Paseos y guerra civil en Surinam

Las guerras civiles sudamericanas post independencias están repletas de historias de fusilamientos. Hoy te acercamos al pequeño país de Surinam para recorrer su excepcionalidad cultural através del fusilamiento de Wilfred Hawker en marzo de 1983.

Fotos: NosDigital
Un suspiro, el último y definitivo. Frente al pelotón. Ni un recuerdo es ya la noche de insomnio que pasó dentro de la celda en que dormir o descansar era lo menos audaz que la situación permitía. Por la noche, de madrugada, voló alto recordando todos los rincones de su imaginación, amó y sonrió tantas veces que llegó a creer sentir pura felicidad. Los golpes de Estado fallidos que lo tuvieron de protagonista al irse anotando ya pronto en la Historia de Surinam, se iban a volver solo parte del pasado apenas el fusilamiento estuviese concertado.

Solo la cercanía al mar de Paramaribo -o Parbo, como se llama también a la capital del país- como cada mañana atenúa la humedad profunda de la selva amazónica que encuentra por estas tierras de colonos, diamantes y barro, uno de sus márgenes. La Guyana holandesa, como se la conoció hasta la independencia y la conformación de Surinam en 1975, se encuentra al noreste de América del Sur entre Guyana y Guyana Francesa, aún hoy, departamento francés de ultramar. Este pequeño país sudamericano nos abre las puertas a un espacio totalmente distinto al resto de América, pronto a descubrirlo.

La llegada en barcaza atravesando el río Maroni desde tierras eurosudamericanas desemboca en la ciudad fronteriza de Albina, un paraje que sabe tan poco de dicha como de cálidas bienvenidas. La única ruta que la une hoy con Paramaribo está repleta de cráteres de más de dos metros de diámetro, esas heridas que continúan escupiendo sangre de descontroladas guerras civiles acontecidas luego de lograda la descolonización hace menos de medio siglo.

Llegó escoltado por cinco gendarmes, de los que dos en otro momento supieron ser colaboradores suyos dos años atrás. Lo dejaron con los ojos vendados, parado al sol en el patio central del Fuerte Zeelandia. Esperando. La celda que lo alojó el único día y la única noche que estuvo allí, como presagio tenía una vista directa hacia ese mismo patio de tierra arcillosa que pronto se iba a teñir salpicado en una explosión de rojo fuego.

El silencio se adueña de la capital durante el mediodía, la ciudad por completo se para unas tres horas para darle lugar a una siesta que se respeta con puntualidad. Todas las construcciones enormes de madera que descubre la ciudad por cada uno de sus rincones se erigen demostrando que son ellas quienes le dan su particular belleza a Paramaribo. Edificios públicos, hoteles, algunos bares, que funcionan en edificaciones que datan desde el siglo XVIII. La diversidad religiosa de los habitantes de Parbo en pacífica convivencia se representa en su arquitectura. Templos hindúes, una llamativa iglesia católica reformista, y hasta el admirable caso de la Mezquita Keizerstraat que se encuentra a menos de 50 metros de la Sinagoga Neve Shalom, dos edificios imponentes en el centro histórico de la capital en armonía.

El sargento Mayor del Ejército Surinames Wilfred Hawker nació en 1955 en la barriada de Circa de Paramaribo. En política se realizó como férreo opositor al régimen de Desi Bouterse, el mismo que hoy en el 2012 transita su cuarta presidencia sumando las democráticas y las defactas. El intento fallido de dar un golpe de Estado en marzo de 1981 no lo desmotivó para un segundo intento dos años más tarde, el 11 de marzo de 1983. El destino del golpe no fue distinto al primero, pero sí esta vez, fatal para él. Durante el asalto al cuartel Memre Boekoe recibió unos disparos que lo dejaron herido, precisando ser internado.

No se permitieron mucho tiempo los militares liderados por Bouterse para llegar al hospital en busca de Hawker. Antes de lograr llegar a él, debieron hacerle frente al grupo de enfermeras que, al menos como símbolo, intentaron defender al malherido: todos arrestados.

Las calles de Paramaribo hablan de sí misma. Los esclavos que Holanda importó desde sus colonias en Indochina se mezclan con los otros, provenientes del África subsahariana, con colonos europeos y con sudamericanos venezolanos y brasileños, para conformar un tejido social multicultural inédito para la Sudamérica actual.

Un gendarme lo tomó del brazo izquierdo haciéndolo caminar hasta un paredón. El verdugo, Roy Horb, otro militar compañero de Bouterse. Televisión y radio, este castigo iba a ser transmitido en vivo como buen escarmiento a los derrotados.

¿en qué pensar?, ¿la mente en blanco?
“Pelotón dispare”.