El chivo expiatorio

A Néstor Quiroz y a Gustavo Gilardi se los acusa de haber asesinado a un dirigente del club Maccabi. Quienes lo investigan son los mismos que trabajaron en el caso Candela. Están detenidos. Tienen en contra a la justicia y a los medios de comunicación que compraron el invento de una causa en la que nadie quiere ver las contrapruebas de unas cámaras de seguridad, las voces de algunos testigos y una chance tremenda: la de utilizar a estos dos personajes porque uno tenía antecedentes penales.

¡Este! Gustavo Gilardi. Tiene antecedentes penales. Hace poco le quisimos meter otra causa y no salió. Caco de mierda. Hacé una cosa: cuando te pregunten los diarios, metele que tiene antecedentes de homicidio. Más: “Ambos tienen antecedentes por piratería del asfalto, robo calificado y homicidio”. Así, tal cual. Hey, “podrían haber tenido en otra oportunidad relación con la empresa de Agesta”. ¿Ta? ¿Te vas a acordar? ¡Pará! Decíselo y que quede medio en duda. ¡Vení! Ya sabés: con cara de culo decilo, así no preguntan más. Che, esto lo va a decir Polo: “Podrían haber tenido en otra oportunidad relación con la empresa de Agesta”. 120 mil pesos tenía Rosujovsky, ¡eh! No salgamos a decir cada uno la suya… todavía. Después vemos si lo bajamos. 35 mil.

Clarín nos cuenta qué pasó… para que nos enteremos todos: “Había parado en un semáforo que tarda un minuto y medio en cambiar las luces. En ese momento, al menos dos ladrones armados le cruzaron otro auto y le apuntaron. El ingeniero Claudio Rosujovsky (44), bajó de su Volkswagen Vento. Según un testigo, parecía nervioso y desconcertado. Tropezó. Y aunque no se había resistido, le dispararon igual, a sangre fría. Recibió el tiro en la espalda y quedó tendido en la vereda mientras los ladrones se subieron al Vento y arrancaron a toda velocidad. Cuando la ambulancia llegó, el ingeniero ya estaba muerto”.

Si las órdenes salieron del fiscal Daniel Moccia, de la Unidad Fiscal de Investigaciones Nº23 de Malvinas Argentinas, o del Superintendente de la Zona Norte, Salvador Baratta, del entonces jefe de la Bonaerense, Daniel Salcedo, del jefe de calle de Villa Tessey, Roberto Rufino Miranda, o del más allá, no sé, pero sí siguió así, textual:

Baratta: “Estas son las dos personas que estuvieron en el lugar del crimen. Fuimos a buscarlos y los encontramos. Esto era lo primero que queríamos resolver, para que no se escaparan. Ahora seguiremos más tranquilos la línea de la investigación que tenemos. Hay otras personas relacionadas, pero de ellas nos vamos a ocupar de ahora en adelante, cuando ya están detenidos los principales sospechosos”.

Rápido, muy rápido, rapidísimo, el jefe de la Bonaerense, Daniel Salcedo salió a declarar: “Ya está debidamente identificado y sería inminente su detención”. Y así fue. A los 10 días lo tuvieron que liberar.

Leonardo Szuchet, abogado de la familia de la víctima, Claudio Rosujovsky: “No tenemos más que palabras de agradecimiento por la manera en la que se está investigando el caso. A la prensa también, que ha tratado el tema con mucho respeto”.

Así lo respetó Clarín a él: “Claudio Rosujovsky vivía en el barrio de Palermo y soñaba con tener su casa de fin de semana en San Miguel. Trabajaba supervisando obras en Capital Federal. Desde hace tres años era dirigente de Macabi y acababa de ser reelecto para formar parte de la actual conducción. Tenía esposa y tres hijos: dos nenas de 7 y 9 años, y un varón de 12”.

Así nos respetaron todos a nosotros: Néstor Quiroz y Gustavo Gilardi teníamos armas, un CD de música hebrea escrito de puño y letra por la víctima del crimen. Y teníamos antecedentes por piratería del asfalto, robo calificado y homicidio, y ahora este: homicidio criminis causae. Y La Nación: “Aparentemente estaban en el auto del ingeniero cuando fue asesinado”. Mientras que Clarín: “Escuchó el ruido de los patrulleros y se levantó de la cama. Abrió la puerta e intentó escapar corriendo, pero apenas recorrió 50 metros hasta que los policías lo atraparon. Quedó tirado con la cara en el asfalto y las manos en la espalda, desnudo, como se había ido a dormir. Este hombre, junto a un cómplice, fue detenido ayer acusado del crimen del directivo del club Macabi, el ingeniero Claudio Rosujovsky (44), asesinado el viernes pasado en el partido de San Miguel”. ¿¿¿Y EL AUTO???

Bua. No. No era así. La policía de la Comisaría 8va de Villa Tessey, Hurlingam, encontraron el auto de Rosujovsky a 15 cuadras de lo de Gilardi, que tenía antecedentes penales. Suficiente. Ya le habían intentado armar otra causa de la que fue sobreseído. Miranda, el jefe de calle, el que le armó esa causa, trasladó el auto al destacamento sin buscar testigos.

¿Y las raquetas? Las había comprado Gilardi para sus hijos. Nunca nadie hizo un análisis de ADN para comprobar que las hubiera usado Rosujovsky. Los familiares no las reconocieron. ¿Y las armas? ¿Y el CD? Solo dos mentiras.

Tampoco a Candela y a los Pomar los había chupado un OVNI, ni se habían escondido en la casa de la tía Polola, sino que los “buscó” Paulo Starc, el entonces sub secretario de Investigaciones Complejas. Bua. El mismo que parece que era testaferro de Alfredo Yabrán. Bua. Starc fue el encargado de las pesquisas. ¿Y Candela? Con Candela Rodríguez, el año pasado, también quisieron meter preso a cualquiera. 1600 policías, dos helicópteros, 143 patrulleros, Scioli, las cámaras de televisión y un torturado. Todo eso para que todos los detenidos fueran liberados porque la investigación era un buzón, un cachivache.

¿Y el torturado? ¿Qué, sabías de la supuesta actividad sexual de Candela, pero no que Alberto Espíndola denunció que en la Comisaría 2da de Villa Tessey le hicieron un submarino seco para que aceptara incriminar a tres personas? Bueno, la 2da y la 8va están más cerca que la casa de Gilardi del auto que encontró Miranda. Y tienen mucha más onda.

Mientras a Rosujovsky lo fusilaban por la espalda, Gilardi dormía. Dice desde la U9, de La Plata:

-La noche anterior peleaba la Tigresa Acuña y fui a verla pelear con un amigo a su casa, la pelea comenzó a las 22. Y terminó a la una de la madrugada el día 5 de diciembre. Luego con mi amigo Gabriel y Daniel nos fuimos a un cabaret por la zona de Liniers, a las 2.30, aproximadamente, nos quedamos sin dinero y decidimos ir a buscar a la casa de Daniel, pasamos por el peaje de Haedo con mi auto, volvimos al cabaret y a la salida tipo 6.30 regresamos a nuestros domicilios y volvimos a pasar por el mismo peaje, esto queda registrado por las cámaras de dicho peaje, pero el fiscal de la causa omitió que se presente esta prueba. Los mismos policías que llevaron a cabo la investigación son los que intervinieron en el Caso Candela, todos están bajo sospecha de integrar una banda de narcotráfico y se dedican a plantar pruebas actuando sin escrúpulos para esclarecer este tipo de casos de difusión mediática, junto el Poder Político y Judicial, solucionan todos estos hechos al transcurrir 48 horas, y quieren demostrar a la sociedad lo eficientes que son brindando seguridad ante el pedido del pueblo de justicia, pero la realidad de todo esto es que son corruptos y mienten a todos encarcelando y condenando de por vida a personas inocentes. Esto tiene que tomar estado público, estoy pidiendo a gritos que se sepa la verdad, es por eso que Lucharé hasta las últimas consecuencias.

Yo morí en la cárcel, culpable. Cáncer de pulmón… Ya no puedo hablar. Él sí, desde su perpetua. Sigue hablando él… para que hablemos todos:

-El doctor Marco Persichini, juez de Garantía N°6 de San Martín, nunca investigó con la seriedad necesaria que debe tener tamaño delito, y con total impunidad omitió prueba y permitió que ocurran irregularidades de todo tipo, como si se hubiese matado a uno perro, y aquí se asesinó a una persona. De esta forma, cometió el delito de prevaricato, pero en la Justicia se tapan entre ellos. No les importa quién muera, con tal de que nada perturbe su jurisdicción… Señores, el motivo que me impulsa a tomar esta decisión es que estoy desesperado con la connivencia que hubo en esta causa, armada por la policía de San Miguel y la fiscalía en mención, avalados por el poder judicial, ante todo la injusticia que vengo sufriendo por haber sido condenado de por vida por un delito que no cometí, del que ni siquiera participé. Sumarle a esto el estado de indefensión que sufrí en este proceso ocultando todas las pruebas que me desincriminan… A su ves, poner en conocimiento a la familia Rosujovsky de que su familiar no descansa en paz porque los presos son inocentes y los verdaderos culpables, asesinos, están libres. Esa farsa que se llevó a cabo en el juicio oral ha sido una mentira. Pido encarecidamente que se sepa la verdad para que todos los corruptos que intervinieron en esta intervención, en esta farsa, vayan presos junto con todos sus cómplices.