Vacío

*Por Walter Vodopiviz

Piso 12. Faltaban algo más de 10 minutos para las 15. Habitación 1219. A 7 horas del partido. De tu último partido. Ahí te encontré. Me miraste sorprendido, mientras intentabas abrir la puerta de la habitación junto a tu hermano.
Yo estaba raro. Sentía que no iba a ser un buen día. Se notaba un clima espeso en esa ciudad, a pesar de sus 30 millones de habitantes. A mí me tocaba “trabajar”. Como a vos. La diferencia es que la camiseta la llevás a tu “trabajo”. Yo la tenía que dejar debajo de la piel.
15.30 horas alguien miró su teléfono y dijo: “No sé si será cierto, pero me acaban de decir que es su último partido”. ¿Una bomba más? Siempre hablan de vos. Todos. Bien o mal. Hablan. Me costó creerlo. Me puse más raro. Días más tarde me entería que donde te crucé, tan solo 10 minutos después, el mandamás sería el primero en saber oficialmente tu decisión.
Pasaron las horas. Llegó LA hora. Cosas del destino, o mejor dicho de la organización, no pude verte. Me dijeron que no diste ni una bien. Pero, ¿qué se te puede recriminar? Justo a vos, que siempre las das bien. Vos eras el “culpable” que yo estuviera ahí. Vos eras el “culpable” que todos nosotros estuvieras ahí.
Llegó el nuevo día y la alegría era de otros. Con dolor me fui al Aeropuerto. Ahí decían que ibas a anunciar lo que sabía desde la tarde. Yo no creía que justo lo hicieras ante mí, siendo el único que te esperaba ahí. Dos horas me quedé. Nunca te vi. Volví al hotel a las 3 de la mañana. No tenía palabras. “¿Te enteraste?”, me dijeron. “No, ¿qué?”, pregunté. “Habló y confirmó que se iba”. Sentía que perdía por segunda vez en la noche, pero no podía diferenciar cuál dolor era más fuerte.
Me quedé en esa ciudad cuatro días más. Ahora sí llevaba la camiseta. Me banqué todo tipo de comentarios de ellos, pero yo estaba orgulloso. En las buenas, y en las malas muchos más, dicen.
Volví con dolor. Siento que quiero llorar todos los días. Repasan tu vida y confirmo que tenías razón cuando decías que “estabas en el patio de tu casa”. Tengo tantos recuerdos de vos, que prefiero acordarme de eso y no del último día. Por eso escribo esto, porque necesito hacer el duelo. Yo también ME SIENTO VACÍO.

* Walter es uno de los productores del programa de televisión Pura Química, que se emite por ESPN. Pero, claro, no es sólo eso. Y con decir sólo eso, no nos referimos a que es, también, un fanático de Boca. Sino que es alguien que desde primer momento tuvo abierta la cabeza para escuchar las voces de medios alternativos, con generosidad y con respeto. Por eso, es que nos cede este gran texto.