“La ignorancia le sirve a muchos representantes”

A Francisco Cerro, el volante de Vélez, no le gustan los rótulos, pero es imposible no definirlo como un personaje dentro del mundo de la pelota. Como “el futbolista llena dos o tres horas a la mañana y no hace más nada” tiene tiempo de escuchar Creedence, los Stones y mirar al Swansea inglés por la Premier League. Lo que ya no puede es estudiar abogacía en la UADE. La carrera le quedó a mitad de camino, pero le dejó algo. “A mí me encanta ser jugador de fútbol pero en el resto del día trato de alejarme lo mas posible. Por eso mi idea es recibirme y dedicarme al derecho laboral para defender a los jugadores”, dice justo cuando las triangulaciones están de moda.

Anochece en Capital Federal. Barrio Norte. Las luces dejan el ambiente librado a la capacidad de percepción de cada uno. Todo se intuye. La intensidad de la ciudad baja y ésta comienza a hacerse habitable. En una de las esquinas, confundido entre la multitud que vuelve a sus casas con la cabeza gacha, aparece Francisco Cerro. Cabeza levantada, estirpe de número cinco. Perdido en el montón, así como prefiere estar. Las primeras son palabras de cortesía. El resto, las que siguieron al momento de presentación, caen con fundamentos, masticadas y arrojadas con respeto. Desde su Santiago del Estero natal a su presente en Vélez pasando por el rock and roll, la abogacía, Marcelo Bielsa y Sándor Márai.

-Estás perdiendo el acento. ¿Ya sos un porteño más?
-Y… Son siete años ya desde que vine de Santiago. De a poco uno se acostumbra. La verdad es que me costó adaptarme. Imaginate que Santiago, más allá de ser capital de provincia, tiene alma de pueblo. Eso es lo que extraño, es lo que me encanta de mi ciudad. Tiene una tranquilidad y una paz que no he encontrado en ninguna parte. Te imaginarás el golpe brusco que fue venirme acá con 17 años. Eso me ha hecho madurar de golpe. Aunque nada hubiese sido posible si no hubiese tenido la enseñanza de mi familia y mis amigos. Ellos me hicieron ir por buen camino y hoy, a pesar de mi juventud, me siento una persona muy madura. El primer año fue fundamental no volverme. Sabía que si volvía para visitar, no venía más. Tenía miedo de eso que le pasaba a mis compañeros.

-¿Qué es lo que más te jode de esta distancia con tu familia?
-Nosotros somos seis. Mi viejo que es abogado, mi vieja ingeniera en sistemas, tengo un hermano un año menor que se recibió de médico y dos hermanas mellizas de 18. De todo eso lo que todavía me duele es haber tenido a mis hermanas en brazos y hoy ver que son dos personas maduras y yo haberme perdido todo su crecimiento.

-¿El hecho de llegar a Quilmes con 17 años y comenzar a jugar te facilitó las cosas?
-Al principio fue muy duro. No tenía continuidad. Pero como dice Marcelo Bielsa, uno aprende más en el fracaso que en el éxito. A mí me trajeron de enganche. No corría, no marcaba. Sabía que tenía que hacer el click. Me sirvió mucho el hecho de pelearla desde afuera, en esos años son los que más he aprendido.

-¿Consumís prensa deportiva?
-No. Prefiero no ver, no escuchar, no leer. En principio, no me gusta participar porque soy un tipo muy tímido, reservado y no me gusta para nada la exposición. Hay algunos que se sienten muy cómodos en frente de la cámara y no los juzgo, está perfecto. Pero yo soy de otra forma. Y, por otro lado, hay mucha mala intención. Leo mucho pero no cosas que tengan que ver con el fútbol mediático.

-¿Qué lees?
-De todo. Desde que dejé de cursar abogacía me quedé sin ese espacio que significaba el estudio para mí. Me encantaba ir a cursar, rendir, estudiar. Era el lugar donde yo podía hablar de otra cosa que no fuera el fútbol. Cuando tuve que dejar empecé a leer novelas con mayor asiduidad. Ahora estoy con “El último encuentro” de Sándor Márai.

-¿Por qué dejaste?
-Era imposible ir a cursar. Durante toda mi estadía en Quilmes cursé con normalidad. Pude llegar hasta tercer año. Cuando pasé a Vélez dejé. Era un gran desafío pasar a un equipo como éste. Entonces me dediqué de lleno al fútbol. Hace un año que estoy y hemos llegado una semifinal de Copa Sudamericana y a los cuartos de final de la última Libertadores. Por momentos jugábamos tres partidos en una semana. Yo cursaba en la UADE y como era presencial tuve que dejar.

-¿Por qué abogacía?
-Por gusto. Mi viejo y mi abuelo se dedicaron a eso pero nunca me condicionaron. No fue un mandato familiar. Me dieron a elegir y yo siempre quise hacer eso.

-¿Con qué descargas todo eso que descargabas en la facultad?
-Con los libros, con la música. Me mantengo ocupado con eso. El futbolista llena dos o tres horas a la mañana y no hace más nada. Obvio que está lo que le llamo “entrenamiento invisible” que es cuidarse con las comidas, en el descanso. Pero también es verdad que tenemos el resto del día libre. Soy de estar mucho con mis amigos, también con los amigos que me dio el fútbol: Caneo, Garnier, Herbella, Insúa, Ortíz, Seba Domínguez, Orban.

-¿Te interesaría retomar, recibirte, o lo hiciste por hobby?
-Quiero retomar lo antes que pueda. Mi idea es recibirme y dedicarme al derecho laboral, contratos profesionales. No me veo ligado al fútbol cuando termine, no quiero ser entrenador, ni formar parte de un cuerpo técnico. Es un ambiente muy complicado. Mucho menos ser representante. Sí me gustaría poder volcar mis conocimientos del derecho en el plano deportivo. Defender los derechos de los jugadores.

-¿Crees que nadie los defiende hoy en día?
-Me parece que el papel del futbolista está muy dejado de lado.

-¿Lo que pasó con las triangulaciones es parte de eso?
-Mirá, yo estoy por fuera de eso y no puedo hablar con profundidad. Lo que hay que entender es que el jugador casi no participa de las transferencias. Más allá de decidir en qué club quiere jugar, no intercede hasta que no tiene que firmar el contrato. Las negociaciones, los acuerdos y todo eso se debate a espaldas del jugador. Y muchos representantes se aprovechan de eso. Del desconocimiento, o la ignorancia de los que recién están empezando, de los chicos que tienen un origen más humilde. Ahí es donde suelen aprovecharse los representantes. Yo tengo la suerte de haber tenido una buena enseñanza y de haber tenido asesoramiento siempre. De hecho, cuando pasé a Vélez llevé a analizar el contrato con un abogado amigo.

-¿Vos tenés representante?
-Sí, es Fernando Hidalgo. Yo busqué que me representen para eso, para que defiendan mis intereses. Pero es una cuestión de confianza. Yo me manejé sólo durante mucho tiempo. Recién hace un año y medio que estoy con Fernando.

-¿Cómo llegas a tener representante, cómo es el proceso de “búsqueda”?
-Tienen un equipo de trabajo. Los empleados del representante van al entrenamiento, te preguntan respetuosamente si estás con alguien y, en caso de que no seas representado por nadie, te citan a tomar un café. Ahí, cada uno plantea lo que necesita o pretende y se arregla o no. Los contratos son de dos años generalmente.

-Ya se te termina, ¿pensás renovarlo?
-No es cuestión de renovarlo o no. La realidad es que si uno no está contento, el contrato lo puede romper. Yo no quiero que sea mi padre ni mi amigo, sólo que defienda mis intereses. Con el tiempo uno sabe quién es cada uno y el hecho de la renovación, en este caso, es implícito.

-¿A qué te referís con “ambiente complicado”?
-En el sentido que hay mucho negociado, mucha cosa por debajo de la mesa. Uno pertence a este ambiente y tiene que saber convivir y llevar ciertas cosas aunque no esté de acuerdo. Es el ambiente donde uno se desempeña y no se puede quejar. En lo personal no me ha tocado vivir ninguna situación pero uno escucha y sabe que hay algunos matices. A mí me encanta ser jugador de fútbol, el hecho de poder competir todos los fines de semana, de conocer otras personas. Pero en el resto del día trato de alejarme lo mas posible.

-¿No mirás fútbol?
-Sí, me mato a fútbol. Pero veo los partidos, nada más que eso. De hecho, tengo todos los videos de mis partidos.

-¿Qué diferencia notás entre los futbolistas que miran fútbol y los que no?
-Me da una visión distinta a la que uno tiene adentro del campo de juego. Otros sistemas, otras características. Además, creo que uno debe conocer al rival, a los otros equipos y jugadores. Soy de los que piensa que en esas pequeñas cosas uno puede sacar diferencia en los partidos.

Imagen: NosDigital

-¿Qué jugadores ves en tu puesto?
Logicamente, a Xavi e Iniesta. Son dos fenómenos, futbolistas de otra dimensión. Lo que hace Sergio Busquets también me parece increíble. Pep Guardiola le decía: “A un toque sos el mejor del mundo, a dos sos muy bueno y a tres regular”. Y es así. Hace todo simple. Me gusta mucho Michael Essien también.

-¿Y equipos?
-Bueno, el Barcelona por razones obvias. Después, me gusta mucho el Swansea de Inglaterra. Tiene un técnico jóven que ya desde el torneo pasado viene manteniendo un nivel de juego increíble, salen tocando, mueven la bocha.

-¿Entonces, qué es lo que te aleja del fútbol? ¿Qué es lo que más te molesta o duele?
-Lo que más me duele es que se meta a todos los jugadores en la misma bolsa, con las mismas características. Creo que cada persona es única y diferente. Pero, en el habla popular, el futbolista está catalogado de una determinada manera que no estoy para nada de acuerdo. Lo que más me molesta es lo que es la exposición del futbolista y de la manera en que lo tratan.

-Parece que Vélez es un club hecho a tu medida.
-Sí, es así. Vélez es un club distinto a la gran mayoría porque tiene un proyecto y es algo muy difícil de encontrar no sólo en el plano deportivo. En el plano social no los hay tampoco. Es un club que te da muchas certezas, tranquilidades. Uno se tiene que preocupar sólo por rendir en el partido, entrenar, ganarse un lugar y nada más. Además, tiene un grupo de jugadores espectacular.

-¿Quién habla en el vestuario?
Todos. Me vas a decir que no es creíble, pero es cierto. Los que están empezado como Gino (Peruzzi) o Allione están dispuestos a escuchar, a mejorar y tienen bien claro su función. Por eso preguntan. No se marean por las luces del éxito. Después hay un grupo de jugadores intermedios, como es mi caso. Y los más grandes (Insúa, Cubero, Domínguez) que están dispuestos a dar consejos. Esa unión se ve en la cancha.

-Lo que más debe costar es imponer tu música, ¿no?
-Sí, eso es jodido. Yo esucho a los Stones, Zeppelin, Creedence, Nirvana. Me matan en el vestuario. Pearl Jam. Tengo varios aliados como Seba Domínguez que toca bien la guitarra o el Pocho Insúa. Pero somos los menos.