Cualquier camino que tenga corazón

La historia del Paisa Torres bien podría ser la de una canción de La Renga. Pero no: es la de un marplatense que trabajaba en una fábrica de ladrillos pero soñaba con ser futbolista. Un día se animó, largó todo y encaró hacia Inglaterra con 300 dólares y una mochila de anhelos. Ahora vive de jugar a la pelota, enfrentó al Manchester United en el Old Trafford y, junto con el periodista Juan Manuel López, acaba de publicar un libro contando su historia.

En el hecho de vivir soñando Sergio Torres encontró su fortaleza. Con 300 dólares, un pasaje de ida y una mochila tan cargada de anhelos como de presiones, se embarcó con destino a Londres allá por 2002. “De la fábrica de ladrillos al místico Old Trafford”, ese fue el viaje que realizó y que, a dúo con el periodista Juan Manuel López, invita a conocer en “El teatro de los sueños”. Un libro que de fútbol tiene sólo la temática y que conecta con aquellos que, testarudos, intentan caminar por la difícil pero gratificante vía que marca el corazón.

En el centro de la escena está el Paisa Torres, un marplatense de 31 años que hace nueve decidió agarrar el bolsito, dejar de lado las comodidades que su hogar y su trabajo le daban y viajar a Inglaterra para cumplir un sueño: ser futbolista profesional. Se probó sin suerte en el Brighton de la Tercera División, pasó por Molesey (Octava), Basingstoke (Sexta), Wycombe (Cuarta) y llegó a jugar en la Football League Championship (algo así como la B Nacional nuestra) con el Peterborough. Hoy, después de haber enfrentado al Chelsea en Stamford Bridge y al Manchester United en Old Trafford, viste los colores del Crawle de la Tercera División.

¿Una historia sacada de los libros? No, una historia que inspiró un libro, el que escribió a dúo con Juan Manuel López, periodista de Clarín y AuGol. Y, precisamente, la cronología de sucesos deportivos es sólo el riel por el que se encamina el relato. Lo importante está en los medios, no en el fin. Por eso, decidieron meterse en el ‘entrelíneas’.

“Mientras se escribían párrafos del libro, Sergio continuaba soñando y cumpliendo esos nuevos sueños. Cuando nosotros empezamos, él no había jugado en Old Trafford y tampoco había enfrentado a Rooney, con quien comparte la tapa del libro, ni más ni menos. Después comprendimos que él seguiría soñando, que otros sueños lo esperaban”, explica Juan Manuel a manera de introducción. Y explica el fundamento del libro: “Me enteré de que un loco había decidido tirar a la mierda la libreta de formalidades para buscar un sueño. Y eso me atrapó mucho, sin conocer el final de la historia. El intento me atrapó. Me parece que tiene cientos de mensajes que se encuentran entrelíneas que, quizá, el Paisa y yo todavía no nos dimos cuenta. Mensajes que puede encontrar cada lector, según su particular interpretación. Creemos que cada lector puede, de alguna manera, reflejarse en este libro. Nosotros queremos contar una historia, aunque también queremos hablar de sueños, de utopías, de valores, de sacrificios, de sufrimientos, de voluntades, de poderes, de alegrías… Y eso nos iguala a todos. No hay clases sociales cuando se habla de sueños”.
Habla de utopías, valores y sacrificios y reconoce que “la historia la escribió él, sólo había que ponerle palabras”. A estas descripciones, entonces, le faltan hechos. El Paisa llegó a Londres con 300 dólares como único respaldo y con el “hello, nice to meet you” (hola, gusto en conocerte) como única forma de interactuar en inglés. Cayó en la casa de un camerunés –su primer representante en Europa- que vivía con cinco familiares y hablaban sólo en francés, debió compartir la cama con uno de ellos y estuvo a punto de ser acribillado por una pandilla de mafiosos que quisieron cobrarle una deuda al africano. Se peleó y quedó en la calle. Vivió de prestado con un italiano y un suizo, luego con una sueca. Cuando pasó al Basingstoke, un hincha lo invitó a compartir morada con su esposa al enterarse de su situación y hasta vivió debajo de una de las tribunas del estadio –debía armar y desarmar la cama cada vez que jugaban de local ya que ahí se daban las charlas técnicas del rival-.

– ¿Por qué está escrito en primera y en tercera persona?

– Siempre recalcamos que el libro no cumple ciertas formalidades de otros libros porque la vida de Sergio tampoco cumple ciertas formalidades de otras vidas. El, mientras vivía todos los hechos increíbles que le pasaron, también los escribía. Había llevado como un diario de viaje, como una bitácora de viaje, en la que escribía sus vivencias, sus sentimientos. Esas citas textuales están en el libro, y ayudan a entender mejor cómo se sentía en aquellos momentos. Obviamente, el Sergio Torres de 22 años, que no sabía hablar en inglés, no es el mismo que el Sergio Torres actual, que hasta sabe hablar un poco en alemán.

– ¿Quién eligió el título y por qué lo eligieron?

– El título lo eligió la peluquera de Sergio. No sé si esto queda muy bien que lo diga, aunque es la verdad. El título lo dejamos para lo último. De hecho, poco antes de terminar de editar el libro, nos dimos cuenta que nos faltaba el título. Entonces empezamos a tirar propuestas al aire. El tiraba una, y no convencía. Yo tiraba una, y tampoco convencía. No podíamos creerlo: teníamos un libro terminado, pero no teníamos un título. En un momento nos comenzamos a preocupar. Sergio, mientras se cortaba el pelo, le comenta nuestra preocupación a su peluquera. Y la peluquera dice “El Teatro de los Sueños”… El nombre nos hizo cosquillas. Encerraba toda nuestra idea. Y le terminamos haciendo caso a la peluquera.

Dos años después de la primera charla, esa que derivó en una nota que llegó a ser la segunda más leída del portal del diario Clarín en el día de la muerte de Néstor Kirchner, el 27 de octubre de 2010, la historia del Paisa está resumida en 200 páginas, que fueron editadas de forma independiente bajo el sello de “Editorial Autores de Argentina”. “Lo bueno es que no estamos encadenados a ninguna empresas”, explica López sobre esta última decisión. Y, en torno al método de escritura compartida, amplía: “El está en Inglaterra y yo en Capital Federal. Por lo tanto, nos manejamos por teléfono, charlas cara a cara –en las pocas veces que vino al país- y por miles de correos. No existe novia o mujer a la que le haya mandando tantos mails como al Paisa, y ninguna novia o mujer me mandó tantos mails como el Paisa. Eso no sé si habla mal de nosotros o bien del libro, ja”.

Sin contratos más que el de “escribir hasta que haya ganas”, el libro está en la calle y la historia del Paisa llegó a lugares inesperados. “Nos llegaron comentarios de un hombre que se quedó hasta las 5 de la mañana leyéndolo y después se moría de sueño en el trabajo o un señor que no lo puede terminar porque se larga a llorar… Mensajes lindos de personas que nos dicen que están pasando por un mal presente, y el libro los ayuda a querer cambiar”, remarca. Ese contrato se cumplió pero, así como fue hasta ahora, el Paisa seguirá escribiendo con sus pies. “Buscamos darle un punto final que, en realidad, entre nosotros, es un punto seguido”, concluye Juan Manuel.