Asesinos Cereales

Hace más de 10 años la semilla comenzaba a germinar, y hoy cosechan los resultados de una década de reinvención y búsqueda en los escenarios del ska-punk-rock local. Asesinos Cereales hace buena música y sin fronteras. Próximos al lanzamiento de su próximo disco, se presentan el 13 de octubre en la Fiesta Clandestina.

“Eso es un poco el rock, romper con lo establecido”, y con esa frase se cierra la charla y se le da paso a la sonrisa que nos hace pensar, estos pibes tienen los huevos bien puestos para seguir apostando a reinventarse. La cuestión es que Asesinos Cereales (Si, todos lo pensamos: gran nombre), desde la influencia del punk rock y la incorporación de bases ska que borraron las fronteras musicales, viene recorriendo la escena hace más de diez años, aunque con algunos parates que reivindican la frase “un tropezón no es caída”.

Se largaron a las canchas cuando varios decían que se venía el fin del mundo y apostaron allá por el año 2000 a su música. Después de 4380 días nos juntamos con Alejandro Farina, al mando de la batería, y Juan Mantelli, trompetista de la banda, por el barrio del Abasto en el boliche donde todas las noches las paredes hablan de rock. El equipo de Asesinos Cereales se completa con Diego Sotosca en la voz de la banda, Diego Maggio y Gonzalo Vavallo en guitarras, Ariel Albarenque en bajo, Nahuel Rogosz en teclado y Mariano Precioso en el saxo.

La historia comenzó a escribirse y se materializó en ocho discos e infinidad de escenarios que los vieron disfrutar, pero un cambio de formación los frenó en el medio del camino para repensarse cerca del año 2009, mientras comenzaban a pensar un nuevo trabajo discográfico. No tiene mucho sentido pensar los motivos que generaron los cambios, ya dijimos que tienen las cosas bien puestas; en lugar de abandonar, el nuevo panorama los encontró estimulados. “Me parece que a lo que a uno se le presenta en la vida hay que sacarle el jugo lo más posible, hay que aprovechar las posibilidades y creo que eso fue lo que hicimos todos, aprovechar ese cambio para decir: bueno, ya que hubo un cambio grande vamos a hacernos cargo, vamos a ponernos la camiseta para mostrar una banda con el mismo mensaje, pero una banda renovada, más rejuvenecida, y no lo digo por la edad”.

No hablamos de edades, hablamos de energía, de eso que a ellos les sobra y que cuando están juntos se potencia: “Se armó algo copado porque tal vez los que entramos nuevos aportamos una visión diferente y los que ya estaban acumularon un montón de experiencia. Se juntó todo eso en una mezcla de nuevas ideas con experiencia de los que ya venían y nos guiaron un poco a nosotros de lo que era el manejo de la banda en sí, se armó algo muy copado que lo queremos explotar”.

Las ganas de afianzarse se empezaron a laburar y como producto nació el nuevo disco, aquel que empezó a pensarse hace casi tres años y hoy es casi una realidad. Decimos casi, no porque no lo sea, sino porque todavía no está a nuestro alcance, aún los manijas que después de tanto tiempo esperan ansiosos se tienen que morder las uñas un poco más. Y eso que los que lo esperan son muchos: desde que la banda se abrió a la fusión de nuevos ritmos, el género se amplió y con ello el público que lo sigue. “En lo que era en sí el punk, hoy hay mucha fusión, muchos otros sonidos que se van metiendo, se van fusionando, entonces eso hace que no sea lo mismo que antes, por más que mantiene su público.

Para calmar las ansiedades, Asesinos Cereales llega el 13 de Octubre a Grow en el marco de una Fiesta Clandestina que promete a lo grande y en lo que pretende ser la última presentación hasta el lanzamiento del nuevo material.

¿Con qué nos vamos a encontrar el La Clandestina?

“Con ocho dementes”

“Con muchos globos, papelitos, trencito de la alegría…” 

Se ríen porque saben que las respuestas suenan a dos shows diferentes, pero rápido aclaran: “Los ocho dementes están arriba del escenario, abajo está el globo, el trencito de la alegría y demás. Pero somos locos lindos”. Un show que los encuentra con la misma esencia de siempre y las ganas renovadas parece ser el puntapié que abre de nuevo el juego y los pone una vez más dentro de la cancha.