Islandia para el mundo

Embaucados entre noticias de crisis globales: Grecia y España derrumbándose socioeconómicamente, desocupados desesperados prendiéndose fuego en Roma y Turín hasta morir, debates entre médicos por cómo cobrar al atender a extranjeros indocumentados. ¿Qué pasó con la crisis en Islandia? ¿Qué hay con esa isla europea que roza el Circulo Polar Ártico?

A mediados de 2008, a dos semanas de la caída de Lehman Brothers, los tres principales bancos del país -Landsbanki, Kaupthing y Glitnir- se hundieron, mostrando que durante años en Islandia se vivió una burbuja financiera. La crisis arrasó toda la isla y la corona islandesa se depreció exponencialmente. Hasta ahí, una historia conocida, repetida a lo largo de todo el siglo XX alrededor de todo el globo.

No se trata de una primicia, ni de una investigación, ni siquiera de una noticia de último momento, es más que nada una herramienta para una reflexión que lleve a entender que es fantasía que exista un solo modo de hacer las cosas en economía, que hay recetas para tal cosa y tal otra que no coinciden con el sentido común –detrás de esta idea mentirosa, seguramente estén los mismos que hace quince años anunciaban el fin de la historia, la lógica es la misma-.

Así continuaron las cosas en Islandia. El gobierno islandés decidió nacionalizar esos tres bancos, Landsbanki, Kaupthing y Glitnir; sus clientes eran en su mayoría ingleses y estadounidenses. La decisión popular fue firme y decidida desde un primer momento: no se quiso salvar a los banqueros ni a sus bancos, sino enjuiciar a los responsables de la debacle económica que rasgaba la sociedad nórdica. El pueblo islandés decidió que no le correspondía hacerse cargo de las deudas de las gigantes corporaciones, así la rebeldía se canalizó en justicia. El 11 de mayo del 2010 fue emitida la orden de arresto internacional para Sigurdur Einarsson, ex presidente del banco Kaupthing. En marzo del 2011 nueve personas con responsabilidades del colapso fueron detenidas en Londres y en Reykiavik. El 23 de enero de 2009 Geir Haarden renunció a su cargo de primer ministro aduciendo complicaciones de salud, septiembre de 2011, lo encontró juzgado por llevar a su país a la quiebra declarándose inocente frente al tribunal isleño.