Ser hincha: un oficio de mierda

Ser hincha se volvió un oficio de mierda en la Argentina. Yo soy de Racing, y es desgastante. Ojo: no lo digo porque haya que pagar para ver a José Sand, que es lento y en la tribuna ya le gritan Pistorius porque sus piernas parecen ortopédicas. Eso aprendí a tolerarlo de pendejo, viendo jugar a Osvaldo Canobbio. Pero, al menos, en esa época era un paseo ir a la cancha. Ahora es un laburo, loco. Yo soy socio y de local entro directamente con el carnet. Pero igual es un esfuerzo: le pagás una fortuna al trapito –“40 pe, porque la poli me pide 30 por auto y sino no me queda nada a mí, amiguito”- o a la vuelta te aguantás más de una hora esperando en la parada que algún bondi se anime a frenar para levantar a la monada. Ni hablar de que cuando termina el partido –haya ganado, empatado o perdido Racing- tenés que esperar media hora en tu tribuna esperando que se vayan los muchachos que estaban en la visitante, sean 50 ó 5000. Acá no queremos decir que por la violencia la familia ya no puede ir a las canchas: el tema es que ir a la cancha dejó de ser un plan para pasar unas buenas horas del fin de semana. Ahora es un trabajo ad honorem. ¿Y si no sos socio? Peor: no sólo se te consume toda una tarde en los trámites burocráticos para ver a tu equipo, además tenés que ir una mañana en la semana a hacer cola a la sede o al estadio para sacar una entrada –de 60 a 390 mangos-.
De visitante, imposible ir. No existe más eso de que la tarde está linda, jugamos en Liniers, vamos a la cancha. No. Ahora a principios de enero, si todavía estás en la Ciudad con la sidra y el pan dulce en la panza, tenés que agarrar el fixture, fijarte contra quién jugás afuera del Cilindro y decidirte a poner 600 pesos para comprar eso que llaman pack visitante e ir a ver a Racing lejos de Avellaneda, en una cancha que no sabés cuál va a ser y en el día que la AFA decida: puede ser viernes, sábado, domingo o lunes. Lo bueno es que ya tenés la entrada en tu mano para ir a ver a la Acadé todos los partidos desde enero hasta junio. Ah, no. Ni siquiera: la semana previa a que viajes a donde sea tenés que ir al estadio o a la sede de Villa del Parque miércoles, jueves o viernes de 11 a 17 –ni en pedo es horario laboral- para canjear tu ticket. Y ahí sí: ya tenés todo listo para ir a ver a Pistorius.

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