Dos días en la vida

 

Ailén y Marina Jara están detenidas. Se las acusa de intento de homicidio. Pero, desde el penal de Los Hornos, cuentan otra versión. Una en la que a una de ellas un hombre la acosaba. Durante dos años, la cosa perduró porque ella sabía quién era él y sus vínculos con la Policía. Un día se cansó y le clavó un cuchillo de los que se usan en una casa.

Cuando me acuerdo lo de Ailén y Marina Jara escucho gritos como si yo hubiera estado ahí alguna de las tantas veces: “¡¡No!! ¡Andate porque llamo a la policía! ¡Ya te dije que no! ¡¡No!!!! ¡Saliiiiiiiiiiiiiií!”. Sufrir eso durante dos años de un tipo de tu barrio, que te cruzás todos los días, que hasta hace circular la idea de que es tu novio y vos no querés saber nada sobre él, que encima es más grande, no es un pendejo. Y encima saber quién es, en qué anda y con quién anda…

La última vez venían las dos de bailar. Era tipo 6, 7 de la mañana por el barrio Sanguinetti, en Moreno, el 19 de febrero de 2011. Ya había salido el sol, pero todavía no había nadie en la calle. Este Juan que venía acosando a Ailén, que la última vez había sacado un arma de fuego, se les cruzó. La atacó verbalmente, apuntó, disparó, erró, volvió a disparar. Hasta yo cierro los ojos ahora que me lo imagino. No se escuchó nada. ¡No salió!
Ailén se le fue encima. Se pegaron como pudieron, ella se cayó. Pasó todo en un segundo. Marina, al lado, sacó el cuchillo Tramontina y se lo clavó entre las costillas. Lo había llevado para intimidar si le querían robar las zapatillas, como solía pasar. Él abría la boca, hacía ruidos, le costaba respirar. La pistola quedó en el piso; ellas aprovecharon para salir corriendo hasta la casa.

-Mami, era mi vida o la de él.

Esa fue la última vez, pero fue también el principio. A él lo socorrió primero la familia, después la ambulancia, más tarde la policía, que inmediatamente tocó la puerta de las Jara. Se entregaron y entregaron el cuchillo.

-¿Lesiones graves, comisario?- dijo la oficial mientras tecleaba.
-¿Qué lesiones graves? A estas meteles “Homicidio en grado de tentativa”.
Como si hubieran premeditado el hecho. Ellas habían presentado el cuchillo y explicado todo.
-¿Qué arma? El único arma que consta es el cuchillo que le clavaron a tu novio.
-¡¿Qué novio?!

Así lo había presentado él. “Discutimos por cuestiones de pareja y ella me atacó”, dijo en el hospital. Las demás declaraciones que tiene la policía son de testigos que están a favor de él y detenidos por tráfico ilegal de estupefacientes -en el barrio se sabía quién era él y qué relaciones tenía con la policía-. Otro testigo falleció. La Dra. María Celina Bereterbide, defensora, descartó a los testigos de la defensa. En junio les presentó un abreviado según el cual tenían que aceptar la culpabilidad del hecho. No lo hicieron. Mientras tanto, el Juez, Dr. Tomas Barski, del Juzgado en lo criminal Nro. 2 de Mercedes, no saca la causa del cajón. El habeas corpus presentado en enero fue rechazado.

Ellas siguen presas desde ese abril en el penal de Los Hornos, La Plata. Pasaron por un sótano en el que solo tenían agua caliente y alimentos secos que le acercaban los amigos, familiares y desconocidos solidarizados que, desde afuera, intentan difundir el caso. Alguien, sin embargo, les hackea todos los medios de difusión por internet.
Me parecía que si querían abusar de mí, ya ni siquiera me convenía defenderme, pero leí esta carta de Ailén:

Hola. Soy Ailén Jara. Me encuentro privada de mi libertad en la Unidad Nº 18 de los Hornos de La Plata, Provincia de Buenos Aires.

He escrito esta carta en agradecimiento a todos ustedes que desde afuera nos están ayudando, acompañando y sobretodo, apoyándonos. Gracias por eso. Fue lo que nos ayudó y nos ayuda día a día a pelear, y lograr salir adelante.

Hace ya un año y siete meses que estoy acá y no sé hasta cuando estaré. Pero lo que sí sé es que gracias a todos ustedes mis días acá fueron días de lucha y libertad, ya no de tristeza y encierro. Antes era sólo pensar en terminar con mi vida, pero comprendí que hay gente buena que injustamente se encuentra en las mismas condiciones de necesidad que nosotras y es necesario ayudarlas así como ustedes nos ayudan y pelean por nuestra libertad. Gracias, a ustedes que me hacen sentir viva otra vez. Creo que ayudar es vivir.

Lo que no comprendo es a esta justicia que defiende lo indefendible y por eso gente como nosotras, de pocos recursos económicos, terminan pagando con la libertad, mientras otros solo la pagan con billetes. Tampoco comprendo qué es lo que estoy pagando. Pienso que le están quitando tiempo a mi vida en vano!!! Mientras estoy acá hay mucha gente que necesita ayuda y no poder dársela se siente horrible.

Les cuento un poco lo que hago acá para sobrellevar esto, para crecer como persona y para que me ayude a llegar pronto a mi casa… Estudio el tercer año del secundario, estudio un curso de pastas, estudié manicuría por segunda vez para perfeccionarme, trabajo para la panadería, también para visita, voy a clase de teatro y de coro. Paso mis días ocupados para no pensar y encontrarme en esta realidad que vivo todos los días, sobretodo para poder lograr y cumplir con mi meta que es poder ir a la universidad de medicina y poder ser pediatra, salvarle la vida a todos aquellos chicos que lo necesitan y que no tengan que sufrir como sufrió mi hijo y yo a su lado.

Con mi hermana y mis compañeras anhelamos tener nuestra propia biblioteca. Para poder leer durante nuestros tiempos libres…

Gracias!!!

Les mando un abrazo enorme y gracias por las fuerzas que nos brindan día a día. Que Dios los bendiga…

Ailén