismo lugar. Es cierto que en los viejos mercados porteños se puede ir a buscar un espectro tan amplio de cosas que parece imposible que puedan convivir todas en el mismo lugar. Pero lo hacen, están todas ahí esparcidas libres de mezclarse en el espacio. Y lo más interesante de todo no es sólo eso. Quizás lo más interesante sean los pobladores de estos mercados inagotables de sorpresas…

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