“No somos un museo, ni una calle: somos un club con compromiso e ideales”

“Acá la camiseta se transpira con contenido”, explica Monica Nielsen, la fundadora del Deportivo Che Guevara, un club de Jesús María, Córdoba. Un club que no termina en lo deportivo y que no lleva ese nombre por casualidad: “Nosotros creemos en la teoría y en la acción. Con las conductas que adoptamos, la teoría se hace carne sin siquiera mencionar al Che. Yo les hablo del renunciamiento, del trabajo en equipo, de la solidaridad, de que todos tenemos que tener lo mismo y trabajar en consecuencia”.

En una mesa de bar, un grupo de filósofos de la pelota buscan aunar criterios. Algunos dicen que lo que está arruinando la cosa es la falta de identidad. Otros exclaman que lo que sobran son ‘huevos’ pero falta juego en equipo. La mayoría se empecina en contrastar esta época con las anteriores, hablan del 4-4-2, del 4-3-1-2 y demás números telefónicos que son un llamado a la nada. Lo cierto para cada uno de los comensales es que así no va, que todo está perdido.

Mientras tanto, en Colonia Caroya, Jesús María, Provincia de Córdoba, Argentina, el Mundo, un grupo de jugadores levantan el perimetral de la cancha del Club Colón, donde hace las veces de local el Deportivo Che Guevara. Y el nombre no es casualidad. “Acá la camiseta se transpira con contenido”, explica Monica Nielsen, presidente y fundadora del club que transita los pasos del Che.

“Seamos realistas y hagamos lo imposible”. Palabra más, palabra menos, eso se escuchó a comienzos de 2006 en una charla entre “compañeros guevaristas”, según describe Nielsen. Y agrega: “Arrancamos sin un horizonte concreto. Comenzamos a cimentar desde bien profundo de bajar el conocimiento del Che a los jóvenes e incluir a los pibes de zonas vulnerables a la práctica deportiva, que para mí debería ser un derecho del niño”.

Pero mucho antes de que el Deportivo Che Guevara comience a surcar las canchas de Córdoba (lo hace desde la temporada 2007, desde escuelita a Primera), la idea se arremolinó en la cabeza de su fundadora hasta dar con el pensamiento justo. “Los años 90 me decidieron. Veía la remera caminando por la calle hasta que le pregunté a un pibe si sabía a quién tenía en el pecho y me contestó: ‘un rockero’. Esa bronca se combinó con la que tenía Claudio Ibarra, que renegaba de forma itinerante en los clubes locales porque no le daban ni un ‘fulbo’. Entonces le propuse que formáramos un club propio. Con una condición: sólo iba a participar con este nombre y este pensamiento”, rememora en perfecto cordobés.

-¿Cómo le transmite el pensamiento guevarista a los pibes?
-Nosotros creemos en la teoría y en la acción. Con las conductas que adoptamos, la teoría se hace carne sin siquiera mencionar al Che. Yo les hablo del renunciamiento, del trabajo en equipo, de la solidaridad, de que todos tenemos que tener lo mismo y trabajar en consecuencia. Entonces, alquilamos el predio de Deportivo Colón a cambio de trabajo voluntario, por ejemplo. O los padres cocinan para los chicos que no tienen contención de su familia; hacemos eventos para costear los viajes, las fichas de los jugadores, la policía, los árbitros, la ambulancia y demás requisitos que solicitan desde la Liga Local…

-¿Cómo se mantienen?
-En base a la solidaridad guevarista que, indefectiblemente, empieza a aparecer. Hay que revisar un médico, tenemos un médico que nos ayuda porque admira al Che. Si necesitamos un abogado, tenemos un conocido. Si precisamos un contador, lo mismo. Todos de onda, desinteresadamente y de forma gratuita nos prestan sus servicios. Acá nadie cobra un mango y jamás tendremos un sponsor, nunca mancharíamos esta camiseta.

-¿Tienen algún tipo de ayuda externa?
-Ninguna, al menos desde los entes gubernamentales. Nunca vinieron con una colaboración del Estado, todo lo contrario. Tampoco queremos que hagan propaganda con nosotros. Eso sí, músicos, escritores, antropólogos nos dan una mano siempre. Hace un tiempo vino Rally Barrionuevo e hizo una peña de forma gratuita. Eso nos llenó de oxígeno a los pulmones por todo 2011.

-¿Los pibes preguntan por el Che?
-Sí, la mayoría me piden libros o que les cuente historias. Yo les digo que no es un tipo barbudo que está en una remera con un habano y una boina. Fue un tipo muy comprometido en su práctica y sus ideas. El Che no quería este mundo que tenemos, peleaba por otro mundo.

“Hasta la victoria siempre”, reza una de las banderas que acompaña al Deportivo Che Guevara a cada paso. Paradójicamente, el club menos resultadista del planeta. “Nosotros no buscamos salir campeones, ni vender jugadores. El deporte no puede ser una empresa y los futbolistas no son mercancías. El que se quiere ir a otro club, tiene vía libre. Nunca vamos a recibir un peso por eso”, explica Nielsen como declaración de principios. Y, profundiza: “Mi sueño es que, en el futuro, los jugadores del Deportivo sean dirigentes políticos que no se dejen coimear con el sistema burgués. Que de aquí nazca un dirigente revolucionario y del pueblo. Yo veo muchos chiquitos con personalidad de líder”, subraya.

En ese periplo que es sostener una institución sin el más mínimo vicio de lucro, el Deportivo Che Guevara ya cuenta con su primera presencia internacional. “Fue la Copa Hombre Nuevo – abre a la confesión la madre del club-. Se jugó en enero de este año y tuvimos tres equipos de Brasil (NdeR: Autónomos FC, Pelada da Esquerda y Lado B), uno de Lituania (NdeR: FC Vova), un equipo mixto de Inglaterra, de Bolivia (NdeR: Real Tarija) y de distintos lados de Argentina. Todos marxistas, comunistas y, principalmente, guevaristas”, relata Nielsen con el mismo orgullo que contará la vez que desfilaron ante “la Sociedad Rural y todos los grupos de sectores dominantes con la bandera Anarquista y la camiseta del club”.

En el mismo mundo, quizá en otra dimensión, la borra del café marcó las páginas del deportivo matutino. La charla se hizo espesa en el bar. Uno saltó con el 4-4-2, el otro retrucó con el 3-4-1-2 y se armó una de números telefónicos que son un llamado a la nada. En definitivas, no se hablará del Che, ni de cómo la lógica capitalista hizo pata ancha en el mundo de la pelota embarrando los clubes y puliendo a las Sociedades Anónimas del fútbol. No se pondrá en tela de juicio el vaciamiento de los clubes, el futbolista (que es una persona) como propiedad privada y mucho menos los organismos que arman el circo y pagan los monos. No, es una cuestión de la modernidad: “Los pibes no te miran un partido si no es de la Play Station”, dice uno.
Mientras, cuando parece que todas las flores fueron cortadas, un pibe alambra la cancha para jugar el domingo y parece que la primavera todavía existe.

Monica Nielsen también estuvo en el programa Vámonos de Casa. Acá podés escucharlo: http://www.nosdigital.dreamhosters.com//2011/10/el-ascenso-comenta-el-futbol/