Deporte comunitario y bolivariano

El apoyo de Venezuela al deporte no pasa solo por los tweets de Hugo Chávez cada vez que gana la vinotinto. Existe una Ley del Deporte, que estipula la creación del Fondo Nacional del Deporte y gracias a eso los consejos comunales reciben los aportes del Ministerio de Deporte. Por eso, en Caracas a los pibes se los ve dentro de los campos de entrenamiento y no mendigando por la calle. “Cuando tú le das a un niño un balón, vas a tener a un niño pensante, con metas. Cuando se lo quitas, lo obligas a la televisión, le cercenas la capacidad de pensar”, dice Gustavo García, uno de los difusores del deporte comunitario.

Desde Caracas, Venezuela

Los Pardos de Catia dan vueltas a la canchita de besibol sin pasto, bajo el sol inclemente del Caribe. Que sea sábado a la mañana, y que Los Pardos tengan seis años, triplica el esfuerzo. Ya sobre el mediodía, cansados, amagan con parar, pero sus entrenadores los alientan para que sigan. Una vuelta, y otra más. Quién sabe con qué soñarán, si querrán ser beibolistas, músicos o doctores, pero una cosa es segura: Los Pardos de Catia van a ser algo. Porque este sábado a la mañana, como tantos otros, no están colgados del lado de afuera del alambrado o enfrente de la televisión o sentados en la vereda con el delito acechando. Ya está, la última vuelta, el tramo final hasta la última base. Y lo mejor de las vueltas que dan Los Pardos es que no terminan siempre en el mismo lugar: a cada zancada estos pibes pobres van esquivando el destino que les tiene signado el capitalismo.

En Caracas casi no hay nenes pidiendo en la calle. Ni en las zonas más populares es común ver niños tirados por ahí, como se ven en nuestros barrios porteños. No los hay porque existe un Estado, y hay comunidades fuertes que dirigen políticas concretas para rescatarlos de la marginalidad. Una de ellas -parece obvio pero en otros puntos del mapa todavía no se dan cuenta- es el deporte comunitario.

Imagen: NosDigital

Pero entonces: ¿qué es el deporte comunitario?. Gustavo García, locutor del programa Al Son del Deporte Comunitario de la Radio Rebelde de Catia, nos lo explica: “El sistema deportivo comunitario es nuevo, tiene muchas garantías de salvar y de dar el buen vivir a nuestras comunidades. Porque el deporte tiene los elementos necesarios para crear respeto, disciplina y, algo que para mí es fundamental: el orgullo”.

Los consejos comunales son los que elevan las necesidades deportivas de la comunidad al Ministerio de Deporte, y este último, obligado por la Ley de Deporte que se sancionó este año está obligado a atender esas propuestas y dar una respuesta efectiva. Incluso el reglamento que se sancionó junto con la ley estipula la creación del Fondo Nacional del Deporte, que obliga a las empresas que inviertan en el área para hacer aportes sociales. Pero, valga la redundancia, el deporte comunitario está en manos de las comunidades, porque son éstas las que ven la realidad en los barrios e idean los proyectos que creen necesarios para impulsar las actividades deportivas.

“El deporte es política, todos los beneficios que hemos recibido a nivel comunitario y al deporte de alto rendimiento es parte de un apoyo, de una política orientada a mejorar lo que tenemos, muchos dicen que es suerte que hayamos ganado una medalla de oro, por ejemplo. No, es un trabajo que hay que mejorar porque todavía hay gente que se resiste a que nosotros seamos grandes”, resalta Gustavo García, refiriéndose a los logros deportivos a nivel internacional que está logrando Venezuela: la medalla de oro en esgrima en los Juegos Olímpicos y el rendimiento en las eliminatoria para el mundial 2014, el mejor en la historia de la Vinotinto. “Antes de Chávez no había política deportiva, no se evaluaba el deporte si no como un elemento complementario, no había un sistema de asistencia al atleta por ejemplo, que ahora sí lo hay”, profundiza.

Pero los que hacen esta historia posible son los instructores de deporte, que cuando todos los trabajadores descansan en su fin de semana, salen a reunir a los chicos para pasar la mañana y la tarde lejos de la marginalidad de los barrios. Y para ellos el Estado venezolano hace, pero todavía no lo suficiente. “Todavía a este sistema le cuesta mucho escuchar a esos héroes, apoyarlos con proyectos: dales 30 mil bolívares (que el gobierno gasta sólo en el audio de un evento), que con ese dinero el instructor trabaja seis meses, atiende a 30 o 40 chamos”, explica Gustavo.

“No todo es bonito, nuestro presidente es autocrítico y también nosotros”, advierte el locutor de la Radio Rebelde y explica que muchas veces se chocan con la burocracia del gobierno y les falta estructura para contener en un nivel integral a los chamos de las comunidades. Para ejemplificar cuenta la anécdota de un nene, excelente jugador de fútbol, pero que el día que tenía que jugar un partido importante en el campeonato comunal no pudo porque se le rompieron las zapatillas. “Yo estoy seguro que ese niño quedó frustrado”, asevera García y se pregunta por qué, por ejemplo, no se fabrican en los talleres comunitarios zapatillas para los niños, y así poder contenerlos de manera más completa desde un principio. Recién cuando llegan a las instancias de competencia nacionales reciben esa atención integral, y no todos los niños que hacen deporte en las comunidades llegan a esa instancia.

A pesar de que hay que seguir avanzando, Venezuela trabaja, y ya se ven los logros, en fortalecer el deporte comunitario, en actividades para sacar a los chicos de la calle. Y Gustavo García puntualiza y resume la importancia de esta actividad en pocas palabras: “cuando tú le das a un niño un balón, un instructor, un promotor de deporte, vas a tener a un niño pensante, con metas. Cuando le quitas todo eso lo obligas a la televisión, le cercenas la capacidad de pensar”. Por la puerta de la radio se ve a lo lejos entrenar a Los Pardos, los pensantes, los incansables, a los pibes venezolanos con futuro.