Soldados del barro

Si vas a las Cataratas de Iguazú, tené cuidado con la ruta. A sólo 45 kilómetros de la nueva maravilla de la humanidad, derechito por la 12, queda Puerto Libertad, la Garganta del Diablo. Y otra cosa: mientras leés esto, si tenés un cuaderno al lado, podés tomar apuntes. Aunque tenés que saber también que ese papelito probablemente sea parte del infierno.

Puerto Libertad es una ciudad de Misiones, a pasos de Brasil y muy cerquita de Iguazú, que está ubicada entre el Río Paraná y el lago Urugua-í. En la página web del municipio, dice que es “un paradisíaco destino rodeado por azules aguas”. Pero se olvida una cosita, un pequeño detalle: de las 85.000 hectáreas de pueblo, 65.000 pertenecen a la papelera Alto Paraná S. A. y 10.000 al embalse. Es decir: en el paraíso de “espectaculares paisajes que combinan una gran cantidad de especies de la fauna y flora misionera”, no hay lugar para las personas. Pero sí para las empresas.
Por eso, para tratar de hacerse un lugar entre el gigante, para reclamar lo que les corresponde, es que, en Puerto Libertad se creó el MST, Movimiento Sin Tierra. Que no tiene parentesco sanguíneo con el de Brasil, pero sí comparte la lucha. La organización del país vecino nació en la década del ’70, nuclea a más de un millón de campesinos, es reconocida mundialmente como un símbolo de la resistencia y busca la distribución de las tierras improductivas en toda la nación. Su homónima de Misiones es más modesta, pero igual de pujante: surgió a fines de los ’90 (la primera toma fue en 1999, en la localidad de Wanda, “Colonia República Argentina”) y, básicamente, se propone revertir el modelo de concentración del territorio, en su pueblo y en toda la provincia.

Para presentarte este conflicto, que sucede a miles de kilómetros de Capital Federal y, por eso, casi no tiene repercusión mediática, NosDigital habló con Darío Araujo, líder del MST de Libertad y presidente del Concejo Deliberante de esa localidad. Pero, antes que contarte lo que dijo, es mejor contarte qué es Alto Paraná S.A, porque el dato asusta: controlar 65.000 hectáreas de las 85.000 de un pueblo es como que, en tu casa, vos estés autorizado a usar sólo una partecita del baño, mientras que alguien que viene de afuera se pasee tranquilo por el comedor, la cocina, los cuartos y hasta por el patio. Y en un baño, se sabe, es imposible vivir.

Entonces: Alto Paraná es una empresa chilena (parte de otra llamada Arauco). El 12% de Misiones es de ellos. Y en Puerto Libertad, implantaron el monocultivo de pino, dañando así la tierra e impidiendo que se desarrollen otras especies, además, claro, de ir expulsando gradual, pero no pacíficamente, a muchísimos campesinos de sus tierras y destrozando la vegetación original. Poseen una industria de celulosa con una línea de pasta fluff (con la que se elaboran, por ejemplo, los pañales), dos aserraderos y una planta de MDF (es un aglomerado hecho con fibras de pino que se utiliza para construir muebles, soportes o lienzos de pintura, base para maquetas, etc.). Emplea a 4.000 personas, planta 15 millones de árboles por año en la provincia, su oficina está en Buenos Aires y tiene “sedes” también en Puerto Piray, Puerto Esperanza y Puerto Bosetti. En total, posee 256.000 hectáreas (el 44% corresponde a bosques nativos; otro 50% a plantaciones de pino; y el 6% restante son áreas forestables y reforestables) .Muchos de los papeles, cartones y pañales que usás salen de ahí.

Ahora sí, ahora que ya sabemos quién es el gigante, volvamos a Araujo. Leamos lo que dice, que es mejor así que explicarlo:

-”La problemática nació hace 13, 14 años. Será un problema a futuro en toda la provincia. El modelo económico está pensado para el turismo y las empresas: no deja nada, pero no sólo para los campesinos, sino para todos. En Puerto Libertad tenemos un 35/40% de desocupados. Las Cataratas del Iguazú están a 45 kilómetros, pero, pese a tener ese enorme fuente de ingresos cerca, somos el segundo pueblo más pobre de la provincia”

-”En 2001, con la crisis, la gente se empezó a desesperar por la falta de comida. Empezaron las tomas de tierra, aproximadamente eran 500 familias. Se organizaron como grupos de base, con una coordinación. En Misiones, se conoce ya la problemática. Lo planteamos en diversos foros. Hablamos siempre de la pasta para papel, de la explotación que se genera a partir de ella”.

-”Ahora, ni siquiera emplean tanta gente. Su argumento es ése, pero, para poner un ejemplo, tienen una máquina procesadora que reemplaza a 20 personas. Igual pasa en el proceso de la carpida, con los tractores. Hay un documental, que llama Neike, que muestra lo que es hoy Alto Paraná y cómo explota a sus empleados” (el documental no lo logré encontrar en internet, pero, para más datos, la revista “Superficie” aporta muchos y buenos: http://www.revistasuperficie.com.ar/)

-“No hay espacio y, en el poco espacio que tenemos, somos abatidos por la empresa. Van por todo, tienen testaferros. Manejan la Policía, los intendentes. No es fácil la lucha, yo fui el primero en instalar la discusión por la problemática en el pueblo. Hoy por hoy, la gente habla más del tema, pero es muy complicado”.

——–

¿Creés que convivir con una empresa que no te deja tener tu tierra, que no te deja tener tu casa, plantar tu maíz, tener tus gallinas, que te desaloja por la fuerza, le saca a tus hijos el lugar para jugar, te obliga a ser un sin tierra, es lo peor que te puede pasar? Mirá los próximos dos testimonios.
1)“Hace unos años, Jorge Rendo, Director de Relaciones Externas del Grupo Clarín, compró aquí, en Puerto Libertad, unos territorios que estaban habitados. Por supuesto, todo terminó en desalojos. Él también es parte de todo esto, él también nos echó”.
-Para más datos: http://verboamerica.blogspot.com.ar/2009/05/medios-clarin-alto-parana-y-las.html
-“Hubo casos de paramilitarismo en San Martín, acá cerca, pero más que nada los que nos atacan son siempre policías, a veces gente de civil, la Gendarmería. Entran a tu casa, la roban, te amenazan y te terminan echando”.
———

Difícil. Duro. “Nosotros resistimos a eso”, dice Araujo y relata los pasos para desmalezar un territorio tomado. Todo pasa a 45 kilómetros de Iguazú.